Archivo para noviembre, 2008

20
nov

No hay nada parecido a un “libre mercado”

   Publicado por: admin  en Economía, Entradas

Sin más. Clay Bennett.

Sin más. Clay Bennett.

Los banqueros extorsionan al Congreso de EE.UU. y al G-20 – “Nuestra basura por vuestro dinero”

Por Michael Hudson *
Counter Punch, 19.11.08
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Vía señalesdelostiempos.blogspot.com

La prensa financiera ha sido negligente en su información sobre cómo se vincularon la semana pasada dos historias del mundo de las finanzas: primero, el testimonio del Secretario del Tesoro Henry Paulson y de su evasivo Secretario Adjunto interino Neel Kashkari en la defensa del motivo por el cual siguieron un plan totalmente diferente de obsequio a los bancos (su propio electorado en Wall Street) del que fue autorizado por el Congreso; y segundo, el impasse en el G-20 entre los principales ministros de finanzas del mundo durante este fin de semana.

El exceso de dólares es uno de los factores cruciales que ha agravado el problema de las hipotecas basura en los últimos años. Mirando hacia el futuro, si los países extranjeros no siguen invirtiendo sus entradas de dólares en Fannie Mae, Freddie Mac y derivados hipotecarios tóxicos empaquetados, ¿qué van a hacer con esos dólares? El gobierno de EE.UU. se niega a permitir que los fondos gubernamentales extranjeros adquieran cualquier otra cosa que chatarra financiera como las acciones de Citibank en libre caída que compraron ahora los jeques petroleros árabes.

Es el problema que enfrentaron los ministros de finanzas del mundo durante este fin de semana. El déficit de pagos de EE.UU. ha estado enviando excesos de dólares a las economías extranjeros, cuyos destinatarios los han entregado a sus bancos centrales. Esos bancos centrales han evitado el alza de sus monedas (y con ello de la pérdida de mercados extranjeros al encarecer sus exportaciones) comprando bonos del Tesoro para así apoyar la tasa de cambio del dólar al reciclar sus influjos de dólares de vuelta a EE.UU. – lo suficiente como para financiar la mayor parte de nuestro déficit del presupuesto federal, y por cierto también gran parte de los préstamos hipotecarios de Fannie Mae.

Al señor Bush, por su parte, le gustaría conformar el sistema financiero global de modo que las economías extranjeras sigan haciendo obsequios a EE.UU. Responsables estadounidenses controlan el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y usan esas instituciones para imponer políticas neoliberales de privatización a países extranjeros, destruyendo así las economías post-soviéticas, a Australia y Nueva Zelanda desde los años noventa, tal como destruyeron las economías del Tercer Mundo desde los años sesenta hasta e incluyendo los ochenta. Por eso, hasta el mes pasado el FMI había perdido sus clientes y era rehuido casi universalmente. El presidente francés Nicolás Sarkozy encabezó los llamados extranjeros por un “nuevo Bretton Woods,” con lo que quería decir no sólo una actualización de la hegemonía del dólar de EE.UU., sino un orden mundial diferente – más regulador con un quid pro quo más justo. Y como informó Financial Times: “El partido socialista gobernante en España resumió el estado de ánimo excitado en algunas partes de Europa en un documento interno, visto por El Mundo, que identificó la cumbre como un momento de cambio histórico. ‘Los orígenes de esta crisis yacen en la ideología neoliberal y neoconservadora,’ decía.”

El señor Paulson y otros funcionarios de EE.UU. han estado prometiendo desde hace tiempo a los ministros de finanzas extranjeros que los valores de Fannie Mae y Freddie Mac eran tan buenos como los bonos del Tesoro de EE.UU. y producían un interés más elevado. La inversión resultante en esas dos agencias empaquetadoras de hipotecas fue un factor importante en su rescate de 200.000 millones de dólares. Si hubieran permitido que sus valores se fueran a pique habría resultado en el fin para siempre de la Hegemonía del Dólar. Así que el logro del consentimiento extranjero para el financiamiento de futuros déficit de la balanza de pagos de EE.UU. está inextricablemente vinculado con el modo de resolver la burbuja financiera y de bienes raíces de EE.UU.

Que esa burbuja haya reventado llevó al Congreso a autorizar 700.000 millones de dólares, supuestamente para volver a inflar el mercado inmobiliario. El Programa de Asistencia para Activos en Problemas (TARP, por sus siglas en inglés) da dinero a Wall Street en la esperanza de que prestará suficiente para comenzar a inflar de nuevo los precios de los bienes, posibilitar que los prestatarios se enriquezcan endeudándose de nuevo – “creación de riqueza” al estilo de Alan Greenspan. Es como si los años de la burbuja neoliberal fuera una edad dorada que deba ser recuperada, no el camino a la perdición financiera. Al hacerlo, el señor Paulson, utiliza la economía chatarra para afrontar el problema de las hipotecas chatarra que por su parte se basó en modelos matemáticos chatarra. Su problema es lograr que la fantasía continúe.

el logro del consentimiento extranjero para el financiamiento de futuros déficit de la balanza de pagos de EE.UU. está inextricablemente vinculado con el modo de resolver la burbuja financiera y de bienes raíces de EE.UU.

El Congreso se ha dado cuenta del juego que tiene lugar. Ahora, cuando el rescate parece un obsequio de último minuto a conocedores mientras puedan hacerlo. El Congreso realizó audiencias la semana pasada para preguntar por qué el Tesoro abandonó su plan de comprar “los activos con problemas” (hipotecas chatarra) que el señor Paulson había dicho que constituían el problema original. ¿Por qué el Tesoro compró 250.000 millones de dólares de “acciones comunes preferentes” sucedáneas en bancos a precios muy por sobre lo que pagaron inversionistas privados como Warren Buffett?

Pintando un cuadro de un mundo imaginario para racionalizar el obsequio a Wall Street, Paulson trató de desviar el problema postulando una serie de interrogantes. Los 250.000 millones de dólares del Tesoro en acciones de los bancos daría dinero a los prestamistas que podría ser utilizado para volver a inflar el suministro de crédito si los bancos decidieran volver a entrar al mercado de los efectos negociables y suministrar más hipotecas a condiciones más fáciles. Esta palabrería del goteo es lo que se presenta estos días como teoría económica neoliberal, La fantasía es que los bancos restauren el “equilibrio” otorgando más crédito, aumentando el endeudamiento de los clientes de los bancos para restaurar el mercado inmobiliario a su grado anterior de inasequibilidad.

Interrogadores del Congreso señalaron que los bancos no estaban prestando más dinero. Los tipos de interés para hipotecas han aumentado, no caído, a pesar de que la Reserva Federal suministra crédito a los bancos a sólo un cuarto de un punto porcentual (un promedio de cerca de 0,30 por centavo la semana pasada.) Los estándares para créditos (comprensiblemente) han sido hechos más rigurosos para requerir que los posibles compradores aporten más de su propio dinero. Las ejecuciones hipotecarias y los desalojos han aumentado y los precios de las propiedades siguen bajando. También cae casi en línea recta el Promedio Industrial Dow Jones, bajando la semana pasada bajo la marca de los 8.000 a los niveles más bajos en años. Nada resulta tal como lo había prometido el señor Paulson.

La palabra que más utilizan los funcionarios del Tesoro estos días es “inesperado.” En su audiencia en el subcomité del viernes 14 de noviembre, Dennis Kucinich preguntó al compañero de trabajo del señor Paulson, Neel Kashkari, si la falta de previsión realista del Tesoro fue un error inocente o un caso de fraude por enganche u engaño. El señor Kashkari se negó a contestar claramente repitiendo un bucle de “temas de conversación” en el que afirmaba que los obsequios eran el camino adecuado para hacer que la economía vuelva a “moverse.” Los bancos utilizarían su poder redescubierto para ayudar a que los clientes vuelvan a endeudarse aún más, presumiblemente a las tasas exponenciales requeridas para volver a inflar los precios de las propiedades y de las acciones.

El congresista republicano Darrill Issa sólo preguntó cuándo el Tesoro decidió dejar de lado la ley escrita y realizar un obsequio alternativo a Wall Street en lugar de ayudar a los propietarios de casas en cesación de pagos. ¿Por qué no ha hecho lo que especificaba la ley que el propio señor Paulson insistió que aceptara el Congreso – organizar pagos ordenados de deudas utilizando los prometidos 50.000 millones de dólares de dineros públicos para comprar hipotecas encaminadas a la ejecución hipotecaria, y volver a fijar hipotecas de un valor irreal para que reflejen los niveles actuales de precios? La renegociación de hipotecas a ese precio con los propietarios-ocupantes existentes – o la venta de la propiedad a un comprador que pueda permitirse condiciones justas – eliminaría las ventas atribuladas que están envenenando los mercados locales de propiedades. ¿No es lo que planteaba, después de todo, el plan del Congreso?

El señor Kashkari trató permanentemente de ganar tiempo explicando procedimientos de rutina del Tesoro. Aseguró al comité cada noche estaba preocupado por la suerte de los propietarios de casas, y dijo que el señor Paulson también se retorcía las manos por empatía, pero que había considerado mucho mejor dar dinero a los bancos en la esperanza de que mostrarían una preocupación similar por sus clientes. Los miembros del comité simplemente se dieron por vencidos cuando fue evidente que los funcionarios del Tesoro se negaban a dar respuestas claras, tal como la Reserva Federal lo había hecho con el Congreso al negarse a dar detalle alguno sobre el obsequio de 850.000 millones de dólares que había estado realizando bajo su propio programa de dinero por basura. El 12 de noviembre, el señor Paulson dio su excusa: “Cambiamos nuestra estrategia cuando cambiaron los hechos.”

¿Cuáles eran esos hechos? Para comenzar, la Reserva Federal descubrió que podía transferir una suma aún mayor al programa “dinero por basura” que la que el Tesoro iba a suministrar originalmente. El plan del Tesoro habría obligado a los bancos a aceptar una pérdida al vender sus “activos con problemas” (hipotecas chatarra) a los actuales precios post-burbuja. A los banqueros no les gusta tener pérdidas. Se supone que las tenga el gobierno. La Reserva Federal puede hacer lo que le dé la gana para “estabilizar mercados,” bajo una cláusula general introducida en su Ley precisamente con ese propósito. Aplicando la justificación “privatizar los beneficios, socializar las pérdidas” a la que los cabilderos de los bancos han sacado brillo durante el siglo pasado, ha decidido que la mejor manera de “estabilizar la economía” es intercambiar bonos del Tesoro por activos chatarra de alto riesgo a valor nominal, evitando que los bancos tengan que aceptar una pérdida.

Mientras más riqueza se acumula en la cumbre de la pirámide económica y mientras más bancos pueden ser consolidados en unos pocos que determinen el mercado, más “estables” serán los mercados. Es la doctrina económica neoliberal

Mientras más riqueza se acumula en la cumbre de la pirámide económica y mientras más bancos pueden ser consolidados en unos pocos que determinen el mercado, más “estables” serán los mercados. Es la doctrina económica neoliberal utilizada para justificar la compra por la Reserva Federal de hipotecas chatarra, bonos chatarra, y de las malas apuestas en el seguro de derivados que había preparado A.I.G. Sólo se puede concluir que el señor Paulson engañó a sabiendas cuando dijo al Congreso el 12 de noviembre que el gobierno había encontrado un mejor camino para que su obsequio goteara de los bancos a los mercados crediticios que comprar sus préstamos malos. Por cierto ha estado haciendo precisamente eso, pero a través de la Reserva Federal y al precio íntegro y en secreto, lejos de los ojos curiosos del Congreso, en lugar de hacerlo a través del programa del Tesoro que el Congreso autorizó bajo términos más orientados al mercado actual con la intención de proteger los “intereses del contribuyente.” La Reserva Federal evalúa las hipotecas chatarra a los altos precios de fantasía que habían pagado los bancos, A.I.G. y otras compañías, evitando que tuvieran que sufrir una pérdida. Los hedge funds y los especuladores que habían comprado seguros chatarra de A.I.G. fueron saneados y accionistas de A.I.G. fueron salvados por la infusión de capital gubernamental de modo que los jugadores no tuvieran que perder dinero en el casino Wall Street.

Ahora, cuando lo hace la Reserva Federal, el Tesoro puede volcarse a su propia forma de obsequio: comprar acciones de los bancos muy por sobre su precio de mercado (es decir, sobre el precio pagado por inversionistas como Warren Buffett por acciones de Goldman Sachs), a condiciones que permiten que los bancos vayan y utilicen el dinero para comprar otros bancos, pagar dividendos a accionistas o pagar altos salarios de ejecutivos en lugar de ayudar a los deudores hipotecarios. “No pienso que el gobierno debiera colocar dinero en instituciones desfallecientes,” aseguró el señor Kashkari al Congreso, explicando que el rescate de A.I.G., Fannie Mae y Freddie Mac sería en vano sin más rescates gubernamentales. La observación final del representante Kucinich al señor Kashkari fue: “La declaración que acaba de hacer, la oirá hasta el fin de su carrera.”

La contradicción interna es por qué la lógica republicana de disgregar Fannie Mae y Freddie Mac en compañías más pequeñas no se aplica al sistema bancario comercial. En lugar de consolidar el sistema bancario en manos de bancos de Nueva York y la Costa Este, ¿por qué no debería el gobierno disgregar instituciones financieras “demasiado grandes para quebrar”? En su lugar, el Tesoro simplemente invierte en acciones de bancos, dejando en su lugar a los accionistas existentes en lugar de eliminarlos.

El señor Paulson bajo George Bush en 2008 se parece a un equivalente de Anatoly Chubais bajo Boris Yeltsin en 1996. Exactamente como los neoliberales rusos dirigidos por Chubais fueron promocionados por el Secretario del Tesoro de Clinton, Robert Rubin de Goldman Sachs, el intento actual del poder de Wall Street de reemplazar al gobierno como planificador central de la economía es orquestado por otro Secretario del Tesoro de Goldman Sachs, empoderado para decidir cuales cleptócratas van a recibir cuales recursos públicos y bajo qué condiciones, con la ayuda de “Helicóptero” Ben Bernanke en la Reserva Federal. La famosa pulla de Bernanke sobre helicópteros que lanzan dinero para que la economía se mueva parece limitarse a Wall Street para ser utilizada en la compra de activos financieros, no verdaderos bienes y servicios para la población en general.

En lugar de consolidar el sistema bancario en manos de bancos de Nueva York y la Costa Este, ¿por qué no debería el gobierno disgregar instituciones financieras “demasiado grandes para quebrar”?

El camino al G-20

Hablando el jueves 13 de noviembre, en el Manhattan Institute, una organización de cabildeo para las finanzas y los bienes raíces, el presidente Bush repitió el mito de que países extranjeros reciclan tantos dólares a EE.UU. debido a nuestra “fuerte economía” y libres mercados.

La realidad es bastante diferente. No hay nada parecido a un “libre mercado.” Durante unos pocos días después del anuncio del obsequio de 700.000 millones de dólares, algunos oponentes viscerales a los gastos gubernamentales acusaron que era “socialismo,” pero descubrieron rápidamente que no todos los gastos de un gobierno son socialistas. No importa qué sistema económico se siga, todos los mercados son planificados, y siempre lo han sido desde que se desarrollaron los calendarios en la Edad de Hielo. La mayoría de las estructuras de mercado a través de la historia han sido organizadas de manera que den todo por nada a los intereses creados. Sigue siendo la esencia del capitalismo post-feudal – o como algunos lo han expresado, el corporativismo.

Lo que sucede en la práctica es que los bancos centrales extranjeros reciclan los dólares que sus exportadores y vendedores de recursos reciben porque (como señalara anteriormente) sus monedas subirían su valor si no lo hicieran. Eso haría que sus exportaciones no podrían competir en los mercados mundiales, produciendo desempleo. Por lo tanto los países extranjeros han caído en una trampa de dólares. Envían sus ahorros para financiar el déficit interior del gobierno de EE.UU. en lugar de ayudar a sus propias economías interiores, porque no han logrado crear una alternativa para el dólar. Aparte de la deuda del Tesoro, las hipotecas de bienes raíces son la única categoría suficientemente grande como para absorber los excedentes de dólares que resultan de los déficit de pagos de EE.UU. resultantes, igual que de los gastos militares de EE.UU. en el extranjero, de gastos de los consumidores para hinchar el déficit comercial, y flujos al exterior de inversiones a medida que inversionistas dentro del país y en el extranjero diversifican sus carteras afuera de EE.UU. La conclusión es que las reservas monetarias del mundo han llegado a consistir de préstamos de bancos centrales para financiar la economía burbuja de EE.UU. Pero la filosofía desreguladora visceral de las eras de Clinton y Bush ha destruido el mercado de inversiones de EE.UU.

La mayoría de las estructuras de mercado a través de la historia han sido organizadas de manera que den todo por nada a los intereses creados.

Lo que hace que esta dinámica sea inestable es que las exportaciones de EE.UU. son aún menos competitivas a medida que los mayores costes de la vivienda y los pagos por el servicio de deudas aumentan el coste de la vida y de los negocios. Mientras más dólares reciclan los países extranjeros, menos podrá la economía de EE.UU. reducir sus deudas exportando más. De modo que es seguro que la dinámica será un juego perdido para los gobiernos extranjeros – a menos que alguien pueda explicar cómo EE.UU. puede generar los 4 billones de dólares para pagar su deuda a los bancos centrales del mundo. Para empeorar las cosas, la tendencia descendiente del dólar frente al euro y a la libra esterlina obliga a los acreedores extranjeros a una pérdida en sus fondos en dólares denominados en sus propias monedas.

Nadie ha encontrado una solución “orientada por el mercado” para este problema. Es lo que condenó al fracaso las reuniones del G-20 de este fin de semana, igual como no pudo haber un acuerdo en las reuniones del G7 hace unas pocas semanas. Ante los sueños del Tesoro de EE.UU. de volver a inflar el mercado hipotecario, Europa está tratando de fijar un límite al financiamiento de una propuesta perdedora. Pero ahora, cuando el oro ya no es el medio para ajustar déficit de balanzas de pagos, los bancos centrales extranjeros carecen de una alternativa para el dólar de EE.UU. a fin de mantener sus reservas monetarias. Esto los deja con (1) valores del Tesoro de EE.UU., y (2) valores hipotecarios de EE.UU. Los últimos años han visto una diversificación ulterior a través de “fondos soberanos de riqueza” hacia (3) propiedad directa de recursos minerales, compañías industriales, infraestructura nacional privatizada y otra inversión de propiedad directa en lugar de deuda. Pero en lugar de saludar esta posibilidad, el gobierno de EE.UU. trata de limitar la compra por bancos centrales extranjeros de hipotecas chatarra, bonos chatarra y otra basura financiera. Llamar a algo semejante “equilibrio del mercado” es darse el gusto de usar el argot de autosatisfacción que envuelve en niebla el diálogo financiero internacional actual.

Para decirlo de modo terminante, el problema en las reuniones del G-20 es la desconfianza por el sistema bancario no regulado de EE.UU., y, detrás de él, “reguladores” gubernamentales que se niegan a regular. China y otros destinatarios extranjeros de dólares han estado tratando al dólar como una patata caliente, y tratan de gastarlo en la compra de minerales, combustibles y otros recursos extranjeros de cualquier país que acepte pago en dólares. La mayor de los interesados son países del tercer mundo que todavía están comprometidos con el pago de las pesadas deudas dolarizadas que deben al Banco Mundial y a otros acreedores globales. El precio por permanecer en el sistema de Bretton Woods es sacrificar su dominio público en una especie de venta previa a la bancarrota en lugar de repudiar sus deudas bajo las válvulas de escape de la “deuda odiosa” y de la “cesión fraudulenta”. Los que se requiere no es una “reforma” del Banco Mundial y del FMI, sino su reemplazo. Pero esa es otra historia, la que otros países ni siquiera se atrevieron a mencionar en las reuniones del 15 y 16 de noviembre.

el gobierno de EE.UU. trata de limitar la compra por bancos centrales extranjeros de hipotecas chatarra, bonos chatarra y otra basura financiera

Eurolandia está oficialmente en recesión por primera vez desde el nacimiento de la moneda única. Parte del motivo es que sus países miembro se sintieron obligados a utilizar sus superávit monetarios para apoyar al dólar – y de ahí, el déficit presupuestario del Tesoro de EE.UU. – en lugar de apoyar sus propias economías interiores. Justo antes de volar a EE.UU. este fin de semana, el presidente francés Nicolás Sarkozy anunció su posición: “‘El dólar, que a fines de la Segunda Guerra Mundial, era la única moneda mundial, ya no puede pretender ser la única moneda mundial… Lo que era verdad en 1945, ya no puede ser verdad hoy en día.’” Señalar este hecho ya no es asunto de ‘coraje,’ sino de ‘sentido común’” El primer ministro italiano Silvio Bernusconi hizo un esfuerzo especial por defender a Rusia, criticando a EE.UU. por “provocar” a Moscú con su escudo de defensa de misiles. Pero el señor Paulson insistió en que la crisis financiera global no es “por culpa de ninguna nación.”

Los responsables estadounidenses prefirieron negar descaradamente lo evidente, incluyendo una nueva ola de proteccionismo estadounidense para la industria automovilística en lo que puede ser un anuncio del nacionalismo económico que vendrá. “Los banqueros se quejan de que los planes de rescate financiero decididos en muchos países deforman la competencia porque operan en términos muy diferentes, mientras otros dicen que los rescates que están siendo considerados para los fabricantes de coches en EE.UU. representan un esfuerzo clásico por proteger a campeones nacionales, lo que podría inspirar actos copiones en otros sitios.” Así lo dijo Krishna Goha en Financial Times, al describir por qué, cuando los ministros de finanzas del G-20 reafirmaron su apoyo al libre comercio, hablaban en gran parte con intenciones contradictorias.

Los últimos ocho años han demostrado la locura de imaginar que el mercado bursátil y los bienes raíces puedan suministrar tasas estables de rendimiento que se acumulen en aumentos exponenciales de ahorros, suficientes para pagar ingresos para jubilaciones y que enriquezcan a propietarios de casas y a pequeños inversionistas sin que realmente tengan que trabajar. Los gestores de inversiones anuncian “Deje que su dinero trabaje para usted,” pero sólo la gente trabaja realmente. Los rendimientos financieros son pagados en la forma de dominio sobre el poder laboral – trabajadores “cumpliendo una condena.” Lo que los bancos suministran es deuda, y permanece en su sitio después que se ha gastado la fuerza de la inflación de precios de activos y los precios del mercado caen por debajo de los pasivos para causar Patrimonio Negativo. Así operan las burbujas económicas. Pero si se escucha a los neoliberales de Wall Street, no es necesario pagar a los jubilados con lo producido. El capitalismo financiero puede reemplazar al capitalismo industrial sin necesitar en absoluto una base económica “real.”

Lo que los bancos suministran es deuda, y permanece en su sitio después que se ha gastado la fuerza de la inflación de precios de activos y los precios del mercado caen por debajo de los pasivos para causar Patrimonio Negativo.

¿Quién vive de gorra?

¡Basta de condiciones materiales de producción! Todos podemos vivir libres si la ingeniería financiera reemplaza la ingeniería industrial. Ahora dicen que el Tesoro discute rescates para los emisores de tarjetas de crédito, haciéndose cargo de sus malas deudas. Presumiblemente los bancos incluso podrán cobrar al gobierno por la acumulación de exorbitantes emolumentos de penalización.

Los bancos y Wall Street amenazan con demoler la economía “declarándose en huelga” y al crear un apretón crediticio que obligue a ejecuciones hipotecarias y al colapso económico, si el Congreso y la Reserva federal no los salvan de sufrir pérdidas por sus malos préstamos y derivados financieros. Los extranjeros también deben tener un papel subordinado en este juego, o el propio sistema financiero internacional se derrumbará. Los clientes financieros tienen que absorber las pérdidas.

La reacción más razonable a esta postura desvergonzada puede ser devolver las funciones monetarias de la Reserva Federal al Tesoro de EE.UU. Es donde fueron dirigidas con gran éxito antes de 1913. En los años treinta el “Plan Chicago,” propuesto en las ruinas del sistema bancario y de los desmanes de Wall Street que agravaron la Gran Depresión, proponía que se convirtiera la banca comercial en bancos de ahorros de estilo clásico con reservas de un 100 por ciento. Una versión modernizada es presentada en la propuesta de una Ley de Reforma Monetaria por el Instituto Monetario Estadounidense, como una alternativa para las altas finanzas disfuncionales que los cabilderos de Wall Street han creado como una máquina Frankenstein de venta de deudas. La economía de EE.UU. ha estado viviendo de una combinación de reciclaje extranjero de dólares y de crédito bancario que han sido utilizados simplemente para “crear riqueza” inflando los precios de los activos, no mediante el financiamiento de nueva creación de capital.

Tal como han resultado las cosas, los bancos han quebrado haciendo esto. El Tesoro les ha dado billones de dólares de ayuda, e incluso más como ser favoritismo tributario especial, garantías para préstamos y para seguros de depósitos. Esto sólo puede continuar mientras los bancos puedan lograr que el inevitable colapso de los esquemas de interés compuesto parezca impensable. Ese intento es lo que condenó al fracaso las reuniones del G-20 de este fin de semana, y lo hará con cualquier gobierno de EE.UU. que trate de seguir sus pasos.

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* Michael Hudson es colaborador regular de CounterPunch. Es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire. Para contactos escriba a: mh@michael-hudson.com

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“La idea de que se va a inventar un nuevo socialismo inaudito a partir de alguna experiencia de neodesarrollismo caudillista, hiperdependiente del mercado mundial me parece una broma de mal gusto.”
Marc Saint-Upéry en Le Monde Diplomatique, ed. boliviana.

Entrevista a Marc Saint-Upéry: “La crisis muestra los límites del socialismo del siglo XXI”

Por Pablo Stefanoni* y Ricardo Bajo**
Para Kaos en la Red, 17.11.08

- ¿Estamos frente al fin del capitalismo, de un tipo de capitalismo, de un modo de regulación? ¿Qué se discute por estos días en Estados Unidos?

- Ralph Nader, el eterno candidato progresista alternativo en las elecciones estadounidenses, contaba hace poco que, cuando era niño, su padre les hizo un día a él y a sus hermanos la siguiente pregunta: “¿Por qué el capitalismo siempre sobrevivirá?”. Y les dio en seguida la respuesta: “Porque siempre se usará el socialismo para salvarlo”.
Es más o menos lo que va a pasar o que ya está pasando ahora. Cuando el capitalismo se vuelve loco y el mito del mercado autorregulado se derrumba, se redescubre el recetario intervencionista y se escuchan discursos casi anticapitalistas de parte de gente como Nicolas Sarkozy o confesiones de crisis existencial de parte de ultraortodoxos como [el ex presidente de la Reserva Federal de EE.UU.] Alan Greenspan. Hace poco, la revista conservadora británica The Spectator publicó un artículo titulado “Admítanlo: Marx tenía parcialmente razón”, en el que subrayaba la pertinencia de los análisis marxianos sobre el fetichismo de la mercancía.
Ahora bien, muchas de estas declaraciones dramáticas hacen parte, también, del pequeño teatro político que acompaña la crisis. La cuestión de saber cuánto y qué tipo de “socialismo” se va a usar par salvar el capitalismo queda abierta en la práctica. Depende de muchos factores, en particular de la mayor o menor inercia ideológica y corporativa de los varios actores y de sus intereses, y de la gravedad de la recesión. Constato que los economistas, incluso los economistas más críticos y heterodoxos, tienen opiniones divergentes sobre este último tema. La verdad es que, en EE.UU., el nivel de preocupación e incluso de angustia, tanto de los expertos como de la población, es enorme. Pero ni se ha visto lo peor de la crisis, ni se perfila un horizonte muy claro de soluciones creíbles.
En cuanto al capitalismo en general, no es un castillo de naipes sostenido por la maldad de unos pocos, ni es un parásito monstruoso en el cuerpo sano de la humanidad. Es un sistema de interrelaciones muy denso y muy complejo en el que todos participamos, aunque en modo muy desigual y con muchas contradicciones. La historia comprueba que es incluso capaz de alimentarse de estas contradicciones y de relanzar su dinámica a partir de ellas, así que la cuestión de su fin o de su superación no es un tema para profecías baratas.

- ¿Se puede hablar de un resurgimiento de las ideas keynesianas?¿Hay diferencias claras entre Obama y McCain al respecto?

- No hay dudas de que la idea reaganiana de que “el gobierno no es la solución sino el problema” está ahora seriamente desacreditada, aunque la candidata a la vicepresidencia republicana, Sarah Palin, usó esta misma fórmula en un debate reciente (pocos minutos antes de decir lo contrario, o sea que el gobierno “no ejerció un control suficiente sobre los mercados financieros”).
En cuanto a Keynes, se le atribuye a veces cosas que no defendió o que no le pertenecen en exclusividad, pero su análisis del funcionamiento de las burbujas especulativas, por ejemplo, tuvo una ilustración perfecta en esta crisis.

Parecería que la filosofía económica personal de Obama es una mezcla muy pragmática de algunas ideas de la “tercera vía” (en su supuesta concepción ideal más que en su implementación concreta en Gran Bretaña) y de cierto intervencionismo rooseveltiano. Por un lado, sinergía flexible entre iniciativa pública y sector privado y preferencia por el establecimiento de un marco regulatorio más que por el control estatal directo. Por otro lado, grandes programas estatales e inversiones públicas para estimular la economía, y también para acelerar la transición hacia un modelo energético sustentable. Eso dicho, hay de todo entre sus asesores, incluso personajes que tienen un responsabilidad directa en la borrachera desreguladora de los ‘90, como Robert Rubin, ex ejecutivo de Goldman Sachs y ex secretario del Tesoro de Clinton, o Lawrence Summers, que también fue secretario del Tesoro demócrata. Ambos contribuyeron a desmantelar el régimen de controles sobre las actividades financieras instaurado por Roosevelt durante el New Deal. Pero hay también en el equipo de Obama gente más crítica del fundamentalismo de mercado. Entre ellos, curiosamente, uno de los hombres más ricos del planeta, el multimillonario Warren Buffett, que se opuso a la ola de desregulación y, hace unos años, tachó las innovaciones financieras permitidas por ella de “armas financieras de destrucción masiva”.
Más que los programas o los equipos de campaña, creo que serán la naturaleza y la gravedad de la crisis, así como los márgenes de maniobra presupuestarias (siempre más estrechos por la desastrosa gestión republicana y el impacto fiscal de la crisis) los que dictarán las políticas reales del gobierno estadounidense.

- En los años ‘30 la crisis se procesó como descontento que alimentó las filas del fascismo y el nazismo, ¿cree que hoy está a la orden del día una salida reaccionaria de este tipo?

- Hay quien sigue repitiendo en modo totalmente abstracto que la única solución a la crisis son las luchas populares, que la sabiduría o la “conciencia revolucionaria” del pueblo o de la multitud es la salvación. En realidad, la lucha de clases, la movilización popular, los movimientos sociales progresistas, cada vez que han llegado a cierto umbral de capacidad organizativa y estratégica, han tenido más bien un efecto profundamente civilizatorio sobre el capitalismo. Y también sobre el “socialismo” real, como se ve ahora en China con las numerosas luchas obreras y campesinas, dispersas pero virulentas, que obligan el Partido Comunista Chino a plantear el tema de las crecientes desigualdades y de la creación de un sistema de protección social universal (cosa que curiosamente no existía hasta ahora en la China “socialista”, ya que en el modelo maoísta ortodoxo, era sustituido por los beneficios sociales ofrecidos por los colectivos laborales).
Pero la lucha de clases organizada está muy lejos de canalizar todas las frustraciones y todas las energías beligerantes de los varios sectores de la sociedad. En la campaña electoral estadounidense, hasta el estado mayor republicano se asustó del nivel de odio paranoico antiminorías, antiinmigrantes, antimusulmán, antiintelectual, con un tinte anticomunista absurdo y desfasado, que se expresó en algunos de los mítines de McCain y Palin, generalmente por parte de los sectores más populares de la base republicana. La política del miedo y del odio manipulada por demagogos reaccionarios, la fascistización de sectores enteros de la clase media, la victimización de los más vulnerables por los simplemente débiles, o de los superpobres por los menos pobres, o de los migrantes por los autóctonos (o incluso de las nuevas generaciones de migrantes por las precedentes), son fenómenos que vamos a ver resurgir, si bien no creo que puedan alcanzar el mismo nivel de organización y eficiencia política que en los años ‘30. Tampoco serán una exclusividad de los países del Norte, como si los pobres del Sur fueran necesariamente más virtuosos o más solidarios entre sí.

la fascistización de sectores enteros de la clase media, la victimización de los más vulnerables por los simplemente débiles, o de los superpobres por los menos pobres, o de los migrantes por los autóctonos (o incluso de las nuevas generaciones de migrantes por las precedentes), son fenómenos que vamos a ver resurgir

Les aseguro que vamos a ver cosas sorprendentes y muy desagradables por todos lados, sobre todo si la recesión se profundiza, coincide con una fuerte agravamiento de la condiciones climáticas y estimula un sálvese quien pueda generalizado. Si no hay barreras institucionales defendidas y garantizadas por actores políticos lúcidos y organizados, ninguna supuesta “conciencia revolucionaria de las masas” nos protegerá de estos brotes de barbarie.

- Frente a esta crisis, ¿el llamado “socialismo del siglo XXI” representa una alternativa?

- Déjenme contarles una historia. Hay una líder sumamente popular entre las capas más humildes y menos educadas de la población de su país que anda diciendo por ahí que “en nuestro Estado, los ciudadanos poseen colectivamente los recursos naturales y compartimos la riqueza cuando el desarrollo de estos recursos ocurre” (2). Esta líder peleó ferozmente con las empresas petroleras privadas para aumentar las regalías y los impuestos sobre la explotación de los pozos. Es percibida por el pueblo como una persona “que entiende nuestros problemas y habla como nosotros, no como las elites arrogantes”. Se llama… Sarah Palin (otra vez), la ultra reaccionaria gobernadora de Alaska y binomio de McCain, que regala cada año un cheque de cuatro cifras en dólares a cada ciudadano de este petroestado subárctico.
Entonces sinceramente, la idea de que se va a inventar un nuevo socialismo inaudito a partir de alguna experiencia de neodesarrollismo caudillista, extractivista y rentista hiperdependiente del mercado mundial y de los precios de las materias primas me parece una especie de broma de mal gusto. La crisis global va a dejar a la luz los límites del supuesto “socialismo del siglo XXI”. Eso está claro en la práctica y lo será cada vez más a medida que se agrava la situación.

la idea de que se va a inventar un nuevo socialismo inaudito a partir de alguna experiencia de neodesarrollismo caudillista, extractivista y rentista hiperdependiente del mercado mundial y de los precios de las materias primas me parece una especie de broma de mal gusto

En cuanto a la “teoría”, pude seguir algunos de los debates sobre el socialismo del siglo XXI en Venezuela y en Ecuador, por ejemplo. Y no es difícil constatar el carácter vago, retórico, puramente emocional o abstracto, incluso a veces simplemente delirante, de los discursos que se escuchan sobre el asunto. Fuera de algunos refritos bien intencionados sobre la democracia participativa (que sin embargo funciona ahora en Venezuela sea como pura manipulación verticalista, sea como válvula de escape de las frustraciones populares frente a la inoperancia febril de la administración central, y en general como una mezcla ambigua de ambas cosas), no veo ahí ninguna herramienta conceptual, ninguna propuesta de diseño institucional concreto, que permita orientarnos en la búsqueda de una alternativa al capitalismo.

- Pero, con todo, el imaginario socialista parece haber recuperado cierto protagonismo.

- No estoy seguro de entender qué se quiere decir con esto. Por supuesto, hay una enorme crisis de legitimidad del discurso neoliberal y, en cierta medida, de la confianza en el sistema capitalista. Pero no comparto para nada la ilusión un poco narcisista de que la “oleada de izquierda” en Sudamérica abre nuevos horizontes anticapitalistas insospechados para la humanidad.
Ya sería una resultado bastante satisfactorio si mejorara en modo duradero la vida cotidiana de los más necesitados y democratizara las relaciones sociales y políticas en los varios países de la región. En ninguna de las experiencias más o menos progresistas en curso, insisto, en ninguna, se observan transformaciones de la estructura económica y social que lleguen siquiera al nivel de las que implementaron, por ejemplo, los laboristas británicos en 1945.
Pero busquemos otros ejemplos. En reacción a la crisis estadounidense, que pone también en peligro la estabilidad y la prosperidad de la economía china, el Partido Comunista acaba de anunciar que se propone liberalizar la tenencia de la tierra (hasta ahora propiedad supuestamente colectiva e inalienable), permitiendo a los campesinos alquilar y alienar sus parcelas a largo plazo, lo que se hacía ya masivamente en modo clandestino. Según los dirigentes chinos, la medida tendría como objetivo estimular la productividad rural, dar más márgenes de maniobra a los campesinos para ahorrar menos y consumir más, reducir la importante desigualdad social entre campo y ciudad (y con ella la presión de la migración interna) y ampliar un mercado interno poco desarrollado para poder enfrentar el choque de la recesión mundial que amenaza las exportaciones del gigante asiático.
Parecería que lo que hace la China “socialista” es liberalizar o privatizar la tenencia de la tierra –una medida de estilo capitalista– para protegerse de la crisis capitalista pero en nombre de la preservación del socialismo y de la reducción de la desigualdad. Al final de cuentas, ¿eso va hacia más socialismo o hacia más capitalismo? No tengo la respuesta, y probablemente la pregunta no debería ni siquiera plantearse así, pero sé al menos dos cosas:

1) el seudodebate latinoamericano sobre el socialismo del siglo XXI no nos ofrece ningún marco analítico serio para descifrar la complejidad de este tipo de evolución;

2) cualquier medida socioeconómica que tomen los chinos tendrá más impacto para el futuro del conjunto de la humanidad que todo lo que puedan decir o hacer los gobiernos de centroizquierda latinoamericanos.

lo que hace la China “socialista” es liberalizar o privatizar la tenencia de la tierra –una medida de estilo capitalista– para protegerse de la crisis capitalista pero en nombre de la preservación del socialismo y de la reducción de la desigualdad. Al final de cuentas, ¿eso va hacia más socialismo o hacia más capitalismo?

En cuanto al fondo del asunto, creo que la eventual transición a un sistema poscapitalista es mucho más un problema antropológico de largo aliento que una cuestión de decisiones y de estrategias políticas a corto o mediano plazo, aún menos un pretexto para consignas rimbombantes. Supone la emergencia paralela de nuevas configuraciones de incentivos económicos y morales y de nuevos diseños institucionales arraigados en prácticas organizativas y materiales sustentables, lo que no tiene nada que ver con el voluntarismo de una vanguardia iluminada que pretende forjar un supuesto “hombre nuevo” por las buenas o por las malas. Hasta ahora, fue esencialmente por las malas y a latigazos.
Y cuando no es por las malas, corre el riesgo de ser pura pantalla, como en la Venezuela de los boliburgueses diz que socialistas que organizan la flexibilización laboral maquillando sus empresas en cooperativas y viajan a Miami para hacer sus compras de lujo.
Ahora bien, lo que sí puede hacer la política bajo la influencia de las luchas de masas es aumentar el grado de control de la sociedad sobre sí misma y evitarnos un retroceso por debajo de un umbral civilizatorio que sería un obstáculo para cualquier transición poscapitalista que no sea hacia la barbarie. En este sentido, la crisis actual abre una ventana de oportunidad para revertir las políticas más regresivas de los últimos veinte o treinta años y conquistar nuevos espacios de igualdad y nuevos derechos

- ¿Cómo ve la situación del proyecto de Hugo Chávez después de la derrota del año pasado y con elecciones locales a la vista?

- Escribía a inicios de 2007 que la revolución bolivariana parecía haber entrado en una fase de estancamiento y veía como poco probable un reimpulso democrático del proceso que lo rescate de la entropía burocrática y de la miopía rentista. Asimismo, expresaba mis dudas sobre la eventualidad de que la sociedad venezolana, chavistas incluidos, acepte sin pestañear satisfacer el deseo públicamente anunciado por Chávez de quedarse en el poder hasta 2021 e incluso 2030.
No pensaba, no obstante, ver mis predicciones confirmarse con tanta rapidez. El rendimiento decreciente de los programas sociales (las misiones), la extraordinaria ineficiencia de la administración, los brotes de escasez de los productos básicos y los apagones, la percepción de un auge descomunal de la corrupción y el hartazgo de la población de los barrios pobres frente a un nivel de inseguridad descontrolado, juegan un papel significativo en el desgaste chavista.
Estimulan también el increíble nivel de deterioro de las relaciones al interior del campo bolivariano: los últimos “traidores” denunciados hace poco por Chávez son nada menos que el Partido Comunista Venezolano y Patria Para Todos, hasta ayer aliados fieles y viveros de cuadros confiables y generalmente mucho mejor formados que los miembros del ex MVR, ahora PSUV [Partido Socialista Unido de Venezuela].
Las encuestas revelan un proceso de despolarización de la opinión pública, con un aumento de los “ni-ni” (cerca de 50% de los entrevistados se declaran ni chavistas ni opositores) y una evolución de la calidad del respaldo, todavía importante, de los venezolanos hacia Chávez. Ahora también culpan a Chávez y no sólo a su entorno, y una de las principales críticas es que “el presidente se ocupa menos de Venezuela y más de otros países”.
Precisamente, otra cosa que contribuye a debilitar la figura del presidente son los zigzagueos vertiginosos de su política exterior. Un ejemplo espectacular es la sorpresiva pero en realidad muy previsible reconciliación de julio de 2008 con Álvaro Uribe, que en pocos meses pasó del estatuto de “cobarde, mentiroso y cizañero”, “peoncito del Imperio”, “criminal que dirige un narcogobierno subordinado de Bush” a la posición de “hermano” “a quien se debe respetar” y con quien “estamos obligados a entendernos”.
Para retomar la metáfora que el secretario del Partido Comunista Italiano, Enrico Berlinguer, había usado a propósito de la Unión Soviética en los años ‘70, se podría decir que “la fuerza propulsiva de la revolución bolivariana se ha agotado”, con la diferencia de que esta peripecia duró menos de diez años y que gran parte de dicha “fuerza propulsiva” se sustentaba más en la magia del verbo que en la realidad. El líder bolivariano empoderó simbólicamente a los sectores marginados y politizó la cuestión social, pero en lo concreto, más allá de algunas políticas públicas bien intencionadas pero generalmente erráticas y rápidamente desvirtuadas por la ineficiencia, la corrupción y una lógica caótica de desinstucionalización permanente, se limitó a teñir de rojo el modelo de capitalismo de Estado rentista y derrochador típico de la “Venezuela saudita” en sus momentos de bonanza petrolera.

- ¿La crisis constituye una revancha para la socialdemocracia, como lo pretende José Luis Rodríguez Zapatero? ¿Qué tipo de izquierda es esa que se precipita para salvar un capitalismo financiero que ayer criticaba?

- Bueno, primero, se puede siempre discutir las bondades del plan de Henry Paulson o del de Gordon Brown (seguramente mejor aunque todavía muy deficiente en términos de control público y transparencia), pero no se trata sólo de “salvar el capitalismo financiero”. Hay que evitar a muy corto plazo el congelamiento total del sistema crediticio, que afectaría a todos los actores económicos, ricos o pobres, procapitalistas o anticapitalistas. No veo que se pueda cambiar de barco en plena tempestad para mudarse a una nave que todavía no existe.
Segundo, en su mayoría, las izquierdas del primer mundo no es que criticaban mucho este capitalismo financiero. Más bien, muy a menudo, figuras destacadas de la socialdemocracia no sólo predicaban la sabiduría de los mercados sino que eran socios y cómplices de grandes operadores de las finanzas. Es cierto que hay un cierto descaro en la actitud de Zapatero, o de Ségolène Royal en Francia, cuando pretenden darnos lecciones sobre los peligros de un capitalismo salvaje que no combatieron con mucho vigor ayer.
¿Pero de qué socialdemocracia estamos hablando? La socialdemocracia clásica preconizaba un matrimonio de razón con un capitalismo nacional que necesitaba nuevos equilibrios sociales. Con la “tercera vía” blairista y sus admiradores e imitadores, tuvimos más bien un matrimonio de amor con un capitalismo nómada y especulativo que no tiene ningún compromiso serio con la sociedad.
Eso dicho, el jueguito moralista barato de denunciar la hipocresía o la cobardía de los reformistas no nos lleva muy lejos. A los “revolucionarios” les encanta hacerse los machos indomables, pero la pusilanimidad real o supuesta de los reformistas no es esencialmente un problema de fibra moral o de solvencia testicular. Tampoco es un argumento a favor de la revolución por la simple razón que nadie sabe lo qué es la revolución, si debe ser algo más serio que un grandioso y efímero carnaval de los oprimidos. Los revolucionarios autoproclamados no tienen la menor idea de por dónde empezar para superar el capitalismo.
En Cuba, por ejemplo, se están más bien ingeniando, so pena de desaparecer del mapa, para tratar de capturar la energía y la vitalidad del mercado y del empresariado capitalistas sin poner en peligro el control dictatorial del partido sobre la sociedad. En cuanto a las ideas de reformas estructurales que algunos revolucionarios sí tienen, pueden ser muy deseables pero son de hecho las mismas que las de los “reformistas” consecuentes.

A los “revolucionarios” les encanta hacerse los machos indomables, pero la pusilanimidad real o supuesta de los reformistas no es esencialmente un problema de fibra moral o de solvencia testicular.

- ¿Pero entonces, qué deben hacer las izquierdas latinoamericanas?

- No tengo recetas y hay gente mucho más apta que yo para contestar. Pero diría que, primero, hay que fomentar y apoyar cualquier esquema de redistribución de la riqueza a mediano y largo plazo que sea económicamente sustentable, institucionalmente bien diseñado y que no descanse sólo en las ilusiones milagreras del modelo rentista-extractivista. La reforma tributaria ecuatoriana o la democratización y profundización del sistema de salud pública brasileño, de las que nadie habla, me parecen mucho más importantes que cualquier efímero regalo petrolero a las masas bolivarianas agradecidas.
Segundo, hay que seguir el esfuerzo de combatir cualquier forma de racismo o discriminación y descolonizar el imaginario y las instituciones para superar 500 años de subalternidad mental y material, pero sin caer en la idea ridícula de que aquí se está implementando, o se pueda implementar, un nuevo modelo que no tendría nada que ver con la civilización blanca-cristiana-capitalista-occidental (etc.). La civilización blanca-cristiana-capitalista-occidental no existe sino como pretexto falaz y obsoleto de la dominación colonial y del imaginario racista europeo. En realidad, es una mezcla contradictoria y en movimiento, como lo es la superestructura espiritual de cualquier formación social. Algunos predicadores del indianismo supuestamente radical comparten de hecho la misma visión de la realidad que Francisco Franco o Samuel Huntington, aunque valoricen de manera opuesta las “civilizaciones” que exaltan o rechazan.
Finalmente, por supuesto, hay que profundizar la integración continental y estimular un papel internacional proactivo de Sudamérica como bloque, con propuestas no sólo simbólicas sino prácticas, es decir creadoras de coaliciones eficientes y consensos alternativos, que persigan reformar la arquitectura institucional y las normas de las relaciones políticas y económicas internacionales.
Añadiré que me parece completamente estéril seguir sustentando el imaginario de la izquierda latinoamericana en una eterna confrontación retórica victimista con EE.UU., eso mientras las capas de hielo polares y los glaciares andinos se derritan, y mientras el auge de los nuevos gigantes asiáticos (que no tienen ninguna razón de hacernos regalos, vean el frío pragmatismo comercial de China y su contribución a la reprimarización “dependentista” de las economías sudamericanas) amenaza con provocar estragos en las economías de la región.
El dominio de Washington está en crisis, eso está muy bien, y no hay que aceptar ninguna regresión o imposición por este lado. Pero ya no puede ser una excusa para las falencias de los gobiernos progresistas y de los procesos de integración. Para ejercer un verdadero liderazgo moral y político, hay que fortalecer la funcionalidad de la Unasur , así como del Banco del Sur y de otras instituciones financieras regionales, como la poderosa BNDES brasileña. Hablando de Brasil, hay que abordar con franqueza, inteligencia estratégica y capacidad de fomentar consensos multilaterales los problemas que crea la fuerte asimetría demográfica, territorial y sobre todo económica de la que se beneficia este inmenso país, nos guste o no.
Pese a sus defectos, creo que las izquierdas latinoamericanas tienen un cierto potencial para encarar estos retos, pero necesitan un baño de verdad para empezar a aprender a decir lo que hacen y hacer lo que dicen. La paradoja del “giro a la izquierda” sudamericano es que coincide con un cambio de época que no requiere una evolución de la moderación a un radicalismo indefinido, o del radicalismo a una moderación pusilánime, sino de la abstracción fraudulenta de los discursos radicales a la necesidad de enfrentar concretamente los problemas radicales.

Notas

1. Marc Saint-Upéry es periodista y traductor francés residente en Ecuador. Es autor de El sueño de Bolívar. El desafío de las izquierdas sudamericanas (Paidós, 2008). Vive actualmente en Cambridge, EE.UU., donde está afiliado a la Fundación Nieman en la Universidad de Harvard.
2. Citado en Hendrik Hertzberg, “Like, Socialism”, The New Yorker, 3-11-2008.

* / ** (Director y subdirector de Le Monde Diplomatique-edición boliviana)

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En fin, desde museodelvideojuego.com

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Fase IV de la Crisis Sistémica Global: Ruptura del Sistema Monetario Mundial en el verano de 2009

Nota pública de GEAB N°29, 17.11.08

La reunión del G20 en Washington, del 14/15 de noviembre de 2008, es por sí un indicador histórico que marca el fin del monopolio occidental, ante todo anglosajón, de la gobernanza mundial económica y financiera. Pero, para el LEAP/E2020, esta reunión demostró muy claramente que estas cumbres están condenadas a la ineficacia frente a la crisis porque se limitan a tratar los síntomas (derivados financieros de los bancos, hedge funds, la explosión de los productos financieros derivados, la volatilidad extrema de los mercados financieros y de las divisas…) sin tratar la causa principal de la actual crisis sistémica global, esto es, el colapso del sistema de Bretton Woods fundado sobre el USD como el pivote del edificio monetario mundial. Sin una renovación completa del sistema heredado de 1944 antes del verano de 2009, la quiebra del sistema actual y de su corazón Estados Unidos, arrastrará al conjunto del planeta a una inestabilidad económica, social, política y estratégica sin precedentes denotada particularmente por la ruptura del sistema monetario mundial en el verano de 2009. En vista de la jerga y del programa tecnocrático del comunicado de esta primera Cumbre del G20, totalmente desconectado de la velocidad y la amplitud de la presente crisis (1), lo más probable es que primero habrá que pasar por esa catástrofe para que los problemas de fondo sean abordados concretamente y comience el principio de una respuesta eficaz a la crisis que finalmente se inició.

Cuatro fenómenos fundamentales actúan, de ahora en más, a plena potencia haciendo colapsar el sistema de Bretton Woods II (2) en el transcurso del año 2009, a saber:

1. Acelerado debilitamiento de los principales actores históricos: Estados Unidos, Reino Unido
2. Creciente divergencia entre los intereses de los actores fundamentales: Eurozona, China, Japón, Rusia y Brasil
3. Aceleración incontrolada de los procesos (des)estabilizadores de la última década
4. Multiplicación de choques-rebotes de una violencia creciente.

El LEAP/E2020 que ha anticipado ya ampliamente en los últimos números del GEAB los sucesos 1 y 4. En este GEAB N°29, nos concentraremos sobre los fenómenos 2 y 3.

La agitación que atrapó a los dirigentes mundiales desde fines de septiembre de 2008 ilustra claramente la sensación de pánico al nivel más alto. Los responsables políticos del conjunto del planeta comprendieron que la casa se incendiaba. Pero no percibieron una evidencia: que es la misma estructura del edificio lo que está en discusión. Simplemente no se trata de mejorar las consignas anti-incendio o la organización de socorros. Daremos una fuerte imagen simbólica, las torres gemelas del World Trade Center no colapsaron porque los bomberos llegaron tarde o porque no había bastante agua en el sistema automático anti-incendio: colapsaron porque su estructura no fue hecha para soportar el choque de dos aviones de línea que las golpearan casi simultáneamente.

El sistema monetario mundial actual está en una situación idéntica: las torres son Bretton Woods, y los aviones se llaman «crisis subprime», «crisis del crédito», «quiebras bancarias», «recesión económica», «Grandísima Depresión estadounidense», «déficit estadounidense», una verdadera escuadrilla.

Primer año de grandes correcciones bursátiles (Dow, en %, desde 1900) (el primer año de corrección actual fue el más violento desde 1900, más fuerte incluso que el de 1929) – Fuente ChartoftheDay

Los actuales dirigentes, resultantes del mundo que se hunde bajo nuestros ojos (Barak Obama incluido (3)), no pueden imaginar las soluciones necesarias, así como los banqueros centrales no pudieron, durante 2006/2007, imaginar la amplitud de la crisis actual (4). Es su mundo que desaparece bajo sus ojos, sus certezas y sus ilusiones (a veces idénticos por otra parte) (5). Según nuestro equipo, será necesario esperar una renovación de por lo menos del 20% de los principales dirigentes del planeta para que se pueda comenzar a surgir soluciones viables (6). Es en efecto, según el LEAP/E2020, la «masa crítica» necesaria para contemplar todo cambio fundamental de perspectiva en un grupo humano complejo y poco jerarquizado. Estamos muy lejos de la verdad hoy porque estos nuevos dirigentes, para contribuir realmente a las soluciones de la crisis, deben acceder al poder después de haber tomado conciencia de la naturaleza de la misma.

Para el LEAP/E2020, sin esta toma conciencia por los dirigentes mundiales, en el curso de los próximos tres meses y su consiguiente traducción en acciones, en los seis meses posteriores como lo indicábamos en el GEAB N°28, la deuda de Estados Unidos «implosionará» en el verano de 2009 bajo la forma de cesación de pagos del país o de una gran devaluación del USD. Este hundimiento estará precedido por casos similares en país menos importantes (ver el GEAB N°28), de lo cuales el Reino Unido ya sobre-endeudado, ve su deuda y sus déficit crecer casi al mismo ritmo que los de Washington (7). Como la Reserva Federal vio, mes a mes, que sus «Primary Dealers» (8) eran arrastrados por la crisis antes de que ella misma se enfrentara a un verdadero problema de capitalización y consiguientemente de supervivencia, Estados Unidos verá el año que viene que los países más integrados con su economía y muy dependientes financieramente (9), estallar uno por uno.

Autoridades monetarias controlantes de las importantes reservas mundiales reservas de divisas – Fuentes FMI/BRI/Wikipedia , 10/2008

El papel de los europeos en la materia es esencial (10). La Eurozona, en particular, debe transmitir un mensaje muy fuerte hacia Washington: «Estados Unidos caerá en un agujero negro económico y financiero en 2009 si se aferra a toda costa a sus pasados «privilegios». Una vez que el mundo le haya hecho la cruz al USD, será demasiado tarde para negociar algo». Con más de 550 mil millones de USD, la Eurozona posee la tercer (ex aequo con Rusia no es muy precisa sobre al respecto) reserva más importantes del mundo, detrás de China y Japón, y antes que los países del Golfo (ver cuadro anterior). Tiene, por lo tanto, el peso diplomático, financiero, económico, comercial y monetario para forzar a Washington a enfrentar la realidad (11). El conjunto de la UE permanecerá, porque todos los países europeos externos a la Eurozona están hoy a la merced de una grave crisis de su divisa o de su economía, incluso de las dos simultáneamente (12). Sin Eurolandia sus perspectivas a corto y medio plazo son muy sombrías. Por otra parte, el Euro es la única divisa a la que intentan unirse un número creciente de Estados inicialmente reticentes (Islandia, Dinamarca) o poco apremiados (Polonia, Turquía, Hungría) (13).

Signo de los tiempos, el Financial Times comenzó a establecer la lista de los activos materiales del gobierno federal estadounidense: bases militares, parques nacionales, edificios públicos, museos, todo ha sido evaluado para llegar a un importe de cerca de 1.500 mil millones USD, que es más o menos el importe del déficit presupuestario probable de 2009 (ver el detalle de los activos en el gráfico siguiente). No asombra que Taiwán, aunque muy dependiente de la seguridad suministrada por Washington, hubiera decidido dejar de comprar uno de los tres grandes componentes de la deuda pública estadounidense (los títulos Fannie Mae y Freddie Mac aunque ya «salvados» por el Estado federal (14)); o qué Japón se haya convertido en un vendedor neto de Bonos del Tesoro de EEUU.

Los que a pesar de nuestros consejos de estos dos últimos años, han invertido en Fannie Mae y Freddie Mac, en las Bolsas, en los grandes bancos de negocios estadounidenses o en el sector bancario en general, se tranquilizan una vez más, diciéndose: todo esto no ocurrirá porque «ellos» lo impedirán. Hay un único problema: ahora son «ellos» los aterrorizados y son «ellos» los que no comprenden nada de una situación para la cual nunca se prepararon. Como lo explicamos en el GEAB 28, el año 2008 constituye sólo el detonador de la crisis sistémica global. ¡Está próxima la fase IV, la de las consecuencias!

Activos del gobierno de Estados Unidos (09/2007) – Fuente: US GOA / Financial Times

———-

Notas:

(1) Podemos encontrar aquí el comunicado final, en inglés, un primer análisis muy reservado de la prensa francesa, donde el Journal du Dimanche, próximo al poder parisino, con el cual el conjunto de la prensa de los países de la Eurozona estará en consonancia con. Una cosa es cierta: esta Cumbre de G20 no habrá hecho nada para calmar la crisis, incluso hasta corre peligro de inquietar todavía más a los operadores debido a la negativa estadounidense de aceptar que los verdaderos problemas sean tratados.

(2) En desacuerdo con Gordon Brown y Nicolás Sarkozy, y los media que observan poco, Bretton Woods II existe desde los años 1970. En efecto a partir de 1971 y de la decisión unilateral estadounidense de abandonar la paridad USD/Oro, luego de los acuerdos de Jamaica en 1976 que de hecho formalizó un régimen general de cambios flotantes, saliéndose del marco inicial de Bretton Woods para entrar en un sistema generalizado por cambio flotantes (el Bretton Woods II).

(3) El futuro presidente Estados Unidos parece tener como único objetivo implementar su programa de campaña (Seguridad Social, infraestructuras, reducción de impuestos para la clase media), elaborado antes de la crisis, que implica cantidades de nuevos gastos mientras que el Estado está sobre-endeudado. Es un programa perfecto…. para un Estados Unidos que sólo existe en los discursos electorales.

(4) Ver al respecto, nuestras anticipaciones en los GEAB N°17 y 18.

(5) Es el caso de reservas en USD de numerosos países como China, Japón o los países productores de petróleo del Golfo Pérsico. Los dirigentes actuales no alcanzan a imaginar que esta centena de mil millones de USD acumulados en sus reservas, en realidad, posiblemente sólo valen entre el 50 % o el 30 % de su valor nominal. Son sus sucesores quienes sacarán, a disgusto, las conclusiones necesarias, concibiendo entonces un sistema mundial muy diferente del actual.

(6) Es decir, intelectualmente pertinentes y eficazmente implementadas.

(7) El Reino unido, a causa de su fuerte recesión, que hizo bajar el débil crecimiento medio de la UE en 2009. Gran Bretaña va a ser el «hombre enfermo» de la UE durante los próximos años.

(8) Es muy instructivo consultar en Wikipedia la reseña histórica de los «Primary Dealers», estos bancos fueron escogidos por la Reserve Federal estadounidense para ser los únicos los privilegiados que tienen derecho a hacer negocios con ella. En efecto, después de una larga estabilidad durante las últimas décadas, comprobamos de repente una reducción de la lista y la enumeración de «primary dealers» desaparecidos desde principios de 2008, totalmente barridos por la crisis.

(9) En término de aliados dependientes, es por otra parte el caso de Paquistán y de Ucrania bajo perfusión del FMI, de Turquía (donde el que el crédito acaba de reducirse). Esperamos ver a Egipto, Israel, Colombia unirse a la lista.

(10) Lo que destaca también Joseph Stiglitz en su artículo de 11/11/2008 en el Telegraph.

(11) Lejos está, para nuestro equipo, la idea que la Eurozona no tiene dificultades graves, también (ver particularmente el GEAB N°28 para las perspectivas económicas); pero en medio de una crisis histórica como la que vivimos estos problemas parecen menores comparados con los del año venidero de Estados Unidos, el Reino Unido o hasta Asia.

(12) Letonia acaba de nacionalizar de urgencia al segundo Banco del país; Hungría está bajo perfusión del BCE y el FMI; el crecimiento se hunde en Polonia, Dinamarca y Suecia preparan su entrada a la Eurozona en los próximos dos años; El Reino Unido está perdido…

(13) Fuente: NRC, 13/11/2008. Francamente no podemos decir lo mismo del USD, al contrario de los países que se quieren «des-ligar» del USD (suprimir la «ligadura», régimen de cambio ligado, que los une a la moneda estadounidense incluso creando divisas alternativas por ejemplo como las petro-monarquías del Golfo Pérsico con su proyecto de divisa común en 2010. Fuente: GulfNews, 22/09/2008.

(14) El anuncio de una nueva pérdida récord de Fannie Mae en el 3 ° el trimestre (29 mil millones USD) explica posiblemente esto. Fuentes: Barron’s, 24/10/2008; MarketWatch, 10/11/2008.

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15
nov

10 semanas de miedo

   Publicado por: admin  en Economía, Entradas

Teoría del miedo, de laetus.blogia.com

Teoría del miedo, de laetus.blogia.com

¡Baby Bush ignora qué es el G-20!

Por Alfredo Jalife-Rahme

La Jornada, México
Vía IAR Noticias, 14.11.08

En una clásica jugada de pérfida británica, que probablemente esté relacionada con las fuertes presiones de la anglósfera en la lucha por el liderazgo financiero entre la City y Wall Street, The Weekend Australian filtró una llamada de Baby Bush –uno de la presidentes más ignorantes del mundo (con el debido respeto al ranchero Fox)– al primer ministro del país de los canguros, Kevin Rudd, en la que inquiría saber “¿qué es el G-20?

Mientras el México neoliberal, que subsume la coalición gobernante del PAN y el PRI (mediante el trío nihilista Beltrones-Labastida-Gamboa) se derrumba con las descalificaciones financieras internacionales a todo su sistema bancario, lo cual ya habíamos adelantado (ver Bajo la Lupa 15, 19 y 26/10/08), Baby Bush convoca a regañadientes a la cumbre del G-20 en Washington el 15 de noviembre próximo con el fin de detener la hemorragia financiera global.

En una clásica jugada de pérfida británica, que probablemente esté relacionada con las fuertes presiones de la anglósfera en la lucha por el liderazgo financiero entre la City y Wall Street, The Weekend Australian (25/10/08) filtró una llamada de Baby Bush –uno de la presidentes más ignorantes del mundo (con el debido respeto al ranchero Fox)– al primer ministro del país de los canguros, Kevin Rudd, en la que inquiría saber “¿qué es el G-20?” El premier Rudd sugería que la solución a la crisis financiera debía incluir a los países asiáticos en el seno del G-20.

The Washington Post (27/10/08) desmintió rotundamente el contenido de la llamada, mientras la oposición australiana del Partido Liberal ha imprecado que tal filtración podría dañar las relaciones con EU, lo cual, a nuestro juicio, es una exageración aducir que se ha allanado la muy ya mancillada reputación de Baby Bush.

El grave problema de la convocatoria del G-20 es doble: exhibe la ausencia de liderazgo en el mundo cuando Baby Bush carece de las credenciales para tal desempeño, y Washington no es el lugar apropiado para la convocatoria cuando el presidente francés Nicolas Sarkozy deseaba un formato diferente (el G-8 más cinco potencias emergentes) para celebrar la reunión en Nueva York bajo la égida de la ONU, lo cual le valió una brutal filtración de los servicios de inteligencia de EU sobre los amoríos de Dominique Strauss-Kahn, carismático director israelí-marroquí-francés del FMI.

Si la escenografía no es la adecuada, la coreografía ha exhibido reyertas del polémico anfitrión, quien in extremis accedió a la presencia del presidente español Rodríguez Zapatero, a quien Baby Bush pretendía castigar porque retiró sus tropas de Irak. La ausencia de España hubiera sido descabellada, ya que, guste o disguste, representa con todo y sus severos problemas financieros la quinta potencia geoeconómica de la Unión Europea (UE).

No se nota mucha cohesión en el G-20 cuando el primer británico Gordon Brown parece haberle quitado el liderazgo de la anglósfera al catatónico Baby Bush, mientras los bloques de Europa continental y Asia no exhiben sus cartas y Sudamérica ha caído en la perplejidad.

La retórica del primer Brown suena muy atractiva, pero carece de sustancia refundacional al ser cuidadosamente escudriñada, ya que se ha pronunciado por la edulcoración del vigente cuan fracasado sistema monetario internacional, al desear la permanencia del modelo neoliberal y una “regulación lite” de la “contabilidad invisible” de los “paraísos fiscales” (Reuters, 9/11/08).

El “nuevo orden mundial” de Brown es tripartita entre Gran Bretaña, EU y la UE. No lo dice, pero excluye de tajo a Rusia, Asia, África y Latinoamérica. Su formulación se centra en abolir el proteccionismo (al que tiende Obama) y en frenar el contagio a los países de medianos ingresos (léase: la mayoría del G-20), mediante la creación de un nuevo departamento en el seno del FMI, así como un acuerdo librecambista del comercio mundial (¿querrá resucitar la cadavérica Ronda Doha?) y la recapitalización de los bancos con una “mejor coordinación internacional de las políticas monetarias y fiscales”.

Más que proferir que Brown no aprende, mejor se pudiera decir que Gran Bretaña no desea ceder la batuta de liderazgo financiero global que ha ejercido durante tres siglos. Se gesta un común denominador entre la UE y Asia para revigorizar al FMI con más capitales y una “estrategia de regulación global”. Sin duda, el FMI ha mejorado con Strauss-Kahn, pero será muy difícil que las naciones de Asia, África y Latinoamérica olviden la aciaga dictadura del FMI y su siniestro siamés, el BM.

China ha adoptado una posición intermedia entre la pasividad reactiva del régimen torturador bushiano y la dinámica refundacional de un nuevo sistema financiero internacional que aboga el presidente galo Sarkozy. Sudamérica ha exhibido su alta vulnerabilidad financiera al carecer de los instrumentos adecuados para enfrentar su exagerada dependencia a la hegemonía del dólar, por lo que urge, al margen del G-20, la creación de una divisa regional, así como la aceleración del Banco del Sur, si es que no desea persistir bajo la férula del mismo orden financiero global que lo ha devastado durante casi cinco siglos.

En forma interesante el portavoz oficioso de la reina de Inglaterra, William Rees-Moog (The Times, 10/11/08), pone en relieve el desacuerdo tanto en el seno del G-20 como entre Sarkozy, quien desea un “segundo Bretton Woods” con un sistema fijo de cambios (que descarriló 27 años más tarde el presidente Nixon cuando rompió la convertibilidad del dólar al oro), y el primer Brown, quien “bloqueó el ingreso de Gran Bretaña al euro, en sí misma una divisa de tasa fija”. Agrega que la “conferencia en Washington no contempla un nuevo tratado monetario mundial” cuando “nada puede decidirse en este estadio sobre la reforma estructural ni puede existir una curación para la depresión”. En forma correcta asevera que no se puede esperar mucho de Obama, salvo que estará más dispuesto “a escuchar que a hablar”, ya que no tiene autoridad oficial hasta que asuma plenamente el poder el 20 de enero próximo, es decir, se esperan 10 semanas aciagas del régimen torturador bushiano que colinda con el desastre.

William Rees-Moog, con el bagaje de su gran experiencia, recuerda que la peor etapa de quiebras bancarias se escenificó en el lapso entre la elección de Franklin Roosevelt y su ascenso oficial al poder. Así que nos esperan 10 semanas de miedo y el mejor barómetro será la semana, posterior a la conclusión de la cumbre del G-20, que inicia el 17 de noviembre y que puede explotar en un “lunes negro”, en caso de no existir un “segundo Bretton Woods”. Baby Bush no se puede despedir sin antes haber legado al género humano otro cataclismo más, esta vez financiero y bursátil.

The Observer (9/11/08), muy cercano al primer Brown, expresa que el presidente electo Obama apoya el cierre de los paraísos fiscales (que incluyen los enclaves británicos de Jersey, Guernsey y Isle of Man). Quizá haya que esperar más al 20 de enero, fecha de la toma de posesión de Obama, para la adopción de un “nuevo Bretton Woods”.

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Adan y Eva Simpsons, de tiendaociojoven.com

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Los regímenes de centro-izquierda en América Latina y el colapso económico

Por James Petras *
Rebelión Org
Traducido por Manuel Talens **

Deslumbrados por el reaccionario y retrógrado modelo económico de los regímenes latinoamericanos de centro-izquierda, la casi totalidad de los intelectuales occidentales ignoró el hecho de que se basaban en la “primarización” de la economía y en el auge de la inversión especulativa y prefirieron centrarse en sus medidas “populistas” marginales:

—en el Brasil de Lula, la cesta de la compra de 30 dólares mensuales (45 reales) para 10 millones de familias pobres (que pasaron a formar parte de la maquinaria clientelista electoral del presidente en el noroeste del país);

—la promoción de los derechos humanos y el subsidio mensual de desempleo de 50 dólares (150 pesos) promocionado por Kirchner en Argentina;

—el indigenismo cultural de Evo Morales y su colaboración con las compañías internacionales de gas y petróleo (falsamente tachada de nacionalización)

—y las declaraciones de Rafael Correa a favor del socialismo del siglo XXI y el aumento del gasto social en Ecuador.

Lo que los ideólogos de los regímenes de centro-izquierda no supieron analizar fue que esos aumentos marginales en el gasto social tenían lugar en el interior del marco socio-económico y político, el cual conservaba todos los rasgos sociales de una economía neoliberal. Tras el colapso exterior de los precios de los productos primarios, las primeras reducciones presupuestarias gubernamentales afectan a… los programas contra la pobreza, que eran la hoja de vid destinada a tapar las vergüenzas del rapaz modelo económico basado en la especulación y la explotación agromineral. Todo el “espectro de la izquierda” ignoró el hecho de que los excedentes presupuestarios de la balanza de pagos que financiaban las reformas sociales estaban subordinadas a la entrada de “dinero caliente” (especulativo) que, por naturaleza, entra y sale con rapidez en respuesta a cualquier adversidad en su mercado natural, por no mencionar ante un colapso financiero mundial. Por eso, las ya exiguas medidas sociales adoptadas por los regímenes de centro-izquierda eran frágiles y no dependían de la retórica de izquierdas de los presidentes progresistas, sino del volátil comportamiento del capital especulativo y de los mercados mundiales.

La alegación de los regímenes de centro-izquierda, según la cual América Latina se estaba divorciando del mercado usamericano e incrementaba sus lazos con Asia (China, Corea, Japón e India) para convertirse en un poder global (como parte del bloque BRIC, esto es, Brasil, Rusia, India y China) ha demostrado ser falsa. Las exportaciones agrominerales de Brasil a Asia estaban condicionadas por los precios mundiales, que a su vez estaban determinados por la demanda de Usamérica, la Unión Europea y otras muchas regiones y países. La profunda recesión mundial y el colapso del crédito han afectado profundamente las exportaciones de Asia a Usamérica y a la Unión Europea, lo que a su vez ha conducido a la disminución de las exportaciones de productos primarios latinoamericanos. Ninguno de los países asiáticos puede reemplazar los mercados de exportación con un aumento del consumo interior, porque la capacidad adquisitiva de millones de campesinos es muy baja.

América Latina no se divorció, formaba parte de la cadena global, que la vinculaba con los caprichos de la economía usamericana (una economía especulativa y de guerra, hoy en crisis). Los intentos del presidente de Lula por echarle la culpa de las crisis en Brasil al “capitalismo de casino” de Usamérica para desviar cualquier crítica de sus políticas de gran dependencia estructural de las exportaciones de productos primarios y del dinero caliente, carecen de base: fueron las políticas del gobierno brasileño lo que abrió las puertas de par en par a los efectos adversos del desplome del capital especulativo usamericano.

Ninguno de los regímenes de centro-izquierda se desvió del “modelo exportador” neoliberal ni tampoco hizo esfuerzo alguno para dinamizar la economía del mercado interno con la estructura de la renta. La industrialización estaba subordinada a las exportaciones de productos primarios y las rentas urbanas de la patronal eran siempre superiores a las de los trabajadores. Los intereses y regalías siguieron favoreciendo al capital, debilitando así el mercado interno. El énfasis absoluto que se puso en la elite de la agroexportación y el rechazo de la reforma agraria hicieron caer el poder adquisitivo interno de millones de campesinos sin tierra con lo justo para subsistir, de trabajadores rurales y de pequeños agricultores. Los subsidios impositivos y los incentivos reemplazaron a la imposición progresiva, eliminando así la posibilidad de reconstruir servicios sociales (salud pública, educación, pensiones y programas de seguridad social), que podrían haber incrementado la producción y la inversión internas. Las inversiones para crear una parrilla de producción que vinculase regiones diversas/internas (el denominado “modelo radial”) con sectores económicos pasaron a segundo lugar por detrás de las inversiones que vinculan las áreas locales con los puertos relacionados con los mercados externos.

* El sociólogo marxista usamericano James Petras ha publicado más de sesenta libros de economía política y, en el terreno de la ficción, cuatro colecciones de cuentos. Es colaborador permanente de Rebelión.

** El escritor y traductor Manuel Talens es miembro de los colectivos de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente

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