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Sons of Frankenstein, via prudeninvestornewsletter.blogspot.com

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Consejos para anticipar las próximas etapas de la crisis
Trece preguntas / respuestas del LEAP/E2020 (segundo episodio)

Laboratorio Europeo de Anticipación Política, 30.04.09
(Fragmento de GEAB N°30, 17 de diciembre de 2008)

5. 5. ¿Cuáles son los principales riesgos que siguen pesando en el sistema financiero mundial? ¿Cuáles son los principales riesgos que siguen pesando en el sistema financiero mundial? ¿Y todos los ahorros son iguales frente a la crisis?

El peso de los riesgos en el sistema financiero mundial ahora viene de la economía real por un lado; y del colapso del sistema monetario basado en el u$s por el otro. Son sumamente serios. Como lo anticipamos en las publicaciones del GEAB hace más de un año, después de haber sido aplastado por sus propios errores financieros (subprime, derivados, excesivo apalancamiento…), los bancos en todo el mundo ahora están siendo golpeados directamente por las consecuencias de la recesión global (al principio provocado por sus errores financieros).

En los grupos familiares y empresas ahora cada vez más entran en mora con sus deudas, juntamente con un número creciente de poderes públicos y Estados. Así, los bancos que tenían miedo de prestarse entre ellos el año pasado, ahora tienen miedo de prestar a los operadores además de los Estados «más seguros». Esto desde luego afecta directamente sus ingresos en caída. El sector financiero se dirige a otro año de grandes convulsiones con más quiebras que en 2008.

Mientras tanto, aún los Estados en los cuales las instituciones financieras (o individuos) pueden pensarse «seguros» pueden presentar enormes sorpresas. Como nuestros lectores saben, el LEAP/E2020 estima que EEUU no cumplirá con su deuda antes del verano 2009. Tal situación será como «una bomba nuclear financiera» borrando algunas de las más prestigiosas instituciones financieras del mundo. Como en 2007 y 2008, basta identificar a las que tienen la mayor exposición en activos nominados en u$s (Bonos del Tesoro, u$s, acciones de empresas estadounidenses…) para tener un buen mapa de los riesgos existentes. Esta situación también vale para el Reino Unido y Suiza. Estos dos países, que son dos pilares claves del sistema financiero global existente, estarán directamente expuestos en 2009.

Mientras tanto, según lo previsto en el GEAB N° 23, países en los que el sistema de jubilación se basa en los fondos de pensiones se enfrentan a un gran golpe en los próximos meses. Ya que estamos viendo en todos estos países (principalmente EE.UU., Canadá, Japón, Dinamarca, los Países Bajos), que un número cada vez mayor de los fondos de pensiones están anunciando grandes pérdidas, mientras suben los honorarios y disminuyen los pagos. En estos países, el riesgo es muy alto en 2009 de tener que nacionalizar esos fondos con el fin de evitar un colapso total de las jubilaciones de decenas de millones de personas. Los fondos de pensiones será en 2009 lo que fueron las instituciones de préstamos hipotecarios, los hedge funds y los bancos de inversión fueron en 2008.

Quienes ahora permanecen líquidos, quienes no estén atrapado con acciones y quienes están lejos de los activos de países cuyo gobierno puede incumplir sus pagos, están bien. Los demás deberían o salir rápidamente, o estar preparados para muy malas noticias.

Evolución de la cesación de pago de las tarjetas de crédito en EEUU (izquierda) y bancos EEUU más expuestos a las deudas de las tarjetas de crédito (derecha) - Fuente : Businessweek, 12/2008

6. ¿Es la Eurozona un verdadero escudo de protección contra los peores aspectos de la crisis y que debería hacer para mejorar su estado de protección?

Por varias razones que se mencionan en las respuestas anteriores, la Eurozona está actuando como la mejor protección contra el actual tsunami monetario, financiero y económico. Para resistirse al tsunami, algunos países se sientan sobre edificios de hormigón de muchos pisos (como es el caso de la Eurozona), mientras los otros tienen sólo edificios de hormigón de una sola planta, a nivel de tierra (Japón, China por ejemplo), y otros sólo en edificios de madera de una planta o de muchos pisos (EEUU, el Reino Unido por ejemplo).

La analogía habla por sí misma, respecto de qué países sufrirán la mayor parte del tsunami. El gráfico que sigue más adelante muestra que tanto EEUU como el Reino Unido evolucionan rápidamente en la escala de riesgos de default. Con una moneda desconectada de estos dos países, la Eurozona se beneficia de una protección significativa contra cualquier riesgo de contagio cuando tanto EEUU como el Reino Unido entren en default. Asia está mucho más expuesta a estos riesgos, así como países de Unión Europea externos a la Eurozona o los de América Latina.

Pero desde luego la situación en Eurozona está lejos de ser perfecta. Hay una necesidad obvia de las reuniones regulares de la cumbre la Eurozona ahora que se ha reunido una vez el mes pasado. Esto debería ocurrir el día anterior de cada cumbre de Unión Europea (cada 4 meses). Hay una necesidad de una especie de una Secretaría de la Eurozona encargada de coordinar la política económica jugando el rol de interlocutor privilegiado con el BCE, por un lado (responsable de asuntos monetarios) y con la Comisión de Unión Europea y el Parlamento, por otro (para el conjunto de la Unión Europea). Estos dos «instrumentos» son pre-requisito necesarios para tener una Eurozona pro-activa en lugar de reactiva.

Pensamos que 2009 impulsará rápidamente esos desarrollos, consiguientemente reforzando la situación de la Eurozona, por los siguientes motivos:

- La próxima presidencia de la UE estará en manos de primer ministro checo, cuyo país no está en la Eurozona, quien es conocido por ser euro-escéptico, cuyo programa presidencial sólo refleja algunas de las prioridades de los países de la Eurozona, y además es extremadamente impopular en su país. Estos factores naturalmente impulsaran en la dirección de una mayor autonomía a la Eurozona que debe encontrar la manera de tratar sus propias prioridades. Como lo muestra el GlobalEurometre, una gran proporción de los europeos es ahora partidaria de este tipo de desarrollo (94% en diciembre en comparación con el 63% en octubre) lo que necesariamente influirá en la elección de los dirigentes.

- El creciente sufrimiento socio-económico provocados por las consecuencias de la crisis obliga cada vez más a los dirigentes de la Eurozona a buscar soluciones innovativas, en el interior de la zona euro, son necesariamente las soluciones comunes a ella.

- En un plano más psico-político, podemos contar con que el presidente francés Sarkozy continuará haciendo circular la idea de una gobernanza autónoma de la Eurozona (presidida por él mismo, por supuesto). Y esto sucederá, no sólo porque es un muy galo, sino también porque, porque privado de su aura de presidente de la Unión Europea y confrontado con la desilusión creciente de sus conciudadanos en lo que concierne a su capacidad de gestión de la crisis (como Gordon Brown también está a punto de descubrirlo en el curso de las próximas semanas), se pondrá en busca de cualquier éxito político susceptible de distanciarlo de la dura realidad socioeconómica francesa.

Evolución del crecimiento mensual del riesgo de cesación de pago de los gobiernos – Fuente: BIS, 11/2008

7. ¿Está el sistema de Bretton Woods (en la última versión de 1970) derrumbándose actualmente? ¿Podría el Euro tomar el lugar del u$s?

Según lo mencionado ya en respuestas anteriores, esta crisis es de hecho el momento terminal del sistema de Bretton Woods, versiones 1944 y 1971/76. La era del u$s como moneda única para las transacciones de petróleo está llegando a su fin. Como lo anticipara nuestro equipo a principios de 2006, desde Rusia a Irán, pasando por Venezuela, y pronto las monarquías petroleras del Golfo, todos los países productores de petróleo están acelerando el ritmo de diversificación fuera del u$s para sus transacciones. La cuestión no es si el u$s perderá su condición de moneda única para las transacciones de petróleo, sino si sucederá este proceso «caóticamente» como es el caso ahora, o «de manera organizada».

De acuerdo al LEAP/E2020, esta respuesta es clara: la evolución debe ser organizada porque los actuales desarrollos caóticos son en parte responsables de la volatilidad enorme de los costos de la energía que contribuyen a la inestabilidad general de nuestro mundo. Y es obvio para nuestros investigadores que debe hacerse todo lo posible para evitar que el Euro sustituya al u$s. Dos razones para esta afirmación:

- Por una parte, ser la única moneda de cambio para la energía es una maldición en el largo plazo, como lo demuestra hoy EEUU, porque esto lleva a un país, a la larga, al camino del facilismo e inadaptabilidad a los cambios de realidad, creando así las condiciones para que crisis severas le sucedan en el futuro al país y a sus socios.

- Por otra parte, para los mismos productores de petróleo, esta aparente simplicidad se convierte a mediano–largo plazo en problemas de demasiada dependencia a un país y una sola economía. Por lo tanto no es de interés de los europeos ni de los países exportadores de petróleo colocar al Euro en lugar del u$s.

Por el contrario, para nuestro equipo parece que todos tienen más interés de basar el precio de la energía, en particular del petróleo, en una moneda global sustentada en una canasta de divisas existentes que reflejan mejor la realidad del mercado de la economía global y de la energía.

Esta canasta de monedas podría consistir en las divisas que representaban a las economías principales del mundo (euro, dolar, yen, yuan, real) y de los principales productores de energía (rublo, la futura moneda común de los Estados del Golfo…), con un proceso de evaluación cada diez años que permita un reequilibrio de la canasta de monedas y la representación en la Banca mundial responsable de gestionar la moneda global).

Según el LEAP/E2020, si tal iniciativa no es planificada a mediados de 2009 a más tardar, el entramado entre la crisis del u$s y el precio del petróleo, más el rápido aumento de la deuda masiva de EE.UU., implicará un serio agravamiento de la crisis económica mundial y, como lo mencionamos en el anterior GEABs, la ruptura del sistema monetario internacional en el verano de 2009.

8. ¿Qué se puede esperar de la próxima reunión del G20 en Londres?

Las reuniones del G20 están mostrando que la gobernanza económica y financiera mundial por el ámbito anglosajón más la UE y Japón ha terminado. Otros jugadores están entrando en el juego y no saldrán a partir de ahora.

Habiendo dicho esto, por el momento los nuevos protagonistas juegan con las viejas reglas. Este período de transición no debe durar más de un año hasta que el G20 comience a funcionar como nuevo «motor» de la gobernanza mundial. Este tiempo llegará cuando el G20 aborde directamente la cuestión central de «cómo sustituir al u$s como el núcleo del sistema monetario internacional». Hasta entonces, sólo será un foro de debate.

Por lo tanto, nosotros no esperamos que la próxima reunión en Londres sea más que eso. Probablemente, la 3º reunión, si se organiza para el verano de 2009, comenzará a convertirse en algo más. Para que esto suceda, debe ser organizada fuera de EEUU y UK (las dos anclas del colapso del sistema financiero): Génova o Viena, Singapur o Tokio podrían ser buenos lugares. Y debe poner por adelantado la cuestión fundamental del u$s sobre la mesa.

Si el G20 no es capaz de anticipar el default de EEUU y la ruptura del sistema monetario internacional para el verano de 2009 como lo anticipó el LEAP/E2020, entonces el mundo entrará en un caos tal que incluso la capacidad del G20 para mantener su existencia como tal se convertirá en un interrogante.

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Opresión, ejemplo gráfico (y práctico), desde convalor.biz

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Entrevista al analista político Thierry Meyssan

Del G20 a Durban II, las cartas tapadas

Por Silvia Cattori
Rebelión, 01.05.09

Con la crisis económica y financiera como telón de fondo, del G20 a Durban II, cumbres y conferencias internacionales tienen lugar una tras otra sin que los medios dominantes nos expliquen gran cosa sobre su importancia ni lo que realmente se decide en esos encuentros. Silvia Cattori recogió los análisis de Thierry Meyssan sobre la reorganización del mundo que se está produciendo. Él estima que, a la sombra de Obama, viejos conocidos han retomado el poder. Luego del paréntesis de la guerra en Irak, Washington vuelve a su proyecto de guerra contra el terrorismo y de globalización forzosa.

- ¿Cuáles eran los objetivos de Estados Unidos en el reciente G20 de Londres? ¿En qué medida fueron alcanzados? ¿Se logró el apoyo de una mayoría de dirigentes políticos?

- Las dos cumbres de jefes de Estado y de gobierno del G20, en Washington y posteriormente en Londres, consagraron la supremacía de la finanza anglosajona y establecieron las premisas de un gobierno económico mundial bajo el liderazgo anglosajón.

La tercera cumbre será en Nueva York, y se desarrollará al margen de la Asamblea General de la ONU; lo cual es una forma de humillar a esa asamblea y de confirmar la existencia de un directorio económico de los 20, equivalente del directorio del Consejo de Seguridad, al margen de las instituciones de la ONU.

Sin embargo, a pesar de los abrazos en público, no hubo ningún acuerdo político entre los miembros del G20. Las declaraciones finales enumeran principios generales que no comprometen a nadie y acciones precisas adoptadas todas al margen de la cumbre y que en ningún caso conciernen a todos los participantes a la vez [1]. Por lo tanto, es posible que la cumbre de Londres no resulte más que una farsa.

La política financiera y económica de la administración Obama es elaborada por un complicado sistema de organismos. Y está en total continuidad con la de la administración Bush [2]. Hay que recordar que los planes Bush-Paulson fueron presentados al candidato Obama y aprobados por éste último antes de ser sometidos a la aprobación del Congreso. El secretario del Tesoro, Tim Geithner, sucesor de Henry Paulson, ya venía trabajando con Paulson desde hacía meses. Geithner empezó su carrera escribiendo los textos económicos de Henry Kissinger. En pocas palabras, el cambio no existe más que en la propaganda electoral de Barack Obama.

El presidente del Consejo Económico Nacional de Estados Unidos es Lawrence Summers, el mismo economista que organizó, en 1999, el desmantelamiento de las legislaciones implantadas durante la crisis de 1929 para tratar impedir nuevas crisis. En aquel entonces, su objetivo era favorecer una especulación sin límites para absorber las riquezas del mundo hacia Wall Street. Y actualmente sigue persiguiendo ese mismo objetivo a través de los diferentes planes de salvamento, de estabilización, etc. que se le van ocurriendo.

El Comité de Consejeros Económicos de la Casa Blanca, bajo la dirección de la historiadora Christina Romer, considera que la guerra contra Irak fue lo que provocó la crisis financiera. No reportó gran cosa a los anglosajones, pero los endeudó muchísimo. Según la señora Romer, una especialista en la crisis de 1929, la guerra, por consiguiente, no constituye una solución para la crisis, sino una de sus causas. Contradiciendo los análisis clásicos de sus colegas historiadores de la economía, la señora Romer afirma que no fue la Segunda Guerra Mundial lo que permitió que Estados Unidos saliera de la crisis de 1929, ni tampoco el New Deal de Roosevelt, sino la afluencia de capitales europeos que se produjo a partir de 1936 y del «aumento de los peligros». Por lo tanto, sería conveniente provocar un fenómeno idéntico en este momento.

Por su parte, el Comité de la Casa Blanca para la Recuperación Económica, bajo la presidencia de Paul Volcker y articulado con las autoridades británicas, se preocupa por aprovechar la crisis para reestructurar las transnacionales y permitirles comprar por unas migajas la mayor cantidad posible de empresas. Los franceses ya han podido comprobar el amargo sabor de sus recomendaciones con el cierre de la fábrica Caterpillar de Grenoble. El gran jefe de esa transnacional es miembro de ese Comité de la Casa Blanca [3].

Inicialmente, el Consejo de Summers estaría coordinando la aplicación de esas estrategias. Pero todo recayó, en definitiva, en el Consejo de Seguridad Nacional que dirige el general James Jones y donde el inevitable Henry Kissinger y su ex socio Brent Scowcroft supervisan las decisiones día a día. A la opinión pública la mantienen distraída hablando de la diferencia de color de la piel entre Bush y Obama mientras que los mismos individuos siguiendo ejerciendo el poder, y ejerciéndolo de la misma manera.

Concretamente, durante los últimos meses, los anglosajones orientaron la política de sus «clientes» (en el sentido imperial romano del término, o sea de sus protegidos) para que saquen a flote el sistema bancario internacional. Los Estados, y por lo tanto los pueblos, han tenido que pagar las pérdidas de los banqueros anglosajones. En ciertos casos, los Estados han nacionalizado bancos –parcial o totalmente– creando así el equivalente de los fondos soberanos de los Estados petroleros. El sistema especulativo, que provocó la crisis, ha sido por consiguiente avalado y los Estados se han convertido en sus actores directos.

Para salvaguardar el nivel de vida de los anglosajones se adoptaron tres decisiones:

- En primer lugar, se reforzaron los medios del FMI y del Banco Mundial para exprimir al Tercer Mundo. Los países pobres son los primeros que tendrán que contribuir a mantener los ricos a flote, si sus pueblos no son diezmados antes por la próxima crisis de los alimentos.

- En segundo lugar, se abrió la cacería de capitales para lograr que los fondos depositados en los países que no pertenecen al G20 emigren hacia Estados Unidos, el Reino Unido y sus paraísos fiscales [4]. Para lograrlo, los anglosajones y su «bobo útil», Nicolas Sarkozy, proclamaron «el fin del secreto bancario», o sea el fin de la protección de la vida privada. Está claro que todos los fraudes y abusos podrán continuar como antes, con la condición de que se cometan a través de los bancos anglosajones, en las Bahamas o en las islas anglo-normandas. Los suizos serán sin dudas las primeras víctimas de esta extorsión a gran escala.

- Finalmente, si no bastara con lo anterior, los anglosajones tienen previsto desestabilizar a algunos países ricos para forzar la emigración de los capitales que allí se encuentran. Ya se hizo un experimento a escala natural en Grecia. La CIA y el MI6 enviaron por autobús a toda una serie de delincuentes reclutados en Kosovo y Albania para provocar desórdenes en los principales barrios de diferentes ciudades griegas. Inmediatamente se produjo una fuga de capitales.

Esto no es una política exclusivamente estadounidense sino más bien una política anglosajona tendiente a salvar Wall Street y la City simultáneamente. Los principales responsables económicos de la administración Bush (Geithner, Volcker, etc.) son miembros de la muy discreta Pilgrim’s Society, cuya asamblea anual en Londres se desarrolla bajo la presidencia de la reina Isabel II de Inglaterra mientras que el vicepresidente de la sección estadounidense es Henry Kissinger.

- ¿Piensa usted que el desarrollo de la crisis económica provocará un declive rápido y duradero de la posición de Estados Unidos en el mundo?

- Yo no soy economista sino analista político. Pero eso no me impide responder a esa pregunta ya que la política económica de Estados Unidos se encuentra hoy en manos de políticos y militares, no en manos de economistas.

Washington ha escogido la fuga hacia delante. Henry Kissinger ha afirmado que la crisis era una ocasión inesperada de terminar de imponer la globalización explotando el debilitamiento de todos los que se oponían a ese proceso. Esa forma de pensar es, a mi entender, un síntoma del hybris, o delirio de poder. Ese tipo de razonamiento ya ha llevado a más de imperio hacia su propia destrucción. Washington quiere salir de la crisis rediseñando el mundo a su propia conveniencia, pero sin cambiarse a sí mismo. Eso puede llevar a una ruptura brutal.

La lógica de los imperios exige que todo comience por la rebelión de los vasallos y el despertar de fuerzas centrífugas. Eso podría ser un desgajamiento en el seno de la OTAN o de la Unión Europea, seguido de disturbios internos en Estados Unidos y de procesos de secesión. No es una predicción sino una deducción elaborada mediante la aplicación de los modelos históricos a la situación actual. Yo me limito a describir el sentido natural de la caída, aunque hay que tener en cuenta que los hombres siempre pueden escribir su propia historia. Pero esta deducción tiene muchas probabilidades de hacerse realidad si se tiene en cuenta que los dirigentes estadounidenses siguen moviéndose en el mismo sentido y se niegan obstinadamente a interrogarse sobre su propio sistema.

Mi amigo el profesor Igor Panarin [5], un estudioso de los movimientos separatistas surgidos en Estados Unidos durante la última década, estima que estos han alcanzado una fase de maduración. El profesor Panarin prevé la primera secesión para el año 2010 y la dislocación de Estados Unidos al cabo de 5 años para dar paso al nacimiento de nuevos Estados. Su reflexión se basa a la vez en el modelo de dislocación de la URSS, en factores étnicos específicos de Estados Unidos y en conflictos históricos internos existentes en el seno de las sociedades anglosajonas.

Los regímenes títeres que Washington ha ido implantando en numerosos países no sobrevivirían al derrumbe de Estados Unidos. Asistiríamos entonces a una profunda transformación del paisaje político mundial, como sucedió con la desaparición de la URSS.

Lo que estoy diciendo puede parecer surrealista, pero a principios de 1989 nadie preveía que el Pacto de Varsovia y la URSS iban a desaparecer a finales de 1991.

- ¿En qué medida esa evolución tendría repercusiones a corto y mediano plazo en el poderío militar de Estados Unidos y con qué consecuencias?

- Por el momento, Estados Unidos sigue ahí. En la selva, un animal se hace más peligroso cuando está herido. Ignoramos si los dirigentes estadounidenses son capaces de mantener la sangre fría que mostraron Mijaíl Gorbatchov y su equipo ante la muerte de su propia patria.

Por ser hijo de una socióloga que trabajó en programas de contrainsurgencia de la CIA en Indonesia, por haber sido recibido formación de Zbignew Brzezinski en la universidad de Columbia y probablemente en el seno de la Comisión Trilateral, Barack Obama ha puesto su talento al servicio de la National Endowment for Democraty (NED), organismo creado por los neoconservadores para concretar las acciones de desestabilización externa de la CIA [6]. Es por eso que su bagaje personal lo llevará espontáneamente a privilegiar la acción secreta. Y todo hace pensar que Washington está preparando varias de ellas, sobre todo en América Latina.

Por lo pronto, vemos que mientras la prensa occidental se regodea en la selección del «firts dogs» [La mascota de la Casa Blanca. NdT.] y otras anécdotas para distraer al público, Estados Unidos se dedica a nuevas agresiones. Por ejemplo, grupos kosovares formados por la CIA han cometido actos de vandalismo en ciudades griegas. Otro ejemplo, los servicios secretos rumanos, bajo las órdenes de la CIA, acaban de realizar un intento de toma del poder en Moldavia, y nadie reacciona, aunque Rumania, la potencia subcontratada para cometer esa agresión, es miembro de la Unión Europea.

En todo caso, la mayoría de los analistas piensa que George W. Bush nunca ejerció realmente el poder, sino que lo hacían otros que estaban detrás de él. No veo por qué el cambio de presidente habría cambiado esa realidad. En Estados Unidos el poder pertenece, en primer lugar, a los militares. Ellos tienen que hacer frente a la crisis financiera, les falta cerca del 25% de los recursos necesarios para concretar el presupuesto 2009 del Departamento de Defensa. Eso quiere decir no sólo tienen que renunciar a la adquisición de nuevo equipamiento sino que tampoco pueden renovar el anterior y, además, van a tener que reducir muchísimo los acostumbrados presupuestos.

Al principio, Robert Gates y sus mentores, Brent Sowcroft y Henry Kissinger, decidieron no renovar los contratos de los mercenarios en Irak y detener los astronómicos programas de armamento. Después, se vieron obligados a suspender el supuesto «escudo antimisiles» y el mantenimiento de la «fuerzas nuclear de disuasión». Todo eso fue presentado como un gesto de buena voluntad hacia Rusia y como una iniciativa unilateral a favor de un mundo sin armas atómicas. Pero no será suficiente si se mantiene la crisis financiera.

En el plano estratégico, es un momento de retirada. El Pentágono busca la manera de salir de Irak con la frente alta y trata de poner en manos de sus aliados el despliegue militar en Afganistán y Pakistán. De hecho, ese Estado de 173 millones de habitantes ya explotó y va a ser imposible no intervenir allí porque habrá que supervisar en manos de quién va a caer la bomba pakistaní.

- ¿Cómo evolucionarán las relaciones de los países occidentales con Irán y la pugna que han emprendido fuerzas militaristas, específicamente Israel y el ferviente apoyo de Francia, sobre la «amenaza nuclear» iraní?

- El proyecto de ataque contra Irán correspondía únicamente a la agenda de los partidarios del rediseño del Gran Medio Oriente, o sea el lobby petrolero y el movimiento sionista. Los neoconservadores inventaron el mito del programa militar iraní y este fue repetido por una prensa incauta, que ya había repetido anteriormente el mito de las armas de destrucción masiva de Sadam Husein.

Estuvimos al borde del bombardeo atómico contra Irán, pero esa opción fue desechada por los llamados «generales rebeldes» en diciembre del año 2007 [7]. En 2008, Obama se puso al servicio de éstos últimos, como anunció públicamente el general Colin Powell, y ellos lo ayudaron a instalarse en la Casa Blanca. Así que no hay razones para pensar en un regreso a la opción de atacar Irán.

Las conversaciones entre Washington y Teherán se desarrollan de forma simultánea a través de varios canales y están muy adelantadas. El Pentágono necesita el apoyo de los iraníes en Irak y en Afganistán. Además, Washington tiene que tratar de seducir a Teherán para apartarlo de Moscú y prevenir así que la influencia rusa se extienda por el Medio Oriente. Da lástima oír como Nicolas Sarkozy y a Bernard Kouchner siguen fustigando a Irán cuando sus amos estadounidenses ni siquiera necesitan ya que ellos sigan ladrando en ese sentido.

También resulta grotesco oír cómo los dirigentes israelíes siguen amenazando a Irán sin disponer de lo necesario para concretar sus amenazas. Con el apoyo de la administración Bush por debajo de la mesa, Tel Aviv tenía previsto bombardear Irán durante los Juegos Olímpicos.

Israel había alquilado dos bases aéreas en Georgia y había estacionado allí sus bombarderos. Técnicamente, tenía la posibilidad de hacerlos despegar de Tbilisi para bombardear objetivos en Irán y traerlos de regreso a la Palestina ocupada, mientras que –debido a la distancia y la autonomía de vuelo de esos aviones– era imposible realizar esa operación desde la Palestina ocupada. Pero Rusia, que firmó un acuerdo de defensa con Irán [8], intervino en cuanto se le presentó la ocasión para destruir las instalaciones israelíes en Georgia, y Estados Unidos no reaccionó. Más claro aún, en respuesta a últimas declaraciones israelíes las autoridades rusas recordaron que todos los técnicos de la central nuclear [iraní] de Bushehr son rusos. En otras palabras, bombardear las instalaciones nucleares iraníes equivale a matar ciudadanos rusos y a entrar en guerra con Rusia.

-: En ese contexto general, ¿qué papel está tratando de desempeñar Estados Unidos en el seno de la OTAN y qué obstáculos pudiera enfrentar para llevar a cabo sus objetivos?

- Para entender lo que está en juego hay que entender primeramente lo que está pasando desde hace 9 años.

En el 2000, cuando la clase dirigente estadounidense “arregló” las elecciones e impuso a George W. Bush en la Casa Blanca, el proyecto era instaurar «un nuevo siglo americano». Esa gente pensaba que Estados Unidos tenía que aprovechar su ventaja militar para convertirse en un imperio global. Para concretar ese viraje, habían programado un shock psicológico, «un nuevo Pearl Harbor» –según su propia expresión. Eso fue el 11 de septiembre. Aquel día, Henry Kissinger definió la «guerra global contra el terrorismo» [9].

Explicó que el objetivo no sería castigar a los autores de los atentados sino destruir «el sistema» que obstaculizaba el predominio estadounidense, de la misma manera que la respuesta al ataque de Pearl Harbor no fue castigar a Japón sino destruir todo lo que pudiera oponerse al poderío de Estados Unidos. Pero, durante el año 2003, la administración Bush-Cheney se apartó del mandato que la clase dirigente estadounidense le había dado. Decidió colonizar Irak e instrumentó la explotación de ese país por una empresa privada: la Autoridad de la coalición en Irak, instaurada según el esquema de la Compañía de Indias [10].

El general Brent Scowcroft fue el primer líder estadounidense que se opuso a ese proyecto [11]. Pero no lo hizo en nombre del derecho internacional, como Dominique de Villepin, sino porque aquel proyecto digno de tiempos pasados iba a «desviar a Estados Unidos de la guerra contra el terrorismo».

Scowcroft fue el ideólogo de los generales que se pronunciaron, en 2006, en contra del proyecto de ataque contra Irán. Ejerció una influencia preponderante sobre la Comisión Baker-Hamilton a través de su hijo espiritual, Robert Gates, a quien logró poner a la cabeza del Departamento de Defensa. Es también el propio Scowcroft quien actualmente sirve de consejero a Obama en lo tocante a todas las nominaciones vinculadas a la defensa y a la política exterior. Y el general James Jones, consejero para la seguridad nacional, ha admitido personalmente que recibía órdenes diariamente, no del presidente Obama sino de los eternos cómplices Brent Scowcroft y Henry Kissinger.

Luego del paréntesis 2003-2006 de la colonización, estamos ahora de regreso en el punto de partida que fue el 11 de septiembre. El objetivo asignado a la administración Obama es la reanudación de la «guerra contra el terrorismo» que el dúo Bush-Cheney nunca debería haber relegado al segundo plano.

A la OTAN, que Bush y Cheney no lograron movilizar contra Irak, se le pedirá que contribuya a la guerra contra el terrorismo –y posiblemente también a la supuesta prevención de genocidios. Afganistán es uno de esos casos. Robert Gates y, posteriormente, Barack Obama han subrayado que si los europeos no van a Asia Central tendrán que enfrentar varios 11 de septiembre en sus propios territorios. Lo mismo sucede en el Océano Índico, donde Estados Unidos está experimentado con un nuevo pretexto: la piratería. Desarrapados provistos de información excepcionalmente sensible y de armas de último modelo abordan barcos de todo tipo, desde yates de veraneo hasta barcos mercantes cargados de armas, para animar a los aliados.

Recientemente se montó una historia digna de Hollywood, con el valeroso capitán Philips dispuesto sacrificar su propia vida para salvar a su tripulación, antes de ser salvado él mismo por los comandos SEAL estadounidenses. En todo caso, el objetivo sigue siendo el mismo: encontrar una causa noble que justifique un despliegue militar capaz de destruir todo lo que se oponga al poderío estadounidense. Los medios estadounidenses de difusión incluso comparan aquello con la Guerra contra los Bárbaros, en la que Estados Unidos, el Reino Unido y Holanda se enfrentaron al Imperio Otomano. Fue con esa perspectiva que la OTAN emprendió a mediados de marzo la operación Allied Protector frente a las costas del cuerno africano. Se trata de una ampliación de la operación Active Endeavour (control de Mediterráneo), que comenzó después del 11 de septiembre.

- ¿Qué consecuencias tendrá la crisis económica mundial sobre la política de Estados Unidos en el Medio Oriente? ¿Los regímenes árabes aliados de Washington van a proseguir su política de alineamiento a pesar de la aversión que sus pueblos sienten por Estados Unidos?

- En el Medio Oriente, al igual que en otras partes, Washington no dispone ya de los medios que necesitan para su política y sus empleados van a tener que pensar en modificar sus planes.

La administración Obama, que piensa poder controlar la crisis financiera, ha decidido congelar el Medio Oriente durante el tiempo necesario para la convalecencia de su propia economía. Sus protegidos tienen por lo tanto la garantía de poder mantenerse a corto plazo. Pero muchos de ellos piensan que Estados Unidos no podrá reponerse y que van a verse abandonados, de la misma forma en que la URSS enferma abandonó a los regimenes comunistas de Europa Oriental. Eso explica la actitud de ciertos actores que quieren negociar compromisos con el eje Teherán-Damasco-Hezbollah-Hamas mientras haya oportunidad de hacerlo. Pero se trata, por el momento, de la actitud individual de algunos oportunistas, no de un vuelco de regímenes.

- ¿Cómo repercute todo esto, en su opinión, sobre la cuestión palestina?

- Para poder llegar a la Casa Blanca, Obama constituyó una coalición heteróclita que incluye tanto a los generales nacionalistas que se niegan a emprender guerras para servir los intereses israelíes como a la facción «realista» del movimiento sionista. Esa coalición está conciente de que puede explotar por causa de la cuestión israelí y sabe que cada uno de sus componentes está por lo tanto obligado a hacer concesiones y a llegar a un acuerdo.

Mantener la colonia judía en Palestina seguirá siendo un objetivo importante para Estados Unidos, pero los israelíes no pueden esperar una ayuda que vaya más allá. No pueden tratar de emprender ninguna aventura militar durante este periodo. Incluso obedecieron a la administración Obama cuando esta les exigió que interrumpieran las operaciones contra Gaza al principio de la ceremonia de investidura, a más tardar.

Ahora hay que enfocar las cosas desde otro ángulo: ¿Cómo podrá Washington seguir protegiendo a la colonia judía en Palestina de producirse revoluciones populares que derroquen al gobierno egipcio y a la Autoridad Palestina?

- ¿Cuál es su apreciación sobre el choque que se produjo ayer entre Irán y los países de la Unión Europea en la conferencia Durban II de las Naciones Unidas?

- Uno de los principales objetivos de la conferencia de Durban era dar una calificación al sionismo. En 1975, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución que señalaba que «el sionismo es una forma de racismo y de discriminación racial» [12]. Durante la conferencia por la paz en el Medio Oriente celebrada en Madrid, la Asamblea General derogó aquella resolución en saludo a la nueva actitud de Israel [13]. Cuatro años más tarde, el asesinato de Yitzhak Rabin a manos de un fanático judío ponía fin a toda esperanza de paz. Desde entonces se hizo necesario el restablecimiento de la resolución de 1975 para combatir ese mal. Eso es lo que se intentó hacer en Durban I y lo que debería suceder en Durban II.

El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, adoptó una posición previa que consiste en decir que todos los Estados miembros luchan contra el racismo y que, por lo tanto, ninguno es racista. Estados Unidos, que recuerda la humillación que sufrió el secretario de Estado Colin Powell en Durban I, decidió boicotear la conferencia. Francia designó un embajador especial, el cabildero sionista Francois Zimeray [14], para que saboteara la conferencia, además de la secretaria para los Derechos Humanos, Rama Yade, quien dedicó toda su energía a ese fin. Varios gobiernos se habían puesto de acuerdo de antemano para abandonar la sala durante el discurso del presidente iraní, y eso fue lo que hicieron sus embajadores.

Lo que vimos fue un extraordinario espectáculo de intoxicación. Antes de que el presidente pudiera terminar su primera frase, tres miembros de la Unión de Estudiantes Judíos de Francia disfrazados de payasos crearon un disturbio en la sala. El show continuó después, cuando los embajadores de la Unión Europea abandonaron la sala. Todo fue para que el público occidental no se enterara de lo que iba a decir la delegación iraní.

¿Y qué dijo el presidente Ahmadinejad? No llamó a borrar Israel del mapa ni negó el genocidio judío. Nunca lo ha hecho, contrariamente a lo que afirman las calumnias de la prensa atlantista  [15].

No. Lo que hizo fue aportar elementos de reflexión [16]. Según él, la creación del Estado de Israel no fue una reparación por los crímenes cometidos contra los judíos de Europa durante la Segunda Guerra Mundial sino la continuación de la ideología racista que caracteriza no sólo al nazismo sino también al colonialismo. Los judíos de Europa fueron víctimas del racismo, como hoy lo son los palestinos, los afganos y los iraquíes. No se trata de asimilar el régimen sionista al régimen hitleriano –dos realidades fundamentalmente diferentes– sino, de manera mucho más amplia, de abrir el debate sobre la ideología occidental.

Después de establecer ese punto, Mahmud Ahmadinehad denunció el papel del Consejo de Seguridad en la inmunidad de los crímenes racistas que se cometen en Palestina, en Afganistán y en Irak. Y concluyó reclamando la supresión del derecho de veto de las grandes potencias en el seno del Consejo de Seguridad. Abogó por [la creación de] instituciones democráticas, en las que cada Estado disponga de un voto con el mismo valor, inclusive en el FMI y en el Banco Mundial, cuyo sistema de votación es actualmente de carácter censitario. Para Ahmadinejad, la ideología racista se expresa en el seno de la ONU mediante el sistema de jerarquías establecido entre los Estados, en cuya cúpula se encuentran los 5 miembros del Consejo de Seguridad.

En definitiva, la actitud de los anglosajones y los europeos, quienes boicotearon la conferencia, crearon un disturbio durante su discurso y abandonaron la sala, demuestra que ellos rechazan [la creación de] instituciones democráticas y confirma lo que dijo el presidente iraní.

Traducido al español por la Red Voltaire (30.04.2009):
http://www.voltairenet.org/article159890.html

Enlace con el original en francés (22.04.2009):
http://www.voltairenet.org/article159805.html

[1] «Déclaration des chefs d’État et de gouvernement du G20», «Déclaration du G20 sur la fourniture des ressources par l’intermédiaire des institutions financières internationales», «Déclaration du G20 sur le renforcement du système financier», Réseau Voltaire, 2 de abril de 2009.

[2] «Economía: Obama elige a los que han fracasado», por Éric Toussaint y Damien Millet; «Les artisans de la débâcle économique continuent leur besogne au sein du gouvernement Obama», por Michel Chossudovsky, Réseau Voltaire, 11 y 8 de diciembre de 2008.

[3] «Révolte des ouvriers français de Caterpillar», Réseau Voltaire, 31 de marzo de 2009.

[4] «G-20: definiendo quien manda en los mercados financieros», por Jean-Claude Paye, Réseau Voltaire, 9 de abril de 2009.

[5] Página web oficial del profesor Igor Panarin.

[6] «Las redes de la injerencia “democrática”»por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 21 de noviembre de 2004.

[7] «Washington decreta un año de tregua global», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 10 de diciembre de 2007.

[8] «Déclaration finale du deuxième sommet des pays riverains de la mer Caspienne», Réseau Voltaire, 16 de octubre de 2007.

[9] «Destroy The Network», por Henry Kissinger. Artículo difundido en el sitio del Washington Post, en la noche del 11 de septiembre de 2001 au soir y posteriormente publicado en la edición en papel de ese mismo diario correspondiente al día 12 de septiembre.

[10] «¿Quién gobierna en Irak?», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 31 de mayo de 2004.

[11] «Don’t Attack Saddam It would undermine our antiterror efforts», por Brent Scowcroft, The Wall Street Journal, 15 de agosto de 2002.

[12] «Résolution 3379 de l’Assemblée générale de l’ONU (10 de noviembre de 1975)».

[13] «Résolution 46/86 de l’Assemblée générale de l’ONU (16 de diciembre de 1991)».

[14] «Nicolás Sarkozy, presidente de Francia nombra embajador especial a un cabildero proisraelí», Réseau Voltaire, 3 de marzo de 2008.

[15] «Reuters participa en una campaña de propaganda contra Irán», Réseau Voltaire, 20 de noviembre de 2005.

[16] «Mahmud Ahmadinejad: “El Consejo de Seguridad dio a los sionistas luz verde para proseguir sus crímenes”» , texto íntegro del discurso pronunciado en Durban, Réseau Voltaire, 23 de abril de 2009.

http://www.silviacattori.net/article818.html

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El Roto, siempre tan pagado, desde denunciasporvivienda.blogspot.com

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El FMI después del G-20: ¿se plantarán los deudores?

Por Michael Hudson *
sinpermiso.info, 12/04/09

“Desde el punto de vista ventajista del acreedor, que sabe que la Gran Burbuja Neoliberal se acabó, el truco consiste en prevenir que los países deudores actúen para resolver su colapso de un modo beneficioso para sus propias economías. El objetivo es hacerse con todo lo posible, y dejar que el FMI y los bancos centrales rescaten a los bancos ponzoñosos que han inundado a esos países con deuda tóxica. Coge lo que puedas, mientras sea bueno. Y exige que los deudores hagan lo que hicieron los latinoamericanos y otros países del Tercer Mundo a partir de los 80: que pongan en almoneda su sector público y sus empresas públicas a precios reventados.”

No se esperaban muchas noticias de substancia de las reuniones del G-20 que terminaron el pasado 2 de abril en Londres. Ni siquiera se había sugerido la posibilidad de buenas noticias. Europa, China y los EEUU tenían intereses hondamente encontrados. Los diplomáticos norteamericanos pretendían arrastrar a los demás países hacia una situación de mayor dependencia respecto del dólar-papel. El resto del mundo buscaba una vía para evitar dar más producto real y más propiedad de recursos y empresas a trueque de unos dólares convertidos en patata caliente. En casos así, lo que hay que esperar es un desfile de rostros sonrientes y declaraciones de respeto mutuo por la posición ajena. Y hubo tanto respeto, que lo que acordaron fue la creación de uno o dos “grupos de estudios”, sin otro fin que el de despejar diplomáticamente balones fuera.

Las noticias menos irrelevantes no fueron en absoluto buenas: los asistentes acordaron cuadriplicar la dotación del FMI, llegando al billón de dólares. Cualquier cosa que venga a robustecer la autoridad del FMI no puede ser buena para los países que se verán forzados a someterse a sus planes de austeridad. Porque el destino previsto para esos países será el de su estrujamiento, a fin de sacar más dinero para pagar a los acreedores más predatorios del mundo. Así que, en la práctica, este acuerdo del G-20 significa que los gobiernos que llevan la batuta en el mundo están respondiendo a la actual crisis financiera con el propósito manifiesto de “encoger” a los deudores. Para empezar: un 10% de recortes salariales en la desdichada Letonia; Hungría, obligada a la cartilla de racionamiento; e Islandia, sometida a una permanente servidumbre por deudas. Todo un contraste con los EEUU, que están respondiendo a la caída con un gigantesco programa keynesiano de gasto con déficit, a pesar de su deuda, manifiestamente impagable, de 4 billones de dólares a los bancos centrales extranjeros.

Las economías postsoviéticas

De modo que el doble rasero del sistema financiero internacional sigue vivito y coleando, o al menos, dando coletazos a los países o en caída o sucumbidos. Los países deudores tienen que tomar prestado un billón del FMI, no para reflotar sus desmayadas economías, no para perseguir políticas anticíclicas capaces de restaurar la demanda –eso sólo vale para las naciones acreedoras—, sino para que, con la “ayuda” del FMI, pasen dineros a los ponzoñosos bancos que hicieron en su día los irresponsables préstamos tóxicos. (Si tóxicos son, ¿quién puso la toxina? Decir que no se trató sino del “funcionamiento “natural” de los mercados, monta tanto como decir que los mercados libres están hechos trizas y enfermos. ¿Es eso lo que pasa?)

En el Parlamento ucraniano se llegó a las manos, cuando el Partido de las Regiones bloqueó un acuerdo con el FMI para recortar el presupuesto público. ¡Y a fe que hicieron bien! La filosofía operativa del FMI consiste en la destructiva (en realidad, tóxica) creencia de que imponer una depresión más profunda, con mayor desempleo, lo que obrará será la reducción de los niveles salariales y de los niveles de vida de un modo lo suficientemente drástico como para que se puedan pagar unas deudas que resultan ya insostenibles gracias a la “evitación” fiscal y a la fuga de capitales practicadas por la cleptocracia. El rescate del FMI por valor de un billón de dólares es, en realidad, un rescate para esos grandes bancos internacionales; para que puedan coger su dinero y correr. Pero todas las culpas se cargan sobre el mundo del trabajo: el espíritu neomalthusiano del actual neoliberalismo.

Los mayores beneficiarios de los préstamos del FMI a Letonia, por ejemplo, han sido los bancos suecos que en la pasada década se dedicaron a financiar la burbuja inmobiliaria del país, sin mover un dedo para ayudar a desarrollar su potencial industrial. Letonia ha pagado sus importaciones exportando el trecho de edad más apto de su fuerza de trabajo masculina, actuando como vehículo de la fuga de capitales en Rusia y tomando en préstamo, para pagar hipotecas, dinero denominado en divisa extranjera. Para pagar esas deudas y no ir a la quiebra, Letonia tendrá que rebajar los salarios en el sector público un 10%, y eso en una economía ya en plena depresión y cuyo gobierno espera para este año un ulterior encogimiento del 12%.

Para salvar a los bancos de pérdidas en sus negocios hipotecarios tóxicos, lo que hace el FMI es rescatar a esos bancos y obligar al gobierno letón a exprimir superlativamente al mundo del trabajo, así como a cobrar por la educación, en vez de proporcionarla gratuitamente. La idea es que las familias no sólo queden endeudadas de por vida para poder seguir viviendo bajo techo, sino también para conseguir educación. Las tasas de alcoholismo se disparan, como lo hicieron en la Rusia de Yeltsin en circunstancias similares, durante la era cleptocrática de los “Harvard Boys”, luego de 1996.

El problema de insolvencia de las economías postsoviéticas no es atribuible exclusivamente al FMI, desde luego. La Comunidad Europea trae buena parte de responsabilidad en el asunto. Lejos de ver a las economías postsoviéticas como pupilos que tenían que ir acoplándose a los niveles de la Europa occidental, lo último que deseaba la UE era el desarrollo de potenciales rivales. Deseaba consumidores: no sólo para sus exportaciones, sino, sobre todo, para sus préstamos. Los Estados bálticos pasaron a la esfera escandinava, mientras que los bancos austriacos se labraron esferas de influencia en Hungría (perdiendo, dicho sea de paso, hasta los calzoncillos en sus préstamos hipotecarios, como les sucediera a los Habsburgo y a los Rothschild en tiempos pretéritos). Islandia fue neoliberalizada, y por mucho, merced a tratos truhanescos organizados por bancos alemanes y tahúres financieros británicos.

Islandia, “república bacaladera”

En efecto, diríase que Islandia –que es en donde me hallo en el momento de escribir estas líneas— es una suerte de (cruelísimo) experimento controlado, llevado a cabo para comprobar hasta qué punto puede ser “financiarizada” una economía y cuánto tiempo puede una población someterse voluntariamente a un comportamiento financiero predatorio. Si el ataque hubiera sido militar, habría suscitado una respuesta más alerta. El truco consiste en mantener a la población en la ignorancia de la dinámica financiera operante y del subyacente carácter fraudulento de las deudas con que ha sido cabalgada (con la ayuda de su propia oligarquía local).

En el mundo de hoy, la forma más fácil de obtener riqueza por la anticuada vía de la “acumulación primitiva” es la manipulación financiera. Y esa es la esencia del Consenso de Washington a la que ha venido a dar apoyo el G-20 sirviéndose del FMI en su habitual papel de capataz. La declaración del G-20 sigue la senda trazada hace seis meses por los rescates bancarios del Tesoro y de la Reserva Federal estadounidenses. Que, en suma, consiste en lo siguiente: resolver la crisis de la deuda con más deuda todavía. Si los deudores no pueden pagar con lo que son capaces de ingresar, préstales lo suficiente para que se mantengan al día en los vencimientos; y colateraliza eso con sus propiedades, su sector público, su autonomía política, incluso con su democracia. El objetivo es mantener al día el gasto de deuda. Y eso sólo puede hacerse haciendo que el volumen de deuda crezca exponencialmente, a medida que crece el interés que se añade al préstamo. Es la “magia del interés compuesto“. Es lo que hace que economías enteras se conviertan en gigantescos esquemas Ponzi (o esquemas Madoff, como se les llama ahora).

Eso es “equilibrio”, al estilo neoliberal. Además de pagar una tasa básica de interés exorbitantemente alta, los propietarios de vivienda tienen que pagar un 18% especial de cargos de indexación sobre sus deudas para acompasarse a la tasa de inflación (el índice de precios al consumo), de modo que los acreedores no pierdan poder de compra sobre los bienes de consumo. Los salarios de los trabajadores no están indexados, de manera que la morosidad y las quiebras técnicas no dejan de crecer, y el país entra en quiebra, lo que causa la mayor tasa de desempleo desde la Gran Depresión. El FMI da su visto bueno, declarando que no halla razón alguna para que los propietarios de vivienda no puedan honrar sus deudas.

Entretanto, la democracia está siendo asaltada por una oligarquía financiera, cuyos intereses se han hecho cada vez más cosmopolitas y que, por lo mismo, contempla la economía como puro objeto de saqueo predador. Se ha acuñado un nuevo término para lo que en el Sur se conoce como “república bananera”: “república bacaladera”. No pocos milmillonarios islandeses hacen ahora como sus colegas rusos, y se van a vivir a Londres; y los gánsteres rusos, a la recíproca, se van de visita a Islandia en invierno, manifiestamente para disfrutar del calor de su Lago Azul volcánico. O al menos eso es lo que dice la prensa.

“Haz lo que yo digo y no lo que yo hago”: el trato a los países deudores

La alternativa que se deja a los países deudores es experimentar el mismo tipo de sanciones económicas que Irán, Cuba y el Irak anterior a la invasión. Tal vez haya pronto suficientes economías en esa situación como para que logren instituir un área de comercio común ente ellas, posiblemente junto a Venezuela, Colombia y Brasil. Pero, en lo que al G-20 concierne, la ayuda a Islandia y “hacer lo correcto” no son sino una pieza de negociación en el juego diplomático internacional. Rusia ofreció 400 mil millones de dólares para ayudar a Islandia, pero se echó atrás (presumiblemente, cuando Gran Bretaña le ofreció un buen pico a cambio).

El billón de dólares del FMI no servirá para ayudar a las economías postsoviéticas y a los países también deudores del Tercer Mundo a pagar su deuda externa, particularmente las hipotecas inmobiliarias denominadas en divisa extranjera. Esa práctica ha violado la Primera Ley de la prudencia fiscal nacional: sólo está permitido contraer deudas en la misma divisa en que se esperan los ingresos para satisfacerlas. Si lo que realmente buscaban los banqueros centrales era proteger la estabilidad de la divisa, tendrían que haber insistido en esa regla. Pero lo que hicieron fue actuar como escudos de los bancos internacionales, y tan deslealmente con el bienestar económico de sus países como sus expatriados oligarcas.

Si vas a recomendar más raciones de este consenso, la única manera de venderlas es hacer lo que hizo el Primer Ministro británico Gordon Brown en las reuniones: declarar que “el Consenso de Washington está muerto”. (Podría haber salvado los fenómenos, si hubiera dicho “agonizante”, pero se sirvió del adjetivo y no del adverbio.) Sin embargo, el rescate del FMI por parte del G-20 desmiente tal aserto. Cuando Turquía canceló el año pasado la deuda de su préstamo, el FMI se enfrentaba a un mundo sin clientes. Nadie quería someterse a sus destructivos “condicionamientos” y a sus políticas hostiles al mundo del trabajo, concebidas para encoger el mercado interior en el falso supuesto de que eso “libera” más producto para la exportación, consumiéndose menos en el mercado nacional. En realidad, el efecto de la austeridad es la desincentivación de la inversión interior, lo que trae consigo desempleo. Las economías sometidas al “Consenso de Washington” del FMI se hacen cada vez más dependientes de sus acreedores y proveedores extranjeros.

Ni los EEUU ni la Gran Bretaña se han plegado jamás a tamañas condiciones. Por eso los EEUU nunca han permitido al equipo de asesores del FMI que pusieran negro sobre blanco prescripción alguna para la “estabilidad” de los EEUU. El Consenso de Washington es sólo para la exportación. (”Haz lo que yo digo y no lo que yo hago”.) El programa de estímulos del señor Obama es keynesiano, no es un plan de austeridad, a pesar de que los EEUU son el mayor país deudor del mundo.

Por qué es insostenible la situación

He aquí por qué es insostenible la situación. Lo que permitió a los bálticos y a otros países postsoviéticos cubrir los costes que para su comercio exterior tenían su dependencia comercial y la fuga de capitales que experimentaban fue su burbuja inmobiliaria. La idea neoliberal de lo que es un  “equilibrio” financiero pasa por limitarse a observar trechos de corto recorrido de las “fuerzas del mercado”, demoler cualquier potencial industrial existente, incrementar la emigración y la enfermedad y levantar una gigantesca deuda externa sin preocuparse mayormente de las formas de ingresar el dinero suficiente para satisfacerla. Esa burbuja del crédito inmobiliario fue extractiva y parasitaria, no productiva. Sin embargo, el Banco Mundial aplaude a los países bálticos como experiencias exitosas, situándolos en lo alto de la jerarquía de las naciones en las que se hacen “negocios fácilmente”.

Basta un hecho práctico para que se derrumbe como un castillo de naipes toda esta teoría económica en la que se fundan el FMI y el G-20: las deudas no pueden ser satisfechas, y no serán satisfechas. Adam Smith observó en La riqueza de las naciones que jamás en la historia gobierno alguno había satisfecho su deuda nacional. Lo mismo puede decirse hoy del sector público. Y eso plantea el problema  siguiente: ¿qué harán esos países deudores que no pagarán sus deudas exteriores e interiores?

Los acreedores saben de sobra que esas deudas no pueden satisfacerse. (Digo esto con toda la experiencia de quien ha sido analista de las balanzas de pagos del Tercer Mundo durante cerca de cincuenta años, primero en el banco Chase Manhattan en los 60, luego, en los 70, en el United Nations Institute for Training and Research [UNITAR],  y luego, en los 90, en Scudder Stevens & Clark, desde donde lancé el primer fondo de deuda soberana para el Tercer Mundo.) Desde el punto de vista ventajista del acreedor, que sabe que la Gran Burbuja Neoliberal se acabó, el truco consiste en prevenir que los países deudores actúen para resolver su colapso de un modo beneficioso para sus propias economías. El objetivo es hacerse con todo lo posible, y dejar que el FMI y los bancos centrales rescaten a los bancos ponzoñosos que han inundado a esos países con deuda tóxica. Coge lo que puedas, mientras sea bueno. Y exige que los deudores hagan lo que hicieron los latinoamericanos y otros países del Tercer Mundo a partir de los 80: que pongan en almoneda su sector público y sus empresas públicas a precios reventados. De ese modo, los bancos internacionales no sólo cobrarán, sino que, encima, harán nuevos negocios prestando a los compradores de los activos en vías de privatización (¡y en los habituales términos de deuda altamente apalancada!).

La táctica preferida para prevenir que los países deudores actúen conforme al propio interés es apelar a la vieja moralidad: “Una deuda es una deuda, y debe satisfacerse”. Eso es lo que dijo Herbert Hoover a propósito de las deudas interaliadas contraídas por Gran Bretaña, Francia y otros aliados de los EEUU en la I Guerra Mundial. Esas deudas llevaron a la Gran Depresión. “¿Les prestamos el dinero, no?”, dijo bruscamente.

Examinemos más de cerca el argumento moral. Viviendo yo en Nueva York, me parece un modelo excelente el proporcionado por la ley estatal del traspaso fraudulento (Law of Fraudulent Conveyance). Aprobada cuando el Estado era todavía parte de la colonia, se aprobó en respuesta a los especuladores británicos que hacían préstamos a granjeros aldeanos, exigiéndoles la satisfacción de la deuda justo antes de la cosecha, cuando los deudores no podían pagar. Los tahúres procedían, entonces, a ejecuciones hipotecarias, haciéndose de barato con las tierras. La ley neoyorquina del traspaso fraudulento respondió a eso fijando el principio legal de que si un acreedor realiza un préstamo sin una idea cabal, clara y razonable, del modo en que el deudor puede satisfacer la deuda en el curso normal de sus negocios, entonces el préstamo se considera predatorio y, por lo mismo, írrito y nulo de pleno derecho.

Lo mismo que a las economías postsoviéticas, a Islandia se le vendió una carta de bienes neoliberales: una teoría económica basura de autodestrucción asegurada. ¿Cuánta responsabilidad moral debería recaer –y acaso más importante, cuánta responsabilidad jurídica— sobre el FMI y el Banco Mundial, el Tesoro estadounidense y el Banco de Inglaterra, cuyas economías y bancos se beneficiaron de la teoría económica tóxica del Consenso de Washington?

Para mí, el principio moral es que ningún país debe estar sometido a servidumbre por deudas. Esa servidumbre es el antónimo de la autodeterminación democrática: de la filosofía moral de la Ilustración, de acuerdo con la cual las políticas económicas tenían que estimular el crecimiento, no el encogimiento económico; tenían que promover una mayor igualdad económica, no la polarización entre acreedores ricos y deudores pauperizados.

Lo que está en cuestión es qué es de verdad un “Mercado libre”. Se supone que es un mercado en el que se puede elegir. Pero lo cierto es que los países pierden poder discrecional de elegir su futuro económico. Su excedente económico se ofrece como prenda colateral en tributo financiero. Sin necesidad de los costes que acompañan a una ocupación militar, se les obliga a renunciar a la toma de decisiones políticas por parte de representantes elegidos democráticamente a favor de gestores financieros burocráticos, a menudo extranjeros: los nuevos Planificadores Centrales en el mundo neoliberal de nuestros días. Lo mejor que pueden hacer, sabiendo que el juego terminó, es esperar a que la otra parte no se percate, y hacer lo posible para confundir a los países deudores mientras se saca de ellos todo lo que se puede y tan rápidamente como se puede.

¿Funcionará el truco?

Tal vez no. Mientras se desarrollaban las reuniones del G-20, Korea se plantaba, negándose en redondo a ser víctima de los contratos de derivados basura vendidos por bancos extranjeros. Corea sostiene que los banqueros tienen una responsabilidad fiduciaria con sus clientes para recomendarles préstamos que les ayuden, no que les expolien. Hay un entendimiento tácito –que el sector financiero trata de socavar con millones de dólares gastados en publicidad— de que la banca es una utilidad pública. Se supone que contribuye al crecimiento –al crecimiento industrial y agrícola y a la autosuficiencia—, que no es predatoria, expoliadora y, por lo mismo, antisocial. Así pues, las víctimas coreanas han comenzado a pleitear judicialmente con los bancos. Según informaba el comentarista Floyd Norris en el New York Times la semana pasada, la situación jurídica no pinta bien para los bancos internacionales. Los tribunales nacionales siempre tienen ventaja, y todas las naciones son soberanas y capaces de aprobar las leyes que les plazcan. (Y como el caso de los EEUU ilustra hasta la saciedad, tampoco es necesario que los jueces carezcan de sesgos.)

Las economías postsoviéticas, así como las latinoamericanas, tendrían que seguir atentamente la vía que Corea está abriendo en los tribunales internacionales. La pesadilla de los banqueros internacionales es que esos países puedan emprender el equivalente a acciones judiciales populares en contra la coerción diplomática internacional ejercida contra ellos para arrastrarlos al suicidio financiero y económico. “El Tribunal del Distrito Central de Seúl justificó su decisión [de admitir a trámite la querella] fundándose en el tipo de lógica que se aplicaría en los EEUU en una querella presentada por un inversor individual inexperto contra un intermediario financiero manipulador. El tribunal planteó la cuestión de si el contrato era una inversión factible para la compañía y la de si los riesgos estaban claramente explicados. El fallo del tribunal hizo también referencia al concepto legal de “cambio de circunstancias”, concluyendo que las partes esperaban la estabilidad del tipo de cambio, que el cambio de circunstancias era imprevisible y que las pérdidas resultarían insoportables para la compañía”.

Como segunda causa de acción judicial, Korea sostiene que los bancos proporcionaron al acreedor otras instituciones financieras con el objeto de apostar en contra de los propios contratos que los bancos vendían a Corea, a fin de “proteger” los intereses de esos acreedores. Así pues, los bancos sabían que lo que estaban vendiendo era una bomba de tiempo, y por lo mismo, parecen culpables de conflicto de intereses. Los bancos sostienen que se limitaban a vender bienes sin garantizar nada a “individuos informados”. Pero las partes coreanas en cuestión no estaban más informadas que los deudores islandeses. Si un banco engaña y no proporciona explicaciones completas, a su víctima no puede calificársela como “informada”. La palabra apropiada sería malinformada (o desinformada).

Hablando de desinformación, un asunto importante es el del alcance de la posible conspiración entre los grandes bancos internacionales y los banqueros y los ejecutivos nacionales para saquear sus empresas. Eso es lo que los expoliadores de empresas [corporate raiders] han venido haciendo para sus tenedores de obligaciones-basura desde la gran marea de Drexel Burnham y Michael Milken en los 80. Eso convertiría a los bancos en cómplices de un crimen. Se precisa una investigación de las pautas de préstamo seguidas por esos bancos, incluida su colaboración en la organización para sus clientes del lavado de dinero y la evasión fiscal en el extranjero. No es sorprendente que el FMI y los banqueros británicos exijan a Islandia que se apresure a hacerse a la idea y se comprometa a pagar unas deudas astronómicas, sin tiempo siquiera para preguntarse cómo podrán pagarlas (¡ni para investigar las pautas generales de préstamo de los bancos acreedores!).

Teniendo esto en mente, supongo que puedo darles buenas noticias a los políticos islandeses en lo que hace al destino de la deuda exterior e interior de su país: ninguna nación ha pagado jamás sus deudas. Como observé antes, eso significa que la cuestión real no es la de si serán o no pagadas, sino la de la forma de no pagarlas. ¿Cómo se desarrollará el juego en la esfera política, en la ideología popular y en los tribunales de justicia, nacionales e internacionales?

La cuestión es si Islandia consentirá que la quiebra vaya desgarrando poco a poco su economía, con sucesivas transferencias de propiedad de los deudores a los acreedores, de los ciudadanos islandeses a extranjeros, del dominio público y del poder fiscal nacional a la clase financiera internacional. ¿O acaso se percatará Islandia de adónde la lleva la matemática inherente a la deuda, y se plantará? ¿En qué momento dirá: “No pagamos. Esas deudas son inmorales, ineconómicas y antidemocráticas”? ¿Querrán seguir los islandeses la lucha de la Ilustración y de la Era Progresista de la democracia social, o se despeñarán por la alternativa, y recaerán en una servidumbre por deudas neofeudal?

Esa es la elección. Y es en buena medida una cuestión de tiempos. Lo ha comprendido muy bien el sector financiero: tiempo para transferir a manos de los banqueros e inversores tanta propiedad como sea posible. Tal es lo que el FMI recomienda hacer a los países deudores, salvo, huelga decirlo, a los EEUU, el mayor deudor de todos. Tal es la naturaleza ilegal de las actuales deudas pos-burbuja.

* Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

Traducción parawww.sinpermiso.info: Ricardo Timón

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Modelo impuesto, desde marietasyadelitas.blogspot.com

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¿Quién saca provecho del fin del Secreto Bancario?

G-20: definiendo quién manda en los mercados financieros

Por Jean-Claude Paye *
Desde Bruselas (Bélgica)
voltaire.net, 09.04.09

Primera operación internacional de importancia de la administración Obama, la cumbre del G-20 en Londres confirma la dominación global de la finanza por los Anglo-Sajones. Dos decisiones importantes fueron tomadas: el aumento de las capacidades del FMI y del Banco Mundial, y la supresión del secreto bancario. Jean-Claude Paye, sociólogo belga observa que este nuevo orden reglamentado -que tiende a llevar o aspirar el dinero hacia los Estados Unidos- favorece a las estructuras legales anglo-sajonas del blanqueo: los trusts y los LLC.

El G20 presentó, por una parte, un programa de 1.100.000 millones de dólares destinado a apoyar el crédito y a relanzar el comercio, y consistente fundamentalmente en aumentar los medios del FMI. Sin embargo, no se anunció ningún plan de relanzamiento global.

Por otra parte, los 5.000.000 millones de dólares anunciados no son otra cosa que la suma de los planes nacionales, es decir, una suma de diferentes medidas. Se contabilizan simples préstamos o garantías. Al mismo tiempo, hay gastos públicos que tienen que ver con la reactivación y medidas de bajada de impuestos las cuales no se traducen automáticamente en un aumento del consumo de los hogares, sino más bien, en un alza del valor de los activos financieros.

Como en las políticas nacionales, el objetivo no es provocar un relanzamiento de la máquina económica por medio de un aumento de la demanda de los hogares, sino promover una redistribución de ingresos, principalmente hacia el sector bancario. Este proceso se acompaña de una jerarquización cada vez mayor del sistema financiero internacional.

Un hecho revelador de las relaciones de fuerza mundiales

Esta cumbre ha resultado ser un instrumento del dominio anglosajón sobre las finanzas internacionales. Lo esencial se ha centrado en «la lucha contra los paraísos fiscales». La acción se basa en tres listas que acaba de establecer la OCDE.

La primera, la lista negra, sólo comprendía cuatro Estados, como Costa Rica y Uruguay, países que no tienen ninguna relación de fuerza a nivel internacional. Tras un compromiso de «proceder a hacer intercambios de informaciones fiscales en función de la norma de la OCDE», estos países acaban de ser sacados de esta lista, con lo que ha quedado vacía.

La segunda, la lista gris, incluye a los países «que tiene que hacer esfuerzos en materia de cooperación fiscal» y comprende a Suiza y Luxemburgo, pero también a, por ejemplo, Bélgica.

La tercera, la lista blanca, la de los países cooperativos, comprende a Reino Unido y a cuatro de sus «territorios dependientes»: Jersey, Guernesey, la isla de Man y las Islas Vírgenes. Evidentemente, Estados Unidos pertenece a esta última y ello sin nota alguna referente a las prácticas opacas de Estados como Delaware o Wyoming.

Así, los resultados de G20 traducen fielmente las nuevas relaciones de fuerza a nivel internacional. Estados Unidos ha develado su poder de reorganizar en su beneficio el sistema financiero. La unión Europea se ha apresurado a apoyar los intereses anglosajones, mientras que China ha logrado preservar sus paraísos fiscales, Macao, Hong Kong y Singapur.

Por lo que se refiere a Israel, confirma su estatus de pura anomia, un territorio situado fuera del derecho y de los acuerdos internacionales ya que a pesar de que en general se le considera un país blanqueador de dinero, no aparece en ninguna de las tres listas, ni en la negra ni en la gris ni en la blanca.

Los «trusts»

La ofensiva se ha centrado en el secreto bancario presentado como el medio privilegiado para la evasión fiscal. Sin embargo, actualmente la mitad del mercado offshore se concentra en los trusts, unas creaciones jurídicas anglosajonas que no necesitan el secreto bancario para poder ponerse al abrigo del fisco. Ya no se trata de un mercado de la discreción bancaria, sino del de las técnicas jurídicas en ingeniería fiscal.

El trust es un vehículo de derecho anglosajón que permite a una persona adinerada despojarse de su fortuna para no aparecer como el propietario a ojos del fisco. Si es «discrecional e irrevocable», el banco que abre la cuenta no puede exigir la identidad del beneficiario. Una persona que ha constituido este trust en el extranjero no es gravada en absoluto porque ya no es considerada propietaria de sus bienes. Por lo que se refiere al beneficiario del trust, que en principio es imponible, no se exige su identidad cuando se abre la cuenta.

Las islas de Jersey y Guernesey, ambas territorio británico, son unas jurisdicciones especializadas en la constitución de trusts. También es el caso de Delaware y las islas del Caribe, que sirven de refugio al dinero «gris» procedente de Estados Unidos, al igual que Miami, que acoge en Estados Unidos a los capitales americanos que quieren escapar al fisco de sus países de origen. Singapur cumple la misma función tratando las fortunas asiáticas o europeas.

Los bancos anglosajones sólo conservan información sobre el contratante, el «trustee», la sociedad de gestión y de administración del trust, lo que en la práctica les permite obtener una opacidad total de la persona quiere escapar del fisco. Así llegan a una confidencialidad aún mayor sin secreto bancario en el sentido formal del término.

Una jerarquización del sistema financiero

El objetivo principal de este G20 es Suiza, uno de los principales centros financieros mundiales. De hecho, se trata de una reorganización del sistema financiero internacional a su costa.

Estados Unidos y sus satélites de las islas del Caribe, así como los centros offshore bajo pabellón británico controlan cada uno de ellos un mercado del «dinero gris» casi igual al de Suiza. Tras la ofensiva estadounidense Suiza, que todavía detenta el 27% del mercado mundial del ahorro mundial administrado fuera del lugar de residencia, podría perder rápidamente terreno a manos de sus principales competidores: Reino Unido y sus islas anglonormandas, la isla de Man y Dublín que tratan el 24% de estos capitales, así como Nueva York, Miami, las islas del Caribe y Panamá que detentan el 19% de los 7.300.000 millones de dólares situados fuera de las fronteras. La mitad de esta cantidad no se declararía.

Tras la amenaza de inscribir a Suiza en la lista de los paraísos fiscales de la OCDE, este país ha abierto una brecha en su secreto bancario. Va a consentir al intercambio de información, pero caso por caso en respuesta a peticiones concretas y fundadas de las administraciones fiscales de terceros países. Luxemburgo y Austria, los dos últimos miembros de la Unión Europea que desean conservar su secreto bancario, han hecho lo mismo. Sin embargo, nunca se ha planteado incluir en esta lista a Estados de Estados Unidos, como Delaware cuyas LLC (Limited Liabilities Compagnies, Compañías de Pasivos Limitados) están libres de toda forma de imposición.

Situada en el contexto de la crisis financiera, esta operación bajo la hegemonía estadounidense «de lucha contra el fraude fiscal» parece un intento por parte de los Estados de recuperar unos capitales destinados a financiar en parte las ayudas consentidas a los bancos y aseguradoras. Sin embargo, no se llama a todos los defraudadores del fisco a aportar su contribución, ya que los más acomodados siempre tendrán la posibilidad de apelar a la ingeniería fiscal para escapar a los impuestos. Esta operación de sustracción fiscal se les facilitará aún más si sitúan sus capitales en centros offshore estadounidenses o anglosajones, en territorios situados bajo el control directo de la potencia dominante.

* Jean-Claude Paye es sociólogo. Últimas obras publicadas: Global War on Liberty, Telos Press, 2007; El Final Del Estado De Derecho: La Lucha Antiterrorista: Del Estado De Excepción A La Dictadura, Argitaletxea Hiru, 2008.

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El dólar era, elsabado.es

El dólar era, elsabado.es

Apuntes sobre la Reserva Federal: ¿Es el mayor poder del mundo?

Por Enrique Oliva
Argenpress, 04.04.09

La Reserva Federal, o FED (según su abreviatura en inglés) fue fundada en 1913 a iniciativa del poderoso y tradicional imperio de la banca europea de la familia Rothschild concretando un ambicioso proyecto de conquistar Nueva York con la audaz intención de ganar una posición de fuerza en las finanzas norteamericanas.

Con asociados yanquis y europeos, llegó el grupo a constituir el mayor círculo de poder del mundo económico, financiero, político, industrial y de comunicaciones. A casi un siglo de su fundación, en esta crisis busca consolidarse aun más dentro del “capitalismo salvaje”. Como en situaciones anteriores, no es descartable la posibilidad de llegar a otra guerra mundial. Ante esta última perspectiva cabe recordar la profecía de Albert Einstein: “No sé cómo será la tercera guerra mundial, pero cuarta será con piedras y lanzas”.

El proyecto comenzó cuando la Banca Rothschild instaló en Nueva York a un agente llamado Paul Warburg. A través de él se reclutaron fuertes aliados yanquis con empresas de renombre como John Rockefeller I con su Standard Oil Company, el zar de los ferrocarriles Edward Harriman, el magnate del acero Andrew Carnegie, más los banqueros Lehman, John P. Morgan & Co. Kuhn Loeb & Co. y Jacob Schiff.

A ese ramillete, los Rothschild agregaron a sus propios bancos europeos más los de Lazard Frères de París, al citado Paul Warburg como operador en Holanda y Alemania, e Israel Moses Seif de Italia. Siempre encabezados por la familia Rothschild seguida por los Rockefeller, instalaron entre los siglos XIX y XX diversas sucursales en el interior de Estados Unidos de la Federal Reserve Banks (FED) y juntos dieron el gran salto.

Con manejos lobistas nunca bien justificados, lograron en 1913, entre gallos y medianoche, siendo presidente de EEUU Woodrow Wilson, autorización para funcionar como banco central privado. Se le acordó la exclusividad para emitir moneda norteamericana con la garantía del Estado. Las entidades financieras fundadoras internacionales ya nombradas, conformaron el directorio, designando primer presidente a Paul Warburg el hombre de los Rothschild.

En las dos guerras mundiales Estados Unidos fue el único país que salió ganancioso de las mismas y el resto de aliados endeudados, sufriendo penosa desocupación y convulsiones sociales. El dólar se convirtió en el rey de los intercambios internacionales, desplazando definitivamente a la inglesa libra de oro, hasta usada como fichas en casinos.

“El oro de reserva por las emisiones de marcos alemanes se convirtió en botín de guerra. Más de 30.000 toneladas del oro universal se acumularon así en Estados Unidos. El oro sirvió de cobertura al dólar. Pero como gran parte estaba haciendo el papel de reserva monetaria en las cajas de los bancos centrales extranjeros, Estados Unidos pudo seguir imprimiendo más dólares, en cantidades que ya no se correspondían con sus reservas en oro… En 1971, el discutido Richard Nixon, presidente entre 1969 y 1974, anuló la convertibilidad del dólar en oro y, asimismo, la garantía del estado sobre el valor del dólar… Se trata de la moneda privada libre de la FED. Pero la masa monetaria de dólares que la FED pone en circulación (desde marzo 2006 no ha publicado la cantidad de la masa monetaria) se ha convertido en un problema sin solución: la masa mundial de bienes se cuadriplicó durante los últimos 30 años, pero la masa monetaria se multiplicó por 40 ¿cómo funciona este banco privado con derecho a imprimir los dólares? La FED produce dólares. Los presta al gobierno de Estados Unidos a cambio de obligaciones que le sirven a la FED como garantías. Los bancos de la FED en posesión de esos títulos perciben intereses anuales. Muy astutos. ¿No les parece? Ya en 2002, las obligaciones en poder de la FED alcanzaban un valor de 5 trillones de dólares. La FED se hizo de ese increíble patrimonio prestándole dinero al gobierno y los intereses que paga el contribuyente estadounidense siguen aumentando constantemente.”

Sin embargo, los controles sobre sus actividades fueron siempre un misterio como sus variadas ampliaciones de facultades. La FED creó las normas de la globalización internacional. Está dirigida como una entidad de capitales privados, por 12 grandes bancos norteamericanos y europeos.

Si se repite que la crisis es la más grande de la historia de la humanidad, no estamos exagerando. El influyente archimillonario yanqui Warren Buffet, refiriéndose a esta nueva calamidad, dice que “Estados Unidos cayó en un precipicio”.

Preocupante carencia de información de la FED

Cuando durante 30 años ningún presidente de la Reserva Federal daba una entrevista televisiva, lo hizo el actual Ben Bernanke el 15 de este mes de marzo, en el difundido programa 60 minutos con el periodista Scott Pelley por la cadena CBS. Se mostró muy optimista tratando de trasmitir un mensaje de confianza a los norteamericanos. Predijo que “la recesión terminará pronto, muy probablemente este año”; que “los grandes bancos son solventes”. Pero, advirtió: “En un guiño a quienes piensan que la banca debería ser nacionalizada, Bernanke dijo que le preocupaba que pudiera haber una falta de voluntad política para la adopción de nuevas medidas a fin de estabilizar el sistema bancario. La historia nos enseña que uno no puede lograr una recuperación económica sostenida mientras el sistema financiero esté en crisis.” (Clarín 17/III/09, nota desde Washington de Ana Barón). ¿Deberá entenderse que se continuará dando dinero a los bancos culpables de errores y delitos en sus operaciones?

Instituciones colaterales de la FED

Prácticamente no hay nada de poder en Estados Unidos y el resto del llamado Mundo Occidental que escape a la influencia de la Reserva Federal. De ella han salido entre otros los proyectos y manejos de instituciones tales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM), Organización Mundial del Comercio (OMC), Grupo de los siete Países más Industrializados (G7), Grupo de los 20 (G20) y una cantidad de organismos de tipo cultural, de investigaciones científicas y educación, en especial con universidades ricas –todas pagas- donde se cultivan jóvenes para servir de gerentes de multinacionales. De estos últimos opinó “Lula” da Silva recientemente: “Estoy cansado de viajar para escuchar a hombres de 30 años enseñando lo que debemos hacer en Brasil, cuando no saben dónde queda”.

Asimismo tiene a su disposición la FED una red oficial de varios cientos de Organizaciones no Gubernamentales (ONG), manipuladas en parte por los servicios de inteligencia, con rótulos de humanitarias, ecologistas, alfabetizadoras, etc. etc. que han protagonizado frecuentes escándalos de corrupción. Diversos países las han expulsado, como son los casos recientes de Bolivia, Venezuela, Ecuador y Sudán.

La FED y el Pentágono

Entre la FED, el Pentágono y las industrias de guerra existen estrechos vínculos. Manejan los fondos que se imprimen para los gastos de armamentos y controlan el accionar de fuerzas de mercenarias para proteger a multinacionales en la explotación de recursos naturales en países pobres. Para esos sectores, aunque el Congreso pueda a veces rezongar, siempre hay cantidades considerables para sus planes, a pagar por contribuyentes.

En estos momentos, el presupuesto para la defensa de EEUU iguala al del resto de los presupuestos de guerra del mundo. Entre Rusia y EEUU la diferencia es tanta, que Moscú acaba de anunciar un plan de rearme y modernización, incluyendo su arsenal nuclear.

Es un secreto a voces en Washington que el Pentágono se maneja con gran independencia. A pocos días de asumir Barack Obama, la prensa comentó que el nuevo presidente visitó la sede militar “para que le digan toda la verdad sobre la situación en Iraq y Afganistán”, permitiendo suponer de esas palabras que algo se le ocultaba.

¿Dos presidentes asesinados por los banqueros?

Abraham Lincoln, en plena Guerra de Secesión consideró abusivas las condiciones que le imponían los bancos privados para prestarle dinero que ellos imprimían. Entonces decidió emitir por intermedio del Estado y con la garantía de éste. Pero fue asesinado el 15 de abril de 1865 de un tiro en la cabeza.

“El presidente John F. Kennedy fue el primero que trató de transformar la FED suscribiendo un decreto presidencial (executive order number 11.100). Poco después fue asesinado en Dallas (Texas) el 22 de noviembre de 1963, probablemente por su propio servicio de inteligencia. Lo primero que hizo su sucesor, Lyndon Johnson, en el avión presidencial que lo traía a Washington desde Dallas, fue anular el decreto de Kennedy. ¿Cuál es la situación actual? Los bancos privados tratan por todos los medios de mantener y reforzar su gigantesca fuente de ingresos: el dólar. Y los países que quieren establecer sus relaciones comerciales internacionales (en adelante) sobre la base del euro, como Iraq, Irán o Venezuela, se los tilda de terroristas.” Y Rusia ha empezado a operar en rublos.

Aquel 22 de noviembre, dentro del avión presidencial, antes de partir rumbo a Washington con el cadáver de Kennedy, el mundo pudo ver por televisión a Lyndon Johnson jurando como nuevo presidente ante un juez de Dallas. Junto a él estaba Jacqueline Kennedy (con el rostro desencajado y la ropa con grandes manchas de sangre de su esposo). Terminada la corta ceremonia, de inmediato se cerró la puerta del avión y emprendió el regreso a la capital. Y Johnson llegó a Washington con su decreto sobre el “salvataje” de la FED y el cadáver de Kennedy.
Nota: Este artículo ha seguido en parte el trabajo divulgado por la Red Voltaire, quien lo tradujo al español de la versión francesa de Horizontes y Debates. Los párrafos entre comillas son transcripciones textuales de la misma fuente.

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¡Business! ¡Terrorism! ¡Business!, siempre El Roto, elpais.es

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Cumbre del G-20: Parole, parole, parole…

Por Juan Torres López *
Sistema Digital
rebelion.org, 03.04.09

La cumbre de Londres ha terminado con un comunicado que va mucho más allá que cualquier otro en la historia económica reciente. Hay que reconocer que hacía mucho tiempo que no se reconocía un fracaso político y de ideario de modo tan explícito y que no se ponía tan claramente en negro sobre blanco la necesidad de orientar la economía mundial hacia otros derroteros.

El final de la era del secreto bancario, la puesta en cuestión de los paraísos fiscales, el reconocimiento de los “grandes fracasos” de la regulación financiera dominante, el tránsito hacia una “economía verde”, la toma en cuenta de la “dimensión humana de la crisis”, la apuesta por el gasto intervencionista e incluso por la política monetaria expansiva para lograr una recuperación “inclusiva, verde y sostenible” de la economía son expresiones que hasta hace muy poco solo eran propias de ecologistas izquierdosos u otras gentes de mal vivir y que ahora, sin embargo, asumen como suyas los líderes del mundo.

Hay que felicitarse por ese cambio de lenguaje que incluso está exasperando a las derechas instaladas en el liberalismo de cartón piedra neo-con que frente a la crisis reclaman todavía más mercado y menos gasto, como entre nosotros propone el inefable ex presidente Aznar, es decir, más de lo que justamente la ha provocado.

Además, se ha acordado movilizar un billón de dólares para combatir la crisis, una cantidad ingente si se compara con lo que se ha hecho en otras ocasiones aunque sea, sin embargo, francamente insuficiente para todo el planeta si se tiene en cuenta que es la misma que acaba de movilizar solo para Estados Unidos su presidente Obama y que, en realidad, sólo una cuarta parte irá destinada a fomentar directamente el comercio mundial.

Se trata, en todo caso, de un acuerdo histórico y que en su letra va mucho más allá de lo que la mayoría de los analistas y ciudadanos quizá estábamos esperando. Podría ser de gran calado si los principios más abstractos que contiene se concretaran en el futuro, pero se puede quedar en muy poco si se limita a poner en marcha lo que anuncia que se hará de forma inmediata.

Efectivamente, solo hay dos grandes cuestiones que se pueden considerar como virtualmente materializadas: el billón de dólares y la creación de una gran agencia para supervisar las finanzas internacionales.

Pero el billón de dólares es muy posible que sea escaso si, por ejemplo, se extiende la depresión en Europa del este (en donde ya están prácticamente paralizadas las economías de Ucrania, Hungría, Rumania, Letonia, Lituania, Bulgaria…), si llega con más fuerza a América Latina o si prosiguen los problemas bancarios, como es previsible. Y, además, se trata de fondos que no está seguro que queden finalmente vinculados a usos que aseguren que realmente la economía cambie hacia la orientación productiva que se propone el documento.

Por el contrario, creo que sí cabe esperar algo más en el futuro de la agencia supervisora. Seguramente, el inicio de una nueva era financiera que no podrá repetir lo que ha venido sucediendo hasta ahora, sencillamente, porque así el capitalismo se come a sí mismo.

Pero, en todo caso, u aunque abrirá con más o menos dificultades la nueva etapa y los nuevos modelos de prácticas financieras, no podrá resolver a corto plazo el problema fundamental que tiene planteada la economía mundial y al que la cumbre no ha dado una respuesta clara ni operativa: la falta de financiación bancaria a la actividad económica.

Como tampoco se ofrecen soluciones inmediatas y coherentes con el ánimo de transparencia, responsabilidad y rigor a la masiva “intoxicación” del sistema bancario global y sin cuyo remedio no se podrá garantizar que la economía vuelva a recuperar su tono vital.

Por otro lado, se abren rendijas a través del comunicado final de la cumbre a reformas que podrían ser sustanciales como las del secreto bancario o la desaparición de los paraísos fiscales pero que realmente no suenan sino a fuegos de artificio porque al mismo tiempo que se plantean se da como inamovible el principio de libertad de los capitales, o porque no se contempla la imposición internacional o el establecimiento de regímenes bancarios muy distintos al que ha terminado por consolidarse y que son los factores que incentivan y hacen posible la especulación financiera.

Curiosamente, en el comunicado se va más lejos que nunca en la formulación de objetivos y deseos estabilizadores e incluso sociales, en relación con el empleo, con el medio ambiente, con la cooperación, la intervención estatal o la regulación represiva de las finanzas internacionales. Pero, al mismo tiempo, se mantienen las bases que en estos últimos años le han hecho tanto daño: los “principios del mercado“, el orden comercial que ha incrementado las asimetrías y desigualdades entre las naciones, la privatización y mercantilización de los servicios esenciales y, por supuesto, las instituciones internacionales que más empobrecimiento consciente, daño económico y sufrimiento humano han provocado quizá en toda la historia de la humanidad: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la OMC.

Mucho tendrá que cambiar la voluntad, las ideas y la actuación de los actuales gobernantes para que estos organismos, en donde es materialmente imposible que se reflejen democráticamente los intereses de los empobrecidos, pasen a tener un papel diferente al que vienen desempeñando.

Es significativo, por ejemplo, que en el documento no aparezcan mencionadas ni una sola vez palabras como pobreza, desigualdad o hambre, cuando están muriendo casi 30.000 personas cada día por ésta última causa. O que se mencione la necesidad de limitar los sueldos de los directivos (que al fin y al cabo son pecata minuta en el mundo de las grandes finanzas) y no los inmensos beneficios de los bancos y de los grandes financieros y corporaciones, que es lo que verdaderamente determina la pauta distributiva y, por tanto, la vida de la gente. Y, por supuesto, que para nada se haga mención de las políticas deflacionistas que en los últimos años han producido una pérdida fatal de la capacidad de compra y, en consecuencia, del dinamismo de las economías que ha contribuido en tan gran medida a producir la crisis.

Es sintomático, por ejemplo, que al mismo tiempo que en la cumbre se proclamaba la necesidad de más transparencia y rigor regulatorio, en Estados Unidos se haya comenzado a flexibilizar el principio contable del market-to-market (que obliga a valorar los activos a precios e mercado) para poder hacerlo a los de adquisición y así mejorar artificial y falsamente las cuentas de los bancos. Una “mentira piadosa”, en expresión del catedrático de Contabilidad Oriol Amat, que ya se hace en Europa desde octubre del año pasado.

Lo que sucede, en definitiva, es que los deseos que manifiesta el documento de conclusiones de la cumbre podrían ser encomiables pero los medios, en su mayor parte, van a resultar de muy poca efectividad sencillamente porque no se han planteado claramente las causas de la crisis. Y sin poner en claro las causas de la enfermedad sólo un milagro puede hacer que el médico pueda curarla.

Más bien parece que los distintos países o grupos de ellos han tomado posiciones para el futuro. Estados Unidos (como ya señalé en un artículo anterior) no ha esperado a los demás y tomó la decisión de salvarse gracias a que puede tirar de la máquina de hacer billetes. Ha movilizado hasta ahora casi 13 billones de dólares en forma de gasto, garantías o préstamos (casi el 100% de su PIB que es de 14,2 billones de dólares), a costa de incrementar de modo colosal la circulación monetaria. El Reino Unido se ha unido a esa estela a fin de evitar que una profundización de la crisis dinamite por completo su emporio financiero que está tan directamente vinculado a la lógica financiera que ha provocado la crisis. Y, por otro lado, China trata de salvar los muebles como puede, garantizándose mercados exteriores y evitando que sus reservas de dólares terminen por ser puro papel mojado. Europa (que ha movilizado recursos por un valor que no llega ni al 5% de su PIB), y diga lo que diga Sarkozy después de su representación teatral previa, ha pintado muy poco, a punto como está de que el viento del este le produzca una neumonía doble.

En suma, Estados Unidos ha hecho unas cuantas concesiones retóricas que no vienen mal a Obama y se dispone a liderar la salida a la crisis inundando una vez más de su moneda al resto del mundo. Si logra salvar pronto su aparato productivo se abrirá para todos una espita de luz en unos meses. Si no lo consigue, no le quedaría otro recurso que el de la inflación para aliviar la deuda que está generando contra el mundo. O la guerra.


Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada (Universidad de Sevilla). Su página web: http://www.juantorreslopez.com

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Un mar de incertidumbre diversa, desde wharton.upenn.edu

Un mar de incertidumbre diversa, desde wharton.upenn.edu

Dos documentos imprescindibles de cara al G-20

@S. McCoy
cotizalia.com, 01.04.09

Después del destape de vergüenzas domésticas de ayer, innecesario para algunos, imprescindible para otros, eso es el mercado, hoy les traigo para su análisis un par de documentos publicados en las últimas horas que son, en mi modesta opinión, dos guías bastante sensatas de por dónde pueden ir los tiros financieros después de la reunión del G-20 que mañana se inicia en Londres. El primero lo firma Bill Gross de PIMCO, la gestora de Allianz especializada en renta fija que ha jugado un papel tan activo desde el comienzo de la crisis, en continua interrelación tanto con la Secretaría del Tesoro como la Reserva Federal estadounidenses. Su encabezamiento es tan sugerente como: El futuro de la Inversión, ¿evolución o revolución? Atractivo, cuando menos, de partida, hace referencia a lo que se debería evitar. El segundo es la transcripción literal de un discurso del gobernador del Banco Central de Holanda y presidente del Comité Bancario de Basilea, Nout Wellink, en el que se recogen las iniciativas que tal grupo de estudio propone para resolver la coyuntura actual. Su título es igual de appealing que su contenido por lo que me lo ahorro y se centra en lo que debiera implantarse a partir de ahora.

Vayamos, en cualquier caso, con cada uno de ellos.

Bill Gross estructura su estudio en dos partes bien diferenciadas. Una hace referencia al futuro de la economía global -crecimiento nominal y porcentaje de participación pública y privada en la misma-, mientras que la segunda trata de responder a la pregunta que realiza de partida: cuál es el futuro de la industria de la inversión. Pues bien, respecto a la primera de las materias, el gestor augura un cambio completo de modelo y no una reversión a la media de los excesos cometidos en el pasado. Novedad de novedades. Un nuevo escenario en el que los datos históricos van a perder gran parte de su sentido y que va a estar dominado por tres elementos.

1. Desapalancamiento, o reducción del endeudamiento del sector privado de la economía
, que provocará: una ralentización del crecimiento económico por el menor crédito disponible y la necesidad de repago, mayor participación del sector público en la creación de la riqueza nacional y la desaparición del predominio de las finanzas (economía financiera) sobre los distintos sectores de la economía real; primario, industria y servicios. Ojo porque, si compramos esta idea tal y como el gestor de PIMCO la propone, nos esperan unos cuantos años de aumento de los PIBs nominales por debajo de la media, toda vez que el reemplazo de actividad entre los dos actores, privado-público, tiene un límite derivado del presupuesto estatal, que no es ilimitado. Un proceso que realizado de forma desordenada puede conducir al caos.

2. Una involución en el proceso de globalización mundial, tanto en el ámbito productivo como financiero.
Junto al nacionalismo productivo, nace una nueva modalidad: el bancario, auspiciado por los nuevos gestores públicos de entidades intervenidas, algo que ya comentamos en su día en este Valor Añadido y que es una de las causas que se encuentran detrás de la brusca caída de la actividad internacional de comercio e inversión.

3. Un aumento de la presión regulatoria ante el fracaso de la teoría de la eficiencia del mercado y su asimétrico sistema de incentivos, que han dominado en los últimos 25 años. Una afirmación que parece responder a la pregunta: si se socializan las pérdidas, ¿por qué no hacer lo mismo con las ganancias? Sin embargo, tal y como ha demostrado la Historia y pese a lo que afirma Gross, se tratará de un proceso temporal y reversible antes o después. No comparto su tesis de permanencia en lo que al papel del estado se refiere. No, al menos, en los términos en los que él lo propugna. Sorry Bill.

A partir de aquí empieza a hablar de su libro por lo que pierde interés a los efectos que hoy nos ocupan. Todo esto se traducirá, desde su punto de vista, en un aumento de las primas de riesgo, una mayor volatilidad y precios más bajos para la mayoría de los activos financieros. El pasado ya no servirá como referencia. Se perseguirá lo seguro, el pájaro en mano dice él,  lo que hará que predomine el atractivo del interés cierto de los bonos corporativos frente al incierto dividendo del equity, por poner sólo un ejemplo. Sufrirán el dólar, las acciones y los emergentes. Cumpliendo con el rol que le corresponde como importante contrapartida de las iniciativas de la Administración concluye con un guiño inevitable: es momento de tender la mano a la acción pública, pese a las críticas, y de dejar de pensar que la inversión es un juego de niños. El negocio inversor no está viviendo una evolución sino una revolución. Pregunta contestada: era la Opción B.

Por lo que respecta al documento de Welling, es un desarrollo con propuestas concretas de la mayor ola regulatoria anticipada por Gross. Comienza reconociendo la responsabilidad de los propios supervisores en la crisis (el problema soy yo) para, a continuación, describir la situación actual con su dificultad para conciliar las medidas urgentes precisas con la necesidad de sentar las bases para que coyunturas como la que estamos padeciendo no se vuelvan a repetir. Sus orientaciones giran alrededor de cuatro elementos que suponen, como me comentaba ayer lo que empieza a ser un proyecto de buen amigo del que tomo alguno de sus pensamientos, que Basilea II ha muerto, ¡Viva Basilea!:

1. Necesidad de reforzar los ratios de capital hasta situarlos, en términos cuantitativos y cualitativos, por encima de los requisitos de Basilea I y de Basilea II
, de forma que puedan garantizar la estabilidad a largo plazo del sector bancario. Incluye medidas para evitar la utilización pro cíclica del balance, tanto a través del provisionamiento genérico (modelo del Banco de España), como mediante una adecuada relación entre el riesgo de los activos y la base de capital medida a través de un estándar métrico de nueva creación y común aceptación.

2. Cuidado de la liquidez de las entidades, parámetro que se sitúa prácticamente al mismo nivel que la solvencia. Se persigue incrementar su medida, gestión y control a través del establecimiento de índices de referencia adecuados, especialmente para aquellas sociedades que operan de forma transfronteriza.

3. Mejora de los niveles de control de riesgos y de la supervisión
, en un triple frente: horizontal, al incluir las titulizaciones y los activos de fuera de balance, el trading y la exposición a productos derivados; vertical, tratando de evitar las excesivas concentraciones de riesgo; y transversal a través de la implantación de incentivos ligados a sus resultados.

4. Aumento de la transparencia cuya ausencia, en relación con el perfil de riesgo de las instituciones financieras y los productos estructurados
, ha sido uno de los principales amplificadores de la crisis alentando de este modo el desapalancamiento desordenado. Nos volvemos a encontrar aquí con Gross.

Tal y como señala el Gobernador del Banco de Holanda, la puesta en funcionamiento de todas estas propuestas deberá realizarse en función de la evolución de la crisis financiera, toda vez que, por ejemplo dice él, ahora sería una locura exigir a los bancos reforzar sus bases de capital. Bueno, no estoy de acuerdo. Por dos motivos. Uno, el mercado ha demostrado que, en términos de captación de recursos por parte de las distintas entidades financieras, tiene una intuición bastante certera de quiénes van a ser las supervivientes y cuáles no. Un proceso de selección natural que esta norma podría acelerar y más visto el rol que los distintos Estados están jugando en el proceso. Aquí discrepo de mi proyecto de amistad, que considera la medida improcedente en el momento actual, aunque comparto con él sus potenciales efectos: provocará primero un encarecimiento del pasivo bancario, que necesariamente se repercutirá en el precio de los créditos y, después, probablemente una contracción del margen de intermediación ya que la traslación no será completa en la medida en que el sector funcione en régimen de competencia, que está por ver. La banca se parecerá un poco más a ese agente en quien delegamos la transmisión del ahorro a la inversión. Dos, cualquiera de las otras pretensiones llevan como contrapartida necesaria la adopción por parte de la firma analizada de unos niveles de solvencia adecuados, toda vez que apuesto uno contra un millón a que el análisis de la liquidez, el mayor control de riesgo y la transparencia van a afectar, y no de modo precisamente positivo, a los mismos lo que paradójicamente llevará al mismo punto de partida: la necesidad de reforzarlos. Nunca es tarde si la dicha es buena. Pero, por favor, que sea.

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Estadistas, estadísticas, El Roto, elpais.es

Estadistas, estadísticas, El Roto, elpais.es

  • Süddeutsche Zeitung (Alemania). Análisis de Marc Beise: “El esfuerzo por llegar a la cumbre”

“20 horas para combatir la crisis actual y para evitar futuras crisis: es un objetivo ambicioso, incluso aunque se hayan celebrado varios encuentros preparativos. La primera tarea ya se prestaría a varios días de debate. Nadie duda seriamente del sentido de los programas coyunturales para apoyar la economía mundial. Pero con razón se cuestiona el principio americano de cada vez más nuevos programas millonarios”.

  • Handelsblatt (Alemania). Artículo de Robert Landgraf: “El miedo a los grandes pasos”.

“La crisis ha demostrado que un banco puede ser sólido por si mismo, pero volverse frágil en el sistema con otros. Hasta ahora, casi nadie prestaba atención a si se parecían las carteras de productos de los bancos, como fue el caso al comienzo de la crisis en el mercado inmobiliario estadounidense. Vigilantes y políticos hablaban año tras año de los riesgos sistémicos. Pero ahí se quedaba la cosa. Un mapa de riesgos descubriría sin piedad los puntos débiles del sistema financiero. Habría tiempo suficiente para tomar medidas. En cuanto a los datos no habría ningún problema. Ya existen hoy, pero los diferentes Estados no quieren dar la información. Tienen que hacer de tripas corazón. Sólo así se puede detectar a tiempo una acumulación de riesgos”.

  • La Libre Belgique (Bélgica). Artículo de Pierre-François Lovens: “Un G20 necesario pero insuficiente”

“Ante el cataclismo actual, la Cumbre del G20 no sólo es necesaria sino indispensable ya que permite que los Veinte coordinen sus respuestas a la crisis. Además, conviene que los Grandes pongan sobre la mesa temas tan fundamentales como el control de las instituciones financieras y de los mercados, la vigilancia de los paraísos fiscales y el refuerzo de los medios asignados al FMI”.

“A diferencia de lo que afirma Jacques Attali (para quien el G20 se parece a una reunión de alcohólicos en una vinoteca), consideramos que la Cumbre de Londres responde a una necesidad urgente aunque resulte insuficiente”.

  • Financial Times (Reino Unido). Crónica de Charles Bremner y Philip Webster: “La amenaza de Sarkozy de abandonar la cumbre mundial”. Subtítulo: “La pulla anglosajona pone a prueba las relaciones con Obama”

“El Presidente Sarkozy amenazó ayer con dañar la cumbre mundial si no se cumplen las exigencias de Francia de una mayor regulación financiera. Francia no aceptará un G20 que produzca un ‘falso éxito con un idioma que suene bien pero que no contenga compromisos’, dijeron sus consejeros”.

“Sarkozy, que culpa a los ‘anglosajones’ de provocar la crisis económica, dijo a sus ministros la semana pasada que abandonaría la cumbre de Brown ‘si no funciona’. Un acuerdo para reforzar la regulación será una de los puntos clave del acuerdo del G20 pero Francia quiere un regulador global financiero, una idea a la que se oponen fuertemente los Estados Unidos y Gran Bretaña. Brown ha calificado la idea de ridícula”.

“La amenaza de Sarkozy pone de relieve las grietas emergentes entre los líderes mundiales. Alemania y Francia han liderado la oposición a los planes de coordinar el gasto público, abogados por la Administración del Presidente Obama”.

  • Dziennik (Polonia). Artículo de Michal Potocki: “Rusia puede comenzar a sentir miedo”

“Segunda oleada de crisis en Rusia. Según los pronósticos del Banco Mundial la economía rusa disminuirá el 4,7%, puesto que bajan los ingresos de los ciudadanos, falta dinero para inversiones, además debido a la recesión mundial se ha reducido la exportación. El gobierno ruso habla de una caída del 2,2%, sin embargo elabora nuevos planes anti crisis: ya se han inyectado veinticinco mil millones de dólares en el sector de la banca. Ahora, Vladimir Putin ha declarado que habrá más fondos para mantener los puestos de trabajo y para el desarrollo de los PYMES. Además, se programa modificar el presupuesto con el objetivo de aumentar los gastos sociales y de defensa. El déficit presupuestario alcanzará casi el 30% de la suma de los gastos estatales”.

  • Economic Observer (China). Editorial: “China ya no sólo escucha en silencio”

“El mundo necesita comprender a China. Con la Reserva Federal imprimiendo billetes a destajo, es más probable que el dólar estadounidense sufra una caída. Entretanto, China posee más de un billón de dólares en concepto de bonos del Tesoro estadounidense. No es de recibo que EE.UU. se salve a sí mismo sacrificando al país acreedor o cargándole la responsabilidad y decir que a China le parece bien”.

“La preocupación de China saldrá oficialmente a la luz durante la cumbre sinoestadounidense, a la espera de una reacción más convincente por parte de EE.UU. Muchos observadores creen que los posibles acuerdos durante el G-20 dependerán en gran medida en el diálogo entre China y EE.UU., países considerados los dos extremos del desequilibrio económico global”.

“La cooperación entre países proviene del interés común. Actualmente China es un defensor y participante en los asuntos económicos cada vez mayor, lo que supone una buena noticia tanto para el país asiático como para el resto del mundo. No obstante, magnificar la responsabilidad en la resolución de la crisis ignorando al mismo tiempo los intereses legítimos de China y otros países desarrollados arruinaría los esfuerzos para establecer un sistema de supervisión financiera”.

  • Asharq Al Awsat (Egipto). Artículo de Aly Ibrahim: “La Cumbre del G20 y el nuevo sistema mundial”

El diario confirma que la reunión del G-20 en Londres el próximo jueves es “una cumbre para buscar salidas a la crisis y el estancamiento económico internacional pero también constituye un comienzo práctico del nuevo sistema mundial. Después de la crisis económica y política de los años treinta, que acabó con una guerra mundial, apareció un nuevo sistema mundial basado en la creación del Consejo de Seguridad, con cinco países potencias nucleares, y en la creación del FM y del BM, considerando el dólar la moneda principal de reserva y del comercio internacional, razón por la cual no es extraño el establecimiento de un nuevo sistema ante una crisis económica mundial que podrá provocar inestabilidades políticas y sociales”.

El autor señala que “las características económicas y políticas de los países del G-20 reflejan la posibilidad de una nueva asociación entre nuevas y antiguas fuerzas, entre países industriales ricos como EE.UU y Alemania y otros que no lo son como China, India, Brasil y Sudáfrica. La formación del nuevo sistema se realizará gradualmente, a largo plazo, y países como China, India y Rusia querrán conseguir una presencia potente económica y militar”.

  • Dziennik (Polonia). Artículo de Jedrzej Bielecki: “La receta europea para salvar el mundo”

“La UE ha logrado convencer a los EEUU y a Gran Bretaña de que renuncien a sus planes de aumentar los paquetes de estimulo. Incluso Barack Obama ha admitido en una entrevista concedida al diario Financial Times el fracaso de sus planes. También Londres ha cambiado su posición y los expertos comentan que: “Lo peor que podría pasar en Londres es un profundo conflicto entre los líderes del G20. Esto sería una señal para los inversores de que nadie salvará la economía mundial. No obstante, durante la reunión del G20 se creará el FSB, Consejo de Estabilidad Financiera que supervisará el sector financiero. Además, se solucionará la cuestión de los paraísos fiscales. Adicionalmente, China desea que se sustituya el dólar por otra moneda internacional, lo que sería una gran dificultad para los EEUU. Puede ser que Obama haya decidido renunciar a sus planes de estimulo, porque espera el apoyo comunitario en otras cuestiones”.

lamoncloa.es

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Anifruta, fam. frutimales, desde arturogoga.com

Anifruta, fam. frutimales, desde arturogoga.com

La crisis del crédito podría disparar el costo de los alimentos

Por Patrick Barta
The Wall Street Journal, March 31, 2009

La restricción del crédito a raíz de la crisis financiera global podría obstaculizar la expansión de los agricultores, elevando las posibilidades de que los precios de los alimentos se disparen como ocurrió el año pasado, advirtió Jacques Diouf, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

Durante una conferencia sobre política alimentaria de la ONU en Bangkok, Diouf dijo que el número de personas desnutridas a nivel mundial sigue en alza, pese a un reciente declive en los precios de los alimentos. También pidió la inclusión de la inversión agrícola en la agenda de la cumbre del G-20 en Londres esta semana, para aliviar los efectos de la crisis económica en el mundo en desarrollo. “No sólo hay una crisis alimentaria, sino que la crisis financiera la está empeorando”, dijo Diouf.

Los precios de los alimentos han bajado en un tercio o más desde 2007 y 2008 y algunos analistas han advertido de un exceso de cosechas a medida que la economía pierde fuerza. No obstante, los precios de los granos aún están 27% por encima de sus niveles de 2005, dijo Diouf, y las reservas mundiales siguen bajas.

Diouf dijo que la contracción del crédito perjudica a los países que sufren por alimentos dificultando que recauden el dinero para importar y elevando el costo de los préstamos para los pequeños agricultores. Con un menor acceso al crédito, los agricultores podrían verse obligados a suspender cultivos o acudir al mercado negro en busca de préstamos de altos intereses que, en consecuencia, podrían limitar su producción en los próximos años.

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Bad News, Uncle Sam, desde inkymess.com

Bad News, Uncle Sam, desde inkymess.com

La Madre de Todas las Depresiones, o la peor opinión escuchada hasta ahora *

Traducción casera y de burbuja.info, desde Gold Report

En esta (fragmentada) entrevista, el analista e inversor de 321gold.com evalúa los desafíos actuales para el Estado y la población estadounidense, y ratifica la afirmación que hiciera en una reciente columna de opinión. “El encuentro del G20 en Londres el 2 de abril de 2009, será el encuentro financiero más importante de toda la historia. Si los delegados no adoptan un nuevo estandar oro de dinero honesto, el dólar fallará totalmente en unos meses. Los fusibles se han incendiado. No hay nada que el gobierno pueda hacer más allá de lo que ya ha hecho. Nada ha funcionado. Nada puede funcionar.”

- ¿Cree que los planes de rescate bancario funcionarán?

- Los malos bancos tienen que quebrar. Hay activos en riesgo por u$s 700 billones sobre los que nadie habla. Hay una alta probabilidad que de ellos, u$s 100, 200 billones sean de altísimo riesgo. Lo único que se va hacer es imprimir dólares y más dólares. Espero que el sistema falle antes de que lleguemos a la hiperinflación, porque si usted cree que la deflación es mala, espere a ver la hiperinflación.

- Si llegamos a esa hiperinflación, ¿llegará la revolución que usted prevé?

- Cuando los estadounidenses que están perdiendo sus casas, los automóviles y sus puestos de trabajo, empiecen a darse cuenta de que han hecho el tonto, estarán muy enojados.

- ¿Cree que la gente se dará cuenta de ello? Los medios de comunicación no hablan de ello.

- Eso es exactamente lo que me asusta tanto. Muchas personas se dan cuenta. Peter Shiff (comentarista de economía), Gerald Celente, yo mismo. El gobierno lo sabe, las fuerzas de seguridad también, y más tarde o temprano la gente lo sabrá.

- Obama y Bernanke dicen que es un problema mundial, por lo que exigen un conjunto de medidas de estímulo en todo el mundo. ¿El mundo está de acuerdo con eso?

- Los gobiernos siempre quieren ampliar el poder. Esa es por lo que utilizan la inflación para aumentar gasto público. Los gobiernos siempre creen que la solución a todos los problemas es más gobierno. Lo único que estos chicos saben hacer es abrir el grifo. Te diré una cosa, la cantidad que Bernanke, Geithner y Obama de la que están hablando, es mayor que el “free savings” mundial. Los programas simplemente no pueden funcionar porque no hay suficiente dinero.

- Y si la única solución es menos gobierno, más disturbios civiles y conflictos geopolíticos internacionales, ¿cuál es el plazo en el que finalmente, llegue haber menos gobierno?

- No lo sé. Esa es una buena pregunta. Vamos a ver problemas catastróficos. Los estadounidenses están despertando. Seis de cada diez estadounidenses tienen miedo de perder sus puestos de trabajo. Si a la gente le preguntaran sobre los planes de rescate del gobierno, el 90 estaría en contra de ello. El rescate es un desastre.

Yo veo un rally de mercado para los próximos dos meses, pero no hemos visto el suelo. Después del rally de las bolsas, realizaremos otro crash monstruoso. Cuando el mercado baje un 87% llegaremos al suelo.

- ¿Un 87% desde dónde?

- Desde los máximos. El DJI irá alrededor de los 1.600 puntos. Ese será el suelo.

- ¡Whow! ¿No parece eso un exceso?

- Si tomas los altos de 1929 y los mínimos de 1932, el mercado bajó un 87%. Pasó una vez, y volverá a pasar.

El oro es dinero real, y todas las demás monedas de papel en el mundo de hoy son totalmente inútiles. Estamos en una situación interesante. Richard Russell lo ha previsto durante años, no intentar predecir un precio para el oro. No creo que nadie pueda, porque lo que está realmente haciendo es la predicción de un precio para el dólar. Pero he de decir que el oro será una de las pocas cosas que realmente tendrán valor. El oro y la energía y los alimentos.

- Hablando de la energía, ¿qué piensa de la reciente manifestación en el precio del barril de petróleo? ¿Cree que han llegado a la parte inferior, o vamos a ver más bajos los precios del petróleo?

- No lo creo. El peak oil es real. La disminución de u$s 30 por barril es algo totalmente artificial. Se torna exagerada. No sé el precio correcto para el petróleo, pero hemos visto el último período de petróleo barato. Nunca va a ocurrir de nuevo. Podemos estar en la depresión, y el precio del petróleo todavía va a subir.

- ¿Adónde va la plata en todo esto?

- Es barata ahora, y aumentará durante los próximos seis meses o un año, a mayor velocidad que el oro. Tengo plata, pero es un dolor en el cuello, ya que es difícil de mover. La solución definitiva es el estandar de oro, y en un estandar de oro, hay más demanda de plata que de oro. Todo lo demás en igualdad de condiciones, de ir a un estándar de oro lo único que haría que la plata fuera hasta u$s 50 en relación con una onza de oro en 900 dólares.

- ¿Cree usted que en última instancia, la moneda estará respaldada por el oro de nuevo?

- Ningún banco central sale y dice que tenemos que ir a un patrón oro. Vamos a ir a un patrón oro, de cada moneda en el mundo, no simultáneamente. La gente dirá: “Oye, tenemos que usar algo”. Y alguien dirá: “¿Por qué no utilizar los depósitos?”. Y alguien dirá: “No, hay demasiados de ellos.” Y alguien dirá: “¿Por qué no usamos la sal?”. “No, hemos intentado antes y no funcionó″. “Muy bien, Geez, ¿por qué no usamos plástico?”. “No, hemos intentado y lo realmente no sirvió″. “Bueno, ¿por qué no tratamos con oro?” “¡Hey, una buena idea, pero ¿cómo comprar una barra de pan?”. ” Bien, usted siempre puede utilizar la plata.” Y eso es exactamente lo que haremos.

Vamos a hacerlo. Cuando el mercado se estrelló en octubre y noviembre, los europeos estaban realmente hablando de un nuevo acuerdo de Bretton Woods. Cuando el sistema se bloquea y todo el mundo se da cuenta de que estamos en una depresión, la gente empieza a hablar en serio acerca de oro. El primer país que vaya a la regla de oro tendrá el más alto nivel de vida en el mundo y la más sólida economía.

* Bob Moriarty es un inversor “famoso” en páginas web dedicadas a economía, y muy entusiasta del oro, como se habrá advertido durante la lectura.

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