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Dollar Psi, by Daniel Kirtzmann, from z.about.com

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El “gobierno mundial” de George Soros

Por Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada, Unam, Mx, 01.11.09

Antecedentes: dos meses después de la quiebra del banco Lehman Brothers, que precipitó la crisis financiera global, Gideon Rachman –muy cercano a Israel y a los círculos financieros de la City, además de columnista de The Financial Times– pontificó las supuestas bondades para instalar “un gobierno mundial” (9/12/08), ominosa idea que sus crípticos apologistas negaban en forma farisea como una paranoica “teoría de la conspiración”.

Hechos: György Schwartz, alias George Soros, es expuesto por De Defensa (30/10/09), centro de pensamiento estratégico europeo, de intentar imponer “un gobierno mundial” con máscara financierista, como se desprende de su entrevista a The Financial Times (23/10/09), portavoz de la globalización neoliberal.

Como si fuera él mismo una acción bursátil, el megaespeculador Soros (quien opera con travestismo “filantrópico”), ha variado sus ideas de acuerdo con la cotización de los intereses de la banca israelí-anglosajona hoy totalmente desfondada.

Muy prolífico a sus 79 años, insiste en enunciar en el umbral del charlatanismo su muy poco seria teoría de la “reflexividad” (sic), mezclada de las luces filosóficas del epistemólogo Karl Popper, y en corto tiempo ha pasado desde proponer la reforma del modelo neoliberal global (que tantos beneficios le aportó a su pecunio con una fortuna de 11 mil millones de dólares) mediante una “globalización suave” hasta diagnosticar correctamente ahora “la quiebra del sistema financiero global”, lo cual le lleva a plantear su imperativa reorganización mediante un ominoso gobierno mundial financierista. Como decimos coloquialmente en México: con Soros pasamos “de Guatemala a Guatepeor”.

Hoy Soros propone a destiempo cerrar los flujos monetarios de su “sociedad abierta”.

De Defensa expurga los asertos del megaespeculador “filantrópico” (no olvidar: uno de los puntales de la banca israelí-anglosajona, de allí la importancia de sus opiniones, aunque sean dislates), con base en un comentario del relevante portal Raw Story (28/10/09), que sintetiza que Soros entierra tanto a Estados Unidos como al dólar y sustituye al caduco decálogo neoliberal del Consenso de Washington por el “Consenso de Pekín” (título de un libro de su correligionario Joshua C. Ramo, anterior súbdito de Goldman Sachs, publicado por el británico Foreign Policy Centre en 2004). Queda clara la impronta e imprenta de la legendaria perfidia británica vinculada al sionismo financiero.

Ya lo expresaba sublimemente el “reporte Wegelin” (ver Bajo la Lupa, 21/10/09): las ratas ya empezaron a abandonar el barco financiero neoliberal que se hunde. Desde el banco británico HSBC, que cambió su matriz de Londres a Hong Kong, hasta Soros, en su conjunto la banca israelí-anglosajona deserta de Estados Unidos, en plena decadencia, por China, su último salvavidas.

Las ratas financieras buscan, por tropismo biológico, su nutriente primario: las pletóricas reservas de divisas del “circuito étnico chino” (China, Hong Kong, Macao, Taiwán y Singapur): 35 por ciento global.

Desde su lecho de Procusto mental, Soros desea imponer un nuevo orden global de corte financierista cuando el mundo vuela a la economía política y/o a las finanzas reguladas y domesticadas por la alta política.

Pregona “un nuevo sistema de divisas” enarbolado por los muy controvertidos “derechos especiales de giro (DEG)”, a lo que “se resiste Estados Unidos”.

Aduce que se han emitido 250 mil millones de dólares en DEG (nota: una “divisa virtual”, cuyo valor representa el promedio de la canasta del dólar, euro, libra esterlina y yen). Su próxima masiva emisión “puede ser usada para proveer bienes públicos globales”, con el fin de beneficiar a los países en vías de desarrollo”. ¡Cómo no!

Admite que su emisión comporta un costo de 0.5 por ciento que aboga sea pagado por el Fondo Monetario Internacional mediante la venta de sus reservas de oro.

La trampa de Soros, un especulador a final de cuentas, es doble: 1) prosigue la política de venta masiva de oro por el banco central británico (que se equivocó horrores al respecto) para impedir que otros actores (v. gr. el BRIC y las petromonarquías árabes) controlen las finanzas mundiales con el patrón más estable del oro (que puede incluir otras materias primas, como los hidrocarburos y el uranio), y 2) se empecina en la alquimia financiera de inflar una divisa virtual (los DEG) que conlleva en su seno el cáncer de mezclar divisas de papel-chatarra prácticamente sin valor económico (v. gr. el dólar y la libra esterlina).

Soros pretende curar el cáncer financiero global “tratando” selectivamente sus metástasis y omitiendo al tumor maligno primario. Díficilmente China caerá en la doble trampa financierista de Soros, quien ignora la resurrección de Rusia, a la que ha intentado desestabilizar hasta el cansancio mediante el financiamiento obsceno de las ONG que controla en el mundo (incluyendo México y su Torre Mayor).

El “nuevo orden mundial” de Soros no es económico ni político ni filosófico, sino exclusivamente financiero: “un nuevo orden mundial financiero” de papel-chatarra –sin sustento tangible en la producción ni en las materias primas–, al cual insta invitar a China como líder global, dejando las migajas a Estados Unidos.

Raw Story y De Defensa traducen sin cortapisas la ideología del megaespeculador Soros: “un cosmopolítico (sic) partidario de un gobierno mundial”. Es palmaria la alusión a la banca israelí-anglosajona que anhela el control mundial mediante el papel-chatarra de las finanzas: el viejo truco de los conquistadores del siglo XVI, quienes trocaban oro por “espejitos” y que los neoliberales globales del siglo XX llevaron a la trasmutación alquímica del “oro negro” por espejismos teológicos.

El comentario de Raw Story es demoledor: “algunos críticos del sistema financiero global arguyen que los DEG representan el lado fino de la cuña para la creación de un gobierno mundial, cuando el FMI y el G-20 socavan la soberanía de los países al tomar control de la política económica de las manos de los líderes nacionales”.

De Defensa explaya que la literatura sobre “el gobierno mundial” es abundante y cataloga a Soros como “el hombre del desorden” quien representa “una corriente cosmopolita (sic) que no es nueva” y cuya visión se subsume en la “manipulación financiera”.

El portal estratégico europeo desestima “la abdicación voluntaria de Estados Unidos de su estatuto de superpotencia” con ínfulas de “su destino manifiesto para dirigir al mundo”.

Conclusión: la teología financierista ultrarreduccionista de Soros es depredadoramente apátrida, ahistórica, antieconómica, apolítica, antiética, antiestética, amoral, antihumana y, más que nada, anticivilizatoria.

Soros no puede entender, debido a sus grilletes especulativos monetaristas, que el mundo financierista que se colapsó fue el que ayudó a edificar y que ahora pretende reconstruir con los detritos del basurero neoliberal que epitomizan los DEG y con los que intenta resucitar a la fenecida globalización financiera desregulada mediante un mágico control de daños cuando el mundo ya se encaminó a la desglobalización.

http://www.jornada.unam.mx/2009/11/01/index.php?section=opinion&article=012o1pol

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Fash, from kabiri.co.uk

Fash (ni idea pero brilla). From kabiri.co.uk

China presiona al FMI por una moneda global

Por Marco Antonio Moreno
elblogsalmon.com, 27.06.09

Dolar
El desorden financiero se hace cada día más evidente. Por eso no es extraño que China reitere al FMI la necesidad de una moneda mundial que evite la enfermiza volatilidad del dólar. Cuando se adoptó la opción de Bretton Woods en 1944 se estableció una paridad fija: un dólar = 35 onzas de oro; paridad que se rompió a partir de 1971 cuando el dólar y el oro quedan a la deriva y a merced de un mercado inclemente. El reclamo de China tiene sentido: sus reservas han perdido más del 10% anual en los últimos diez años. Sin contar los intereses.

Para que se entienda un poco el problema imagine que Usted presta un millón de euros y al año le saldan la deuda con un 10% menos. Es lo que le ha ocurrido no sólo a China sino a todos los países que han prestado dinero a Estados Unidos. Y Estados Unidos, el país más rico del mundo, ha necesitado que le presten diariamente la suma de 2.000 millones de dólares diarios, sólo durante los últimos 20 años. Muchos países, en vez de levantar hospitales, construir escuelas o sacar a su pueblo de la pobreza, le ha prestado plata a Estados Unidos para aumentar su seguridad. Los países del llamado tercer mundo tienen un tercio de las reservas internacionales en dólares, y una quinta parte de los Bonos del Tesoro de EEUU. La razón: asegurar el futuro. Es probable que en verdad lo hayan dilapidado. De ahí el reclamo de China.

A partir de la crisis asiática (1997) se originó un importante vuelco en el movimiento de las reservas internacionales. Y mientras China producía y Estados Unidos consumía, los países del sudeste asiático y de América Latina comenzaron un intensivo acopio de dólares. La crisis asiática y la caída del Baht en Tailandia fue producto de la disminuida cantidad de reservas en dólares. Un dolor a no repetir pues recomponer reservas a través del FMI fue un parto lento y doloroso. Si la regla indicaba que era sabio tener en reservas el equivalente a cuatro meses de importaciones, lo ampliaron a ocho meses, para asegurarse y así no tener que pedir al FMI con sus altísimos intereses. Estados Unidos, el dueño de la divisa, no requería de ahorros y así los fue disminuyendo paulatinamente hasta cero. No sólo no ahorraba, sino que gastaba el doble de lo que producía.

A finales de 2008 el dólar representaba el 64 por ciento de las reservas de los bancos centrales mundiales, frente al 73 por ciento en 2001, de acuerdo con el FMI en Washington. bloomberg.com

La tentación de ser el país dueño de la moneda de reserva es muy grande. Sólo hay que gastar, es decir, convertirse en importador. Por esta razón ni China ni Europa aceptan el desafío de gestionar la moneda de reserva: quieren exportar, vender y no endeudarse. Por ello que hay unanimidad en que la nueva moneda internacional no debe estar asociada a ningún país y debe ser completamente independiente. El problema es cómo hacer el tránsito hacia la nueva divisa sin provocar un colapso. En principio se piensa en los DEG (Derechos Especiales de Giro), la moneda artificial que tiene el FMI y que nunca ha sido empleada por imperar siempre el reduccionismo del mercado impuesto por el dólar. Tras la actual debacle, los DEG parecen tener el mundo a sus anchas. El préstamo de los países BRIC al FMI va en esa dirección.

Actualización del endeudamiento estadounidense

http://www.elblogsalmon.com/economia/china-presiona-al-fmi-por-una-moneda-global

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Fuga hacia la calidad (fuga, bah), from ethicparty.org

Fuga hacia la calidad (fuga, bah), from ethicparty.org

¿Defunción del G-7 y nacimiento del BRIC?

Por Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada, Unam, Mx, 17.06.09

Esperábamos una “divisa BRIC” (Ver Bajo la Lupa 7, 10 y 14/6/09) y los magos del nuevo orden multipolar, el presidente ruso Dimitri Medvediev y su homólogo chino Hu Jintao, se sacaron de la manga “la divisa del Grupo Shanghai” (Shanghai Cooperation Organization: SCO, por sus siglas en inglés) que “apoyó la propuesta rusa de usar las divisas nacionales en sus intercambios, así como introducir una moneda común del grupo” (RIA Novosti, 16/6/09). ¿Se creó la “divisa del Grupo Shanghai”?

Esta nueva divisa, que proponemos sea llamada “divisa Shanghai”, será, según RIA Novosti, “similar a la unidad monetaria europea, que fue usada hasta la introducción del euro en 1999″.

El hexapartita Grupo Shanghai (con “observadores” de enorme peso como India, Irán y Pakistán, además de Mongolia) fustigó “la presente estructura del sistema mundial de divisas, dominado por el dólar como la principal divisa de reserva global, lo cual se encuentra lejos de lo ideal”, y consideró que “la aparición de nuevas divisas de reservas era inevitable (sic)”.

Dmitri Medvediev, el anfitrión estrella, arremetió contra la unipolaridad del dólar antes, durante y después de las Cumbres Shanghai y BRIC: “el presente conjunto de divisas de reserva y la principal divisa de reserva, el dólar, han fracasado en funcionar como debieran”, y propulsó el “rublo como divisa de reserva en el futuro cercano”.

La cumbre Shanghai se acopló a la cumbre del BRIC: las dos grandes potencias euroasiáticas globales, Rusia y China, optaron por levantar la puja de la reforma del caduco orden financiero mundial mediante el Grupo Shanghai, en lugar de la cumbre del BRIC. Esta sutileza no es menor, ya que Brasil e India (miembros del BRIC) no pertenecen al Grupo Shanghai (aunque Nueva Delhi figure como “observador”).

La transmutación operada en la misma ciudad de Yekaterinburg pareciera haber optado por la “divisa Shanghai”, bajo la protección nuclear de una agrupación más cohesiva que lleva ocho años de edificación, en lugar de la “divisa BRIC” que hubiera tomado mucho mayor tiempo implementar.

Tampoco se debe soslayar el traslape funcional que existe entre el Grupo Shanghai, añejo de ocho años, con el recién entronizado BRIC, precisamente a través de sus dos miembros comunes: Rusia y China.

La cumbre cuatripartita del BRIC, donde sorpresivamente brilló el tema energético, que supuestamente correspondía al Grupo Shanghai en exclusiva, “apoyó el diálogo energético y su estímulo”, así como “el empuje de las inversiones en dicho sector” y “la coordinación y cooperación entre productores y consumidores, incluidos los países de tránsito, con el fin de reducir la incertidumbre y asegurar la estabilidad y continuidad”.

El BRIC se pronunció por la “diversificación de los recursos energéticos y el abastecimiento de productos energéticos, que incluya la energía renovable”. También apoyó sutilmente la incorporación de India y Brasil como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y anunció que su segunda cumbre se llevará a cabo el año entrante en Brasil, lanzado así a la estratósfera geoeconómica.

El periódico oficioso chino People’s Daily (16/6/09) no oculta el cambio de paradigma global que se escenificó en Yekaterinburg: “una crisis económica grave implica la reconfiguración del mapa económico global y un nuevo orden en la moderna historia mundial; sin embargo, esto es absolutamente (¡súper sic!) inevitable e independiente de la voluntad humana. Frente al deterioro de la presente crisis financiera, la situación parece mejor para los países del BRIC y el papel que jugarán en la economía global. Así, existen bases para que los analistas predigan que las economías emergentes del BRIC probablemente asuman el liderazgo para salir de la recesión económica global”.

Una cosa quedó clara en Yekaterinburg: el BRIC, una agrupación geoeconómica de reciente nacimiento oficial, es probable que de ahora en adelante funcione bajo la sombra militar del Grupo Shanghai. En términos pulcramente geoeconómicos el BRIC se volvió el primer competidor global, si no el sustituto, del agónico G-7.

Horas antes de la cumbre del BRIC, Arkady Dvorkovich, principal asesor económico de Dimitri Medvediev, anticipó la voluntad de Rusia de “invertir parte de sus reservas monetarias en bonos emitidos por Brasil, China e India” (Ap, 16/6/09).

Rusia y China, atoradas en la trampa global del dólar (y su irresponsable impresión de billetes que subsidia su belicismo planetario), buscan desesperadamente diversificar sus cuantiosas reservas en otro tipo de instrumentos financieros, por lo que Arkady Dvorkovich propuso “revisar la manera en que se valoran las obligaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI)” y exhortó a que “el rublo, el yuan y el oro (¡extra-súper-sic!) formen parte de una categoría revisada de monedas”, con el fin de “formar la valoración de los Derechos Especiales de Giro (SDR, por sus siglas en inglés)”, que representan la unidad monetaria contable del FMI.

Actualmente los SDR reflejan el viejo orden monetario mundial mediante una canasta de divisas en la que predomina el dólar, al unísono del euro, el yen nipón y la libra esterlina, lo cual es una enorme aberración.

La cúpula rusa ha emitido señales encontradas para iniciar las exequias formales del dólar, mientras Dvorkovich se encarga de diluir el ímpetu de su jefe Dimitri Medvediev, quien ha encabezado con China y Brasil el fin de la hegemonía del dólar: “existe un entendimiento (sic) de que la última cosa que necesitamos ahora son turbulencias en los mercados financieros”, por lo que “nadie desea la ruina (¡súper sic!) del dólar, incluyéndonos a nosotros” (The Economic Times, 16/6/09).

A nuestro juicio, las cuantiosas reservas del BRIC –paradójicamente en dólares y prácticamente 40 por ciento de las reservas totales de las divisas mundiales– poseen la capacidad letal para sepultar al dólar, pero al precio quizá de su propio suicidio, ya que no existe todavía una divisa alterna. Y ésta representa precisamente la gran tarea conjunta tanto del Grupo hexapartita de Shanghai como del cuatripartita del BRIC.

Con antelación a la cumbre del BRIC, el canciller brasileño Celso Amorim sentenció que “el G-8 está muerto” y comentó “que el BRIC tendrá mayor influencia global que algunos países del mismo G-8 en la presente situación económica” (Xinhua, 15/6/09). Habría que corregir respetuosamente al visionario canciller brasileño, ya que la verdadera defunción sucede ya en el seno del G-7 (sin Rusia) que en el G-8 (con Rusia).

Quiérase o no, Rusia se convirtió en la bisagra de transición del viejo orden financiero internacional, mediante su incrustación en el moribundo G-8, al incipiente nuevo orden financiero global como uno de los líderes del cuatripartita BRIC y del hexapartita Grupo Shanghai.

http://www.jornada.unam.mx/2009/06/17/index.php?section=politica&article=020o1pol&partner=rss

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Malabar Standard, by Sanders, from wku.edu

Todo tiene un piso y un techo, by Sanders, from wku.edu

El hundimiento del dólar

Pot Immanuel Wallerstein

La Jornada, 25.05.09
vía Rebelión Org

Cuando el premier Wen Jiabao de China dijo en marzo de 2009 que estaba “un poquito preocupado” por la situación del dólar estadunidense, se hacía eco de los sentimientos de Estados, empresas e individuos por todo el mundo. Él hizo un llamado a Estados Unidos para que “mantenga su buen crédito, honre sus promesas y garantice la seguridad de los activos de China”.

Apenas hace cinco años, esto habría parecido una petición muy presuntuosa. Ahora parece “entendible” aun para Janet Yellen, presidenta del Banco de la Reserva Federal de San Francisco, pese a que considera que las propuestas de China acerca de la divisa mundial de reserva “está lejos de ser una alternativa práctica”.

Hay sólo dos maneras de almacenar riqueza: en estructuras físicas concretas y en alguna forma de dinero (divisas, bonos, oro). Ambas implican riesgos para el poseedor. Las estructuras físicas se deterioran a menos que se utilicen, lo que implica costos. Utilizar tales estructuras para obtener ingresos y como tal ganancias, depende del “mercado” –es decir, de la disponibilidad de compradores que deseen adquirir lo que las estructuras físicas puedan producir.

Las estructuras físicas son, por lo menos, tangibles. El dinero (que se denomina con cifras nominales) es meramente una reclamación potencial ante las estructuras físicas. Si varía un pequeño monto, casi nadie lo nota. Pero si varía considerablemente y con frecuencia, sus poseedores pueden ganar o perder mucha riqueza, en ocasiones bastante rápido.

En términos económicos una divisa de reserva es la forma más confiable de dinero, la que varía menos. Es entonces el lugar más seguro para almacenar cualquier riqueza que uno tenga, que no asuma la forma de estructuras físicas. Desde por lo menos 1945, la divisa mundial de reserva ha sido el dólar estadunidense. Es todavía el dólar estadunidense.

El país que emite la divisa de reserva tiene una ventaja singular sobre los otros países. Es el único que puede legalmente imprimir la divisa, siempre que piense que es a favor de su interés hacerlo.

Todas las divisas tienen una tasa de cambio con las otras divisas. Desde que en 1973 Estados Unidos puso fin a su tasa fija de cambio con el oro, el dólar ha fluctuado con respecto a otras divisas, subiendo y bajando. Cuando su divisa ha bajado con respecto a otra, se ha vuelto más fácil vender sus exportaciones porque el comprador de las exportaciones requiere menos de sus propias divisas. Pero también ha hecho más cara la importación, debido a que requiere más dólares para pagar el artículo importado.

En el corto plazo, una divisa debilitada puede incrementar el empleo al interior de un país. Pero esto es, cuando mucho, una ventaja de corto plazo. En el mediano plazo, hay mayores ventajas de contar con una divisa considerada fuerte. Esto significa que el poseedor de tales divisas tiene más control de la riqueza del mundo medida en productos y estructuras físicas.

Más allá del mediano plazo, las divisas de reserva son fuertes y quieren seguir siéndolo. La fortaleza de una divisa de reserva se deriva no sólo de su control sobre la riqueza del mundo sino del poder político que le ofrece al sistema-mundo. Es por eso que la divisa mundial de reserva tiende a ser la divisa del poder hegemónico en el mundo, aun si se trata de una potencia hegemónica en decadencia.

Así que, ¿ por qué está “un poquito preocupado” el primer ministro Wen? Es claro que es porque durante las últimas cuantas décadas, la tasa de cambio del dólar estadunidense ha estado fluctuando bastante pero a fin de cuentas va descendiendo lentamente. Uno de los factores principales ha sido la deuda global increíblemente creciente del gobierno de Estados Unidos. Existen dos modos principales mediante los cuales Estados Unidos ha podido balancear su contabilidad. Imprime dinero y vende bonos del tesoro estadunidense, primordialmente a otros gobiernos (los llamados fondos soberanos de inversión).

No es secreto que en años recientes el mayor comprador de bonos del tesoro estadunidense haya sido China. No es el único. Japón y Corea del Sur, Arabia Saudita y Abu Dhabi, India y Noruega, han comprado, todos, bonos del tesoro de Estados Unidos. Pero China es hoy el mayor comprador, y dada la presente contracción del crédito, China es uno de los pocos probables compradores en el futuro inmediato.

El dilema para China, como para otros que invirtieron en bonos del tesoro estadunidenses, es que si el dólar baja aún más o si hay una inflación significativa por el hecho de que Estados Unidos imprime dinero, su inversión en bonos del tesoro puede hacerlos perder dinero. Por otro lado, ¿qué alternativas tienen China o los demás?

La conclusión de políticas que China (y otros compradores) sacan es que hay un discreto desposeimiento constante. No quieren que sea tan rápido que ocasione un “pánico bancario”, pero que tampoco sea tan lento que uno termine siendo el último fuera de la puerta “antes de la estampida”, como tituló su artículo Joseph Stroupe en el Asia Times.

China está reduciendo la cantidad de bonos del tesoro estadunidense que está comprando, y ahora prefiere comprar unos de plazo más corto en lugar de aquellos de plazo más largo. China incursiona en el “cambalache o trueque de divisas” con otros países, como Argentina, de tal modo que ninguno tenga que usar dólares en sus transacciones. Y China está haciendo un llamado a la creación de una divisa de reserva alterna basada en los Derechos Especiales de Giro (DEG) creados por el Fondo Monetario Internacional, con base en una canasta de monedas. Rusia ya respaldó el llamado.

Estados Unidos no está seguro de cómo responder. Cuando el secretario del Tesoro Timothy Geithner dijo que el gobierno estadunidense está “bastante abierto” a la propuesta de China de incrementar el uso de los DEG, de inmediato bajó el dólar en el mercado de divisas. Así que Geithner “clarificó” entonces lo que había dicho. El dólar permanecería como “divisa de reserva dominante” en el mundo y “es probable que continúe así por un periodo prolongado de tiempo”. Aseguró que “hará lo necesario para garantizar que mantenemos la confianza en nuestros mercados financieros, y en la capacidad productiva de este país y en nuestros fundamentos de largo plazo”.

¿Será que Geithner sólo está aparentando calma? Y más importante, ¿quién cree que lo que dice es plausible? La clave de la fuerza de una divisa no son los llamados fundamentos sino la “fe” en la realidad de esos fundamentos.

Todos los actores principales están confiando que pueda haber una aterrizaje suave, una transición ordenada hacia algo que se aparte del dólar estadunidense. Nadie quiere precipitar una caída libre, porque nadie está seguro de salir adelante si eso ocurre. Pero si el estímulo de Estados Unidos resulta ser la última de las burbujas, el dólar bien puede desinflarse repentinamente en la forma más caótica. El modo de decir “estampida” en francés es “sauve-qui-peut”, que se traduce literalmente como “sálvese quien pueda”.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

http://www.jornada.unam.mx/2009/05/24/index.php?section=opinion&article=027a1mun

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