Posts con el Tag ‘Sin embargo’

Fuego amigo, from 1x1.fi

Fuego amigo, from 1x1.fi

La importancia geopolítica de América del Sur, en la estrategia de los Estados Unidos

Por Luiz Alberto Moniz Bandeira
La Onda Digital
alainet.org, 07.10.08

“Procuremos precisar cuáles son los intereses en juego
en la cuestión. ¡Petróleo! Exclaman de todos lados.
El petróleo opera prodigios, ha dictado la política internacional
de las grandes potencias, asentó y derrocó gobiernos,
conmocionó a una dinastía, creó fortunas fabulosas y cuenta
entre sus servidores a los más notables estadistas”.
Embajador José Joaquim Moniz de Aragão
, secretario
general del Itamaraty, durante la Guerra del Chaco, 1934[1]

“No matter how selfless America perceives its aims, an explicit
insistence on predominance would gradually unite the world
against the United States and force into impositions that would
eventually leave it isolated and drained”.
Henry Kissinger[2]

“América es la tierra del futuro, en la cual, en tiempos venideros,
habrá algo así como una contienda entre la del Norte y América del Sur,
y donde la importancia de la Historia Universal deberá manifestarse”.[3]
G. W. F. Hegel

El conflicto entre Rusia y Georgia mostró que el “arc of crisis”, que Zbigniew Brzezinski decía extenderse de Pakistán hasta Etiopía, circundando el Oriente Medio, es mucho más amplio y abarca toda Asia Central y el Cáucaso. Frente a tal situación, la importancia geopolítica de América del Sur aumentó, incluso, en la estrategia de seguridad de los Estados Unidos, que buscan fuentes de suministro de gas y petróleo en regiones más estables. El propio Halford J.Mackinder, en su conferencia sobre el “The Geographical Pivot of History-“, en 1904, resaltó que el desarrollo de las vastas potencialidades de América del Sur podía tener “decisive influence” sobre el sistema internacional de poder y fortalecer a los Estados Unidos o, del otro lado, Alemania, si desafiase, con suceso, a la Doctrina Monroe.[4]

Los Estados Unidos y Alemania, desde fines del siglo XIX, ya se habían tornado las dos mayores potencias industriales del mundo y consecuentemente rivales. Sin embargo, al contrario de Alemania, que no poseía ningún dominio importante, al cual pudiese extender el círculo de consumo para el capital, los Estados Unidos disponían de un enorme espacio económico. Las Américas, Central y del Sur, así como el Caribe, configuraban una especie de colonia, la única región del mundo en la que no había una seria rivalidad entre las grandes potencias.

Allá los Estados Unidos eran, prácticamente, “soberanos” y su fiat tenía fuerza de ley, según escribió el secretario de Estado, Richard Olney, en 1895. Y agregó que los “infinites resourses” de América (Estados Unidos), combinados con su posición aislada, la tornaban “master of the situation and practicaly invulnerable as against any or all other powers”.[5] Ni Alemania ni Gran Bretaña ni Francia quisieron desafiar la Doctrina Monroe, expresión de una política unilateral de los Estados Unidos, formulada el 2 de Diciembre de 1823, por el presidente James Monroe (1817-1825).

Lo que dijo Halford J. Mackinder respecto del “closed heartland of Euro-Asia”, afirmando que el Estado que lo controlase estaría en condiciones de proyectar el poder de un lado hacia el otro de la región y era inaccesible a una fuerza naval, se aplica a los Estados Unidos, pero en el sentido inverso. Con un territorio distendido a lo largo de América del Norte, entre dos océanos, el Atlántico y el Pacífico, los Estados Unidos no tenían vecinos que pudiesen amenazar su seguridad.

Su extenso litoral impedía que cualquier bloqueo fuese efectivamente mantenido[6]. Y, al ascender al primer lugar en el ranking de las mayores potencias industriales, en los años 1890, los Estados Unidos comenzaron a robustecer su poder naval, hasta entonces menor que el de Brasil, Argentina o Chile.[7] Así pudieron proyectar su influencia, hacia un lado y hacia el otro, i. e., hacia el Occidente y el Oriente, avanzando sobre los mares, que Gran Bretaña aún controlaba, como el “chief builder and shipowner”, con “vast imperial responsabilities” en Asia y en África.[8]

El comandante Alfred T. Mahan fue quien racionalizó la construcción del poder naval de los Estados Unidos, argumentando que la grandeza de una nación dependía de su comercio en ultramar, el comercio dependía del poder naval y el poder naval, de colonias. Sin establecimientos en el extranjero, colonial o militar, los navíos de guerra de los Estados Unidos serían como pájaros sin tierra, incapaces de volar mucho más allá de sus propias costas[ix].

Se tornaba, por lo tanto, necesario el establecimiento de bases y depósitos de carbón, para el abastecimiento de los navíos, en una extensa cadena de islas, que posibilitasen el sustento del poder naval, de modo de posibilitar la expansión marítima y comercial de los Estados Unidos. El dominio de Cuba, así como de Puerto Rico y de las Islas Vírgenes, cuya cesión el presidente William McKinley (1897 – 1901) había solicitado a Dinamarca, se configuraba fundamental para la seguridad de las rutas en el Golfo del México y la defensa del canal, que los Estados Unidos proyectaban abrir en el istmo de Panamá.

Y el presidente McKinley, en 1898, aprovechó la lucha por la independencia de Cuba para declarar la guerra a España, apuntando a conquistar lo que todavía quedaba de su vasto imperio colonial. Sin embargo, la campaña militar contra España, impulsada por intereses económicos y objetivos estratégicos, no se limitó a las islas del Caribe. Se extendió al archipiélago de las Filipinas, cuya conquista posibilitaría su penetración en los mercados de Asia, particularmente de China. Esta guerra permitió que los Estados Unidos, como resaltó Sir. Halford Mackinder, conquistase importantes posesiones en ambos océanos – el Pacífico y el Atlántico– y asumiese la construcción del Canal de Panamá, con el objetivo de sacar ventaja de la insularidad para la movilización de sus flotas de guerra. [9]

Realmente, en términos estratégicos, la proyección geopolítica de los Estados Unidos, en la dirección de Asia, y la vastedad de su propio territorio continental, que separaba el litoral del Atlántico del litoral del Pacífico, constituían un problema para la defensa, dado que era difícil separar y, a veces necesario, reunir sus flotas, en caso de guerra.

Esta fue una de las razones por las cuales el presidente Theodore Roosevelt (1901-1909) apresuró la apertura de un canal inter-oceánico, en el istmo de Panamá, territorio perteneciente a Colombia, a fin de consolidar los cimientos del imperio, cuya soberanía se había expandido de Cuba y Puerto Rico, en el Caribe, hasta Tutuila, en el archipiélago de Samoa, y Guam, al Sur del Pacífico, quince millas al este de las Filipinas, posibilitando que sus flotas pudiesen circular libremente y reunirse, en el momento y en el lugar en que las circunstancias tácticas y estratégicas lo exigiesen. Motivos tanto militares como civiles hacían “imperativo” el establecimiento de una “fácil y rápida” comunicación por mar, entre el Atlántico y el Pacífico[10].

Doctrina Monroe

El presidente Theodore Roosevelt rejuveneció entonces la Doctrina Monroe con un Corolario, mediante el cual racionalizó el derecho de intervenir en otros Estados latinoamericanos, sobre todo en América Central y en el Caribe, en casos de “wrong-doing or impotence”. Esta doctrina, sintetizada en el lema “América para los americanos”, había pasado a funcionar, a partir del final del siglo XIX, como cobertura ideológica para el objetivo estratégico de los Estados Unidos, que consistía en mantener su hegemonía sobre todo el Hemisferio Occidental, conquistar y asegurar las fuentes de materia-prima y los mercados de América del Sur para sus manufacturas, alejando del sub-continente la competencia de Gran Bretaña y de otras potencias industriales de Europa.

De ahí la propuesta para formar con los Estados latinoamericanos una comunidad comercial, una especie de unión aduanera, presentada durante la 1ª Conferencia Panamericana, instalada en Washington, en noviembre de 1889. La idea, mientras tanto, no había sido aceptada, debido a la oposición de Argentina y de Chile, y el resultado de la 1° Conferencia Panamericana consistió solamente en la instalación del Bureau Internacional de las Repúblicas Americanas. Pero en 1896, Charles Emory Smith, líder del Partido Republicano en Filadelfia y editor de diario, declaró que “our spirit, if not our flag will rules the hemisphere”.[11]

Con razón el notable jurista brasileño Rui Barbosa, que había sido el primer ministro de Hacienda después de la proclamación de la república, denunció, en un artículo publicado en A Imprensa, el 10 de mayo de 1899, que los principios de la Doctrina Monroe “nunca expresaron sino un interés de los Estados Unidos, nunca ocultaron compromiso alguno, por parte de ellos, a favor de los pueblos sudamericanos”. Según resaltó, “dejar abierto este campo a la dilatación futura de su imperio era, como nos lo va a mostrar el examen ulterior del asunto, a la luz de la teoría y de los hechos, el intento sustancial de la fórmula de Monroe”.[12]

Este, de hecho, siempre fue el propósito de los Estados Unidos. Durante la Conferencia de Versailles (1919), el presidente Woodrow Wilson (1913- 1921) se empeñó en conservar a América Latina como área de influencia exclusiva de los Estados Unidos, al incluir en el Pacto de la Liga de las Naciones el Art. XXI, determinando que no se consideraría nada que pudiese “afectar la validez de acuerdos internacionales tales como tratados de arbitraje o acuerdos regionales, por ejemplo la Doctrina Monroe”,[13] que fuesen a asegurar el mantenimiento de la paz[14]. La Doctrina Monroe, en realidad, constituía apenas una declaración política unilateral de los Estados Unidos, hecha en 1823, y nunca había sido un entendimiento regional. Pero, identificando la Doctrina Monroe con el panamericanismo, como un acuerdo regional, el presidente Woodrow Wilson consiguió excluir a América Latina de la jurisdicción de la Liga de las Naciones.

En la 17ª Conferencia Internacional de los Estados Americanos, realizada en Montevideo, entre el 3 y el 26 de diciembre de 1933, los Estados Unidos renunciaron a la intervención armada en otros países y no sólo asintieron con la abolición de la Platt Amendment, que permitía la intervención en Cuba, sino que retiraron a los fusileros navales de Nicaragua y de Haití. Así el presidente Franklin D. Roosevelt (1933-1945) comenzó a implementar la Good Neighbor Policy, pero no consiguió que todos los países de la región redujesen sus aranceles aduaneros y abriesen el mercado a las exportaciones de los Estados Unidos, a través de un tratado multilateral, o acuerdos bilaterales, manifestando la Doctrina Monroe en su dimensión económica, con la implantación de un área de libre comercio en el hemisferio.

Al declarar la guerra contra el Eje, con el pretexto del ataque de Japón a Pearl Harbor, el presidente Franklin D. Roosevelt presionó entonces a los Estados latinoamericanos para que rompiesen las relaciones con Alemania, que penetraba cada vez más en la región, sobre todo en América del Sur, a fin de eliminar el principal competidor comercial de los Estados Unidos.

Importancia geopolítica de América del Sur

La Segunda Guerra Mundial puso en evidencia la importancia geopolítica de América del Sur en la estrategia de los Estados Unidos, que necesitaban no sólo asegurar las fuentes de materia prima –hierro, manganeso y otros minerales indispensables a su industria bélica- sino también mantener la seguridad de su retaguardia y del Atlántico Sur. Brasil proveía a los Estados Unidos productos agrícolas, caucho, manganeso, hierro y otros minerales estratégicos. Pero su posición en el sub-continente, América del Sur, se revestía de una relevancia geopolítica mayor, debido al inmenso espacio territorial y a los recursos que poseía y al hecho de tener fronteras con todos los países de la región (excepto Chile y Ecuador), ocupar gran parte del litoral del Atlántico Sur, enfrentado con África Occidental.

Y los Estados Unidos temían que las fuerzas de Alemania, a partir de la costa de Senegal, avanzasen en dirección de las Américas, atravesando el estrecho Natal-Dakar, ocupasen el archipiélago de Fernando de Noronha, y terminasen por conquistar el Saliente Nordestino, que abarcaba Río Grande del Norte, Paraíba, Pernambuco y Alagoas. De ahí la presión para que Brasil permitiese la implantación de bases navales y aéreas en las principales ciudades del litoral del Nordeste, de donde los aviones de la IV Flota americana, fondeada en Recife, realizaron vuelos diarios, a través del Cinturón del Atlántico Sur (Saliente Nordestino – isla de Ascensão – África) con la misión de patrullar el océano, entre las bases de Natal y Ascensão, apuntando a detectar submarinos del Eje y, principalmente, navíos perforadores de bloqueo, que transportaban de Asia, principalmente, materias primas estratégicas para el esfuerzo de guerra de Alemania.

El Saliente Nordestino, abarcando Río Grande del Norte, Paraíba, Pernambuco y Alagoas, dista solamente 3.000 quilómetros del punto más occidental del África francesa, y por ahí pasan importantes rutas del tráfico marítimo, procedentes del Golfo Pérsico y del Extremo Oriente, con destino a los puertos situados al norte de América del Sur, en el Caribe y en América del Norte.

Y la base aérea de Paranamirim-Natal, cedida a los Estados Unidos junto con la base de Belém do Pará, posibilitó el establecimiento de un puente aéreo, estratégicamente fundamental para el abastecimiento de las tropas inglesas que combatían en el norte de África y en el Oriente Medio, así como, después, para la invasión de Europa, a través de Italia, e inclusive el apoyo a las operaciones militares en el Extremo Oriente.

El patrullaje aéreo del Cinturón del Atlántico Sur, entre Recife y Ascensão, fue reforzado por cuatro grupos-tareas y aviones Liberators, y navíos de la IV Flota de los Estados Unidos, con base en Recife, hundieron diversos submarinos de 1.200 t (U-848, U-849 y U-177) y los penetradores de bloqueo -Essemberg, Karin, Wesserland, Río Grande y el Burgenland- navíos que traían mercaderías del Oriente hacia Alemania.

A partir de la victoria en la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos buscaron consolidar la supremacía económica, política, militar y cultural, que conquistaron, derrotando a Alemania y avasallando a Gran Bretaña, a Francia y demás países de Europa Occidental. Y, aunque verbalmente condenasen las políticas de esfera de influencia y de equilibrio de poder, apuntando hacia una era de paz apoyada en la seguridad colectiva de la ONU, los Estados Unidos no renunciaron a la hegemonía en América Latina.

Así como lo hicieron en 1919, en el Pacto de la Liga de las Naciones, tuvieron cuidado en evitar que la ONU pudiese ejercer directamente cualquier influencia en las cuestiones del hemisferio occidental. El Art. 52 de la Carta de San Francisco legitimó una vez más la “existencia de acuerdos u organismos regionales capaces de tratar de las cuestiones relativas al mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales”.

Por medio del Art. 52 de la Carta de San Francisco, los Estados Unidos reafirmaron la Doctrina Monroe, reservándose el derecho de tratar unilateralmente las cuestiones que eventualmente surgiesen en América Latina, sin someterse a un posible veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Y, en 1947, celebraron con todos los países de la región el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), también conocido como Tratado de Río de Janeiro, considerando cualquier ataque al territorio de un Estado americano como un ataque a todos los demás, al mismo tiempo en que ellos se comprometían a resolver sus disputas entre sí antes de recurrir a la ONU.

Estaba demarcada, por lo tanto, la zona de seguridad del hemisferio entre el Polo Norte hasta el extremo Sur de la Patagonia. Y, al año siguiente, 1948, la 9ª Conferencia Interamericana, en Bogotá, recreó la Unión Panamericana bajo el nombre de Organización de los Estados Americanos (OEA), una vez más tratando de excluir a América Latina de la jurisdicción inmediata de la ONU.

Zona estratégica

La política exterior de los Estados Unidos apuntó tradicionalmente a promover intereses privados específicos[15], intereses empresariales, con énfasis en la promoción de mercados abiertos, libre iniciativa y bienvenidas a las inversiones extranjeras -objetivos generalmente presentados como del interés de la humanidad[16].

También su estrategia global siempre fue determinada por los intereses y necesidades de su proceso productivo y de su sociedad, i. e., asegurar las fuentes de materiales estratégicos, tales como los campos de petróleo en Venezuela, las minas de estaño en Bolivia, las minas de cobre en Chile etc., existentes en América del Sur, y mantener abiertas las líneas de acceso, las vías de comunicación y transporte, en el Atlántico Sur y en el Caribe.[17]

El embajador Samuel Pinheiro Guimarães destacó, en su importante obra Quinientos años de periferia, que América Latina, al contrario de lo que muchos imaginan, “es de hecho la zona estratégica más importante para los Estados Unidos”.[18] Sin embargo, dentro de América Latina, configurada por los países situados abajo de Río Grande o Río Bravo del Norte, América del Sur es la región que presenta mayor significación geopolítica, en la estrategia de los Estados Unidos, debido a su enorme potencial económico y político.

Son doce países dentro de un espacio contiguo, del orden de 17 millones de quilómetros cuadrados, el doble del territorio de los Estados Unidos (9.631.418 km2). Su población, en 2007, era de aproximadamente 400 millones de habitantes, también mayor que la de los Estados Unidos (303,8 millones), representando cerca del 67% de toda la llamada América Latina y el 6% de la población mundial, con integración lingüística, por cuanto la inmensa mayoría habla portugués o español, lenguas que se comunican.

Además, América del Sur posee grandes reservas de agua dulce y biodiversidad de la tierra, enormes riquezas en recursos minerales y energéticos -petróleo y gas- pesca, agricultura y pecuaria. Y la integración del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) con los países de la Comunidad Andina (CAN), Chile y Venezuela, permite la formación de una masa económica que se puede calcular en más de U$S 3 trillones, mayor que la de Alemania, del orden de U$S 2,8 trillones, en 2007, calculada en base a la paridad del poder de compra.

La importancia geopolítica de América del Sur en la estrategia de los Estados Unidos, para mantener la hegemonía global, está en gran medida e intrínsecamente vinculada a su dimensión económica y comercial.

De ahí el porqué el presidente George W. H. Bush anunció el 27 de junio de 1990 The Enterprise of the Americas Initiative (EAI), con la intención de instituir una zona de libre comercio, desde Anchorage, en Alaska, hasta la Tierra del Fuego. El presidente William J. Clinton (1993-2001), que lo sucedió, reanimó la idea y presentó la propuesta, unilateralmente, a los demás jefes de gobierno, en la Cúpula de las Américas, realizada en Miami, entre el 9 y el 11 de diciembre de 1994, bajo el nombre de Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Esta propuesta de integración económica regional ocultaba, sin embargo, objetivos geopolíticos, con respecto a la seguridad continental, mediante el fortalecimiento de las instituciones democráticas y combate al narcotráfico y al terrorismo, amenazas que sustituyeron la subversión y el comunismo, en la agenda militarista de los Estados Unidos, luego de la descomposición del Bloque Socialista y de la Unión Soviética. El coronel (R) Joseph R. Núñez, del Ejército de los Estados Unidos, resaltó en un estudio publicado por el Strategic Studies Institute, del U.S. Army War College, que

with current concerns about the Free Trade Area of the Americas and the strength of democratic regimes, along with the growing need for homeland—even hemispheric—security, it is most important that we seriously consider new ways to respond to our strategic situation.[19]

Lo que los Estados Unidos pretendían, con la formación del ALCA, así como de la APEC (Asia-Pacif Economic Cooperation) y la celebración de más de 200 acuerdos comerciales, entre los cuales estaban los de la Ronda Uruguay, era construir una red de compromisos internacionales, de tal forma de modelar el sistema económico mundial y hacerlo funcionar en beneficio de América, i. e., de los Estados Unidos, como centro más dinámico de la economía global, en el siglo XXI.

La propia secretaria de Estado, Madeleine K. Albright, en aquel momento, proclamó que “(…) We must continue shaping a global economic system that works for America”.[20] Y la embajadora Charlene Barshefsky, como jefe de la United States Trade Representative (USTR), defendió la aprobación de la fast track, en la House of Representatives, argumentando que el principio subyacente de la política comercial de la administración del presidente Clinton era “to support U.S. prosperity, U.S. jobs and the health of the U.S. companies”.[21]

Según sustentó el embajador Samuel Pinheiro Guimarães, el ALCA representaba parte de la estrategia de mantenimiento de la hegemonía económica y política de los Estados Unidos sobre América del Sur, por cuanto, mucho más que una tradicional área de libre comercio, ella, de ser implantada, envolvería compromisos internacionales en las áreas del comercio de bienes y servicios, de inversiones directas, de compras gubernamentales, de patentes industriales, de normas técnicas y, muy probablemente, de medio ambiente y padrones laborales.[22]

Su propósito central consistía en crear un conjunto de reglas, a fin de incorporar a los países de América del Sur, sobre todo Brasil, al espacio económico (y al sistema político) de los Estados Unidos, de forma asimétrica y subordinada, limitando su capacidad de formular y ejecutar una política económica propia, para atraer y disciplinar las inversiones extranjeras, ampliar la capacidad industrial instalada, estimular la creación e integración de las cadenas productivas, promover la transferencia efectiva de tecnología y el fortalecimiento del capital nacional.[23]

La propuesta de formación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), como la vertiente económica de la estrategia global de los Estados Unidos para mantener la hegemonía en el hemisferio, se conjugó con la aplicación de las medidas neoliberales, establecidas por el Consenso de Washington (consenso entre el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos), recomendando la privatización de las empresas estatales, desregulación de la economía y liberalización unilateral del comercio exterior.

El Estado, por lo tanto, debía retirarse de la economía, ya sea como empresario o como regulador de las transacciones domésticas e internacionales, sometiéndola a las fuerzas del mercado.

La orientación del Consenso de Washington, fue en el sentido de reducir el papel del Estado, tornarlo una miniatura de Estado, el Estado-mínimo, lo que significaba, en medio de la globalización de la economía, el constreñimiento de la propia soberanía nacional de los países de América del Sur (también de otros continentes), con la entrega de todo el poder económico a las corporaciones transnacionales, la mayoría de las cuales eran americanas, que se adueñaban de las empresas estatales, puestas a la venta por los gobiernos, bajo el signo de la privatización, que implicaba, en la mayoría de los casos, su extranjerización.

Lo que se pretendió fue abrir el mercado latinoamericano, o, más específicamente, el mercado sudamericano a la competencia, dando a las corporaciones transnacionales y a los inversores y banqueros la libertad de movilizar capitales, bienes, plantas industriales, lucros y tecnología, sin que los gobiernos nacionales pudiesen crear obstáculos.

Dentro de dicho modelo económico, los países de América del Sur debían abdicar de su soberanía, desarmándose, militarmente, y aceptando retirar del poder jurídico nacional y transferir hacia una comisión internacional de arbitraje, la capacidad de juzgar y decidir cualquier litigio entre el Estado nacional y las megaempresas multinacionales de los Estados Unidos.

Con el establecimiento del ALCA, estas empresas terminarían por adquirir un poder superior al de los Estados nacionales, en la línea del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), negociado, pero no concluido,[24] en el ámbito de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), con el propósito de establecer normas multilaterales para regular, liberalizar y proteger las inversiones extranjeras, e impedir cualquier intervención gubernamental sobre activos financieros de propiedad de personas físicas o jurídicas extranjeras, existentes en determinado país.

Con todo, al final de los años 1990, luego de la aplicación de las medidas neoliberales preconizadas por el Consenso de Washington, el general Charles E. Wilhelm, comandante-en-jefe del Southern Command de los Estados Unidos (USSOUTHCOM), reconoció que, en su área de responsabilidad, América del Sur, “democracy and free market reforms are not delivering tangible results to the people” y naciones situadas (¿dónde?) estaban peor económicamente que antes de la restauración de la democracia. “Can democracy survive without an economic system that produces adequate subsistence and services for the majority of its citizens?” – preguntó.[25]

También Henry Kissinger, en su obra Does America Need a Foreign Policy?, reconoció que “neither globalization nor democracy has brought stability to the Andes”.[26] También en Bolivia, el deterioro de las condiciones de vida se aceleró desde 1985, durante los 15 años en que Bolivia se presentó como modelo de libre mercado, alcanzó principalmente a los campesinos y redujo a la miseria más del 80% de la población en el área rural.

Y, en la inauguración de un seminario, cuando lanzó la Estrategia Boliviana de Reducción de Pobreza (EBRP), el propio presidente Hugo Banzer deploró que la estabilidad económica a lo largo de 15 años, durante los cuales Bolivia se presentó como modelo de libre mercado, no hubiese contribuido para disminuir los índices de pobreza que en más de la mitad de la población boliviana (63%), especialmente la de origen indígena, vivía en el año 2000.

El deterioro de las condiciones de vida, acelerado desde 1985, había alcanzado principalmente a los campesinos y en el área rural más del 80% de la población estaba reducida a la miseria. La cuestión agraria, que la revolución de 1952 buscara equilibrar, mediante el reparto de los latifundios y distribución de tierras para los trabajadores rurales, se tornó otra vez un grave factor de tensiones sociales y los conflictos sociales irrumpieron.[27]

La debacle económica y financiera de Argentina, que no tuvo otra alternativa sino la de practicar el default, i. e., suspender el pago de la deuda externa, en medio de una aguda crisis social y política, evidenció el carácter perverso del modelo neoliberal. Con toda razón el periodista norteamericano Paul Krugman comentó, en el New York Times, que el “catastrófico fracaso” (catastrophic failure) de las políticas económicas allá aplicadas con el sello -“made in Washington”- representaban asimismo un desastre para la política exterior de los Estados Unidos, así como el mayor revés para la propuesta del ALCA[28].

Las negociaciones para la implantación del ALCA, cuyo objetivo era aplicar efectivamente la Doctrina Monroe a la economía y al comercio de la región, no alcanzaron, de hecho, ningún resultado, debido a la oposición del Mercosur. Brasil y Argentina, al frente, rechazaron, inter alia, las pretensiones de los Estados Unidos, con respecto a las inversiones y servicios y otras reglas relativas a patentes, reforzando las ya existentes en la Organización Mundial del Comercio (OMC), así como la apertura del mercado de compras gubernamentales, lo que impediría el Estado, el mayor consumidor de bienes de capital, orientarlas en benefício de las empresas nacionales o incluso de las empresas extranjeras con sede en el país.[29]

América del Sur y la formación de una identidad propia

Si bien América Central y el Caribe son esenciales a la defensa de su territorio y de las rutas marítimas, entre la costa del Pacífico y la costa del Atlántico, América del Sur todavía se reviste de una fundamental importancia geopolítica para los Estados Unidos, sobre todo vis-à-vis la formación de la Unión Europea y la emergencia de China.

Dado que celebrara con México y Canadá el North American Free Trade Agreement (NAFTA) y los países de América Central y del Caribe, con excepción de Cuba, tendían a gravitar, inevitablemente, en la órbita de los Estados Unidos, se configuraba necesario a la elite política de Washington y a la comunidad de los hombres de negocios, de las grandes empresas multinacionales, asegurar el completo dominio del mercado y de las fuentes de materias primas y energía de América del Sur. No les convenía, por lo tanto, que Brasil y Argentina, atrayendo a Paraguay y a Uruguay, avanzasen con el proyecto de construcción del Mercosur, constituyendo una unión aduanera, con la perspectiva de que evolucionase hacia un mercado común, similar a la Unión Europea.

Henry Kissinger, en Does America Need a Diplomacy?, se refirió a la contradicción entre el NAFTA y el Mercosur y afirmó el peligro que representaba la tendencia de América Latina para integrarse de modo autónomo y, tal vez, hostil a una amplia estructura hemisférica.[30] Esto sería ya no un simple “setback” para las perspectivas económicas de los Estados Unidos de integrar un mercado de 400 millones de personas, que representaba el 25% de su comercio de ultramar, sino también para su esperanza de un nuevo orden, “based on growing comunity of democracies in the Americas and Europe”.

La declaración del presidente Fernando Henrique Cardoso de que el “Mercosur es más que un mercado, el Mercosur es, para Brasil, un destino”, mientras el ALCA era “una opción”, repercutió en los Estados Unidos, y Kissinger le advirtió que el Mercosur estaba propenso a presentar las mismas tendencias manifestadas en la Unión Europea, que buscaba definir una identidad política europea no sólo distinta de los Estados Unidos, sino en manifiesta oposición a los Estados Unidos.

El acentuó que la afirmación de esta “identidad propia, diferenciada de América del Norte, estaba creando una potencial contienda entre Brasil y los EE.UU. sobre el futuro del Cono Sur“.[31] Según afirmó, especialmente en Brasil, había líderes atraídos por la perspectiva de una América Latina políticamente unificada confrontando con los Estados Unidos y el NAFTA.[32]

Y, como Samuel Pinheiro Guimarães acentuó, Brasil realmente configura, en América del Sur, el “único rival posible a la influencia hegemónica de los Estados Unidos”, debido a sus dimensiones geográficas, demográficas y económicas y a su posición geopolítica y estratégica[33], a lo largo de gran parte del Atlántico Sur, enfrentando a África Occidental.

Y fue Brasil, con el apoyo de Argentina, que obstó la implantación del ALCA, prevista para el año 2005. Estos dos países, con una población total de más de 232 millones de habitantes (2007, est.) y un PBI conjunto de U$S 2,3 trillones (2007), según la paridad del poder de compra, son los que realmente más interesan a los Estados Unidos, no sólo por el amplio mercado que representan, sino también por el peso geopolítico y el valor estratégico que poseen.

Mientras tanto, no obstante el fracaso de las negociaciones para formación del ALCA, los Estados Unidos, cambiando de táctica, trataron de obligar a los países de América del Sur, América Central y el Caribe a firmar acuerdos de libre comercio y abrir sus mercados, instrumentando tanto el Central America Free Trade Agreement (CAFTA), en los entendimientos con los países de América Central, como el Andean Trade Preference Act (ATPA), con el que el Congreso expandió en 2008, el Andean Trade Promotion and Drug Erradication Act (ATPDEA), para las negociaciones con Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador.

Esta ley, el ATPDEA, permitía a los Estados Unidos conceder, unilateralmente, preferencias comerciales, sin reciprocidad, a los países con los cuales firmasen tratados de libre comercio. La sociedad entre desiguales evidentemente sólo favorecía los Estados Unidos, pero la posibilidad de recibir preferencias comerciales, sin reciprocidad, alimentó en determinados sectores empresariales, dentro de todos los países, el interés en negociar acuerdos de libre -comercio, antes del cierre del plazo de vigencia del ATPDEA[34].

Y los cuatro países andinos, Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador, juntos, representaban, en 2006, un mercado de aproximadamente U$S 11,6 mil millones para las exportaciones de los Estados Unidos, dando acceso a cerca de 5.600 productos con exención arancelaria, y un mercado de U$S 8,2 mil millones para sus inversiones directas.

Con todo, desde 2004, cuando las negociaciones estaban en curso, la alteración del contexto político en América del Sur se acentuó aún más, con la elección de Evo Morales (2005) y Rafael Correa (2007), ambos líderes de izquierda y nacionalistas, para la presidencia de Bolivia y de Ecuador. Este hecho complicó la ecuación estratégica de los Estados Unidos, evidenciando el creciente desvanecimiento de su influencia en la región, tanto que no consiguieron siquiera derrocar al presidente Hugo Chávez del gobierno de Venezuela, a pesar de las diversas tentativas alentadas por la CIA, como el frustrado golpe militar-empresarial, en abril de 2002, y las huelgas de los trabajadores de la PDVSA, paralizando la producción de petróleo.

Militarización de Colombia

El principal interés de Washington, inter alia, en los Estados andinos son las fuentes de energía que allá existen, y garantizar los suministros de petróleo oriundos de Ecuador y de Colombia, que es actualmente el tercer mayor exportador de petróleo hacia los Estados Unidos, entre los países de América Latina, por debajo apenas de Venezuela y de México. Cerca de once de las dieciocho empresas, que extraen petróleo en Colombia, son norteamericanas, cuyas inversiones financian la explotación de un tercio de su territorio, inclusive degradando el medio ambiente.

Son necesarias nuevas inversiones para mantener y aumentar las exportaciones de petróleo. Y el descubrimiento de nuevas reservas se torna esencial para las exportaciones, lo que implica la investigación y cosecha del petróleo en otro tercio del país, controlado aún por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y por el Ejército de Liberación Nacional (ELN). No fue por otra razón que el presidente Bill Clinton, en el 2000, lanzó el Plan Colombia, previendo inversiones de cerca de U$S 6 mil millones, de los cuales los Estados Unidos participarían con U$S 1,3 mil millones para la compra de helicópteros y otros armamentos.

Los cinco oleoductos existentes en Colombia, sobre todo el que transporta más de 100.000 bpd del campo de Caño Limón, en Arauca, para el puerto Coveñas, en el Caribe, sufren más de un centenar de ataques y actos de sabotaje por año, perpetrados por las FARC y por el ELN. Desde 1986, ocurrieron más de 900 incidentes causando pérdidas de más de 2,5 millones de barriles de petróleo y, entre 1998 y 2008, las empresas extranjeras y el gobierno de Colombia tuvieron perjuicios del orden de U$S 1 mil millones como consecuencia de los ataques efectuados por los guerrilleros de las FARC y del ELN.

Esta es la razón por la cual entre el 10% y el 15% de las tropas del Ejército colombiano y de los asesores militares de los Estados Unidos están movilizados, a lo largo de los cinco oleoductos y otras instalaciones, para proteger la infraestructura energética y las compañías extranjeras de petróleo, entre las cuales se encontraba la Occidental Petroleum Corp. (OXY), Royal Dutch/Shell y la BP-Amoco, que hacen donaciones al Ministerio de Finanzas de Colombia para su propia protección.

El diario Los Angeles Times reveló que, en siete años, desde el lanzamiento del Plan Colombia, el Ejército colombiano recibió U$S 4,35 mil millones para combatir las guerrillas, y los soldados y policías cometieron un creciente número de asesinatos, abusos de derechos humanos y, durante el período de cinco años que terminó en junio de 2006, el número de ejecuciones extrajudiciales aumentó en más del 50%, con relación al período anterior.[35]

En 2009, la ayuda militar concedida por los Estados Unidos a Colombia, desde 2004, alcanzará el monto de U$S 3,3 mil millones.[36] La aplicación de tales recursos, votados por el Congreso americano, apuntó a proteger los intereses económicos de los Estados Unidos en la región, especialmente el oleoducto de Caño Limón, operado por la Occidental Petroleum y por la Royal Dutch/Shell, en Arauca, donde se concentra la mayor parte de los asesores militares de los Estados Unidos y ocurren las mayores violaciones a los derechos humanos.[37]

Aunque la administración del presidente George W. Bush presente el combate al narcotráfico y el combate al terrorismo para justificar la concesión anual de U$S 700 millones a Colombia, la mayor parte como asistencia militar, el principal objetivo es proteger los oleoductos, sobre todo el de Cañón Limón, en el Departamento de Arauca, operado por la Occidental Petroleum Co. y por la Royal Dutch/Shell, ya detonado cerca de 79 veces, a fin de asegurar los suplementos futuros de petróleo a los Estados Unidos e inspirar confianza a los inversores extranjeros.

Y con el cierre de la Forward Operating Location (FOL), después, denominada Cooperative Security Location (CSL), i. e, la base militar instalada de los Estados Unidos en Manta, en Ecuador, previsto para 2009, debido a la denuncia del contrato por el presidente Rafael Correa, el U.S. Southern Command (USSOUTHCOM) pasó a indagar su transferencia hacia la base aérea de Palanquero, en Puerto Salgar, 120 millas al norte de Bogotá.

Esta base aérea, en Puerto Salgar, puede albergar más de 2.000 hombres, posee una serie de radares, además de casinos, restaurantes, supermercados, hospital y teatro. Y la pista del aeropuerto, la más larga de Colombia, tiene 3.500 metros de longitud, 600 metros más grande que la de Manta, y permite la partida simultánea de hasta tres aviones. Los Estados Unidos tendrán así un punto de apoyo, en el centro de Colombia, todavía mejor que el de Manta, como Forward Operating Location.

En 2004, con la Andean Counterdrug Initiative, el presidente George W. Bush expandió el Plan Colombia, como uno de los aspectos de la estrategia de los Estados Unidos para asegurar su presencia militar en América del Sur y, en particular, en la Amazonia.[38]

Y el Congreso aprobó la duplicación del número de soldados radicados en Colombia, que subió de 400 a 800, y el de contractors, mercenarios (ex-militares) empleados por las military companies, mediante las cuales el Pentágono terceriza las funciones militares (outsourcing),[39] aumentó de 400 a 600. Estos militares y mercenarios americanos adiestran y apoyan cerca de 17.000 soldados, que ejecutaron el Plan Patriota, amplia ofensiva de contrainsurgencia en las selvas en el Sur de Colombia.

Con razón, el embajador Samuel Pinheiro Guimarães, en su obra Desafíos brasileños en la era de los gigantes, apuntó a “la creciente presencia de asesores militares americanos y la venta de equipamientos sofisticados a las Fuerzas Armadas colombianas, supuestamente para apoyar los programas de erradicación de las drogas, pero que pueden ser, fácil y eventualmente, utilizados en el combate a las FARC y al ELN”, como un componente relativamente nuevo en la cuestión de seguridad de la Amazonia.[40]

Con la asistencia de los Estados Unidos, el Ejército de Colombia se tornó el mayor y el mejor equipado, relativamente, de América del Sur. Con una población de 44 millones de habitantes, Colombia posee un contingente militar de cerca de 208.600 efectivos, mientras Brasil, con 8,5 millones de quilómetros cuadrados y más de 190 millones de habitantes, tiene un contingente de solamente 287.870, y Argentina, con 40 millones de habitantes y un territorio de 2,7 millones de quilómetros cuadrados, tiene un efectivo de apenas 71.655.

Colombia, con un PBI de $320.4 mil millones (2007 est.), de acuerdo con la paridad del poder de compra, destina el 3,8% a gastos militares, mientras que Brasil, cuyo PBI es de $1.838 trillones (2007 est.), gasta apenas un 1,5%, Argentina con un PBI de $523.7 mil millones (2007 est.), gasta apenas 1,1%. En 2005, el Congreso estipuló para la región una ayuda económica de U$S 9,2 millones y cerca de U$S 859,6 millones para asistencia militar. [41]

En realidad, es el Pentágono quien determina y dirige la política exterior de los Estados Unidos con respecto a América Central y a América del Sur. La República de la Guayana permitió que la Beal Aerospace Technologies, compañía americana, construyese una base para el lanzamiento de cohetes y satélites, en Essequibo, territorio litigioso, disputado por Venezuela, lo que permitiría establecer la presencia militar de los Estados Unidos, a lo largo de su flanco oriental.

Pero no solamente a través de la Guayana, en cuya costa la Exxon Mobil, con la filial de la Esso Exploration and Production Guyana Ltd., inició la explotación de petróleo en aguas profundas, los Estados Unidos tratan de aumentar su presencia en la Amazonia. El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Robert Gates, propuso al presidente de Suriname, en octubre de 2007, el establecimiento de una base en su territorio para testear los nuevos vehículos militares desarrollados, por la General Dynamics Combat Systems, destinados a operaciones en las selvas.[42]

 Vehículo de asalto blindado para operaciones en las selvas.

Vehículo de asalto blindado para operaciones en las selvas.

También en Perú, región de Ayacucho, epicentro de la guerra contra el grupo Sendero Luminoso (1980-2000), el primer contingente de 70 soldados americanos de la Task Force New Horizons comenzó a operar en mayo de 2008, bajo el mismo pretexto de realizar tareas humanitarias. Este número debería ser aumentado para un total de 350, entre el 1° de junio y el 31 de agosto.

Y en octubre de 2008, pilotos, tripulantes de la U.S. Army CH-47D “Chinook”, y soldados Task Force New Horizons, fuertemente armados, estaban dando apoyo, con helicópteros pesados, a más de 990 militares americanos, operando en esta región, 575 quilómetros al sudeste de Lima, donde los Estados Unidos negociaban con las fuerzas Armadas de Perú la instalación de una base militar, en el contexto de los entendimientos para firmar el Tratado de Libre Comercio (TLC), celebrado en diciembre de 2007.[43]

El interés de los Estados Unidos en instalar una base en Ayacucho, una zona equidistante de las áreas dominadas por las FARC, en Colombia, y de los conflictos sociales en Bolivia, facilita la movilización de sus contingentes en toda la región de América del Sur. Los Estados Unidos cuentan todavía con una base naval en Iquitos, en el norte del país, en una región estratégica de la Amazonia peruana, en la cual disponen de equipamiento fluvial, como lanchas de combate, y otras bases en Santa Lucía y sobre el río Nanaí.

El estacionamiento permanente de tropas y equipamientos bélicos, en Suriname y en la Guayana, así como en Colombia y también en Perú,[44] como antes en Ecuador y en Bolivia, dan a los Estados Unidos una enorme ventaja estratégica para intervenir militarmente en cualquier país, si es necesario, a fin de defender sus intereses económicos y ocupar las nacientes del río Amazonas.

En realidad, la militarización de Colombia, con la presencia de más de 1.000 militares y mercenarios (ex-militares empleados por las military firmas empresas del Pentágono) americanos en la región, y en otros países vecinos, constituye un desafío para la propia seguridad nacional de Brasil, en la medida en que amenaza la seguridad de la Amazonia.

De Ecuador a Colombia, de Colombia a... Fuente: Graphic Maps – World Atlas.Com.

De Ecuador a Colombia, de Colombia a... Fuente: Graphic Maps – World Atlas.Com.

De cualquier forma, el objetivo estratégico inmediato de los Estados Unidos es armar y mover a Colombia como una importante pieza en el ajedrez de América del Sur. Es hacerla un pivot country, un enclave, como Israel en el Oriente Medio, y emplearla como contrapeso de Venezuela, para cualquier eventual contingencia, i. e., de intervención militar, pero sin usar sus propias tropas y sí contingentes de un país sudamericano, en este caso, Colombia, en el caso de que el gobierno del presidente Hugo Chávez amenace aún más sus intereses económicos, como, e. g., suspendiendo el suministro de petróleo a los Estados Unidos y desviando hacia China toda su vasta producción.

Los recursos energéticos de América del Sur

Venezuela, cuyas reservas están entre las mayores del mundo, es el cuarto mayor exportador de petróleo hacia los Estados Unidos. Responde por cerca del 15% de su consumo diario. La proximidad geográfica entre los dos países torna barato el costo del transporte, a través del Caribe. Y las relaciones extremadamente antagónicas entre el presidente Hugo Chávez (1999) con el gobierno del presidente George W. Bush no afectaron el comercio entre los dos países, inclusive porque los Estados Unidos, por otro lado, son el principal mercado para la producción de energía de Venezuela.

Pero constituye motivo de preocupación, en Washington, el hecho de que Venezuela haya comenzado a exportar petróleo hacia China, que busca más y más fuentes de energía, a fin de atender el impetuoso crecimiento económico, y se tornó su principal socio en América del Sur. El volumen de petróleo, cada vez mayor, importado de Venezuela por parte de China, cerca de 70.000 bpd, en 2006, subió a 197.000 bpd, en 2007, año en que el comercio entre los dos países alcanzó el monto de U$S 2,5 mil millones.[45]

China está ampliando su intercambio, no sólo con Venezuela, sino también con Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina y Brasil. Su comercio con los países de América Latina, en general, alcanzó, en 2005, el monto de aproximadamente U$S 50 mil millones, de los cuales los negocios con los países del Mercosur –Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay– representaron el 85% del total.

Pero China está interesada, sobre todo, en asegurar fuentes de energía, como el gas y el petróleo. La China Petro Chemical Corp (Sinopec), en 2004, firmó contrato con la Petrobrás para explotar la plataforma submarina, en diversas áreas, cerca de África, Venezuela, Ecuador, Colombia y el Golfo del México.[46] Y esta creciente expansión económica y comercial de China en América del Sur alarmó a los formuladores de la política exterior de los Estados Unidos hasta entonces concentrados en los problemas del Oriente Medio.

Venezuela, Bolivia y Ecuador poseen importantes reservas de gas y petróleo. De acuerdo con la Energy Information Administration, de los Estados Unidos, Venezuela, uno de los diez mayores productores de petróleo del mundo, posee reservas comprobadas de 80 mil millones de barriles y produjo cerca de 2,8 millones bpd, en 2006. Bolivia posee la segunda mayor reserva de gas natural, en América del Sur, después de Venezuela. Los recursos naturales en la región de Santa Cruz de la Sierra, son estimados en 2,8 trillones de pies cúbicos de gas de los 26,7 trillones de reservas probadas de Bolivia. Sumadas a las probables, el volumen sube a 48,7 trillones de pies cúbicos.

Las reservas de petróleo de Ecuador, el quinto mayor productor sudamericano, son estimadas en 4,5 mil millones y sus exportaciones sumaron 376.000 bpd, en 2006. Brasil, Colombia, Argentina y Perú también producen gas y petróleo. No obstante, de todos estos países, apenas Brasil, según la evaluación de Stephanie Hanson, editora del Council on Foreign Relations, think-tank con sede en Nueva York desde 1921, tiene el potencial de tornarse un significativo productor mundial de petróleo, en la próxima década, con la explotación de los yacimientos encontrados en la región del pre-sal, descubiertas en aguas profundas, en las cuencas del Sur y Sudeste de Brasil.[47] Las reservas probadas actualmente existentes son del orden de 11 mil millones de barriles, pero la producción de Brasil podrá saltar a 2,2 millones bpd, en 2006, para 3,5 millones de bpd, en 2012, y permitir la exportación de un mayor excedente.

Brasil en el mapa geopolítico del petróleo

La estimación de la Asociación Brasileña de Geólogos de Petróleo (ABGP) es que la Cuenca de Santos, en el litoral del Estado de San Pablo, contiene 33 mil millones de barriles. Este volumen cuadruplica las reservas de petróleo de Brasil, que suben de 13 mil millones de barriles (comprobados) a cerca de 46 mil millones de barriles. Los datos son aún muy imprecisos. Lo cierto es que, en el campo de Tupí (litoral de Santos), hay cerca de 5 a 8 mil millones de barriles. Sin embargo, la Petrobrás todavía tiene ocho campos más promisorios: Caramba, Bem-te-vi, Carioca, Guará, Júpiter, Iara y Parati.

Y ahí es posible, según los cálculos de la Petrobrás y la información de Stephanie Hanson, del Council on Foreign Relations, que la cantidad de petróleo alcance de 70 a 100 mil millones de barriles, más allá del gran volumen de gas.[48] Todo indica, sin embargo, que la capa de pre-sal se extienda por 800 kilómetros, con 200 kilómetros de ancho, desde Espíritu Santo, norte de Río de Janeiro, a Santa Catarina,[49] y es inclusive posible que alcance toda la costa de Argentina.

Las reservas descubiertas en la capa pre-sal a lo largo de la costa, entre Espíritu Santo y Santa Catarina, insertaron a Brasil en el mapa geopolítico del petróleo. Este fue uno de los factores, inter alia, que probablemente llevaron al presidente George W. Bush a restaurar la IV Flota, hacia el Atlántico Sur, bajo el pretexto de combatir el tráfico de drogas, de armas y de personas, el terrorismo y la piratería que amenaza el flujo del libre comercio en los mares del Caribe y de América del Sur. Sin embargo, el propio almirante Gary Roughead, jefe de Operaciones Navales, anunció el 24 de abril que se había decidido a restablecer la IV Flota, en virtud de la inmensa importancia de la seguridad marítima en el Sur del hemisferio.

Mapa de América Central y de América del Sur bajo la jurisdicción del South Command de las fuerzas Armadas de los Estados Unidos para el hemisferio occidental.

Mapa de América Central y de América del Sur bajo la jurisdicción del South Command de las fuerzas Armadas de los Estados Unidos para el hemisferio occidental.

Con las operaciones navales de la IV Flota, los Estados Unidos complementan el anillo de bases militares, que incluye Comapala, en El Salvador; Guantánamo, en Cuba; Comayuga, en Honduras; Aruba, en Curação; y Manta, en Ecuador, de donde deberá ser transferida hacia Colombia. Este anillo sería incluso complementado con la base aérea, construida en 1983 y posteriormente ampliada, en Mariscal Estigarribia, en Paraguay, distante apenas 200 quilómetros de la frontera con Bolivia y Argentina, y 320 kilómetros de Brasil, muy cerca de la Triple Frontera. Esta base aérea adonde las tropas de la Special Operations Forces (SOF) comenzaron a llegar en 2005, con inmunidades concedidas por el paraguayo, posee una pista de 3.500 metros de longitud y tiene capacidad para acuartelar 16.000 soldados.[50]

Pero el ex-obispo Fernando Lugo, electo, en 2008, para la presidencia de Paraguay por la Alianza Patriótica para el Cambio, prometió poner fin a la presencia de tropas americanas, con inmunidades, en la región estratégica de Mariscal Estigarribia, y a los ejercicios militares conjuntos con fuerzas paraguayas, percibidos como preparativos para una guerra preventiva, apuntando al control de los recursos naturales de Bolivia, cuyo gobierno del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997), bajo la presión de los Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional, vendiera en 1995 sus reservas de petróleo y gas a la Enron y a la Shell por U$S 263,5 millones, menos del uno por ciento del valor de los depósitos.[51]

Entretanto, la elección del líder indígena Evo Morales, dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS), para la presidencia de Bolivia, amplió el frente de resistencia y oposición a los Estados Unidos en América del Sur, aliándose al presidente Hugo Chávez, de Venezuela. Y él representa a gran parte del pueblo boliviano que se opone a la exportación de gas hacia los Estados Unidos, cuyas reservas, en 2003, representaban apenas el 3% de las existentes en el mundo y el consumo se agotaría en cerca de ocho años, esto es, hasta 2011.

Frente a tan dramática situación, los Estados Unidos intentan apoderarse de cualquier reserva, en cualquier región, por más pequeña que sea. Incluso si nuevos descubrimientos de gas fuesen hechos, no sobrepasarían el 5% del gas mundial, volumen igual al existente, en aquella época, en América del Sur, donde Bolivia y Argentina concentraban la mayor parte.[52] Y de ahí el porqué las compañías petrolíferas, en gran medida, y las agencias de los Estados Unidos explotan las contradicciones internas y estimulan la secesión de los departamentos de Tarija, Chuquisaca, Santa Cruz, Beni y Pando, que conforman la “media luna”, lo que representaría un duro golpe al liderazgo de Brasil en América del Sur y en su cada vez mayor influencia internacional.

Objetivos de la IV Flota

La restauración de la IV Flota implica, por cierto, diversos intereses estratégicos de los Estados Unidos. Pero lo que torna evidente su real objetivo es el hecho de que el comando de la IV Flota fue entregado al contra-almirante Joseph Kernan, oficial de la US Navy SEALs (United States Navy Sea, Air and Land Forces), constituida por las Special Operations Forces, de la Marina de Guerra, y son empleadas en acciones directas y en misiones de reconocimiento especial, capaces de emprender una guerra no convencional, defensa interna en el exterior y operaciones contra el terrorismo.

Uno de los integrantes de la IV Flota es un navío de asalto anfibio, el USS Kearsarge (LHD 3), cuya principal misión es el embarque, desvío y desembarque de fuerzas en cualquier parte del mundo, sirviendo como Expeditionary Strike Group, concepto militar introducido en la Marina de Guerra de los Estados Unidos, a comienzos de los años 1990, y que consiste en fuerzas altamente móviles y auto-sustentables para ejecutar misiones en varias partes del globo. Y su “misión humanitaria” comenzó en Santa Marta, en Colombia, en coordinación con el Comando General de las fuerzas Armadas y el Ejército Nacional de Colombia.

Es evidente que los Estados Unidos, con el dominio de los mares, y del espacio, nunca dejaron de tener navíos de guerra traficando en las aguas internacionales de América del Sur, aunque la IV Flota, creada en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, hubiese sido extinguida, oficialmente, en 1950. Su restauración no significa un cambio mayor en las actividades militares de los Estados Unidos en el Atlántico Sur, dado que el 38% de su comercio global se realiza con países del hemisferio, el 34% del petróleo que importa proviene de la región y 2/3 de los navíos que transitan por el Canal de Panamá se destinan a los puertos americanos.[53]

Apenas oficializó una presencia que de hecho nunca dejó de existir, pero apuntando a demarcar y reafirmar el Atlántico Sur como área bajo su dominio, sobre todo de cara al descubrimiento de grandes yacimientos de petróleo, en el campo Tupí, en la capa pre-sal del litoral de San Pablo. A los Estados Unidos les preocupa la creciente presencia de China en América del Sur y pretenden controlar sus recursos minerales y energéticos, tales como los yacimientos de hierro de Mutum y las reservas de gas natural existentes en Bolivia, la Patagonia de Argentina y el Acuífero Guaraní, el mayor reservorio de agua subterránea del mundo, situado en los países que integran el Mercosur.[54]

La restauración de la IV Flota se dio, con todo, dentro de un contexto que se configura altamente desfavorable a los Estados Unidos. El fracaso del intento de golpe contra el presidente Hugo Chávez, en abril de 2002, complicó la ecuación estratégica regional de la administración del presidente George W. Bush. Chávez se consolidó en el poder y protagonizó la oposición a la política y a los intereses de los Estados Unidos.

Y ésta fue reforzada, en el ámbito sudamericano, con la elección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en Brasil, Néstor Kirchner, en Argentina, Evo Morales, en Bolivia, Tabaré Vázquez, en Uruguay, y Rafael Correa, en Ecuador. Algunos más radicales, otros más moderados, imprimieron, de un modo o de otro el rechazo al dominio de los Estados Unidos, por lo menos de una significativa parte de la población. La elección de estos líderes, apodados como “populistas” por parte de los ideólogos del conservadurismo, no significa que América del Sur se inclinó aún más hacia la izquierda.

Ella refleja el enorme desgaste de la influencia de los Estados Unidos, la declinación cada vez mayor de su dominio, las tensiones e incertidumbres relacionadas con el proceso de globalización de la economía, impulsado, particularmente, por los Estados Unidos, luego del desmoronamiento de la Unión Soviética y del Bloque Socialista.

El derrumbe de la influencia de los Estados Unidos en América del Sur, revelado por la dificultad de impedir la elección o deponer gobiernos de tendencia más hacia la izquierda, como ocurrió en los años 1960 y 1970, fue acelerado por el fracaso de las políticas neoliberales recomendadas por el Consenso de Washington, que incrementaron aún más la desigualdad de renta, en la mayoría de los países, fomentaron el aumento del desempleo urbano y ampliaron la brecha social entre ricos y pobres, entre los trabajadores más capacitados y los demás, sin calificación.

La crisis se acentuó, particularmente, en los Estados andinos, como, por ej., Perú, Bolivia y Ecuador, donde el 92% de la población manifestó su desencanto con la economía de mercado, de acuerdo al estudio presentado el Strategic Studies Institute del Army War College de los Estados Unidos.[55] Las investigaciones del Program on International Policy Attitudes (PIPA), realizadas conjuntamente por el Center on Policy Attitudes (COPA) y el Centro for International and Securities Studies at Maryland, University of Maryland (CISSM), a fines de 2006 y comienzos de 2007, mostraron también que la percepción de los Estados Unidos en América Latina continuaba siendo negativa y que solamente 1/3 de los habitantes de Brasil y de Chile creían que ellos tenían una influencia positiva en el mundo.

Los resultados fueron más bajos todavía en México (12%) y Argentina (13%) y en todos los países la oposición a la guerra en Irak oscilaba entre el 65% en Chile y el 95% en Argentina.[56] Y otra investigación indicó que, globalmente, el concepto sobre los Estados Unidos estaba yendo de mal en peor.[57]

Como había observado Kissinger, a comienzos del siglo XXI, América del Sur buscaba definir una identidad política propia, lo que estaba generando una potencial contienda entre Brasil y los Estados Unidos sobre el futuro del Cono Sur”.[58] Esta previsión la había realizado el filósofo alemán George W. Hegel alrededor de 1830, cuando dijo que América era “la tierra del futuro”, en la cual, en tiempos venideros, habría “algo así como una contienda entre la del Norte y la América del Sur, y donde la importancia de la Historia Universal deberá manifestarse”.[59] La contienda es factible.

América del Sur, bajo el liderazgo de Brasil junto con Argentina y Venezuela, está tratando realmente de definir su propia identidad, diferenciada de los Estados Unidos e, incluso, en oposición al dominio de los Estados Unidos, lo que se evidencia con la creación de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y del Consejo Sudamericano de Defensa. Tales iniciativas que implican la desaparición del sistema interamericano, instituido por Washington y configurado por la Organización de los Estados Americanos (OEA), así como el del Tratado de Río de Janeiro, obsoleto y denunciado por México, y de la Junta Interamericana de Defensa (JID).

Pero el acelerado desgaste de la influencia y del prestigio de los Estados Unidos en América del Sur y, en general, en América Latina debilita inclusive su estrategia global, que obedece a las directrices trazadas desde el gobierno de George H. W. Bush (1989-1993), en el sentido de desanimar cualquier desafío a su preponderancia o tentativa de revertir el orden económico y político internacionalmente establecido[60].

En el conflicto con los Estados Unidos, generado por la tentativa de incorporar a Georgia y Ucrania a la OTAN e instalar bases antimisiles en Polonia y en la República Checa, el presidente Hugo Chávez, desafiando a los Estados Unidos, respaldó a Rusia, que envió a Caracas dos bombarderos estratégicos TU-160, para la realización de ejercicios conjuntos con aviones de la fuerza Aérea Venezolana, y señaló que mandará también navíos de guerra al Caribe, como respuesta a la presencia de navíos americanos en el Mar Negro.

Y, en medio del agravamiento del conflicto en Bolivia, a principios de septiembre de 2008, el gobierno de Evo Morales denunció a la Enron y a la Shell, socias mayoritarias de los ductos Transredes, y la Ashmore Energy Internacional, de haber impulsado el plan conspirativo contra su gobierno y consideró persona non grata al embajador de los Estados Unidos, Philip Goldberg, acusándolo de apoyar la rebelión de los departamentos de la “media luna” contra La Paz y alentar la secesión de Bolivia, acusación que, por cierto, tiene fundamento.[61]

Solidario con Evo Morales, el presidente Hugo Chávez expulsó al embajador de los Estados Unidos en Caracas, Patrick Duddy, dándole el plazo de apenas 72 horas para abandonar el país. Y Argentina, Brasil y Uruguay, por su parte, manifestaron solidaridad al gobierno de Evo Morales, enfáticamente, condenaron el levantamiento y los actos terroristas y sabotajes de la oposición, en el Oriente boliviano, como tentativa de desestabilizar el orden constitucional del país, y dejaron claro, de modo inequívoco, que no aceptarán ni reconocerán la secesión de los departamentos del Oriente boliviano.

Conclusiones

No hay duda de que las tensiones y los conflictos en Bolivia y en Georgia se entrelazan, generados y alimentados por la disputa de las fuentes de energía en que los Estados Unidos se empeñaron, a fin de mantener su way of life, con alto nivel de consumo y de despilfarro. Como bien observó el cientista político José Luis Fiori, está en curso una nueva “carrera imperialista”, entre las grandes potencias, que luchan por su seguridad energética y alimenticia.

China penetra cada vez más en África, donde los países de la Unión Europea buscan conservar la preeminencia sobre sus antiguas colonias. Y la competencia, como prevé José Luis Fiori, deberá alcanzar a América Latina, aunque de forma aún más intensa, gracias a sus recursos de gas y petróleo, a sus grandes reservas minerales y recursos hídricos, y a su inmensa capacidad de producción alimenticia, muy superior a la de África.[62]

Este aspecto económico-comercial seguramente también pesó en la decisión americana de reactivar la IV Flota en el Atlántico Sur, con la perspectiva de que la región se torne uno de los grandes centros productores de petróleo, en virtud de los recientes descubrimientos de yacimientos, en la capa pre-sal en el litoral de San Pablo y que probablemente se extienden por todo el Sur hasta el litoral de Argentina.

Y el compromiso de Brasil, que se proyecta cada vez más como potencia económica y política, será inevitable. Es el mayor exportador mundial de alimentos, en breve habrá de tornarse en uno de los mayores exportadores de petróleo, y posee gran parte del Acuífero Guaraní, así como de las aguas del Amazonas y de la biodiversidad existente en la región.[63]

En tales circunstancias, Brasil no puede dejar de reequipar y modernizar sus fuerzas Armadas, particularmente la Marina de Guerra, con la construcción del submarino nuclear, y adquirir cada vez más autonomía y autosuficiencia en la producción de material bélico, condición esencial para alcanzar el status de gran potencia, integrando a toda América del Sur.

Tampoco se puede descartar la hipótesis de guerra con una potencia tecnológicamente superior o el involucramiento de Brasil en un conflicto que alcance sus fronteras y, por consiguiente, afecte su seguridad nacional, como en Bolivia, involucrando a Venezuela.

Y un Estado que necesita importar continuamente armamentos y municiones y navíos para el transporte, no está en condiciones de enfrentar la eventualidad de una guerra. Una Segunda Guerra Fría fue deflagrada y envuelve a América del Sur, donde la penetración de los Estados Unidos constituye un factor de inestabilidad e inquietud.

El elevado grado de turbulencia interna y resistencia y oposición de la mayoría de los gobiernos a la voluntad de los Estados Unidos, denota claramente el desvanecimiento de su hegemonía, en la región donde antes su fiat tenía fuerza de ley, y repercute, profundamente, sobre su estrategia global, en el sentido de imponer la Pax Americana, i. e, “preservar y extender un orden internacional amigable (friendly) a nuestra seguridad, nuestra prosperidad y nuestros principios”, de acuerdo a las directrices del Project for the New American Century (PNAC)[64].

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

LA ONDA® DIGITAL

[1] Circular n° 907. a las Misiones Diplomáticas Brasileñas. Confidencial. La cuestión del Chaco – Los títulos de los contendores., embajador José Joaquim Moniz de Aragão, Secretario-General del Itamaraty. Río de Janeiro, 28.8.1934. AHI – Guerra del Chaco – 9(31).(45)5. Archivo del embajador Moniz de Aragão.

[2] KISSINGER, Henry. Does America Need a Foreign Policy? Toward a Diplomacy for the 21st Century. Nueva York: Simon & Schuster, 2001, p. 468.

[3] “Amerika ist somit das Land der Zukunft, in welchem sich ins vor uns liegenden Zeiten, etwa im Streite von Nord- und Südamerika, die weltgeschichtliche Wichtigkeite offenbaren soll.“ HEGEL, G.W.F. Vorlesung über die Philosophie der Weltgeschichte. In: Die Vernunft in der Geschichte. Hamburg: F. Meiner Verlag, 1994. Band 1, p. 209.

[4] MACKINDER, Sir Halford John. “The Geographical Pivot of History”, Geographical Journal, Royal Geographical Society London, April 1904 , vol. XXIII pp. 436.

[5] The United States is practically sovereign on this continent, and its fiat is law upon the subjects to which it confines its interposition”. Nota a Gran Bretaña, 20/.06/.1895, apud KISINGER, Henry. Diplomacy. Nueva York: A touchstone Book/ Simon Schuster, 1994, p. 38. Vide também HICKS, John D. A Short History of American Democracy. Boston: Houghton Mifflin Company-Riverside Press, 1943, p. 602. PERKINS, Dexter. A history of the Monroe doctrine. Boston: Little, Brown, 1963, p. 175.

[6] MAHAN, Alfred T.. The Influence of Sea Power upon History – 1660-1783. Nueva York: Dover Publication, Inc., 1987, p. 87.

[7] KISSINGER, Henry. Diplomacy. Nueva York: A Touchstone Book/Simon Scguster, 1994, pp. 37-38.

[8] MACKINDER, Sir. Halford J.. Britain and the Britain Seas. Oxford: At the Claredon Press, 2nd edition, 1925, p. 334.

[9] MACKINDER, Sir Halford John. Democratic Ideals and Reality. Westport Connecticut: Greenwood Press, Publisher, 1981, pp. 59-60.

[10] ROOSEVELT, Theodore. Theodore Roosevelt. An Autobiography. Nueva York: A da Capo Paperback, 1985, p. 538.

[11] SCHIRMER, Daniel B. Republic or empire American: resistance to the Philippine war. Boston: Schenkman, p. 20.

[12] Ibid.

[13] “The French and English texts, it was to turn out, though both of them official, were inconsistent with one another. One declared the Doctrine was not “to be considered as incompatible with any one of the provisions of the present pact”. The other declared the Doctrine to be “not affected by the engagement of the Convenant”. One subordinated the Doctrine to the Convenant; the other the Convenant to the Doctrine”. Perkins, 1963, p. 297.

[14] CARVALHO, Delgado de. História diplomática do Brasil. São Paulo: Ed. Nacional, 1959, p. 305. SMITH, Joseph. The cold war: 1945-1992. 2. ed. Oxford: Blackwell, 1998., pp. 30 y 31. PERKINS, Dexter. A history of the Monroe doctrine. Boston: Little, Brown, 1963, p.p. 296-297.

[15] SCHOULTZ, Lars. Beneath the United States. A History of. U.S. Policy Toward Latin America, 1998, p. 373.

[16] Id., ibid., p. 10.

[17] BLACK, Jan K. Sentinels of Empire – The United States and Latin American Militarism. Nova York: Greenwoodpress, 1986, p. 10.

[18] PINHEIRO GUIMARÃES, Samuel. Quinientos años de periferia. Porto Alegre-Rio de Janeiro: Editora da Universidade/UFRGS – Editora Contraponto, 1999, p. 99.

[19] Colonel Joseph R. Núñez. A 21st Century Security Architecture For The Americas: Multilateral Cooperation, Liberal Peace, And Soft Power. August 2002 http://www.strategicstudiesinstitute.army.mil/pubs/display.cfm?pubID=15

[20] Secretary of State-Designate Madeleine K. Albright. Prepared statement before the Senate Foreign Relations Committee, las released by the Office of the Spokesman, Department of State, Washington, D.D., January 8, 1997. http://www.secretary.state.gov/statements/970108a.html

[21] Barshefsky statement before House Trade Panel 3/18, U.S. Information and Texts, N° 011, March 20, 1997, p. 42.

[22] Samuel Pinheiro Guimarães. “ALCA para principiantes”; “Como será el ALCA”. Manuscritos.

[23] Ibid.

[24] El proyecto del Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) comenzó a ser negociado por los países miembros de la OCDE, secretamente, en 1995. sin embargo, cuando el proyecto se tornó público, las negociaciones fueron suspendidas, a fines de 1998, en virtud de problemas económicos y de la severa oposición que sufrió.

[25] Statement of General Charles E. Wilhelm, commander-in-chief, U.S. Southern Command, Before the Senate Caucus on International Narcotics Control, March 23, 2000.

[26] KISSINGER, Henry. Does America Need a Foreign Policy? Toward a Diplomacy for 21st Century. Nueva York: Simon & Schuster, 2001, p. 136.

[27] Vide MONIZ BANDEIRA, Luiz Alberto. Brasil, Argentina y Estados Unidos – Conflicto e integración en América del Sur (De la Triple Alianza al Mercosur). Rio de Janeiro: Editora Revan, 2ª. ed., 2003, ppp. 554-555.

[28] Paul Krugman – “Crying with Argentina”. The New York Times, NY, 1.1.2002

[29] PINHEIRO GUIMARãES, Samuel. Desafíos brasileños en la Era de los Gigantes. Rio de Janeiro: Contraponto Editora, 2006, p. 282.

[30] KISSINGER, Henry. Does America Need a Foreign Policy?. Toward a Diplomacy for 21st Century. Nueva York: Simon & Schuster, 2001, po. 151-152.

[31] Id., ibid., p. 152 – 163.

[32] Id., ibid., p. 152.

[33] PINHEIRO GUIMARÃES, Samuel. Quinientos años de periferia. Porto Alegre-Rio de Janeiro: Editora da Universidade/UFRGS – Editora Contraponto, 1999, p. 121.

[34] En febrero de 2008, el Congreso de los Estados Unidos aprobó el Andean Trade Preference Extension Act, expandiendo el Andean Trade Promotion and Drug Eradication Act (ATPDEA).

[35] “Colombian military gains come at a price” Los Angeles Times. January 18, 2008. Amazon Watch. http://www.amazonwatch.org/amazon/CO/

[36] U.S. Aid to Colombia, All Programs, 2004-2009 – Just the Facts – a civilian’s guide to U.S. defense and security assistance to Latin America and the Caribbean. http://justf.org/Country?country=Colombia – The Center for International Policy – Colombia Programa – U.S. Aid to Colombia Since 1997. http://www.ciponline.org/colombia/aidtable.htm

[37] Bill Weinberg. “Oil Makes U.S. Raise Military Stakes in Colombia”. November 26, 2004 – Long Island, NY Newsday. http://www.commondreams.org/cgi-bin/print.cgi?file=/views04/1126-05.htm

[38] PINHEIRO GUIMARÃES, Samuel. Desafios brasileños en la era de los gigantes. Rio de Janeiro: Contraponto Editora, p. 189.

[39] Vide MONIZ BANDEIRA, Luiz Alberto. Formación del Imperio Americano (De la guerra contra España a la guerra en Irak). Rio de Janeiro: Editora Civilização Brasileira, 2ª ed. 2006, pp. 725-727.

[40] Id., ibid., p. 189,

[41] The Economist, “What lies beneath -Is there really an ocean of oil off Brazil?” April 16, 2008, http://www.economist.com/daily/news/displaystory.cfm?story_id=11043022&top_story=1 Matthew Flynn “United States Announces IV Fleet Resumes Operations Amid South American Suspicions” – Americas Policy Progran Report – Americas Policy Program, Center for International Policy (CIP) July 11, 2008. http://americas.irc-online.org/am/5362

[42] Ivan Cairo. “On Venezuela’s Doorstep: US proposes military test site in Suriname ”. Caribbean Net News Suriname. October 8, 2007. http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=7022. Ivan Cairo. “Suriname government sanctions testing of US army vehicle”. Caribbean Net News. February 12, 2008. http://www.caribbeannetnews.com/news-5981–36-36–.html

[43] Agencia EFE. “El primer contingente de soldados de EE.UU. se instala en Ayacucho”. El Comercio. Lima, 13 de setiembre del 2008. Carlos Noriega. “Admite Perú que EE.UU. pondría una base”. Página/12, Buenos Aires, 17 de junio de 2008.

[44] Airman 1st Class Tracie Forte. “U.S. Army aviators support humanitarian mission in Ayacucho, Peru”. Task Force New Horizons Public Affairs. America’s Air Force – http://www.12af.acc.af.mil/news/story_print.asp?id=123106116

[45] R. Evan Ellis, “Chinese Interests in Latin America: Overview and Implications for Regional Security Issues,” Presentation for the Latin America Orientation Course (LAOC) Hulburt Field, FL: U.S. Air Force Special Operations School (USAFSOS), March 1, 2007. R. Evan Ellis. “U.S. National Security Implications of Chinese Involvement in Latin America”. June 2005 Strategic Studies Institute, U.S. Army War College ISBN 1-58487-198-http://www.carlisle.army.mil/ssi

[46] Cynthia Malta. “Estatal chinesa de petróleo quer investir en gasoduto Rio-Bahia”. Valor Econômico, 25/05/2004. “Sinopec, Brazil’s Petrobras to explore deep sea oil”. China Daily (Xinhua). 18/8/2004.

[47] Stephanie Hanson, News Editor. “Energy Bottlenecks in South America”. Council on Foreign Relations, April 21, 2008.

[48] Ibid.

[49] http://www2.petrobras.com.br/Petrobras/

[50] Desde el inicio de los años 90, a fin de reducir costos y personal militar, el Pentágono delineó una nueva estrategia para la instalación de bases militares en el exterior. Buscó construir en otros países pistas de aviación, cuarteles, stocks de carburante y equipamiento etc., pero sin ocupar permanentemente estas bases con las Special Operations Forces (SOF). Lo que interesa al Pentágono es que estén en condiciones de uso instantáneo, en el momento en que alguna intervención militar directa se plantee necesaria. Tales bases también son periódicamente usadas como punto de partida y apoyo para ejercicios (a) de entrenamiento de tropas americanas y (b) de entrenamiento de tropas de los países-clientes, así como con el fin de familiarizarlas con equipamientos militares americanos, creando condiciones para futuras ventas. Más allá de servir también para la recolección de inteligencia, constituye así un medio de promoción de venta de material bélico, un comercio dirigido por el Pentágono. Bases de este tipo fueron instaladas en Mauritania, en Mali y probablemente en otros países de África.

[51] Conn Hallinan. “Dark Armies, Secret Bases, and Rummy, Oh My!” Foreign Policy in Focus November 21, 2005 – - Editor: John Gershman, IRC. http://www.fpif.org/fpiftxt/2939

[52] Antônio Ermírio de Moraes – Una lección a ser observada y aprendida. Folha de S. Paulo – 19/10/2003

[53] Matthew Flynn “Estados Unidos anuncia que su IV Flota reanuda operaciones, en medio de sospechas sudamericanas Programa de las Américas Reporte 29 de julio de 2008”. http://www.ircamericas.org/esp/5422.

[54] Bernardo Quagliotti De Bellis .“IV Flota impone su presencia en el Atlántico Sur”. La Onda Digital – Uruguay

[55] Steve C. Ropp. “The strategic implications of the rise of populism in Europe and South America”- June 2005 -Strategic Studies Institute (SSI) ISBN 1-58487-201-2 http://www.carlisle.army.mil/ssi/

[56] http://www.pipa.org/?PDA=1%3Fcategory=films&profile=mobilefilmsuseraverage&subject=177636%20-%2026k – USC Center on Public Diplomacy at the Annenberg School – http://publicdiplomacy.wikia.com/wiki/Anti-Americanism

[57] “World View of US Role Goes From Bad to Worse”. http://www.worldpublicopinion.org/pipa/articles/home_page/306.php?nid=&id=&pnt=306&lb=hmpg1

[58] KISSINGER, Henry. Does America Need a Foreign Policy? Toward a Diplomacy for the 21st Century. Nova York: Simon & Schuster, 2001, p. p. 152 – 163.

[59] “Amerika ist somit de las Land der Zukunft, in welchem sich ins vor uns liegenden Zeiten, etwa im Streite von Nord- und Südamerika, die weltgeschichtliche Wichtigkeite offenbaren soll.“ HEGEL, G.W.F. Vorlesung über die Philosophie der Weltgeschichte. In: Die Vernunft in der Geschichte. Hamburg: F. Meiner Verlag, 1994. Band 1, p. 209.

[60] POWELL, Colin L. – The Military Strategy of the United States – 1991-1992, US Government, Printing Office, ISBN 0-16-036125-7, 1992, p 7. Draft Resolution – 12 “ Cooperation for Security in the Hemisphere, Regional Contribution to Global Security – The General Assembly, recalling: Resolutions AG/RES. 1121 (XXX- 091 and AG/RES. 1123 (XXI-091) for strengthening of peace and security in the hemisphere, and AG/RES. 1062 (XX090) against clandestine arms traffic.

[61] Luiz Alberto Moniz Bandeira. “A balcanización da Bolívia”. Folha de São Paulo, São Paulo, 15 de julho de 2007.

[62] José Luís Fiori. “Escopeta não é chocalho”. Le Monde Diplomatique (edición en portugués), 17/07/2008.

[63] Ibid.

[64] Más detalles vide Moniz Bandeira, Luiz Alberto. Formación del Imperio Americano (De la guerra contra España a la guerra en Irak). Rio de Janeiro: Editora Civilização Brasileira, 2ª ed., 2005, p. 571.

http://alainet.org/active/26769&lang=es2008-10-07

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Mahmoud Ahmadinejad, from sabiaesto.com

Mahmoud Ahmadinejad, presidente de Irán, en la mira de Israel. From sabiasesto.com

¿Qué intenciones tiene Irán?

Por Noam Chomsky *
La Jornada, Unam, Mx, 03.03.12

El número de enero-febrero de la revista Foreign Affairs ofrece un artículo de Matthew Kroenig titulado “Tiempo de atacar a Irán; por qué un ataque es la opción menos mala“, junto con comentarios sobre otras formas de contener la amenaza iraní.

Los medios resonaron con advertencias sobre un posible ataque israelí contra Irán mientras Estados Unidos vacilaba, manteniendo abierta la opción de la agresión, con lo que sistemáticamente se viola la carta de Naciones Unidas, fundamento del derecho internacional.

Conforme aumentan las tensiones, los escalofriantes ecos de los preparativos para las guerras de Afganistán e Irak están en el aire. La febril retórica de la campaña de las elecciones primarias en Estados Unidos refuerza el resonar de los tambores de guerra.

Se le suelen atribuir a la “comunidad internacional” –nombre clave de los aliados de Estados Unidos– las preocupaciones por la “inminente amenaza” de Irán. Los pueblos del mundo, sin embargo, tienden a ver las cosas de otra manera.

Los países no alineados, movimiento de 120 naciones, han apoyado vigorosamente el derecho de Irán a enriquecer uranio, opinión que compartía la mayoría de los estadunidenses (encuestados por WorldPublicOpinion.org) antes de la inmensa ofensiva propagandística lanzada hace dos años.

China y Rusia se oponen a la política de Estados Unidos en Irán, como también India, que anunció que no acataría las sanciones estadunidenses y aumentaría el volumen de su comercio con Irán. Turquía ha seguido una línea similar.

Los europeos consideran a Israel como la mayor amenaza a la paz mundial. En el mundo árabe, Irán no es del agrado de nadie pero sólo una minoría muy pequeña lo considera una amenaza. Más bien, se calcula que Israel y Estados Unidos son las amenazas preeminentes. La mayoría piensa que la región sería más segura si Irán tuviera armas nucleares. En Egipto, en vísperas de la primavera árabe, 90 por ciento tenía esta opinión, de acuerdo con encuestas de la Institución Brookings y Zogby International.

Los comentaristas occidentales han hablado mucho de que los dictadores árabes supuestamente apoyan la posición estadunidense sobre Irán, mientras pasan por alto el hecho de que la gran mayoría de la población está en contra, postura tan reveladora que no necesita comentarios.

En Estados Unidos, algunos observadores también han expresado desde hace tiempo sus preocupaciones por el arsenal nuclear de Israel. El general Lee Butler, ex jefe del comando estratégico de Estados Unidos, declaró que las armas nucleares de Israel eran “peligrosas en extremo”.

En una publicación del ejército de Estados Unidos, el teniente coronel Warner Farr advirtió que “un objetivo de las armas nucleares israelíes, que no suele decirse pero que es obvio, es ‘utilizarlas’ en Estados Unidos”, presuntamente para asegurar un apoyo continuo de Washington a las políticas israelíes.

Una preocupación primordial en estos momentos es que Israel trate de provocar alguna acción de Irán, que a su vez incitara un ataque de Estados Unidos.

Uno de los principales analistas estratégicos de Israel, Zeev Maoz, en “Defensa de Tierra Santa”, un análisis exhaustivo de la política de seguridad y exterior de Israel, llega a la conclusión de que “el saldo de la política nuclear de Israel es decididamente negativo”, dañino para la seguridad del Estado. Él más bien insta a Israel a buscar un tratado regional de proscripción de armas de destrucción masiva y crear una zona libre de ellas, como lo pedía ya en 1974 una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas.

En tanto, las sanciones de Occidente contra Irán ya están teniendo los efectos acostumbrados, causando escasez de alimentos básicos, no para el clero gobernante sino para la población. No es de extrañar que la valerosa oposición iraní también condene las sanciones.

Las sanciones contra Irán podrían tener el mismo efecto que sus predecesoras contra Irak, que fueron condenadas por “genocidas” por los respetables diplomáticos de Naciones Unidas que las administraban y que finalmente renunciaron como una forma de protesta.

En Irak, las sanciones devastaron a la población y reforzaron a Saddam Hussein, con lo que probablemente le evitaron la suerte corrida por la galería de otros tiranos apoyados por Estados Unidos y Gran Bretaña, dictadores que prosperaron prácticamente hasta el día en que varias revueltas internas los derrocaron.

Existe una discusión poco creíble sobre lo que constituye exactamente la amenaza iraní, aunque tenemos una respuesta autorizada, proporcionada por las fuerzas armadas y los servicios secretos de Estados Unidos. Sus presentaciones ante el Congreso han dejado en claro que Irán no representa ninguna amenaza militar.

Irán tiene una capacidad muy limitada de desplegar sus fuerzas y su doctrina estratégica es defensiva, destinada a disuadir una invasión el tiempo necesario para que la diplomacia haga sentir sus efectos. Si Irán está desarrollando armas nucleares (lo cual todavía no está determinado), eso sería parte de su estrategia de disuasión.

El concepto que tienen los analistas israelíes y estadunidenses serios es expresado claramente por Bruce Riedel, veterano con 30 años de antigüedad en la CIA, quien en enero declaró que “si yo fuera un asesor de seguridad nacional iraní, querría tener armas nucleares” como factor de disuasión.

Otra acusación que Occidente presenta contra Irán es que la república islámica está tratando de ampliar su influencia en los países vecinos, atacados y ocupados por Estados Unidos y Gran Bretaña, y que apoya la resistencia a la agresión israelí en Líbano y a la ocupación ilegal de territorios palestinos, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos. Al igual que su estrategia de disuasión de posibles actos de violencia por parte de países occidentales, se dice que las acciones de Irán son amenazas intolerables para el “orden global”.

La opinión mundial concuerda con Maoz. Es abrumador el apoyo a la idea de establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente. Esa zona abarcaría Irán, Israel y, de preferencia, a esas otras dos potencias nucleares que se han negado a ingresar en el tratado de no proliferación nuclear, Pakistán e India, países que, al igual que Israel, desarrollaron sus respectivos programas con ayuda estadunidense.

El apoyo a esta política en la conferencia de revisión del tratado de no proliferación nuclear, en mayo de 2010, fue tan fuerte que Washington se vio obligado a aceptarla formalmente, pero con condiciones: la zona no entraría en efecto antes de lograr un arreglo de paz entre Israel y sus vecinos árabes; el programa de armas nucleares de Israel estaría exento de las inspecciones internacionales; y ningún país (entiéndase Estados Unidos) podría ser obligado a proporcionar información sobre “las instalaciones y las actividades nucleares israelíes, ni información relativa a transferencias anteriores de tecnología nuclear a Israel”.

En la conferencia de 2010 se convocó a una sesión para mayo de 2012, para avanzar en el establecimiento de la zona libre de armas de destrucción masiva en Medio Oriente.

Sin embargo, con toda la alharaca en torno de Irán, hay muy poca atención a esa opción, que sería la forma más constructiva de manejar las amenazas nucleares en la región: para la “comunidad internacional”, la amenaza de que Irán alcance la capacidad nuclear; para la mayor parte del mundo, la amenaza planteada por el único Estado de la región que tiene armas nucleares y un largo historial de agresiones y la superpotencia que lo patrocina.

No se puede encontrar ninguna mención al hecho de que Estados Unidos y Gran Bretaña tienen una responsabilidad única de dedicar sus esfuerzos a esa meta. Al tratar de darle una tenue cobertura legal a su invasión de Irak, esos países invocaron la resolución 687 de Naciones Unidas (1991), diciendo que Irak la estaba violando por construir armas de destrucción masiva.

Podemos pasar por alto esa declaración, pero no el hecho de que la resolución explícitamente compromete a los países signatarios a establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente.

.

* Noam Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Cambridge, Massachusetts. El libro más reciente de Noam Chomsky es Making the Future: Occupations, Interventions, Empire and Resistance, recopilación de sus artículos para The New York Times Syndicate.

http://www.jornada.unam.mx/2012/03/03/opinion/026a1mun

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

from es.paperblog.com

Mayo, from es.paperblog.com

Las noches calientes de los pueblos de España

Por Jorge Altamira
Especial para argenpress.info, 27.05.11

Las interpretaciones de los procesos políticos parecen desfallecer cuando encaran la situación de España. Decenas de miles de personas ocupan los centros de las principales ciudades -desafiando las órdenes de desalojo de la policía- para reclamar el fin del sistema político cuando culmina una campaña electoral que dará el triunfo a la derecha, la cual encarna más que nadie a ese sistema, pues representa la herencia del franquismo y la antediluviana institución clerical, y que -como valor agregado- es una punta de lanza del capital financiero español, que exige un rescate de la bancarrota capitalista a costa del sufrimiento de las grandes masas.

En la movilización sin precedentes de todos los pueblos del Estado español, están notoriamente ausentes la UGT y Comisiones Obreras, dos de las organizaciones históricas de la clase obrera, cuya burocracia se ha asociado a la política de liquidación de los derechos laborales, incluidas las jubilaciones. Los sindicatos fueron incapaces de enviar mensajes de solidaridad política a los manifestantes y ocupantes, y se inmolaron hasta el final en el apoyo al gobierno del Estado. Estamos ante una manifestación del desarrollo de las características subjetivas de la crisis mundial en todas sus contradicciones. España anticipa un verano caliente con sus deliberaciones y manifestaciones nocturnas -un ‘invento’ del Argentinazo.

Lo que viene ocurriendo, sin embargo, no es una novedad, sino una reposición. En 2004, también una movilización popular excepcional violentó toda la reglamentación que rige las vísperas de las elecciones como respuesta a una provocación del gobierno de Aznar, del PP, ante un atentado terrorista y dio vuelta un resultado electoral en 48 horas, otorgando la victoria al PSOE. Recientemente, cuando comenzó la política del ajuste, las bases del subterráneo paralizaron los servicios en forma fulminante -para pavor de Rodríguez Zapatero, la burguesía y la burocracia sindical. El conformismo que se adjudica a las masas de España desde el ingreso del país a la entonces Comunidad Europea es interrumpido en forma brusca y sucesiva por estallidos populares, que obligan al poder a componendas y virajes hasta el estallido siguiente.

La curva general crece, sin embargo, en amplitud y repercusión. Las manifestaciones que están en curso incorporan una novedad de peso: son la primera respuesta masiva a la bancarrota capitalista y adelantan el escenario de luchas que diseñan la inminente cesación de pagos de Grecia y la ruptura en la cúpula dividida de la Unión Europea. El Banco Central de Europa acaba de amenazar con un boicot a la deuda pública de los países que reestructuren o refinancien sus deudas. Es otra forma de decir que aboga por la expulsión de los Estados quebrados de la zona monetaria del euro -y, por carácter transitivo, de la Unión Europea.

La victoria del franquista PP (que es franquista lo prueba su violenta oposición a investigar los crímenes cometidos en la guerra civil y su asalto al juez Baltazar Garzón) impresiona bastante menos que el derrumbe del PSOE: ganó 400 mil votos contra una pérdida de dos millones de su rival. O sea que, a cuentagotas, la hemorragia ‘socialista’ se desparramó hacia partidos regionales y otros, donde se destaca la perfomance espectacular de la coalición independentista Bildu, en el País Vasco, que se llevó el 25% de los votos y la totalidad de los municipios.

De todos modos, si existe una ruptura de la tendencia a apoyar a los partidos tradicionales, ella se manifestó en forma incipiente. Los movilizados en ningún momento llamaron a la abstención o al voto en blanco, una expresión de la ausencia de homogeneidad política. Pero la ocupación extraordinaria de plazas públicas le quita relevancia anticipada a los resultados electorales, como ocurrió en Argentina con posterioridad a las elecciones de octubre de 2001 -donde también se manifestó una ruptura incipiente con el régimen político.

A fuerza de poner un signo igual entre las elecciones y la tendencia subjetiva de las masas, los observadores y los políticos confunden la representación formal con la realidad -ni sospechan que esta última ya amenaza con llevarse puesta a la primera. A quienes se apuran en adjudicar a las asambleas populares el consabido mote de la ‘espontaneidad’, respondemos que los programas que han hecho circular plantean la nacionalización de la banca y la reestatización de las empresas que han sido privatizadas. El solo cumplimiento de este punto llevaría a la confiscación de la burguesía española. Las asambleas han votado, asimismo, la organización de asambleas barriales que, si fructifican, establecerán lazos con los comités o comisiones de fábricas y empresas.

El entramado de las contradicciones en España se manifiesta ahora en una dicotomía elemental: el gobierno del PSOE no puede continuar, pero España no tiene condiciones de atravesar una campaña electoral y menos de consagrar un gobierno del PP. El comando mayor de la UE y del BCE exige que siga Rodríguez Zapatero, incluso porque no confía en los ‘populares’, ya que en su seno operan tendencias al distanciamiento y hasta la separación de la UE, así como tendencias pro-norteamericanas, que esperan el rescate de Estados Unidos y de ningún modo de Alemania.

El fiel de la balanza en esta crisis lo tiene la catalana Convergencia e Unió, el partido de la gran burguesía de Cataluña, firme aliado del capital alemán, que cuenta con los votos parlamentarios para decidir la continuidad o no de Rodríguez Zapatero. Pero como dicen los asambleístas, España no está gobernada, en última instancia, por el parlamento, sino por los ‘mercados’ -y los ‘mercados’ están a punto de irse de nuevo al diablo de donde nunca salieron. Los acontecimientos extraordinarios vividos por una parte de los pueblos de España en las últimas semanas constituyen una anticipación del derrumbe inminente de los planes de rescate y una preparación para hacerle frente. La iniciativa histórica ha pasado a los explotados.

http://www.argenpress.info/2011/05/las-noches-calientes-de-los-pueblos-de.html

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

"Lo que ven puede no ser real", by Chen Wenling, from huffingtonpost.com

"Lo que ven puede no ser real", by Chen Wenlin, from huffingtonpost.com

La entrada de EEUU en la fase de austeridad

El encadenamiento entre la crisis social y política estadounidense en los próximos diez años

Fragmento de Geab N° 47 (17 de septiembre de 2010)

Por el Laboratorio Europeo de Anticipación Política, 28.04.11

Como se mencionó anteriormente, la entrada de Estados Unidos en la fase de austeridad es resultado de dos tipos de factores: algunos endógenos, específicos de él, otros vinculados a la rápida evolución del contexto internacional. En cuanto a los factores internos, es indudable que la cuestión del déficit se convierte en uno de los temas centrales del debate político de este país, después de haberlo ignorad cuidadosamente durante décadas.

Los demócratas keynesianos pueden denunciar la manipulación de los republicanos monetaristas pero eso no cambia el hecho de que este tema se está convirtiendo en una realidad central que preocupa al electorado. En economía como en política, la psicología juega un papel fundamental y la crisis actual ha cambiado la actitud de un creciente número de estadounidenses sobre el concepto de endeudamiento: de ellos como de su país.

Lo que se consideraba como una prueba de modernidad y de un comportamiento «típicamente estadounidense» se está transformando en su contrario: un comportamiento anti-estadounidense y anticuado (1). El vínculo entre el comportamiento individual y el debate público se sitúa en el contexto de la crisis del crédito y del empobrecimiento de las clases medias.

Según el Leap/E2020, esto pondrá en marcha un debate de la opinión pública estadounidense durante la próxima década y generará una sucesión de conmociones sociales y políticas, porque es una verdadera revolución intelectual respecto a la costumbre de los últimos cincuenta años. Incluso esto puede ser entendido como un cambio más profundo, que señala el fin del mito de una América de riqueza ilimitada (2) y de un futuro luminoso (3).

Evolución del paro de larga duración en Estados Unidos (1990-2010) (en azul, cifras generales de la desocupación) - Fuente: BLS, 08/2010.

Evolución del paro de larga duración en Estados Unidos (1990-2010) (en azul, cifras generales de la desocupación) - Fuente: BLS, 08/2010.

Sólo a partir de las elecciones de noviembre de 2012 (en realidad desde el 2013) será posible para Washington, según el LEAP/E2020, empezar a tomar algunas decisiones internas difíciles. Sin embargo, esta es la opción más optimista que supone que prevalece un debate racional, que no atenta demasiado contra los fundamentos del sistema político, social y económico. Pero para nuestro equipo en esta etapa, no es la opción más probable (4).

De hecho, detrás de la cuestión del déficit estadounidense lo que está en juego en ese país es la permanencia o la sustitución de los grupos que controlan el sistema político: las familias más ricas y el complejo militar-industrial, junto con sus intermediarios financieros, los bancos, por supuesto, en el corazón de los enormes déficit acumulados por Estados Unidos.

Las primeras no pagan casi ningún impuesto, el segundo se «paga» las guerras y el ejército sobredimensionado a discreción, y los terceros administran todo y disfrutan del déficits que generan un maná de actividades financieras de todo tipo.

Es por otra parte la naturaleza profundamente política de los déficits estadounidenses lo que crea este extraño «frente colérico» donde se puede encontrar muy próximos en sus análisis a militantes de los «tea-partys» ultraliberales, anti-impuestos y anti-Washington y los militantes anticapitalistas que quieren un aumento los impuestos y el Estado de bienestar a la europea.

Ambos grupos, por ejemplo, se oponen a la reforma del sistema de salud de Obama (demasiado para unos, muy poco para los otros), se unen en su «odio» a Wall Street (que socializa las pérdidas para unos, impidiendo la socialización de los beneficios para los otros), en su rechazo a las aventuras bélicas (despilfarro de dinero para unos como para los otros)… Desde los blancos de clase social más baja a las minorías marginadas, estos dos movimientos sólo pueden continuar fortaleciéndose a medida que la hecatombe socioeconómica golpea a la clase media estadounidense (5).

Evolución anual comparada del PBI nominal (verde) del déficit público federal (azul) y del PBI real (rojo) (1995-2010) - Fuentes: US Treasury / Market Ticker, 08/2010.

Evolución anual comparada del PBI nominal (verde) del déficit público federal (azul) y del PBI real (rojo) (1995-2010) - Fuentes: US Treasury / Market Ticker, 08/2010.

Pero imaginar que los detentores del poder estadounidense (las clases altas, banqueros, grandes industriales y militares) se prestarán dócilmente a un ejercicio de reducción del déficit, que se traduciría en una pérdida repentina de poder y riqueza, sería una ingenuidad total. Es por esta razón que los cambios más probables estén, según nuestro equipo, en la dirección de una sucesión de crisis sociales y políticas durante la próxima década.

La crisis, su duración y su naturaleza sistémica, impide al grupo de líderes actuales continuar ejerciendo su poder como antes, pero los que quieren cambiar el sistema político de Estados Unidos no tienen los medios para forzar el cambio. Se trata de una situación de desequilibrio que prevalecerá con el inexorable aumento del desempleo masivo, «estructural», como dicen los economistas, imponiendo la creación de una cobertura social de base extendida o un gran aumento de las fuerzas de seguridad internas (para proteger a las clases dirigentes).

Esta población «marginada» alimentará de modo creciente las «cruzadas» sociales, religiosas o políticas (y secesionistas) que comienzan a lanzar los demagogos y aspirantes a líderes políticos de todo género. En el seno de las élites el debate va a intensificarse desde el 2011 sobre la mejor manera de «contener al país» sin riqueza o su sucedáneo, es decir, el crédito fácil de estas últimas décadas.

Contrariamente a las posibilidades de hace tres o cuatro años, resulta ahora poco probable, en opinión de nuestro equipo, que las aventuras militares externas sean adoptadas como un medio de salida de la crisis. La entrada a la fase de austeridad es poco propicia para nuevas aventuras que por costosas sólo exacerbarían las tensiones internas generando una oposición externa feroz… a sabiendas de que Estados Unidos se volvió extremadamente dependiente de la buena voluntad económica y financiera del mundo.

Voluntaria o involuntariamente, EEUU tendrá ahora que enfrentar inmensas contradicciones y desequilibrios acumulados a lo largo de cinco décadas. Y por supuesto, aumentará en gran medida su «riesgo-país» y la incertidumbre sobre su crecimiento, su sistema impositivo, su atractivo, su capacidad para honrar su deuda…

—–
Notas:

(1) La utilización de las tarjetas de crédito se hunde. Fuente: BusinessWeek, 08/09/2010.

(2) Como bien lo describe el Guardian en el artículo del 15/08/2010. Ahora el fin de un sueño puede transformarse muy rápidamente en pesadilla.

(3) Los cambios de actitud son rápidos, numerosos y radicales: desde ciudades que deciden quitar el macadán de los caminos por no poder pagar su reparación y volviendo a los caminos del Far West, pasando por el fin de la pasión del golf que arrastra a las canchas a la quiebra, la supresión del papel higiénico en ciertos servicios públicos, el abandono de los barcos de recreo a lo largo de las costas estadounidense, el fin de la financiación pública a las ayudas a los minusválidos, a la educación, a los jubilados en muchos Estados y ciudades, el fin del coche para los adolescentes de 16 años, las universidades al borde de la bancarrota, hasta el índice de natalidad está en caída. Fuentes: USAToday, 03/08/2010; CNNMoney, 23/07/2010; USAToday, 26/08/2010; LJWorld, 08/09/2010, USAToday, 08/06/2010; USAToday, 28/07/2010; New York Times, 14/08/2010; Wall Street Journal, 17/07/2010; USAToday, 27/08/2010.

(4) Fuente: Washington Post, 12/08/2010.

(5) Esto es, por otra parte, lo que ha anticipado el Leap/E2020 desde Febrero de 2009, en el Geab N° 32.

http://www.leap2020.eu/La-entrada-de-EEUU-en-la-fase-de-austeridad-El-encadenamiento-entre-la-crisis-social-y-politica-estadounidense-en-los_a6414.html

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Lotrimundo, by Michael Kwolek, from gutenver-files.wordpress.com

Lotrimundo, by Michael Kwolek, from gutenver-files.wordpress.com

Paul Farrell sobre EEUU: o elevan los impuestos a los ricos ahora, o se preparan para una revolución social

Este artículo fue publicado en The Wall Street Journal, el Observatore romano del capitalismo mundial, y sorprendió a todos por su amedrentante advertencia. Su autor es Paul Farrell, el mismo que acusó a Bernanke de ser el dictador más peligroso del planeta y quien aportó los datos de la deuda de Estados Unidos que tomé en este post. Farrell se suma a la propuesta de Reich y Stiglitz, de que es necesario aumentar los impuestos al 1% más rico, antes que sea demasiado tarde. De acuerdo a las recientes declaraciones del Presidente Obama, estas voces han comenzado a oirse. Pero no se puede esperar más tiempo. Este es el artículo de Paul Farrell, donde expone su punto de vista.

Por Paul Farrell *
The Wall Street Journal
mamvas.blogspot.com, 15.04.11

Sí, fiscalicen a los súper ricos. Y háganlo ahora. Antes de que el 99% restante desencadene un nueva Revolución Estadounidense, una implosión y la Gran Depresión 2.

Las revoluciones se construyen a lo largo del tiempo, una masa crítica, un punto de deflagración. Luego, se inflaman repentinamente, de manera impredecible. Al igual que en Egipto, que comenzó en la página de Facebook de un joven ejecutivo de Google. Y se hacen virales, rabiando incontrolablemente. No se pueden detener. Aquí en Estados Unidos, esa revolución está configurada alrededor de la ilusión de súper riqueza dominante.

Sabemos que a los súper ricos no les importa. No es con ellos. Ni con el público estadounidense. Ellos no ven. Ni oyen. Están atrapados en la burbuja de la Forbes-400, como en una cámara de sonido que los aísla. Ellos ven al público como trabajadores sin rostro, clientes, contribuyentes. Vemos cómo el Partido Republicano recobra el poder. Las políticas económicas de la era Reagan (la Reaganomía) está de vuelta. Los sindicatos huyen. Las masas ignorantes son fáciles de manipular.

Incluso Obama está trabajando en secreto con el Partido Republicano, y nunca tocaría a sus donantes súper ricos. Así de poderosa es esta ilusión de súper riqueza que está infectando a todos los estadounidenses.

He aquí cómo un conocedor describió esta ilusión de súper-riqueza: “El 1% superior lleva vidas privilegiadas, no les preocupa mucho. Sus familias hacen vacaciones en los mejores centros turísticos. Sus mayores preocupaciones son encontrar el mejor maestro de Pilates, el mejor masajista, los mejores cirujanos, las mejores escuelas privadas. Ellos no se preocupan por el subyacente deterioro de los Estados Unidos o del mundo, excepto en lo abstracto, porque no se ven directamente afectados por él. Eso no quiere decir que no se conmuevan, que no sean conscientes o que no hablen de los problemas que se suscitan. Pero lo que principalmente les preocupa es proteger y mejorar sus posiciones económicas y sociales, garantizando el buen vivir de sus familias. Y nada de lo que escribas cambiará esto”.

Advertencia: en 2011 esa actitud es delirante, mortal y, sin embargo, omnipresente en los Estados Unidos.

Los súper ricos quieren revivir la era del “Gran Gatsby”, y no van a aprender hasta que sea demasiado tarde

Nuestro 1% superior cree honestamente que es inmune, que está protegido de las consecuencias no intencionadas de apabullar a los estadounidenses por tres décadas con la cantaleta del libre mercado y el chorreo de las doctrinas Reagan que los hicieron súper ricos.

Están convencidos de que las mismas doctrinas los protegerán de la inevitable depresión que se nos viene. ¿Por qué? Debido a que tienen megadólares guardados. Sus ‘provisiones’ para el largo plazo. Viven en recintos cerrados, custodiados por mercenarios.

Ellos creen que van a seguir viviendo muy bien en una depresión. Pero Ud. no. Tampoco su jubilación. Tampoco el resto de EEUU. Y aún así, a los súper ricos no les importa, “excepto en lo abstracto, porque no se ven directamente afectados”.

Advertencia: El espejismo de los súper-ricos nos ha empujado al borde de un gran precipicio: ¿Se acuerda Ud. de los locos años veinte? ¿Del Crash de 1929? ¿De la Gran Depresión? Apenas unos días antes del crash un destacado economista, Irving Fisher, pronosticó que las acciones habían “alcanzado lo que parece ser una meseta permanentemente”.

Sí, estaba atrapado en el “Síndrome del Gran Gatsby”, una versión anterior de la ilusión de los super-ricos de hoy. Era tan enceguecedor en 1929 que el propio Presidente, Wall Street y todos los estadounidenses estaban absorbidos en él… hasta que la masa crítica alcanzó el misterioso punto de deflagración, provocando la caída de la bolsa.

Sí, estamos reviviendo ese pasado -nunca aprenderemos, no oímos. Y curiosamente no es sólo el Partido Republicano que abarca demasiado, o el indeciso Obama, o los banqueros de Wall Street, demasiado avaros para quebrar, o los arrogantes multimillonarios de la Cámara de Comercio y la Forbes 400. Toda la psiquis política, económica y financiera estadounidense está infectada, como si nuestro ADN hubiera sido reconfigurado.

El Cerebro Colectivo estadounidense está atrapado en esta ilusión de súper-ricos, repitiendo el período previo al crash del 29.

Nadie predijo las revoluciones en el mundo árabe

Advertencia: Mubarak, Gadafi, Ali, Assad, incluso los sauditas, también vivían en el espejismo de los súper-ricos. Y lo venían haciendo desde hacía mucho tiempo. Pero ya vemos que eran vulnerables. Estaban maduros, como para una revolución. Ellos, también creían sinceramente que estaban protegidos por Dios, elegidos para la gran riqueza terrenal, disfrutando de sus grandes ejércitos.

Entonces, de repente, de la nada, una nueva generación “educada, desempleada y frustrada” se volvió en su contra, se rebeló, reclamando su parte de los beneficios económicos, las oportunidades, y provocando las revoluciones, en busca de retribución.

¿Y aún no cree Ud. que se viene una depresión aquí en los Estados Unidos? ¿El tercer crash del mercado del siglo XXI? ¿No piensa que una nueva revolución económica esté a punto de estallarnos en la cara? No, no cree, no puede creer… usted, yo, todos estamos infectados por el espejismo de súper-ricos, al igual que los estadounidenses lo estaban en los Locos Años Veinte.

Mire las estadísticas: la última vez que la brecha de riqueza entre los súper ricos y el 99% restante era así de grande fue justo antes de la crisis de 1929 y la Gran Depresión.

¿No se acuerda? ¿O no quiere acordarse? Los Estados Unidos están atrapados en la “negación terminal”, listos para la caída. Muchos aún viven en la falsa esperanza de esta ilusión de súper-ricos. ¿No cree usted que el gobierno exagera las estadísticas sobre la recuperación? ¿Se cree la alusión de Wall Street sobre un nuevo mercado a la alza en el futuro inmediato? ¿Cree los engañosos anuncios de Exxon-Mobile sobre las reservas energéticas? ¿Cree a Bill Gross cuando le dice que debemos vender nuestros Bonos del Tesoro para comprar sus Bonos de Países Emergentes? Siga soñando.

Comience a prepararse para la tercera crisis del siglo XXI y la depresión

Negación y mentiras. Recuerde, el 93% de lo que oímos acerca de los mercados, las finanzas y la economía son conjeturas, ilusiones y puras mentiras con la intención de manipularnos a tomar decisiones que nos fuercen a sacar nuestro dinero de nuestros bolsillos para ponerlo en Wall Street. Porque ellos se enriquecen diciendo mentiras sobre las acciones. Odian toda norma fiduciaria de la SEC que los obliga a decir la verdad.

Pero el hecho es que, sobre una base ajustada por inflación, Wall Street perdió 20% del dinero de los fondos de pensiones en la década de 2000 a 2010, ¡más de 10 billones de dólares! En Exuberancia Irracional, Robert Shiller nos advierte de una tercera caída de los mercados. Mejor empezamos a prepararnos ahora.

Antes de empezar a apostarle más a los casinos arreglados de Wall Street, piense cuidadosamente acerca de estas seis mega toxinas que conllevan a la ilusión de súper-riqueza de los estadounidenses, una pandemia que altera la mente e infecta el liderazgo de nuestro país en Washington, en las corporaciones y en Wall Street… pero que también “chorrea”, infectando a muchos estadounidenses. Escuche:

1. Advertencia: los súper ricos quieren recortes de impuestos, creando desempleo para los jóvenes

Bloomberg advierte: “Los chicos no están bien” (The Kids Aren’the Alright, en alusión a una canción del grupo británico The Who. NdT). A nivel mundial, el desempleo juvenil está impulsando la revolución. En una columna del New York Times, Matthew Klein, un investigador de 24 años del Consejo de Asuntos Extranjeros establece un paralelo entre la tasa de desempleo del 25% entre los jóvenes revolucionarios de Egipto y el 21% de los jóvenes trabajadores de EEUU: “Los jóvenes serán los más afectados por los reajustes presupuestales de los gobiernos. Aumentarán los impuestos sobre los trabajadores y recortarán el gasto en educación, mientras que los subsidios hipotecarios y los beneficios para las personas de edad seguirán siendo intocables, como lo son los recortes fiscales para los ricos. Más oportunidades perdidas. ¿Cuánto tiempo falta hasta que el resto de los países ricos estallen como Egipto?

2. Advertencia: mientras que los ricos se hacen más ricos con los precios de los productos básicos, los pobres se ponen más furiosos

El comentarista de USA Today John Waggoner advierte: “el aumento de los precios de los alimentos manda a millones a la pobreza y el hambre: el maíz subió 52% en 12 meses. El azúcar, 60%. La soja 41%. El trigo, 24%. Para 44 millones de personas, el “aumento de los precios de los alimentos significa un descenso a la pobreza extrema y el hambre“, advierte el Banco Mundial. Las causas son múltiples: los especuladores, el precio del petróleo, las políticas comerciales, la explosión demográfica. Pero en su conjunto, exponen “las desigualdades subyacentes y las cuestiones relacionadas con el nivel de vida, que hierven bajo la superficie”, dice un gerente de PIMCO.

3. Advertencia: los pobres del mundo son una bomba de tiempo dirigida a los súper ricos

Un informe especial de la revista TIME, “Pobres vs. Ricos: un nuevo conflicto mundial”, advierte que ” se está desarrollando un conflicto entre dos mundos – uno rico y uno pobre -, y el campo de batalla es el propio mundo”. 25 países desarrollados con tan sólo 750 millones de habitantes consumen la mayor parte de los recursos del mundo, producen la mayor parte de sus bienes manufacturados y disfrutan de los más altos niveles de vida de la historia. “Pero ahora están frente a 100 países subdesarrollados y pobres con 2 mil millones de personas, cientos de millones de las cuales viven en la pobreza y exigen una mayor participación en esa riqueza”. Piense en Egipto. Un líder británico llama a esto una “bomba de tiempo para la raza humana”.

4. Advertencia: la siguiente revolución será en el “Tercer Mundo Estadounidense”

Estamos maduros para una revolución: En Tercer Mundo Estadounidense, Arianna Huffington advierte: “Washington se apresuró al rescatar a Wall Street, pero se olvidó del estadounidense de a pie… Uno de cada cinco estadounidenses está desempleado o subempleado. Una de cada nueve familias no puede hacer el pago mínimo de sus tarjetas de crédito. Una de cada ocho hipotecas está atrasada o en ejecución. Uno de cada ocho estadounidenses sobrevive con cupones de alimentos”. La movilidad social siempre ha sido parte del sueño estadounidense… esa promesa se ha quebrado… El sueño estadounidense se está convirtiendo en una pesadilla. Pronto va a implosionar: fusión, revolución, depresión.

5. Advertencia: hay que rehabilitar a los súper ricos de su adicción a la codicia

En Almuerzo Gratis: Cómo los estadounidenses más ricos se enriquecen a expensas del gobierno (y nos clavan la factura), David Cay Johnston advierte que los ricos son como los adictos, y para los adictos, “el dinero es como la cocaína, demasiado nunca es suficiente”. Hace pocos años, una elite de 300.000 estadounidenses en “la décima parte del 1% de los ingresos tenían tanto ingreso como los 150 millones estadounidenses que constituyen la mitad más baja de nuestra población, económicamente hablando”. La ilusión de súper ricos es una adicción que requiere una dolorosa desintoxicación.

6. Advertencia: si los políticos siguen infectados por la ilusión de la súper-riqueza, lo que viene es la revolución

En Pacto Suicida de Washington, Ezra Klein (Newsweek) advierte: “El Congreso se desliza hacia el peor de los mundos: Pérdida masiva de empleos y un déficit explosivo” ¿Qué tan grave es la situación? Se han perdido 700.000 puestos de trabajo más, dice el economista jefe de Moody’s, Mark Zandi. ¿Se acuerda Ud. cuando el vicepresidente Dick Cheney dijo que “los déficits no importan”? Hoy, el Partido Republicano está tan enceguecido por su obsesión de destruir la presidencia de Obama, que dicen que los déficits son lo único que importa.

¡Despierten, amigos! El espejismo de los súper-ricos está destruyendo el sueño estadounidense para el resto de nosotros. Y a los súper ricos usted no les importa. Ya están acaparando en preparación para la bomba de tiempo económica que se avecina. Después no digan que no les advirtieron. Es tiempo para empezar a planificar para la revolución que se avecina, y para otra Gran Depresión.

* Paul B. Farrell es autor de 9 libros sobre finanzas, teoría económica y psicología. Entre otros cargos, fue vicepresidente de Financial News Network y de Mercury Entertainment Corp. Este artículo se publicó en The Wall Street Journal, y fue traducido al español por Antonio Zighelboim para sinpermiso.info

http://mamvas.blogspot.com/2011/04/paul-farrell-sobre-eeuu-o-elevan-los.html

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,