Archivo para mayo, 2011

El pescador, by Joaquín Sorolla, from lagacetadepuertoprincipe.blospot.com

El pescador, by Joaquín Sorolla, from lagacetadepuertoprincipe.blospot.com

El Pescador y su alma

Por Oscar Wilde *

Desde y según ventana.delalibertad.com
Enviado por Wilson Daza Sandoval

Todas las tardes el joven Pescador se internaba en el mar, y arrojaba sus redes al agua.
Cuando el viento soplaba desde tierra, no lograba pescar nada, porque era un viento malévolo de alas negras, y las olas se levantaban empinándose a su encuentro. Pero en cambio, cuando soplaba el viento en dirección a la costa, los peces subían desde las verdes honduras y se metían nadando entre las mallas de la red y el joven Pescador los llevaba al mercado para venderlos.
Todas las tardes el joven Pescador se internaba en el mar. Un día, al recoger su red, la sintió tan pesada que no podía izarla hasta la barca. Riendo, se dijo:
—O bien he atrapado todos los peces del mar, o bien es algún monstruo torpe que asombrará a los hombres, o acaso será algo espantoso que la gran Reina tendrá deseos de contemplar.
Haciendo uso de todas sus fuerzas fue izando la red, hasta que se le marcaron en relieve las venas de los brazos. Poco a poco fue cerrando el círculo de corchos, hasta que, por fin, apareció la red a flor de agua.
Sin embargo no había cogido pez alguno, ni monstruo, ni nada pavoroso; sólo una sirenita que estaba profundamente dormida.
Su cabellera parecía vellón de oro, y cada cabello era como una hebra de oro fino en una copa de cristal. Su cuerpo era del color del marfil, y su cola era de plata y nácar. De plata y nácar era su cola y las verdes hierbas del mar se enredaban sobre ella; y como conchas marinas eran sus orejas, y sus labios eran como el coral. Las olas frías se estrellaban sobre sus fríos senos, y la sal le resplandecía en los párpados bajos.
Tan bella era aquella sirenita que cuando el joven Pescador la vio, se sintió sobrecogido de maravilla, alargó la mano y la atrajo hasta él; luego inclinándose sobre el borde de la barca, la tomó en brazos. Pero apenas la tocó, la sirenita gritó como una gaviota asustada, y despertó, y lo miró con sus ojos de amatista llenos de terror, esforzándose en un vano intento de escapar.     Él la sujetó poderosamente abrazada, sin dejarla escapar.
Cuando la sirenita comprendió que no había forma de huir se puso a llorar y dijo:
—Te suplico que me dejes en libertad. Soy la hija única de un Rey, y mi padre ya es viejo y vive solo.
Pero el joven Pescador respondió:
—No te soltaré hasta que me prometas que cada vez que te llame obedecerás mi llamada,  y cantarás para mí. A los peces les fascina el oír las canciones del pueblo del mar, y así mis redes estarán siempre llenas.
—¿Juras que me soltarás si te hago esa promesa? —preguntó la sirena.
—Juro que te soltaré —respondió el joven Pescador.
Ella hizo entonces la promesa pactada, jurando con el juramento de los hijos del Mar. Él abrió los brazos y la sirenita se sumergió en el agua temblando con un extraño temblor.
Todas las tardes el joven Pescador se internaba mar adentro, y llamaba a la sirena, y ella acudía invariablemente; salía del agua y cantaba. En torno de ella nadaban los delfines, y las gaviotas le revoloteaban sobre la cabeza.
Cantaba una canción maravillosa.
Cantaba sobre los hijos del Mar que llevan sus rebaños de gruta en gruta, cargando los ternerillos al hombro; cantaba acerca de los tritones, que tienen largas barbas verdes y pechos velludos, y hacen sonar sus retorcidas caracolas cuando pasa el Rey; cantaba sobre el palacio del Rey que es todo de ámbar, y su techo es de claras esmeraldas, y el pavimento está formado de resplandecientes perlas; y cantaba sobre los jardines del Mar, donde los grandes abanicos de coral se balancean todo el día, y los peces nadan alrededor como pájaros de plata, y las anémonas se cogen a las rocas y en la arena amarilla florecen con grandes corolas rojas. Cantaba de las vastas ballenas, que bajan de los mares del Norte con sus barbas cuajadas de agudos carámbanos; cantaba también acerca de las sirenas, que cantan tales maravillas, que los mercaderes deben taparse con cera los oídos, por temor, al escucharlas, de saltar al agua y ahogarse; cantaba sobre las naves hundidas, con sus altos mástiles y sus marineros aferrados aún a las jarcias, y de las caballas entrando y saliendo por los huecos abiertos en el casco; cantaba sobre las lapas diminutas, que son grandes viajeras porque adheridas a la quilla de los barcos dan vueltas al mundo una y otra vez; y cantaba de las jibias, que habitan los arrecifes y extienden sus largos brazos negros, y pueden crear la noche cuando se les antoja. Cantaba al Nautilus, que tiene un barquito tallado en ópalo y se gobierna con una vela de plata; cantaba a los grandes leones marinos, con sus colmillos curvos, y a los hipocampos, de crines flotantes y graciosos cuerpos de carey rojo y cabriolante.
Mientras la sirenita cantaba, los atunes subían de las profundidades para oírla, y el joven Pescador lanzaba sus redes al mar y los atrapaba, o bien traspasaba con su arpón a los más grandes. Y cuando tenía su barca bien cargada, la sirena le sonreía y se sumergía nuevamente hacia el reino de su padre.
Sin embargo, ella nunca se le acercó tanto como para que el Pescador pudiese volver a tocarla. Muchas veces él la llamó y le suplicó, pero ella no quería; y cuando trataba de capturarla, ella se zambullía en el mar con la grácil rapidez de una foca, y ya no volvía a verla en todo el día. Y cada día el sonido de su voz era más dulce. Tan dulce era la voz de la sirena que a veces el pescador olvidaba sus redes. Esas tardes pasaban en cardumen los atunes con sus aletas purpúreas y sus ojos de oro elástico, sin que el pescador se diera cuenta. Esas tardes el arpón descansaba ocioso a su lado, y los cestos de mimbre quedaban vacíos. El Pescador, con los labios entreabiertos y los ojos llenos de maravilla, se quedaba muy quieto en la barca, escuchando, escuchando, hasta que la niebla llegaba arrastrándose a envolver la embarcación y la luna tenía de plata su cuerpo de bronce.
Y una tarde llamó a la sirena y le dijo:
—Sirenita, sirenita, yo te quiero. Seamos novios, porque estoy enamorado de ti.
Pero la sirena negó moviendo tristemente la cabeza, mientras decía:
—Tienes un alma humana. Sólo podría amarte yo si tú te desprendieses de tu alma.
Entonces el joven pescador se dijo:
—¿De qué me sirve mi alma? No puedo verla, no puedo tocarla, no la conozco. La despediré, y podré ser feliz.
Y de sus labios surgió un grito de alegría, y poniéndose de pie en su barca extendió los brazos hacia la sirena, y le dijo:
—Expulsaré a mi alma, y entonces seremos novios, y viviremos juntos en lo más profundo del mar, y me mostrarás todo lo que has cantado, y yo haré todo lo que quieras, y ya nunca podrán separarse nuestras vidas.
Y la sirenita rió alegremente, escondiendo el rostro entre las manos.
—Pero ¿cómo podré desprenderme de mi alma? —preguntó el pescador—. Dime qué debo hacer y lo haré ahora mismo.
—¡Ay! —repuso la sirenita—. ¡Yo no lo sé! Los hijos del Mar no tenemos alma.
Lo miró con sus ojos ardientes y se hundió en lo profundo.
Al día siguiente, muy temprano, cuando el sol todavía no se alzaba un palmo por sobre la colina, el joven pescador se dirigió a la casa del cura, y llamó tres veces a la puerta.
El novicio se asomó por el postigo y cuando vio de quién se trataba, descorrió el cerrojo y le dijo:
—Entra.
El joven entró, se arrodilló sobre la estera de juncos del suelo, y dijo al cura, que leía el Libro Santo:
—Padre, estoy enamorado de una hija del Mar, y mi alma impide que consiga mi deseo. Dime por favor, qué es lo que debo hacer para librarme de mi alma, porque no la necesito: ¿De qué me sirve mi alma? No puedo verla, no puedo tocarla, no la conozco.
—¡Oh, mi muchacho, estás loco o has comido quizás algún hongo venenoso! El alma es lo más noble que hay en el hombre, y nos fue dada por Dios para que la usemos noblemente. Nada hay tan precioso como el alma humana, ni cosa terrestre alguna que pueda comparársele. Vale todo el oro del mundo, y es más preciosa que los rubíes de los reyes. Hijo mío, no pienses más en algo así, porque incluso tal pensamiento es un pecado mortal. Los hijos del Mar, ellos están perdidos, y los que tienen comercio con ellos, lo están también. Son como las bestias del campo, que no distinguen el bien del mal. ¡Por ellos no murió nuestro Señor Jesucristo!
Al escuchar las amargas palabras del cura, al joven Pescador se le llenaron de lágrimas los ojos; se levantó y repuso:
—Padre, los faunos viven en la selva, y viven contentos; y los tritones vienen a descansar sobre las rocas del acantilado, con sus arpas doradas. Déjame ser como ellos, te lo ruego, porque sus días son como los días de las flores. Y en cuanto a mi alma, dime tú, ¿de qué me sirve si se interpone entre yo y el ser que amo?
—El amor del cuerpo es ruin —exclamó el cura, frunciendo el ceño—, y los seres paganos que Dios permite que vaguen por el mundo, también son ruines y maléficos. ¡Malditos los faunos del bosque, y malditos los cantores del Mar! Los he oído a veces en las noches, e intentan distraerme de mi rosario. Llaman a mi ventana levemente, y ríen, y me susurran al oído el cuento de sus placeres peligrosos. Me seducen con sus proposiciones y cuando me propongo rezar me hacen muecas. ¡Te digo que están perdidos, están perdidos!… Para ellos no hay cielo ni infierno y en ningún lugar podrán alabar el nombre del Señor.
—Padre —replicó el joven Pescador—, tú no sabes lo que dices. Una tarde capturé en mis redes a la hija de un Rey del Mar. Y es más hermosa que la estrella de la mañana y más blanca que la luna. Yo daré mi alma por su cuerpo y renunciaré al cielo por su amor. Contesta mi pregunta y déjame ir en paz.
—¡Atrás! ¡Atrás! —gritó el cura—. ¡Esa muchacha está perdida y te perderás con ella!
Y lo expulsó de la casa parroquial sin darle la bendición.
El joven Pescador se dirigió al mercado; caminando lentamente, con la cabeza baja, sumido en una tristeza insondable.
Cuando lo vieron los mercaderes, cuchichearon entre ellos, y uno se adelantó. Después de llamarlo por su nombre, le preguntó:
—¿Qué vendes, pescador?
—Vendo mi alma —contestó el joven Pescador—. Te ruego que me la compres, porque estoy cansado con ella. ¿De qué sirve mi alma? No puedo verla. No puedo tocarla. No la conozco.
Entonces los mercaderes se burlaron de él:
—Pero dinos, muchacho, ¿de qué nos serviría el alma de un hombre? No vale ni una mala moneda de cobre. Si quieres te podemos comprar tu cuerpo como esclavo, y te vestiremos de rojo y te pondremos un anillo en el dedo y podrás ser el favorito de la gran Reina. Pero no nos hables de tu alma porque a nosotros tampoco nos sirve para nada, ni tiene valor alguno.
El joven Pescador pensó:
—¡Qué cosa rara! El cura dice que el alma vale todo el oro del mundo, pero los mercaderes aseguran que no vale ni una mala moneda de cobre.
Salió del mercado, y se encaminó hacia la playa donde se puso a meditar sobre qué debería hacer.

Partida de las brujas, by Luis Ricardo Falero, from sexywitch.wordpress.com

Partida de las brujas, by Luis Ricardo Falero, from sexywitch.wordpress.com

Al mediodía, el Pescador recordó que cierta vez uno de sus compañeros le había hablado de una bruja joven que vivía en una caverna al extremo de la bahía, y que era muy sabia en brujerías. De inmediato echó a correr en dirección a la caverna. Tan veloz que una nube de polvo le seguía al correr por la arena de la playa.
La joven bruja adivinó la llegada del Pescador por una picazón que sintió en la palma de la mano; se soltó entonces la roja cabellera y se puso a reír. Se quedó de pie a la entrada de la caverna, teniendo en la mano una rama de cicuta florida.
—¿Qué necesitas? —gritó cuando el Pescador subía jadeando por el acantilado—. ¿Quieres peces para tus redes cuando el viento sopla en contra? Si es eso, tengo un caramillo que cuando se sopla en él, el mújol se mete a la bahía. Pero tiene su precio, hermoso joven, tiene su precio. ¿Qué necesitas? ¿Quieres una tormenta que haga naufragar los barcos y arrastre a la costa baúles llenos de tesoros? Tengo más huracanes que el tiempo, porque mi amo es más fuerte que el tiempo, y con un cedazo y un cubo de agua puedo enviar las grandes carabelas al fondo del mar. Pero también tiene su precio, hermoso joven, tiene su precio. ¿Qué necesitas? Conozco una flor que crece en el valle y que sólo yo conozco. Tiene las hojas púrpura, y una estrella en el corazón, y su jugo es tan blanco como la leche. Si tocas los labios desdeñosos de la gran Reina con esta flor, ella te seguirá a través del mundo entero. Pero tiene su precio, hermoso joven, tiene su precio. ¿Qué necesitas? Puedo machacar un sapo en el mortero y hacer un caldo, removiéndolo con la mano de un muerto. Si mojas con ese caldo a tu enemigo mientras duerme, se convertirá en una víbora negra, y lo matará su propia madre. Con ayuda de una rueda puedo hacer bajar a la luna del cielo, y en un cristal puedo mostrarte la Muerte. ¿Qué necesitas? ¿Qué necesitas? Dime tu deseo y yo te lo concederé. Pero me tendrás que pagar su precio, hermoso joven, me tendrás que pagar su precio.
—Mi deseo es poca cosa —contestó el joven Pescador—, sin embargo el cura se enojó conmigo y me arrojó de su casa. Es poca cosa, pero los mercaderes se burlaron de mí y me lo negaron. Por eso vengo a conversar contigo, a pesar que los hombres dicen que eres mala; y sea cual sea tu precio, te lo pagaré.
—¿Qué necesitas? —preguntó la bruja, acercándosele.
—Quiero desprenderme de mi alma —contestó el joven Pescador.
La bruja palideció y, con un estremecimiento, escondió su rostro en el manto azul.
—Hermoso joven, hermoso joven —murmuró—, esa es una cosa terrible.
Pero él sacudió sus rizos oscuros y se echó a reír.
—¿De qué me sirve mi alma? —dijo—. No puedo verla. No puedo tocarla. No la conozco.
—¿Qué me darás si te lo digo? —preguntó la bruja mirándolo con sus hermosos ojos.
—Tengo cinco monedas de oro para darte —contestó él—, y también mis redes, y la choza de cañas en que vivo, y la barca en que navego. Dime solamente lo que debo hacer para desprenderme de mi alma, y te daré todo lo que tengo.
Ella se rió burlonamente, lo rozó con la rama de cicuta, y le dijo:
—Si yo lo desease, podría convertir en oro las hojas del otoño, y tejer hebras de plata con los rayos de la luna. Mi amo es más rico que todos los reyes de este mundo, y gobierna en todos los dominios de la tierra.
—¿Qué te daré entonces —dijo él—, si no esperas recibir oro ni plata?
La joven bruja le acarició los cabellos con su mano blanca y fina y sonriendo, murmuró:
—Tendrás que bailar conmigo, hermoso joven.
—¿Sólo bailar contigo? —exclamó el Pescador maravillado.
—Nada más —contestó ella sonriendo de nuevo.
—En cuanto se ponga el sol, bailaremos juntos donde nadie nos vea, o donde quieras que lo hagamos —dijo él— y después de bailar me dirás lo que quiero saber.
Ella agitó la cabeza murmurando:
—Cuando salga la luna, cuando salga la luna.
Luego observó atentamente alrededor, y atentamente escuchó. Un pájaro azul salió chillando de su nido y se puso a describir círculos sobre las dunas; y tres pájaros pardos bostezaron en medio de la hierba verde y áspera silbándose entre sí. No se oía más que el susurro de las olas arrastrando las piedras pulidas de la playa. Entonces la bruja extendió su mano, atrajo hacia sí al joven pescador y le acercó los labios al oído:
—Esta noche habrás de venir a la cumbre de las colinas —susurró—. Es sábado y estará Él.
El joven Pescador se estremeció. Ella reía, mostrando sus dientes blancos.
—¿Quién va a estar allí? —preguntó.
—Eso no debe importarte —repuso ella—. Ven esta noche y espérame a la sombra del espino blanco… si un perro negro te acomete, golpéalo con una rama de sauce y huirá. Y si te habla un búho, no le respondas. Cuando la luna esté en el cenit iré a buscarte y bailaremos juntos sobre la hierba.
—Pero, ¿Juras decirme qué debo hacer para desprenderme de mi alma? —preguntó el joven Pescador.
Ella se puso al sol y el viento agitó sus cabellos rojos.
—Te lo juro por las pezuñas del macho cabrío —prometió.
—Eres la mejor de las brujas —exclamó el Pescador—, y bailaré contigo esta noche en la cumbre de las colinas… Hubiera preferido que me pidieras oro o plata, pero de todos modos el precio me conviene… es poca cosa.
Se quitó la gorra, hizo una profunda reverencia ante la mujer, y bajó corriendo de regreso al pueblo, ebrio de alegría.
La joven bruja lo miró hasta que el Pescador se perdió de vista. Volvió entonces a su gruta, sacó un espejo de un cofre de cedro labrado, y lo puso en un marco. Luego, sobre unas brasas, quemó delante del espejo un puñado de verbena, y miró atentamente a través de las espirales de humo. Después de unos instantes cerró los puños iracunda:
—Debería haber sido mío —murmuró—, soy tan hermosa como ella.
Esa noche, al salir la luna, el joven Pescador trepó a la cima del monte, y esperó bajo las ramas del espino blanco. Allá abajo, a sus pies, se extendía el mar como una rodela de plata bruñida, y la sombra de las barcas de pesca moteaba la bahía de signos que resbalaban por la luz. Un gran búho, de amarillos ojos sulfúreos, lo llamó por su nombre… pero él no respondió. Y un perro negro lo persiguió gruñendo… él lo golpeó con una rama de sauce y el perro huyó lanzando gañidos lastimeros.
Las brujas llegaron a medianoche, volando por el aire como murciélagos.
—¡Whee—ho! —gritaban al tocar tierra—. Aquí hay uno a quien no conocemos.
Olfateaban alrededor, charlaban entre ellas, y se hacían signos.
La joven Bruja, con su roja cabellera al viento, llegó la última de todas. Vestía un traje de tisú de oro, bordado con ojos de pavos reales, y un pequeño birrete de terciopelo verde en la cabeza.
—¿Dónde está, dónde está? —chillaron las brujas cuando la vieron.
Pero ella no hizo más que reír, corrió hacia el espino blanco, tomó de la mano al Pescador y llevándolo a la luz de la luna comenzaron a bailar. Pronto todos estaban bailando.
Giraban juntos vertiginosamente, dando vuelta tras vuelta, y la joven Bruja saltaba tan alto que el Pescador podía ver los tacos escarlata de sus zapatillas.
Entonces, por encima del tumulto de los bailarines, se escuchó galopar un caballo, pero no se veía caballo alguno, y el joven Pescador tuvo miedo.
—¡Más rápido! ¡Más rápido! —gritó la bruja abrazándolo por el cuello a tiempo que le exhalaba su aliento cálido en el rostro.
—¡Más rápido! ¡Más rápido! —volvió a gritar, y la tierra parecía girar bajo los pies del Pescador, y la cabeza le daba vueltas, y comenzó a sentirse dominado por el terror, como si lo estuviera observando un ser maléfico. Al fin advirtió que al pie de una roca, había una sombra que recién no estaba allí.
Era un hombre vestido de terciopelo negro, a la manera española; tenía el rostro pálido, y sus labios eran orgullosos como una flor roja. Estaba reclinado contra la roca, como si estuviese muy cansado, y su mano izquierda jugaba distraída con el pomo de la daga que pendía del cinturón. A su lado, sobre la hierba, había un sombrero emplumado y unos guantes de montar bordados con hilos de oro. Sus manos blancas estaban cubiertas de preciosos anillos y una capa corta le colgaba del hombro izquierdo. El Pescador no podía verle los ojos, porque los velaban sus párpados cansados.
El joven Pescador no podía apartar la mirada de esta figura, como si fuese víctima de un sortilegio. Al fin se encontraron sus ojos, que parecían seguirle dondequiera que los llevara la danza. Entonces escuchó reír a la Bruja, y tomándola de la cintura giraron y giraron locamente.
De pronto, un perro ladró en el bosque, y los bailarines se detuvieron, y fueron subiendo de a dos en dos, para besar las manos del hombre. Mientras lo hacían, una sonrisa se dibujó levemente en sus labios altivos. Pero había cierto desdén en el gesto, y los ojos del hombre continuaban fijos en el joven Pescador.
—¡Ven, adorémoslo! —murmuró la Bruja tironeándolo hacia arriba.
El Pescador sintió un gran deseo de hacer lo que ella le pedía, y la siguió. Pero cuando estuvo cerca de él, sin saber por qué, hizo la señal de la cruz, invocando el Nombre Santo.
Al instante, las brujas emprendieron vuelo chillando como halcones, y el rostro pálido que había estado mirando, se contrajo en con un espasmo de dolor. El hombre se dirigió al bosque y silbó. Un corcel con arreos de plata corrió a su encuentro. El hombre saltó sobre la silla, se volvió, y miró tristemente, por última vez, al joven Pescador.
La Bruja de cabellos rojos también trató de levantar el vuelo, pero el Pescador la sujetó fuertemente por las muñecas.
—¡Suéltame! —gritó ella—. ¡Déjame ir, porque has nombrado lo que no debería nombrarse, y has hecho el signo que no debe verse!
—¡No! —replicó él—. No te dejaré ir hasta que me hayas dicho el secreto.
—¿Qué secreto? —preguntó ella forcejeando como un gato montés y mordiéndose los labios, blancos de espuma.
—¡Lo sabes muy bien! —dijo el joven.
Los ojos de la bruja, verdes como el pasto, centellearon de lágrimas, diciendo:
—¡Pídeme lo que quieras, menos eso!
Pero él se echó a reír, y la sujetó con más fuerza.
Y cuando ella vio que no podía escapar, le susurró al oído:
—¿No te parece que soy tan bella como las hijas del Mar, tan seductora como las que viven bajo las aguas azules?
Y lo miraba cariñosamente, acercando su rostro al del joven.
Pero el Pescador la rechazó frunciendo el ceño, mientras decía:
—Si no cumples la promesa que me hiciste, tendré que matarte por ser bruja falsa y mentirosa.
Ella palideció, tomando el color gris lívido de la flor del árbol de Judas, y estremeciéndose le señaló:
—Será como quieres. Es tu alma y no la mía. Haz con ella lo que se te antoje.
Y se descolgó del cinturón un cuchillito, con mango de piel de víbora verde, para entregárselo. En la hoja centelleaban misteriosas runas.
—¿Y para qué me va a servir esto? —preguntó el Pescador sorprendido.
Ella calló todavía por un instante y una sombra de terror le pasó por el rostro. Luego sonrió extrañamente, sacudió su cabellera roja, y agregó:
—Lo que los hombres llaman la sombra del cuerpo no es la sombra del cuerpo, sino el cuerpo del alma. Ponte de pie en la playa, de espaldas a la luna, y con este cuchillo corta, desde tus pies, tu sombra, que es el cuerpo de tu alma, y ordénale que se vaya. Ella así tendrá que hacerlo.
El joven Pescador se estremeció de placer.
—¿Es verdad lo que me dices? —murmuró.
—Es cierto, y quisiera no habértelo dicho nunca —murmuró ella llorando, y se abrazó a sus rodillas.
Pero el Pescador la rechazó de nuevo, y la hizo caer sobre la hierba espesa, luego se guardó el cuchillo en el cinturón, caminó hasta el borde de la cima e inició el descenso.
Y su alma, que estaba dentro de él y había escuchado todo, lo llamó para decirle apesadumbrada:
—Escucha, he vivido contigo todos estos años y siempre estuve a tu servicio. No me arrojes ahora… ¿qué mal te he hecho?
Y el joven Pescador se puso a reír:
—No me has hecho ningún daño pero no te necesito. El mundo es ancho, y hay Cielo e Infierno, y esa sombría mansión crepuscular que se extiende entre ambos. Ve donde se te ocurra, pero no me importunes, porque mi amor me está llamando.
El alma suplicó, plañidera, pero el Pescador, sin hacerle caso, bajó saltando de risco en risco, tan seguro de pies como una cabra. Por fin llegó a la playa amarillenta junto al mar.
Recio y bronceado, como una estatua esculpida por un griego, se alzó sobre la arena, de espaldas a la luna; y, de la espuma, surgieron, llamándolo, unos brazos blancos, y de las olas se levantaron formas indecisas, rindiéndole homenaje. Delante suyo, yacía su sombra, que era el cuerpo de su alma, y detrás, en el aire, colgaba la luna color miel.
Su alma todavía le dijo:
—Si realmente quieres echarme, no me despidas sin corazón. El mundo es cruel, dame tu corazón para llevarlo conmigo.
Pero el Pescador, moviendo la cabeza, sonrió:
—¿Cómo voy a amar a mi amor si te doy mi corazón?
—Sé generoso —insistió el alma—, dame tu corazón, que el mundo es muy cruel y tengo miedo.
—Mi corazón es de mi amor —dijo él—. No seas porfiada y vete.
—¿Y no podré amar yo también? —preguntó su alma.
—¡Ándate, te digo, yo no te necesito para nada!
Y tomó el cuchillo con mango de piel de víbora verde, y recortó su sombra alrededor, a partir de sus pies. Y la sombra se irguió, y quedó en pie delante de él, y era exactamente igual a él.
Dando un paso atrás, el pescador se guardó el cuchillo en el cinturón, y se sintió dominado por un temor que entraba a las honduras de su ser.
—¡Ahora vete! —murmuró—. ¡Que no vuelva yo a ver tu rostro!
—No —dijo el alma—. Es necesario que nos encontremos de nuevo —su voz era llorosa y aflautada, y sus labios apenas se movían al hablar.
—¿Cómo nos encontraremos? —dijo el pescador—. ¿No estarás pensando seguirme a las profundidades del mar?
—Todos los años vendré una vez a este mismo lugar y te llamaré—dijo el alma—. Tal vez me necesites.
—¿Para qué te habría de necesitar? —protestó el joven Pescador—. En fin, haz lo que quieras.
Y se sumergió en el agua. Y los tritones soplaron sus caracolas, y la sirenita nadó para encontrarlo, y lo abrazó besándole en los labios.
Y el alma, de pie en la playa solitaria, los miraba. Y cuando desaparecieron en el mar, se marchó llorando a través de las marismas.

The fisherman and the syren, by Freideric Leighton, from wikipedia.org

The fisherman and the syren, by Freideric Leighton, from wikipedia.org

Cuando transcurrió un año, el alma vino a la orilla del mar y llamó al joven Pescador. Él subió de las profundidades, y la interrogó en tono fastidiado:
—¿Por qué me llamaste?
Y el alma respondió:
—Acércate más, para que pueda hablar contigo, porque he visto cosas maravillosas.
El Pescador se acercó a la orilla, se tendió sobre el agua, y escuchó con la cabeza apoyada en la mano.
Y el alma le refirió:
—Cuando nos separamos miré hacia el Oriente, y caminé hacia allá, pues del Oriente viene toda la sabiduría. Estuve caminando seis días, y al amanecer del séptimo, llegue a una colina que se encuentra en el país de los Tártaros. Tuve que sentarme a la sombra de un tamarindo, porque el país era seco y el calor me abrasaba. La gente iba y venía, como moscas arrastrándose por una bandeja de cobre bruñido. Al mediodía se levantó una nube de polvo, y apenas la divisaron los tártaros prepararon sus arcos, saltaron sobres sus caballos, y galoparon hacia ella. Las mujeres subieron chillando a los carros, y se escondieron tras las cortinas de fieltro.
“Los tártaros volvieron al caer la tarde; faltaban cinco de ellos, y muchos de los que volvían estaban heridos. Subieron a los carros y se alejaron velozmente. Cuando salió la luna, vi los fuegos de un campamento y me dirigí hacia allá. Era una caravana de mercaderes, sentados en sus alfombras alrededor de una fogata.
“Al acercarme, su jefe se levantó, y desenvainando la espada, me preguntó qué quería.
“Repuse que en mi país yo era un príncipe, y que había huido de los tártaros que me llevaban prisionero. El jefe sonrió mostrándome cinco cabezas clavadas en varas de bambú.
“Luego me preguntó quién era el profeta de Dios, y yo le dije que Muhammad.
“Al oírme pronunciar el nombre del falso profeta, me tomó de la mano y me hizo sentar a su lado. Un negro me trajo leche de yegua y un trozo de cordero asado.
“Continuamos el viaje a la salida del sol. Yo cabalgaba en un camello al lado del jefe, y un esclavo corría delante de nosotros agitando una lanza. Nos seguían los hombres de armas, desplegados a uno y otro lado, y detrás las mulas con las mercancías.
“Mucho cabalgamos. Del país de los tártaros pasamos al país de los que odian a la Luna, donde vimos los grifos custodiando su oro sobre rocas blancas, y los dragones cubiertos de escamas durmiendo en sus cavernas. Cuando cruzamos las montañas, conteníamos el aliento por miedo a que las nieves cayeran encima de nosotros. Al pasar por los valles, los pigmeos nos lanzaron flechas desde los huecos de los árboles, y durante la noche escuchamos los tambores de los salvajes. Cuando llegamos a la Torre de los Monos, les ofrecimos fruta, y no nos hicieron daño. Cuando alcanzamos la Torre de las Serpientes, les ofrecimos leche tibia, y nos dejaron pasar mirándonos con sus ojos inescrutables.
“Los señores de cada ciudad nos exigían tributos de paso, pero no nos abrían sus puertas. Nos arrojaban pan, pastelillos de harina cocidos en miel, y pasteles de cebada rellenos con dátiles, desde lo alto de sus muros.
“Cuando los habitantes de las aldeas nos veían acercar, envenenaban sus pozos y escapaban a la cumbre de los cerros. Luchamos con los magdenses, que nacen viejos y se rejuvenecen año tras año hasta que mueren niños; y con los lactros, que se dicen hijos de los tigres y se pintan de negro y amarillo; y con los aurantes, que sepultan a sus muertos en los árboles, y viven en oscuras cavernas por miedo a que el sol, que es su dios, les quite la vida.
“Un tercio de nuestra caravana murió peleando, y un tercio pereció de hambre. El resto murmuraba en contra mía, diciendo que les había traído la mala suerte. Entonces tomé una víbora de debajo de una piedra y la dejé que me mordiera. Cuando vieron que no me pasaba nada, sintieron temor pero no me amaron.
“Tras cuatro meses de viaje agobiador, llegamos a la ciudad de Illiel. Era de noche, y al amanecer llamamos a sus inmensas puertas. Los centinelas preguntaron qué queríamos, y nosotros respondimos que veníamos de la isla de Siria con gran cantidad de mercancías. Ellos nos dijeron que abrirían las puertas al mediodía.
“Y así lo hicieron; abrieron las puertas cuando el sol estaba en el cenit y apenas entramos acudió la gente para vernos, y un pregonero recorrió la ciudad. Nos detuvimos en el mercado, donde los mercaderes mostraron los lienzos encerados del Egipto, y las telas pintadas de los Etíopes, y las esponjas purpúreas de Tiro y los tapices azules de Sidón.
“El primer día vinieron a comprar los sacerdotes, al segundo los nobles, y al tercero los artesanos y los esclavos.
“Permanecimos allí toda una luna hasta que, hastiado, me puse a vagar por las calles de la ciudad. Así llegué al jardín de su dios. Los sacerdotes vestidos de amarillo, paseaban silenciosos entre los árboles verdes, y sobre un pavimento de mármol negro se levantaba el palacio rosado que sirve de mansión al dios.
“Uno de los sacerdotes me preguntó qué deseaba.
“Le respondí que quería ver al dios.
“—El dios ha ido de cacería —dijo el sacerdote mirándome con sus ojos oblicuos.
“—Dime a qué selva ha ido, pues quiero cabalgar con él —repuse.
“El sacerdote peinó los flecos de su túnica con las uñas puntiagudas, y respondió:
“—El dios está durmiendo.
“—Dime en qué lecho, y velaré su sueño —respondí.
“—El dios está en la fiesta —gritó el sacerdote.
“—Si el vino es dulce, beberé con él, y si es amargo beberé también —respondí.
“El sacerdote, asombrado, me cogió de la mano y me condujo al templo.
“En la primera cámara había un ídolo sentado en un trono de jaspe. Era de ébano tallado y de la estatura de un hombre. Tenía un rubí en la frente y sus pies estaban enrojecidos por la sangre de un cabrito recién degollado.
“Le pregunté al sacerdote:
“—¿Es éste el dios?
“Y él me respondió:
“—Este es el dios.
“—Enséñame el dios —grité—, o te mataré sin vacilar.
“Y le toqué la mano, que se marchitó enseguida.
“El sacerdote me imploró diciendo:
“—Cure mi señor a su siervo, y le mostraré al dios.
“Le soplé en la mano que se curó de inmediato. Temblando me condujo a un segundo aposento, donde había un ídolo, en pie sobre un loto de jade. Era todo de marfil y del doble de la estatura de un hombre. Tenía un crisólito en su frente, y sus pechos estaban ungidos de mirra y cinamomo.
“Yo interrogué al sacerdote:
“—¿Es éste el dios?
“Y él me respondió:
“—Este es el dios.
“—Enséñame el dios—rugí—, o te mataré sin vacilar.
“Y le toqué los ojos, que quedaron ciegos.
“El sacerdote me suplicó diciendo:
“—Cure mi señor a su siervo, y le mostraré el dios.
“Le soplé en los ojos, y la vista volvió a ellos. Temblando de pavor, el sacerdote me llevó entonces a una tercera estancia. Allí, ¡oh maravilla!, no había ídolo ni imagen alguna, sino solamente un espejo redondo de metal, colocado encima de un altar de piedra.
“Y dije al sacerdote:
“—¿Dónde está el dios?
“Y él me contestó:
“—No hay más dios que este Espejo, que es el Espejo de la Sabiduría. Todas las cosas del cielo y de la tierra las refleja, excepto el rostro de quien se mira en él. No lo refleja para que el que mire pueda ser sabio. Todos los demás espejos son espejos de la opinión. Sólo éste es el Espejo de la Sabiduría. Quienes poseen este Espejo, lo saben todo, y no hay nada oculto para ellos. Y quienes no lo poseen, no adquieren la Sabiduría. Este es el dios que adoramos nosotros.
“Miré el espejo, y era tal como él me había dicho.
“Hice entonces una cosa muy singular… No viene al caso que te lo diga, pero en un valle que está a sólo un día de camino, tengo escondido el Espejo de la Sabiduría. Permíteme que vuelva a entrar en ti, para servirte, y serás más sabio que todos los sabios, y tuya será la Sabiduría. Permíteme entrar en ti, y no habrá nadie tan sabio como tú.
El joven Pescador se puso a reír.
—El amor es mejor que la sabiduría —exclamó— y la sirenita me ama.
—Te equivocas, no hay nada mejor que la sabiduría —dijo el alma.
—El amor es mejor —repitió el joven Pescador, y volvió a sumergirse en las honduras del mar, mientras el alma se alejaba llorando a través de las marismas.

Sirin and alkonost, by Viktor Vasnetsov, from largesizepaints.blogspot.com

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Cuando el segundo el año hubo transcurrido, llegó el alma a la orilla del mar y llamó al joven Pescador. Una vez más, éste subió de las profundidades, y preguntó:
—¿Para qué me has llamado?
Y el alma repuso:
—Acércate más, para poder hablar contigo, porque he visto cosas maravillosas.
Y él se acercó a la orilla, y echado sobre el agua, escuchó con la cabeza apoyada en la mano.
El alma dijo entonces:
—Cuando nos separamos, miré hacia el Mediodía, y caminé hacia allá. Del Mediodía viene todo lo que hace Riqueza. Seis días caminé por las sendas que conducen a la ciudad de Aster, y al amanecer del día séptimo divisé a mis pies la ciudad, en el fondo de un valle.
“En los muros de la ciudad hay nueve puertas, y en cada una de ellas hay un caballo de bronce que relincha cuando los beduinos bajan de la montaña. Sus murallas están cubiertas de cobre y en cada una de sus torres hace guardia un arquero. Cuando sale el sol, disparan una flecha contra un gong, y al ponerse el sol tocan una bocina de cuerno.
“Quise entrar, y los centinelas me preguntaron quién era. Repliqué que era un derviche en camino hacia la Meca, donde está la roca Kaaba y sobre ella hay un velo negro con El Corán bordado en letras de oro por mano de los ángeles. Ellos quedaron maravillados y me rogaron que entrara.
“Dentro de esa ciudad, es todo un bazar. ¡Lástima que no estuvieras conmigo! Los mercaderes se sientan en el umbral de sus tiendas sobre tapices de seda. Tienen barbas negras, y turbantes cubiertos de broches de oro. Algunos venden gálbano y nardo, y extraños perfumes de las Indias, y aceite de rosa, y jugo cristalizado de las hojas de un árbol, y florecillas de clavero de olor. Otros venden brazaletes de plata incrustados de turquesas azules, y colgantes de perlas, y garras de tigre engarzadas en oro, y arracadas de esmeralda, y anillos de jade. De las casas de té llega el sonido del laúd, y los fumadores de opio, con sus blancos rostros sonrientes, miran pasar a los viandantes.
“Es una lástima que no estuvieras conmigo. Los vendedores de vino llevan grandes pellejos negros a la espalda. Casi todos venden vino de Chiraz, que es dulce como la miel. Y lo sirven en tacitas de metal, con pétalos de rosas. Un día, vi pasar por allí un elefante. Llevaba el cuerpo pintado con bermellón y cúrcuma. Se paró frente a una de las tiendas, y se puso a comer naranjas mientras el dueño reía. ¡Qué gente tan extraña! Cuando están contentos, van donde un vendedor de pájaros, compran un centenar de ellos y los dejan libres, para aumentar su alegría; y cuando están tristes, se azotan con espinos, para que su tristeza sea mayor.
“Es de verdad una pena que no estuvieses conmigo. En la fiesta de la Luna Nueva el joven Emperador salió de su palacio para ir a rezar a la mezquita. Llevaba la barba y los cabellos cubiertos con pétalos de rosas, y las mejillas cubiertas con oro pulverizado.
“Salió de su palacio al amanecer con una vestidura de plata; y al atardecer, volvió con otra vestidura de oro. La gente se arrojaba al suelo, ocultando sus rostros; excepto yo, que no quise imitarlos. Me mantuve de pie, junto al mesón de un vendedor de dátiles, esperando.
“Al verme, el Emperador se detuvo. Pero yo continué inmóvil, sin rendirle homenaje. La gente se maravilló de mi audacia, y me aconsejaron que huyera de la ciudad. Pero no les hice caso, y fui a sentarme con los vendedores de dioses extranjeros, que por su oficio, son abominados. Cuando les dije lo que había hecho, me regalaron dioses, pero me suplicaron que me alejase de ellos.
“Aquella noche, mientras dormía entre almohadones, en una casa de té que hay en la calle de las Granadas, entraron los guardias del Emperador y me llevaron al palacio. Apenas entré cerraron las puertas y las aseguraron con cadenas. Al interior había un vasto patio, los muros eran de alabastro blanco, adornados con azulejos verdes y azules. Las columnas eran de mármol verde, y el pavimento de un mármol color damasco. Nunca había visto nada similar.
“Cuando atravesé el patio, dos mujeres veladas me maldijeron desde una galería. Los guardias abrieron una puerta de marfil labrado, y me encontré en un patio dispuesto en siete terrazas. Estaba lleno de maceteros con tulipanes, girasoles y áloes. Al centro se abría un surtidor de agua rodeado de cipreses que eran como antorchas apagadas, y en cada uno de ellos cantaba un ruiseñor.
“Al acercamos a un pequeño pabellón que se levantaba al extremo del jardín, salieron dos eunucos a encontramos. Sus cuerpos obesos se balanceaban al caminar, y me miraban de soslayo, con ojos de párpados amarillentos.
“Entonces, el capitán de la guardia me indicó la entrada del pabellón. Entré apartando la cortina.
“El joven Emperador estaba reclinado sobre un lecho cubierto de pieles de león. Detrás de él se erguía un nubio, desnudo hasta la cintura, con turbante de bronce y pesados aretes. Encima de una mesa, al lado del lecho, descansaba un gran alfanje de acero.
“Cuando me vio el Emperador frunció el ceño, y me dijo:
“—¿Cuál es tu nombre? ¿Acaso no sabes que soy el Emperador de esta ciudad?
“Pero yo no le contesté.
“Entonces el Emperador señaló la cimitarra con el dedo, y el nubio la empuñó y abalanzándose sobre mí, me asestó un tajo terrible. La hoja pasó zumbando a través de mi cuerpo, pero no me hizo daño alguno. El verdugo rodó por tierra, y al levantarse sus dientes castañeteaban de terror. Corrió a protegerse tras el lecho.
“El joven Emperador se levantó, tomó una lanza, y la arrojó contra mí. Pero yo la cogí al vuelo y la quebré en dos pedazos. Entonces él me disparó una flecha, pero levanté las manos y la detuve en el aire. Luego desenvainó una daga, y apuñaló la garganta del nubio, para que no pudiese contarle a nadie la afrenta que había recibido. El esclavo se retorció como una serpiente, y la roja espuma roja le salió a borbotones entre los labios.
“Al verlo ya muerto, el Emperador se volvió hacia mí, y después de secarse el sudor con una toalla de seda carmesí, me dijo:
“—¿Eres acaso un profeta, que no puedo herirte, o el hijo de un profeta, que no puedo dañarte? Te ruego que salgas de mi ciudad esta noche, porque mientras estés aquí, yo ya no seré el Señor.
“Y yo le respondí:
“—Quizás acepte marcharme, pero a cambio de la mitad de tus tesoros. Dame la mitad de tus tesoros y me iré de tu ciudad.
“El Emperador me cogió de la mano y me guió fuera del jardín. Cuando me vio el capitán de la guardia, se maravilló. Cuando los eunucos me vieron, les tiritaron las rodillas y cayeron al suelo.
“Hay en el Palacio una habitación que tiene ocho paredes de pórfido rojo, y un techo artesonado de bronce, del que cuelgan las lámparas. El Emperador tocó una de las paredes y ésta se abrió. Bajamos entonces por un corredor iluminado por antorchas. En nichos, a uno y otro lado, había grandes cántaros, llenos hasta el borde de monedas de plata. Cuando llegamos al centro del corredor el Emperador dijo la palabra que no puede ser dicha, y giró una puerta de granito. El se cubrió el rostro con las manos, por temor a que sus ojos quedaran deslumbrados.
“No puedes imaginarte qué sitio tan maravilloso. Había grandes conchas de tortuga rebosantes de perlas, y selenitas de gran tamaño amontonadas con rubíes rojos. El oro estaba almacenado en arcas de piel de elefante, y el oro en polvo en botellas de cuero de bestias marinas. Había ópalos y zafiros; los primeros en copas de cristal, los segundos en copas de jade. Ordenadas en bandejas de marfil había esmeraldas verdes, y en un rincón grandes sacos de seda, unos con turquesas y otros con berilos. Y aún no he podido decirte ni la décima parte de lo que allí había. Cuando el Emperador apartó las manos de su rostro, me expresó:
“—Este es mi tesoro, y tal como te prometí, la mitad de él es tuya. Y te daré camellos y camelleros para que lleves tu parte a cualquier lugar del mundo que se te antoje. Y todo quedará hecho esta misma noche, pues no quiero que el Sol, que es mi padre, vea que en mi ciudad hay un hombre al que no puedo matar.
“Pero yo le respondí:
“—El oro que hay aquí es tuyo, y también es tuya la plata, y tuyas las piedras preciosas. No los necesito para nada, ni aceptaré otra cosa tuya que ese anillo que llevas en el dedo.
“Y el Emperador frunció el ceño y exclamó:
“—Es una sortija de plomo, sin ningún valor. Toma la mitad del tesoro y vete.
“—No —repliqué—, sólo aceptaré ese anillo de plomo, porque sé muy bien lo que hay escrito por dentro, y con qué fin.
“Y el Emperador tembló, y me imploró, diciendo:
“—Toma el tesoro entero, pero ándate de mi ciudad. La mitad mía también será tuya.
“Y entonces hice una cosa muy singular… Pero no importa lo que hice, porque en una gruta, que está sólo a un día de camino, tengo escondido el Anillo de la Riqueza. Un día de marcha nada más. Quién posee ese anillo es más rico que todos los reyes de la tierra. Ven, tómalo, y todas las riquezas del mundo serán tuyas.
Pero el joven Pescador se echó a reír:
—El amor es mejor que la riqueza —exclamó—, y la sirenita me ama.
—No, no hay nada mejor que la riqueza —insistió el alma.
—El amor es mejor—replicó el joven Pescador.
Y volvió a hundirse en las profundidades, mientras el alma partía llorando a través de las marismas.

Come unto these yellow sands, by Robert Huskisson, from largesizepaints.blogspot.com

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Pasado el tercer año, el alma regresó a la orilla del mar y llamó al joven pescador. Este subió desde las profundidades y dijo:
—¿Para qué me llamas?
Y el alma le dijo:
—Acércate más para que pueda hablar contigo, porque he visto cosas maravillosas.
El se acercó a la orilla, y echado sobre el agua, escuchó con la cabeza apoyada en la mano.
El alma le contó:
—En una ciudad que conozco, hay una posada a la orilla de un río, donde estuve en compañía de unos marineros que bebían vinos de dos colores y comían pan de cebada con pescaditos salados servidos en hojas de laurel con vinagre; nos divertíamos allí, cuando entró un viejo con una alfombra de cuero y un laúd que tenía dos cuernos de ámbar. Extendió el tapiz en el suelo y comenzó a tocar el laúd con la punta de una pluma; entonces entró corriendo una muchacha, con el rostro cubierto por un velo, y comenzó a bailar ante nosotros. Tenía cubierto el rostro, pero los pies desnudos. Tenía los pies desnudos y se agitaban sobre el tapiz como dos pichones blancos. Jamás, en ninguno de mis viajes, vi nada tan maravilloso. Y la ciudad donde baila queda sólo a una jornada de aquí.
Cuando el joven Pescador oyó las palabras de su alma, recordó que la sirenita no tenía pies, y no podía danzar. Y se apoderó de él un gran deseo, y se dijo:
—Puesto que sólo queda de aquí a un día, luego puedo volver al lado de mi amor.
Riendo, se puso de pie y caminó a grandes pasos hacia la orilla.
Al llegar a tierra firme volvió a reír y extendió los brazos hacia su alma. Y su alma lanzó un gran grito de alegría, y corrió a su encuentro, y penetró en él; y el joven Pescador vio delante suyo, sobre la arena, esa sombra del cuerpo que es el cuerpo del alma.
Y su alma le dijo:
—Ven, alejémonos de aquí ahora mismo, mira que los dioses del mar son muy celosos y tienen monstruos que obedecen sus mandatos.
Se apresuraron y toda aquella noche caminaron bajo la luna, y todo el día siguiente caminaron bajo el sol, y al atardecer llegaron a una ciudad.
Y entonces el joven Pescador preguntó a su alma:
—¿Está es la ciudad donde danza la muchacha de quien me hablaste?
Y su alma contestó:
—No, no es esta ciudad, es otra. Sin embargo, entremos.
Y entraron, y vagaron por las calles. Al pasar por el barrio de los joyeros, el joven Pescador se fijó en una copa de plata que estaba expuesta en una tienda. Y su alma le dijo:
—Toma esa copa de plata y escóndela.
El tomó la copa y la escondió entre los pliegues de su capa. Luego, precipitadamente, salieron de la ciudad.
Cuando estuvieron a una legua de la ciudad, el joven Pescador frunció el ceño, arrojó lejos la copa y le dijo a su alma:
—¿Por qué me dijiste que tomara esa copa y la ocultara, siendo eso, como es, una acción vil?
Pero su alma le respondió:
—Cálmate, tranquilízate…
Al anochecer del segundo día, llegaron a otra ciudad, y el joven Pescador preguntó a su alma:
—¿Es ésta la ciudad donde baila la muchacha de quien me hablaste?
Y su alma le contestó:
—No, no es esta ciudad, es otra. Sin embargo, entremos.
Y entraron, y comenzaron a vagar por las calles. Al pasar por el barrio de los vendedores de sandalias, el joven Pescador vio a un niño que estaba de pie, cargando un cántaro de agua. Y su alma le dijo:
—Pégale, hazlo caer.
Y él le pegó al niño, hasta hacerlo caer, llorando. Luego escaparon de la ciudad.
Y cuando estuvieron a una legua de la ciudad, el joven Pescador se irritó y dijo a su alma:
—¿Por qué me hiciste que le pegara a ese niño, siendo eso, como es, una acción vil?
Pero su alma le respondió:
—Cálmate, tranquilízate…
Al amanecer del tercer día llegaron a otra ciudad, y el joven Pescador preguntó a su alma:
—¿Es ésta la ciudad donde baila la muchacha de quien me hablaste?
Y su alma le contestó:
—Sí, quizás sea ésta la ciudad. Entremos a ver.
Y entraron, y recorrieron las calles. Pero en ningún sitio les fue posible encontrar el río, ni la posada que se levantaba a orillas del río. Y la gente de la ciudad lo miraba con extrañeza, y el joven Pescador se atemorizó, y le dijo a su alma:
—Vámonos de aquí, porque la muchacha que baila con pies blancos no está en esta ciudad.
Pero su alma le contestó:
—No, quedémonos en esta ciudad, porque la noche está oscura y puede haber ladrones en el camino.
Se sentaron entonces a descansar en el mercado; cuando al poco rato, pasó un mercader vestido con una capa de paño de Tartaria que llevaba una linterna al extremo de una caña.
El mercader le dijo:
—¿Por qué te sientas en el mercado, cuando las tiendas ya están cerradas?
Y el joven Pescador repuso:
—No encontré ninguna posada en esta ciudad, y no tengo pariente alguno que me hospede.
—¿Es que acaso no somos todos hermanos? —dijo el mercader—. ¿Acaso no nos hizo a todos el mismo dios? Ven conmigo, yo tengo en mi casa una habitación para huéspedes.
Y el joven Pescador se levantó y siguió al mercader hasta su casa.
Cuando entraron, después de atravesar un jardín de granados, el mercader le trajo agua de rosas en un lavatorio de cobre para que se lavara las manos, y melones maduros para que apagara su sed, y un plato de arroz con una porción de cabrito asado para que saciara su hambre.
Una vez que hubo acabado de comer, lo llevó a la habitación para alojados, y le deseó una buena noche. El joven Pescador le dio las gracias, y besó el anillo que su anfitrión llevaba en el dedo. Luego se tendió sobre los tapices de pelo de cabra, y cubierto con pieles de cordero negro, se quedó dormido.
Tres horas antes de salir el sol, cuando todavía era de noche, su alma lo despertó y le dijo:
—Levántate y anda al cuarto del mercader, a la misma habitación donde duerme, y mátalo, y róbale el oro; porque tenemos necesidad de dinero.
El joven Pescador se levantó, como sonámbulo, y se deslizó sigilosamente hasta la alcoba del mercader. A los pies de su anfitrión había una espada curva, y en un azafate, junto a él, nueve bolsas de oro. Extendiendo la mano, el joven Pescador tocó la espada; pero apenas lo hizo despertó el mercader estremeciéndose y saltando del lecho, empuñó la espada. Y dijo al joven Pescador:
—¿Vas a devolver el bien por mal y pagar con mi sangre la bondad que he tenido contigo?
Pero su alma le dijo al joven Pescador:
—¡Mátalo!
Entonces el joven Pescador golpeó al mercader y lo hizo perder el sentido. Luego se apoderó de las nueve bolsas de oro, y huyó rápidamente atravesando el jardín de los granados, y volviendo continuamente el rostro hacia la estrella de la mañana.
Cuando estuvieron a una legua de la ciudad, el joven Pescador se golpeó el pecho y dijo a su alma:
—¿Por qué me ordenaste que asesinara al mercader y le robara su oro? No cabe duda de que eres muy perversa.
Pero su alma le respondió:
—Cálmate, tranquilízate…
—¡No! —gritó el joven Pescador—, no puedo tranquilizarme, porque detesto todo lo que me has obligado a hacer. Y a tí también te detesto, y te ordeno que me expliques por qué me has obligado a actuar de esta manera.
Su alma le contestó entonces:
—Cuando te desprendiste de mí y me lanzaste al mundo, no me diste corazón; así que aprendí a hacer todas estas cosas, y a gustar de ellas.
—¿Qué dices? —murmuró el joven Pescador.
—Bien lo sabes —contestó su alma—, lo sabes muy bien. ¿Te olvidaste de que no me diste corazón? Por eso, no te inquietes, ni me perturbes a mí. Tranquilízate, porque no hay dolor que no puedas ahuyentar, ni placer que no puedas conseguir.
Al oír estas palabras atroces, el joven Pescador tembló, y replicó a su alma:
—Eres perversa y malvada, me has hecho olvidar mi amor, me has seducido con tus tentaciones, y has encaminado mis pies por la senda del pecado.
Pero su alma replicó con petulancia:
—No olvides que cuando me arrojaste al mundo no me diste corazón. Ven, vamos ya a otra ciudad, y divirtámonos, porque tenemos nueve bolsas de oro para gastar.
Esta vez el joven Pescador arrojó al suelo las nueve bolsas de oro, y las pisoteó, gritando:
—¡No! ¡No quiero nada contigo, ni viajaré más en tu compañía! Tal como me desprendí de ti una vez, me desprenderé de nuevo ahora, porque no me has hecho más que daño.
Se volvió de espaldas a la luna, y con el cuchillito de mango de piel de víbora verde, trató de recortar, desde sus pies, esa sombra del cuerpo que es el cuerpo del alma.
Sin embargo ahora el alma no se separó de él, ni obedeció su mandato, sino que le dijo:
—El hechizo que te enseñó la bruja ya no te sirve ahora, porque ni yo puedo abandonarte, ni tú puedes desprenderte de mí. Sólo una vez en la vida un hombre puede separarse de su alma, pero aquel que la ha recibido de nuevo, tiene que conservarla consigo para siempre; y éste es su castigo y también su recompensa.
El joven Pescador palideció y apretó los puños, gritando:
—¡Fue una bruja malvada, porque eso no me lo dijo!
—No —repuso su alma—, ella fue fiel a Aquel a quien adora y servirá para siempre.
Cuando el joven Pescador comprendió que ya no podría librarse de su alma, que ahora era un alma perversa, y que habitaría en él para siempre, cayó en tierra llorando amargamente.

Sweet nothings, by John William Godward, from largesizepaints.blogspot.com

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Al amanecer, el joven Pescador se levantó y dijo a su alma:
—Amarraré mis manos para que no te obedezcan, cerraré mis labios para que no repitan tus palabras, y volveré al lugar en que vive la sirena que amo. Caminaré de nuevo hacia el mar, hacia la bahía donde ella canta habitualmente y la llamaré, y le contaré el mal que he hecho a otros, y el mal que tú me has hecho a mí.
Y su alma lo tentó, diciéndole:
—¿Qué tan gran cosa es esa amada tuya, para que quieras volver con ella? Hay muchas mujeres en el mundo que son mucho más hermosas. Existen las bailarinas de Samaris, que bailan imitando a las aves y los animales, y llevan los pies teñidos de alheña, y cascabeles en las manos. Ellas ríen cuando bailan, y su risa es tan clara como la risa del agua. Ven conmigo y te las mostraré. Porque, ¿para qué te vas a preocupar de eso que tú crees que es pecado? ¿No fueron hechas para el goce las cosas sabrosas de comer? ¿Y acaso hay algún veneno en lo que es dulce de beber? No te perturbes más, y ven conmigo a otra ciudad. Muy cerca de aquí se encuentra una ciudad, donde hay un jardín de tulipanes poblado de pavos reales blancos y pavos reales de pecho azul. Cuando abren sus colas al sol son como discos de marfil y como discos de oro. Y la muchacha que los alimenta, baila con ellos, y algunas veces baila sobre sus manos y otras veces baila sobre sus pies. Y lleva los ojos pintados con antimonio, y las aletas de su nariz tienen el delicado molde de las alas de la golondrina. De una de ellas cuelga una flor tallada en una perla. Y ríe cuando baila y los aros de plata que lleva en los tobillos tintinean como campanitas. No te mortifiques más, y acompáñame a esa ciudad.
El joven Pescador ya no le contestó a su alma; cerró sus labios con un sello de silencio, amarró sus manos con una cuerda, y emprendió el regreso hacia el lugar de donde había venido, hacia la bahía donde su amada cantaba. Aunque su alma lo tentó sin cesar durante todo el camino, el joven Pescador no respondió, ni quiso seguir ninguno de sus pérfidos consejos. Tan grande era la fuerza de su amor.
Cuando por fin llegó a la orilla del mar, liberó sus manos de la cuerda, levantó de sus labios el sello de silencio y llamó a la sirenita. Pero esta vez ella no acudió a su llamada, a pesar de que él estuvo allí, implorando todo el día.
Su alma se burlaba, ahora, y le decía:
—Poca es la alegría que te produce tu amor. Eres como ese que, en tiempos de sequía, guarda su agua en un cántaro roto. Das lo que tienes y no recibes nada a cambio. Mejor será que te vengas conmigo, porque yo sé dónde está el valle de los Placeres, y las cosas que pasan allí.
El joven Pescador siguió sin responder a su alma, y en una quebrada de la roca, se construyó una cabaña, y habitó allí todo un año. Cada mañana llamaba a la sirenita, y todas las tardes la volvía a llamar, y pasaba las noches repitiendo su nombre.
Pero ella no salió del agua, jamás acudió a su encuentro, y tampoco pudo encontrarla en ningún lugar del mar, a pesar de que la buscó en las grutas y en el agua verde, en las charcas de la marea y en los pozos que hay en las profundidades.
Y sin cesar, su alma le tentaba, susurrándole cosas terribles. Pero no consiguió vencerlo, tan grande era la fuerza de su amor.
Y cuando pasó todo un año, pensó el alma:
—He tentado a mi dueño con el mal, y su amor es más fuerte que yo. Ahora voy a tentarlo con el bien, y quizás venga conmigo. Habló entonces al joven Pescador diciéndole:
—Te he referido los placeres del mundo, y no me has escuchado. Déjame ahora que te hable del dolor del mundo y acaso quieras oírme. Porque, en verdad, el dolor es el Rey del mundo, y no hay nadie que pueda escapar de sus redes. A unos les falta ropa, y otros no tienen pan. Hay viudas que se visten de púrpura, y hay viudas que se visten de harapos. A través de los pantanos caminan los leprosos, y son crueles unos con otros. De aquí para allá van los mendigos por los caminos, con sus bolsillos vacíos. Por las calles de las ciudades pasea el Hambre, y la Peste se estaciona en las puertas. Ven, vamos a remediar todo eso. ¿Para qué vas a quedarte aquí, llamando día y noche a tu amada, si ves que no viene nunca? ¿Qué tanto valor tiene ese amor tuyo para que le des tanta importancia?
Nuevamente el joven Pescador no quiso contestarle; tan grande era la fuerza de su amor. Y siguió llamando a la sirenita cada mañana, y todas las tardes la volvía a llamar y pasaba las noches repitiendo su nombre. Sin embargo, ella nunca salió del agua para encontrarlo, ni tampoco pudo encontrarla en ningún lugar del mar, a pesar que la buscó en las corrientes, y en los valles que hay debajo de las olas; la buscó en el mar que al atardecer se tiñe de rojo, y en el mar que al amanecer se vuelve gris.
Cuando el segundo año transcurrió, una noche su alma dijo al joven Pescador, mientras estaba sentado en la cabaña:
—Te he tentado con el mal y te he tentado con el bien, pero tu amor es más fuerte que yo. No voy a volver a tentarte, pero te ruego que me dejes entrar en tu corazón, para ser de nuevo una sola contigo, como fuimos antes.
—Por cierto que puedes entrar —dijo el joven Pescador—, porque en los días que vagaste por el mundo sin corazón, has tenido que sufrir mucho.
—¡Ay! —chilló el alma—. No hay sitio para mí en tu corazón, está repleto de amor.
—Yo quisiera ayudarte —dijo el joven Pescador.
En ese instante, un gran grito de duelo llegó del mar, como el grito que escuchan los hombres cuando muere un hijo del Mar.
El joven Pescador se puso en pie de un salto, y corrió hacia la orilla. Las olas sombrías se precipitaron hacia la playa, trayendo una carga más blanca que la plata. Blanca como la espuma y semejante a una flor flotante sobre las olas empenachadas de negro. La marejada la arrancó de las olas, la espuma la arrancó de la marejada, la playa la recibió… y el joven Pescador vio tendido a sus pies el cuerpo de la sirenita. La sirenita estaba muerta a sus pies.
Con el corazón deshecho de dolor, el joven pescador se echó sobre la arena, junto a la sirenita, y besó el rojo frío de su boca, y acarició el ámbar mojado de su cabellera. Se echó junto a la sirenita, llorando como el que tiembla de alegría y la estrechó contra su pecho. Estaban fríos sus labios, pero él los besó. Estaba salada la miel de su carne, pero él la saboreó con cruel alegría.
Y habló con el cadáver. En las conchas de las orejas de la sirenita vertió el vino agrio de su historia. Puso las manos de ella alrededor de su cuello, y con sus dedos le acarició la garganta delicada. Amarga, amarga era su alegría, y lleno de una extraña plenitud era su dolor.
El mar negro se acercaba hinchándose, y la blanca espuma gemía como un leproso. Con blancas manos de espuma el mar se aferraba a la playa. Y del palacio del Rey del Mar se escuchó de nuevo el grito de dolor, y a lo lejos en alta mar, los tritones soplaron roncamente sus caracolas.
—Retírate— le advirtió su alma—, porque el mar se acerca cada vez más; si te demoras vas a morir. Retírate a un lugar seguro. ¿No querrás enviarme al otro mundo sin corazón?
Pero el joven Pescador no la escuchaba. Llamaba a la sirenita, y le decía:
—El amor es mejor que la sabiduría, y más precioso que las riquezas, y más bello que los pies de las hijas de los hombres. Al amor no lo consume el fuego, ni el agua puede apagarlo. Yo te llamaba al amanecer, y tú no acudiste a mi llamada. La luna oyó tu nombre, pero tú no escuchaste. Porque yo te había abandonado, y para daño mío vagué muy lejos de ti. Sin embargo, tu amor fue siempre conmigo a todas partes, y siempre fue poderoso, y nada prevaleció contra él, a pesar de que contemplé el mal y contemplé el bien. Y ahora que tú estás muerta, yo quiero también morir contigo.
Su alma le suplicaba que se retirase pero él no quiso hacerlo; tan grande era su amor. Y el mar se acercó cada vez más y trató de cubrirlo con sus olas. Y cuando él supo que su muerte estaba próxima, besó con labios frenéticos los labios fríos de la sirenita, y su corazón se hizo pedazos. Y como la plenitud de su amor hizo estallar su corazón, el alma encontró una abertura, y por allí entró, y fue de nuevo una sola con el joven Pescador, tal como antes. Entonces las sombrías olas del mar cubrieron al joven Pescador.

A la mañana siguiente, el sacerdote salió para bendecir el mar que había estado tormentoso, y con él venían los monjes y los músicos, y los acólitos llevando cirios, y una gran muchedumbre.
Cuando alcanzaron la orilla, el sacerdote vio al joven Pescador, ahogado sobre la playa con el cuerpo de la sirenita estrechamente abrazado. Y retrocedió frunciendo el ceño; y después de hacer la señal de la cruz anunció con resentimiento:
—¡No bendeciré al mar, ni a nada de lo que encierra! ¡Malditos sean los hijos del Mar, y malditos los que tienen relaciones con ellos! Y en cuanto a este joven Pescador, que por causa del amor olvidó a su Dios, y yace así, fulminado por el juicio de Dios, tomen su cuerpo y el cuerpo de su amante impía, y entiérrenlos al final del Campo de los Retamos, y no pongan encima marca ni señal alguna, para que nadie sepa el lugar donde descansan, porque fueron malditos en vida, y malditos son también en la eternidad de la muerte.
La gente le obedeció, y al final del Campo de los Retamos, en un sitio donde no crecía hierba, cavaron un profundo foso, y allí depositaron los cadáveres.

Cuando hubo pasado el tercer año, llegado que fue el día de la gran fiesta, subió el cura a la parroquia, para mostrarle al puerto las llagas del Señor, y hablar de la cólera divina.
Después de vestirse con sus paramentos sacerdotales, cuando entró y se inclinó ante el altar, vio que estaba todo cubierto de extrañas flores fragantes, que jamás había visto anteriormente.     Eran muy singulares, y su rara belleza le turbó, y el aroma fue dulce para su olfato, sugerente de nostalgias que jamás se cuajarían en recuerdos. Y se sintió alegre, sin saber por qué estaba alegre.
Después de abrir el tabernáculo y de incensar la custodia que había dentro, y demostrar la Santa Forma al pueblo, y de esconderla otra vez detrás del velo de los velos, comenzó a hablar al pueblo. Se había propuesto hablarles de la cólera divina. Pero la belleza de las flores blancas lo turbaba, y su perfume era tan grato a su olfato, y otras palabras comenzaron a brotar de sus labios. Así no habló de la ira de Dios, sino del Amor de Dios. ¿Y por qué hablaba así? No lo sabía.
Al término de su prédica la gente lloraba, y el propio cura volvió a la sacristía con los ojos llenos de lágrimas. Y los diáconos vinieron a despojarle de sus paramentos, le quitaron el alba y el cíngulo, el manípulo y la estola, mas el sacerdote seguía inmóvil como en sueños.
Cuando lo hubieron desvestido, miró a los diáconos y dijo:
—¿Qué flores son esas que hay en el altar, y de dónde provienen?
Y ellos le contestaron:
—Qué flores son no podemos decirlo; pero provienen del final del Campo de los Retamos.
Entonces el cura se estremeció, atravesado de recuerdos, y volviendo a su casa se puso en oración.
Al amanecer del siguiente día, salió con los monjes y los músicos, y los portadores de cirios; y los acólitos, y una gran muchedumbre. Fue caminando hasta la orilla del mar y bendijo al mar, y a todos los seres que viven en él. A los faunos también los bendijo, y a las pequeñas criaturas que danzan en la selva, y a las criaturas de ojos brillantes que espían a través del follaje. A todos los seres del mundo de Dios los bendijo estremeciéndose de amor, y el pueblo estaba lleno de júbilo y asombro.
Sin embargo, desde entonces, nunca más volvieron a crecer flores en aquel rincón del Campo de los Retamos, que volvió a quedar tan desierto como lo había sido.
Tampoco volvieron a entrar los hijos del Mar en la bahía, como acostumbraban a hacerlo, porque se fueron a otro lugar del limpio océano.

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* Oscar Wilde nació en Irlanda en 1854 y falleció en Francia el año 1900. Este cuento fue dedicado a Alicia, Princesa de Mónaco.

http://www.ventana.delalibertad.com/viru/111-miscelaneos/1048-el-pescador-y-su-alma-oscar-wilde.html?showall=1

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Dólar Continental, USA 1776, from the-bna.org

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Crisis sistémica global – Confirmación Alerta Máxima para el segundo semestre 2011

Fusión explosiva de la desarticulación geopolítica y de las crisis económica y financiera mundial

Nota pública de Geab N° 55

Por el Laboratorio Europeo de Anticipación Política, 17.05.11

Desde hace cerca de un año, el Leap/E2020 identificó al segundo semestre 2011 como un nuevo tiempo decisivo en la evolución de la crisis sistémica global. Similar a nuestra anticipación de febrero de 2008 en la cual había augurado para septiembre de ese año una gran conmoción que afectaría a la economía estadounidense, nuestro equipo confirma en este Geab N° 55 que ahora se reúnen todas las condiciones para que el segundo semestre de 2011 sea el teatro de la fusión explosiva de las dos tendencias fundamentales que subyacen en la crisis sistémica global, a saber: la desarticulación geopolítica y la crisis económica y financiera globales.

Desde hace varios meses el mundo sufre, casi sin interrupción, una sucesión de shocks geopolíticos, económicos y financieros que constituyen según el Leap/E2020 los precursores de un gran acontecimiento traumático que analizamos en este número del Geab.

Simultáneamente el sistema internacional ya sobrepasó el estadio del debilitamiento estructural para entrar en una fase de ruina completa donde las antiguas alianzas se desmoronan mientras que emergen muy rápidamente las nuevas comunidades de interés.

Finalmente, se desvanecieron (1) todas las esperanzas de una recuperación significativa y sostenible de la económica mundial mientras que el endeudamiento del pilar occidental, en particular Estados Unidos, alcanza un umbral crítico sin precedentes en la Historia moderna (2).

Pie

Evolución comparada del PBI mundial de los Estados Unidos y de China (2001-2016) (en paridad de poder adquisitivo) - Fuente: FMI / MarketWatch, 04/2011.

El catalizador de esta fusión explosiva será, desde luego, el sistema monetario internacional, o más bien el caos monetario internacional que se ha agravado aún más desde el desastre que afectó a Japón en febrero pasado y ante la incapacidad de Estados Unidos de afrontar la exigencia de la reducción inmediata y significativa de sus inmensos déficits.

El fin de Quantitative Easing 2, símbolo y factor de la fusión explosiva en incubación, representa el fin de una época, en la que el «USD era la divisa de Estados Unidos y el problema del resto del mundo»: a partir de julio de 2011, el USD abiertamente se constituye en la principal amenaza para el mundo y en el problema crucial de Estados Unidos (3).

Durante el verano boreal de 2011 se confirmará que la Fed perdió su apuesta: la economía de ese país jamás salió de la «Grandísima Depresión» (4) en la que entró en 2008, a pesar de la inyección (5) de millares de millardos de USD como, por otra parte, lo sabe la inmensa mayoría de los estadounidenses (6). Sin poder lanzar el QE3 (aunque sea oficiosamente, vía sus Primary Dealers, como en realidad lo hacía mientras el mundo no seguía de cerca el mercado de los T-Bonds), la Fed será un testigo impotente del ascenso de los tipos de interés, de la explosión del coste de los déficits públicos estadounidenses, de la inmersión en una recesión económica agravada, del hundimiento de las cotizaciones bursátiles y de un comportamiento errático de su divisa, a corto plazo según un proceso en forma de diente de sierra en función de las influencias de estos diferentes fenómenos antes de dejarla caer bruscamente al 30 % de su valor como lo anticipáramos en el Geab N° 54 (7).

Mientras tanto, Eurolandia, los BRICS y los productores de materias primas rápidamente reforzarán su cooperación lanzando una última tentativa para salvar a las instituciones internacionales nacidas de Bretton Woods y del mundo dominado por la dupla US/UK. Será la última, ya que es ilusorio imaginar a Barack Obama, que hasta ahora no mostró el menor nivel internacional, muestre estatura de estadista y consecuentemente tome importantes riesgos políticos a un año de una elección presidencial.

Evolución del índice Shiller del precio de venta de las casas existentes en Estados Unidos (1890-2011) (en rojo: proyección) - Fuente: R.J. Schiller / Steve Barry / Big Picture / New York Times, 01/2011.

Evolución del índice Shiller del precio de venta de las casas existentes en Estados Unidos (1890-2011) (en rojo: proyección) - Fuente: R.J. Schiller / Steve Barry / Big Picture / New York Times, 01/2011.

Barreras, protecciones, embargos a la exportación, diversificación de las reservas, frenesí alrededor de las materias primas, creciente inflación en general, el mundo se prepara para un nueva conmoción económica, social y geopolítica

China acaba de anunciar que interrumpe todas sus exportaciones de diesel para intentar parar el alza del precio del carburante que provocó recientemente una serie de huelgas de los transportistas por carretera (8). ¡Que los países asiáticos que dependían de estas exportaciones chinas se arreglen, más aún cuando Japón actuó de la misma manera en respuesta a las consecuencias de la catástrofe de marzo último!

Rusia también deja de exportar ciertos productos petroleros para limitar la escasez y las alzas de precios internos (9); a la interrupción de la exportación se le añaden la de los cereales, decretada hace ya varios meses.

En todo el mundo árabe, la inestabilidad continúa prevaleciendo en un contexto de encarecimiento de los productos básicos (10), mientras que los interrogantes sobre la amplitud de las reservas y de la capacidad de producción de Arabia Saudita vuelven a primer plano (11).

En los Estados Unidos, el menor acontecimiento climático que se desvíe de lo ordinario provoca en seguida riesgo de escasez a causa de la ausencia de un «colchón» de seguridad en el sistema de abastecimiento estadounidense, excepto echar mano a las existencias estratégicas (12). Durante este tiempo, la población reduce sus gastos alimentarios para poder llenar el depósito de sus coches con un galón a más de 4 dólares (13).

En Europa, la disminución de la cobertura social y las medidas de extrema austeridad puestas en ejecución en el Reino Unido, Grecia, Portugal, España, Irlanda… aumentan explosivamente la cantidad de pobres.

Evolución del porcentaje de la población masculina empleada en las siete principales economías occidentales (1970-2009) - Fuente: The Economist / OCDE, 04/2011.

Evolución del porcentaje de la población masculina empleada en las siete principales economías occidentales (1970-2009) - Fuente: The Economist / OCDE, 04/2011.

La Unión Europea acaba de reforzar más o menos subrepticiamente su arsenal aduanero, particularmente para resistir a las importaciones venidas de Asia. De una parte, revisa todos sus pertrechos de medidas preferentemente aduanera para eliminar todos los países emergentes, China, la India, Brasil en primer lugar. Por otra parte, pasó discretamente a fines de 2010 una medida que facilitaba la puesta en ejecución de medidas antidumping y de salvaguardia ya que en lo sucesivo una mayoría simple bastará para aprobar tal propuesta de la Comisión mientras antes hacía falta una mayoría calificada, a menudo difícil de reunir (14).

Paralelamente, los bancos centrales continúan comprando oro (15), anunciando más o menos claramente que diversifican sus reservas (16) mientras que toman medidas cada vez más incoherentes y más peligrosas, aumentando las tasas para frenar la inflación en un contexto de economías frágiles o en recesión, con el fin de contrarrestar el flujo de liquidez generado por la política de la Fed (17). Para parafrasear el título del artículo de Andy Xie, publicado en Caixin del 22/04/2011, «el aumento de la inflación enloquece a los banqueros centrales» (18).

Y del lado estadounidense, están en el surrealismo más completo: mientras que el país alcanzó niveles de endeudamiento insoportables, los dirigentes de Washington hicieron de esta temática una cuestión electoralista, como lo ilustra la cuestión del techo de endeudamiento federal que se alcanzará (se alcanzó) el 16 de mayo (19). En la prensa estadounidense y financiera internacional abundan las comparaciones con los años de Clinton cuando se había planteado un problema similar sin grandes consecuencias. Visiblemente una parte importante de las élites estadounidenses y las financieras no ha incorporado todavía el hecho de que, a diferencia de los años 90, a Estados Unidos se lo ve como el «hombre enfermo del planeta» (20) que con cada signo de debilidad o de incoherencia grave puede poner en marcha pánicos incontrolados.

¡Los banqueros centrales sumergidos en la locura, los líderes mundiales sin hoja de ruta, las economías en peligro, la inflación creciente, las divisas en decadencia, las materias primas frenéticas, el endeudamiento occidental incontrolado, el paro en su más alto nivel, las sociedades estresadas… ninguna duda, la fusión explosiva de todos estos fenómenos será claramente el acontecimiento que caracterizará el segundo semestre 2011!

Ejemplos de inflación salarial en China (comparación 2011/2010) - Fuente: Standard Chartered Bank / Getty, 05/2011.

Ejemplos de inflación salarial en China (comparación 2011/2010) - Fuente: Standard Chartered Bank / Getty, 05/2011.

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Notas:

(1) El Telegraph del 05/05/2011 elabora una interesante una lista de las 10 razones que prueban que la economía mundial está de nuevo hundiéndose.

(2) El gráfico que sigue ilustra, como lo venimos diciendo desde hace más de tres años, cómo calculando los principales indicadores económicos teniendo en cuenta el efecto USD o sin tenerlo se obtiene una visión del mundo muy diferente. Mientras que, calculadas en USD sin tener en cuenta su desvalorización, las estimaciones de la fecha en que Estados Unidos es superado por China resultan para 2030, 2040 e incluso 2050, el FMI lo estima para 2016… ¡casi hoy, al ignorar este «patrón» que cambia todos los días!

(3) Signos de estos tiempos, el Financial Times, especializado en colocar en «primera plana» el final del euro desde hace más de 18 meses, publica en páginas interiores (más discretas) un artículo el 11/05/2011 titulado «El dólar enfrenta a un peligro mucho más grave que el euro». Mientras que The Age et le Wall Street Journal del 23/04/2011 considera que la economía de EEUU está ya casi en la misma situación que la de Grecia.

(4) El ejemplo más flagrante de la continuación de esta «Grandísima Recesión», como la llamamos hace 4 años, es que la crisis de los bienes inmuebles vuelve a comenzar más saludable. Los precios están sobrepasando nuevamente los «mínimos» alcanzados en 2009, arrastrando a decenas de millones de estadounidenses a situaciones económicas y financieras dramáticas. Hasta los más optimistas no ven el final de la caída antes de 2012. Como lo explicáramos en los Geab precedentes, los bienes inmuebles son el piso sobre el cual se edificó toda la estimación del valor actual de la economía estadounidense. La prosecución del hundimiento de los precios de los bienes inmuebles, es la continuación de la depresión económica. Fuente: MarketWatch, 09/05/2011.

(5) La sociedad de análisis económico Fathom calculó que los principales cuatro bancos centrales mundiales (FED, BCE, Banco de Japón y Banco de Inglaterra) habían inyectado directamente 5.000 millardos de USD a la economía mundial en el curso de los años 2008-2010 (esto no incluye las recientes inmensas inyecciones japonesas post-catástrofe, ni todas las medidas de garantías de todo género que acompañaron estas medidas). Esto representa cerca del 10 % del PBI mundial con el resultado que ya se conoce: un endeudamiento público gigantesco, un endeudamiento privado que realmente no ha disminuido y economías que apenas progresan o que están nuevamente en recesión. Fuente: Telegraph, 26/04/2011.

(6) El 80% de los estadounidenses cree que la economía va mal. Sólo un 1% cree que va muy bien (deben trabajar de Wall Street). Fuente: CNNMoney, 09/05/2011.

(7) El fin del QE2 significa que el mercado de los T-Bonds no tiene ya más compradores (la FED compra el grueso de los bonos emitidos desde fines del año 2010, por lo menos); lo que, de paso, hace completamente surrealista los artículos y análisis actuales sobre la colocación de las emisiones de T-Bonds. Es la evidencia de la «falta de liquidez» efectiva en el mercado de los Bonos del Tesoro, mientras que su misma importancia está condicionada a su status de mercado más líquido del mundo, en el que desempeñará el rol de transmisión entre QE2 y la caída del dólar, porque esta situación provocará una súbita aceleración de la salida de los operadores del mercado de T-Bonds, principal activo nominados en dólares. El fenómeno provocará en un primer momento una mayor necesidad de dólares y luego muy rápidamente una oferta excesiva de USD a la venta. Es el ritmo de estos dos fenómenos lo que va a condicionar la evolución del USD respecto a las otras principales divisas y el oro durante el segundo semestre 2011.

(8) Fuente: BusinessInsider, 14/05/2011.

(9) Fuente: France24, 28/04/2011.

(10) En este sentido, la información de que el fundador de la primera empresa de mercenarios Blackwater fue contratado por los Emiratos Árabes Unidos para construir un ejército de mercenarios para proteger al país de cualquier ataque exterior o conmoción interior, ilustra el aumento de la inestabilidad de las monarquías del petróleo y el final de la confianza en la protección estadounidense. Digamos que confiar en mercenarios occidentales es de una gran prueba de ingenuidad, o bien de desesperación. Fuente: New York Times, 14/05/2011.

(11) Fuente: Le Monde, 25/04/2011.

(12) Último ejemplo a la fecha, la histórica crecida actual del Missisipi. Fuente: Bloomberg, 13/05/2011.

(13) Fuente: New York Times, 12/05/2011.

(14) Fuente: Sidley, 28/02/2011.

(15) Y se los comprende. En efecto, cuando se escucha a Timothy Geithner, ministro estadounidense de Hacienda, machacar con que Estados Unidos jamás intentará devaluar el dólar para ganar una ventaja comercial, creemos que sueñan. Todo el mundo lo escucha educadamente, hace las cuentas de todas las demás razones (sus deudas) por las cuales Estados Unidos están comprometidos de facto en esta devaluación y entonces compra oro o diversifica sus reservas saliéndose del USD. Así los bancos centrales de Rusia, México, Tailandia… siguen comprando oro. Y Hong Kong (es decir China) lanza un ataque directo sobre el monopolio de Comex Gold Futures lanzando sus propios contratos de un kg de oro. Fuentes: MarketWatch, 26/04/2011; Bloomberg, 04/05/2011; Zerohedge, 08/05/2011.

(16) China continúa así desembarazándose con suavidad de sus títulos estadounidenses y considera al mismo tiempo el diversificar dos tercios de sus activos nominados en USD, es decir 2.000 millardos de USD. Fuentes: CNS, 29/04/2011; Zerohedge, 24/04/2011.

(17) En efecto, a pesar de las manipulaciones de todo género de las cifras del desempleo estadounidense, Ben Bernanke se ve obligado a constatar que hay que continuar sosteniendo artificialmente la economía. A pesar de lo que diga, con fin del QE2 y sin perspectiva creíble del QE3, la economía estadounidense estará por primera vez desde hace tres años sin un importante estímulo como lo confirma Jeffrey Lacker, presidente de la FED de Richmond. El segundo semestre será, entonces, una prueba directa de lo que resulta con una «economía zombie» sin una fuente de energía exterior. Fuentes: Bloomberg, 05/05/2011; MarketWatch, 10/05/2011.

(18) En todo caso no todos ellos, porque en Asia van a bien encaminadas las discusiones para aumentar y reforzar rápidamente los fondos y los mecanismos comunes de apoyo para enfrentarse a una nueva conmoción, comparable a la de septiembre de 2008. Como Eurolandia, Asia se desacopla cada vez más del sistema financiero estadounidense centrado en el período anterior a 2008. Y más allá de los acuerdos financieros, es toda la región que impulsada por China se está integrando, incluso por redes de transporte. Fuentes: Asahi Shimbun, 06/05/2011; ChinaDaily, 30/04/2011; Asahi Shimbun, 06/05/2011.

(19) El Tesoro estadounidense se prepara para un bloqueo sobre esta cuestión mientras que ésta parece querer ser utilizada por los republicanos hasta la elección de 2012. ¡No hay duda que el sistema financiero mundial se habrá pronunciado antes de esta fecha! Fuentes: Christian Science Monitor, 10/05/2011; Washington Post, 27/04/2011.

(20) De hecho, la increíble tropelía y confusión mediática que rodearon este episodio demuestra que incluso en su campo privilegiado, el de la comunicación, el know-how de Washington es una mera sombra de lo que fue. El único resultado duradero de la operación de Bin Laden es que «las teorías de conspiración» se debaten directamente en los grandes medios de comunicación y las inconsistencias de las versiones oficiales de la historia son las responsables de alimentarlos.

http://www.leap2020.eu/El-GEAB-N-55-esta-disponible-Crisis-sistemica-global-Confirmacion-Alerta-Maxima-para-el-segundo-semestre-2011-Fusion_a6522.html

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Un riyal, Arabia Saudí, 2007, desde mercadolibre.com.ar

Un riyal, Arabia Saudí, 2007, desde mercadolibre.com.ar

La sorprendente contraofensiva de las petromonarquías árabes

Por Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada, Unam, Mx, 15.05.11

Antes de las “revueltas y revoluciones del mundo árabe”, el bloque comercial y monetario (hoy en sorprendente transformación militarista) de las seis petromonarquías del Consejo de Cooperación de los Países Árabes del Golfo (CCPAG) –Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Bahrein, Omán y los Emiratos Árabes Unidos– hace menos de dos años se había atrevido a lanzar el proyecto temerario de una divisa común (el “gulfo” o “khaleeji”) para desplazar al dólar en la venta de sus hidrocarburos (ver Bajo la Lupa, 20/12/09).

Existe abundante literatura que refiere que uno de los pecados capitales de Saddam Hussein a los ojos unilaterales de Estados Unidos (y, por extensión, de la OTAN) había sido el cobro de los hidrocarburos de Irak en euros (hoy vapuleados por “la guerra de divisas” desatada por Wall Street).

Además de la captura de los hidrocarburos de Libia por la OTAN, ya no se diga de una parte sustancial del mayor acuífero de agua fresca del mundo en la región de Cirenaica (capital Bengasi), John Perkins –autor del libro impactante (por provenir de las entrañas del sionismo anglosajón financierista, que es inherentemente misántropo) de hace siete años Confesiones de un sicario económico– asevera que el proyecto de Muammar Kadafi de lanzar una divisa africana común (el dinar-oro) para sustituir al inservible dólar significó su desgracia con sus anteriores aliados de las plazas financieras de la OTAN (ICH, 26/4/11).

Ubico esta triple afrenta contra el dólar –de Irak, el CCPAG-6 y Libia, en un lapso de ocho años– para entender lo que aconteció ayer, sucede ahora y puede ocurrir en un futuro.

Sería un grave error de juicio soslayar tanto la crisis del financierista sionismo anglosajón como la sequía crediticia del modelo “occidental” capitalista en los acontecimientos que han sacudido al mundo árabe sin excepción.

La dupla invasora anglosajona hipotecó las finanzas de Irak. Ahora, Estados Unidos y Gran Bretaña capturaron más de 60 mil millones de dólares de los depósitos de Libia en sus bancos (con el pretexto “humanitario”).

El despojo obsceno de las finanzas de Irak y Libia, amén de la hipoteca de sus hidrocarburos, es un juego de niños comparado con lo que puede suceder con las colosales fortunas del CCPAG-6 que corren peligro de ser arrebatadas por el financierista sionismo anglosajón que ostenta la experiencia y la técnica inigualables de sus antecesores piratas, ya no se diga la cobertura militar nuclear de la OTAN.

En la fase de la sequía crediticia global, la suma de las reservas de divisas del CCPAG-6 lo colocaría en el cuarto lugar mundial con 555 mil 630 millones de dólares: detrás de China, Japón y la eurozona. Arabia Saudita sola (que de por sí ya ostenta el cuarto lugar mundial) aporta 82 por ciento de todas las reservas del CCPAG-6.

Mas relevantemente, el CCPAG-6 posee sustanciales “fondos soberanos de riqueza” (wealth sovereign funds), de los mayores del mundo, que duplican sus reservas de divisas. Recomiendo el reporte al respecto de TheCityUk (abril de 2011).

En la delicada coyuntura de la crisis crediticia de “Occidente”, provocada por su lascivia especulativa, es mi muy humilde hipótesis que el financierista sionismo anglosajón se prepara a despojar al estilo pirata las riquezas acumuladas (reservas de divisas y “fondos soberanos de riqueza”) del CCPAG-6.

No hay que perder de vista el antecedente de que el siniestro Grupo Carlyle (propiedad catastral del nepotismo bushiano) estafó enormes sumas de dinero a Kuwait, uno de los miembros del CCPAG-6 (arabfinance, 2/12/09).

Dubai, uno de los siete de la federación de los Emiratos Árabes Unidos y relevante plaza financiera del CCPAG-6, todavía no se repone de su descalabro inmobiliario de hace menos de dos años.

Las seis petromonarquías del CCPAG creado hace 30 años tienen un territorio de casi 2.7 millones de kilómetros cuadrados, una población total de casi 45 millones, un PIB (medido en poder adquisitivo) de 1.95 billones de dólares (¡67.86 por ciento del total de los 22 países del mundo árabe!), produce alrededor de 15 millones de barriles al día y, sobre todo, detenta alrededor de 45 por ciento de las reservas de petróleo y 25 por ciento del gas a escala planetaria.

Las seis bases militares de Estados Unidos (y una de Francia en los Emiratos Árabes Unidos) en el CCPAG-6, más que para protegerlo de sus enemigos (como publicitan) parecerían servir de gravamen indirecto a la producción y tránsito de los hidrocarburos del Golfo Pérsico (con excepción de Irán).

A raíz de la “revolución del jazmín” el CCPAG-6 cambió sorprendentemente su rostro.

El derrocamiento y ahorcamiento del sunita Saddam Hussein por la invasión de la dupla anglosajona favoreció en última instancia a la teocracia chiíta de Irán, lo cual empezó a alterar la correlación de fuerzas en el Golfo Pérsico en detrimento del CCPAG-6, cuyos aliados fueron puestos en jaque a principios de año desde Yemen (Ali Abdalá Saleh) hasta Líbano (el depuesto primer ministro sunita Saad Hariri).

Pero nada se compara, primero, a la defenestración de Hosni Mubarak, amigo del rey Abdalá de Arabia Saudita ni, luego, a la revuelta de los chiítas de Bahrein (75 por ciento de la población) contra la petromonarquía sunita minoritaria local, lo cual desembocó en la intervención militar del CCPAG-6.

La caída de las dos principales potencias militares sunnitas del mundo árabe (Irak y Egipto) angustió a los petromonarcas del CCPAG-6, quienes han pasado a una vigorosa contraofensiva en cuatro frentes: 1) encabezados por Qatar (y su poderosa televisora Al Jazeera), que ostenta el mayor PIB per cápita del mundo, que impresionó hasta a Obama (¡145 mil 300 dólares!; el de México es de 13 mil 800 dólares), apoyaron la revuelta de Cirenaica (capital Bengasi) contra Kadafi, de quien se cobraron afrentas añejas; 2) dejan que corra la revuelta contra Bashar Assad en Siria –el portal israelí Debka (11/5/11) afirma que el poderoso príncipe Bandar Bin Sultan (anterior embajador de Arabia Saudita en Estados Unidos e íntimo de Baby Bush) opera directamente la rebelión para dañar los intereses de Irán en Siria, Líbano y los territorios palestinos ocupados–; 3) aprietan las tuercas sunitas en Líbano, y 4) negocian la salida decorosa de Ali Abdalá Saleh de Yemen.

Mientras mejoran las relaciones de Egipto con Irán, las del CCAPG-6 (con sus matices y sutilezas individuales) empeoran dramáticamente con el país persa.

Como consecuencia de la “era post Bin Laden”, la volátil situación en Pakistán (el verdadero aliado militar sunita de Arabia Saudita y dotado con entre 90 y 110 bombas nucleares) afecta el flanco oriental del CCPAG-6, quien en forma espectacular invitó a otras dos monarquías árabes a integrarse en su seno: Jordania (contigua a Arabia Saudita) y Marruecos (muy distante), quienes no son muy pudientes que se diga.

Que el total de las ocho monarquías árabes hayan conformado un nuevo bloque ha llevado a algunos analistas de la península arábiga a proclamar “la muerte de la Liga Árabe” (de 22 países), tradicionalmente dominada por la muy capaz diplomacia egipcia.

Asistimos a dos tendencias centrífugas en el mundo árabe: por un lado, la “revolución del jazmín”, cuyo principal activo es Egipto y, por otro, el CCPAG-6 inmensamente rico en todo, menos en agua, armas y ejércitos.

¿Sucumbirán el CCPAG-6 e Irán en la trampa que, a mi juicio, les ha tendido el financierista sionismo anglosajón?

http://www.jornada.unam.mx/2011/05/15/index.php?section=politica&article=016o1pol&partner=rss

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US shutdown government, from twotsi.com

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La bancarrota capitalista en pañales

Por Jorge Altamira
Prensa Obrera
rebelion.org, 13.05.11

Cada atardecer, cuando la penumbra desciende sobre Atenas, la policía con equipamiento antidisturbios espera sentada en los autobuses que se alinean en las calles del centro de la ciudad. Algunos pegados a sus celulares, otros escudriñando la noche. Nadie tiene una certeza de lo que podrían estar esperando. Pero todos, en la capital griega, coinciden en que algo podría ocurrir en cualquier momento“.

El lector difícilmente se imagine que esta descripción electrizante emane de un corresponsal del muy inglés Financial Times (2/5). Para justificar la impresión que le causa la primavera de Atenas, el periodista señala que, después de un año de rescates financieros, “Grecia se encuentra en una recesión profunda: la economía se contrajo un 4,5% y se espera otra caída del 3% para el año que corre“. Desde entonces, las jubilaciones fueron podadas en un 20% y los salarios un 15% -además de la eliminación de todas las bonificaciones. El miércoles 10 de mayo, Grecia fue paralizada, por décima vez, por una huelga general.

El punto es que no solamente fracasó el ‘ajuste’ -ni siquiera para una transfusión de sangre del trabajo al capital, o para restablecer las cuentas del Estado. La deuda pública, que antes de la declaración de la crisis se estimaba entre el 85 y el 110% del PBI de Grecia, ha atravesado alegremente la barrera del 160%.

El truco de aumentar la deuda mientras se podan los gastos es la consecuencia de la subida enorme de la tasas de interés que paga el Estado: el bono del Tesoro griego a dos años ‘rinde’ el 25,5% anual (último registro), lo que equivale a un ‘riesgo-país’ de 2.200 puntos cuando se lo compara con uno alemán, que cuesta 3,5%; el bono a diez años promete un 15,5%, lo que no deja de representar un ‘riesgo’ de 1.300 puntos sobre el similar germano.

¿Por qué cualquiera debería sorprenderse cuando el semanario Der Spiegel reveló una reunión secreta de los máximos responsables de finanzas de la Unión Europea, en la que se discutió un cese de pagos de Grecia (‘defol’) e incluso su retiro del euro? Desmentida enérgicamente por los participantes, la reunión fue confirmada por el Financial Times el 8 de mayo (columnista Wolfgang Munchau).

‘Naturalmente’, ¿a quién le importa el ‘defol’ de Grecia, un país con un PBI inferior al de Argentina? En plata, muchísimo -aunque sea lo secundario. Los bancos griegos tienen en su cartera el 22% de la deuda, unos cien mil millones de dólares, los suficientes para barrer varias veces con su capital. Un banco del nivel de BNP Paribas, carga un muerto de 8 mil millones y, en grado decreciente, otros bancos franceses, españoles, alemanes y belgas. El 11% de la deuda la tienen el FMI y los gobiernos europeos, unos 6 mil millones.

Pero el Banco Central Europeo (BCE) carga con el 20% de la deuda (otros cien mil millones de dólares), dentro de la cual no se cuentan los títulos de cortísimo plazo ofrecidos por el gobierno griego o los bancos -lo cual sumaría 300 mil millones de dólares, según calcula el norteamericano J.P. Morgan (Financial Times, 10/5). ¿Y qué pasa si añadimos a esto el endeudamiento ‘derivado’ de este endeudamiento público, como son los bonos vendidos como seguros de cambio contra, precisamente, la posibilidad de un cese de pagos en el endeudamiento original?

La evolución del sistema financiero ha convertido a las operaciones “fuera de libros” (off balance) en más y mucho más importantes que las registradas en la contabilidad. Las deudas públicas no se compran con dinero, sino con préstamos que cubren una parte muy pequeña de la compra. En caso de ‘defol’, no solamente cae el acreedor ‘engañado’, sino toda una cadena de acreedores ‘engañados’ por él. En esto consiste el “sistemic risk” (riesgo sistémico) al que hacen referencia de continuo todos los observadores.

Ojo, lo que importa para Grecia vale también para Irlanda, Portugal, Islandia, eventualmente España e Italia y ,al final (¿por qué! no?), para Estados Unidos y Japón, los dos Estados más endeudados del mundo y más apalancados también (que deben a quienes compraron esas deudas con deudas y así de seguido).

La cadena de la felicidad

Sin embargo, con lo impresionante que son esas cifras, y para un país chiquititísimo, lo más importante es otra cosa: el fracaso del rescate operado con los mismos métodos que llevaron a la crisis en primer lugar. Como lo señala bien un ex banquero central de Argentina, Mario Blejer, quien antes integró el Banco de Inglaterra y luego fue asesor de Néstor Kirchner, “la situación se asemeja a una pirámide o esquema Ponzi. Algunos de los tenedores originales de los bonos son pagados con préstamos oficiales que también financian los déficit primarios” (Financial Times, 6/5).

Dado que esta bicicleta se realiza con dinero público y, en última instancia, requerirá emisión monetaria, ¿puede proseguir en forma indefinida? Sí, contesta Blejer, que presidió el derrumbe de 2001: hasta que la última deuda privada haya sido cancelada por el Estado; “el último tenedor carga con la pérdida completa”. Esto significa el derrumbe financiero del Estado, la desaparición de la moneda y una situación política de 2002 a la escala de media Europa y un ‘poquito’ más.

Todo indica que en la reunión secreta -desmentida por sus participantes- se habría llegado a la conclusión de que una reestructuración de la deuda de Grecia sería imbancable, literalmente, para Europa y, en especial, para los bancos franceses y alemanes, y podría provocar una ‘corrida’ contra la deuda pública y privada de España -cuya situación es peor que la de Grecia, puesto que tiene a las dos terceras partes de su sistema financiero quebrado.

El conjunto del sistema bancario de Europa tiene aún ‘activos tóxicos’ (créditos incobrables o títulos sin valor de mercado) por un valor que oscila entre 800 mil y 1,3 billones de dólares, y Estados Unidos entre 1 y 1,6 billones. Por otro lado, se (sub)estima la insuficiencia de capital de los bancos europeos en 180 mil a 220 mil millones de dólares. Lo que se desprende de aquí es que una reestructuración d! e la deuda de Grecia, para evitar el ‘defol’, podría ser un golpe demoledor para buena parte de esa banca.

La reestructuración debería combinar una ‘quita’ de al menos el cincuenta por ciento de la deuda, una reducción fuerte de la tasa de interés y un alargamiento considerable de los plazos -lo cual, en conjunto, nos llevaría a una desvalorización de más del 75% de la deuda griega (y, enseguida, hacer lo mismo con Irlanda y Portugal y hasta España). Incluso en un caso de estas dimensiones, no está claro que fuera a haber una recuperación de la economía de los países afectados, que los capacite para el pago del sobrante, porque ello depende de las condiciones generales de la economía mundial.

No sólo de números vive el hombre

Los números elementales de la crisis, a pesar de su contundencia, nublan su comprensión. Al lado del enorme capital en bancarrota, por ejemplo, opera otro capital que se encuentra a la expectativa de aprovechar esa bancarrota. Fondos financieros de distintas características se han puesto al acecho para comprar la deuda de los países insolventes una vez que se reconozca su completa pérdida de valor. Fue lo que ocurrió en Argentina en la crisis de 2002.

El caso de España es bien elocuente: el Banco de España ha ordenado la recapitalización de las Cajas, que representan más de la mitad del sistema financiero, pero los capitales dispuestos a hacerlo reclaman un precio bastante inferior al que ofrecen sus accionistas; el Banco Central está amenazando con declarar la quiebra de algunas cajas. Los banqueros alemanes quieren estirar los tiempos del default, pero los norteamericanos y los ingleses presionan para apurarlo.

Se ha desatado una feroz lucha de intereses contradictorios. Una manifestación de ella es la dificultad para establecer un sistema de deuda pública de la Unión Europea, que sustituiría los endeudamientos nacionales por un título continental: se oponen los países más endeudados, porque tendrían que sumar deuda a la deuda, y los menos endeudados, para no cargar con el muerto de los otros. Una deuda pública común supone un Estado único.

En contra de esta tendencia opera una contraria, o sea a la disolución de los Estados que ya existen, debido a la tensión que provocan las deudas de sus regiones internas: las “autonomías” en España; las comunas en Italia; los länder en Alemania. La hipoteca de estas regiones es feroz, porque los bancos las han metido en operaciones ‘derivadas’, que se han devorado los ingresos acumulados.

En Estados Unidos, la deuda municipal (muni-bonds) involucra un par de billones de dólares. Esto ha llevado a varios Estados norteamericanos a enmendar su sistema de pensiones y anular el derecho a la convención colectiva; a nivel nacional serruchar los sistemas de asistencia a la salud.

Un editorial de The Economist acaba de plantear que, como mínimo, hay que llevar la edad para jubilarse a los 70 años. “Los costos crecientes de los sistemas sociales de salud; la seguridad social; el esquema de previsión social del gobierno son considerados (por los republicanos) la amenaza principal a la posición fiscal del gobierno” (Financial Times, 6/5). Es que cuando se incluye los compromisos de pagos de pensiones en las próximas dos décadas, la deuda nacional de Estados Unidos se empina a los 200 billones de dólares -cuatro veces todo el PBI mundial.

La tensión de la crisis financiera que se desarrolla encima de la crisis financiera ha quedado ilustrada la semana pasada por el derrumbe de la cotización de la plata, en primer lugar, y las materias primas en general. Lo que desató el desplome fue el requerimiento de algunas Bolsas para elevar el depósito que deben dejar los especuladores como garantía de una operación financiera. Para cumplir con la exigencia, los afectados salieron a vender apresuradamente sus apuestas.

El requerimiento de mayor garantía expresa la desconfianza de los reguladores en que se finalicen los contratos de especulación. La elevación de la garantía (‘margin call’) ha sido el detonante de todos los derrumbes desde que existe el capitalismo. A diferencia de la crisis del 30, en la actual se ha seguido a la regla de no dejar caer a los grandes bancos, o sea rescatarlos.

Con este método, el capital ha creído haber aprendido la lección de hace ochenta años. Pero la crisis del capital no es un asunto académico; no se trata de aprender o, como diría Marx, de “interpretar” al capital: para erradicar estas catástrofes es necesario abolirlo mediante una acción social consciente, o sea política.

De gendarmes y rehenes

La posibilidad de que Grecia se retire del euro es el tema del momento, no solamente su default. Los que reclaman que se autorice la reestructuración de su deuda tienen presente aquella alternativa más drástica. En lugar de seguir metiendo plata en la Hélade, mejor sería admitir una ‘quita’ que se combine con alargamiento de plazos de vencimiento y salir al rescate de los bancos que resulten afectados por esa reestructuración. Los bancos alemanes están expuestos por sobre todo a España (210 mil millones de dólares) y a Irlanda (170 mil millones).

La amenaza de salir del euro, por parte de Grecia, constituye una extorsión a Alemania para persuadirla a que habilite la reestructuración. Pero un retiro de Grecia sería acompañado por Irlanda, en primer lugar, y por Portugal y España. El retorno a sus antiguas monedas les permitiría devaluarlas y reconquistar una competenci! a en el mercado mundial, incluido el turismo.

La extorsión salta a la vista, porque la desintegración de la zona euro produciría una cadena de devaluaciones en perjuicio de Alemania, cuyo euro sería el viejo marco con otro nombre, que se revalorizaría a extremos que afectarían en forma decisiva su capacidad de competencia industrial en el mercado mundial -lo cual haría las delicias de Japón y Estados Unidos, aunque menos, contradictoriamente, de China, que se equipa en las fábricas germanas.

Alemania ha pasado de gendarme a rehén, que ahora tiembla ante la pequeña Grecia. La ruptura de este verdadero nudo gordiano de la crisis no lo pueden producir las cifras de endeudamiento ni las recomendaciones de los especialistas. Lo harán las crisis políticas y, por sobre todo, las rebeliones populares.

Lo importante es que estas rebeliones se verán obligadas a clarificar sus objetivos políticos, esto para no ser instrumentadas, a la larga, por una falta de dirección, por las tendencias a la desintegración del euro que beneficiaría a los rivales de Alemania, por un lado, o por un reforzamiento del protectorado alemán sobre la periferia de Europa, por el otro.

Los límites

Los espacios de este artículo no alcanzan para entrar en el corazón de todo el asunto: Estados Unidos y Japón -con China en la órbita. Pero la emisión de dólares para financiar el rescate capitalista, cerca de tres billones, ha fracasado para reanimar el crédito o la economía, ni hablar de que no ha resuelto el derrumbe hipotecario ni la desocupación. Los bancos guardan los dólares emitidos en las cuentas remuneradas de la Reserva Federal o alimentan la especulación mundial, la cual se desarrolla sobre una economía mundial abrumada por deudas provocadas por la especulación mundial.

Antes de Estados unidos, lo mismo había hecho Japón -de aquí el vertiginoso aumento de los precios de las materias primas y el auge de la especulación inmobiliaria en los países a los que no había llegado en la fase anterior.

Si se corta este chorro, sin embargo, se arriesga una depresión mundial. Por eso la Reserva Federal ha dicho que seguirá financiando a tasas del 0,5%, aun cuando deje de comprar bonos del Tesoro norteamericano -del cual ha acumulado 1,5 billones de dólares, por lo que se ha transformado en el principal acreedor de su propio Estado.

La consecuencia de esto será una mayor devaluación del dólar y la potenciación de los procesos de especulación y, en última instancia, de quiebras ‘a la griega’. La devaluación de la moneda quita al Estado la capacidad de crear deuda pública, o sea financiarse. La contrapartida de esto es la apreciación del oro, que no es solamente una materia prima para la industria sino, más que nada, dinero -o sea una reserva de valor y el equivalente que permite el intercambio general de las mercancías.

En los comentarios de los principales observadores de asuntos financieros y económicos aparece, con frecuencia cada vez mayor, la conclusión de que las operaciones de rescate mundial del capitalismo colisionan con los “límites políticos”. Se refieren a las crisis estatales, a los choques entre Estados y, por sobre todas las cosas, a la resistencia popular. Los problemas vienen con su propia solución.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128296&titular=la-bancarrota-capitalista-en-pa%F1ales-

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Paro, by Forges, from profesor-anecado.blogspot.com

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Argentina. Sobre el fifty–fifty: Otro falso debate

Por el IPYPP
argenpress.info, 11.05.11

En el presente material se puede constatar que:

- El debate en torno del denominado fifty-fifty (50% para los trabajadores y 50% para los empresarios) que se entablara entre el Secretario General de la CGT y la Presidenta en el marco de la conmemoración del 1ero de Mayo, es falso en un triple sentido.

- Es un debate falso en términos conceptuales. El patrón de acumulación vigente no se funda en la ampliación del salario y la demanda interna como variables claves de su dinámica. Por el contrario, la valorización del capital se sostiene en base a la demanda mundial y al consumo de los sectores más pudientes de la sociedad. En ese marco, es virtualmente imposible que el devenir del proceso de acumulación pueda producir por sí solo una distribución (el fifty-fifty) que es ajena a la lógica de su valorización.

- Más aún, ha sido la ampliación de la desigualdad y no su disminución la que permitió abrir la fase de crecimiento acelerado iniciado a mediados del 2002, así como fue la ampliación de la desigualdad (y no su disminución) la que permitió salir del proceso recesivo iniciado a finales del 2008.

- No se puede pretender alcanzar el fifty-fifty en el marco del actual patrón de acumulación sobre la base exclusiva de atender la situación de los trabajadores registrados (como puede ser el caso de los proyectos de participación de las ganancias en las grandes firmas y eliminación del mínimo no imponible). Estos proyectos de por sí aumentan la desigualdad (y no la disminuyen) al interior de los sectores populares (en tanto se amplía la distancia entre los asalariados registrados y el resto de los sectores populares) y no tienen asegurado avanzar en una mayor participación dentro de la economía, puesto que tienen que hacer frente a la resistencia empresaria (hoy expresada en el sostenido aumento de precios) que no sólo esteriliza estas mejoras sino que, como lo ocurrido recientemente, puede ampliar la desigualdad.

- Es un debate falso en términos metodológicos. Al comparar los datos de la distribución actual con los datos históricos (como por ejemplo el 50,8% de 1954 del primer peronismo o el 46,9% de 1973 previo al Golpe Militar) se está desconociendo que estas dos series estadísticas no son directamente comparables. Las diferencias relativas a la medición del PBI (a costo de factores vs a precios básicos) y las vinculadas con la economía informal son suficientes para que el propio organismo público encargado de la confección de ambas series aclarara que no se pueden comparar ambas series.

- Es un debate falso en términos empíricos. El 48,1% de participación de los trabajadores en el PBI no está avalado por ningún informe estadístico del INDEC. El último dato oficial, del INDEC intervenido, es del 43,6% perteneciente al año 2008.

- Si el 48,1% fuera cierto para el año 2009, resulta que en plena crisis mundial y en el marco de una incipiente recesión interna (que hizo que se financiara con aportes de trabajadores y jubilados el nivel de actividad de las principales firmas –ejemplo, REPRO-), los trabajadores habrían alcanzado el mayor porcentaje de participación de toda la serie actual (que arranca en 1993) e incluso superarían (en la visión oficial), la participación que se evidenciaba en 1973 (del 46,9%) previo al Golpe Genocida y en el marco de una Argentina industrial, de pleno empleo y asalarización formal extendida.

- Si en cambio, el 48,1% correspondiese al año 2010, entonces resulta que el salario promedio de la economía debería ser de $4.524 en lugar de los $2.083 que informa el INDEC; o bien que manteniendo el salario promedio existiese casi 26 millones de ocupados en lugar de los 12 millones actuales (con lo que no sólo no tendríamos ni un desempleado, sino que en lugar de un boom turístico tendríamos un boom de trabajadores extranjeros en nuestro país).

- El último dato confiable sobre la distribución funcional del ingreso es del año 2006 (obviamente previo a la burda manipulación de las estadísticas públicas). En aquel momento la participación de los asalariados era del 41,5% que suponía un aumento significativo en comparación con la caída del 34,6% del 2002, pero que aún estaba por debajo del 2001 (42,1%) y lejos del momento inicial de la serie (el 44,7% de 1993).

- No obstante lo anterior, si se compara cada año de la distribución funcional con el momento inicial de la serie (1993) se constata que, en todos los 15 años que tiene la serie (incluido el 2007 y el 2008) se observa que la participación, tanto de los asalariados como del ingreso mixto (cuentapropistas y pequeños patrones) es menor que al del momento inicial, mientas que la participación de las ganancias empresarias es mayor. Es decir, en estos 15 años, más allá de si estamos en la Convertibilidad o en la Post-Convertibilidad, y más allá de los momentos de crecimiento o caída del nivel de actividad, lo que ha sido una constante del funcionamiento económico es un persistente proceso de transferencia regresiva del ingreso (de los trabajadores y cuentapropistas hacia los empresarios).

- En los 8 años de la Convertibilidad los trabajadores transfirieron un 40,2% de los ingresos que tenían en 1993, los cuentapropistas transfirieron un 36,7% y los empresarios se apropiaron de un 76,8% más de ingresos.

- En los 7 años de la post-Convertibilidad, los trabajadores transfirieron un 41,4% de los ingresos que tenían en 1993, los cuentapropistas transfirieron un 61,6% y los empresarios se apropiaron de un 102,9% más de ingresos.

- Desde antes que se conocieran los datos oficiales, nuestro Instituto ha realizado una estimación alternativa a la distribución funcional. Se trata de estimar la totalidad de la masa de ingresos que apropian los sectores populares (tanto ocupados, como los jubilados, los planes sociales, etc) y compararlo con el PBI. Al respecto, el último dato elaborado para el 2010 indica que los sectores populares tienen una masa de ingresos que representa el 27,6% del PBI, se trata de un porcentaje similar al evidenciado en el 2006 (27,1%) y aún por debajo al verificado para el 2001 (del 33,4%).

- Nuestra serie es prácticamente similar a la serie oficial para el período 2001–2006, siendo la diferencia importante en el nivel de la participación, pero no en la tendencia de la misma. En efecto, nuestra serie indica que los sectores populares perdieron 11,3 puntos en el 2002 (la serie oficial indica que en ese año se perdieron 10,3 puntos). Por otro lado, en la reactivación del 2003 al 2006 nuestra serie arroja una mejora de casi 6 puntos respecto al 2002; mientras que la serie oficial muestra una recuperación de 7 puntos. En ambos casos, el 2006 revela una participación menor a la del 2001 (en nuestra serie de 5,5 puntos; y en la serie oficial de 3,3 puntos)

- El dato novedoso de nuestra serie es que el 2010 muestra una participación equivalente al 2006 (del 27 / 28%); es decir muestra un estancamiento de la distribución funcional en estos 4 años. Más aún, se observa durante el 2007 y el 2009 una mejora en la participación de los sectores populares (que llega al 32% en donde también incide la manipulación de los datos del INDEC que no se pueden reelaborar), pero lo que es contundente es la caída en la participación de los sectores populares durante el 2010 (en el momento en que la economía sale de la recesión del 2009).

- El aumento de la regresividad distributiva del 2010 también se observa al comparar los datos agregados de la actividad productiva con el año 2007. En 4 años el nivel de actividad se expandió un 24,3%; el nivel de ocupación sólo el 5,2% lo que supuso que aumentara la productividad por ocupado en un 18,1% en el marco de una caída del poder adquisitivo promedio del 5,1%. Por ende, mayor productividad y menores pagos redundaron en un aumento del margen bruto de explotación que se apropian los empresarios en un 24,5% en términos reales.

- Si se agrega los datos de la distribución personal se observa que el 20% más rico se apropió del 47,5% de los ingresos generados en estos 4 años (siendo el porcentaje más elevado el que alcanzara en el 2010, del 51,7); mientras que el 40% del estrato medio se apropio del 39,3% de los ingresos generados (cuya menor apropiación se dio en el 2010, del 35,9%) y el 40% perteneciente al estrato bajo sólo apropió el 13,2% de los ingresos generados (en este caso el menor porcentaje apropiado ocurrió durante la recesión del 2009, donde apropió apenas el 12,4%; mientras que en el 2010 su participación se estanca).

- El falso debate sobre el fifty-fifty oculta el papel orgánico que tiene la desigualdad en funcionamiento económico de nuestra sociedad. Fue la desigualdad extrema la que permitió relanzar el ciclo de acumulación en el 2002; es la desigualdad la que produce el agotamiento de las condiciones que hacían posible el crecimiento (la ausencia de inversión, el consumo de altos ingresos y el límite a la recomposición social); y es la desigualdad la variable a la que se apela para mantener las rentas extraordinarias de los agentes concentrados.

- Discutir la desigualdad, y su combate frontal es una tarea de primera importancia a la que nos debemos abocar aquellos que queremos una Argentina más justa, haciendo caso omiso de los falsos debates que una y otra vez nos plantean los defensores del status quo.

En el marco de la conmemoración del 1ero de Mayo, un debate falso parece haberse instalado al interior del oficialismo. Por un lado, el Secretario General de la Confederación General del Trabajo (CGT) afirmó que “…vamos en camino del fifty-fifty del que nos hablaba Perón” fijando el objetivo en el cual se inscriben las demandas de esa organización (el proyecto de participación de las ganancias en las empresas y la elevación del mínimo no imponible en el impuesto a las ganancias). Dos días después, en ocasión de la inauguración de obras hospitalarias, la Presidenta de la Nación, pareció haberle respondido cuando afirmó que “…los trabajadores participan en el 48,1%, casi estamos llegando al fifty-fifty del PBI…”.

Este debate es falso, puesto que, por un lado, no es cierto que la actual dinámica que presenta el patrón de acumulación en nuestro país permita gestar las condiciones para producir una distribución equitativa entre el capital y el trabajo (situación ésta a la que se pretende aludir con el remanido fifty-fifty) y menos que ello se logre con medidas que se restrinjan exclusivamente al universo acotado de la asalarización formal (como es el caso de la participación en las ganancias y la eliminación del mínimo no imponible).

Pero también es falso, porque no es cierto que estemos próximos al 50% de participación o en los dichos de la Presidenta en el 48,1%; y menos que este dato pueda compararse directamente con la experiencia histórica, toda vez que la metodología del cálculo actual tiene importantes diferencias con la metodología histórica. Resumiendo entonces, se trata de un falso debate en un triple sentido: en términos conceptuales, en términos metodológicos y en términos empíricos.

a) La falsedad conceptual

Esta alude a la visión dominante en la gestión gubernamental de que el actual modelo económico produce en su dinámica un proceso de redistribución progresiva del ingreso que permite, más temprano o más tarde, alcanzar el ansiado fifty-fifty. Sostener esta visión supone hacer abstracción del papel fundante que casualmente tuvo la ampliación de la desigualdad (y no su disminución) como condición de posibilidad del actual proceso de crecimiento económico.

Dicho de otro modo, para que la Argentina volviera a crecer frente a la imposibilidad de acceder al financiamiento externo que demandaba la Convertibilidad fue necesario que la desigualdad se extremara en niveles nunca antes visto como los que se vivió a mediados del 2002 (casi el 60% de la población por debajo de la pobreza y cerca de un cuarto de la fuerza laboral desempleada). La desigualdad y su impacto brutal en términos de caída salarial (cercana al 50%) fue la que asentó las bases para el posterior proceso de crecimiento.

Difícilmente un proceso económico que reconoce a la ampliación de la desigualdad como una de sus condiciones de origen pueda producir en su dinámica las condiciones para su superación sin entrar a su vez en un proceso de contradicción consigo mismo. Casualmente esto es lo que ha ocurrido con la dinámica económica de los últimos años. En efecto, como muestran los datos que exponemos más adelante, una vez que el país descendió a los infiernos de la desigualdad del 2002, el crecimiento económico posterior permitió reducir la desigualdad respecto al 2002 pero nunca pudo llegar siquiera a los niveles que se tenía en el 2001. Más aún, el proceso de mejora en la distribución del ingreso que se evidencia a partir del 2003 se interrumpe en el 2007 ante la emergencia del proceso inflacionario como un signo del cambio en la etapa económica. Así, desde el punto de vista de la distribución del ingreso, en los últimos 4 años esta se ha mantenido a lo sumo estancada puesto que ha sido casualmente el estancamiento lo que se ha evidenciado tanto en materia de creación de empleo como de mejora real en el poder adquisitivo de los trabajadores (ya que los aumentos salariales lograron como mucho mantener el poder adquisitivo en un contexto donde los precios minoristas crecieron a tasas cercanas al 25% anual y los alimentos al 35%). Y decimos que a lo sumo se ha estancado, porque en el marco del mantenimiento de las condiciones laborales (estancamiento del empleo y de los ingresos) hemos vivido un proceso de expansión del nivel de actividad cercano al 25% desde el 2007. Por ende, en rigor lo que hemos tenido en estos 4 últimos años es un aumento de la desigualdad que ha permitido nuevamente sostener el crecimiento económico en el marco del cambio en etapa económica. Nuevamente, la desigualdad opera como garante de este proceso de crecimiento, o del modelo económico, como les gusta llamar a los defensores de la gestión gubernamental.

Por qué sucede así? Por una sencilla razón: El motor del patrón de acumulación local no es la demanda asalariada ni la ampliación del mercado interno. No quiere decir lo anterior que la demanda asalariada y el mercado interno no se haya ampliado, sino que lo han hecho subordinadas a la expansión de las variables que son relevantes para este tipo de modelo económico. Estas variables relevantes, lo hemos dicho una y otra vez, son evidentes para cualquiera que tenga la decisión de no ponerse anteojeras conceptuales: Es la demanda mundial, expresada en el precio de las materias primas (soja, petróleo, commoditties industriales) y el consumo de altos ingresos (expresados en el boom automotriz y de la construcción residencial de los sectores más pudientes) los que determinan el ritmo y la ampliación del conjunto de la economía (entre ellos de la demanda asalariada y el mercado interno). Cuando estas variables se resienten o presentan un menor impacto (dado por su propia dinámica –crisis internacional- o por modificación en el entorno en el que operan –como sucede con la economía argentina desde el 2007-) es la desigualdad la que se erige como el último resorte que permite mantener, o por lo menos atenuar –no sin contradicción-, el proceso de acumulación.

Desde esta óptica toda medida que no busque alterar esta lógica produce (con independencia de la voluntad de quienes la proponen) una convalidación y es solidaria con la reproducción y ampliación del actual esquema económico. Por ende, los proyectos, importantes y significativos por cierto, de participación de los trabajadores en las ganancias así como de eliminación del mínimo no imponible (para que los trabajadores no paguen ganancias) inscriptos en el actual esquema económico, beneficia en primer lugar a los trabajadores registrados de las principales firmas (en tantos son éstas las que pueden distribuir ganancias y son sus trabajadores los que pagan ganancias en tanto son los asalariados mejores pagos). Ahora bien, estas mejoras para los trabajadores formales, que no superan el 45% de la fuerza laboral, amplía la desigualdad (y no la disminuye) al interior del mundo laboral (en tanto la distancia de ingreso con el resto de los trabajadores cuentapropistas, no registrados y desocupados se amplía y no se disminuye). Es cierto que también pueden tener la virtud de mejorar la participación de los trabajadores y pretender avanzar en el fifty-fifty sobre la base de la mejora de los asalariados mejores pagos (y por ende nuevamente ubica a la desigualdad como una condición de posibilidad para mejorar la situación de los registrados) pero a condición de que este avance parcial y desigual no tenga una respuesta disciplinadora por parte de los sectores dominantes que por la vía del poder de mercado de sus principales firmas supongan, mediante el sostenimiento del ritmo inflacionario, en una mayor desigualdad que deteriore al conjunto de los trabajadores con especial incidencia en los sectores más postergados. Una ingenuidad muy grande por parte de algunos representantes de los trabajadores que sale demasiado caro para aquellos a quienes dicen representar.

b) La falsedad metodológica

No es la primera vez que la Presidenta incurre en el error de comparar el dato actual de la Cuenta de Generación del Ingreso con los datos históricos de la serie de Distribución Funcional discontinuada a partir de 1974. Ya lo había hecho en el 2009 cuando se dio a conocer el último dato de la metodología actual (correspondiente al año 2008) y tampoco ha sido la única. El ex Presidente, Néstor Kirchner, reiteraba este error desde el momento mismo en que se dieron a conocer los resultados de la citada Cuenta de Generación del Ingreso (es decir desde el 2006). Error que también es compartido por periodistas “especializados” en temas económicos. (1)

Una vez más queremos señalar de que no es posible comparar los datos actuales de las distribución funcional del ingreso con los datos históricos (los dos más usados suelen ser el 50,8% de participación de 1954 y el 46,9% de 1973, él último dato de la serie histórica). Se trata de una comparación intencionadamente falsa. Al hacerlo se están comparando datos de series estadísticas que no comparten los mismos criterios metodológicos. En efecto se trata de la serie de la Cuenta de Generación de Ingreso que toma como punto de partida inicial el año 1993, y la vieja serie de Distribución Funcional que medía este indiciador desde 1950 y que se dejara de publicar a partir de 1974. El propio organismo estatal responsable de la producción de ambas series (La Dirección Nacional de Cuentas Nacionales) aclara en sus informes de presentación de la serie que arranca en 1993, que los resultados de la misma no son comparables con la vieja serie histórica. Esto es así por dos razones:

a) La diferencia de la valuación del valor agregado. Mientras en la metodología histórica se realiza a costo de factores en la actualidad se utiliza a precios básicos. La diferencia es que la vieja metodología sólo descontaba al PBI los “impuestos sobre los productos” (principalmente IVA e importaciones), mientras que en la actual metodología descuentas estos impuestos y el denominado ítem “otros impuestos sobre los productos” (que incluye los específicos, los ingresos brutos, las retenciones a las exportaciones, etc). La diferencia no es menor, este segundo ítem que no se tenía en cuenta en la serie histórica, tuvo un crecimiento notable de su participación a partir de la etapa post–convertibilidad. En efecto en promedio de 1993 a 2001 el rubro “otros impuestos sobre los productos” representó el 55% del rubro “impuestos sobre los productos”, mientras que a partir del 2002 representa en promedio el 110% del mismo.

b) La inclusión de la economía informal en las mediciones del valor agregado actual, mientras que en la medición histórica no estaba suficientemente contemplado. Es decir que si se tomara el trabajo no registrado en la medición histórica dicha participación sería aún mayor de la que fue; o si se la descontara de la medición actual, la participación de los asalariados sería menor a la que se ha publicado.

Queda claro que no se puede comparar los resultados de estas dos series estadísticas. Lo que sí es válido es comparar los resultados al interior de cada serie, cuestión que haremos en la sección siguiente.

c) La falsedad de los datos empíricos

En primer lugar queremos señalar que lo único de oficial que tiene el 48,1% de participación de los trabajadores en el PBI es el haber sido enunciada por la Presidenta de la Nación. No hay ningún informe estadístico, aún del propio INDEC, que avale esta afirmación. Los datos oficiales del INDEC de la Cuenta de Generación del Ingreso llegan hasta el 2008, año en el que la participación de los trabajadores alcanza el 43,6%. Por ende, el 48,1% anunciado por la Presidenta no se corrobora con los datos estadísticos disponibles del INDEC, así como tampoco sabemos a que momento del tiempo se refiere (si al 2009, 2010 o al 2011?).

Como de lo que se trata no es de ponderar un dato aislado sino de tener una comprensión sobre la dinámica del proceso de crecimiento y distribución del ingreso, presentamos la serie completa de la Cuenta de Generación del Ingreso elaborada por el INDEC, que iniciada en 1993 llega hasta el 2008.

Cuadro 1.

Cuadro 1.

No se puede analizar el cuadro anterior sin considerar los efectos de manipulación que sobre el conjunto de las estadísticas oficiales (y entre ellas en primer lugar las vinculadas con la comprensión de la situación social, es decir precios, pobreza, indigencia, mercado laboral y por supuesto distribución del ingreso) ha producido la intervención gubernamental sobre el INDEC. Por ello, conviene analizar por separado los datos elaborados previo a la citada intervención (es decir hasta el año 2006 inclusive) con los elaborados a posterioridad.

Al respecto hasta el 2006 la participación de los asalariados todavía estaba por debajo del 2001 y muy alejada del punto inicial de la serie 1993. En efecto en el 2006 la participación de los asalariados alcanzó el 41,5% mientras que en el 2001 era del 42,1% y en 1993 era de 44,7%. Intervención mediante, en el 2007 la participación de los trabajadores llega al 42,9% (superado levemente a la del 2001) y la del 2008 llega al 43,6% (siendo este el segundo dato más alto de toda la serie, sólo superado por el momento inicial de la medición en 1993).

De confirmarse el 48,1% anunciado por la Presidenta, estaríamos en el dato más alto alcanzado por toda la serie, y si este dato correspondiese al año posterior al último publicado, es decir si fuera el dato del 2009 (que es el primero que falta anunciar) resultaría que en plena crisis mundial, con recesión en el nivel de actividad que ameritó usar fondos de los trabajadores y los jubilados para sostener el nivel de actividad interna de las empresas (caso REPRO financiado con recursos del ANSES, entre otros), la participación asalariada habría alcanzado un récord histórico, incluso superior, en el relato oficial al momento previo a la dictadura, ya que la serie histórica ubica en 46,9% su último dato en 1973.

De ser así, entonces, en plena crisis mundial y local, los trabajadores habrían tenido una participación superior a la que tuvieron en la Argentina industrial, de pleno empleo y asalarización formal extendida que regía previo a la Dictadura Genocida del `76. Si por caso, la participación del 48,1% correspondiese al 2010 la misma supondría que el salario promedio de la economía debería ser de $4.524 en lugar de los actuales $2.083 que releva la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC (ver cuadro Nro 2), o bien deberíamos tener 25.730.681 ocupados en lugar de los actuales 11.844.454 ocupados, lo que equivaldría a afirmar que no solo estaríamos en una sociedad sin desempleo sino que estaríamos importando trabajadores del exterior (ver cuadro Nro 3).

Se trata obviamente de dos absurdos que revelan la burda manipulación estadística de los indicadores sociales que realiza el aparato estatal, sea mediante el INDEC, sea mediante los dichos de la máxima autoridad pública de nuestro país.

Cuadro 2.

Cuadro 2.

Cuadro 3.

Cuadro 3.

Más allá de los desvaríos que suponen independizar la palabra de la realidad, lo cierto es que resulta mucho más interesante matizar la mejora cierta de la distribución del ingreso ocurrido desde el 2003 y hasta el 2006 con una reelaboración de los propios datos oficiales.

Al respecto, en el cuadro Nro 4, presentamos para cada año a partir de 1994 la diferencia de la participación de cada componente (asalariados, cuentapropistas y empresarios) respecto a la participación que cada uno de ellos tenía al momento inicial de la serie (es decir comparándolo con la participación de 1993).

Al respecto obsérvese del Cuadro Nro 4, como en todos los años con posterioridad a 1993, la participación de los asalariados revela una disminución respecto a 1993. Lo mismo sucede con los cuentapropistas (agrupados en el ingreso mixto) y lo inverso sucede con los empresarios (agrupados en el Excedente Bruto de Explotación).

La vinculación entre la caída de la participación de los asalariados y los cuentapropistas con el aumento en la participación de los empresarios no es casual sino que refleja el proceso de transferencia de ingresos regresivo (en detrimento de los asalariados y cuentapropistas y en favor de los empresarios) que de manera sistemática caracteriza el funcionamiento económico vigente (tanto durante la Convertibilidad como en el “Modelo Actual”).

Cuadro 4.

Cuadro 4.

Ahora bien, conociendo la persistencia del proceso regresivo en materia de distribución del ingreso, de lo que se trata es de ponderar el grado de regresividad de la etapa actual con la vivida en el período Convertible, toda vez que una de las remanidas argumentaciones ideológicas que sostienen los acríticos del status quo actual se sostiene en el mayor grado de inclusión de la actual etapa económica.

Al respecto, en el Cuadro Nro 5, sobre la base de los mismos datos oficiales del Cuadro Nro 1 y 4; presentamos el porcentaje de transferencia de ingresos de cada categoría en cada etapa económica.

Cuadro 5.

Cuadro 5.

Como se observa, durante la Convertibilidad, en los 8 años que van de 1994 al 2001 los asalariados acumularon una pérdida equivalente al 40,2% de la participación que detentaban en 1993; mientras que los cuentapropistas lo hicieron en una magnitud prácticamente similar (36,7% de transferencia. Este proceso de regresividad en la distribución del ingreso permitió que los empresarios capturaran un 76,8% de mayores ingresos a los que tenían en 1993.

Puesto en términos de promedios anuales, la dinámica expuesta, supuso que durante la Convertibilidad los asalariados transferían anualmente el 5% de los ingresos que obtenían en 1993; los cuentapropistas transferían el 4,6% anual y los empresarios se beneficiaban con una apropiación anual del 9,6%.

Para el caso del período post-Convertibilidad, en los 7 años que va del 2002 al 2008 (y nótese que estamos tomando los datos sospechados de manipulación del 2007 y del 2008, lo que supone una subestimación de la regresividad), los asalariados han transferido una magnitud superior a la que han transferido durante los 8 años de la Convertibilidad.

En efecto en 7 años han transferido a los empresarios 41,4% de la participación que detentaban en 1993 (cuando en la Convertibilidad, en 8 años transfirieron 40,2%). Para el caso de los cuentapropistas la transferencia regresiva de la etapa actual es casi del doble respecto de la Convertibilidad (61,6% han transferido del 2002 al 2008 frente al 36,7% de transferencias de 1994 al 2001).

Como resultado de la mayor regresividad que manifiesta la post–Convertibilidad los empresarios han expandido la apropiación en la distribución del ingreso en un 102,9% en 7 años (respecto a la expansión del 76,8% de los 8 años de la Convertibilidad). En términos de promedios anuales, también aquí se observa la mayor regresividad distributiva de la etapa actual. Así, mientras los asalariados transfieren 5,9% anual de los ingresos que deberían obtener si la distribución fuera equivalente a la de 1993; en la Convertibilidad esta transferencia era menor (5%).

Del mismo modo, la transferencia de ingresos de los cuentapropistas de la etapa actual ha sido en promedio del 8,8% anual de su participación en 1993 (contra el 4,6% de pérdida anual del período Convertible). La contracara obvia de esta regresividad es la mayor apropiación de ingresos de los empresarios a una tasa promedio anual del 14,7% (superior al 9,6% de la Convertibilidad.

Por último, si descontamos los años 2007 y 2008 (contaminados por la manipulación de la gestión en el INDEC), y trabajamos con el período 2002–2006 se observa la mayor intensidad en la regresividad distributiva de la etapa actual respecto a la Convertibilidad.

En efecto, mientras en la Convertibilidad los asalariados transferían anualmente el equivalente al 5% de los ingresos que deberían recibir si se hubiera mantenido sin cambios la distribución, en la post–Convertibilidad transfirieron el 7,7% anual.

Por su parte, los cuentapropistas que transferían anualmente el 4,6% en aquel momento, mientras que en la etapa actual transfieren el 8%. Por último, los empresarios que apropiaban un 9,6% más de ingresos por año, en la actualidad apropian un 15,7% más por año.

Más allá de los datos oficiales, y como resultado de la ausencia de los mismos hasta el año 2006, así como la manipulación de los datos desde el 2007, desde nuestro Instituto hemos elaborado un indicador que intenta aproximarse al concepto de distribución funcional. Se trata de medir la participación de la masa de ingresos de los sectores populares en el PBI.

Dentro de la masa de ingresos de los sectores populares involucramos la masa salarial (tanto registrada como no registrada), el ingreso de los trabajadores por cuenta propia, los planes sociales (desde el Plan Jefas y Jefes de Hogar del 2002 hasta la Asignación Universal por Hijo del 2009, el Ingreso Social con Trabajo, etc), la masa de jubilaciones y pensiones, y los aportes que hacían los trabajadores a las AFJPs.

Comparamos esta masa con el PBI a precio de mercado, porque consideramos que los sectores populares se enfrentan a los precios de los bienes con los impuestos incluidos (el IVA, y todos los que se trasladan al precio del bien que consumen). Esta masa de ingresos de los sectores populares representaba el 33,4% en el 2001, y en el 2010 representa el 27,6%.

Nótese como la dinámica de este indicador es prácticamente similar a la Cuenta de Generación del Ingreso del INDEC para el período 2001–2006 (es decir antes de la intervención). En efecto, en el 2002 la participación de los sectores populares cae 11,3 puntos respecto al 2001 (en la medición oficial la caída de los trabajadores y el ingreso mixto es de 10,3 puntos) para luego experimentar una fase de recuperación de la participación de casi 6 puntos (7 puntos en la serie oficial) ubicándose en el 2006 en una participación cercana al 28% que todavía está lejos del 33,4% del 2001 (en los datos de la serie oficial, la participación de los trabajadores está a 0,6 puntos del 2001 y la del ingreso mixto está 2,7 puntos por debajo).

Los datos posteriores cargan consigo aquellos aspectos que de la manipulación de las estadísticas no hemos podido corregir (principalmente el vinculado con el volumen de empleo y el nivel de ingresos de cada categoría, las que se han tomado como lo presenta el INDEC). Lo único que hemos intentado corregir es la subestimación del PBI a precios corrientes a que da lugar la subestimación del proceso inflacionario.

Con esta salvedad, es decir sobreestimando la participación de los sectores populares, el período que arranca en el 2007 muestra una sostenido aumento de la participación de los sectores populares, llegando a un punto máximo en el 2009 (en plena crisis externa y recesión interna) pero con un valor aún por debajo del 2001 (del 32,4%).

Lo que sí se observa también es que el crecimiento del 2010, luego de la recesión del 2009, se asienta sobre una pauta de mayor desigualdad, toda vez que la participación de los sectores populares cae al 27,6% (prácticamente el mismo porcentaje del año 2006).

Cuadro 6.

Cuadro 6.

El estancamiento de la distribución del ingreso actual respecto al 2010 es consistente con el proceso que se observa en el plano productivo. En efecto, como muestra el cuadro Nro7, comparando la situación actual (4to trimestre 2010) con el momento previo al cambio de la etapa económica (4to trimestre 2006) es decir involucrando lo acontecido desde el 2007 en adelante, se observa que el nivel de actividad actual se ha expandido en un 24,3%; mientras que los ocupados lo hicieron a una tasa sensiblemente menor (apenas del 5,2%).

Por ende, la productividad por ocupado se amplió un 18,1% en términos reales. Por otra parte, los salarios nominales crecieron un 111,5% pero los precios minoristas se expandieron un 122,9%, por lo que en términos reales los salarios se han contraído un 5,1% respecto al 2007. Por lo tanto, lo que se verificó en estos 4 años es una ampliación del Excedente Bruto de Explotación del 24,5% en términos reales. Lo que supone un aumento de la desigualdad, tal como lo expresa el cuadro anterior.

Cuadro 7.

Cuadro 7.

Agregando al análisis de la distribución funcional es interesante observar el proceso vivido por la denominada distribución personal del ingreso (que analiza la situación de ingresos de la población dividiéndola en 10 estratos sin diferenciar la categoría ocupacional en su interior).

A partir de la lectura de la distribución del ingreso generado total (no sólo en concepto de salario) según estratos socio-económicos se verifica que durante todo el período 2007-2010 la apropiación de la masa de ingresos por parte del 20% más rico es cercana al 47,5%; pero que en el año 2010, alcanzó el 51,7%.

Se observa que la reactivación del crecimiento del 2010 se tradujo en una ampliación de la regresividad distributiva. Esta ampliación de la regresividad se sostiene a su vez en un deterioro de la apropiación del ingreso del estrato medio (que del 43,7% del 2009 cae al 35,9% en el 2010) y un estancamiento del estrato bajo (en los paupérrimos 12,4% de apropiación). Ver cuadro Nro 8.

Cuadro 8.

Cuadro 8.

Al detenerse a analizar el comportamiento interanual de cada uno de los estratos se observa que el estrato medio sólo logró captar una mayor porción del ingreso generado durante los años 2008 y 2009 (es decir en el marco de la desaceleración del crecimiento y la recesión interna).

Es decir, logró ampliar su participación en el marco de la crisis y la reactivación es solidaria con una pérdida de su apropiación. Por su parte el estrato bajo sufre plenamente toda virulencia de la crisis del 2009 al bajar su participación del paupérrimo 14,2% al 12,4%; y en este caso se observa una neutralidad del crecimiento económico del 2010, en tanto no se modifica la apropiación del ingreso para este estrato.

A la inversa de estos estratos, los sectores más pudientes disminuyeron su participación en el ingreso durante el 2008, presentan una leve caída en el 2009 y alcanzan un nivel récord en el 2010. Resumiendo puede apreciarse que la ampliación de la desigualdad está presente durante toda la etapa abierta a partir del 2007.

Durante los años 2008 y 2009 (de desaceleración y caída del nivel de actividad) la regresividad aumenta de la mano de la caída en la participación del 40% más pobre de la población. Por el contrario, durante el despegue económico del 2010 la regresividad aumenta por vía de la pérdida de participación del estrato medio y el estancamiento del estrato pobre, siendo el obviamente favorecido el 20% de la población perteneciente al estrato alto.

De lo expuesto queda claro que la desigualdad tiene un rol orgánico con el actual esquema económico, más allá del falso debate que en términos discursivos pretenden hacernos creer aquellos tributarios del actual rumbo económico.

Es la desigualdad la clave que ha permitido la salida de la Convertibilidad y el posterior proceso de crecimiento.

Es la desigualdad la que produce los obstáculos a los que se enfrenta el proceso de crecimiento (principalmente los vinculados con la ausencia de inversión y el consumo de altos ingresos y el límite a la posibilidad de sostener el proceso de recomposición social).

Y es la desigualdad la que se erige en una peligrosa resolución para los problemas que presenta el proceso de acumulación (en tanto permite que los capitales busquen mantener sus rentas extraordinarias sin inversión y a costa de la sociedad).

Nótese de lo expuesto, que no es sin conflicto social, y también de pérdida del consenso gubernamental, que una estrategia basada en la desigualdad ofrece como modo de procesar el debate sobre el futuro de nuestra sociedad. Más allá de los falsos debates que, una y otra vez, nos plantean los representantes del statu quo.

Equipo de trabajo:
Ana Rameri – Agustina Haimovich – Mora Straschnoy

Coordinación:
Claudio Lozano – Tomas Raffo

Nota:
1) Ver la nota de Zaiat, Alfredo “50/50” en el diario Página 12 del día 8/05/2011, disponible en http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-167772-2011-05-08.html

http://www.argenpress.info/2011/05/argentina-sobre-el-fifty-fifty-otro.html

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