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Lo que usted demande, by El Roto, from daimieldiario.blogspot.com

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“Segunda revuelta juvenil” que viene: se profundizan crisis alimentaria y financiera

Por Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada, Unam, Mx, 15.08.12

La peor sequía en Estados Unidos en el reciente medio siglo ha destruido la sexta parte de su cosecha de maíz, lo que ha provocado una hiperinflación alimentaria, cuando se agrava la crisis financiera a ambos lados del Atlántico del norte y los precios altos del petróleo resisten ser abatidos (Financial Times, 11/8/12).

El impacto ha alcanzado a los procesadores de alimentos, que incluyen Nestlé, Kraft y Tyson, “los que ya advirtieron que le trasladarán (sic) los altos precios a los consumidores”.

Los gobernadores demócratas de Delaware y Maryland “urgieron a la Casa Blanca a renunciar al mandato gubernamental de mezcla de etanol, debido al subabastecimiento de maíz”.

El alza de los precios alimentarios “revivió las memorias de la crisis 2007/2008″, que “desencadenó revueltas en más de 30 países (¡súper sic!), desde Bangladesh hasta Haití”.

La tesis nodal de mi reciente libro coloca El detonador alimentario global (subtítulo) como principal causante de Las revoluciones árabes en curso (título).

La crisis multidimensional provocada por la especulación financiera de los 13 banksters en Wall Street y La City (agudizada por el narcolavado de la banca israelí/anglosajona y su obsceno financiamiento al teledirigido “terrorismo global” disfrazado de jihadista/Al Qaeda) se ha gangrenado en todos sus componentes: financiero, económico, alimentario, energético, sociopolítico y, más que nada, civilizatorio.

Hoy se repite la segunda vuelta de 2007/2008, lo cual se agrava con los tambores de guerra de Israel contra Irán en una atmósfera que rememora “1914″, como advirtió el almirante estadunidense James G. Stavridis, comandante de la OTAN para el sector europeo (SACEUR): “Estamos en 1914 (¡súper sic!) y no sabemos qué va a pasar en 1914, y no podemos hacer nada (sic)”, cuando los eventos deciden y los gobernantes han perdido el control (Dedefensa.org, 5/8/12). ¡Uf!

Ha sido un verdadero milagro que no haya estallado aún la tercera guerra mundial (“cuarta” para los halcones del CPD; ver Bajo la Lupa, 5/8/12) en el estrecho de Ormuz, principal fractura tectónica de la geopolítica, mientras Estados Unidos asfixia a China en sus territorios marítimos.

La crisis multidimensional desencadenó la primera revuelta juvenil del siglo XXI: desde OccupyWallStreet (acusados por Bill Kristol de “antisemitas”), pasando por los “indignados” europeos, hasta #YoSoy132. Hoy el agravamiento de la crisis multidimensional es susceptible de profundizar la revuelta juvenil global.

Los precios del trigo también se dispararon debido a la sequía en varias regiones del mundo y a las elevadas temperaturas: Rusia, Kazajstán, Australia, Argentina y China.

Un estudio del MIT demuestra que la hiperinflación alimentaria y la elevación de la temperatura afectan más el crecimiento económico de los países en vías de desarrollo que a los países desarrollados (beyondbrics, 13/8/12).

México es el segundo mayor importador de maíz, después de Japón. Según el Financial Times (13/8/12), “un mercader (sic) en México realizó la mayor compra de maíz de Estados Unidos desde 1991: 1.5 millones de toneladas”. ¿Quién será el agraciado “comprador comercial (sic)”, cuando México exhibe su mayor sequía en siete décadas, con la consecuente alza estratosférica de productos alimentarios? ¿Quién estará haciendo negocio con el hambre de México?

Desde el alucinante SAM (Sistema Alimentario Mexicano) de Casio Luiselli, funcionario de López Portillo, hasta el aciago Congreso saliente (que solamente rota a sus inmutables líderes) –que aprobó la conversión de maíz al etanol–, el binomio cogobernante PRIAN ha despedazado la agricultura durante 32 años, ha puesto al borde de la hambruna a los pletóricos miserables de México y ha colocado en peligro su alimento básico: la tortilla (Bajo la Lupa, 23/4/08; 1 y 7/8/10).

En su momento critiqué que el disfuncional Congreso prianista deseaba que los mexicanos comiésemos motores en lugar de tortillas, debido a la demencial aprobación de transformar el maíz en etanol.

A propósito, Manuel Sánchez González, miembro de la junta de gobierno del Banco de México, durante la séptima conferencia anual de directores generales de JP Morgan México (“La economía mexicana en tiempos difíciles”, 31/7/12) colisiona con el superoptimismo de Pedro Aspe en el Club de Industriales.

Pareciera que Calderón no está actualizado de la grave crisis del maíz ni de la ponencia de Manuel Sánchez González, quien se preocupa por la alta probabilidad de no tener “una convergencia de los precios”, lo cual afectará la estabilidad financiera (paridad del peso) y el crecimiento económico debido a una inflación de 4.3 por ciento (mayor al objetivo de 3 por ciento), que “se vio afectada de manera notable (sic) por una alza en los precios agrícolas”, no se diga la “significativa dependencia de los ingresos provenientes del petróleo” y sus precios “inusualmente altos”.

Las Naciones Unidas han exigido una “inmediata suspensión de la producción del etanol (por mandato del gobierno de Estados Unidos) y miembros del G-20 –que incluyen Francia, India y China– han expresado su preocupación por la política del etanol de Estados Unidos (Financial Times, 13/8/12).

Curioso: el saliente gobierno calderonista, instalado en el masoquismo, y el pusilánime Congreso “mexicano”, han guardado silencio para no importunar la desquiciante política del etanol en Estados Unidos (extensiva al TLCAN).

Michael Klare (Tom Dispatch, 8/8/12) describe “Las guerras del hambre en nuestro futuro” a resonancia apocalíptica y augura que la “gran sequía” de 2012 tendrá “consecuencias severas”, con “disturbios sociales generalizados y conflictos violentos”.

En el ámbito internacional, la gran sequía “tendrá sus efectos más devastadores (sic)” debido a que “muchos países dependen de las importaciones de granos de Estados Unidos”.

Existe “alarma de inestabilidad en África, donde el maíz es su alimento básico”, mientras se auguran “crecientes disturbios populares en China”.

El alza de los precios alimentarios en Estados Unidos y China conllevará a una “desaceleración de la economía global y a una mayor miseria mundial, con consecuencias sociales impredecibles (sic)”. ¿Impredecibles?

Michael Klare hace alusión a la novela/película Juegos del hambre, de Suzanne Collins, que describe “un futuro distópico, posapocalíptico y escaso de recursos que intensifica la violencia”.

Michael Klare concluye que la “sequía persistente y el hambre forzarán a millones de personas a abandonar sus tierras tradicionales para huir a las favelas”, cuando los “efectos sociales y políticos aparecerán a finales de este año o el año entrante”.

A mi juicio, la crisis multidimensional, cuyo corolario superlativo epitomiza la “crisis alimentaria”, es consecuencia de la desregulación del modelo neoliberal y su cartelización a tendencia oligopólica.

Los cárteles alimentarios de Estados Unidos (ver Radar Geopolítico, Contralínea, 30/1/11, y Bajo la Lupa, 19/1/11, 16/2/11 y 27/4/11), que inclusive se dan el lujo de no cotizar en bolsa, han usado los alimentos como arma geoestratégica y han impedido el desarrollo agrícola de las regiones periféricas a Estados Unidos, ya no se diga la tecnificación genética de la agricultura por Monsanto, que sirve doblemente el propósito de maximizar las ganancias y controlar políticamente la hambruna global.

alfredojalife.com

@AlfredoJalife

http://www.jornada.unam.mx/2012/08/15/opinion/023o1pol

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Nosotros? Argentinos, from ellibrodelossuenosolvidados.blogspot.com

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La decisión

Por Martín Caparrós
Nota censurada en El Argentino acerca de Cristina Fernández viuda de Kirchner, 18.05.11
adrodri.blogspot.com, 22.05.11

Razones para presentarse o no presentarse a la reelección.

Parece mentira –¿parece mentira?– pero hace semanas que la discusión política argentina consiste en escrutar y suputar las decisiones más íntimas de una señora. Todos tienen, últimamente, opiniones sobre el asunto y yo, tan pobre como todos, también tengo:

Yo creo que la doctora Cristina Elisabet Fernández viuda de Kirchner se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque, como dice un viejo amigo, “¿alguna vez viste a un peronista que abandone el poder?”. Y más si esa peronista cofundó un partido tan franco como para bautizarse Frente para la Victoria –donde la idea de victoria es autosuficiente, no precisa más datos. Y más si esa peronista lleva veintitantos años viviendo en una nube de poder y sabe que no sabría cómo hacer –que ya no recuerda cómo se hace– para vivir abajo.

Y creo que la doctora Fernández no se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque es una mujer inteligente y sabe que tiene una cantidad de cosas atadas con alambre y el alambre no dura tanto tiempo. Sabe que el modelo de crecimiento que empezó en 2002 ya no funciona y que la inflación no para y que entonces el proceso de empobrecimiento y los reclamos –de ocupados y desocupados– no van a parar, y que es cuestión de tiempo hasta que todo estalle, como bien le dijo el otro día el comandante guerrillero Omar Viviani. Sabe que sus relaciones con distintos sectores –sindicales, sociales– con los que ahora la une la prosperidad se irían lentamente al carajo. Sabe que la puja redistributiva de la que tanto habla es puja y es redistributiva, pelea de los más pobres por quedarse con un poquito más de la riqueza nacional, no sólo por salvar sus sueldos de la inflación. Y también sabe que su gran truco para aminorar los efectos de esa inflación sobre las clases medias y altas y mantenerlas refunfuñonas pero consumidoras –ergo contentas– consiste en esos subsidios tremebundos que entrega a los monopolios del transporte y la energía; son 48.000 millones al año, de los cuales por lo menos 16.000 –dos veces la Asignación Universal– están dedicados a mejorar las condiciones de vida de los menos necesitados, de los que podrían pagar esos servicios a su precio. Y sabe que esos subsidios no se pueden mantener así pero que el día en que los corten el que los corte se va a querer cortar algo más: lo que tenga según sexo y color, lo que le quede.

Y creo que la doctora Fernández se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque nunca en la historia reciente de esta gran nación argentina hubo unas elecciones tan fáciles, tan carentes de ninguna oposición coherente o articulada o siquiera realmente existente, y que es muy difícil para un político desaprovechar semejante oportunidad porque la política, como la naturaleza, tiene horror del vacío y siempre intenta llenarlo con sus cositas, sus cagaditas de paloma.

Y creo que la doctora Fernández no se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque tiene una aguda conciencia de la historia y los manuales de historia y sabe que, si pudiera retirarse ahora, sus gobiernos –propio y ganancial– quedarían relatados como un período de recuperación y cierto bienestar y moño y pompón rojo y que, en cambio, si sigue, tendría que enfrentar el derrumbe de su famoso modelo –por causa de su famoso modelo y sus problemas ya citados– y su capítulo terminaría muy feo.

Y creo que la doctora Fernández se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque tiene una aguda conciencia de la historia y los manuales de historia y sabe que, si se bajara, su supuesto proyecto quedaría colgado de la brocha y su grupo de seguidores se disolvería en unos días y su nombre de casada desaparecería de la discusión política argentina en unos meses, porque un grupo puede sobrevivir a una derrota pero no a una fuga –y es probable que esa idea le moleste. Esto sin contar la parva de inútiles cercanos que saben que su única posibilidad de supervivencia en el coche oficial es que la doctora vuelva a presentarse y que, estando por definición cerca de ella, le taladran las neuronas con explicaciones de por qué debe hacerlo –sin decirle nunca por qué necesitan que lo haga aunque ella, que no es tonta, lo sabe, lo considera y, por eso, minimiza sus argumentos sin piedad y entonces piensa que quizá no debiera presentarse pero.

Y creo que la doctora Fernández no se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque es una mujer inteligente y sabe que el discurso épico que la sostiene no se puede sostener mucho tiempo tan falto de hechos épicos y, como se ve que no le interesa producir ninguno, más temprano que tarde va a tener que renunciar a ese discurso –y no tiene otro. O, dicho en japonés: que el curro de la década de los setentas no puede servir durante décadas y décadas.

Y creo que la doctora Fernández se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque ¿qué podría hacer una mujer de sesenta años que tuvo todo el poder si deja de tener ese poder: dedicarse a criar los nietos que no tiene? ¿Desesperarse viendo desde afuera lo que podría estar haciendo desde muy adentro? ¿Aprender a bordar punto cruz? ¿Escribir unas memorias maquilladas con la esperanza de que la devuelvan al centro de atención? ¿Coleccionar teteras? ¿Maldecir cada mañana el momento en que lo tenía todo y decidió dejarlo?

Y creo que la doctora Fernández no se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque de verdad debe estar cansada y harta de pelearse con una manga de oportunistas mediocres que se dicen sus amigos y desalentada de ver lo complicado que es hacer nada serio en medio de tanta pequeñez y deprimida de pensar que está haciendo lo mejor que podría hacer en su vida y sin embargo no lo disfruta nada y encima sus hijos le piden que se quede en casa y aprenda punto cruz.

Pero creo que la doctora Fernández se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque no veo cómo haría para no presentarse. Es decir: qué historia podría contarse para volverse a casa. No el discurso público barato de renuncio a los honores pero no a mi puesto de lucha o la escalada de pequeños anuncios médicos que lleven al anuncio final de que su cuerpo enfermo no resiste más o la explicación psicologista de culebrón porteño. No, lo que no consigo ver es cómo se explicaría a sí misma y, más que nada, al fantasma de su marido muerto en la dizque trinchera de la lucha –el glorioso Nestornauta, el desaparecido 30.001, la escuelita de Misiones la terminal de buses de Jujuy la comisaría de Resistencia, Él– que ella es una cobarde pusilánime traidora que prefiere abandonar la pelea por la que Él sí dejó todo, abandonarlo a Él, al recuerdo de Él, a todo lo que armaron durante toda su vida sólo porque está un poco cansada o desalentada o deprimida o despistada. Yo creo que va a seguir porque no sabría cómo justificar su retirada.

Y creo, más que nada, que es triste que estemos discutiendo estas pavadas: tristísimo que tantas cosas en este país dependan de lo que decida una noche esta doctora, de cómo haga jugar éstos y otros elementos que sin duda ignoramos. Creo que la importancia de ese gesto individual, menor, es la medida de nuestra realidad actual. O, dicho de otra manera: que si la política argentina pende de la decisión de una señora, cualesquiera sean esa señora y esa decisión, estamos al horno y acaban de prenderlo.

@martin_caparros (tw)

http://adrodri.blogspot.com/2011/05/la-decision-18052011-por-martin.html

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