Archivo para diciembre, 2010

Surce, by Ed Binkley, from agaudi.files.wordpress.com

Surce, by Ed Binkley, from agaudi.files.wordpress.com

Muertes simbólicas

Por Alcira Argumedo
Especial para argenpress.info, 14.12.10

Los tres meses finales del 2010 han sido un tiempo en el cual el grave drama social de la Argentina se evidencia a través de una sucesión de muertes simbólicas, vinculadas con diferentes facetas de este drama. El 20 de octubre, una patota sindical de la Unión Ferroviaria asesina al militante Mariano Ferreyra de 23 años y deja en estado de coma profundo a Elsa Rodríguez, de 56 años y madre de siete hijos.

Los dos participaban de una protesta en reclamo de la reincorporación de trabajadores despedidos y por la contratación en blanco de quienes se encuentran bajo la modalidad de terciarizados: un gran negocio compartido entre funcionarios del gobierno, dirigentes gremiales y empresarios.

Según datos del ANSES, el 75% de la población activa entre 18 y 29 años (varios millones de varones y mujeres) está desocupada, en negro o terciarizada, sin ninguna cobertura social. La muerte de Mariano es un símbolo doloroso de la situación en que se encuentra una mayoría abrumadora de nuestros jóvenes, condenados y sin futuro ante la imposibilidad de calificarse en los niveles que requiere la organización de los procesos de trabajo en las nuevas coordenadas impuestas por la Revolución Científico-Técnica. También da cuenta de la degradación de las dirigencias sindicales, impregnadas de corrupción e impunidad y dispuestos a conservar su poder utilizando grupos de choque al mejor estilo mafioso.

Ese mismo mes, un anuncio vino de Misiones: con pocas semanas de diferencia murieron Héctor Díaz de 2 años en la ciudad de Apóstoles y Milagros Benítez de 15 meses, en la localidad de Montecarlo; ambos por desnutrición grave. El gobernador kirchnerista Maurice Closs, reconoce que la muerte de chicos por hambre y desnutrición es un problema extendido en esa provincia -unos 300 casos por año- pero la culpa sería de los padres, que no saben utilizar bien su brillante plan Hambre Cero.

Las condiciones de trabajo de los cosechadores de yerba mate -los tareferos- no evocan precisamente la vigencia de derechos sociales: explotados en sus salarios y sin ninguna protección, las tareas estacionales los dejan desocupados una parte del año y sus niños sufren situaciones de indigencia, compartidas con otros menores de la provincia. Dos muertes más que son símbolos de una situación laboral inaceptable, con sus secuelas de miseria e indigencia aunque, según datos del INDEC, prácticamente estas lacras habrían desaparecido de nuestro país.

El 16 de noviembre moría Ezequiel Ferreira de 7 años, a causa de un tumor cancerígeno en el cerebro producido por contaminación de agrotóxicos. Desde que cumpliera 4 años trabajaba juntando guano y sangre de pollos con manipulación de venenos, en la granja La Fernández de la empresa criadora Nuestra Huella, que provee a supermercados como Wall Mart y Carrefour. La familia había sido reclutada en Misiones a fines del 2007, con la promesa de un trabajo estable y una vivienda segura, donde los chicos podrían ir a la escuela y crecer junto a la naturaleza, además de ser gratis los gastos de traslado. Al llegar a destino las esperanzas se desintegraron ante una realidad que distaba demasiado de lo prometido. El contratado por la empresa era el padre, quien debía realizar tareas a destajo imposibles de cumplir; por eso necesita de la colaboración de su mujer y sus hijos pequeños.

Una modalidad estimulada por los capataces -en tanto si el cupo no se cubre está siempre presente la amenaza del despido- y naturalizada por la existencia de cientos de familias que, en las mismas condiciones, trabajan en las setenta granjas de la empresa distribuidas en Pilar, Zárate, Campana, Exaltación de la Cruz y distintas localidades de Córdoba. La muerte simbólica de Ezequiel revela la expoliación del trabajo infantil y adulto, realizado en condiciones subhumanas. También revela una de las vertientes de la trata de personas: se ofrece a familias de pueblos misérrimos del interior o de países vecinos, la posibilidad de un empleo que les permita aspirar a una vida mejor. Cuando aceptan, el trabajo es agobiante; se sienten impotentes para defenderse; carecen de dinero y no pueden liberarse; los invade el desaliento; es imposible salir de esa trampa: lo más parecido a la situación de los esclavos.

Un millón y medio de chicos menores de 12 años trabajan en Argentina en tales condiciones: criaderos de pollos, talleres terciarizados de grandes marcas de ropa y otros rubros industriales, el sector agropecuario, son los principales beneficiarios del trabajo infantil. En todos los casos redunda en negocios altamente rentables para empresarios convencidos de pertenecer a una raza superior. En otras épocas, se afirmaba que “los únicos privilegiados son los niños”

El 23 de noviembre guardias privados de la familia Celía y policías provinciales de Formosa reprimen un corte de ruta de la comunidad toba de los Qom, que se resistían al desalojo de sus tierras. El gobernador kirchnerista Gildo Insfrán tomó la decisión: necesitaba las tierras para construir una universidad y un barrio de viviendas destinado a policías; a fin de alcanzar sus objetivos, solamente era necesario erradicar a esos seres indígenas inferiores. En el enfrentamiento muere un policía de Colonia Laguna Blanca y dos miembros de la comunidad: a Roberto López “lo fusilaron por la espalda de tres tiros”; también asesinan a Sixto Gómez, como castigo ejemplar.

Tres muertes simbólicas más, que en este caso reflejan el drama de la devastación de bosques nativos y el desalojo de comunidades indígenas o campesinas en favor de razas superiores, dispuestas a desplegar en esos territorios la civilización: sea construir una universidad o extender cultivos de soja transgénica. Al día siguiente, en una reunión de funcionarios en la Casa Rosada, se recibía con fuertes aplausos la intervención de Insfrán en una teleconferencia y poco después el gobierno nacional anuncia que no está dispuesto a intervenir la provincia, respetando el federalismo.

Algunos de sus voceros, como el Secretario de Cultura de la Nación Jorge Coscia y un participante del programa televisivo kirchnerista Café Las palabras, llamaron la atención al director de la revista Barcelona, que tímidamente pretendió criticar el silencio presidencial ante esas muertes: ”Cuidado que allí hay cosas oscuras, murió un policía y por detrás puede estar la soja; es todo muy oscuro”. Lo único oscuro es la mente del Secretario de Cultura de la Nación.

El 7 de diciembre murieron en Villa Soldati Bernardo Salgueiro, paraguayo de 22 años y Rosemary Churapuña, boliviana de 28 años, a consecuencia de balas policiales. La represión de ese día fue truculenta -con más de treinta heridos ensangrentados- y buscaba aniquilar los intentos de ocupar tierras para construir viviendas precarias que les permitieran refugiarse, ante la imposibilidad de pagar alquileres en la villa vecina.

Tanto el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como el nacional, han dado respuestas escasamente eficientes al derecho a una vivienda digna: mientras crece la especulación y el lavado de dinero en las construcciones de lujo, se calcula que el déficit habitacional para sectores populares, solamente en la Ciudad de Buenos Aires, supera largamente el medio millón y crece exponencialmente en el Gran Buenos Aires.

La decisión de retirar a la Policía Federal y a la Metropolitana en el marco de un conflicto entre Mauricio Macri y el oficialismo -donde cada uno pretende cargar al otro con la responsabilidad de las muertes y la carencia de respuestas ante esa demanda- dejó al parque Indoamericano como tierra de nadie. Los vecinos de los edificios lindantes al parque deciden tomar el problema en sus manos, contando con el apoyo de barrabravas que viajaran al Mundial de Sudáfrica y, una vez más, matones sindicales. Blandiendo consignas racistas contra inmigrantes de países vecinos, atacan a los ocupantes con armas de fuego: Juan Castañeda Quispe, boliviano de 38 años, muere asesinado; mientras un joven de 19 años -cuya suerte aún no está clara- es sacado de la ambulancia que lo transportaba y lo golpean brutalmente.

Estas muertes simbólicas remiten al problema no resuelto de la pobreza y la vivienda, que se conjugan con el maltrato a los inmigrantes de América Latina: el nombre del parque de la tragedia es una cruel ironía. Otra cruel ironía es la fecha de esas acciones aberrantes: 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.

Muertes por demanda de derechos laborales; muertes por hambre y desnutrición; muertes por trabajo esclavizado e infantil y por trata de personas; muertes por despojo de tierras a comunidades indígenas y campesinas; muertes por reclamar viviendas dignas y por maltrato a inmigrantes de naciones hermanas. Pareciera que la magnitud de la crisis social argentina sólo alcanza visibilidad, en un intento demasiadas veces estéril de conmover a los responsables políticos, al costo de una suma dramática de muertes simbólicas: todas en poco más de dos meses.

http://www.argenpress.info/2010/12/muertes-simbolicas.html

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Destructor USS Maddox, el del otro fraude, aquel de Tonkin. Desde y según comunicacionpopular.com.ar

Destructor USS Maddox, el del otro fraude, aquel de Tonkin. Desde y según comunicacionpopular.com.ar

La capitulación de Obama con los impuestos. Hoja de ruta para establecer un tipo único, recortes en la Seguridad Social y una política de austeridad

Por Michael Hudson *
sinpermiso.info, 12.12.10

Casi me siento infantil por estar tan enfadado con la traición del Presidente Obama respecto a sus promesas electorales en materia de impuestos. Nunca tuve muchas esperanzas de que realmente pretendiese llevar a cabo las reformas que esperaban sus seguidores – y menos una vez designó para un cargo clave al más derechista de la chiquipanda de los Clinton, Larry Summers, y luego a Tim Geithner, Ben Bernanke y al resto de neoliberales de Bush.

Pero en ello hay algo tan injusto y erróneo, que no pude evitar levantarme temprano el martes por la mañana y recapacitar sobre las consecuencias que tendrá esa capitulación del Presidente Obama en años venideros. Contrariamente a su afirmación de que está salvando a la economía, sus acciones van a intensificar la deflación crediticia y la crisis financiera, allanando el camino para un prolongado viraje impositivo que pase de gravar la riqueza a gravar el trabajo.

Al materializar una renuncia que los Demócratas jamás hubiesen permitido llevar a cabo a George Bush u otros Republicanos, Obama se ha puesto a sí mismo en el punto de mira del mismo eslogan que tumbó al Primer Ministro británico Tony Blair: “No puedes creer ni una palabra de lo que dice”. Va a perder apoyos en 2012 no solo personalmente, sino también – y como ya han anticipado los Republicanos – para gran parte de su partido.

Y con todo, Obama solamente ha hecho lo que hacen los políticos: ha cedido su base electoral ante quienes sufragaron su campaña – los mismos donantes de Wall Street que financian la de los Republicanos. Porque después de todo, ¿de qué sirve tener una base electoral si no puedes venderla?

El problema es que no va a detenerse aquí. El acuerdo del lunes para prolongar dos años más los recortes de impuestos de la era Bush es sólo el primer golpe de una combinación mortal. En primer lugar, muchos votantes demócratas o independientes van a quedarse en casa (o tal vez sean tentados por un tercer candidato), permitiendo que en 2012 los republicanos legislen a perpetuidad esos recortes – que en ese momento significarán un regalo a los ricos que ya será de 14 billones de dólares.

Segundo, este “acto” republicano de Obama (odio llamarlo “compromiso”) libera recursos que las clases pudientes pueden llevar fuera, a economías que todavía no han sido destrozadas por el neoliberalismo. Y ello pone los cimientos para una próxima crisis de tipos de cambio. Esa clase de crisis suelen darse en otoño, y como las elecciones de 2012 serán en esas fechas se va a atribuir la crisis a la incertidumbre en caso de que los votantes no echen a los Demócratas.

Así que para “salvar al dólar” los Republicanos van a proponer remplazar la imposición progresiva sobre la renta por un impuesto de tipo único (el antiguo plan de Steve Forbes) que recaerá además en los asalariados, no afectando a los ingresos provenientes del patrimonio, las finanzas, los seguros o los bienes raíces (el llamado sector FIRE, por sus siglas en inglés – N. del T.). Luego se completará con un impuesto sobre el valor añadido como mecanismo para hacer subir los precios al consumo.

Tercero, el regalo fiscal incluye 120.000 millones de dólares de reducción de las cotizaciones de los trabajadores a la Seguridad Social – reduciendo del 6,2 al 4,2% la retención correspondiente al FICA (Federal Insurance Contributions Act, el principal impuesto que financia la Seguridad Social en EEUU – N. del T.). Obama se las ha ingeniado para diseñar el plan de modo que encaje con la presión que ejerce su comisión Bowles-Simpson para menguar la Seguridad Social, como un paso previo a su privatización total y el posterior asalto final por parte de Wall Street. Este primer recorte va a acelerar la llegada del momento en el que el sistema entre en una situación de “quiebra patrimonial” – mediante un cálculo que ignora claro la posibilidad de recomponer la financiación de las pensiones a través de los presupuestos generales del Estado, recaudando los fondos mediante un impuesto progresivo sobre las rentas y por lo tanto siendo sufragadas por los ricos, y no por los asalariados de clase media y baja quienes pagan como si fuesen los únicos “usuarios” del sistema de pensiones.

Así que la hoja de ruta no consiste solamente en liberar las rentas de los más ricos para que puedan “exportarlas” en forma de activos denominados en divisas extranjeras más resistentes. Se trata de cargarse el sistema fiscal progresivo entero. Y mientras el Congreso controlado por los Demócratas se limita a hacer tibias protestas contra este plan, sin duda con la vista puesta ya en quienes van a sufragar su campaña dentro de un par de años.

Las crisis suelen ser orquestadas con unos años de antelación. Y una recuperación económica toma habitualmente una forma u otra según como se colapsó la economía anterior. La salida que hizo la Europa medieval de la que fue su edad oscura, por ejemplo, estuvo condicionada por la crisis de deuda de la antigua Roma originada por la agresividad de su oligarquía. Del mismo modo, el próximo gran desplazamiento de la imposición fiscal desde las finanzas y la propiedad hacia las rentas del trabajo será motivado por la crisis del dólar, de forma muy parecida a como hemos visto a Irlanda y Grecia estrujar sus fondos de pensiones para rescatar a los insensatos de sus banqueros. En EEUU como en Europa, a los “bancos de importancia sistémica” que causaron la crisis se les va a dar el dinero público que haga falta –a expensas de los trabajadores (“contribuyentes”)– para poder “rescatarles” de los excesos y amenazas debidos al endeudamiento de mala calidad (es decir, a los conocidos activos tóxicos).

La táctica para esta hoja de ruta se ha probado tantas veces a lo largo de la historia que no debería haber muchas sorpresas. De modo que los recientes pactos del Presidente Obama no son solamente sobre los sistemas financiero y fiscal, sino que se trata de cambios profundos a nivel político. Cuando los Demócratas del Congreso firmen esta traición a la que fue su mayor promesa electoral, van a estar renunciando a su consigna de que eran el partido “no afín a Wall Street”.

Barack Obama fue formado como abogado. Rara vez he encontrado a un abogado que entienda de economía. Ese no es su campo. En su trabajo hacen tratos para minimizar el riesgo de sorpresas, muchas veces llegando a un punto intermedio. Eso es pragmatismo legal. Cuando el Obama candidato prometió “cambio”, no creo que tuviese en mente ningún tipo concreto de cambio en política económica. Era más bien un modus operandi. Sospecho que su visión de la Presidencia consistía simplemente en lograr “unir a todo el mundo”. Probablemente esta característica de su personalidad se consolidó cuando era adolescente, en las competiciones de popularidad en las que se embarcan los jóvenes cuando participan en las elecciones de los consejos escolares. El objetivo de Obama era ser aceptado, incluso admirado, mediante la negociación de un compromiso. Y posiblemente no le importaba mucho su contenido.

Se preocupó claro de conseguir el suficiente apoyo político a su campaña, y las reglas para conseguir esto son bastante evidentes en el mundo de hoy en día. Se le dieron unas políticas que predicar, y un equipo de expertos para defenderlas. Siempre hay suficientes practicantes de la “economía basura” dispuestos a asesorar a los políticos para tratar de convencerles de que “hacer lo correcto” equivale a ayudar a Wall Street. Pero no se trata simplemente de creer que “lo que es bueno para Wall Street es bueno para la economía”. Si uno oye la historia tal como la cuentan Tim Geithner y Ben Bernanke, la economía no puede funcionar sin un sistema bancario “solvente” –lo que en la práctica significa que ningún banco puede perder dinero. De este modo a todos aquellos que apuestan y ganan (como Goldman Sachs), se les tiene que ayudar cuando no pueden cobrar precisamente de aquellos otros malos jugadores del casino financiero que son ahora los perdedores (como A.I.G. y Lehman Brothers).

¿Así que deberíamos decir que los planes de Obama realmente ayudan a la economía simplemente porque la bolsa pegó una fuerte subida el martes cuando los conoció? ¿O se trata de un juego de suma cero, donde el subsidio con el que se recompensa a los tiburones es a costa de toda la economía?

Al contrario de lo que dice Obama, reducir los impuestos a los ricos no va a activar la recuperación. El 2% más rico de la población no gasta su dinero en más consumo. Lo invierte en los mercados financieros – en su mayoría en bonos, adquiriendo mayores derechos crediticios sobre el resto de la economía. Darles más dinero a los acreedores va a profundizar la actual deflación crediticia, minando la capacidad “del mercado” de gastar en bienes y servicios. Y una parte del subsidio impositivo se va a reciclar en forma de grupos de presión en el Congreso y financiación de campañas, para comprar políticos que luego van a promover todavía más desregulación financiera y beneficios fiscales. Por ejemplo, no ha habido todavía ninguna acción legal en contra de los crímenes bancarios o del fraude financiero llevados a cabo por las grandes instituciones. Y no hay signo alguno de que el Fiscal General Holder vaya a emprender alguna de esas acciones.

Además, es una tergiversación por parte de Obama su letanía sobre los parados de larga duración (quienes ahora van a recibir una prórroga de un año más a su subsidio de desempleo), como se solía hacer antes con las viudas y los huérfanos. No se trata realmente de “todo por los pobres”. Se trata de todo por los ricos. Y no es para promover la estabilidad y la recuperación. ¿Cómo de estable va a ser la situación global cuando el país más rico del mundo no fiscaliza a su población, sino que se dedica a crear más deuda pública para ayudar a los banqueros? Los futuros contribuyentes se van a tirar varias generaciones pagando esa herencia.

La “solución” a la próxima crisis financiera en los EEUU puede que esté esperando el hundimiento del dólar como oportunidad para una resolución financiera a la Golfo de Tonkin (incidente bélico que permitió al presidente Lyndon B. Johnson aprobar una resolución en el Congreso que abría la puerta a la intervención armada en Vietnam del Norte – N. del T.). Una crisis como esa permitiría catalizar un cambio radical en el sistema impositivo hacia un impuesto de tipo único a lo “Steve Forbes” y de estilo europeo, junto con un aumento del IVA sobre las ventas que recaería mayoritariamente sobre los asalariados. El pez grande se come al pequeño. Se van a dar más ayudas públicas al sector financiero en un vano intento de mantener a flota los créditos de mala calidad y que los bancos sigan siendo “solventes”. Como en Irlanda y Letonia, la deuda pública va a reemplazar a la privada, dejando bien poco para la Seguridad Social o tan siquiera para el gasto social normal.

En definitiva, una vez los prolongados recortes fiscales agraven el déficit público federal – junto con el déficit de la balanza de pagos – podemos esperar que la próxima administración demócrata o republicana tome la iniciativa y “salve” al país de la debacle económica, reduciendo aún más la Seguridad Social a la vez que corta sus fuentes de financiación, como hizo Pinochet, para que luego los operadores de Wall Street se lucren como hicieron en Chile. Y podemos ir olvidándonos de invertir en reconstruir las infraestructuras del país. Se las están vendiendo unas ciudades y unos Estados endeudados hasta las cejas, para hacer cuadrar los déficits provocados por su negativa a gravar los bienes raíces o debido a la ejecución masiva de hipotecas.

Bienvenidos a la servidumbre de la deuda. Esto es peor que lo que se tenía en mente cuando se hablaba de una recesión en doble uve. Esto se va a quedar mucho más tiempo.

* Michael Hudson trabajó como economista en Wall Street y actualmente es Distinguished Professor en la University of Misoury, Kansas City, y presidente del Institute for the Study of Long-Term Economic Trends (ISLET). Su dedicación a los problemas de las economías postsoviéticas, y especialmente la letona, le ha llevado a ser comisionado recientemente, por parte de la coalición de izquierda letona Centro de la Armonía, como economista jefe de la Reform Task Force Latvia, un think tank encargado de elaborar una política económica alternativa para ese país báltico. Es autor de varios libros, entre los que destacan: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva ed., Pluto Press, 2003) y Trade, Development and Foreign Debt: How Trade and Development Concentrate Economic Power in the Hands of Dominant Nations (ISLET, 2009).

Traducción para www.sinpermiso.info: Xavier Fontcuberta i Estrada

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3782

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Los mendigos, by Brueghel El Viejo, asegura museodelarte.blogspot.com

Los mendigos, by Brueghel El Viejo, asegura museodelarte.blogspot.com

Del pánico al déficit al colapso financiero del TARP

Por Dean Baker *
sinpermiso.info, 11.12.10

Hollywood era el lugar al que iba la gente creativa para inventar grotescas historias de miedo. Pero Hollywood ha sido desplazado. Ahora, para urdir historias fantásticas de desastres inminentes, uno se va a Washington.

Desde hace un par de años la agenda nacional viene dominada por historias de este tipo. Recientemente, nos hemos encontrado con la fábula de los guardianes de bonos haciéndole a Estados Unidos lo mismo que ya le hicieran a Grecia, Irlanda y Portugal. Para creer esta historia uno necesita creer en lo inverosímil, pero los que se dedican a informar de economía y política en los principales medios ya están acostumbrados a obviar la realidad.

La trama es que en algún momento en un futuro no lejano, de seguir con este estilo de gasto despreocupado, no habrá quien compre los bonos del gobierno de los Estados Unidos.

EE.UU. se verá obligado a comparecer ante la comunidad internacional como un mendigo indefenso y tendrá que aceptar los términos humillantes que le venga en gana imponer a los chicos malos de China a Arabia Saudita pasando por Francia.

La trama se aleja de la realidad en distintos puntos. El enorme déficit de hoy en día se debe a la crisis, no al gasto desenfrenado. Además, durante varias décadas el gasto público ha aumentado muy poco en proporción al PIB (aparte del gasto contracíclico de la crisis), menoscabando una parte clave de la historia.

Pero el verdadero problema estriba en la lógica de la crisis inminente. Supongamos que los inversores en los Estados Unidos y otros países se negaran a comprar deuda pública. (Los inversores continúan cargándose la línea argumental con la compra de grandes cantidades de deuda americana a bajo interés). En este caso, podríamos hacer que la Reserva Federal comprara nuestra deuda. A diferencia de Grecia, Irlanda y Portugal, tenemos moneda propia.

Esta historia puede derivar en inflación, pero ese ya no es el cuento de desastres que nos están vendiendo los obsesos del déficit. La inflación se produce por una demanda excesiva en la economía. En otras palabras, se lograría el empleo total, con una subida rápida de salarios, lo que estimularía a su vez unos precios en alza.

Es más, no terminaríamos con hiperinflación como Zimbabue. Los Estados Unidos tienen una enorme economía diversificada que sigue produciendo casi el 85 por ciento del consumo doméstico. Quizá nos encontráramos con una inflación progresiva que, en el peor de los casos, pudiera llegar a convertirse en un inflación de dos dígitos como la que tuvimos en los años 70. Pero sigue sin ser el desastre que los halcones del déficit utilizan como estratagema para asustar a la gente y para que renuncien a su Seguro Social y al Medicare.

Después de todo, la economía fue razonablemente bien en los 70, con un crecimiento algo más rápido que en la década de los 80. Y como no se produjo un aumento de la desigualdad en ese periodo, una familia típica vivía mejor en los 70 que en los 80.

La banda del déficit también nos advierte del hundimiento del dólar. Por supuesto, un descenso del dólar es lo que necesitamos exactamente para reducir el déficit de nuestra balanza comercial. Para ello, el Secretario del Tesoro Tim Geithner ha pedido a China que eleve el valor de su moneda con respecto al dólar.

¿Pretenden los pregoneros del déficit hacernos creer que China, que se ha resistido a una bajada del 20-30% del dólar frente al yuan, iba a tolerar de repente una devaluación del 50 o el 60%? ¿Quieren hacernos creer que Alemania y Francia se quedarían contemplando còmo sube el euro hasta rozar los dos dólares por euro? ¿Y que Japón dejaría que subiera el yen hasta alcanzar los 50 yenes el dólar?

Aquí es donde la historia de terror de los pregoneros del déficit pierde la poca credibilidad que pudiera tener. Este tipo de caída implicaría el colapso de los mercados de exportación de estos países en los Estados Unidos. Además, se verían inundados por exportaciones americanas altamente competitivas. Esto no va a suceder, porque a estos países les preocupa más sus economías domésticas que los artífices fiscales que ayuden a los pregoneros del déficit a lograr sus sueños.

En resumen, la historia de terror se cae por su propio peso en cuanto uno se para a pensarlo. Apenas si se puede culpar a la pandilla del Wall Street por pretender asustar a la gente con trucos baratos que les ayuden a impulsar su agenda; después de todo, les fue fenomenal con el TARP [Troubled Asset Relief Program, es un programa del gobierno de Estados Unidos para fortalecer su sector financiero, que entró en vigor como ley el 3 de octubre de 2008. Nota de la red.] hace un par de años. Por aquel entonces la línea argumental venía a decir que a menos que entregáramos de inmediato todo nuestro dinero a los bancos de Wall Street, sin hacer preguntas, el conjunto de la economía se vendría abajo.

Como se supo la pasada semana, el gobierno no sólo entregó los 700.000 millones de dólares en dinero del TARP, la Reserva Federal también realizó préstamos secretos a Wall Street por valor de billones de dólares. Este apoyo, que incluye otras garantías que pudieran haber sido todavía más cuantiosas, permitió a gigantes como CityGroup, Goldman Sachs y Morgan Stanley sobrevivir al colapso financiero que ellos mismos contribuyeron a crear. Como resultado, los beneficios bancarios y los bonos de sus ejecutivos son más altos que nunca.

Simplificando, Wall Street sabe de una estrategia ganadora: sal con una historia terrorífica del fin del mundo, cuéntaselo al Washington Post, a la Radio Pública Nacional y a otras agencias mediáticas para que lo difundan a bombo y platillo, y a continuación fíjate cómo corren los políticos a entregarles el dinero de los contribuyentes.

Lo más probable es que la siguiente historia de terror sea la más terrorífica de todas.

* Dean Baker es codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR). Es autor de Plunder and Blunder: The Rise and Fall of the Bubble Economy, así como de False Profits: Recoverying From the Bubble Economy.

Traducción para www.sinpermiso.info: María Argueta

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3775

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

El rapto de Europa, again, by Peter Paul Rubens, from y según criscratal.files.wordpress.com

El rapto de Europa, again, by Peter Paul Rubens, from y según criscratal.files.wordpress.com

Las enseñanzas de Argentina para Europa

Por Rubén M. Lo Vuolo *
sinpermiso.info, 12.12.10

La crisis de la deuda en los países europeos ha estimulado la comparación con la crisis argentina de fines de 2001. Dos cuestiones suelen señalarse en esa comparación: 1) la imposibilidad de devaluar la moneda doméstica en la Argentina sometida a la regla de convertibilidad con el dólar sería similar a la situación de los países europeos atados a un euro “sobrevaluado” para sus niveles de competitividad; 2) los problemas de la deuda en correlación con el déficit fiscal y la necesidad de financiamiento externo exponían a la Argentina a un permanente monitoreo de los operadores financieros como así también a un “certificado de garantía de solidez de pago” de los organismos de asistencia crediticia, de modo semejante a lo que hoy se observa para algunos de los países europeos endeudados.

Dadas estas similitudes, algunos analistas aventuran que la salida de la crisis de los países europeos endeudados es devaluar y salir del régimen monetario del euro, así como Argentina empezó a resolver su crisis devaluando y saliendo del régimen de la Convertibilidad.

Frente a estas opiniones, creo necesario formular algunas reflexiones sobre la crisis argentina como posible espejo para mirar el caso de los países europeos endeudados.

En principio, es importante señalar que el creciente endeudamiento público argentino durante los años 90 estaba vinculado al funcionamiento del régimen monetario de la Convertibilidad, de resultas que por el mismo entraban dólares para alimentar una oferta monetaria totalmente “pasiva” en relación con las reservas de divisas. La deuda pública servía para alimentar el régimen bi-monetario (cuentas bancarias que recibían pesos pero eran nominadas en dólares).

Así se estimulaba el crecimiento liderado por la valorización financiera del capital gracias a que las altas tasas de interés y el “seguro de cambio” que garantizaba la regla de Convertibilidad alentaban el ingreso de capitales foráneos. El déficit fiscal, que derivaba en endeudamiento público creciente, tenía diversos orígenes, entre otros la pérdida de recursos por la privatización del sistema de seguridad social, el creciente peso de los servicios de la deuda y un sistema tributario regresivo y de baja recaudación.

Los dos casos hasta ahora más críticos de Europa, que son Grecia e Irlanda, difieren de la Argentina (y también entre sí) en varias de estas cuestiones. Si bien es cierto que en Grecia el endeudamiento se vincula con el déficit fiscal, el origen del mismo no es asimilable a las exigencias de un régimen de Convertibilidad ni a transferencias de recursos públicos al sector privado como ocurría en la Argentina de los 90.

Por su parte, Irlanda tuvo superávit fiscal entre 2000 y 2007 y esto permitió una sustancial reducción de su deuda pública. Lo que creció desmesuradamente fue la deuda de la banca de la mano de la especulación inmobiliaria. La deuda pública se cuadruplicó a partir de allí, pero la explicación está principalmente en el rescate al sector financiero y no en el déficit público por razones operativas. En cualquier caso, cabe anticipar que el hecho de pertenecer al régimen monetario del euro no es lo mismo que estar bajo un régimen de Convertibilidad; las posibilidades de hacer política monetaria en ambos casos difieren.

La Argentina de la Convertibilidad y su crisis

Un punto en común entre Argentina y los países endeudados en Europa es que ambos llegan a una crisis por haber apostado a un régimen de crecimiento económico alimentado por la renta financiera. En Argentina, la renta financiera estaba habilitada por un régimen de Convertibilidad que garantizaba libre entrada y salida de capitales especulativos que lucraban en dólares con tasas de interés elevadas en el sistema financiero local. El crédito no estaba muy expandido y el bajo “riesgo país” tenía que ver con la garantía que daba la Convertibilidad. El problema del sector financiero eran los depósitos bi-monetarios y la expansión secundaria que los mismos habilitaban: las reservas cubrían la emisión pero no la expansión por el multiplicador de los depósitos.

De hecho, el FMI llegó a la Argentina en agosto de 2001 con dólares frescos, de manera bastante similar a cómo lo está haciendo con Irlanda, para sostener con liquidez la eventual fuga de depósitos. Sin embargo, en Argentina esto sólo pospuso el problema; su principal efecto fue permitir que se “fuguen” del sistema bancario los grandes jugadores, de forma tal que fueron los pequeños y medianos ahorristas quienes quedaron atrapados en el sistema bancario cuando empezó la corrida y se decretó la indisponibilidad para extraer fondos (“corralito” y “corralón”). El problema central era la escasa capacidad del Banco Central para actuar como prestamista de última instancia en ese sistema bi-monetario. En la corrida bancaria argentina de fines de 2001, el BCRA fue lógicamente desbordado porque sus reservas no podían cubrir el total de los depósitos nominados en dólares.

El lógico corolario de esta situación fue la devaluación cercana a 300%, aplicada en el piso de una larga depresión económica (1998-2001), que fue precedida por la imposición de trabas para disponer de los depósitos en el sistema bancario. Inmediatamente se decretó un default de la deuda pública privada que suspendió por un tiempo la carga de buena parte de los servicios de la deuda en el presupuesto.

Junto con la devaluación, a comienzos de 2002 se decretó una “pesificación asimétrica” de créditos y deudas nominadas en dólares a favor de los acreedores del sistema bancario, compensándose los desequilibrios en los balances de los bancos con emisión de nuevos títulos de la deuda pública que pasaron a ser el activo más importante de los mismos (a los que también se asistió con redescuentos del Banco Central). Con estas y otras medidas se modificaron las reglas económicas y financieras para que el régimen de crecimiento económico deje de financiarse con ahorro externo y pase a financiarse con ahorro doméstico “extraído” de los grupos más vulnerables de la población.

La suspensión del pago de la deuda afectó principalmente a los acreedores privados no institucionales del extranjero. La deuda en poder de los bancos locales fue canjeada y los bancos capitalizados con nueva deuda pública. Mientras tanto, se siguió pagando la deuda de los organismos multilaterales e incluso a fines de 2005 se pagó por adelantado y con reservas del Banco Central, la totalidad de la deuda con el FMI.

Los impactos del brusco ajuste implementado por todas estas medidas fueron brutales. Por nombrar algunos, en el primer trimestre de 2002 el PBI cayó (–16%), mientras que la tasa de desempleo abierto para ese año saltó hasta 21% y el salario real promedio cayó 24 %. Este shock puso al país en un estado de descalabro político y social, con dimisión del gobierno nacional y sucesión de presidentes provisionales.

La economía empezó a recuperarse a mediados de 2002. Al poco tiempo, el crecimiento se aceleró gracias al cambio en las reglas macroeconómicas pero también como consecuencia de la masiva entrada de divisas por el creciente valor de las exportaciones en un contexto internacional muy favorables a los precios de las commodities que exporta el país.

Así, el déficit en la balanza comercial de los noventa se transformó rápidamente en superávit. Esta entrada de divisas permitió al Banco Central acumular reservas y al mismo tiempo sostener el tipo de cambio elevado esterilizando la oferta monetaria con deuda de la propia institución monetaria. El crecimiento económico junto con el default y el posterior canje de deuda, permitió bajar el ratio deuda/PBI del gobierno nacional.

El ajuste fiscal también fue potente. La Administración Nacional pasó de un déficit de 4% del PBI en 2001, a un pequeño superávit de 0,3% en 2003 y a partir de allí se ubicó en niveles superiores a 3% del PBI hasta 2008, cuando empieza a caer el superávit fiscal. El brusco ajuste fiscal se explica en el corto plazo por tres factores fundamentales: i) el señalado default de la deuda pública en poder de privados; ii) la fuerte caída del valor real de los salarios públicos y de los subsidios monetarios pagados por el Estado (pensiones, asignaciones familiares, etc.); iii) el aumento de la recaudación por impacto de la inflación (el estimada en 42% para el año 2002) y también por la aplicación de nuevos impuestos al creciente valor de las exportaciones.

Estas y otras medidas derivaron en ganancias extraordinarias para los grupos económicos más concentrados, especialmente los ubicados en los sectores de bienes transables, como así también en cambios de valores patrimoniales extraordinarias en favor de deudores privados y en desmedro de los depositantes del sistema bancario y de los “fondos de jubilaciones y pensiones”, entre otros.

La recuperación salarial empezó a acompañar el crecimiento económico más tarde, especialmente luego de 2005, pero vuelve a enfrentar problemas con la aceleración de la inflación, notable desde 2007. Lamentablemente, no hay cifras oficiales creíbles sobre la inflación porque a comienzos de ese año fue intervenido el organismo nacional de estadística (Indec) y adulterada la metodología de cálculo de los índices de precios. Sólo para dar un ejemplo, para el período enero 2006-marzo 2010 el crecimiento del índice oficial nacional es apenas superior a 40%, mientras que, tomando registros de cuatro provincias con sistemas estadísticos no intervenidos por el gobierno nacional, se llega a valores superiores a 100%.

Argentina y los países europeos endeudados

Esta apretada síntesis de un proceso muy complejo muestra que la comparación entre el caso argentino y el europeo debe hacerse con cuidado. Un punto en común parece ser que la crisis deviene de un régimen de crecimiento económico liderado por la valorización financiera.

La salida de la crisis en Argentina se hizo con diversas medidas y no sólo con la fuerte devaluación. También son relevantes el default, la indisponibilidad de depósitos, la pesificación asimétrica, etc. Los bancos fueron salvados colocando nueva deuda pública (sumando a la del Tesoro la emitida por el Banco Central), lo cual habilitó la continuidad de la renta financiera garantizada por el Estado. El ajuste fiscal, por su parte, tiene mucho que ver con la licuación por inflación del valor real de los salarios y del gasto público, así como suspensión y posterior reprogramación de los servicios de la deuda, junto con la aplicación de nuevos impuestos a las exportaciones en un contexto de crecimiento del precio de las commodities que exporta el país.

Argentina salió de la crisis pagando costos muy elevados y con medidas que demuestran que las crisis de los mercados se trasladan hacia el Estado y se resuelven por mecanismos políticos que involucran a todos los campos de la política pública. Hasta el momento, no se observa que Europa tome en cuenta esa enseñanza. Los países en problemas han anunciado fuertes ajustes fiscales y sin embargo es probable que continúe ascendiendo el ratio de deuda pública/PBI por el propio freno económico de ese ajuste fiscal (que no obstante algunos ya tildan de “insuficiente”). El “salvataje” del FMI y la Unión Europea a Irlanda es una inyección de liquidez que garantiza el pago por un tiempo pero no resuelve los problemas del peso de la deuda. Tampoco parece que la deflación de costos internos, principalmente salariales, haga recuperar suficiente competitividad para que las economías se vean empujadas por demanda externa. Esta fue la fracasada experiencia argentina del año 2001 antes del colapso.

Queda pendiente la potencial vulnerabilidad del sector bancario y aquí hay diferencias con la Argentina bi-monetaria de la Convertibilidad: el Banco Central de Argentina no podía emitir dólares para cubrir los depósitos. En cambio, el Banco Central Europeo puede actuar como prestamista de última instancia emitiendo euros. Esto le permitiría, por ejemplo, comprar títulos públicos de los países en problemas y de este modo “monetizar los déficits” para suavizar el ajuste, alejando así el riesgo del default. Esto no era posible en Argentina, porque antes tuvo que recuperar la capacidad de hacer política monetaria.

Claro que esto puede debilitar a la moneda europea, pero una caída de los países en problemas también lo haría y tal vez de modo mucho más grave. Y aquí se ve nuevamente que el problema es político, en tanto atañe a prioridades entre países miembros con diferentes situaciones. Algunos, como Alemania, parecen estar preocupados por el recalentamiento de su economía en crecimiento, pero no es la situación de los países con problemas de endeudamiento donde la eventual inflación no sería nociva y puede ayudar bajo cierto control a acomodar las cuentas.

Argentina enseña que inyectar liquidez, sin resolver el peso de la deuda y forzando un ajuste recesivo, probablemente sea ganar tiempo para que los grandes grupos económicos vean el modo de escapar de los efectos de la crisis. También enseña que la entrada de actores supra-nacionales en este proceso implica su involucramiento en decisiones de la política interna con una visión estrecha cuando no equivocada de los problemas. Las crisis de esta envergadura no se resuelven con medidas parciales y con ortodoxia fiscal y monetaria, sino con políticas heterodoxas coordinadas en muchos campos. Y cuanto antes se apliquen, mucho menor será el costo para la población más desfavorecida y vulnerable.

* Rubén Lo Vuolo es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso, Investigador en el Centro Interdisciplinario para el Estudio de las Políticas Públicas (Ciepp) de Buenos Aires y Presidente de la “Red argentina de ingreso ciudadano” (Redaic). Su último libro es Distribución y crecimiento. Una controversia persistente (CIEPP – Institut CDC Pour la recherche – Miño y Dávila Editores).

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3780

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Kristianstad, Suecia, desde travel.webshot.com

Kristianstad, Suecia, desde travel.webshot.com

Una ciudad sueca logra dejar de lado los combustibles fósiles

Por Elizabeth Rosenthal
The New York Times
ampmfm.com.ar, 13.12.10

Kristianstad, Suecia.- Cuando esta ciudad se propuso, hace una década, liberarse de los combustibles fósiles, era una aspiración inalcanzable, como eliminar las muertes por accidentes de tránsito o la obesidad infantil.

Pero hoy Kristianstad ya atravesó un umbral crucial: la ciudad y el condado que la circunda, con una población de 80.000 habitantes, no utilizan petróleo, gas natural o carbón para calentar sus hogares y oficinas, ni siquiera durante los largos y helados inviernos. Ocurre exactamente a la inversa que hace 20 años, cuando toda su calefacción venía de los combustibles fósiles.

Pero esta área del sur de Suecia, mejor conocida por el vodka Absolut, no reemplazó el petróleo por paneles solares ni turbinas de viento. En lugar de eso, como le corresponde a un epicentro de producción agrícola y procesamiento de alimentos, genera energía a partir de una mezcla de ingredientes, como la cáscara de papa, excrementos, aceite de comida usado, galletitas y tripas de cerdo.

Una planta en las afueras de la ciudad utiliza un proceso biológico para transformar el detrito en biogás, una forma de metano. El gas se quema para producir calor y electricidad, o se refina para utilizarse como combustible para autos.

En los últimos cinco años, muchos países europeos aumentaron su dependencia de las energías alternativas, desde las granjas eólicas hasta las presas hidroeléctricas. Pero Kristianstad ha avanzado más allá: estableció un sistema energético regional y redujo un 25% el uso de combustibles fósiles y las emisiones de dióxido de carbono en la última década.

Una estrategia exitosa

Los costos de implementación de esta estrategia, cubiertos por la ciudad a través de subsidios del Estado sueco, han sido considerables: el sistema centralizado de calefacción costó 144 millones de dólares, incluidas la construcción de una nueva planta de incineración, las redes de caños, el reemplazo de hornallas y la instalación de generadores.

Pero los funcionarios afirman que las ganancias ya son considerables: Kristianstad ahora gasta alrededor de 3,2 millones de dólares anuales para calefaccionar sus edificios municipales en lugar de los siete millones que hubiera gastado si todavía dependiera del petróleo y la electricidad. Provee de combustible para sus autos municipales, buses y camiones con biogás, y evita así la necesidad de comprar casi dos millones de litros de diésel o gas anuales.

Las operaciones en las plantas de biogás y calefacción producen ganancias, porque las granjas y las fábricas pagan aranceles para deshacerse de sus desechos, y las plantas venden el calor, la electricidad y el combustible que generan.

Las raíces de la transformación energética de Kristianstad se remontan a los aumentos del petróleo de los años ochenta, cuando ésta apenas podía permitirse calefaccionar sus escuelas y hospitales. Para disminuir el consumo de combustibles, la ciudad comenzó a instalar un tendido de caños de calefacción para formar una red subterránea. Estos sistemas utilizan uno o más hornos para calentar agua y producir vapor que se inyecta en el sistema. Es mucho más eficiente bombear calor en un sistema que puede calentar una ciudad entera que calefaccionar edificios individualmente.

Los sistemas de calefacción distritales pueden generar calor de cualquier fuente, y el de Kristianstad inicialmente dependía de los combustibles fósiles. Pero después de que Suecia se convirtió en el primer país que estableció impuestos sobre las emisiones de dióxido de carbono, en 1991, Kristianstad comenzó a buscar sustitutos. Ahora, esta ciudad sueca avanza hacia otros desafíos. Sus planificadores esperan que para 2020 no producirán ningún tipo de emisiones de efecto invernadero.

http://www.ampmfm.com.ar/2010/12/una-ciudad-sueca-logra-dejar-de-lado.html

Tags: , , , , , , , , , , , , , , ,