
Tan hermosa es la libertad, que cada quien se fabrica un paraíso a su medida. Tanto con Lot como con sus hijas. By Joachim Antonisz Wtewael. From filosofiauruguaya.ning.com.
Por Ulises Naranjo, Mdzol
argenpress.info, 28.06.10
En esta columna, dice Ulises Naranjo, editor de MDZ: “Si alguien pretendiera por ley, prohibir que los católicos o los evangelistas se casaran, tuvieran hijos, ejercieran sus credos, se colgaran cruces en el cuello, entonaran canciones en sus celebraciones y exhibieras biblias en la vía pública, yo no consideraría que la salida sería “plebiscitar” sus libertades, sino que saldría a la calle a manifestarme contra semejante ataque a la democracia.
Ahora resulta que los sectores conservadores quieren conservar lo que conservan a través de la conservación de medidas propias de tiempos dictatoriales.
Es así: resulta que la parte más conservadora de las iglesias andan pidiendo por ahí que se plebiscite un derecho humano fundamental: la posibilidad de elegir, incluso a quien amar; la posibilidad de unirse civilmente. Y ni hablar de la adopción, porque la adopción existe ya. Claramente, en Argentina, si tenés más de treinta años, cualquier persona (cualquiera obispo: gay, pastor, ejecutiva, zapatero, beato o futbolista) puede adoptar.
Entonces, ¿a qué se oponen? Yo diría: a lo distinto, a lo diverso. Ellos están acostumbrados a ser los que le ponen el cascabel al gato. Ellos son los dueños del paraíso y bajo ningún concepto están dispuestos a dejar entrar a cualquiera.
Y si no, vean en lo que anda, por ejemplo, el obispo de La Plata Antonio Marino. El tipo quiere que se resuelva mediante voto si las personas pueden elegir o no con quien casarse. ¡Increíble! ¿Quién se cree que es? ¿Por qué no se preocupa por los problemas de su institución y deja que cada quien en su sano juicio y ejercicio haga uso de una de las posibilidades más hermosas que tiene la vida: decidir a quién amar?
¿Adónde llegaremos si esta gente se obstina en el hecho de elegir por todos? ¿Por qué querer elegir por los demás? Para el obispo, “un plebiscito constituye una vía más razonable que la seguida hasta el momento por los legisladores”. ¿Y luego? El cura este, que no es cualquier cura, sino quien preside la comisión de seguimiento legislativo constituida por el Episcopado pidió “más tiempo para una decisión más sana”.
¿Una decisión “más sana”? Este hombre, al igual que los que piensan como él, debiera dejar su concepto de la sanidad para la gente involucrada con su visión del mundo, no intentar someter a toda una comunidad a un proceso de reconocimiento que, en el fondo, plantea una única cuestión: ¿damos derechos a todos los habitantes del país o no se los damos?
Esto “no es una presión”, sino que “es la sociedad que manifiesta sus convicciones”, dice el teólogo. “No hay ninguna extorsión, no hay amenazas, no hay ningún dinero que se vierta, no hay ninguna carpeta que se agite para chantajear a alguien y decirle: ‘Si votás en tal sentido, te espera la revelación de estos misterios’, razona el cura.
Yo, en cambio, en el accionar de estos grupos conservadores, veo presión, veo atentado contra las libertades individuales, y una vez más, contra derechos fundamentales.
¿Por qué no usar esta energía para mejorar (si es que hubiera algo que mejorar) las instituciones en las que se desarrollan? ¿Por qué el deseo (porque se trata de eso, de deseo) de pretender torcer la libertad de quienes no piensan de la misma manera?
Los conservadores tienden a conservar, sobre todo, sus valores. Y está muy bien.
Si alguien pretendiera, por ley, prohibir que, por ejemplo, los católicos o los evangelistas se casaran, tuvieran hijos, ejercieran sus credos, se colgaran cruces en el cuello, entonaran canciones en sus celebraciones y exhibieras biblias en la vía pública, no lo duden: yo no consideraría que la salida sería “plebiscitar” sus libertades, sino que saldría a la calle a manifestarme contra semejante ataque a la democracia.
Yo me opondría tajantemente a preguntas plebiscitadas como estas:
¿Cree usted que católicos y evangelistas tienen que casarse?
¿Cree usted que católicos y evangelistas deben tener hijos?
¿Cree usted que hay que prohibir que católicos y evangelistas anden por la calle con cruces en el cuello?
¿Cree usted que hay que prohibir católicos y evangelistas entonen canciones en sus celebraciones?
¿Cree usted que hay que prohibir que la gente ande con biblias por calle?
¡Por supuesto que no, señor obispo! Me tendrían en la calle como un creyente más si alguien pretendiera hacer que ustedes renuncien al derecho a elegir en qué creer. Pelearía por sus libertades, porque sus libertades, fíjese, también son las mías.
Por lo mismo: no jodan, dejen que los demás ejerzan sus derechos y no atenten contra el sistema democrático pretendiendo regular el derecho a elección.
Por si hiciera falta aclararlo ante algún despistado y porque la falacia se mueve a sus anchas en estos días: no hablamos de elegir entre opciones que atenten contra terceros, sino de elegir a quien amar y con quien unirse.
Y repito, por si hiciera falta aclararlo ante algún despistado y porque la falacia se mueve a sus anchas en estos días, tampoco aquí hay “niños en juego”: en Argentina, cualquier persona, aunque sea gay o católico o ambas cosas, puede adoptar niños.
Tan hermosa es la libertad, que cada quien se fabrica un paraíso a su medida.
En el mío, conviven el uno y el universo, el anverso y el reverso, lo propio y la otredad, el homosexual y el heterosexual y también los de las posiciones intermedias y también el obispo (si es buen obispo) y el ateo (si es buen ateo).
Eso sí, caballero: a los tibios, a los intolerantes, a los antidemocráticos, a los abusadores de niños y a los asesinos, lo dejo afuera.
http://www.argenpress.info/2010/06/los-conservadores-quieren-conservar-lo.html
Tags: (cualquiera obispo: gay, (porque se trata de eso, a lo diverso, al igual que los que piensan como él, aunque sea gay o católico o ambas cosas, beato o futbolista) puede adoptar, contra derechos fundamentales, cualquier persona, de deseo), debiera dejar su concepto de la sanidad para la gente involucrada con su visión del mundo, ejecutiva, ejercieran sus credos, El tipo quiere que se resuelva mediante voto si las personas pueden elegir o no con quien casarse, en Argentina, En cambio, en el accionar de estos grupos conservadores, en el fondo, entonaran canciones en sus celebraciones y exhibieras biblias en la vía pública, Entonces, están acostumbrados a ser los que le ponen el cascabel al gato, la parte más conservadora de las iglesias andan pidiendo por ahí que se plebiscite un derecho humano fundamental, la posibilidad de elegir, los católicos o los evangelistas se casaran, medidas propias de tiempos dictatoriales, no intentar someter a toda una comunidad a un proceso de reconocimiento que, no lo duden: yo no consideraría que la salida sería “plebiscitar” sus libertades, pastor, plantea una única cuestión: ¿damos derechos a todos los habitantes del país o no se los damos?, por ejemplo, por ley, Por lo mismo: no jodan, porque la adopción existe ya, prohibir que, prohibir que los católicos o los evangelistas se casaran, puede adoptar niños, que cada quien se fabrica un paraíso a su medida, se colgaran cruces en el cuello, Si alguien pretendiera, Si alguien pretendiera por ley, sino que saldría a la calle a manifestarme contra semejante ataque a la democracia, Tan hermosa es la libertad, tuvieran hijos, veo atentado contra las libertades individuales, veo presión, Y ni hablar de la adopción, y una vez más, Yo, yo no consideraría que la salida sería “plebiscitar” sus libertades, Zapatero, ¿a qué se oponen? Yo diría: a lo distinto, ¿Por qué querer elegir por los demás?, ¿Una decisión “más sana”? Este hombre

