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Bosphorus bridge, from newscenter.philips.com

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El despertar de Turquía: La progresiva salida del campo occidental

Fragmento de GEAB N°39 (17 de noviembre de 2009)
Por el Laboratorio Europeo de Anticipación Política, 26.02.10

Gracias a la crisis sistémica actual, al rápido debilitamiento del poder de Estados Unidos y del armazón occidental en el cual éste reposa, Turquía está en camino de redefinir sus principales intereses geopolíticos. Las nuevas prioridades en gestación constituirán de aquí al 2012 la más profunda revisión efectuada por Ankara desde su entrada a la OTAN en 1952. Este proceso ilustra una vuelta a las fuentes de la visión kemalista respecto a los intereses vitales de Turquía (1), esto es, una ruptura con relación a la agenda establecida para Turquía por las potencias dominantes. Es bastante irónico por otra parte que sean los dirigentes de un partido de inspiración religiosa, el AKP, quienes inicien este proceso. Las consecuencias geopolíticas, económicas y comerciales de este cambio de rumbo son enormes porque reconsidera la visión tradicional de una Turquía pro-occidental y a la espera de su integración a la UE.

 Turquía en su entorno regional - Fuente: Comité Valmy.

Turquía en su entorno regional - Fuente: Comité Valmy.

Como ocurre a menudo en la región del Mediterráneo oriental, la relación con Israel es el indicador fiable de la orientación de las relaciones de un país con el campo occidental ya que desde hace más de una década, éste se define por una línea directriz Washington/Tel Aviv. Ahora bien, en esta materia, desde hace algunos meses, Turquía ha comenzado a apartarse significativamente de esta línea directriz a la, por el contrario, había querido constantemente acercarse durante varios años.

El violento ataque a la Franja de Gaza por el ejército israelí en diciembre de 2008 constituyó el acontecimiento que marca el principio perceptible, primero de este cambio de tono y luego de orientación. En efecto, desde esta fecha, Ankara progresivamente se propuso rehacer el camino recorrido estos últimos años en materia de cooperación con el Estado hebreo, tanto en el plano diplomático como en el militar.

Los ejemplos más recientes a la fecha fueron la decisión de concluir con la autorización para el entrenamiento de la aviación israelí en el cielo turco y el rechazo a que Israel participe en las maniobras de la OTAN de octubre de 2009 (2), para anunciar sobre la marcha las maniobras conjuntas con Siria (3). Estamos aquí ya muy lejos del comportamiento militar-estratégico esperado de un fiel aliado de Estados Unidos y de un miembro destacado de la OTAN.

Esa evolución en el plano geo-estratégico regional está en gestación desde la caída del URSS. Sin embargo el «callejón sin salida» en que se encontraba Turquía durante las décadas de la Guerra Fría revirtió en un vasto espacio abierto donde el potencial cultural, económico y comercial en expansión es inmenso. Ahora en Turquía «las órdenes» se abren camino en un país cada vez más reticente a tener que disfrazarse con el uniforme de un Occidente que ante las miradas regionales es cada vez más extraño a los intereses turcos (4).

Mientras había una Guerra Fría y una amenaza soviética en las fronteras del país, Turquía aceptaba de buena gana ser una «Torre occidental» en el tablero de Medio Oriente. Pero desde 1989, la divergencia de intereses entre la Torre y el Rey o la Reina aumenta cada año un poco más, lo que es un mal presagio para la continuación del juego a dos niveles:

. por una parte, Turquía será cada vez más reticente a las iniciativas de Washington como lo prueban una creciente serie de reacciones negativas (5), provocando un aumento de las tensiones hostiles hacia Ankara en el seno mismo de la Alianza. Comprobamos actualmente, algo nuevo, cuestionamientos públicos sobre la legitimidad de Turquía en el seno de la OTAN, expresadas por los líderes de otros Estados miembro de la Alianza

. por otra, las acciones de la Alianza y/o de Washington en la región serán cada vez más obstaculizadas por Turquía renuente a obedecer, quien por el contrario, desarrolla su propia lógica regional estratégica eventualmente opuestas a las de la Alianza. Las buenas relaciones de Ankara con Teherán (6) constituyen otro ejemplo evidente: estamos lejos aquí de toda idea de sanciones reforzadas o de embargo efectivo, sin embargo vigorosamente preconizados por Washington.

En una palabra como en cien, la relación Turquía/OTAN está alcanzando un punto sin retorno. El caso turco por otra parte sólo ilustra la problemática más general de una Alianza en plena desintegración (tema ya analizado en el GEAB precedente), cuyo líder no tiene ni la visión, ni los medios que permitan encuadrar a todos los miembros.

Ironías de la Historia, para el Leap/E2020, este es el otro aspecto del «anclaje» de Turquía a Occidente, a saber, la promesa de adhesión a la Unión Europea, probablemente sea un factor decisivo que permita la salida del campo occidental. En efecto, es la promesa insostenible que la falta de coraje y de imaginación de los dirigentes europeos condujo a poner en movimiento, vía la apertura formal de un proceso de adhesión en 2005, que ha creado las dos principales condiciones que permiten este nuevo curso de la política exterior turca:

. por una parte, las limitaciones democráticas de adhesión a la UE han obligado progresivamente a los militares turcos a regresar a sus cuarteles y a permanecer en ellos. Estaban acostumbrados desde hace décadas a dirigir el país a la sombra de políticos títeres, despidiéndolos si era necesario cuando las urnas arrogaban resultados que los trastornaban. Planteándose como garantes de la herencia de Atatürk, sacaban provecho de eso sobre todo para controlar el país y beneficiarse al máximo del maná vertido por la OTAN, la UE y Estados Unidos, recompensando su fidelidad al campo occidental (7). Su debilitamiento privó a Occidente de sus aliados más fieles en el seno de la sociedad turca. Otro ejemplo de la ironía de la Historia;

. por la otra, las reticencias evidentes de la UE, en particular de la inmensa mayoría de su opinión pública (8) frente a la perspectiva, incluso lejana, de una ampliación a Turquía aparecieron claramente en los ciudadanos turcos desde hace cuatro años. Paralelamente, el descubrimiento brutal que las supuestas «negociaciones de adhesión» (9) no eran verdaderas negociaciones, sino por el contrario una obligación muy real para Turquía de adoptar íntegramente las 90 000 páginas del cuerpo legislativo, moral, comercial, económico y cultural de la UE (sólo el calendario de la «acquis communautaire» es de hecho negociable), han provocado un sentimiento de rechazo popular frente a lo que se consideró un «colonialismo por vía legal». En las generaciones turcas menores de cuarenta años, poco a poco, salió a la luz la convicción que los europeos no los querían y que su país se había bloqueado en un callejón sin salida. Esta toma de conciencia constituyó un hecho esencial porque puso fin a cuarenta años de dominación sin división de un discurso oficial que hacía de la entrada a Europa el único futuro deseable para el país. Símultáneamente, ello aportó al partido musulmán en el poder, que estaba obligado y forzado por la adhesión a la UE. (10), una nueva corriente de opinión, no religiosa, sino desde ahora opuesta (o al menos reticente) al proceso de adhesión comunitaria.

Desde Rusia, desde la que los residentes se agolpan sobre las playas turcas de Asia Central donde Ankara conduce una política cultural y comercial dinámica con destino a los países turcoparlantes, pasando por Irán y Siria, Turquía desarrolla a gran velocidad una nueva diplomacia que intenta hacer la síntesis entre el espacio político-histórico de la herencia otomana, la proximidad religiosa musulmana, sus propios intereses de potencia regional y su posición de punto pasaje privilegiado. Todo es jugado vía los efectos del péndulo donde la OTAN y la UE son cada vez más elementos del juego diplomático de Ankara, y no más un dato fundamental (como fue el caso de la OTAN) o un objetivo central (como fue el caso de la UE).

Que los estadounidenses y los europeos no se equivoquen. Según el Leap/E2020, no habrá vuelta atrás. La OTAN está de todas formas en vías de desintegración, no hay ninguna razón para que Ankara no continúe su desarrollo hacia una posición intermediaria en el centro de un equilibrio geopolítico que comprenda Rusia, la UE, Irán y toda potencia influyente entre sus fronteras meridionales y Egipto (hoy Washington). Los últimos aliados fieles de la OTAN son los generales actuales del ejército turco.

Dentro de diez años, hacia el 2020, habrán sido reemplazados por las próximas generaciones (11) quienes más que otros antes se identificaron sobre futuro de su país con este mito de «puente entre Oriente y Occidente». Un puente no pertenece a ninguna de las orillas que conecta, sino más un puente es un callejón sin salida (12).

Turquía en el corazón de la red del suministro energético - Fuente: JapanFocus, 12/2007.

Turquía en el corazón de la red del suministro energético - Fuente: JapanFocus, 12/2007.

Esto vale también para la Unión Europea. Como buenas burocracias, Bruselas y Ankara continuarán las negociaciones de adhesión, aunque falte la voluntad política. Pero no finalizarán y se enredarán año tras año en la indiferencia general. Porque toda ampliación es siempre el fruto de una voluntad política, sólo de una voluntad política.

Ahora bien, el principal patrocinador de esta ampliación, Washington, tiene otras cosas que hacer en el futuro y ya no tiene la influencia necesaria para superar la fuerte oposición de las opiniones públicas europeas (no consigue ni siquiera mantener las tropas europeas en Afganistán). Y en la UE, ningún líder puede hacer más de la entrada de Turquía un caballo de batalla a riesgo de perder las elecciones.

Para Ankara, se está imponiéndose otro futuro que no es la Turquía europea. Si la UE comprende esto rápidamente y ofrece una colaboración estratégica de alto nivel a Turquía, este sueño será el de una Turquía turca e intermediaria entre los diferentes polos que la rodean. Si Bruselas se encierra en su proyecto de adhesión, sin otra alternativa, corre el riesgo de empujar Ankara hacia un sueño opuesto, el de Turquía musulmana. No olvidemos la ironía de la Historia que a menudo quiere que se obtenga el resultado diametralmente opuesto al que se persigue si se olvida tomar en consideración en el sueño, las expectativas del pueblo con el cual se trata.

En conclusión, para nuestro equipo, esta evolución de Turquía fuera del campo occidental, en plena descomposición, lejos de ser inquietante para Europa, es una faceta de la crisis sistémica global y de la desaparición progresiva de las estructuras legadas por el mundo post-1945, que puede permitirles a los europeos para el 2015 tener por socio una Turquía a la identidad apaciguada y apta para ser un intermediario eficaz con el conjunto del Medio Oriente y de Asia Central.

Turquía: un «Puente nuevo» (13) entre Oriente y Occidente.

Turquía: un «Puente nuevo» (13) entre Oriente y Occidente.

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Notas:

(1) Kemal Atatürk fundador de la Turquía moderna, pensó y quiso, a la vez, una ruptura de Turquía con su pasado otomano y una Turquía que rechace las decisiones tomada para ella por las potencias dominantes de principio del siglo XX (el Reino Unido y Francia en particular). Su rechazo al Tratado de Sèvres y sus consecuencias territoriales para Turquía son indudablemente un ejemplo. En su testamento, expresó muy bien, por otro lado, cual era el hilo conductor que podían conectar sus futuros herederos legítimos: «No dejo, como herencia espiritual, ni versículos, ni dogmas, ni normas petrificadas e invariantes. Mi herencia espiritual, es la ciencia y la razón (…). La totalidad de este mundo evoluciona rápidamente. Con el transcurrir del tiempo la concepción de la felicidad y de la desgracia se modifican en los pueblos y los individuos. Afirmar, en este contexto, que se ha sabido inventar recetas de validez perpetua equivaldría a renegar de la evolución incesante de las ideas y de la ciencia. (…) Quienes, después de mí, quieran seguir mi estela, sin alejarse jamás de la razón y de la ciencia, serán mis herederos espirituales». Ellos serían quienes particularmente tendrían el coraje de rechazar las recetas obsoletas.

(2) Fuente: Reuters, 14/10/2009.

(3) Nos acordamos ciertamente del escándalo provocada por el Primer Ministro turco Recep Erdogan en Davos en Enero de 2009 cuando abandonó abruptamente el estrado ante la imposibilidad de expresarse a la par del presidente israelí Shimon Peres. Fuentes: Tribune de Genève, 30/01/2009, El País 29/01/2009.

(4) Así como ya lo habían dejado entrever las grandes dificultades de Washington para convencer a Ankara de dejarle utilizar sus bases en Turquía en 2002/2003 para atacar Irak.

(5) Como en Abril de 2009, Cuando Turquía impidió durante varios días el nombramiento del nuevo secretario general de OTAN, Fogh Rasmussen, a causa de su apoyo a los medios de comunicación daneses en el tema de las caricaturas de Mahoma. Fuente: France 24, 03/04/2009.

(6) El Primer Ministro turco Recep Erdogan insistió en calificar de amigo de Turquía al presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad Y declara no aceptar las dos sanciones y medidas aplicadas a Irán en materia nuclear. Fuente: The Guardian, 26/10/2009.

(7) El FMI también desempeñó un papel considerable ya que Turquía es uno de sus principales beneficiarios desde hace décadas, permitiendo así a Occidente administrar el país por poderes. La salida de un programa de ajuste del FMI en 2008 también corresponde al principio del período más visible del nuevo curso de la diplomacia turca. Ankara está ahora muy renuente a comprometerse de nuevo con préstamos del FMI: EurAsiaNet, 02/07/2009; BrettonWoodsProject, 17/06/2009.

(8) A partir de ahora una proporción creciente de las élites comunitarias no desea más la entrada de Turquía a la UE. La evolución reciente de Turquía en materia diplomática los convenció que Ankara tendrá una visión en los próximos meses menos compatible con proyecto comunitario. Fuente: EuObserver, 04/04/2009.

(9) Desde hace décadas, las élites turcas, no desmentidas desde luego por sus colegas europeos, habían dejado creer a los ciudadanos turcos que la adhesión de Turquía a la UE sería un proceso donde cada parte haría hasta cierto punto la mitad del trayecto. A partir de 2005, esta mentira comenzó a volar en pedazos.

(10) En efecto, tradicionalmente, el movimiento pro-musulmán en Turquía se oponía a la entrada a la UE. Pero, si París bien vale una misa, Ankara bien vale una ampliación hipotética.

(11) El único riesgo sigue siendo, en los próximos cinco años, el de una tentativa de golpe de Estado militar lanzada por los generales próximos al retiro apoyados por Washington. Pero la probabilidad es muy escasa y probablemente se acabaría como el de los generales rusos contra Mikhail Gorbachev en 1991.

(12) Por otra parte Turquía es un puente doble, entre Oriente y Occidente, pero también entre los ribereños del Mar Negro y del Mediterráneo. Sin olvidar, que en el siglo XXI, un puente es también (sobre todo) un oleoducto o un gaseoducto, dos campos donde Turquía se sitúa en el centro del proyecto Nabucco, del que Irán es la clave.

(13) El «Puente nuevo» es, como su nombre no lo indica el más viejo puente de Paris.

http://www.leap2020.eu/El-despertar-de-Turquia-La-progresiva-salida-del-campo-Occidental_a4363.html

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