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El orden del caos, by Clay Bennet, from readyfortomorrow.com

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La agenda oculta de Xinjiang: petróleo, gas y oleoductos

Por Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada, Unam, Mx, 19.07.09

El contencioso del Tíbet es similar al de Xinjiang en cuanto se refiere a su sensible localización estratégica como a sus pletóricas materias primas.

A diferencia del Tíbet, poco conectado con los budistas aledaños, la relevante etnia uigur de Xinjiang (8.3 millones del total centroasiático de 11 millones), de origen turco-mongol, exhibe amplias redes con sus similares étnicos e islámicos en Asia central y Turquía.

De allí que el conflicto étnico-teológico entre la mayoría han y la minoría uigur en la amplitud china constituya un verdadero “choque de civilizaciones” del que se refocilan los huntingtonianos, quienes alientan la balcanización de China y su confrontación con el Islam (mil 500 millones de feligreses).

Conforme se profundiza el tsunami financiero global provocado por la dupla anglosajona de Estados Unidos y Gran Bretaña, se intensifica la espectacular ofensiva bélica de Washington y Londres en toda Eurasia, primordialmente en el añejo “arco de la crisis” propugnado por el fanático ultrarracista Bernard Lewis (muy cercano a Israel y a los neoconservadores straussianos), con el fin de cercar a las tres grandes potencias geoeconómicas emergentes: China, Rusia e India, que viven intensas conflagraciones en sus respectivas fronteras bajo el travestismo del jihadismo islámico, al unísono de los preparativos israelíes para atacar a Irán.

El paranoide Bibi Netanyahu (ver Bajo la Lupa, 12/7/09) ha lanzado a sus tres submarinos nucleares al mar Rojo, al golfo Pérsico y el mar Mediterráneo para amedrentar a Irán (Réseau Voltaire, 15/7/09), que aún no resuelve su crisis poselectoral.

El añejo “arco de la crisis” del fundamentalista israelí y teórico de los halcones anglosajones Bernard Lewis se entrelaza con lo que hemos denominado “la línea Brzezinski” que conecta la antigua Palestina a Irán y al binomio Afganistán-Pakistán, entre los paralelos 20 y 40 grados, que representa geopolíticamente el talón de Aquiles de China.

En este contexto habría que ubicar el reciente estallido étnico-teológico en la rica provincia islámica de Xinjiang, sexta parte del territorio chino que equivale a la superficie de Irán.

Rick Rozoff, colaborador de Global Research (10/7/09), desmenuza “la mayor operación de combate desde la guerra de Vietnam” del Pentágono y la OTAN “desde Afganistán hasta el mar Caspio y Asia central” con el fin de controlar las reservas de petróleo y sus oleoductos regionales.

¿La escalada de la dupla anglosajona –mediante su huntingtoniano choque de civilizaciones que ha incendiado las fronteras de Rusia, India y China– responde a la exigencia de un nuevo orden monetario mundial y una nueva divisa que sepulten al otrora omnipotente dólar?

F. William Engdahl, investigador estadunidense-alemán, demuestra cómo “Washington juega en profundidad con China” (Global Research, 11/7/09), cuyo artículo fue reproducido por China Daily (16/7/09) bajo el título sugestivo: “La agenda oculta detrás de la violencia en Xinjiang”.

Además de fracturar la cohesión del Grupo de Shanghai (SCO, por sus siglas en inglés), F. William Engdahl demuestra que “algunos de los más importantes gasoductos de China pasan por Xinjiang” en procedencia de Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán y Rusia.

F. William Engdahl, con fuertes vínculos con los servicios alemanes de inteligencia, indica que fue determinante el papel que jugó en los disturbios étnicos de Xinjiang la supuesta ONG “independiente” (sic) Fundación Nacional para la Democracia (FND): “la interferencia de Estados Unidos tiene poco que ver con los pretendidos abusos a los derechos humanos contra los uigures. Al contrario, tiene mucho que ver con la estratégica localización geopolítica de Xinjiang. La FND financia con 215 mil dólares al año al Congreso Mundial Uigur (CMU), con sede en Washington, que busca la creación del ‘Turkistán Oriental’ mediante la secesión de Xinjiang de China”.

La FND se vio implicada en la violencia del Tíbet en marzo del año pasado con el fin de mancillar la imagen china con antelación a los Juegos Olímpicos. Allen Weinstein (muy cercano a Israel y uno de los creadores legislativos de la FND), comentó en 1991 que “gran parte de la actividad de la FND era realizada en manera encubierta por la CIA (¡súper-sic!) hace más de 25 años” (cita de F. William Engdahl).

Por cierto, el neoconservador straussiano, eterno presidente de la FND y anterior consejero de la Comisión Kissinger (¡extra súper-sic!) Carl Gershman se defiende de ser un títere de la CIA.

¿Cómo puede un pretendido “filántropo” y “demócrata” como Gershman ser aliado de los halcones bélicos israelíes y neoconservadores straussianos como Irving Kristol y Norman Podhoretz? ¡Tales son los “derechos humanos” y la “democracia” de Estados Unidos e Israel: pura simulación!

F. William Engdahl desenreda la madeja de los financiamientos por el Congreso de Estados Unidos a la FND mediante receptores “inocuos” y “filántropos” como la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el sindicato AFL-CIO y el Centro para la Empresa Privada (¡extra súper-sic!) Internacional.

No fue casual que los disturbios étnico-teológicos en Urumqi (capital de Xinjiang) se hayan escenificado días después a la cumbre del Grupo de Shanghai (ver Bajo la Lupa, 14/6/09).

Tampoco fue coincidencia que el pasado 18 de mayo la FND haya realizado una conferencia de “derechos humanos” sobre “Turkistán Oriental: 60 años bajo el régimen comunista chino”. Entre sus copatrocinadores se encontraron Human Rights Watch (del megaespeculador George Soros, “padrino” de las “revoluciones de color” en la periferia rusa) y la Organización de las Naciones y Pueblos sin Representación (UNPO, por sus siglas en inglés), una extraña entidad balcanizadora de 57 multietnias que se acopla a los intereses desestabilizadores anglosajones.

La presidenta del CMU es Rebiya Kadeer, instrumento del Departamento de Estado, a juicio de Donald Kirk, quien expone que “Washington financia a sus amigos (sic) uigures” (Asia Times, 18/7/09): “Estados Unidos se ha tropezado casi inadvertidamente en medio del conflicto étnico en China occidental del que no tiene ninguna oportunidad de salir airoso”.

Mas allá de las instalaciones nucleares y satelitales chinas en su seno, la sensible ubicación estratégica de Xinjiang (comparte fronteras con Tíbet, India, Mongolia, Rusia, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán, Afganistán y Pakistán) se dimensiona aún más debido a sus pletóricas reservas de carbón (40 por ciento del total), petróleo y gas natural (25 por ciento del total). La extracción de petróleo y gas en la rica provincia de Xinjiang (60 por ciento de su economía) se conecta con Shanghai.

¿Cómo responderá en forma civilizada China, al tiempo que proteja los intereses inalienables de sus minorías en Tíbet y Xinjiang, para levantar el ominoso desafío que le propinó la CIA, perdón, la FND, en su yugular económica y energética?

http://www.jornada.unam.mx/2009/07/19/index.php?section=opinion&article=012o1pol

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Olas congeladas en la Antártida, by Chris Pauline, from turistbot.com

Olas congeladas en la Antártida, by Chris Pauline, from turistbot.com

Gran Bretaña, Australia y sus aliados de la OTAN codician las riquezas del Polo Sur

La batalla por la Antártica

Por Rick Rozoff

Global Research/Stop Nato
Rebelión Org, 20.05.09
Traducción del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El Ártico y la Antártica son las últimas vastas reservas inexplotadas de recursos minerales del planeta. [1] Si se formaliza la expansión del territorio de Australia, llevará a la desestabilización de la operación de mecanismos legales internacionales, que ya han sido seriamente afectados por la proclamación de la independencia de Kosovo.

Peor aún, abrirá la puerta a una re-división del mundo en gran escala. El precedente del Polo Sur podría ser aplicado al Polo Norte, lo que convertiría la lucha por los recursos del Ártico en una guerra global, que inevitablemente involucraría a Rusia. [2]

El 13 de mayo de este año marcó el plazo para que los “Estados presenten las reivindicaciones de sus derechos en lo que algunos expertos describen como la última repartija de territorio marítimo en la historia”, informó Reuters en octubre de 2007. [3]

En aquel entonces el Foreign Office (Ministerio de Exteriores) británico anunció que presentaba una demanda para expandir el territorio antártico de la nación en un millón de kilómetros cuadrados y que también presentaría “otras cuatro demandas… por territorio del lecho marino atlántico alrededor de las Georgias del Sur y las Islas Malvinas (Falkland) y también alrededor de la Isla Ascensión en el Sur del Atlántico, cerca de la Bahía de Vizcaya en el Norte del Atlántico, y en la cuenca Hatton-Rockall frente a las costas de Escocia.” [4]

Antes de 1962, el Territorio Antártico británico era una dependencia de las Islas Malvinas y también incluía a las Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

El 31 de marzo de este año, Gran Bretaña hizo una presentación parcial a la Comisión de Naciones Unidas sobre los Límites de la Plataforma Continental respecto al área Hatton-Rockall en el Noreste del Atlántico (Rockall es una minúscula isla escarpada, pero tiene una importancia estratégica fuera de proporción con su tamaño) que provee al país su única pretensión de derecho a la plataforma ártica que según cálculos contiene un quinto del petróleo no descubierto del mundo y casi un tercio del gas natural no descubierto.

Londres inició conversaciones con Islandia, Irlanda y Dinamarca (en su calidad de dueña de las Islas Feroe) para utilizar en conjunto Rockall a fin de penetrar el Ártico en la inminente pugna por sus recursos, un tema que ha sido explorado extensivamente en otro estudio de esta serie. [5]

En una acción paralela pero mucho mayor, Gran Bretaña presentó este 11 de mayo su reivindicación de derecho a la Comisión de Naciones Unidas sobre los Límites de la Plataforma Continental por el millón de kilómetros cuadrados que codicia en el Atlántico Sur, alcanzando dentro del Océano Antártico.

Fue la formalización de planes revelados inicialmente en octubre de 2007 y descritos en un informe de prensa de esos días como un plan para “extender la soberanía británica en la Antártica”, una zona que “cubre un área vasta del lecho marino alrededor de la Antártica británica cerca del Polo Sur.” [6]

De inmediato, naciones mucho más cercanas a la Antártica, y como tales con mejores derechos a su territorio, sobre todo Argentina, presentaron quejas de que “La demanda británica… está en conflicto con el Tratado Antártico de 1959, firmado por Gran Bretaña, que impide toda explotación de petróleo, gas y minerales, si no es para propósitos científicos.” [7]

La alarma también resonó en otros sitios. Poco después del anuncio británico el People’s Daily chino informó:

“El Polo Sur, un mundo de hielo y nieve, se ha convertido en un punto álgido en los últimos años. El Ministerio de Exteriores argentino declaró que los viceministros de exteriores de Argentina y Chile se reunirán a principios de diciembre para discutir el tema del Polo Sur, y para elaborar una estrategia conjunta para boicotear las demandas soberanas británicas sobre la plataforma continental del Polo Sur.” [8]

La misma fuente suministró los siguientes antecedentes:

“La inmensidad de tierra aparentemente árida, cubierta de hielo, es revelada y expuesta al mundo exterior, revelando una ‘cuenca de tesoros‘ con depósitos y reservas de energía increíblemente abundantes… Una capa de carbón del Período Pérmico existe en el continente, y contiene 500.000 millones de toneladas de reservas conocidas.

“La gruesa bóveda de hielo sobre la tierra alberga la mayor reserva de agua fresca del mundo; contiene aproximadamente 29,3 millones de kilómetros cúbicos de hielo; y compone un 75% del suministro de agua fresca de la tierra.

“Se puede decir que el Polo Sur podría alimentar a todo el mundo con sus abundantes suministros de alimento (peces) y de agua fresca.”

Y advirtió que “el valor del Polo Sur no se limita a la esfera económica; también reside en su posición estratégica.

“La Guarda Costera de EE.UU. ha mantenido hace tiempo guarniciones en la región y la Fuerza Aérea de EE.UU, [es] la potencia aérea número uno en la región.

“El Tratado del Polo Sur [Antártico] especifica que el Polo Sur sólo puede ser explotado y desarrollado con objetivos pacíficos; y no puede ser un campo de batalla. De otra manera, el Polo Sur cubierto de hielo podría convertirse en un campo de batalla de un calor atroz.” [9]

Semanas después de la declaración británica de 2007, el ministro de defensa de Chile, José Goñi y el jefe de estado mayor de la Fuerza Aérea, Ricardo Ortega, visitaron el Polo Sur “y declararon que el uso de la base naval Arturo Prat sería reanudado formalmente en marzo de 2008.

“Goñi dijo que la reanudación del uso de la base naval, junto con otras dos bases militares en la región antártica, tiene lugar para demostrar la presencia y soberanía de Chile…” [10]

Un periódico canadiense describió otro elemento de la intensificada fiebre y pugna por la Antártica:

“¿Por qué sentiría alguien la necesidad de reivindicar su derecho a territorio ante las costas de la Antártica, una isla casi deshabitada a la que sólo llegamos hace cien años? La motivación yace en lo profundo bajo el mar: minerales, petróleo y gas.” [11]

En octubre de 2007, el ministerio de exteriores ruso respondió a los planes antárticos de Gran Bretaña declarando: “Por ser una de las naciones que hicieron las mayores contribuciones al Tratado [Antártico] de 1959 y a los estudios de la Antártica, este país ha trabajando consecuentemente contra la idea de dividir la Antártica sobre la base de demandas territoriales unilaterales y no ha reconocido estas últimas.” [12]

Una de las evaluaciones más directas del proyecto de dividir la mayor área sin explotar del planeta provino de un periódico escocés:

“Desde la Edad de Oro del Imperio, Gran Bretaña no había reclamado su derecho a un área tan vasta de tierra en la escena mundial. Y aunque el Imperio Británico desapareció hace tiempo, la Antártica ha emergido como el último campo de batalla para potencias rivales que compiten en diversos frentes para conseguir territorios ricos en petróleo.” [13]

La autora del artículo citado, Tanya Thompson, continuó caracterizando lo que está en juego.

“Gran Bretaña prepara reivindicaciones territoriales sobre decenas de miles de kilómetros cuadrados del fondo del Océano Atlántico alrededor de las Falkland [Malvinas] y de la isla Rockall en la esperanza de anexar campos petrolíferos y de gas potencialmente lucrativos.

“La reivindicación del derecho a las Falkland [Islas Malvinas] tiene el mayor potencial para consecuencias políticas, ya que Gran Bretaña y Argentina combatieron por las islas hace 25 años, y se considera que el valor del petróleo bajo el mar en la región es inmenso. Ensayos sísmicos sugieren que podría haber 60.000 millones de barriles de petróleo bajo el fondo del océano.”

“Es inevitable que explotarán el área para petróleo y gas. Mirad lo que sucedió en las Falkland [Malvinas] en 1982. Pero se trata de un continente deshabitado y habría una diplomacia dura y sanciones si una guerra estuviera a punto de estallar por la Antártica.” [14]

Con la aproximación del plazo del 13 de mayo de 2009 para someter reivindicaciones sobre la Antártica, Rusia envió en enero a la Antártica al explorador y miembro del parlamento, Arthur Chilingarov, representante especial para cooperación internacional en el Ártico y la Antártica del presidente ruso. Chilingarov dirigió la expedición rusa que colocó la bandera nacional en el lecho marino bajo el Polo Norte en 2007.

A la cabeza de la expedición Antártica 2009 y acompañado por otros parlamentarios, dijo entonces: “Estamos mostrando definitivamente a todo el mundo que tenemos planes serios para continuar con la investigación polar.” [15]

En cuanto a Argentina, el intento de Gran Bretaña de arrogarse formalmente un área de un millón de kilómetros cuadrados de la Antártica fue precedido por la concesión por el Reino Unido de una nueva constitución a las Islas Malvinas [Falkland Islands para Gran Bretaña, N.d.T.] en noviembre pasado, que otorga un mayor grado de autonomía nominal, confirió a Londres poder sobre “los asuntos exteriores, defensa, seguridad interior y la administración de justicia.” [16]

Argentina presentó una protesta, y el ministerio de exteriores de ese país declaró: “Ese acto unilateral británico constituye sobre todo una nueva y abierta violación de la Resolución 31/49 adoptada en 1976 por la Asamblea General de la ONU, que insta a ambas partes en disputa (Argentina y el Reino Unido) a que se abstengan de tomar decisiones para introducir decisiones unilaterales.” [17]

Buenos Aires condenó la acción británica como una “violación de la soberanía argentina y del derecho internacional.” [18]

En enero de este año Argentina renovó sus preocupaciones por la “anacrónica situación colonial inadecuada para el curso y la evolución del mundo moderno.” [19]

Ante la proximidad del 13 de mayo, Argentina presentó a fines de abril una contra-demanda basada en doce años de investigación para cuestionar “la ilegítima ocupación británica de los archipiélagos del sur” [20] y afirmó que “su plataforma continental se extiende desde el continente sudamericano y Antártico y desde un archipiélago de islas que Gran Bretaña también reivindica.” [21]

Ambas demandas deben ser examinadas y adjudicadas por la Comisión de Naciones Unidas sobre los Límites de la Plataforma Continental, sobre la base del Artículo 76 de la Convención de Naciones Unidas de la Ley sobre el Mar, pero indiscutiblemente hay más en juego que los pormenores legales. La disputa es por el control de vastos recursos naturales incluidos los hidrocarburos, incalculable riqueza mineral, el mayor suministro de agua fresca del mundo y derechos de pesca, así como posicionamiento geoestratégico, incluidos objetivos militares.

Y el interés intensificado que muestran por la Antártica no sólo Gran Bretaña, sino su antiguo apéndice colonial, Australia, que será examinado más adelante, no es sólo un caso aislado de lucha agresiva si no ilegal por energía estratégica e intereses económicos en el exterior a costa de otros –todos los demás– sino parte de un modelo acelerado de las principales potencias occidentales y sus puestos avanzados militares por conseguir el control de los recursos del mundo, y a un ritmo vertiginoso.

La misma campaña occidental, actuando en diversas coaliciones ad hoc o antiguas, pero especialmente en el condominio militar colectivo que es la OTAN, es realizada en el Círculo Ártico [22], el Golfo Pérsico [23], la cuenca del Mar Caspio [24] y el continente africano, particularmente en el Golfo de Guinea [25]

En el Océano Antártico, no se limita a las audaces maniobras de Gran Británica, que jamás hubieran sido intentadas sin la complicidad de sus aliados, sino a una acción poco percibida y de la misma gran escala y carencia de precedentes, por parte de Australia.

En abril del año pasado, la Comisión de la ONU sobre los Límites de la Plataforma Continental – a través de quién sabe qué combinación de docilidad ante los pocos escogidos y negligencia internacional – otorgó a Australia 2,5 millones más de kilómetros cuadrados en el Océano Antártico de modo que el territorio de la nación, en boca del Ministro de Recursos Martin Ferguson “expandió un área cinco veces el tamaño de Francia,” lo que “potencialmente podría asegurar una “bonanza” en reservas de petróleo y gas bajo el mar.”

“La decisión otorga a Australia derechos a lo que existe sobre y bajo el lecho del mar, incluyendo reservas de petróleo y gas y recursos biológicos potencialmente lucrativos.” [26]

La expansión de las fronteras del lecho marino de Australia incluyó la meseta Kerguelen alrededor de las islas Heard y McDonald que se extiende hacia el sur hasta la Antártica. Como tal, Australia se convierte en la primera nación a la que se le otorgan derechos de propiedad exclusivas en el océano.

Refiriéndose a la secesión de Kosovo de Serbia organizada por Occidente dos meses antes, Dmitry Yevstafyev del Centro de Estudios Políticos en Moscú pronunció esta grave advertencia:

“Este precedente es mucho más peligroso que la independencia de Kosovo. Me sorprende que las autoridades rusas hayan guardado silencio al respecto. Tienen que declarar que es una decisión ilegal que crea un precedente peligroso, y exigir que el Secretario General de la ONU explique el razonamiento existente tras esa decisión.”

“Si se formaliza la expansión del territorio de Australia, se desestabilizará la operación de mecanismos legales internacionales que ya han sido seriamente afectados por la proclamación de la independencia de Kosovo.

“Peor todavía, se abrirá la puerta para una re-división en gran escala del mundo. El precedente del Polo Sur podría ser aplicado al Polo Norte, lo que convertirá la lucha por los recursos del Ártico en una guerra global, que inevitablemente involucrará a Rusia.” [27]

El Tratado Antártico de 1959 estipula que: “ningún acto o actividad que tenga lugar mientras el presente Tratado esté en vigencia constituirá una base para afirmar, apoyar o negar una reivindicación de soberanía territorial en la Antártica o crear algún derecho de soberanía en la Antártica.”

El jefe adjunto de la expedición rusa a la Antártica, Vladimir Kuchin, dijo en aquel entonces que “El Tratado Antártico no reconoce ninguna reivindicación de derechos, y la ONU no posee ningún territorio y por lo tanto no puede aprobar expansiones territoriales.” [28]

Un año después, Australia dio a conocer su mayor crecimiento militar desde la Segunda Guerra Mundial, que proyecta un aumento de 72.000 millones de dólares en gastos militares y la adquisición de doce submarinos “hunter-killer”, tres nuevos destructores interceptores de misiles, todos equipados con misiles crucero Tomahawk con un alcance de 2.200 kilómetros, y 100 F-35 Lightning Joint Strike Fighters estadounidenses. [29]

Esa nueva maquinaria bélica contará ahora con otros 2,5 millones de kilómetros cuadrados para desplegarse y maniobrar, sobre del Océano Antártico, que según estipula el Tratado Antártico debe mantenerse libre de equipamiento y armamento militares.

El Tratado declara que “es de interés para toda la humanidad que la Antártica siga siendo utilizada para siempre exclusivamente para propósitos pacíficos y no se convertirá en la escena o en objeto de discordia internacional” y que “la Antártica será utilizada sólo para propósitos pacíficos. Allí estarán prohibidas, entre otras, cualesquiera medidas de naturaleza militar, como ser el establecimiento de bases y fortificaciones militares, la realización de maniobras militares, así como el ensayo de todo tipo de armas.” [30]

Australia masivamente militarizada tendrá libertad para deambular por el expandido y autoproclamado Territorio Antártico Australiano, reconocido sólo por Australia y Gran Bretaña, Francia, Nueva Zelanda y Noruega de entre las 192 naciones del mundo.

Como lo formuló un escritor del Reino Unido hace más de año y medio: “Los días del imperialismo británico podrán haber quedado atrás, pero los críticos temen que estemos tratando de forjar un nuevo imperio, con serias implicaciones políticas.” [31]

Y lo que se refiere a Gran Bretaña se aplica con fuerza comparable a sus aliados en Europa, Norteamérica y el Sur del Pacífico.

Con el fin de la Guerra Fría hace casi veinte años cualquier punto de la tierra que había escapado a 500 años de colonialismo europeo y a sus sucesores neocolonialistas europeos y estadounidense se ha convertido ahora en blanco legítimo para la avaricia y la agresión de Occidente. El extremo sur del mundo no es una excepción.

Notas

1) Radio Free Europe/Radio Liberty, 27 de julio de 2007
2) Russian Information Agency Novosti, 24 de abril de 2008
3) Reuters, 7 de octubre de 2007
4) Ibíd.
6) People’s Daily, 4 de diciembre de 2007
5) Stop NATO, 2 de febrero de 2009
NATO’s, Pentagon’s New Strategic Battleground: The Arctic
http://groups.yahoo.com/group/stopnato/message/37104
6) Reuters, 7 de octubre de 2007
7) Ibíd.

8) People’s Daily, 4 de diciembre de 2007
9) Ibíd.
10) Xinhua News Agency. November 3, 2007
11) Toronto Star, November 18, 2007
12) Interfax, October 31, 2007
13) The Scotsman, October 23, 2007
14) Ibíd.
15) Russian Information Agency Novosti, 15 de enero de 2009
16) Associated Press, 7 de noviembre de 2008
17) Xinhua News Agency, 7 de noviembre de 2008
18) Associated Press, 7 de noviembre de 2008
19) Xinhua News Agency, 3 de enero de 2009
20) The Guardian, viernes 24 de abril de 2009
21) The Telegraph, 24 de abril de 2009
22) Stop NATO, 2 de febrero de 2009
NATO’s, Pentagon’s New Strategic Battleground: The Arctic
http://groups.yahoo.com/group/stopnato/message/37104
23) Global Research, 7 de febrero de 2009
NATO In The Persian Gulf: From Third World War To Istanbul Cooperation Initiative
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=12190
24) Global Research, 4 de marzo de 2009
NATO Bases From the Balkans To the Chinese Border
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=12554
25) Stop NATO, 22 de enero de 2009
Global Energy War: Washington’s New Kissinger’s African Plans
http://groups.yahoo.com/group/stopnato/message/36874
26) Agence France-Presse, 21 de abril de 2008
27) Russian Information Agency Novosti, 24 de abril de 2008
28) Ibíd.
29) Global Research, 6 de mayo de 2009
Australian Military Buildup And The Rise Of Asian NATO
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=13523
30) http://www.nsf.gov/od/opp/antarct/anttrty.jsp
31) The Scotsman, 23 de octubre de 2007

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=13639

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Aguila dorada (Su 47), menta airvoila.com

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DOS X UNO. RUSIA, OTAN, EU

El control de la energía centrará la política internacional, según Rusia

Agencia EFE, 13.05.09
vía: actualidad.orange.es

La política internacional se continuará centrando durante mucho tiempo en el control de las fuentes de energía, se afirma en el documento ‘Estrategia sobre Seguridad para 2020‘, aprobado por el presidente ruso, Dmitri Medvédev, y difundido hoy oficialmente.

‘La atención de la política internacional a largo plazo se centrará en la posesión de las fuentes de energía, también en Oriente Medio, en la plataforma del mar de Bárents y en otras regiones del Ártico, en la cuenca del mar Caspio y en Asia Central‘, señala el texto.

Destaca que la situación en Irak y Afganistán, el conflicto en Oriente Medio y en varios países del sur de Asia y de África, así como en la península de Corea tendrán una influencia negativa en la realidad internacional.

En este contexto de lucha por los recursos energéticos, agrega el texto, no se puede descartar la posibilidad del uso de la fuerza militar para solucionar los problemas y ‘podría romperse el equilibrio de fuerzas establecido’ cerca de las fronteras de Rusia y de las de sus aliados.

Rusia advierte así de la posible agudización de los conflictos regionales y entre Estados ya existentes y de la aparición de otros nuevos.

La posibilidad de mantener la estabilidad global y regional se ‘reduce considerablemente con la instalación en Europa’ de elementos del escudo antimisiles estadounidense.

‘Las consecuencias de la crisis económica y financiera global pueden ser comparables por los perjuicios comunes con el uso a gran escala de fuerzas militares‘, subraya Rusia en su Estrategia sobre Seguridad.

Para defender ’sus intereses nacionales, Rusia llevará a cabo, en el marco del derecho internacional, una política exterior racional y pragmática, excluyendo una costosa confrontación y una nueva carrera armamentística‘, añade el texto.

Asimismo, Rusia advierte de la tendencia a buscar soluciones a los problemas y situaciones de conflicto ’sobre una base regional, sin la participación de fuerzas no regionales’.

‘La debilidad de las arquitecturas globales y regionales establecidas, orientadas fundamentalmente a la región euroatlántica, así como la imperfección de los instrumentos y mecanismos legales crean cada vez más una amenaza para garantizar la seguridad internacional’, subraya el documento.

El Consejo de Seguridad adjunto al Kremlin adelantó en diciembre pasado que el planteamiento clave del proyecto de nueva estrategia es que ‘la seguridad nacional de Rusia deberá garantizarse mediante la consecución de las prioridades estratégicas nacionales’.

‘La nueva doctrina será un importante documento político que expondrá el sistema oficial de objetivos, prioridades estratégicas y medidas en el campo de la política interior y exterior, llamados a garantizar la seguridad nacional y el desarrollo estable del Estado a largo plazo’, indica el comunicado del Consejo de Seguridad ruso.

Shukoi 30?, desde forocoches.com

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Rusia aprueba estrategia de seguridad nacional hasta 2020

spanish.peopledaily.com.cn, 14.05.09

El presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, ha aprobado la estrategia de seguridad nacional hasta 2020, según anunció este miércoles el servicio de prensa del Kremlin.

La estrategia de seguridad para el período hasta el año 2020 está destinada a la “consolidación de los esfuerzos de los organismos ejecutivos federales, los cuerpos de gobierno estatal, las organizaciones y los individuos para garantizar la seguridad nacional”, informó la agencia de noticias rusa Interfax.

La estrategia indica que, para resolver problemas por la competencia de fuentes energéticas, se puede utilizar la fuerza militar.

“En situación de competencia por recursos, no se puede descartar la utilización de la fuerza militar para resolver los problemas que surjan y que se altere el equilibrio de fuerzas cerca de las fronteras de Rusia o de sus aliados”, indicó el documento, según Interfax.

El documento, asimismo, señala que la ampliación hacia el este de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sigue siendo un factor clave en las relaciones entre Rusia y la alianza.

“Rusia está preparada para desarrollar unas relaciones con la OTAN sobra la base de la igualdad en el interés por fortalecer la seguridad común en la región euro-atlántica, y la profundidad y la esencia de los vínculos estarán determinadas por la disposición de la alianza para tomar en cuenta los legítimos intereses de Rusia en su planificación político-militar, respetando el derecho internacional, su futura tranformación y la explotación de nuevos intereses humanistas y funciones“, indica el documento.

Por otro lado, Rusia procurará establecer una asociación estratégica con Estados Unidos.

“Rusia procurará establecer una asociación estratégica igual y plena con Estados Unidos sobre la base de intereses comunes, considerando la gran influencia de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos en el contexto internacional”, reza.

“La conclusión de los nuevos acuerdos en las áreas de desarme y control de armamento, las medidas para la construcción de confianza, la resolución de los problemas de no proliferación de armas de destrucción masiva, la ampliación de la cooperación antiterrorista y la resolución de los conflictos regionales están dentro de las prioridades”, añade.

Con respecto a la escalada potencial de conflictos armados cerca de las fronteras rusas como una de las mayores amenazas para su seguridad nacional, el documento propone desplegar mecanismos fronterizos de alta tecnología y propósitos múltiples en la frontera con Kazajistán, Ucrania, Georgia y Azerbaiyán particularmente, así como aumentar la eficiencia de la protección fronteriza en su zona ártica, el Lejano Oriente y la región del Mar Caspio.

El documento también confirma el compromiso ruso con un mundo libre de armas nucleares y afirma que Rusia está dispuesta a debatir sobre la reducción de armamento convencional.

El proyecto de estrategia fue analizado el 24 de marzo en una reunión del Consejo de Seguridad de Rusia, presidido por Medvedev. Tras la reunión, los miembros del Consejo de Seguridad decidieron dar un mes más para el ajuste del proyecto.

Siendo una versión actualizada de la política de 1997, los analistas señalan que la estrategia identificará situaciones de competencia por recursos energéticos, la expansión de la OTAN hacia las fronteras rusas y las políticas de ciertos países para ganar superioridad nuclear sobre Rusia como la principal amenaza que afronta el país, en sustitución del terrorismo, reconocido anteriormente como tal, de acuerdo con informaciones de la agencia de noticias rusa RIA-Novosti. (Xinhua)

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Inminente, desde tudosis.com

Inminente, desde schnews.org.uk

El dragón y el elefante: las superpotencias asimétricas

El ajedrez mundial del petróleo (Chindia) VIII

Por Joel Sangronis Padrón *
ALAI, América Latina en Movimiento, 04.05.09

“Si el siglo XXI va a ser “El Siglo Asiático”,
la pasividad de Asia en el sector
energético tiene que finalizar.”

Siddarth Varadarjan

“El afán que tiene China por la seguridad
energética es mucho más que un asunto económico.
Tiene que ver con la estrategia de su desarrollo integral,
con la dirección del programa de su modernización,
con el tipo de país que está emergiendo rápidamente
como potencia mundial……”

Jian Zemin

Si la geografía del poder, del dominio y la influencia durante buena parte del siglo XX estuvo ubicada en el norte del Atlántico, y más específicamente en los EEUU, todos los actuales indicios hacen prever que estas variables geopolíticas se están desplazando hacia el Asia, y en un futuro bastante cercano se focalizaran en dos naciones: China e India. Chindia, para utilizar el afortunado neologismo del economista indio Jairan Ramesh.

China (1.300 millones de habitantes) e India (1.100 millones), concentran casi 2/5 partes de la población mundial. Sus economías son las de mayor crecimiento en el mundo en los últimos 15 años, con un promedio de crecimiento anual de 10% para China y un 8% para India. Incluso en este período de recesión que sufre la economía mundial, está previsto que, aunque en menor escala, las economías China e India continúen creciendo, a un ritmo de 6.70% la primera (la mayor del mundo) y de 5.10% (la segunda en el mundo).

Su porcentaje del producto bruto mundial ha venido incrementándose, desde un 6.70% en 1980, a un 27,3% en el año 2005, un 30.83% el pasado año 2008 y las proyecciones indican que rondará el 33% (una tercera parte del producto bruto mundial) en el 2010.

Esta proporción es, con mucho, superior al aporte al producto mundial bruto del pasado año de la Unión Europea (21.0%) y de los EEUU (20.1%).

Aunque similares en población el producto interno bruto de China es de 4 a 5 veces superior al de India.

China e India han rebasado en producto interno bruto (PIB) y en poder de paridad de compra (PPC) a países del G7 como Italia, Canadá y Francia; es más, China e India son las dos primeras economías del mundo en la relación deuda externa-reservas internacionales.

Los países del G7 son los más endeudados del mundo. El porcentaje de la deuda externa en relación a su PIB es de 93.42% para los EEUU; un 458.53% para Inglaterra y un 209.63% para Francia, mientras que para China es de sólo un 5.38% y de un 4.91% para India. (1)

China es el país con mayores reservas monetarias en el mundo (2033 miles de millones de dólares) de los cuales 900.000 millones son títulos y bonos del tesoro de los EEUU. India es el 5to país en reservas con 274,20 mil millones de dólares, superada solamente por China, Japón, Rusia y Taiwán.

Ambos países, (China mayoritariamente) reciben más de una cuarta parte de la inversión extranjera directa dirigida a los países en desarrollo.

Es inédito en la moderna historia de la humanidad el simultáneo despegue económico de dos naciones de semejante potencial demográfico y de recursos que, sin duda alguna, dominarán el panorama económico, y quizás político, del siglo XXI.

Para 1750, algunos años antes de la apoteosis de la revolución industrial europea, China e India representaban ya más de la mitad de la población mundial y más de la mitad de la producción manufacturera del planeta. Doscientos años después y gracias a guerras de conquista de tipo colonial (incluyendo la primera guerra de la droga (opio) en la historia de la humanidad) por parte de las potencias occidentales, su aporte a la producción industrial o manufacturera se había reducido a un 5%, y su población, tan numerosa como siempre, se había empobrecido dramáticamente. Mientras los paños de Manchester inundaban el mercado indio, los huesos de los tejedores de lino y algodón de la Cachemira y Rajastán blanqueaban los campos de la India. Los barcos ingleses introducían a cañonazos el opio en China mientras saqueaban su seda y su tecnología.

Pero en los últimos cincuenta años los dos gigantes asiáticos se han estado levantando de la postración colonial a que fueron sometidos. Con la milenaria sutilidad y paciencia oriental, El Dragón y El Elefante han comenzado a exigir su lugar en el mundo.

Sin embargo, ambas potencias son vulnerables en el aspecto de sus reservas y suministros de energía. Ambas economías son importadoras netas de petróleo. China consume actualmente alrededor de siete millones de barriles de petróleo al día de los cuales más del 50% es importado, y el crecimiento vertiginoso y acelerado de su economía y del poder adquisitivo de su enorme población permiten inferir que ese consumo no hará sino aumentar en los próximos años.

India consume actualmente 3.100.000 barriles diarios de petróleo (de los cuales poco más del 70% es importado) y se estima que para el año 2013 su consumo rondara los 5 millones de barriles por día.

El dinamismo y vitalidad de ambas economías y su colosal potencial demográfico, que demandará cada vez mayores cantidades de energía, ponen a ambos países en rumbo de colisión con los EEUU y Europa, en la medida en que las fuentes de abastecimiento energético se hagan cada vez más escasas y la competencia por apoderarse de ellas cada vez más violenta.

Tanto las elites chinas como las indias han percibido las posibilidades y potencialidades que una alianza entre las dos naciones que concentran el 36% de la población mundial y casi una tercera parte del producto bruto mundial podría tener; más aun, una alianza de esta naturaleza actuaría en la práctica como un centro de gravedad que inexorablemente atraería hacia sí al resto de las naciones asiáticas (Japón, Corea del Sur, Taiwán, Vietnam, Singapur, Malasia, Indonesia) creando así un colosal e irresistible centro de poder que en la práctica decretaría el advenimiento del siglo de Asia.

En noviembre del año 2006, el presidente chino Hu Jintao visitó India invitado por el presidente de ese país Manmohan Singh, devolviendo así una visita que éste último había realizado a Beijing a principios de ese mismo año, rompiendo de esta manera varias décadas de heladas y tirantes relaciones que incluyeron una breve guerra fronteriza en la zona de Anunachal Pradesh en 1962. De esa visita surgió un acuerdo conocido como “La Estrategia de las 10 Puntas”, instrumento bilateral desarrollado en 48 puntos que incluye medidas de complementariedad de sus economías y, lo que quizás sea el punto más importante, acuerdos en materia de seguridad energética para evitar competir por fuentes externas de hidrocarburos.

A pesar de la cercanía de China a Pakistán, incluyendo su apoyo y colaboración para el desarrollo del programa nuclear bélico de este último país (rival histórico y tradicional de India) y del silencioso pero firme apoyo indio a los disidentes tibetanos, y de la cercanía y alineamiento de Nueva Delhi con la mayoría de las posturas e intereses estadounidenses en la región, los dirigentes chinos e indios intentan asumir a sus países como socios, y quizás aliados en un futuro cercano, antes que como competidores o rivales.

Los círculos de poder usamericanos y europeos han apoyado activamente el ascenso de India como potencia industrial, comercial, de servicios y hasta militar para intentar oponerla como un contrapeso regional a la indudable emergencia de China como gran potencia económica del siglo XXI. La operación Tíbet, con la mediática figura del Dalai Lama como actor principal, pareciera querer incrustar una cuña entre los dos colosos asiáticos.

En el encuentro de mandatarios arriba señalado, Manmohan Singh afirmó que: “India y China pueden juntas reestructurar el orden mundial”. A su vez Wen Jiabao, primer ministro chino en visita oficial a India había declarado pocos meses antes: “La cooperación (entre China e India) es como dos pagodas, una de hardware y otra de software. Combinados, podemos ser líderes del mundo. Cuando ese día llegue significará el advenimiento del siglo de Asia”.

China es el primer productor de hardware a nivel mundial mientras que India lo es de software y de TICS (Tecnología de la Información y la Comunicación).

En círculos financieros mundiales se acostumbra señalar que China es la gran fábrica mundial mientras que India es la mayor oficina de servicios del planeta. Al parecer las elites de ambos países han acordado una tácita división del trabajo dirigida a complementar sus mercados internos y externos.

Sin embargo, si algo ha enseñado la historia acerca del modo de producción capitalista es que la cooperación y la coexistencia pacífica dentro de él son imposibles. ¿Resignará China la posibilidad de desarrollar una gran plataforma de servicios informáticos y tecnologías de la comunicación en beneficio de India?

¿Sus grandes masas empobrecidas no empujaran a las elites indias a promover la instalación de grandes parques manufactureros que generen empleo pero cuya producción inexorablemente entrará a competir con los productos chinos?

Tampoco hay que descartar, porque la historia también ha dado muestras de ello, que el pensamiento oriental pueda llegar a ser más sutil y holístico en materia de planificación estratégica y política que el occidental, y la posibilidad de que chinos e indios logren avanzar juntos y en estrecha colaboración en su camino a un futuro dominio bipolar mundial debe ser tomada en cuenta.

Chinos e indios se están posicionando en el tablero mundial del ajedrez geoenergético, con una visión y planificación estratégica a mediano y largo plazo que les permitan sustentar sus aspiraciones de grandes potencias mundiales sin los sobresaltos que les impondrían la carencia de suministros energéticos seguros y confiables. Este tipo de planificación es muy coherente con los escenarios energéticos que se vivirán en los próximos veinte años cuando apenas quedarán en el mundo un puñado de países con capacidad exportadora de hidrocarburos y en donde el precio de estos, por alto que llegue a ser, será irrelevante frente a la desesperada necesidad de suministros hidrocarburíferos que sobrevendrá.

China consume actualmente alrededor de siete millones de barriles de petróleo al día (aun muy lejos de los 20 que consumen los EEUU), de los cuales importa más del 50% y su consumo no deja de crecer aceleradamente.

India produce hoy cerca de 700.000 barriles diarios de petróleo pero consume 3.100.000 barriles por día, lo que se traduce en un déficit de 2.400.000 barriles diarios.

China e India consumen en forma conjunta más energía primaria (no sólo petróleo) que los EEUU y también que la Unión Europea. Entre 1990 y el 2005 el consumo de energía primaria de China e India, en proporción al total mundial, pasó del 10.8% al 18.4%. En consumo de carbón, su peso conjunto aumentó del 28.5% al 44.2%, mientras que en consumo de petróleo creció del 5.8% al 11.5%. Sin embargo, aun hoy, China consume por habitante 4 veces menos energía primaria que Japón y Alemania, 4.3 veces menos que Francia y 7.9 veces menos que los EEUU. (2)

Asia es el continente que más petróleo produce y también el que más petróleo consume, sin embargo, lo hace con la moneda de los EEUU y bajo sus condiciones y supervisión militar. Los acuerdos de cooperación entre China e India apuntan a modificar esa situación.

Actualmente los medios occidentales han creado una matriz de opinión, achacándole al crecimiento económico e industrial chino e indio, la relativa escasez energética mundial y los males ambientales (efecto invernadero) relacionados con el consumo de hidrocarburos; sin embargo las cifras dicen otra cosa: En china se consume entre 1 y 2 barriles (dependiendo de la región) por habitante, por año, mientras que en India el promedio no llega a medio barril. Obviamente chinos e indios son muchos y esto hace que esos países, vistos globalmente, consuman mucho, pero en Latinoamérica y el Caribe el promedio de consumo es de 4 a 5 barriles por persona, por año, 14 a 15 barriles en la Unión Europea y de 24 a 25 en los EEUU, entonces: ¿Quién consume más?, ¿Quién ejerce más presión sobre la demanda mundial?, ¿Quién contamina más?

China es actualmente el segundo consumidor de petróleo en el mundo, sólo superado por los EEUU y el tercer mayor importador de petróleo del planeta, sólo superado por los EEUU y Japón. India es el sexto consumidor a nivel mundial y el noveno en la clasificación de importadores.

Los principales yacimientos chinos (Daquin, Liache y sengli) alcanzaron su pico histórico en la década de los 90, y están en franco declive. Los últimos descubrimientos “off shore” en el Mar de China son percibidos por la dirigencia de ese país más como reservas estratégicas frente a un eventual desabastecimiento o bloqueo del petróleo importado que como elementos de respuesta a sus necesidades de consumo actuales.

Los principales yacimientos indios son Mumbay High, Assam, Cambay, Krishna-Godavi y Cauvery, todos ellos yacimientos maduros cuya producción se encuentra en declive. Para alentar la inversión privada, en el año 2002 el ministerio de petróleo y gas puso en marcha la “New Exploration License Policy”, mediante la cual se permite a empresas privadas poseer el 100% del capital en proyectos relacionados con petróleo y gas natural.

China obtiene la mitad de su petróleo importado de la zona del cercano oriente (erróneamente denominada medio oriente por la mayoría de las agencias noticiosas), y necesita modificar ese patrón geográfico de importación porque además de hacer a su economía extremadamente dependiente de una región que además de ser en sumamente inestable y volátil, está férreamente dominada en el aspecto militar por los EEUU.

Para llegar a puertos chinos el petróleo del cercano oriente debe trasladarse por vía marítima a través de los estrechos de Ormuz en el Golfo Pérsico, y de Malaca entre el mar de Andamán y los mares del sur de China, lo que hace a esta ruta muy vulnerable a posibles atentados o bloqueos, situación que ha empujado a la dirigencia china a buscar, en los últimos años, nuevas fuentes de suministros y nuevas rutas de transporte.

Desde principios de la década de los 90 los analistas y especialistas petroleros chinos e indios han venido desarrollando una estrategia de posicionamiento en zonas del mundo con yacimientos de hidrocarburos (Sudán, Birmania, Angola, Sureste de África) que para aquel entonces no parecían atraer excesivamente los intereses de los círculos de poder usamericanos o a los cenáculos de las grandes corporaciones energéticas anglosajonas.

A finales de los noventa, China hizo presencia con fuerza en países como Venezuela, Kazajastán, Nigeria, Argelia y Canadá, disparando las alarmas en Washington y en las oficinas de la Exxon, Chevron, Shell y Brithis.

Con su agresiva política de expansión y diversificación de fuentes de abastecimiento petrolero China se ha acercado a países que los EEUU y los círculos otancistas de Europa han señalado como terroristas o peligrosos para la paz y estabilidad de sus regiones (Venezuela, Irán, Sudán, Uzbekistán, Birmania) y no se puede dejar de pensar: ¿estos países serán terroristas o peligrosos porque tienen petróleo? ¿O serán peligrosos y poco fiables porque ese petróleo ya no es de tan fácil acceso y manejo por parte de los EEUU y sus corporaciones?

En el 2005 la petrolera estatal China National Petroleum Company (CNPC) ganó los derechos de varios campos petroleros en Aktyubinsk (Kazajastán), desde el que a finales de ese año se puso en funcionamiento el último tramo de un inmenso oleoducto que va desde los yacimientos kazajos del Mar Caspio hasta Alashankov, en la occidental provincia china de Xinjiang.

Ese mismo año la CNPC se hizo con el control de la corporación canadiense Petrokazakhstan por 4.180 millones de dólares, superando la oferta de la empresa india Oíl And Natural Gas Corporation (ONGC). Con esta adquisición China no sólo adquirió derechos en yacimientos kazajos en Asia Central sino que, y esto es de significativa importancia, dio a entender a los EEUU que su enorme poderío económico ya le permitía adquirir yacimientos y empresas petroleras ubicadas en plena Norteamérica. Para no dejar dudas sobre sus políticas expansivas a todos los confines del mundo, incluyendo los propios EEUU, a finales del 2005 otra compañía china, la China National Offshore Oíl Corporation (CNOOC), estuvo a punto de adquirir la petrolera estadounidense UNOCAL, negociación que fue frustrada por el congreso usamericano a través de una resolución que vetaba la adquisición por “razones de seguridad nacional”. Nunca deja uno de asombrarse del cinismo con que pueden actuar estos imperialistas. Las razones de seguridad nacional que son buenas para los EEUU y la UNOCAL nunca lo son para, pongamos por ejemplo, Venezuela y su petrolera estatal PDVSA o México y su PEMEX, en donde cualquier intento de defensa de la soberanía y control de esas empresas por parte de sus respectivos gobiernos siempre son tachadas de “intervencionismo” o de actuar en contra del libre juego de las leyes del mercado.

Las empresas chinas han estado adquiriendo compañías y derechos de explotación a lo largo y ancho del mundo, pagando la mayoría de las veces precios muy por encima de los establecidos por las leyes de la oferta y la demanda. Esto no puede significar sino una estrategia a mediano y largo plazo en la que China no sólo se asegura a futuro los recursos hidrocarburíferos que su crecimiento y expansión económica e industrial tanto necesitan, y aun más necesitarán en los próximos años, sino que de este modo la gran nación oriental también va adquiriendo una cuota de poder dentro del cartel de los países y corporaciones productoras de petróleo, para así poder influir en los precios y volúmenes de producción, poder que sin duda utilizará en función de sus intereses nacionales.

La recesión mundial le está ofreciendo a China la oportunidad de firmar contratos de suministro a futuro en condiciones muy favorables. En un momento de crisis en los mercados financieros, la enorme liquidez monetaria de China le otorga un poder de compra prácticamente ilimitado, no sólo sobre concesiones y derechos en distintos países del mundo, sino también de empresas petroleras cuyas acciones por efecto de la recesión están en precios muy bajos.

Consciente de esta situación, la administración nacional de la energía de China le ha asignado a la National Offshore Oil Corporation (CNOC), a la China National Petroleum Corporation (CNPC) y a Sinopec casi dos billones de dólares para obtener concesiones, compañías y contratos de suministro a lo largo y ancho del mundo. Los dirigentes y geoestrategas chinos apuestan por un control directo de sus fuentes de hidrocarburos en el exterior, y tienen los recursos financieros para lograrlo.

El gobierno y las corporaciones petroleras indias han entendido que no pueden competir con la potencia económica de las compañías chinas y, por ello, han apostado por la cooperación bilateral antes que por la competencia en materia energética con su vecino transtibetano; así, India propició la firma de un “Memorando Para Fortalecer la Cooperación en el Campo del Petróleo y el Gas natural”, que se firmó en Beijing en enero del año 2006.

Este acuerdo contempla el intercambio de información en las pujas por los activos en el extranjero, la exploración y producción conjuntas, la comercialización conjunta de productos petroquímicos y derivados del petróleo, la colaboración en la construcción y mantenimiento de oleoductos y gasoductos transnacionales, la investigación y desarrollo de combustibles más respetuosos con el medio ambiente, así como acuerdos operativos entre empresas chinas e indias.

Como producto de este acuerdo se ha visto como en los últimos años compañías chinas e indias han venido ofertando en forma conjunta por adjudicarse yacimientos y derechos de explotación en países tan diversos como Siria (adquisición por 580 millones de dólares por parte de ONG VIDESH Ltd y China National Petroleum Corporation a Petrocanadá); Colombia, en donde Sinopec (China Petroleum chemical Corporation) y ONGC invirtieron 800 millones de dólares para adquirir el 50% de la petrolera OMIMEX Colombia, poseedora de 5 campos con reservas de 60 millones de barriles y en donde ONGC Videsh Limited y Sinopec tienen en un joint venture, varias plantas de producción, en donde producen y exportan más de 25.000 barriles diarios; Sudán, en donde la China National Petroleum Corporation (CNPC) se ha asociado a la ONGC en el marco de un consorcio llamado la Greater Nile Petroleum Company (GNOPC) para explotar los yacimientos en el Muglad, en el sureño territorio somalí del Darfour; y quizás el que sea el ejemplo más importante de estos acuerdos sino-indios, la adquisición por más de 100.000 millones de dólares del campo supergigante de Yadavaran, en Irán, por parte de Sinopec (51% de las acciones) y ONGC (29% del paquete accionario) en octubre del año 2006.

China e India en el Cercano Oriente.

Quién Tiene El Petróleo Que Se Usa, desde homohominilupus.wordpress.com

Quién Tiene El Petróleo Que Se Usa, desde homohominilupus.wordpress.com

China viene posicionándose ventajosamente en la zona del cercano oriente desde hace ya varios años. En el Irak de Saddam Hussein las compañías chinas hicieron millonarias inversiones que quedaron paralizadas y sus activos congelados desde la invasión de ese país por los EEUU. Sin embargo, en agosto del año pasado el actual gobierno iraquí firmó un contrato con CNPC por 3.00 millones de dólares dando licencia para explotar el campo de Al Ahdab al sureste de Bagdad, siendo la primera compañía extranjera que extraerá petróleo en Irak desde la nacionalización de su industria petrolera en el año de 1972. En ese mismo orden de ideas, la Royal Ducht Shell ha logrado acordar términos de asociación con la CNPC y con Sinopec para desarrollar y explotar el campo de Kirkuc en el conflictivo territorio norte del Kurdistán iraquí.

En los comienzos de este siglo se ha evidenciado un fuerte acercamiento de China con los países de la zona, que incluye inéditas visitas como la del jefe de estado chino Hu Jintao a Arabia Saudita los días 10, 11 y 12 de febrero del año en curso, segunda visita del jefe de Estado chino a esa nación en los últimos tres años.

Ya en enero del año 2006 el rey Abdulláh de Arabia Saudita, en lo que fue su primera visita oficial como monarca al extranjero, visitó Beijing. Es interesante e ilustrativo sobre la futura geopolítica petrolera de los jerarcas wahabitas el hecho de que el mandatario saudí escogiera precisamente a China como su estreno en el ámbito de las relaciones internacionales, antes que, al que hasta ese entonces, había sido su principal aliado y cliente: los EEUU.

Chinos y saudíes han venido desde entonces firmando acuerdos en materias tan disímiles como educación, medio ambiente, ferrocarriles, satélites, armas, agricultura, microelectrónica y, por supuesto, petróleo.

El pasado año 2008 el intercambio comercial sino-saudí alcanzó la cifra de 41.800 millones de dólares, ampliamente favorable a Riad, por lo que China hace grandes esfuerzos por introducir sus productos en un mercado tan rico y tan estratégico.

Pero los chinos no sólo apuntan a Arabia Saudita en esa región; en la visita que en febrero de este año realizó el presidente chino Hu Jintao al país de los lugares santos musulmanes, se reunió también con representantes de los países integrantes del Consejo de Cooperación del Golfo: Omán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahréin, además de la propia Arabia Saudita, para negociar un acuerdo de libre comercio. Como muestra de lo anterior hay que destacar la construcción en Dubái de Chinamex, un gigantesco centro comercial diseñado como una vitrina de promoción de los productos y servicios chinos para la región.

El intercambio comercial chino con los países integrantes de este consejo de cooperación (excluyendo a Arabia Saudita) rozó el pasado año 2008 los 40.000 millones de dólares y se espera que supere los 50.000 millones para el 2010.

También India mantiene buenas relaciones con el Consejo de Cooperación del Golfo (incluida Arabia Saudita) y sus intercambios comerciales fueron, el pasado año 2008, de 28.300 millones de dólares, y se espera que superen los 40.000 millones para el 2010.

India ha avanzado con más cautela en sus relaciones con los países del golfo, de gobiernos fundamentalistas en lo religioso, porque años de enemistad y guerras con el islámico Pakistán, donde el componente religioso islámico-hindú ha estado presente, no han creado el mejor de los climas para relaciones más estrechas con las naciones defensoras de los lugares santos del Islam. Sin embargo, el pragmatismo de los líderes indios ha venido allanando el camino de acceso a los, para ellos vitales, recursos petrolíferos árabe-persas.

China e India en África.

Hack price of oil, desde voidstar.com

Hack price of oil, desde voidstar.com

Sobre el potencial petrolero del África sub-sahariana se han posado los ojos, y también las manos, de los grandes poderes e intereses energéticos mundiales. China e India no han sido la excepción a esta regla.

India obtiene de África el 20% de sus importaciones de hidrocarburos, mientras que en el caso de China ese porcentaje se eleva a un 30%.

India aprovecha la presencia de sus fuertes minorías étnicas en África oriental y central, consecuencia de su común pasado colonial británico, con una gran influencia económica y comercial en sus respectivos países de acogida, para fortalecer sus vínculos con esos países (Ghana, Zambia, Gabón, Guinea Bissau, Islas Mauricio, Tanzania, Kenia, inclusive la francófona Costa de Marfil) e intentar obtener influencia política que le redunde en la obtención de concesiones petroleras.

Mientras que en África China apuesta por la cooperación económica pura y dura como instrumento de penetración política y económica y posicionamiento en sus reservas de hidrocarburos (para el año 2007 el comercio sino africano estuvo alrededor de los 53.000 millones de dólares y China aspira elevarlo a 100.000 millones en el 2010), India, que no cuenta con la musculatura económica de la celeste tierra del medio, utiliza como estrategia la cooperación en materias como el traspaso de tecnología en materia educativa e informática, la solidaridad farmacológica (India es el principal suministrador de medicamentos genéricos para el tratamiento del sida en África) y la fabricación y comercialización de sus muy económicas manufacturas en territorio africano (la corporación Tata ya instaló la primera planta de montaje de sus vehículos, los más baratos del mundo, en Zambia).

Según Harry Broadman, asesor de África en el Banco Mundial, los lazos que India está tejiendo en países del sur y del este de África parecen ser más sólidos y duraderos que los que China puede lograr porque existen nexos lingüísticos y culturales (las colonias indias tienen ya más de 100 años en África) que los chinos no poseen. Como bien lo adelantó en su momento el Mahatma Gandhi “El comercio entre India y África será de ideas y servicios, no de bienes manufacturados contra materias primas, a la manera de los explotadores occidentales”

En el sur de Sudán, cumpliendo los acuerdos de cooperación firmados en Beijing en el año 2006 entre las altas autoridades energéticas sino-indias, las empresas CNPC de China y ONGC de India se han asociado en el marco de un consorcio de nombre Greather Nile Petroleum Operation Company (GNOPC), adquiriendo los derechos de explotación de los yacimientos del Muglad, en la sureña región del Darfour. (3)

Sudán produce el 7% del petróleo importado por China, por ello, la diplomacia de ese país se ha negado, desde su puesto en el consejo de seguridad de las naciones unidas, a apoyar cualquier tipo de sanción contra ese país africano.

En Angola, principal proveedor africano de petróleo a China, este último país está construyendo infraestructuras tales como hospitales, vías férreas, carreteras, viviendas y acueductos, estableciendo una sólida posición de cara a su futuro como cliente petrolero de esa nación lusoparlante.

Igual sucede con países como Nigeria donde Sinopec realiza prospecciones, Argelia, Marruecos, Níger, Mauritania y Malí. Aunque todavía los volúmenes de producción en África de las empresas chinas e indias dista mucho de compararse con lo que de ahí extraen las grandes corporaciones petroleras anglosajonas, es claro que las sociedades africanas aun se muestran resentidas por su cercano pasado colonial y por décadas de desprecio racista por parte de europeos y estadounidenses.

Las naciones africanas ven a China e India como socios e inversores más aceptables, dentro de esquemas de colaboración sur-sur hábilmente manejados por los estrategas y diplomáticos de estos dos países, tan distinto del condescendiente paternalismo, cuando no franco desprecio racista, con que son tratados por la mayoría de los gobiernos y corporaciones occidentales.

China e India en América Latina.

Dolar Us Tin taChin, desde blog.al.com

Dolar Us Tin taChin, desde blog.al.com

América Latina es, conjuntamente con África, la gran apuesta mundial de los planificadores energéticos tanto chinos como indios, en el juego mundial del petróleo. Venezuela, el gran productor suramericano, es la ficha de mayor valor en esta parte del juego.

En febrero de este año el presidente de Venezuela, comandante Hugo Chávez Frías y el vicepresidente chino Xi Jinping, en visita oficial de este último a Caracas, firmaron múltiples acuerdos de cooperación entre los que se destaca uno entre la estatal petrolera venezolana (PDVSA) y Chinaoil para colocar en mercados chinos entre 80.000 y 200.000 nuevos barriles de crudo venezolano.

En abril de este año el presidente venezolano visitó Beijing (sexta visita en 10 años) y firmó acuerdos que elevarán, en el transcurso del próximo año, a un millón de barriles diarios la cantidad de petróleo que Venezuela vende a China. Esa cantidad estaba planificada para ser alcanzada en el año 2013, pero ambos gobiernos decidieron acelerar los plazos.

La noticia de estos acuerdos no puede haber dejado de causar inquietud y preocupación en Washington y es probable que los gestos de acercamiento que el presidente Barak Obama ha tenido para con el presidente Chávez estén relacionados con esa noticia.

Los responsables de la seguridad energética de los EEUU no pueden sino sentirse intranquilos al ver como uno de sus principales y cercanos proveedores (miembro junto con México y Canadá de su primer anillo de seguridad energética) estrecha relaciones con la nación que está llamada a disputarle la supremacía mundial en el siglo XXI.

Beijing no desea, por ahora, conflictos directos con el gobierno de los EEUU por esta región, pero maniobra hábilmente desde las esferas de los ámbitos comercial-financiero-energético para aprovechar al máximo las horas bajas que vive los EEUU en Latinoamérica.

A la alta dirigencia china no puede habérsele escapado el hecho de que actualmente en Latinoamérica existe una zona de influencia a ocupar producto del viraje hacia la izquierda y la resistencia a la injerencia estadounidense por parte de la mayoría de los países de la región.

Es sintomático que Roger Noriega, secretario de estado para asuntos del hemisferio occidental del gobierno de George W Bush, declarase en su momento que: “China ha venido traduciendo su éxito económico (y su búsqueda de recursos para alimentar su desarrollo económico) en una mayor influencia en América Latina y El Caribe…… EEUU seguirá observando muy de cerca la estrategia china para llegar hasta América Latina, a fin de asegurarse de que esta actividad es compatible con el duramente ganado progreso de la región hacia la democracia representativa”. (4)

Aquí es oportuno señalar que cuando funcionarios de alto nivel de Washington, hablan de su preocupación por las condiciones de la “democracia representativa” o de la “democracia” a secas, en otros países no especialmente sometidos o alineados con sus intereses, utilizan el término en forma “fukuyámica”(5), es decir, lo equiparan o utilizan como sinónimo de los propios EEUU, por lo que la declaración del señor Noriega al ser leída entre líneas lo que expresa es que China intenta infiltrarse o establecerse en una región “duramente ganada” por los EEUU para sus intereses e influencia.

China participa en Venezuela en el desarrollo de los bloques Junín y Carabobo del campo Faja Petrolífera del Orinoco (mayor reservorio de petróleo en el mundo) en el que ya empresas mixtas sino-venezolanas (CNPC-PDVSA) producen más de 100.000 barriles por día en el primero de esos bloques.

Venezuela ha contratado con empresas chinas la construcción de cuatro supertanqueros destinados a transportar hacia esa nación asiática el petróleo que estas empresas produzcan en la faja.

Es significativo señalar que para 1999, año de la ascensión al poder del presidente Chávez, el intercambio comercial entre China y Venezuela apenas llegaba a los 200 millones de dólares al año, mientras que en el 2008 superó los 10.000 millones de dólares y para el 2013 se aspira superar los 20.000 millones de dólares al año.

En su visita a Beijing el presidente Chávez logró un acuerdo para elevar los depósitos de un fondo de desarrollo sino-venezolano hasta la cantidad de 12.000 millones de dólares, recursos que serán destinados a promover y financiar negocios y proyectos conjuntos entre las dos naciones.

Los intereses energéticos chinos en Latinoamérica no se agotan en Venezuela; en Brasil, la nueva vedete suramericana del petróleo, la estatal Petrobras ha acordado con Sinopec proveer de 100 a 160.000 barriles diarios de petróleo a las refinerías chinas.

En mayo de este año se hará efectivo un crédito chino a favor de Brasil por 10.000 millones de dólares para el desarrollo de los yacimientos off shore de la nación amazónica y con garantía del petróleo de esos mismos yacimientos, con lo que China avanza en Suramérica con su política de utilizar su inmensa liquidez monetaria para asegurarse la diversificación en sus fuentes de abastecimiento petrolero. Hay que recordar que Brasil integra junto con China, India y Rusia el grupo BRIC, asociación de países que por su tamaño, potencia demográfica y recursos naturales y técnicos, está llamada a influir poderosamente en la historia de la humanidad de los años venideros.

Ecuador firmó este año un contrato con el banco de desarrollo de China para un préstamo por mil millones de dólares, con garantía de petróleo, según declaró en abril de este año el presidente de esa nación Rafael Correa. Este préstamo va a ser utilizado para financiar una central hidroeléctrica (construida por un consorcio chino) lo que permitirá a Ecuador liberar y destinar a la exportación (obviamente hacia China) una buena cantidad de barriles de petróleo que hoy destina a producir electricidad.

En agosto del año 2003, la China National Petroleum Company (CNPC) ganó los derechos de prospección en varios lotes amazónicos en territorio ecuatoriano. En ese mismo año la China National Chemical (Sinochem) compró el 14% de un yacimiento petrolero en la provincia ecuatoriana de Orellana a la empresa Conoco-Phillips por 100 millones de dólares.

Para que no queden dudas de su firme voluntad de instalarse en Latinoamérica, China es, desde este año, socio participante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Por su parte India también avanza en la carrera por posicionarse en el acceso a las fuentes energéticas de América Latina y El Caribe.

La empresa privada india Reliance Industries Limited invertirá en el Perú 500 millones de dólares en la exploración de hidrocarburos en los próximos 5 años. Ya en el 2008 esta empresa había ingresado en el Perú al adquirir derechos de exploración y explotación en la cuenca Titicaca. (5)

También en la zona andina el ministro de energía y petróleo de India anunció este año que su país pretende adquirir el 50% de la producción boliviana de gas natural. En septiembre del 2008 los gobiernos de India y Colombia firmaron un acuerdo de cooperación en materia de hidrocarburos; y en ese mismo país ONGC Videsh Limited posee tres bloques marinos en el Caribe colombiano.

La ONGC Videsh Limited se ha asociado a la española Repsol YPF y a la noruega NORSK Hydro para explorar y explotar, conjuntamente con la estatal petrolera cubana Petrocuba, los yacimientos off shore que la nación antillana posee en la zona del polígono oriental del hoyo de la dona en aguas del Golfo de México.

En abril del 2008 visitaron Venezuela el ministro indio de petróleo y gas natural Murli Deora, y el presidente de la corporación petrolera estatal de ese país Radhey Shyan Sharma, para firmar el acuerdo por el que se crea una empresa mixta indo-venezolana que explotará una concesión en el bloque San Cristóbal del campo Faja Petrolífera del Orinoco; esta empresa estará conformada por la Corporación Venezolana del petróleo (CVP) con un 60% de las acciones y por la filial internacional de la ONGC, la ONGC Videsh LTD (OVL) con un 40% de las acciones. En esta concesión se estima puedan existir reservas por el orden de los 250 millones de barriles de petróleo y tiene un estimado de inversión directa de 450 millones de dólares.

La Geopolítica Energética de China e India en Asia Central y el Mar Caspio.

Grrr!, desde islandpacket.com

Grrr!, desde islandpacket.com

Es indudable que la guerra de Afganistán rezuma olor a petróleo y gas por todas partes. Ni siquiera la gastada y aun sostenida campaña mediática que por años han realizado los EEUU y los círculos otancistas a través de sus divisiones informativas (CNN, FOX, AP, REUTERS) ha podido convencer al público mundial consumidor de ese tipo de basura informativa de que en los valles y desfiladeros afganos se esconden los representantes de oscuras y demoníacas fuerzas terroristas que al parecer tienen como única finalidad de existencia el matar inocentes civiles en países occidentales. En realidad donde a diario ocurren matanzas de civiles, incluyendo mujeres y niños es precisamente en Afganistán, pero no son precisamente los talibanes quienes los asesinan sino los muy equipados ejércitos invasores de los EEUU y de algunos países de la OTAN.

La causa de esta invasión y la determinación que han mostrado los gobiernos de EEUU (el anterior y también el actual) de dominar Afganistán a cualquier precio, tiene que ver, como no, con el petróleo y con la posibilidad de que tanto China como India accedan a los recursos petroleros de la zona.

El petróleo y el gas de Asia Central de salir hacia el norte o hacia el oeste caería irremisiblemente bajo el control ruso, más ahora cuando la fallida operación georgiana por controlar los pasos transcaucásicos a través de los cuales podía fluir el petróleo y el gas de Azerbaiyán y demás países de la zona del Mar Caspio hacia Europa, fracasó estrepitosamente. En el caso de fluir esos recursos hacia el este, China tendría el control total sobre ellos, algo inaceptable para ciertos thinks thanks muy poderosos e influyentes dentro de los gobiernos estadounidenses, como lo son algunos personeros de la poderosa Comisión Trilateral y del Council on Foreign Relations, con Zbigniew Brzezinski a la cabeza.

La tesis fundamental de Brzezinski, que a su vez la toma del inglés Sir Halford McKinder, es la de que hay que evitar a toda costa la creación de un poder dentro de la masa continental euroasiática. Si China quedara con el control de los recursos energéticos de Asia Central y el Mar Caspio, o si llegara a aliarse con Rusia e Irán en el marco del Acuerdo Para la Cooperación de Shanghai, para afirmar este control, potenciaría su ya espectacular crecimiento económico, algo en extremo amenazante y atemorizador para los círculos de poder atlantistas. Es por esta razón que muchos analistas, como los profesores Carlos Genatios y Marianela Lafuente señalaron en su momento que la guerra de invasión a Irak contra quien estaba dirigida desde el primer momento era contra una China que estaba labrándose una posición demasiado fuerte con el régimen de Saddan Hussein. (6)

Frente a lo anterior, los recursos petrolíferos y gasíferos de Asia Central y el Caspio solo tienen como salida el sur, a través de Afganistán y Pakistán, con rumbo al mar de Arabia y el Océano Índico. Por ello es tan vital controlar Afganistán. Esta vía también podría pasar por Irán, pero los EEUU y la OTAN no se arriesgaran con un país al cual no han podido someter a pesar de las presiones y agresiones de ya varias décadas.

A pesar de un largo período de colaboración muy estrecha con los servicios secretos de Washington y de actuar en la zona como ejecutor de medidas no siempre lícitas en contra de Irán, Afganistán y otros países, Pakistán no parece inspirar toda la confianza de los ideólogos y jerarcas del pentágono. No hay que olvidar que Pakistán ha mantenido, casi desde su independencia, una colaboración sumamente estrecha con China, quien la dotó con tecnología y capacidad nucleares con las que equipararse a India, su tradicional rival de la zona.

China debe estar más interesada en Pakistán como territorio de paso de los oleoductos y gasoductos que vengan de Asia Central y el Caspio que del propio Afganistán, a cuya frontera con China se llega únicamente a través del corredor de Wakhan, pasadizo demasiado estrecho y vulnerable como para ser confiable.

China también ha de resolver el problema que para la seguridad de sus medios de transporte energético desde Asia Central y el Caspio significan los rebeldes Uigures de la provincia turcomana e islámica de Xinjiang. Es altamente probable que estos rebeldes estén recibiendo financiamiento y apoyo logístico de occidente para, independientemente de la justicia de sus reclamos o reivindicaciones frente a Beijing, utilizarlos como elementos desestabilizadores y una amenaza permanente a los intentos de China de traer recursos energéticos del oeste.

Sin embargo, los líderes chinos han asumido este reto fomentando reformas económicas y realizando grandes obras de infraestructura en la región para así elevar la calidad de vida en ésta y otras provincias del interior chino que no han participado del acelerado desarrollo de las provincias y enclaves costeros.

Los chinos antes que ver a la etnia uigur como un elemento disidente y quizás secesionista (tal y como los EEUU, la OTAN y sus medios informativos lo han intentado presentar) intentan utilizar a dicha etnia como instrumento de enlace e influencia sobre otros países turcomanos e islámicos de Asia Central (Turkmenistán, Tayikistán, Kirguistán y Uzbekistán).

Los gobernantes indios por su parte apoyan el actual régimen títere en Afganistán porque no se sienten cómodos con la idea de fundamentalistas islámicos en el gobierno de esa nación; sin embargo, India desconfía de depender demasiado de una región sobre la que convergen demasiados intereses y poderes y en la que la mayoría de sus integrantes mantienen estrechos lazos con Pakistán. Incluso, el gasoducto IPI (Irán, Pakistán, India) de 2500 kilómetros de extensión y un costo de 7.000 millones de dólares, que en buena parte vendrá a solucionar sus necesidades en ese rubro, de una u otra forma lo hará rehén de su tradicional enemigo, Pakistán. EEUU ha presionado fuertemente a los gobiernos de Islamabad y Nueva Delhi para que no concreten este acuerdo, pero las necesidades de energía de India y de finanzas de Pakistán parecen haber sido mayores que dichas presiones.

Para el año 2003 Turkmenistán, Afganistán y Pakistán firmaron un protocolo para el inicio de la construcción de un gasoducto que traerá gas (100 millones de mts3 diarios) desde Dauletabad, en el sudeste de Turkmenistán, a través del norte de Afganistán, hasta los puertos pakistaníes del mar arábigo. India, al igual que con el gasoducto IPI debe someterse a negociar con Pakistán el acceso a este recurso que tanto necesita.

No es superfluo indicar que quien termine controlando Afganistán no sólo controlará el tablero petrolífero de Asia Central y el Caspio sino que también podrá controlar las aguas del rio Indo, que nace en tierras afganas y comparten aguas abajo Pakistán e India.

Intereses Energéticos Chinos e indios en Asia Suroriental.

Toro, dragón (elefante y oso), desde bendweekly.com

Toro, dragón (elefante y oso), desde bendweekly.com

Los tradicionales productores de petróleo del Asia suroriental están viendo disminuir su producción en forma acelerada. Países como Indonesia, Malasia y Brunei pronto dejaran de exportar petróleo. Los recientes descubrimientos en Vietnam parecieran otorgarle a esta nación el relevo como productor en esta zona.

Asia suroriental cobra importancia como futuro mercado petrolero y como estratégico lugar de tránsito de los cargamentos de crudo que vienen desde África y el cercano oriente con rumbo hacia China, Corea, Taiwán y Japón.

En Myanmar los gobiernos chino y birmano construyen actualmente un oleoducto que enlazará el puerto de Sittwe, en el Golfo de Bengala, con Kunming, en la provincia china de Yunnan; este oleoducto es parte de la red de transporte alternativo que China desea construir para evitar su dependencia del estrecho de Malaca con respecto al petróleo que adquiere en África y el golfo pérsico.

Utilizando la metáfora de “un collar de perlas”, los chinos han construido una serie de puertos de aguas profundas y bases navales desde el sureste de Pakistán (puerto de Guadar, muy cerca del estrecho de Ormuz), pasando por Sri Lanka, Bangladesh y Myanmar, que le permitirán vigilar, proteger y, en caso necesario, intervenir en defensa de su flota de supertanqueros. Hay que recordar que por el océano Índico navega más del 70% del tráfico mundial de petróleo.

China ha firmado un acuerdo de libre comercio con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), lo que le permitirá acceder en forma más directa a los recursos hidrocarburíferos de Indonesia, Brunei y Malasia y a la capacidad de refinación de Singapur.

India también firmó el año pasado un acuerdo de libre comercio con la ASEAN, pero su volumen de intercambio con los diez países que integran esta asociación es significativamente menor (8 veces menos) que el de China.

En Myanmar, en el 2005, China logró firmar un acuerdo con el gobierno de ese país para la construcción del gasoducto Myanmar-Bangladesh-China, que frustró los esfuerzos indios por concretar uno Myanmar-Bangladesh-India.

Myanmar, ubicada geográficamente entre India y China (Indochina), posee apreciables reservas de gas natural. Actualmente la mayor parte de las exportaciones de ese rubro las realiza hacia Tailandia a través del gasoducto Yadana.

Al estrechar relaciones con China, Myanmar, al igual que Sudán en África, ha sido etiquetada por los medios occidentales como un gobierno tiránico y genocida, lo que puede ser cierto o no, pero es sospechoso que este tipo de campañas siempre se refieran a países donde confluyen dos características: Primera, que sean países con grandes reservas de hidrocarburos y segunda, que estas reservas no estén bajo el control de grandes corporaciones occidentales o que sus gobiernos no estén alineados con los EEUU.

Myanmar fue, al parecer, el país más democrático y respetuoso de los derechos humanos del mundo (por lo menos para los medios occidentales que jamás se enteraron de si ahí se violaban derechos humanos o no) mientras la Chevron-Texaco y la francesa Total campearon a sus anchas en esa nación.

Es sólo cuando China aparece en el horizonte hidrocarburífero birmano cuando se desata la furiosa campaña mediática sobre los “horrores” de la sanguinaria dictadura que allí detenta el poder.

Según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AEI), China dejará de ser autosuficiente en su consumo de gas natural en los próximos años, puesto que su consumo pasará de 2.6 billones de pies cúbicos de gas (BPC) en el 2010, a 3.4 billones en el 2015 y 6.5 billones en el 2025, mientras que su producción será sensiblemente inferior: 1.6 billones en el 2010, 2.3 en el 2020 y 3.1 billones en el 2025, por lo que la obtención del gas birmano, iraní y de Asia central es de enorme importancia para sus planes y proyectos de desarrollo y crecimiento. Para el año que viene China pasará a ser un importador neto de gas natural.

India también ha obtenido concesiones del gobierno birmano para, en sociedad con la Daewoo coreana, explorar territorios de ese país en busca de gas y petróleo.

China ha entrado en litigio con varios países de la región suroriental de Asia por la posesión y soberanía de un grupo de islotes coralinos (Islas Spratlys) sobre los que se ha confirmado la existencia de grandes yacimientos de hidrocarburos bajo su plataforma marina. Aparte de China, también Vietnam, Filipinas, Taiwán, Malasia e inclusive el sultanato de Brunei declaran poseer derechos históricos sobre los islotes. China y Vietnam reclaman el atolón en su totalidad mientras que el resto de países alegan tener derechos parciales sobre ellos.

Es altamente probable que China, a pesar de ser el más alejado geográficamente del atolón, termine haciendo prevalecer su fuerza y se quede con la parte del león en esta disputa.

En vista de este tipo de conflictos y de la creciente importancia que las vías marítimas tienen en lo tocante a su seguridad energética, tanto India como China han comenzado a aumentar y modernizar (con portaviones incluidos) sus fuerzas navales. En marzo de este año buques de guerra chinos y estadounidenses mantuvieron “roces” en el mar del sur de China, muy cerca de la gran base naval china de Yulin, en la isla de Hainan. Este tipo de “roces” era impensable hasta hace unos años atrás, cuando la flota de guerra china no pasaba de ser casi un servicio de guardacostas; esto no hace sino demostrar la creciente confianza y seguridad en sí mismas que la armada china, al igual que el resto de sus fuerzas armadas, va tomando.

China, India y Rusia: El Triángulo Superestratégico.

El término triángulo superestratégico fue utilizado por primera vez en 1998, para referirse a una hipotética alianza de Rusia, India y China, por el entonces primer ministro de Rusia Yevgeny Primakov.

La alianza de Rusia, India y China es la pesadilla que atormentaba las noches del geoestratega británico Halford McKinder (creador conceptual de la OTAN) y quita el sueño hoy a quienes se consideran sus herederos (Brzezinski, Kissinger).

En materia energética India podría beneficiarse de la considerable energía hidroeléctrica de Siberia, que llegaría a su enome mercado a través de la provincia china de Xinjiang. También China podría abastecerla con este tipo de energía produciéndola en los ríos del Tíbet, estratégicamente cercanos a los mercados industriales del norte de India.

El gas de Rusia y de Asia Central podría llegar a India a través de China, lo que evitaría la conflictiva región de Afganistán.

En el 2008 China concretó un préstamo a Rusia por 25.000 millones de dólares a cambio de petróleo por 20 años

Todos estos acuerdos deben ser vistos al amparo del Acuerdo de Cooperación de Shanghai, del que Rusia y China son miembros plenos e India tiene carácter de observador. Si el siglo XXI va a ser el siglo de Asia, este acuerdo de carácter defensivo y estratégico será uno de los poderes dominantes en el mundo.

Conclusiones.

La estrategia indochina de tomar posiciones en cada punto del mapa hidrocarburífero mundial los pone en rumbo de colisión, más temprano que tarde, con los intereses del complejo militar-industrial-financiero-energético que gobierna los EEUU y controla a Europa.

China e India se han lanzado a una especie de guerra de guerrillas petrolera (foquismo petrolero) por todo el mundo, tomando el control de yacimientos y compañías a lo largo y ancho del planeta, pagando en muchos casos, precios por encima de lo que indicaban las condiciones del mercado; esto significa que ambos países se posicionan y preparan para enfrentar escenarios de confrontación por los recursos energéticos, que entienden inevitables.

En términos militares es imposible ganar una guerra al ejército imperial del complejo antes mencionado, por lo que analistas y estrategas chinos parecen haber optado desde hace tiempo por formas no ortodoxas de defensa frente a un hipotético conflicto.

La guerra financiera pareciera ser la opción manejada por los geoestrategas chinos. Las crisis de sobreproducción y recesión son cíclicas y “normales” dentro del sistema capitalista. Es imposible que los economistas e ingenieros financieros chinos, de formación marxista, ignoraran esta realidad. Por ello creo que cuando China se lanzó a acumular dólares y bonos del tesoro usamericano había previsto utilizar estas colosales masas de dinero como armas disuasorias en la hora y punto de una posible agresión futura por parte del ejército usamericano.

Otro equilibrio del terror, sólo que esta vez se utilizaran las billonarias cantidades de instrumentos monetarios y financieros guardados en las bóvedas chinas antes que armas termonucleares. China puede destruir la economía mundial en caso de sentirse gravemente amenazada.

Como bien señala Joan Prats: “La construcción de un nuevo orden energético mundial está cada vez más en el centro de los conflictos característicos de nuestro tiempo. Vivimos los albores de una transformación radical del modelo energético y todos los actores involucrados en este juego se mueven estratégicamente”.

* Joel Sangronis Padrón es profesor de la Universidad Nacional Experimental Rafael Maria Baralt (UNERMB), Venezuela

Notas:

(1) Carranco Guerra, Leonel. El G7 Ya No Es El Mundo. ¿Hacia la Década Perdida? www.alainet.org/active/29551/

(2) Bustelo Gómez, Pablo. China y la Geopolítica del Petróleo en Asia-Pacífico. realInstitutoelcano.org/documentos/213/Bustelo pdf

(3) Lafargue, Fraçois. La Guerra por el Petróleo. www.enjeux-internacionaex.org/articles/num15/es/

(4) Cardozo, Gustavo. China y América Latina ¿Un Nuevo Frente Ideológico? www.casaasia.com.es pp 12

(5) www.andina.com.pe/espanol/noticia.aspx?id=vy4089moclw=

(6) Genatios Carlos y Lafuente Marianela. Revista Question. Año No 3.Numero 29.Noviembre 2004. Pp 30

http://alainet.org/active/30188

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