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Lívida Libya, by Latuff, from withintheblackcommunity.blogspot.com

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Revelado el acuerdo entre EE.UU. y Arabia Saudí

Por Pepe Escobar *
Asia Times Online
rebelion.org, 02.04.11

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Vosotros invadís Bahréin. Nosotros eliminamos a Muamar Gadafi en Libia. Es, en breve, la esencia de un trato cerrado entre el gobierno de Barack Obama y la Casa de Saud. Dos fuentes diplomáticas de las Naciones Unidos lo confirmaron independientemente de que Washington, a través de la secretaria de Estado Hillary Clinton, dio el visto bueno para la invasión de Bahréin por Arabia Saudí y la represión del movimiento pro democracia en su vecino a cambio de un “sí” de la Liga Árabe a la zona de exclusión aérea sobre Libia, la principal justificación que llevó a la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La revelación provino de dos diplomáticos diferentes, un europeo y un miembro del BRIC y la hicieron por separado a un experto estadounidense y a Asia Times Online. Debido al protocolo diplomático, sus nombres no se pueden mencionar. Uno de los diplomáticos dijo: “Es el motivo por el que no pudimos apoyar la resolución 1973. Y argumentamos que Libia, Bahréin y Yemen eran casos similares, y pedimos una comisión investigadora. Mantenemos nuestra posición oficial de que la resolución no es clara, y podría interpretarse de una manera beligerante.”

Como informó Asia Times Online, el apoyo total de la Liga Árabe a la zona de exclusión aérea es un mito. De los 22 miembros plenos, sólo 11 estuvieron presentes en la votación. Seis de ellos eran miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC), el club apoyado por EE.UU. de reinos/dominios de jeques del Golfo, con su mandamás, Arabia Saudí. Siria y Argelia estuvieron en contra. Arabia Saudí solo tuvo que “seducir” a otros tres miembros para obtener los votos.

Traducción: sólo nueve de los 22 miembros de la Liga Árabe votaron por la zona de exclusión aérea. La votación fue esencialmente una operación dirigida por la Casa de Saud y Amr Moussa, secretario general de la Liga Árabe, ansioso de pulir su currículo ante Washington con la meta de llegar a ser el próximo presidente egipcio.

Por lo tanto, al principio, hubo la gran revuelta árabe de 2011. Luego, inexorablemente, vino la contrarrevolución estadounidense-saudí.

Alegría de los logreros

Los imperialistas humanitarios lo presentarán en masa como una “conspiración”, tal como han afirmado que el bombardeo de Libia impidió una hipotética masacre en Bengasi. Defenderán a la Casa de Saud diciendo que actuó para aplastar una subversión iraní en el Golfo; obviamente la ‘R2P’, -“responsabilidad de proteger”– no se aplica a la gente de Bahréin. Promoverán activamente la Libia post Gadafi como una nueva y petrolera Meca de los derechos humanos, completada con agentes de los servicios de inteligencia de EE.UU., operaciones clandestinas, fuerzas especiales y contratistas marrulleros.

Digan lo que digan, no cambiarán los hechos en el terreno –los resultados gráficos del baile sucio de EE.UU. y los saudíes-. Asia Times Online [Rebelión] ya ha informado de quién se beneficia de la intervención extranjera en Libia (Vea “No hay negocio como el de la guerra”, del 31 de marzo). Los protagonistas incluyen al Pentágono (a través de AFRICOM), a la OTAN, Arabia Saudí, Moussa de la Liga Árabe y Qatar. Agreguemos a la lista la dinastía al-Khalifa en Bahréin, diversos contratistas de armamentos y a los sospechosos neoliberales de siempre, ansiosos de privatizar todo en la nueva Libia, incluso el agua. Y ni siquiera hablamos de los buitres occidentales que revolotean sobre la industria del petróleo y del gas de Libia.

Desvelada está, sobre todo, la sorprendente hipocresía del gobierno de Obama, que presenta un burdo golpe geopolítico que involucra África y el Golfo Pérsico como una operación humanitaria. En cuanto al hecho de que se trata de otra guerra de EE.UU. contra una nación musulmana, se trata sólo de una “acción militar cinética”.

Hay amplia especulación, tanto en EE.UU. como en todo Medio Oriente, de que considerando el impasse militar, y corto, de que la “coalición de los dispuestos” relegue a la familia Gadafi al olvido con sus bombas, Washington, Londres y París se den por satisfechos con el control de Libia oriental; una versión norteafricana de un Emirato del Golfo rico en petróleo. A Gadafi le quedaría una Tripolitania hambrienta al estilo de Corea del Norte.

Pero considerando las últimas deserciones importantes del régimen, más la fase final deseada (“Gadafi debe irse”, en las propias palabras del presidente Obama), Washington, Londres, París y Riad no se darán por satisfechos con otra cosa que con todo el kebab. Incluida una base estratégica para AFRICOM y la OTAN.

Acorralen a los sospechosos de siempre

Uno de los efectos secundarios del trato sucio EE.UU.-Arabia Saudí es que la Casa Blanca hace todo lo que puede para asegurar que el drama de Bahréin sea enterrado por los medios estadounidenses. La presentadora de noticias de BBC America, Katty Kay, por lo menos tuvo la decencia de subrayar: “Les gustaría que esto [Bahréin] desapareciera porque no hay ninguna ventaja real para ellos en el apoyo a la rebelión de los chiíes”.

Por su parte el emir de Qatar, Jeque Hamad bin Khalifa al Thani, se presentó en al-Jazeera y dijo que la acción fue necesaria porque el pueblo libio fue atacado por Gadafi. Los periodistas, generalmente decentes, de al-Jazeera podrían haber preguntado cortésmente al emir si enviaría sus Mirage a proteger al pueblo de Palestina contra Israel, o a sus vecinos en Bahréin contra Arabia Saudí.

La dinastía al-Khalifa en Bahréin es esencialmente un montón de colonos suníes que se apoderaron del país hace 230 años. Durante gran parte del Siglo XX, fueron complacientes esclavos del imperio británico. El Bahréin moderno no viene bajo el espectro de un empujón de Irán: no es más que un mito de al-Khalifa (y de la Casa de Saud).

Los bahreiníes, históricamente, siempre han rechazado que formen parte de una especie de nación chií dirigida por Irán. Las protestas son antiguas, y forman parte de un verdadero movimiento nacional, mucho más allá de sectarismo. No es sorprendente que la consigna en la icónica rotonda Perla, aplastada por el temible Estado policial al-Khalifa, haya sido: “ni suní, ni chií: bahreiní”.

Lo que querían los manifestantes era esencialmente una monarquía constitucional; un parlamento legítimo; elecciones libres y justas; y no más corrupción. Lo que obtuvieron en su lugar fue “Bahréin amigo de las balas” en lugar de “Bahréin amigo de los negocios”, y una invasión auspiciada por la Casa de Saud.

Y la represión continúa, invisible para los medios corporativos de EE.UU. Los twitters gritan que todo el mundo y su vecino están siendo arrestados. Según Nabeel Rajab, presidente del Centro Bahréin por los Derechos Humanos, más de 400 personas han desaparecido o están detenidas, algunas “arrestadas en puestos de control comandados por matones traídos de otros países árabes y asiáticos, llevan máscaras negras en las calles”. Incluso el bloguero Mahmood Al Yousif fue arrestado a las 3 de la mañana, provocando sospechas de que lo mismo ocurrirá a todo bahreiní que haya blogueado, twitteado, o colgado mensajes en Facebook a favor de la reforma.

El policía global progresa

Amanecer de la Odisea ha terminado. Ahora viene Protector Unificado –dirigido por el canadiense Charles Bouchard-. Traducción: el Pentágono (como en AFRICOM) transfiere la “acción militar cinética” a sí mismo (como a la OTAN, que no es otra cosa que el Pentágono gobernando Europa). AFRICOM y la OTAN son ahora uno solo.

El espectáculo de la OTAN incluirá ahora ataques aéreos y de misiles crucero; un bloqueo naval de Libia; y tenebrosas operaciones en tierra no especificadas para ayudar a los “rebeldes”. Hay que esperar incursiones duras de helicópteros artillados al estilo AfPak –con el correspondiente “daño colateral”.

Una curiosa situación ya se hace visible. La OTAN permite deliberadamente que las fuerzas de Gadafi avancen a lo largo de la costa del Mediterráneo para repeler a los “rebeldes”. Hace rato que no hay ataques aéreos selectivos.

El objetivo posiblemente es extraer concesiones políticas y económicas del Consejo Nacional Interino (INC) infestado de desertores y exiliados libios, un reparto sospechoso de personajes que incluye al ex ministro de justicia Mustafa Abdel Jalil, al ex secretario de planificación educado en EE.UU. Mahmoud Jibril y al ex residente en Virginia, el nuevo “comandante militar” y agente de la CIA Khalifa Hifter. El laudable movimiento indígena Juventud del 17 de Febrero –que estuvo a la vanguardia del levantamiento de Bengasi– ha sido totalmente marginado.

Es la primera guerra africana de la OTAN, tal como Afganistán es la primera guerra de la OTAN en Asia central y del sur. Configurada ahora firmemente como brazo armado de la ONU, la policía global OTAN progresa, implementando su “concepto estratégico” aprobado en la cumbre de Lisboa en noviembre pasado (vea “Bienvenido a OTANstán”, Rebelión, 21 de noviembre de 2010).

Hay que eliminar la Libia de Gadafi para que el Mediterráneo –el mare nostrum de la antigua Roma– se convierta en un lago de la OTAN. Libia es la única nación del norte de África que no está subordinada a AFRICOM, a CENTCOM o a alguna otra de la miríada de “cooperaciones” de la OTAN. Las otras naciones no relacionadas con la OTAN son Eritrea, la República Árabe Saharaui Democrática, Sudán y Zimbabue.

Además, dos miembros de la “Iniciativa de Cooperación de Estambul” de la OTAN –Qatar y los Emiratos Árabes Unidos– combaten ahora por primera vez junto a AFRICOM/OTAN. Traducción: la OTAN y los socios del Golfo Pérsico libran una guerra en África. ¿Europa? Es demasiado provincial. El camino es el policía global.

Según la propia doble moral oficial del gobierno de Obama, los dictadores que son elegibles para el “acercamiento estadounidense” –como los de Bahréin y Yemen– pueden estar tranquilos, y no se les castigará hagan lo que hagan. Y más vale que tengan cuidado los que son elegibles para “alteración de régimen”, desde África a Medio Oriente y Asia. La policía global OTAN los va a liquidar. Con tratos sucios o sin ellos.

* Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Su último libro es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com.

Copyright 2011 Pepe Escobar

(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.)

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MD02Ak01.html

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Eso fue todo... por ahora, from fusiontribal.com

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Brzezinski y su nuevo orden hexapolar (con Japón y sin Brasil)

Por Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada, Unam, Mx
espaircritic.blogspot.com, 09.09.09

Conforme involuciona Estados Unidos y evoluciona el BRIC (Brasil, Rusia, India y China), el geoestratega polaco-canadiense-estadunidense Zbigniew Brzezinski, anterior asesor de Seguridad Nacional de James Carter y hoy íntimo de Barack Obama, a sus 81 años de edad ajusta la mira sobre quiénes a su juicio constituyen los integrantes del nuevo orden hexapolar: Estados Unidos, la Unión Europea, China, India, Japón y Rusia.

En su reciente artículo de aniversario de la OTAN (Foreign Affairs, septiembre/octubre de 2009), llama la atención que, pese a sus reticencias psicológicas debido a su intensa rusofobia, haya agregado finalmente a Rusia a su anterior “orden pentapolar” (ver Bajo la Lupa, 24/2/07) para conformar la estructura de su nuevo orden hexapolar.

Entre el anterior orden pentapolar de Brzezinski y su reciente rectificación del nuevo orden hexapolar, donde insiste en colocar a Japón a expensas de Brasil, se atravesó la vigorosa cuan fulminante respuesta rusa a la agresión de Georgia a las dos Osetias (del Norte y del Sur) azuzada por la OTAN (primordialmente, por Estados Unidos y Gran Bretaña y, en la retaguardia, por Israel), lo cual, a nuestro humilde entender, cambió sustancialmente las coordenadas de la geopolítica global.

Será interesante indagar si después del tsunami electoral del primer Yukio Hatoyama (ver Bajo la Lupa, 21/8/09 y 2/9/09), que marca el inicio de la desglobalización y la desestadunización de Japón, Brzezinski todavía insiste en colocar al otrora imperio del sol naciente en su nuevo orden hexapolar, que se diferencia de nuestra taxonomía por la permutación de Brasil por Japón, que nos atrevimos a formular felizmente hace cuatro años y a contracorriente del rebaño unipolar (ver Bajo la Lupa, 26/6/05).

Su extenso artículo, enfocado exclusivamente a la OTAN, lo consideramos más ilustrativo por sus omisiones impactantes, así como por su abordaje tangencial sobre el nuevo orden hexapolar y el ascenso fenomenal de la sociedad civil global.

Con todo nuestro debido respeto a las teorías de Brzezinski –quien concede influencia desmedida a la alianza trasatlántica–, la suerte de la OTAN quedará sellada por su desenlace en Afganistán, donde se ha empantanado y ha exhibido fracturas internas muy perturbadoras (v.gr. con Gran Bretaña y Alemania).

En ningún momento aborda su propuesta de principios de año sobre un G-2 con China ni menciona siquiera las tratativas del G-20 en materia financiera (en otro lugar se pronuncia más bien por un G-15 de corte geopolítico muy forzado).

Las finanzas globales, ya no se diga la economía, no son el fuerte del pensamiento de Brzezinski, pero tampoco se puede desdeñar que pocos como él entienden en Estados Unidos los alcances geoestratégicos del poder crudo y rudo.

Gran parte del éxito de la OTAN en su expansión al este la atribuye más “al resultado de la espontaneidad (sic) de la historia, confusa y contradictoria aunque decisiva, que al producto de un diseño estratégico”. Aprovecha el viaje para exhumar archivos desclasificados recientes y refuta las objeciones rusas sobre la expansión de la OTAN hasta sus fronteras, presumiendo que el entonces presidente Boris Yeltsin accedió en sus negociaciones con Lech Walesa. Como que no suena verosímil.

Aduce que en “el curso de sus 60 años de aniversario, la OTAN unificó a Occidente, salvó a Europa y concluyó la guerra fría” y “hoy sin duda (sic) representa la alianza militar y política más poderosa del mundo”.

Entonces, ¿por qué sus dos miembros militares y políticos más sobresalientes, Estados Unidos y Gran Bretaña, fueron derrotados humillantemente en Irak por la guerrilla sunita? ¿Por qué la OTAN se vio emasculada frente a la fulminante réplica rusa en el Cáucaso, adonde no acudió a defender a su alebrestado aliado georgiano? ¿Por qué está a punto de ser derrotada por la rupestre guerrilla de los talibanes en Afganistán?

Sea lo que fuere, el íntimo geoestratega de Obama diagnostica correctamente el gran desafío de la OTAN en “ajustarse a un mundo transformado”.

Mas allá de su banquete ditirámbico sobre el pasado y el presente de la OTAN (”con 45 por ciento del PIB global y 900 millones de habitantes, que equivalen solamente a 15 por ciento de la población mundial”), oculta el inicio de su decadencia geoconómica frente al notable despegue del BRIC.

Reconoce que “el centro de gravedad económico y político (¡súper-sic!) global se ha desplazado del Atlántico Norte hasta Asia y el Pacífico“. Aunque el giro “económico” es más objetivo y el “político” sea más subjetivo, llama la atención que Brzezinski se refiera a ambos rubros sin tapujos y en detrimento de la otrora unipolaridad de Estados Unidos.

Enumera su nuevo orden hexapolar de quienes “encabezan el poder global” y refiere que “dos, por lo menos” –Rusia y China–, y quizá tres –deja flotar la duda sobre India–, son revisionistas –¡súper-sic!– en su orientación”.

No define el significado de “revisionista”, pero se infiere que se evoca cuando pone en duda el liderazgo infalible y omnisciente de la otrora superpotencia unipolar: “el poder ‘ascendente pacífico’ de la autoconfiada China, la truculencia de la imperialmente nostálgica Rusia, o la presumida y muy segura India (a pesar de sus vulnerabilidades internas y multiétnicas), todos desean un cambio en el orden vigente. Su conducta futura y la relación entre estos tres poderes revisionistas todavía relativamente prudentes intensificarán más la incertidumbre (sic) estratégica”.

Brzezinski admite lúcidamente “el desvanecimiento de la jerarquía global posterior a la Segunda Guerra Mundial y la dispersión simultánea del poder global“. Ni más ni menos que el incipiente nuevo orden multipolar que se resiste a pronunciar inequívocamente y que Richard Haass, el mandamás del influyente Consejo de Relaciones Exteriores, susurra timoratamente como “multilateralismo”, que no es lo mismo cuando se trata de definir al poder crudo y rudo.

Una frase demoledoramente autocrítica que será muy apreciada en los sectores antagónicos al neoconservadurismo straussiano (con caricatura bushiana), tanto en el interior como al exterior de Estados Unidos: “desafortunadamente, el liderazgo de Estados Unidos en años recientes (sic) sin ninguna intención, pero en forma muy imprudente, contribuyó a la ominosa (sic) situación presente. La combinación del arrogante unilateralismo de Estados Unidos en Irak y sus lemas demagógicos islamofóbicos debilitó la unidad de la OTAN y despertó el resentimiento musulmán enfocado a Estados Unidos y a Occidente en forma más general”.

Será interesante percibir la forma en la que Brzezinski digerirá conceptualmente el reciente acuerdo espectacular entre Francia y Brasil en materia estratégica, militar, nuclear y satelital. Por lo pronto, China, India, Francia y, recientemente, Rusia –para citar a las potencias de primer nivel–, no comparten el desprecio de Estados Unidos hacia Brasil, que no vemos cómo pueda ser ignorado en una clasificación funcionalmente realista del nuevo orden mundial.

http://espaicritic.blogspot.com/2009/09/brzezinski-y-su-nuevo-orden-hexapolar.html

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The end of the line, by Earl Oliver Hurst, from animationarchive.org

The end of the line, by Earl Oliver Hurst, from animationarchive.org

Se equivocó la AIE: siempre sí habrá “sequía de petróleo”

Por Alfredo Jalife-Rahme

Antecedentes:

Hay que tomar con pinzas los hallazgos de la Agencia Internacional de Energía (AIE): creación del etnocida global Henry Kissinger para enfrentar tanto la crisis del petróleo de los 70 como a la OPEP y que conforma el Club de los Ricos (sic) de la OCDE, menos dos (Islandia y, obviamente, el masoquista México neoliberal), donde se congregan los principales consumidores del planeta.

Han pasado 35 años desde su fundación y los viejos “ricos” no lo son más (básicamente el G-7) debido al tsunami financiero global cuando se ha asentado la teoría correcta sobre el “pico” de petróleo (de la que Bajo la Lupa fue pionera a contracorriente, desde 1998, frente a la postura entreguista del cordobismo-zedillismo y sus engendros foxiano y calderonista).

Hoy las trasnacionales anglosajonas, el alma mater de la AIE a la que frecuentemente alimentan con su deliberada desinformación, han perdido el control del “mercado” ante el despliegue más creativo del BRIC (ver Bajo la Lupa, 2.8.09), como consecuencia del incipiente nuevo orden multipolar.

Hechos:

Con más de una década de retraso, la AIE acepta haberse equivocado y adopta la teoría del “pico” del petróleo. Dudamos que se haya equivocado, sino más bien ocultó la información fehaciente para beneficiar a los países “ricos” importadores, eminentemente su núcleo anglosajón.

Se desprende nuestro axioma de que “la desinformación también mata”, ya que puede servir para encubrir los peores designios de invasiones bélicas (v.gr. Irak y Afganistán).

¿Representa la AIE el “brazo estadístico” en materia energética de la OTAN?

Con el estigma de su pasado siniestro, ahora la AIE se compunge del “pico” del petróleo que acabó por alcanzarla, por lo que advierte alarmantemente que su abastecimiento se agota de forma rápida y que su “reducción catastrófica (¡supersic!) “amenaza la ‘recuperación (sic) económica’” (Steve Connor, The Independent, 3.8.09).

Dejemos a Steve Connor definir el “pico” del petróleo: “el punto de máxima velocidad al extraer petróleo que alcanza un pico debido a limitaciones técnicas y geológicas, cuando comienza la declinación de la producción global”.

Kate Mackenzie, de The Financial Times (3.8.09), portavoz de la globalización y de las trasnacionales petroleras anglosajonas, ulula en forma calamitosa que “la economía global se encuentra en riesgo por el alza del petróleo”; no, desde luego, por los manejos criminales de la parasitaria banca de Londres y Wall Street. Mackenzie se basa en forma sinergética en los hallazgos de Fatih Birol, economista en jefe de la AIE: “Un precio mayor a 70 dólares dañaría la recuperación económica“.

¿Van a perder su descabellada apuesta especulativa de “derivados financieros” (con el dinero de los contribuyentes mexicanos, claro) tanto Carstens como Tomás Lajous Loaeza, hijo del entreguista ex director de Pemex, Adrián Lajous (”Calderón y Carstens contribuyen al desplome del petróleo”, Bajo la Lupa, 23.11.08)?

Previsiones de Tony Eriksen ("As") en mayo de 2009. Incluye el petróleo crudo, el condensado y las arenas asfálticas. TheOilDrum.

Previsiones de Tony Eriksen ("As") en mayo de 2009. Incluye el petróleo crudo, el condensado y las arenas asfálticas. TheOilDrum.

Francisco Blanch, estratega en materias primas de Bank of America, considera tolerable un rango entre 70 y 80 dólares, ya que una banda entre 90 y 100 afectaría incluso a China.

La AIE esquiva que gran parte del alza paroxística del petróleo se debió a la orgía especulativa con los “derivados financieros” del petróleo que empujó el precio a casi 150 dólares, como han informado a destiempo las “reguladoras” de Estados Unidos (EU) y Gran Bretaña (GB).

A juicio de Birol, “los esfuerzos para reducir la especulación de futuros del petróleo” constituye “un buen paso”, pero “no reducirá en forma significativa (sic) los precios” cuando “la demanda china será más determinante“.

Según Birol, “el verdadero problema” proviene de la “baja en inversiones para la producción de petróleo” que explaya más extensamente en su entrevista a The Independent: “El mundo se encamina a una sequía (¡supersic!) catastrófica (sic) de energía, que pudiera descarrilar la economía global, debido a que la mayoría de los campos petroleros en el mundo han rebasado su producción pico”. Esta tesis no es novedosa y ya había sido externada hace mucho por Christophe De Margerie, director de la petrolera francesa Total.

Birol confiesa que la AIE “se equivocó” (sic) con “una década de atraso” sobre el “pico” del petróleo. ¿Cómo puede ser que “se equivoquen” tanto los “expertos” de 28 países consumidores, que concentran a los óptimos científicos del planeta, frente a Bajo la Lupa, que escribe en la soledad un despierto aficionado del petróleo (libro agotado: El lado oscuro de la globalización, editorial Cadmo & Europa, 2000)?

El reporte de la AIE es dramático: “La primera evaluación detallada (sic) de más de 800 campos petroleros en el mundo, que cubre las tres cuartas partes de las reservas globales, ha alcanzado su pico en la mayoría de los principales campos y la velocidad de declinación en la producción es ahora casi el doble (¡supersic!) del ritmo calculado hace dos años“.

Lo que oculta Birol es que EU y GB se beneficiaron con un precio exageradamente bajo del crudo durante casi dos siglos (historial que analizamos en nuestro libro también agotado Los cinco precios del petróleo, editorial Cadmo & Europa, Buenos Aires, 2006).

Por encima de todo, Birol juzga que “existe un problema de subinversión crónica en los países productores, una característica que puede resultar en una sequía (¡supersic!) de petróleo en los próximos cinco (sic) años, que pondrá en peligro cualquier esperanza de recuperación de la presente recesión económica global”.

Ahora la dupla anglosajona encontró el chivo expiatorio idóneo para explicar la “recesión de doble hundimiento” (double-dip recession) que se avecina: leve recuperación a finales de este año seguida por una recesión más profunda a finales de 2010 o a inicios de 2011, según Nouriel Roubini, muy cercano a la Reserva Federal y al banco central de Israel (Bloomberg, 3.8.09).

Birol admite que en caso de existir una recuperación “en pocos años (sic)”, ésta será “lenta y frágil con el riesgo de que sea estrangulada (sic) por los altos precios del petróleo”.

Que pierdan EU y GB no significa que se acabe el mundo y que no ganen otros como Rusia, Irán, las petromonarquías árabes y Venezuela (si EU no la invade antes) que todavía no pertenecen al hoy harapiento “Club de los Ricos” del binomio OCDE/AIE: “Conforme la crisis (nota: la energética) empiece su captura después de 2010 (sic), aumentará rápidamente el poder del mercado de los muy pocos (sic) países productores de petróleo que poseen sustanciales (¡supersic!) reservas, principalmente en el Medio Oriente”.

Birol aconseja puerilmente “dejar el petróleo antes de que nos abandone“. Pero, ¿cómo se podría realizar en el corto plazo el brusco giro a la recomendable energía alternativa cuando el sistema económico, financiero y social de la dupla anglosajona se fundamentó en un precio barato, para no decir subsidiado, de los países productores ingenuos e ineptos como el masoquista México neoliberal?

http://www.jornada.unam.mx/2009/08/05/index.php?section=opinion&article=020o1pol

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MoonKNight, from universomarvel.com

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La OTAN desarrolla sus tentáculos por todos los océanos del mundo

by Marcel Poznanski
Global Research, July 13, 2009

En abril de 2006 la OTAN participó en unas maniobras estadounidenses en las aguas de las Antillas neerlandesas a lo largo de las costas de Venezuela. Unas maniobras para intimidar al gobierno venezolano que practica una política de soberanía y que también apoya políticamente la independencia de los demás países de América Latina. Las razones que se evocaron oficialmente: un gran plan de lucha contra la droga a lo largo de las costas atlánticas y del Caribe. La OTAN estaba presente, por medio de barcos militares holandeses y belgas, entre otros. El gobierno holandés declaró estar vigilante para defender sus territorios de ultramar, dos pequeñas islas a lo largo de la costa de Venezuela, que pudieran ser reivindicadas por el gobierno de Chávez.

Estas maniobras pusieron en evidencia una dimensión geográfica de la que no se suele ser consciente. De hecho, la empresa de la OTAN se extiende por todos los continentes y todos los océanos del mundo.

El Atlántico Norte está completamente bajo control de la OTAN con Estados Unidos, Canadá, Groenlandia, la islas Spitzberg (Noruega), Noruega, Dinamarca, Alemania, los Países Bajos, Bélgica, Francia, España, Portugal y las islas Azores .

El Mediterráneo está controlado por España, Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Albania, Grecia, Turquía, dos enclaves británicos en Chipre (Hekelin y Akrotiri) y por dos enclaves españoles en Marruecos (Ceuta y Melilla).

El mar Caribe (América Central) está bajo control de la organización por medio de las islas que pertenecen a los Países Bajos (Antillas neerlandesas), a Francia (Martinica, Guadalupe), a Gran Bretaña (islas Vírgenes, Anguilla, Montserat…) y a Estados Unidos (Puerto Rico).

El Atlántico sur (América del sur y África) está cubierto por el departamento francés de la Guayana, las [islas] Falkland (Gran Bretaña), las [islas] Azores (Portugal), Ascensión y Santa Helena (Gran Bretaña).

En el océano Antártico están la isla de Bouvet (Noruega), las islas Kerguelen (Francia), las islas Sandwich y Sud-Georgia, el archipiélago Tristan da Cunha (Gran Bretaña).

El océano Índico está cubierto de islas francesas y británicas, entre ellas la Reunión, Mayotte, una serie de archipiélagos; el océano Pacífico por el archipiélago de Nueva Caledonia, la Polinesia Francesa, Hawaii, Samoa Oriental (EEUU), etc..

Esta lista no es exhaustiva.

Todas estas tierras son dependencias o parte integrante de algún país miembro de la OTAN, que puede instalar ahí estructuras y bases militares, apoyos logísticos y, aun cuando los Artículos 5 y 6 del Tratado (véase más abajo) no son aplicables en cada caso, pedir ayuda a otros miembros de la Alianza si se considera atacado.

Artículo 5 de Tratado:

«Las partes acuerdan que un ataque armado contra una o varias de ellas que ocurra en Europa o América del norte será considerado un ataque dirigido contra todas las partes y, en consecuencia, acuerdan que si se produce tal ataque, cada una de ellas, en el ejercicio del derecho de legítima defensa, individual o colectiva, reconocido por el Artículo 5 de la Carta de las Naciones Unidas, asistirá a la parte o las partes así atacadas emprendiendo lo antes posible, individualmente y de acuerdo con las demás partes, la acción que considere necesaria, incluido el empleo de la fuerza armada, para restablecer y asegurar la seguridad en la región del Atlántico norte.

Inmediatamente se dará a conocer al Consejo de Seguridad todo ataque armado de esta naturaleza y toda medida tomada en consecuencia. Estas medidas acabarán cuando el Consejo de Seguridad haya adoptado las medidas necesarias para restablecer y mantener la paz y la seguridad internacionales.

Artículo 6:

Para la aplicación del artículo 5, se considera ataque armado contra una o varias partes, un ataque armado: [...] contra el territorio de una de ellas en Europa o América del norte, contra los departamentos franceses de Argelia, contra el territorio de Turquía o contra las islas situadas bajo jurisdicción de una de las partes en la región del Atlántico norte al norte del Trópico de Cáncer… »

Enlace con el original: http://www.mondialisation.ca/index.php?context=va&aid=14287

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.

Global Research Articles by Marcel Poznanski.

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=14351

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Ajedrez de monedas, from english-china.com

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La coyuntura decisiva de Ekaterimburgo

Desdolarización o desmantelamiento del Imperio financiero-militar de EE.UU.

Por Michael Hudson
Global Research
rebelion.org, 17.06.09
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

La ciudad de Ekaterimburgo, la mayor de Rusia al este de los Urales, puede llegar a ser conocida no sólo por ser el sitio en el que murieron los zares sino también la hegemonía estadounidense – y no sólo el sitio en el que fue derribado en 1960 el piloto del U-2 de EE.UU., Gary Powers, sino donde fue abatido el orden financiero mundial centrado en EE.UU.

El cuestionamiento de EE.UU. será el enfoque primordial de las reuniones ampliadas de hoy y mañana (15 y 16 de junio) en Ekaterimburgo (antes llamada Sverdlovsk) para el presidente chino Hu Jintao, el presidente ruso Dmitry Medvedev y otros máximos responsables de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO), de seis miembros. La alianza está formada por Rusia, China, Kazajstán, Tayikistán, Kirguistán, y Uzbekistán, con estatus de observador para Irán, India, Pakistán y Mongolia. El martes se les sumará Brasil para discusiones comerciales de las naciones del BRIC (Brasil, Rusia, India y China).

Los participantes han asegurado a diplomáticos estadounidenses que su objetivo no es desmantelar el imperio financiero y militar de EE.UU. Simplemente quieren discutir la ayuda mutua – pero de un modo que no contenga un papel para EE.UU., la OTAN o el dólar de EE.UU. como vehículo para el comercio. Es posible que los diplomáticos de EE.UU. pregunten lo que esto significa en realidad, si no es una acción para convertir en obsoleta la hegemonía de EE.UU. Es, después de todo, lo que significa un mundo multipolar. Para comenzar, en 2005, la SCO pidió a Washington que fije una línea de tiempo para el retiro de sus bases militares de Asia Central. Dos años después, los países de la SCO se alinearon formalmente con las antiguas repúblicas de la CEI pertenecientes a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO), establecida en 2002 como contrapeso para la OTAN.

Sin embargo la reunión sólo ha provocado un bostezo colectivo de la prensa estadounidense e incluso europea a pesar de que su orden del día es el reemplazo del estándar global del dólar por un nuevo sistema de defensa financiero y militar. Un portavoz del Consejo de Relaciones Exteriores ha dicho que le cuesta imaginar que Rusia y China puedan superar su rivalidad geopolítica, [1] sugiriendo que EE.UU. puede utilizar la política de dividir y conquistar que Gran Bretaña utilizó con tanta habilidad durante muchos siglos para fragmentar la oposición extranjera a su propio imperio. Pero George W. Bush (“soy un unificador, no un divisor”) se basó en el legado del gobierno de Clinton para impulsar a Rusia, China y sus vecinos a encontrar un terreno común cuando se trata de encontrar una alternativa al dólar y por lo tanto a la capacidad de EE.UU. de mantener ad infinitum déficits de la balanza de pagos.

Lo que puede representar la extremaunción de la hegemonía estadounidense ya comenzó en abril en la conferencia del G-20, y se hizo aún más explícito en el Foro Económico International de San Petersburgo el 5 de junio, cuando el señor Medvedev llamó a China, Rusia e India a “edificar un orden mundial cada vez más multipolar.” Lo que esto significa en lenguaje común es: Hemos llegado a nuestro límite en el subsidio del cerco de Eurasia por EE.UU. mientras también permitimos que EE.UU. se apropie de nuestras exportaciones, compañías, acciones y bienes raíces a cambio de papel moneda de un valor cuestionable.

El sistema unipolar artificialmente mantenido,” aclaró el señor Medvedev, se basa en “un gran centro de consumo, financiado por un déficit creciente, y por lo tanto deudas acrecentadas, una moneda de reserva que solía ser fuerte, y un sistema dominante de evaluación de activos y riesgos.” [2] A la raíz de la crisis financiera global, concluyó, está que EE.UU. produce demasiado poco y gasta demasiado. Especialmente perturbadores son sus gastos militares, tales como el aumento de la ayuda militar de EE.UU. a Georgia recién anunciado la semana pasada, el escudo de misiles de la OTAN en Europa Oriental, y el refuerzo de EE.UU. en Oriente Próximo y Asia Central ricos en petróleo.

El escollo para todos estos países es la capacidad de EE.UU. de imprimir cantidades ilimitadas de dólares. El gasto exagerado de los consumidores de EE.UU. para importaciones en exceso de las exportaciones, las adquisiciones estadounidenses de compañías y bienes raíces extranjeros, y los dólares que el Pentágono gasta en el exterior, terminan todos en bancos centrales extranjeros. Estos organismos entonces enfrentan una decisión difícil: reciclar esos dólares de vuelta a EE.UU. mediante la compra de bonos del Tesoro de EE.UU., o dejar que el “libre mercado” imponga un aumento del valor de su divisa respecto al dólar – haciendo así que sus exportaciones no sean competitivas en los mercados mundiales y creando al hacerlo desempleo e insolvencia de negocios en el interior.

Cuando China y otros países reciclan sus entradas de dólares comprando bonos del Tesoro de EE.UU., para “invertir” en EE.UU., esta acumulación no es realmente voluntaria. No refleja su fe en que la economía de EE.UU. enriquezca a bancos centrales extranjeros con sus ahorros, o alguna preferencia por una inversión calculada, sino simplemente una falta de alternativas. “Libres mercados” al estilo de EE.UU. acoplan a países a un sistema que los obliga a aceptar dólares sin límites. Ahora quieren terminar con esa situación.

Esto significa la creación de una nueva alternativa. En lugar de hacer sólo “cambios cosméticos como lo quisieran algunos países y tal vez las propias organizaciones financieras internacional,” el señor Medvedev terminó su discurso de San Petersburgo diciendo: “lo que necesitamos son instituciones financieras de un tipo completamente nuevo, en el que no dominen temas y motivos políticos particulares y países en particular.”

Cuando los gastos militares en el extranjero llevaron al déficit a la balanza de pagos de EE.UU. e hicieron que EE.UU. abandonara el oro en 1971, los bancos centrales se quedaron sin el recurso tradicional utilizado para saldar desequilibrios en los pagos. La alternativa por defecto fue invertir sus ingresos de pagos subsiguientes en bonos del Tesoro de EE.UU., como si estos fueran “tan buenos como el oro.” Los bancos centrales ahora poseen 4 billones de dólares en esos bonos en sus reservas internacionales – ¡y esos préstamos han financiado la mayor parte de los déficits presupuestarios internos del gobierno de EE.UU. durante más de tres décadas! Ante el hecho de que cerca de la mitad de los gastos discrecionales del gobierno de EE.UU. es para operaciones militares – incluyendo más de 750 bases militares en el extranjero y operaciones cada vez más costosas en países de producción y transporte de petróleo – el sistema financiero internacional está organizado de tal manera que financia al Pentágono, junto con las adquisiciones estadounidenses de activos extranjeros de los que se espera que rindan mucho más que los bonos del Tesoro en poder de los bancos centrales.

El principal tema político que enfrentan los bancos centrales del mundo es por lo tanto ¿cómo evitar que se agreguen aún más dólares a sus reservas y que al hacerlo sigan financiando aún más gastos deficitarios de EE.UU. – incluidos los gastos militares ante sus fronteras?

Para comenzar, los seis países de la SCO y del BRIC tienen la intención de comerciar en sus propias divisas a fin de tener el beneficio del crédito mutuo que hasta ahora EE.UU. ha monopolizado para sí mismo. Con este fin, China ha cerrado acuerdos bilaterales con Argentina y Brasil para asignar el valor de su comercio en renminbi en lugar del dólar, libras esterlinas o euros, [3] y hace dos semanas Chinas llegó a un acuerdo con Malasia para realizar el comercio entre los dos países en renminbi. [4] El ex primer ministro Mahathir Mohamad me explicó en enero que en su calidad de país musulmán, Malasia quiere evitar hacer algo que pueda facilitar la acción militar de EE.UU. contra países islámicos, incluida Palestina. La nación ya tiene demasiados dólares, explicaron sus colegas. El gobernador del Banco del Pueblo de China (central) Zhou Xiaochuan, escribió una declaración oficial en su sitio en Internet que el objetivo es ahora la creación de una moneda de reserva “que esté desconectada de naciones individuales.” [5] Es el objetivo de las discusiones en Ekaterimburgo.

Aparte de evitar el financiamiento de la adquisición de su propia industria y del cerco militar del globo por EE.UU., China, Rusia y otros países quisieran indudablemente obtener el mismo tipo de viaje gratuito que ha estado consiguiendo EE.UU. Tal como están las cosas, ven a EE.UU. como una nación sin ley, tanto desde el punto de vista financiero como militar. ¿De qué otra manera se puede caracterizar a una nación que fija un conjunto de leyes para los demás – sobre la guerra, el pago de la deuda y el tratamiento de prisioneros – pero las ignora cuando se trata de ella? EE.UU. es ahora el mayor deudor del mundo, pero ha evitado el dolor de los “ajustes estructurales” impuestos a otras economías deudoras. Las reducciones de tasas de interés y de impuestos ante la explosión de los déficits comerciales y presupuestarios son vistas como el colmo de la hipocresía ante los programas de austeridad que Washington impone a otros países a través del FMI y otros instrumentos de Washington.

EE.UU. dice a las economías deudoras que vendan sus servicios públicos y recursos naturales, que aumenten sus tipos de interés y que aumenten los impuestos mientras aniquilan sus redes de seguridad social para exprimir dinero a fin de pagar a los acreedores. Y dentro del país, el Congreso bloqueó la compra de Unocal por CNOOK de China por motivos de seguridad nacional, así como bloqueó a Dubai en su intento de comprar puertos de EE.UU. y a otros fondos de riqueza soberana de la compra de infraestructura clave. Se invita a los extranjeros a que imiten la compra japonesa de elefantes blancos como el Centro Rockefeller, en el cual los inversionistas perdieron rápidamente mil millones de dólares y terminaron por abandonar.

En realidad EE.UU. no ha dejado muchas alternativas a China y a otros países con superávits de pagos fuera de encontrar una forma de evitar más acumulación de dólares. Hasta la fecha, los intentos de China de diversificar su tenencia de dólares más allá de los bonos del Tesoro, no han tenido mucho éxito. Para comenzar, Hank Paulson de Goldman Sachs orientó a su banco central hacia valores de mayor rendimiento de Fannie Mae y Freddie Mac, explicando que eran obligaciones públicas de facto. Colapsaron en 2008, pero por lo menos el gobierno de EE.UU. se hizo cargo de esas dos agencias hipotecarias, agregando sus 5,2 billones de dólares en obligaciones a la deuda nacional. De hecho, lo que provocó el rescate fue en gran parte la inversión oficial extranjera. La imposición de una pérdida a las agencias oficiales extranjeras hubiera quebrado instantáneamente el estándar del bono del Tesoro, no sólo a través de la terrible destrucción de la credibilidad de EE.UU., sino simplemente porque no hay suficientes bonos del gobierno como para absorber los dólares que inundan la economía mundial por los crecientes déficits de la balanza de pagos de EE.UU.

Buscando una mayor posición participativa para proteger el valor de sus posesiones en dólares, mientras la burbuja crediticia de la Reserva Federal hacía descender los tipos de interés, los fondos de riqueza soberanos de China trataron de diversificar a fines de 2007. China compró participaciones en el bien conectado fondo de valores Blackstone y en Morgan Stanley en Wall Street, Barclays en Gran Bretaña, Standard Bank en Sudáfrica (otro afiliado con Chase Manhattan durante los años sesenta del apartheid) y en Fortis, el conglomerado financiero belga, se derrumbó poco después. Pero el sector financiero de EE.UU. estaba colapsando bajo el peso de la pirámide de deudas, y los precios de las acciones de bancos y firmas de inversión cayeron en todo el mundo.

Los extranjeros ven al FMI, al Banco Mundial y a la Organización Mundial de Comercio como sustitutos de Washington en un sistema financiero respaldado por bases militares y portaaviones estadounidenses que cercan el globo. Pero esta dominación militar es un vestigio de un imperio estadounidense que ya no puede regir a través de su fuerza económica. El poder militar se apoya en la fuerza, se basa más en el armamento atómico y en ataques aéreos a larga distancia que en operaciones terrestres, que se han hecho demasiado impopulares desde el punto de vista político para ser realizadas en gran escala.

En el frente económico no hay un modo previsible para que EE.UU. pueda librarse de los 4 billones de dólares que debe a gobiernos extranjeros, sus bancos centrales y a los fondos de riqueza soberana establecidos para deshacerse de la abundancia global de dólares. EE.UU. se ha convertido en un moroso – y por cierto, en un moroso agresivo en lo militar que trata de conservar el poder único que otrora ganó por medios económicos. El problema es cómo restringir su conducta. Yu Yongding, ex asesor del banco central chino, y que ahora está en la Academia de Ciencias de China, sugirió que se aconsejara al Secretario del Tesoro de EE.UU., Tim Geithner, que EE.UU. comenzara por “ahorrar” ante todo mediante la reducción de su presupuesto militar. “Es poco probable que los ingresos por impuestos de EE.UU. aumenten a corto plazo por el bajo crecimiento económico, los gastos inflexibles y el coste de ‘librar dos guerras.’” [6]

Actualmente son los ahorros del extranjero, no los de los estadounidenses, los que financian el déficit presupuestario de EE.UU., comprando la mayor parte de los bonos del Tesoro. El resultado es la tributación, sin representación para votantes extranjeros en cuanto a cómo el gobierno de EE.UU. utiliza sus ahorros obligados. Por ello es necesario que los diplomáticos financieros amplíen el alcance de sus decisiones políticas más allá del mercado del sector privado. Los tipos de interés son determinados por muchos factores aparte de “consumidores con tarjetas de crédito,” el eufemismo usual que los medios de EE.UU. citan para el déficit de la balanza de pagos de EE.UU. Desde el siglo XIII, la guerra ha sido un factor dominante en la balanza de pagos de los principales países – y en sus deudas nacionales. El financiamiento con bonos del gobierno consiste sobre todo de deudas de la guerra, ya que los presupuestos en tiempos de paz tienden a ser equilibrados. Esto vincula directamente el presupuesto de guerra con la balanza de pagos y las tasas de interés.

Las naciones extranjeras acumulan pagarés impagables – bajo condiciones en las que, si actúan para detener el viaje gratis del que goza EE.UU., llevarían a una caída del dólar y sus posesiones en dólares bajarían de valor en relación con sus propias monedas nacionales y otras divisas. Si la moneda de China sube en un 10% respecto al dólar, su banco central sufrirá el equivalente de una pérdida de 200 millones de dólares respecto a sus posesiones de 2 billones de dólares denominadas en yuan. Esto explica por qué, cuando las agencias de calificación de bonos hablan de que los valores del Tesoro de EE.UU. pierdan su calificación AAA, no quieren decir que el gobierno no pueda simplemente imprimir los dólares de papel para “compensar” esos bonos. Quieren decir que los dólares se depreciarán en su valor internacional. Y es precisamente lo que está sucediendo. Cuando Geithner puso una cara seria y dijo a una audiencia en la Universidad de Beijing a principios de junio que cree en un “dólar fuerte” y que por lo tanto las inversiones en EE.UU. de China estaban sanas y salvas, fue recibido por risas sarcásticas. [7]

La anticipación de un aumento en la tasa de cambio de China suministra un incentivo para especuladores que tratan de pedir prestado en dólares para comprar renminbi y beneficiarse de la apreciación. Para China, el problema es que esa entrada llevaría a una profecía que se cumple a sí sola al forzar la apreciación de su moneda. De modo que el problema de las reservas internacionales está inherentemente ligado al de los controles de capital. ¿Por qué iba a contemplar China cómo sus compañías lucrativas son vendidas por aún más dólares libremente creados de EE.UU. que el banco central debe utilizar para cumplir bonos de bajo rendimiento del Tesoro de EE.UU. o para perder aún más dinero en Wall Street?

Para evitar ese dilema es necesario revertir la filosofía de mercados abiertos de capital que el mundo ha mantenido desde Bretton Woods en 1944. En ocasión de la visita del señor Geithner a China, “Zhou Xiaochuan, ministro del Banco del Pueblo de China, el banco central del país, dijo intencionadamente que por primera vez desde que las conversaciones semestrales comenzaron en 2006, China tiene que aprender de los errores estadounidenses así como de sus éxitos” en lo que tiene que ver con la desregulación de mercados y el desmantelamiento de controles. [8]

Por lo tanto una era llega a su fin. Ante los continuos gastos deficitarios de EE.UU., la desdolarización amenaza con obligar a los países a volver al tipo de dobles tasas de cambio común entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial: un tipo de cambio para el comercio en materias primas, otro para los movimientos de capital e inversiones, por lo menos en las economías del área del dólar.

Incluso sin controles de capital, las naciones que se reúnen en Ekaterimburgo están tomando pasos para evitar que se conviertan receptores renuentes de aún más dólares. Al ver que la hegemonía global de EE.UU. no puede continuar sin el poder adquisitivo que ellos mismos suministran, los gobiernos se apresuran a acelerar lo que Chalmers Johnson ha llamado “las aflicciones del imperio” en su libro de ese nombre – la bancarrota del orden mundial financiero-militar de EE.UU. Si China, Rusia y sus aliados no-alineados se salen con la suya, EE.UU. ya no vivirá de los ahorros de otros (en la forma de sus propios dólares reciclados) ni tendrá el dinero necesario para sus ilimitados gastos y aventuras militares.

Funcionarios de EE.UU. quisieron asistir como observadores a la reunión de Ekaterimburgo. Les dijeron que No. Es una palabra que los estadounidenses oirán frecuentemente en el futuro.

Notas

1 Andrew Scheineson, “The Shanghai Cooperation Organization,” Council on Foreign Relations,

Actualizado el: 24 de marzo de 2009: “Aunque algunos expertos dicen que la organización ha emergido como un poderoso baluarte contra EE.UU. en Asia Central, otros creen que fricciones entre sus dos mayores miembros, Rusia y China, imposibilitan efectivamente una SCO fuerte y unificada.”

2 Kremlin.ru, 5 de junio de 2009, en Johnson’s Russia List, 8 de junio de 2009, #8.

3 Jamil Anderlini and Javier Blas, “China reveals big rise in gold reserves,” Financial Times, 24 de abril de 2009. Vea también “Chinese political advisors propose making yuan an int’l currency.” Beijing, 7 de marzo de 2009 (Xinhua). “La clave para la reforma financiera es convertir el yuan en una divisa internacional,” dijo [Peter Kwong Ching] Woo [presidente de Wharf (Holdings) Limited basado en Hong Kong] en un discurso ante la Segunda Sesión del 11 Comité Nacional de la Conferencia Política Consultativa del Puebo Chino (CPPCC), el máximo organismo político asesor del país. Eso significa utilizar la moneda china para saldar pagos comerciales internacionales…”

4 Shai Oster, “Malaysia, China Consider Ending Trade in Dollars,” Wall Street Journal, 4 de junio de 2009.

5 Jonathan Wheatley, “Brazil and China in plan to axe dollar,” Financial Times, 19 de mayo de 2009.

6 “Another Dollar Crisis inevitable unless U.S. starts Saving - China central bank adviser. Global Crisis ‘Inevitable’ Unless U.S. Starts Saving, Yu Says,” Bloomberg News, 1 de junio de 2009. http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601080&sid=aCV0pFcAFyZw&refer=asia

7 Kathrin Hille, “Lesson in friendship draws blushes,” Financial Times, 2 de junio de 2009.

8 Steven R. Weisman, “U.S. Tells China Subprime Woes Are No Reason to Keep Markets Closed,” The New York Times, 18 de junio de 2008.

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=13969

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