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Flower (and brotes verdes, ¿yes?), from therefinishingtouch.com

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Abróchense los cinturones para un viaje muy accidentado

Una época de dobles caídas de la economía mundial


Por Nouriel Roubini *

Socialismo o Barbarie
rebelion.org, 21.07.10

La economía mundial, artificialmente impulsada desde la recesión de 2008–2009 por un estímulo fiscal y monetario a gran escala y rescates financieros, va camino de una profunda recesión este año, al ir desapareciendo los efectos de esas medidas. Peor aún, no se han abordado los tremendos excesos que alimentaron la crisis: demasiado deuda y demasiado endeudamiento en el sector privado (familias, bancos y otras entidades financieras e incluso en gran parte del sector empresarial).

El “desendeudamiento” del sector privado apenas ha comenzado. Además, ahora hay un enorme “re–endeudamiento” del sector público en las economías avanzadas, con enormes déficit presupuestarios y una acumulación de deuda pública impulsada por los estabilizadores automáticos, los estímulos fiscales anticíclicos keynesianos y los inmensos costos de la socialización de las pérdidas del sistema financiero.

En el mejor de los casos, afrontamos un período prolongado de crecimiento anémico y por debajo de la tendencia general en las economías avanzadas, al empezar el desendeudamiento por parte de las familias, las entidades financieras y los gobiernos a repercutir en el consumo y la inversión. En el nivel mundial, los países que gastaron demasiado –los Estados Unidos, el Reino Unido, España, Grecia y otros– deben ahora desendeudarse y están gastando, consumiendo e importando menos.

Pero los países que ahorraron demasiado –China, el Asia en ascenso, Alemania y el Japón– no están gastando más para compensar la reducción del gasto en los países que se están desendeudando. Así pues, la recuperación de la demanda agregada mundial será débil, con lo que impulsará mucho menos el crecimiento mundial.

La desaceleración mundial, ya evidente en los datos correspondientes al segundo trimestre de 2010, se acelerará en la segunda mitad del año. El estímulo fiscal desaparecerá cuando empiecen a entrar en vigor los programas de austeridad en la mayoría de los países.

Los ajustes de inventario, que impulsaron el crecimiento durante algunos trimestres, se acabarán. Los efectos de las políticas tributarias que robaron la demanda al futuro –como, por ejemplo, los incentivos a compradores de coches y viviendas– disminuirán, al expirar esos programas. Las condiciones del mercado laboral siguen siendo débiles, con poca creación de empleo y una sensación de malestar que va extendiéndose entre los consumidores.

La situación previsible en las economías avanzadas es una mediocre recuperación en forma de U, aun cuando evitemos la doble caída en forma de W. En los Estados Unidos, el crecimiento anual ya estaba por debajo de la tendencia general en la primera mitad de 2010 (2,7 por ciento en el primer trimestre y se calcula que en el período abril–junio será un mediocre 2,2 por ciento). El crecimiento va a aminorarse aún más: hasta el 1,5 por ciento en la segunda mitad de este año y avanzado el 2011.

Sea cual fuere la letra del alfabeto que los resultados económicos de los EE.UU. representen en última instancia, lo que viene será como una recesión. Una mediocre creación de empleo y un mayor aumento del desempleo, mayores déficit presupuestarios cíclicos, una nueva bajada de los precios de las viviendas, mayores pérdidas de los bancos con las hipotecas, el crédito al consumo y otros préstamos y el riesgo de que el Congreso apruebe medidas proteccionistas contra China contribuirán a ello.

En la Eurozona, las perspectivas son peores. El crecimiento puede estar próximo a cero al final de este año, cuando la austeridad fiscal haga efecto y los mercados de valores bajen. Unos marcados aumentos en los márgenes soberanos, empresariales y de la liquidez interbancaria aumentarán los costos de capital y los aumentos de aversión al riesgo, volatilidad y riesgo soberano socavarán aún más la confianza de las empresas, los inversores y los consumidores. El debilitamiento del euro será positivo para la balanza exterior de Europa, pero los beneficios resultarán más que contrarrestados por el daño a las exportaciones y las perspectivas de crecimiento en los EE.UU., China y el Asia en ascenso.

Incluso China está dando muestras de desaceleración, debidas a los intentos de su Gobierno de controlar el recalentamiento económico. La desaceleración en las economías avanzadas, junto con un euro más débil, minarán aún más el crecimiento chino, con lo que su tasa de crecimiento pasara de más del 11 por ciento al 7 por ciento al final de este año. Se trata de una mala noticia para el aumento de las exportaciones en el resto de Asia y entre los países ricos en materias primas, que cada vez dependen más de las importaciones chinas.

Una importante víctima será el Japón, donde el anémico crecimiento de la renta real está deprimiendo la demanda interna y las exportaciones a China mantienen el poco crecimiento que hay. El Japón padece también un bajo crecimiento potencial, debido a la falta de reformas estructurales y a unos gobiernos débiles e ineficaces (cuatro primeros ministros en cuatro años), un gran volumen de deuda pública, tendencias demográficas desfavorables y un yen fuerte que se aprecia durante los períodos de aversión al riesgo.

Una previsible situación en la que el crecimiento de los EE.UU. se desplome hasta el 1,5 por ciento, la zona del euro y el Japón estén estancados y el crecimiento de China se reduzca hasta por debajo del 8 por ciento puede no entrañar una contracción mundial, pero, como en los EE.UU., lo parecerá, y cualquier sacudida posterior podría inclinar de nuevo esa inestable economía mundial hacia una recesión propiamente dicha.

Las posibles causas de semejante sacudida son legión. Los problemas de la Eurozona con los riesgos de la deuda soberana podrían empeorar, con lo que propiciarían otra ronda de correcciones de los precios de los activos, aversión mundial al riesgo, volatilidad y contagio financiero. Un circulo vicioso de corrección de los precios de los activos y un crecimiento más débil, junto con contratiempos inesperados que actualmente no están reflejados en los precios, podrían propiciar nuevas bajadas de los precios de los activos y un crecimiento aún menor, dinámica que condujo a la economía mundial a la recesión en primer lugar.

Y no podemos excluir la posibilidad de un ataque militar israelí a Irán en los doce próximos meses. Si sucediera eso los precios del petróleo podrían aumentar rápidamente y, como en el verano de 2008, desencadenar una recesión mundial.

Por último, los encargados de la adopción de decisiones se están quedando sin instrumentos. Otra relajación monetaria cuantitativa no cambiará gran cosa, porque hay poco margen para un estimulo fiscal suplementario en la mayoría de las economías avanzadas y la capacidad para rescatar a las entidades financieras que son demasiado grandes para quebrar –pero también para ser salvadas– quedará profundamente limitada.

De modo que, a medida que se evaporen las ilusorias esperanzas optimistas de una rápida recuperación en forma de V, el mundo avanzado se encontrará en el mejor de los casos en una larga recuperación en forma de U, que en algunos casos –la Eurozona y el Japón– puede ser lo suficientemente larga para extenderse en una casi depresión en forma de L. Será difícil evitar la recesión con caída doble.

En un mundo así, la recuperación en los más fuertes mercados en ascenso –la gran esperanza de la economía mundial– también se verá afectada, porque ningún país es una isla económicamente. De hecho, el crecimiento de muchas economías con mercados en ascenso –empezando por la de China– depende en gran medida de unas economías avanzadas entregadas a la reducción de gastos.

Abróchense los cinturones para un viaje muy accidentado.

* Nouriel Roubini es presidente de Roubini Global Economics y profesor de la Stern School of Economics de la Universidad de Nueva York.

Fuente: http://www.socialismo-o-barbarie.org/economia/100718_b_epocadecaidas.htm

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=110090

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Rescates bancarios y planes de estímulo, por su cuenta.

Rescates bancarios y planes de estímulo, por su cuenta.

CASI 1.900 DÓLARES PER CÁPITA

La factura de los rescates públicos asciende al 21% del PIB mundial

El coste de los rescates bancarios y los ingentes planes de estímulo aplicados por los gobiernos para combatir la crisis asciende a 13 billones de dólares, el 21,12% del PIB mundial (61,5 billones en 2008). Una deuda adicional de 1.897 dólares por cada niño, mujer y hombre del planeta.

Por Manuel Llamas
libertaddigital.com, 28.01.10

La intervención de los gobiernos, bajo la excusa de rescatar al sistema financiero internacional y combatir la recesión económica, ha supuesto un desembolso de dinero público histórico.

El coste de los rescates bancarios y la aplicación de los planes de estímulo asciende a 13 billones de dólares hasta 2009. Esta cifra equivale al 21,12% del PIB mundial (61,5 billones de dólares), de modo que la intervención pública supone una carga adicional próxima a los 1.900 dólares por cada ser humano del planeta. Y ello, sin contar con las inyecciones extraordinarias de liquidez aplicadas por los principales bancos centrales.

En concreto, los rescates bancarios por parte de los gobiernos (empleando dinero del contribuyente) asciende a 3,6 billones de dólares (el 5,73% del PIB mundial) o, lo que es lo mismo, 515 dólares per capita. Mientras, los planes de estímulo suman 9,4 billones de dólares (el 15,39% del PIB mundial), equivalente a 1.382 dólares por ser humano, según un estudio elaborado por Grail Research and de Luxe & Associates, para la prestigiosa Harvard Business Review.

Según el informe, casi el 75% del rescate bancario ha sido llevado a cabo por los países occidentales, es decir, EEUU y las grandes potencias europeas. En este caso, el coste de salvar el sistema financiero haciendo uso del gasto público ha sido del 7,8% del PIB conjunto de dichos países.

Islandia lidera el ranking de esfuerzo público para sostener en pie su banca tras destinar el 76,2% de su PIB a esta tarea, seguido de Irlanda (48,3%), Letonia (33,6%) -junto a otros países del Este como Hungría (20,6%)-, Reino Unido (19,3%), Rusia (14,2%), Emiratos Árabes Unidos (12,2%), EEUU (7,3% del PIB), España (5,2%) y Alemania (5,1%).

En cuanto a los planes de estímulo, por encima de todos destaca Arabia Saudí (85%) y China, cuyo Gobierno ha destinado el 46,7% de su PIB a estimular la economía mediante un ingente plan de gasto público, según los autores del informe. Le siguen Sudáfrica (29,3%), EEUU (34,6%) y Japón con el 13,9% del PIB. El plan de estímulo aprobado por el Gobierno español hasta 2009 asciende al 5,3% del PIB, indica el informe.

Sin embargo, tras este dispendio, las cuentas estatales comienzan a indigestarse como consecuencia de la absorción de los activos tóxicos de la banca y los planes de estímulo económico, según reconoce el propio Banco Central Europeo (BCE).

Pese a ello, ante el temor de que la recuperación adopte una forma de W (doble recesión), el Fondo Monetario Internacional (FMI) anima en su último informe a seguir manteniendo los planes de estímulo en 2010, con lo que la factura global de la intervención pública para combatir la crisis podría llegar a ser superior en los próximos meses.

Por el momento, los gobiernos han gastado con el dinero de los contribuyentes la quinta parte de la riqueza mundial. Una deuda adicional de 1.900 dólares por cada niño, mujer y hombre del planeta.

http://www.libertaddigital.com/economia/la-factura-de-los-rescates-publicos-asciende-al-21-del-pib-mundial-1276382870/

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Alto, fuerte y claro, from gizmodo.es

Alto, fuerte y, claro, virtual. Anara Tower, Dubai, from gizmodo.es

La madre de todas las burbujas inmobiliarias

@S. McCoy
cotizalia.com, 20.10.09

Mal van las cosas cuando las distintas naciones compiten entre sí para atribuirse el poco honorable título de anfitrión de la mayor burbuja inmobiliaria de la Historia, puesto que hasta hace bien poco correspondía sin lugar a dudas a Japón. Países como Reino Unido, Irlanda, España o el propio Estados Unidos han figurado como favoritos en las quinielas hasta fechas bien recientes. Sin embargo, abundan los informes en los que se anticipa que, aún siendo terriblemente doloroso lo que el estallido de sus respectivas realidades ha supuesto para la economía de los ámbitos geográficos citados, son otras regiones las que tienen todas las papeletas para pasar a la posteridad como campeones del despropósito del ladrillo. Y, en concreto, dos de ellas. ¿Cuáles?

En primer lugar se encuentra China. Me hace llegar un lector un informe del think tank norteamericano Stratfor, viejo conocido de los lectores de esta columna, en el que se advierte de lo que está ocurriendo en el gigante asiático, proceso que guarda enormes similitudes con lo acontecido en España en la última década. Los precios del suelo se han disparado un 500% en apenas cinco años mientras que en el mismo periodo la renta disponible apenas ha crecido un 24%. La gestión del mismo es llevada a cabo por las autoridades locales que obtienen, a través de su venta y de los gravámenes asociados a él, el 40% de sus recursos con la diferencia de que, al tratarse de entidades estatales, no tienen que rendir cuentas a sus ciudadanos. La corrupción está generalizada. El 70% de la financiación para su compra es bancaria. El peso del sector sobre el PIB es cercano al 18%, nivel similar al de nuestro país en el pico del ciclo.

El resultado es una especulación sin precedentes que ha situado en doce veces el esfuerzo que tiene que hacer una familia para adquirir una casa, medido en términos de renta bruta de la unidad familiar. Un múltiplo que llega a 27 en el caso de la capital. En el auge del sector en España tal ratio se situó en siete veces, mientras que la media histórica española está alrededor de cuatro. El promedio de la OCDE está alrededor de cinco. Es verdad que se puede argüir que hay enormes diferencias entre la China desarrollada y la rural tanto en términos de poder adquisitivo de sus ciudadanos como de capacidad de absorción de oferta. Pero aún así. Cerca del 17% del residencial de Pekín estaría deshabitado, porcentaje que se dispararía al 30% en algunos distritos. La única esperanza para sus propietarios a los precios actuales radica en la reventa. Es difícil augurar un final feliz, toda vez que las autoridades requieren de la ilusión de riqueza para mantener la paz social.

El otro posible foco de desgracias es Dubai, territorio de excesos hasta fechas muy recientes. Me comentaba un empresario del mármol este verano que hace un par de años, mientras recorría la ciudad con su representante en la zona, decidió automáticamente cerrar la delegación. No se creía nada de lo que veía: ni las estimaciones de demanda, condicionada por el clima y el precio, ni la viabilidad de la oferta. Sus peores augurios se han cumplido y gran parte de las mastodónticas obras que entonces se realizaron se encuentran sin financiación para su terminación y sin compradores para su ocupación. Es el fruto de una desmesura que ahora paga su precio. Los precios del residencial han caído un 40% en lo que va de 2009 y aunque tiene el apoyo del resto de los Emiratos, las islas artificiales y los grandes complejos de viviendas de lujo se han convertido en lugares fantasma (como muestra este video de la BBC), hecho al que contribuye la responsabilidad penal que existe ante el impago de las deudas y que lleva a una huida masiva de deudores de Dubai antes de que caiga sobre ellos el peso de la Ley.

El hecho de que dos de las principales regiones financiadoras a nivel mundial se puedan enfrentar a las consecuencias del estallido de sendas burbujas inmobiliarias no debe ser pasado por alto. Aunque sus respectivas particularidades pueden augurar un desenlace distinto a lo padecido por Japón en los últimos veinte años, sí que es verdad que no hay precedente histórico de una solución no traumática de tales fenómenos. De hecho su corrección suele pasar por encima incluso de los esfuerzos públicos por contener sus efectos. Miren si no en Estados Unidos cómo los brotes verdes se topan con unas ejecuciones hipotecarias a septiembre en máximo históricos (CNN Money, Foreclosures “worst three months of all time”). Casi un millón de hogares en el trimestre pese a la intervención monetaria (recompras por la FED del 80% de la deuda hipotecaria emitida) y fiscal (incentivos a la compra de viviendas).  Los especialistas en la cuestión hablan de normalización para… 2013 del inmobiliario US. Mientras se mantengan los excesos, disfruten de los fuegos artificiales. Nos vamos acercando a la traca final.

http://www.cotizalia.com/valor-anadido/madre-todas-burbujas-inmobiliarias-20091020.html

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Capitalissshhhhhh, by Eneko, from 20minutos.es

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La “salida” capitalista a la bancarrota capitalista

Por Jorge Altamira
Especial para argenpress.info, 07.08.09

En la reciente zafra de balances trimestrales, una mayoría de industrias norteamericanas ha revelado ganancias “mayores a las esperadas”. En medio de la crisis mundial, el “enigma” tiene mucho de parecido a los superávit comerciales que registran numerosas naciones “emergentes” que, sin embargo, están exportando menos: ocurre que importan mucho menos aún.

Así, las empresas en cuestión también venden muchísimo menos, como resultado de la crisis, pero sus ganancias derivan de un recorte “furioso” (textual de los diarios) de costos. Aunque han “ahorrado” fuerte mediante la reducción, también drástica, de sus inventarios, la fuente principal de los mayores beneficios ha sido una mayor tasa de explotación de la fuerza de trabajo. Aunque la crisis se acentúa, los accionistas cobran sus dividendos.

De todos modos, no todo son rosas: la reducción del valor de la fuerza de trabajo lleva, en determinado punto, a la deflación; uno, como consecuencia de la caída del consumo; dos, como consecuencia de la mayor competencia que provoca el mayor rendimiento de la fuerza de trabajo en relación con el capital utilizado. La deflación implica la mayor generalización de la crisis. La historia de las crisis capitalistas demuestra que el punto de partida de una recuperación pasa por la revalorización de la fuerza de trabajo (el precio de la canasta familiar cae más que el salario) y por la desvalorización del capital (un capital más barato eleva el porcentaje de la ganancia sobre la inversión). Pero para llegar a esto habrá que atravesar aún una fase de catástrofes económicas y políticas.

La presión para reducir el valor de la fuerza de trabajo explica la velocidad del incremento de la desocupación en los Estados Unidos en el primer semestre del año. Según la mayor parte de los expertos supera a la caída que experimentó la producción. La resultante ha sido una fenomenal intensificación del trabajo del personal que siguió ocupado. Otro aspecto es la reducción directa de los salarios, o la reducción de la jornada laboral acompañada por una reducción mayor de los sueldos.

La cifra oficial de desempleo en Estados Unidos es de 9,5% de la población activa, unos veinte millones de trabajadores, pero cuando se añade a las personas que han dejado de buscar trabajo, a las que están obligadas a trabajar menos (6%) y a la población carcelaria -el porcentaje se eleva a los veinte puntos, o sea a cuarenta millones de desempleados.

Recientemente, las cámaras empresariales rechazaron la decisión de los Estados de elevar el salario mínimo de 5,25 a 7,0 dólares la hora, con el argumento de que no podrían soportar ese mayor costo. Otro elemento fundamental es el recorte en los aportes patronales a la cobertura de salud, que forma parte del llamado “costo laboral”; el número de personas sin protección médica ha crecido en forma impresionante.

Un ejemplo brutal de la reducción del precio de la fuerza de trabajo se observa en el caso de la industria automotriz, donde los salarios fueron recortados un 70% y la cobertura de salud en cerca de la mitad. Como ocurriera en la primera fase de la crisis del ‘30, los trabajadores no han opuesto una resistencia significativa a este desplome, sorprendidos por la magnitud de la catástrofe y por la completa traición de las burocracias sindicales y políticas.

A la tendencia generalizada a la reducción de los salarios y contribuciones complementarias, se ha sumado una tendencia a arrebatar conquistas significativas de los trabajadores. La violencia de algunas acciones de los trabajadores, en Francia, ha sido la respuesta a un enorme fraude laboral, pues las patronales no han querido pagar las indemnizaciones por despidos amparándose en disposiciones de la Unión Europea, que eran desconocidas por los trabajadores, en contraposición a la antigua legislación nacional.

En España acaba de producirse una suerte de “ruptura” entre el gobierno y las cámaras patronales, como consecuencia del reclamo de éstas para reducir o simplemente anular la indemnización por despido. La desocupación española es la más alta del oeste de Europa. La voracidad de los explotadores de todo el Estado español parece no tener límites, pues casi la mitad de los empleados se encuentran precarizados y no tienen derechos indemnizatorios. Rodríguez Zapatero se verá obligado a fijar un subsidio para este sector del proletariado. En Gran Bretaña hay una crisis similar, pues el partido Conservador sostiene que la salida a la crisis pasa por una purga sin contemplaciones.

Esta tendencia patronal ha sido recogida por la Organización Internacional del Trabajo, que en su reciente reunión (a la que asistió la Presidenta K) impulsó la llamada “flexiseguridad”, que consiste en abolir la indemnización por despido a cambio de un curso de capacitación para nuevos empleos. Los “expertos” de la OIT parecen creer que la bancarrota capitalista es producto de la “disfuncionalidad” de los trabajadores, no del capital.

Si se observa con un poco de cuidado se comprueba que, ochenta años mediante, las patronales siguen siendo tan deflacionarias como en los años “30 o que el keynesianismo (limitación del capital por medio de la intervención del Estado) es una receta para períodos de “prosperidad” –aunque, en este caso, sin casi limitaciones para los capitalistas.

La “moda” que impera en el mundo capitalista es, hoy, lo que en Argentina llamamos Repro, o sea la suspensión con salarios reducidos, que el Estado (no la patronal) paga en una proporción sustancial. Los gobiernos se jactan que, de este modo, “preservan” la relación laboral; en realidad se trata de una forma de evadir la indemnización por despido, como lo prueba el hecho de que los contratados no reciben este “beneficio”.

Otra forma de evadir las indemnizaciones es lo que ocurre en Mahle o Massuh, donde el cambio de dueño no habilita al pago de indemnizaciones por antigüedad, o se disimula ese cambio (promesa de devolver la empresa) para evitar el pago de indemnizaciones y el peligro de que se desconozca la antigüedad en el futuro.

Las burocracias sindicales colaboran, en todos los países, con este despojo a los trabajadores. Naturalmente, esto recién comienza. No está dicha la última palabra, ni la penúltima siquiera.

http://www.argenpress.info/2009/08/la-salida-capitalista-la-bancarrota.html

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Lluvia de letras, (Forget alphabet soup), by Ryiane Shadows, from devianart.com

Lluvia de letras. (Forget alphabet soup), by Ryiane Shadows, from devianart.com

Histórico aumento del número de insolvencias empresariales en todo el mundo

Análisis de Euler Hermes

El líder mundial en seguro de crédito Euler Hermes prevé un aumento del 35% en el número de insolvencias empresariales en todo el mundo en 2009, después del 27% registrado en 2008. Este fuerte incremento es consecuencia de la crisis financiera y económica.

“En el actual contexto de recesión económica, tenemos que hacer frente a un número considerable e histórico de insolvencias empresariales en todo el mundo, al menos hasta finales de 2009. Prevemos un aumento de nuestro Indice Global de Insolvencias de hasta el 35%”, indica Karine Berger, directora de Estudios de Euler Hermes SFAC.

”Es poco probable que el nivel de insolvencias empresariales vuelva a bajar en 2010: dejará, sin duda, de aumentar, pero el ligero aire de recuperación que se anticipa no permitirá salvar a muchos más negocios que en 2009”.

2008: un significativo aumento del 27% en el Indice Global de Insolvencias

El Indice Global de Insolvencias, que sintetiza la evolución de las insolvencias empresariales en el mundo, registró una fuerte subida en 2008 (+27% frente al +25% previsto). La tendencia de aceleración del número de insolvencias se iniciaba en 2007 (+4%), cuando un creciente número de países se veía afectado por un repunte de las insolvencias empresariales.

En 2008, la desaceleración de la actividad mundial en el primer semestre (en un contexto difícil de explosión de precios de las materias primas), y después su fuerte caída en la segunda mitad del año, se tradujo en una degradación rápida de la situación financiera de las empresas, un incremento de sus dificultades de pago y, al final, un enorme aumento de las insolvencias, en particular durante el cuarto trimestre.

Sin embargo, si bien el escenario era muy similar en los principales países, con la notable excepción de Alemania, la situación tomó un cariz excepcional en países como España (187%), Portugal (+67%), Irlanda (+113%), Reino Unido (+31%), Italia (+45%), Dinamarca (+67%) y Estados Unidos (+45%).

2009: un año récord de insolvencias

Después de un primer trimestre de 2009 muy deprimido, en línea con finales de 2008, la gran recesión mundial que se perfila para todo este año, la más severa jamás registrada después del final de la Segunda Guerra Mundial, está forzando a las empresas a entrar en un largo y doloroso proceso de ajuste.

Prolongando su duración y extendiéndose progresivamente a la mayoría de los sectores de actividad, la contracción de los países desarrollados corre el riesgo de alargar y acentuar el repunte de las insolvencias.

Esto ya se ha confirmado en el primer trimestre de 2009 con subidas anuales que superan el 15% en Francia, Austria y Suiza; el 20% el Bélgica; el 30% en Portugal; el 40% en Reino Unido, y situaciones aún más degradadas, con el doble de insolvencias en Irlanda y Dinamarca y más del triple en España.

Mientras que algunos países se orientan hacia niveles record de siniestralidad, el Indice Global de Insolvencias debería experimentar una subida muy significativa en 2009 (+35% de media anual).

“Para muchas empresas que se han apoyado en su tesorería para tratar de pasar el golpe de los últimos tres trimestres, sólo hacen falta algunos meses más de ausencia de pedidos o de caída de ventas para enviarlas directamente a la insolvencia”, apunta Karine Berger.

“Desde este punto de vista, se ha operado un verdadero cambio a lo largo de estos últimos meses: si, en otoño de 2008, podríamos anotar que los dos principales sectores tocados por el shock eran el financiero y la construcción, la mayoría de las empresas insolventes se contabiliza ahora en los sectores industriales: automóvil, química, bienes intermedios, telecomunicaciones… El comercio y el transporte se ven igualmente tocados de lleno y, de forma paralela, las cifras de negocio medias de las empresas insolventes han crecido en gran medida”.

Más explicaciones

En muchos países, hay una fuerte correlación entre el ciclo de negocios y las cifras de insolvencias. En general, hace falta un crecimiento del PIB del 2% al 3% para detener el aumento de las insolvencias. Una reducción de crecimiento del PIB de 1 punto porcentual implica una subida del 5% al 10% de las insolvencias.

De hecho, la ralentización del crecimiento registrada en 2008, por debajo del nivel generalmente necesario para mantener el número de insolvencias estable, estuvo acompañado por una generalización y, después, una inversión de la tendencia en el número de insolvencias empresariales. A largo plazo, diferentes países han registrado tasas medias de crecimiento muy distintas, y esto se refleja en tendencias de insolvencias divergentes a largo plazo.

De hecho, de 1991 a 2005, las insolvencias cayeron a la mitad en Estados Unidos y el Reino Unido, pero se mantuvieron bastante constantes en Francia y subieron en un factor de 4,5 en Alemania. En el mismo periodo, la media de crecimiento fue de 3,3% en Estados Unidos y 2,8% en Reino Unido, frente al 1,9% de Francia y el 1,3% de Alemania.

Además de verse afectadas por fluctuaciones cíclicas, las cifras de insolvencias empresariales pueden experimentar grandes variaciones debidas a cambios en las provisiones que dirigen la creación de nuevos negocios (debido al alto riesgo de insolvencia en los inicios) e incluso más a los cambios en las leyes que regulan los procedimientos de insolvencia.

Como en Eslovaquia en 2005, el cambio en la legislación de quiebras de Estados Unidos en octubre de 2005 acarreó una ola de insolvencias anticipadas en dicho país, seguida de una aguda caída de éstas en el primer trimestre de 2006, dando lugar a una volatilidad de mercado en las cifras anuales de Estados Unidos en 2005, 2006 y 2007.

Indice Global de Insolvencias

Estadísticas por países

Nuestra metodología

Para reducir la heterogénea naturaleza de las estadísticas y circunstancias nacionales, empleamos la variación de las insolvencias en el tiempo en lugar de sus números absolutos. Para cada país, hemos calculado un índice de insolvencia, utilizando la base 1997=100. Así hemos desarrollado nuestro Indice Global de Insolvencias, que es la suma ponderada de los índices nacionales.

Cada país se mide de acuerdo con su porcentaje del PIB total (a tipos de cambio vigentes) de los países incluidos en nuestro estudio, que contabilizan por más del 80% del PIB mundial a tipos de cambio vigentes de 2007.

http://www.eulerhermes.es/es/documentos/insolvencias1ersemestre2009.pdf/insolvencias1ersemestre2009.pdf

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