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Paciente, by El Roto, from grupolujan-circus.blogspot.com

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El GEAB N° 68 está disponible

Crisis sistémica global – Otoño boreal 2012

Bienvenido a las semanas de la gran transición / La geopolítica, gran detonador de la próxima conmoción mundial

Nota pùblica de Geab N° 68
Por el Laboratorio Europeo de Anticipación Política, 16.10.12

Hemos anticipado durante varios meses una conmoción importante en la economía y la estabilidad política global para el otoño boreal de 2012. Mantenemos esta «alerta roja», desarrollaremos este punto a mediados de noviembre de 2012, junto con nuestro análisis anual del «riesgo país» 2013 respecto del estado del mundo en ese momento.

En las últimas semanas, como fue previsto por nuestro equipo, la situación geopolítica mundial se está deteriorado rápidamente: el conflicto sirio se ha convertido en un conflicto regional en el cual las principales potencias ahora están intentando no ser llevadas más allá de los límites que se fijaron (1); el norte del Sahel (Malí, Níger…) se está preparando para un nuevo enfrentamiento militar entre islamistas y occidentales (2); el Mar de China se ha convertido en una zona de conflictos «tibios» en todos los frentes con Japón y China como centro del caos en gestación (3); las principales economías mundiales entran en recesión (4); la agitación social aumenta junto con la presión fiscal… no hay más liquidez disponible (incluso los QE tienen una eficacia en caída libre (5) ) como era en 2009.

En este Geab N° 68, nuestro equipo analiza las perspectivas inmobiliarias occidental para 2013 y añade una anticipación especial «inmuebles holandeses» a causa de la actual crisis inmobiliaria en Holanda. Al mismo tiempo que continuamos explorando las consecuencias sociopolíticas para 2013 de la creciente agitación de la opinión pública nos hemos concentrándonos aquí en Estados Unidos (6). Finalmente, después de una visión general y un cronograma de las principales tendencias en los próximos meses, desarrollamos nuestras recomendaciones con respecto a inmuebles, oro y mercados bursátiles.

Simultáneamente, con este telón de fondo de estos conflictos asiáticos o musulmanes, asistimos una generalización de pruebas, por sus aliados y adversarios, del grado de debilitamiento del poder estadounidense (7). Todas las semanas surge una muestra de la creciente impotencia del «amo del final del Siglo XX»: el «fabricante de reyes en Medio Oriente» de los años 1990/2000 ahora se limita a contener el rechazo de su presencia y cuidarse muy bien de toda acción militar visible (8); y la «super-potencia del Pacífico» está ahora constreñida a «contar los golpes» entre el Japón, su histórico aliado estratégico en la región (9), y China, su principal competidor geopolítico pero sobre todo su principal socio económico, monetario y financiero (10). Es este claramente el «talón de Aquiles» estadounidense, que tiene cada día mayores consecuencias (11).

Además está el extracto de una parte de nuestros análisis sobre los bienes inmuebles estadounidenses, que confirman claramente la entrada en la depresión de larga duración del mercado inmobiliario occidental, decidimos en este comunicado público del Geab N° 68 de hacer figurar algunos gráficos que ilustran el carácter «trampa para la vista» y manipulador de las estadísticas económicas estadounidenses. Nuestro equipo agradece que la polémica electoral sobre las cifras «oficiales» del desempleo estadounidense para septiembre de 2012 (una baja del 0,4%) haya permitido un amplio debate en los medios de comunicación dominantes respecto a los «extraños métodos de cálculo» del Ministerio de Trabajo. No es el único en triturar las cifras pero dada la importancia mediática internacional que se concede a sus resultados, nos parece útil que el mayor número de agentes sean conscientes; y no sólo los esclarecidos lectores iluminados del Geab y de otros sitios educativos.

A propósito de China, la actual transición política tiene lugar con dificultad debido a que la crisis económica mundial ha alcanzado finalmente a todos los países (12) (y a todos los BRIC (13)) y a la necesidad de inventar un nuevo rumbo para la estrategia de país para enfrentar la doble limitación interna del riesgo de explosión social (será discutido en detalle en el Geab N° 69 del próximo noviembre) y del posicionamiento geopolítico regional y mundial. ¡No sólo Estados Unidos ha cambiado desde el 1990/2000!

Tercer gran pilar del orden mundial (y que puede ser el más estructurador en el futuro) es la Unión Europea, o más exactamente la Eurolandia. Como lo anticipaba el Leap/E2020, en el otoño del 2012 la Eurozona es portadora de solamente de buenas noticias. Por supuesto que están muy opacadas en el corto plazo por las consecuencias económicas y presupuestarias de la crisis sistémica global (desempleo, recesión, austeridad…), pero en el mediano y largo plazo Eurolandia finalmente habrá emprendido un «camino que conduce a algún lugar» después de trimestres de impotencia política: ahora están disponibles instrumentos poderosos, la voluntad política común marchar conjuntamente (14) finalmente se ha impuesto (15) (cuando cada Estado miembro siente el impacto de la crisis).

En cuanto al calendario, el Leap/E2020 considera que ahora los plazos están muy claros:

. a fines de noviembre de 2012, Estados Unidos y China entran en una histórica doble fase de tensiones sociopolítica internas, para arribar al final del período de «coexistencia económica y comercial pacífica» de las últimas décadas;

. en diciembre de 2012, Eurolandia sale jadeante, como de costumbre, de la «crisis del euro» y se enfrenta al triple desafío de la recuperación económica en el marco de la crisis global, de su estructuración institucional en el contexto de la indispensable democratización y de consecuencia de la resolución de largo plazo del problema británico (16) (en realidad 26 vs 1) (17).

Ventas minoristas de gasolina en estados Unidos. (1984-2012) (En miles de galones por día) - Fuente: US Dpt of Energy, 09/2012.

Estados Unidos, una «reactivación» engañosa

Los medios de comunicación quieren hacer creer en una reactivación del mercado inmobiliario estadounidense basándose particularmente en el índice Case-Shiller del siguiente gráfico.

Índice Case-Shiller del precio de los inmuebles de Estados Unidos, 2005-2012 - Fuente: S&P/Case-Shiller.

Efectivamente, durante los seis meses que van desde el cuarto trimestre de 2011 al segundo trimestre de 2012, el índice se apreció en un 3,7%. Sin embargo, según el Leap/E2020, este incremento no es sostenible sino que es una pausa artificial del inexorable declive de los precios inmobiliarios en Estados Unidos. Por otra parte, no somos los únicos en pensar así, la misma FED a pesar de la reciente suba de los precios, consideró oportuno y prioritario sostener el mercado inmobiliario con su QE3. En realidad esta suba es artificial, al menos, por dos razones.

En primer lugar, las tasas de interés están en niveles históricamente bajos (actualmente el 3,39 % para un préstamo a tasa fija a 30 años según CNNmoney, lo que permite por un lado a algunas familias, incluso ampliamente insolventes, volver al mercado inmobiliario, pero por otro lado y sobre todo, a inversores en búsqueda de gangas comprar propiedades baratas ejecutadas por los bancos (18).

Estas transacciones hacen automáticamente subir los precios. Cabe señalar que las tasas son extremadamente bajas desde hace varios años y que en realidad actualmente se percibe signos de fragilidad en los diferentes actores y por consiguiente en la «recuperación».

Lamentablemente, este nivel de tasa de interés de ninguna manera refleja la salud de la economía estadounidense sino que es gracia a la FED y los reembolsos de los T-Bonds. En circunstancias normales los distintos planes de apoyo público a la economía también repercutían en los precios elevándolos.

La segunda razón proviene de la escasez planificada por los bancos que no desean revender las casas en su poder al precio de mercado, para salvar sus balances. De hecho, el 90% de lo inmuebles ejecutados se mantiene en manos de los bancos (19). Hay millones de casas que pronto entrarán al mercado y que harán bajar los precios; pero por el momento, la retención organizada restringe la oferta y crea una escasez que los hace subir.

Sin embargo, son estas ejecuciones hipotecarias las que revelan la mala salud del sector inmobiliario estadounidense. Después de una pausa debida al escándalo de las firmas falsas de los bancos, el número de ejecuciones reanudó su alza (20) (se habla que están en el orden de los 3 millones por año). De hecho, percibir la realidad del mercado inmobiliario de Estados Unidos, es un juego tan cínico como instructivo: buscar en Wikipedia la lista de las mayores ciudades estadounidenses (excluyendo a Nueva York) y luego la proporción de ejecuciones hipotecarias en los anuncios de estas ciudades en un sitio como Trulia (21).

A pesar de mantenerse muchas casas en el balance de los bancos, la proporción es alarmante: en las diez principales ciudades de Estados Unidos, excluyendo a Nueva York, la proporción de anuncios de ejecuciones es del 56% (22), en ciudades como Los Ángeles (la segunda ciudad de Estados Unidos) o Chicago (tercera) tienen una proporción del orden del 67%, ni que hablar por supuesto de Detroit o Miami donde se eleva al 75%.

Observamos también como los anuncios con precios que bajan son más numerosos que aquellos en que los precios suben. Únicamente New York parece tener un mercado dinámico, casi sin ejecuciones y alcista.

Más que en 2009, entonces debiéramos creer que la suba es sostenible. Es un artificio, que además se ha hecho costumbre en Estados Unidos.

¡Y como todos los artificios, una vez disipados, revelan una realidad mucho peor de la que se imaginaba abriendo la puerta al pánico! ¡Recordemos còmo con Lehman Brothers en unas horas el mundo paso del modo «normal» al modo «Alerta Roja»!

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Notas:

(1) Fuentes: New York Times, 25/09/2012; La Tribune, 01/10/2012.

(2) Signo de una confusión creciente de las alianzas utilizadas por Occidente, Siria, Arabia Saudita y Qatar están en primera línea de las fuerzas «pro-occidentales» en la guerra contra el régimen de Assad; al norte del Sahel por el contrario, estos arman a los rebeldes que van enfrentar a los soldados de las fuerzas africanas apoyadas por la OTAN. Las grandes diferencias geoestratégicas de este tipo no son sostenibles por mucho tiempo… salvo que se piense que los petro-dólares sauditas pueden indefinidamente «sostener a Washington», como tratan de hacerlo Qatar con Francia y ya lo han hecho Kuwait y Dubai con el Reino Unido. Fuente: France 24, 29/09/2012.

(3) Estos conflictos «tibios» ya tiene consecuencias tangibles y dolorosas: heridos durante los disturbios anti-japoneses, colapso de ciertas importantes actividades económicas entre dos de las principales potencias económicas y comerciales mundiales (China y Japón) especialmente en materia de industria automotriz, turismo, electrónica, de construcción pública… la factura se anuncia pesada, perdurable… y aún no han impactado en las estadísticas.

(4) Fuentes: CNBC, 27/09/2012; Mish’s, 27/09/2012.

(5) Incluso los dirigentes de la FED reconocen ahora que realmente no entienden la situación económica estadounidense. Fuente: Les Echos, 20/09/2012.

(6) Fuente: The Hill, 28/09/2012.

(7) Fuente: Deustche Welle, 20/09/2012.

(8) Fuente: New York Times, 24/09/2012.

(9) Tokio se pregunta cada vez más cual es el «valor-añadido real» de 10 años a 20 años de la alineación total con Washington. Diez/veinte años son los plazos mínimos para reflexionar y aplicar una modificación importante de este tipo de asociación histórica… e impone decisiones difíciles a muy corto plazo. ¡No es sorprendente que los nacionalistas japoneses se sumen a los actuales conflictos insulares! Fuente: Le Monde, 26/09/2012; Caixin, 24/09/2012.

(10) Fuente: Deutsche Welle, 04/10/2012.

(11) El USD está perdiendo su estatus como moneda petrolera en China, a favor de Yuan. Fuente: The Examiner, 12/09/2012.

(12) Fuentes: China Daily, 25/09/2012; Les Echos, 02/10/2012.

(13) Fuente: CNBC, 04/10/2012.

(14) Fuentes: Libération, 25/09/2012; La Tribune, 04/10/2012.

(15) Como lo habíamos anticipado y contrariamente a los discursos preponderantes sobre el final del Euro, la salida de Grecia… y otras aberraciones, prueban, si aún fuese necesario, que los economistas y otros expertos en esta artesanía, harían bien de aumentar sus conocimientos multidisciplinarios, en particular los referidos política, geopolítica, anticipación y funcionamiento de las redes y sistemas complejos. Podrían también provechosamente dejar de «remar», más o menos disimuladamente, hacia los intereses financieros o económicos. En el ámbito de la salud y la evaluación medicamentos los conflictos de intereses no son frecuentes. Última observación al respecto: continuar dando los premios Nobel de economía a especialistas estadounidenses, como se acaba de hacer, es francamente la evidencia de la ceguera de toda la disciplina. La crisis actual es la demostración del completo fracaso del pensamiento económico dominante desde 1945 y sin embargo, se sigue valorizando los trabajos procedentes de universidades y expertos que no ha cesado de engañar desde hace 60 años. ¿Se podría imaginar una situación similar en física, química…? ¿Recompensar a científicos cuyos resultados son citados? Eso ilustra hasta qué punto el Premio Nobel es ideológico como el de la Paz (Obama, UE…).

(16) Fuentes: PressEurop, 12/10/2012; La Tribune, 12/10/2012.

(17) Fuentes: PressEurop, 20/09/2012; Der Spiegel, 15/10/2012.

(18) Leer por ejemplo The Niche Report, 05/09/2012.

(19) Fuente: AOL real estate, 13/07/2012.

(20) Fuente: Washington Post, 24/06/2012.

(21) Uno de los importantes sitios inmobiliarios que permite seleccionar únicamente los anuncios de ejecuciones hipotecarias y así conocer la cantidad.

(22) 88 200 ejecuciones sobre 157 500 anuncios.

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Charlie Chaplin and Jack Oakie, "The Great Dictator", (desde) 1940. From kittypackard.files.wordpress.com

Charlie Chaplin and Jack Oakie, "The Great Dictator", (desde) 1940. From kittypackard.files.wordpress.com

La mayoría desposeída

Por Paul Craig Roberts
Global Research, 14.08.12

El conductor no era evidentemente acaudalado. Sin embargo, a pesar de todas las noticias sobre los rescates de banksters por valor de mega-billones de dólares, de bonificaciones por mega-millones de dólares para financistas facinerosos, y de inimaginables paquetes de compensación para directores ejecutivos corporativos que han exportado puestos de trabajo de EE.UU., algo hizo que el desvalido conductor se asociara con el partido político de los súper-ricos.

Mientras me sorprendía la extraña alianza de los desamparados con los mega-ricos, recordé que en 2004 Thomas Frank se preguntaba cómo los republicanos habían logrado convencer a los pobres para que votaran contra sus mejores intereses. La respuesta, o parte de la respuesta, de Frank es que los republicanos utilizan “temas sociales”, como el matrimonio gay y la exhibición del pezón de Janet Jackson, para provocar indignación ante la amenaza a los valores morales planteada por demócratas liberales.

Los trabajadores pobres han sido convencidos por la propaganda republicana de que votar a los demócratas significa entregar los dólares de los impuestos de los trabajadores pobres a los pobres que no trabajan, proveer atención médica y educación a extranjeros ilegales, y ser blando frente el terrorismo.

Para el conductor de la camioneta, defender a EE.UU. significa defender los rescates de los bánksters y las guerras multibillonarias del complejo militar/industrial.

El Equipo de Trucos Sucios de Karl Rove ha perfeccionado la propaganda republicana. Los republicanos se envían unos a otros por correo electrónico innumerables historias estúpidas que dicen que Obama es musulmán, que Obama es marxista, que Obama es un Manchurian Candidate que entrega EE.UU. al Nuevo Orden Mundial o a las Naciones Unidas, o a alguna otra vil organización conspirativa. Pero nunca acusan a Obama de entregar EE.UU. a Wall Street, al complejo militar/industrial, o a Israel.

Los correos nunca contienen una cita o fuente para las acusaciones. No se necesita ninguna, porque son palabras que quieren escuchar los republicanos. Preguntadles por qué Obama iba a matar musulmanes en siete países si fuera musulmán, o por qué Wall Street y el complejo militar/industrial iban a poner a un marxista en la Casa Blanca, y enrojecerán de rabia. Sólo por formular las preguntas obvias en lugar de sumarse a las acusaciones, una persona confirma la propaganda de que EE.UU. es amenazado por crédulos de Obama que no defenderán a su país.

Parecería que los no acaudalados
que se enfurecen por las prestaciones sociales, medicaid, Obamacare y las escuelas públicas son incapaces de atar cabos. El rescate TARP por valor de 750.000 millones de dólares, una pequeña parte del total y continuo rescate, habría sido suficiente para cubrir cualquier agujero en esos presupuestos durante mucho tiempo. En su lugar, el dinero se utilizó para recompensar a los que causaron la crisis financiera y despojaron a millones de estadounidenses de sus casas. Que yo sepa, el conductor de la camioneta es uno de esos desposeídos.

Los mismos estadounidenses, con sus cerebros lavados, que se encolerizan contra Obamacare y se preparan para votar por Romney ignoran el hecho de que mientras era gobernador del Estado liberal democrático de Massachusetts Romney hizo implementar su versión de Obamacare en el ámbito estatal.

La mayor ironía respecto a Obamacare es que fue escrito por las compañías privadas de seguros y que desvía fondos de Medicaid y Medicare para su beneficio. Puede que sea medicina socializada, pero es socialismo a favor de las compañías privadas de seguros.

Todo lo que necesitaron los ciudadanos de los Estados de mayoría republicana para apoyar el derroche de 6 billones de dólares por el complejo militar/seguridad en las guerras de Iraq y Afganistán fueron pegatinas con la cinta amarilla y una consigna: “Apoyad a los soldados”.

Obama, afirman los republicanos, no hará frente a Siria ni se pondrá contra Irán, ni estará a favor de Israel. Pero los republicanos se enorgullecen cuando Romney va a Israel para arrastrarse haciéndole el juego al demente, sediento de sangre, primer ministro israelí Netanyahu, que calificó a los máximos generales israelíes de “cobardes” por advertir contra un ataque contra Irán. Romney le dijo a Netanyahu: “dígame qué tengo que hacer y lo haré; soy leal a Israel”.

Aparentemente, a los ultranacionalistas patriotas republicanos no les molesta que su candidato presidencial anuncie que en cuanto asuma el mando entregará la política exterior de EE.UU. a Netanyahu y enviará a más estadounidenses a la muerte y a la bancarrota en su nombre.

Karl Rove no tuvo ningún problema en el lavado de cerebros de votantes republicanos para que apoyen su propia pérdida. El conductor de camioneta podría haber colocado una pegatina que dijera: “No apoyes a un demócrata. Podría hacer algo por ti.”

Sí, ya sé. Es casi igual de fácil atacar a los demócratas.
Bush y Cheney, y sus matones neoconservadores destruyeron la Constitución y, con ello, a EE.UU. Pero los demócratas permitieron que lo hicieran. Fue Nancy Pelosi quien, como presidenta de la Cámara de Representantes, rechazó el juicio político de Bush.

Es indudable que Bush y Cheney violaron el derecho estadounidense e internacional y la Constitución. La negativa de Nancy Pelosi de responsabilizarlos estableció el precedente de que el poder ejecutivo ya no responde ante la ley o la Constitución.

En efecto, el poder ejecutivo ahora es una dictadura. Actúa fuera de la ley y de limitaciones constitucionales. Respecto a algunos temas todavía tiene que consultar al Congreso o a los tribunales, pero a medida que aumenta el poder y la audacia del poder ejecutivo, la consulta se convertirá en una formalidad y luego se abandonará. El Congreso no tendrá más influencia que el Senado romano bajo el Imperio y los tribunales se convertirán en escenarios de farsas judiciales.

Los estadounidenses eligieron presidente a Obama con la esperanza de que restauraría el imperio de la ley. En su lugar, codificó las trasgresiones del régimen de Bush y agregó algunas propias. Nadie de mi generación podría haber imaginado que el presidente de EE.UU. estaría sentado en el Despacho Oval aprobando listas de ciudadanos estadounidenses para que fueran asesinados sin pruebas o debido proceso.

Por lo tanto ¿a cuál queréis? ¿Al republicano que les hace el juego a los ricos y a Israel, cuya política exterior es la guerra, o al demócrata que les hace el juego a los ricos y a Israel cuya política exterior es la guerra? Cómo escribió Gerald Celente en la edición de julio de Trends Journal, los estadounidenses “argumentan entre ellos por qué su freak [engendro] es mejor que el otro freak. Se enojarán si dices que su freak es un freak. Realmente combatirán y morirán para defender a sus freaks.

Es extraordinario que millones de estadounidenses puedan creer fervientemente que importa si es elegido el freak Romney o el freak Obama. Si los estadounidenses tuvieran un poco de sentido común, se quedarían en casa y no votarían. El 1% controla el país, y más valdría que el 99% se quedara en casa y no votara. Nada va a cambiar gracias a la urna de voto.

¿Qué suponéis que harán los partidarios de Ron Paul? ¿Verán a Romney como el menos socialista de los dos y votarán por los republicanos que robaron la candidatura a Ron Paul? (Jaret Glenn, “How the GOP Establishment Stole the Nomination from Ron Paul,” publicado el 6 de agosto en OpEdNews.)

EE.UU. está gobernado por una oligarquía privada. El gobierno es sólo su fachada. Los recursos del país son desviados hacia los bolsillos de Wall Street, el complejo militar/industrial, y al servicio del Gran Israel. Las compañías petroleras, mineras, madereras y de la agroindustria controlan la Agencia de Protección del Medio Ambiente y el Servicio Forestal, y por eso la regulación sólo concierne al pequeño individuo, mientras el fracking [fractura hidráulica], la minería de remoción de la cima de montañas, y la contaminación del aire, el agua y el suelo crecen de manera salvaje.

Los oligarcas han logrado convertir a los estadounidenses en una mayoría desposeída en su propio país. En noviembre los estadounidenses volverán a otorgar su aprobación a uno de los dos candidatos de la oligarquía.

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paulcraigroberts.org

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=32352

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Chinese dragon, from elfwood.com

Chinese dragon, from elfwood.com

La nueva estrategia de seguridad de Estados Unidos

Asia, en el año del dragón

Por Higinio Polo
El viejo topo
rebelion.org, 11.04.12

El 5 de enero pasado, Obama, acompañado del secretario de Defensa, Leon Panetta, y del Jefe del Estado Mayor, Martin Dempsey, anunciaba en el Pentágono la decisión de su gobierno de “fortalecer la presencia” norteamericana en la gran región de Asia y el océano Pacífico, en una nueva estrategia de defensa destinada a asegurar la hegemonía norteamericana en el mundo, pese a la crisis económica, a la disminución de su influencia en el planeta, a la mengua del presupuesto militar, forzada por la crisis fiscal, y, en general, a la decadencia de su poder global.

La nueva estrategia de seguridad se resume en un documento de título revelador (Asegurar el liderazgo global de Estados Unidos: prioridades para la defensa del siglo XXI), e implica el reconocimiento del fracaso de la estrategia con que Washington inició el siglo, asumiendo implícitamente la derrota política en Iraq y la falta de perspectivas en Afganistán tras más de diez años de guerra.

Estados Unidos deberá recortar su presupuesto militar en medio billón de dólares en la próxima década. Aún así, el gasto del Pentágono llegará en 2012 a unos 660.000 millones de dólares (frente a los 95.000 de China, apenas un quince por ciento del presupuesto norteamericano).

Los nuevos planes implican un ejército más reducido, la utilización sistemática de la nueva robótica militar, y una mayor atención al ciberespacio, así como la reducción de su presencia militar en Europa, y, en Oriente, el propósito de atraerse a India para su coalición antichina, situando a Asia como su prioridad: China en su punto de mira.

Estados Unidos cuenta con once portaaviones que suponen un impresionante despliegue militar, mientras China está a punto de contar con el primero (un barco soviético rehabilitado) y tiene previsto fletar cuatro más (dos de ellos, de propulsión nuclear) en los próximos ocho años.

El cambio de prioridades ha sido forzado por la transformación del mundo y por la crisis fiscal norteamericana, como admitió Panetta; y la retirada de Iraq y la prevista salida de tropas de Afganistán se explican también por la mengua de recursos. La nueva estrategia fue saludada por Japón, y fue matizada por Australia afirmando que “no debería ser una amenaza para China”.

A su vez, la mayoría de países del sudeste asiático optaron por celebrar todo lo que favorezca el crecimiento económico, y, conscientes de que China es su principal socio comercial, prefieren evitar tomar partido por una u otra gran potencia.

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, ya había anunciado, en un artículo publicado en noviembre pasado en Foreign Policy (“America’s Pacific Century”), la nueva política, centrada en la superación de las guerras de Iraq y Afganistán (países “donde no se decidirá el futuro del mundo”) y en la concentración de su potencial en Asia.

Clinton ponía énfasis en tres cuestiones asiáticas, que consideraba claves: salvaguardar la “libertad de navegación” en el mar de la China meridional, evitar la proliferación nuclear en Corea del Norte, y “asegurar la transparencia militar” de los principales países del continente: sin citar al gran país asiático, las tres cuestiones apuntaban a China.

Las relaciones de Washington con Pekín se han deteriorado durante la presidencia de Obama. No es que fuesen buenas durante la presidencia de Bush, pero el énfasis puesto en las guerras de Oriente Medio, y la ambición por hacer del siglo XXI “un siglo americano” llevó a Estados Unidos a impulsar una errónea política que agudizó sus problemas y que se encontró, casi sin sospecharlo, con el rápido fortalecimiento de China.

La ilusión de un mundo unipolar se hizo añicos ya durante los últimos años de Bush. Obama ha reelaborado las prioridades de su país, poniendo a China en el centro de todas sus dianas y lanzando una política de acoso e injerencia que, sin embargo, no está dando buenos resultados.

En 2010, Estados Unidos utilizó el oscuro incidente del hundimiento de una corbeta surcoreana para realizar un apabullante despliegue de portaaviones cerca de las costas chinas, y llevó a una situación de crisis abierta la cuestión de los territorios disputados en el Mar de China Meridional, asunto que Pekín quiere negociar discretamente con los países interesados y que, en cambio, Washington está utilizando para estimular las reclamaciones de algunos países, con el objetivo de erigirse en mediador en la zona, y, de paso, en protagonista en otra zona fronteriza de China.

También China fue acusada de “atacar a Google”, de espionaje electrónico, de “pisotear los derechos humanos” y de dañar la seguridad del mundo, acusaciones que no dejaban de ser sorprendentes lanzadas por un país, Estados Unidos, que ocupaba dos países, Iraq y Afganistán, que bombardeaba otros con frecuencia, y que era responsable de numerosas matanzas entre la población civil. Pese a la templaza de la diplomacia china, y a su insistencia en organizar la convivencia entre las dos grandes potencias, Washington ha optado por una política agresiva hacia Pekín.

El estallido de las revueltas árabes, que está reordenando el mapa estratégico del norte de África y del cercano Oriente, por ejemplo, sirvió para que Hillary Clinton lanzase un agrio ataque a China, jugando con el recurso habitual de los derechos humanos y especulando con el estallido de protestas en China, semejantes a las árabes, con nada disimulados llamamientos a la población china para que se rebelase contra su gobierno.

En junio de 2011, de nuevo Clinton hizo unas alarmantes declaraciones sobre los supuestos peligros que acechaban a la zona del Mar de China Meridional, con movilización de fuerzas navales incluida, en asociación con Filipinas, mientras China y Vietnam dialogaban sobre sus diferencias de soberanía en las islas de la zona.

A lo largo de 2011, sólo en las inmediaciones de las aguas territoriales chinas, Estados Unidos ha realizado maniobras militares con Japón, Corea del Sur, Filipinas e, incluso, Vietnam, a quien Washington trata de atraerse hacia su política antichina.

Otras cuestiones ensombrecieron las relaciones entre las principales potencias: la agresión y el bombardeo a Libia, organizada en los cuarteles generales de la OTAN, reveló a Pekín y a Moscú la decisión de Washington y Bruselas de ignorar las decisiones del Consejo de Seguridad de la ONU y de aplicar una política de hechos consumados en beneficio de sus intereses, resolución que ha sido un amargo aviso para el futuro.

Además, las cuestiones que enfrentan a Washington y Pekín en sus relaciones económicas (déficit comercial norteamericano, valor del yuan, exportación de alta tecnología, etc), complican el examen tranquilo de dos cuestiones de alcance estratégico que preocupan a China: los potenciales conflictos en el Mar Amarillo y en el Mar de la China meridional, sin olvidar las cuestiones que afectan a las reclamaciones nacionalistas en Tíbet y Xinkiang, respaldadas por Estados Unidos, y la ansiada reincorporación de Taiwán.

La venta de armas a Taiwán ha agriado las relaciones chino-norteamericanas, aunque la victoria del Kuomitang y de Ma Yingjeou en las últimas elecciones fortalecerá las relaciones entre Pekín y Taipeh.

Washington mueve todas sus piezas. En octubre de 2011, Clinton realizó una gira por Uzbekistán y Tayikistán, antiguas repúblicas soviéticas, a las que añadió una visita a Pakistán. Su objetivo era reconciliarse con Karímov, el dictador uzbeko, y asegurar el llamado corredor norte (considerado más seguro que el corredor sur que atraviesa Pakistán) para tránsito de tropas y armamento de la OTAN con destino a Afganistán. Lo mismo hizo en su entrevista con el presidente tayiko, Emomali Rajmon.

Estados Unidos retira buena parte de sus soldados, pero, como aseguró Clinton a Karímov, piensa seguir controlando la situación en Afganistán después de 2014. El propósito norteamericano es seguir contando en el futuro con las bases militares que abrió en las antiguas repúblicas soviéticas, como en Kirguizistán, aún después de su retirada militar de Afganistán, pese a que Washington se había comprometido a que su existencia estaba vinculada exclusivamente a la guerra de Afganistán.

El despliegue antichino contaría así con bases importantes en Asia central. En Asia, pese al enorme territorio con que cuenta, Rusia tiene una influencia secundaria.

Por otra parte, las cada vez más difíciles relaciones estadounidenses con Pakistán, y los desencuentros con el afgano Karzai, explican la visita de Clinton a Islamabad, en octubre de 2011, acompañada por David Petraeus, director de la CIA, y por Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor norteamericano.

Aunque no hay solamente cuestiones militares en el horizonte: pocas semanas después, Daniel Stein (miembro del equipo del enviado especial de Estados Unidos para cuestiones de energía en Eurasia, Richard L. Morningstar) declaraba en Asjabad, la capital turkmena, que su país no veía obstáculos para construir el gasoducto entre Turkmenistán y Tayikistán, y su llegada posterior a Azerbeiján, para impulsar el proyecto Nabucco de la Unión Europea.

Rusia se opone a ese proyecto, y Pekín es consciente de que supone un intento para controlar desde Occidente las fuentes energéticas de Asia central. Además, Washington ha propuesto crear una nueva ruta de la seda para, supuestamente, convertir a Afganistán en un centro importante del comercio hacia el centro y sur de Asia, pero, en realidad, para hacer pagar a otros países el coste de la reconstrucción del país y anclarlo en el esquema militar norteamericano.

Para Estados Unidos, Asia se ha convertido en la prioridad. De forma significativa, Obama participó en la VI cumbre de Asia Oriental, celebrada en Bali en noviembre de 2011, donde el presidente indonesio Susilo Bambang Yudhoyono desempeñó un papel relevante; anteriormente, ningún presidente norteamericano había participado en esas cumbres.

Yudhoyono se entrevistó con el primer ministro chino, Wean Jiabao, y mostró su satisfacción por el apoyo de Pekín al desarrollo económico de Indonesia y al plan de los “seis corredores” (Sumatra como centro para energía y agricultura, Java para industria y servicios, etc). Indonesia, el país más poblado del sudeste asiático es escenario también del enfrentamiento soterrado entre Washington y Pekín, pero mientras los norteamericanos apuestan por aumentar su despliegue militar, los chinos juegan la baza de fortalecer las relaciones económicas con todos los países de la zona y establecer lazos e intereses comunes. En 2009, China concedió préstamos para diferentes proyectos de los países de la ASEAN por valor de 15.000 millones de dólares, que, dos años después, ha aumentado con otros 10.000 millones.

La nueva estrategia de seguridad norteamericana se estaba aplicando, de hecho, antes de su formulación pública. Estados Unidos está reforzando y redefiniendo su despliegue militar en Asia y en la cuenca del océano Pacífico. En noviembre de 2011, Obama visitó Australia, donde firmó un acuerdo para el establecimiento de una base militar en Darwin, en el norte del país, con dos mil quinientos militares, al tiempo que ignoró las preguntas de la prensa sobre si el nuevo despliegue estaba orientado a la contención de China, como parece evidente.

Sin embargo, pese al silencio de Obama ante los periodistas, la diplomacia norteamericana no ha perdido oportunidad para insistir ante los países del sudeste asiático que su presencia militar es el mejor contrapeso al nuevo poder chino.

De esa forma, el reforzamiento del rosario de bases militares y puntos de apoyo alrededor de China se convierte para Estados Unidos en la prioridad de toda su política exterior. No hay que olvidar las bases que Estados Unidos cuenta en Japón y en Corea del Sur.

En Japón, Washington está reorganizando sus fuerzas, desde Okinawa hasta Guam, la isla al oeste de las Filipinas, controlada por los norteamericanos, que es uno de los puntos militares más importantes del océano Pacífico. En Corea, Washington ha firmado un acuerdo para establecer nuevas unidades de combate en Pyeongtaek, una ciudad cercana a Seúl, y a poco más de trescientos kilómetros de la costa china de la península de Sh?nd?ng. La nueva base concentrará a casi cuarenta y cinco mil militares norteamericanos.

Otro paso es la negociación de Estados Unidos con Singapur para establecer buques de guerra en el país, en una zona de vital importancia para controlar las disputas en el Mar de China Meridional. Al mismo tiempo, la nueva concepción de escudos antimisiles que también afecta a Asia implica, en la práctica, asegurarse la posibilidad de atacar antes que el hipotético enemigo.

Ante ello, Pekín se mueve, y las relaciones entre Japón, Corea del Sur y China están mejorando, como se puso de manifiesto en la reunión en Bali entre los tres países, donde el primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, agradeció la postura china ante el desastre de Fukushima.

También el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, pese a las diferencias que mantiene con China sobre Corea del Norte, mantuvo que los tres países han mejorado sus relaciones.

China ha conseguido mantener sus lazos con Corea del Norte, Birmania y Pakistán, los ha mejorado con la India y Vietnam (pese a que mantienen diferencias sobre algunos territorios en disputa) y está tratando de consolidar sus relaciones con Japón y Corea del Sur, tratando por un lado de superar las diferencias históricas con Tokio (con la represión de Nanking, la feroz ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial y el asunto del santuario de Yasukuni, en primer plano).

Además, China ha aumentado su colaboración con Laos, Tailandia y Birmania para hacer más segura la zona y aumentar los flujos comerciales en la cuenca del río Mekong. En los flancos de la India, la situación es muy inestable.

Las relaciones entre Pakistán y Estados Unidos han empeorado, a consecuencia de los bombardeos norteamericanos indiscriminados y la violación de la soberanía pakistaní, hasta el punto de que Washington ha suspendido la ayuda militar (ochocientos millones de dólares anuales) a Islamabad, y la nueva situación creada en Birmania, con la apertura parcial de la dictadura, está siendo rápidamente aprovechada por Washington con el intento de limitar la influencia china en el área.

Los yacimientos de petróleo y de gas del Mar de China Meridional están en el centro de las disputas por la soberanía de las islas Spratly, que son reclamadas por China, Vietnam, Taiwán, y, parcialmente, por Malaisia, Brunei y Filipinas. China y Vietnam tienen también diferencias por la soberanía de las islas Paracel, situadas al sur de Hainan y frente a la costa vietnamita.

Pekín intenta fortalecer los mecanismos de la Declaración de Conducta en el Mar de China Meridional (DOC, acuerdo suscrito en 2002 y que fue ratificado por la ASEAN y China en julio de 2011) para articular compromisos entre China y los países de la ASEAN. La cuestión fue abordada en la entrevista entre Obama y Wen Jiabao, en Bali, en noviembre de 2011.

Washington pretende discutir las diferencias en un foro multilateral, asegurándose así su presencia e influencia, mientras China insiste en que las disputas deben ser tratadas bilateralmente entre los países implicados. Obama, que insistió ante Wen sobre la cotización del yuan, recibió del primer ministro chino la advertencia, discreta pero firme, de que Estados Unidos no debía involucrarse en las disputas del Mar de la China Meridional.

La cuestión no es menor: por la zona transita más de la tercera parte del comercio marítimo mundial. China ha organizado encuentros con los países de la ASEAN para asegurar la cooperación en la zona y la solución de los problemas, encuentros que fueron contestadas por Estados Unidos con la organización de otras reuniones en Washington con los países de la zona para no verse excluido de las negociaciones… pese a que es el único país que no es ribereño del Mar de la China meridional.

La alarma encendida por Estados Unidos sobre el Mar de China Meridional persigue el rearme del ejército filipino, con magníficos contratos potenciales para las empresas norteamericanas, y la prolongación del acuerdo militar firmado por Manila y Washington en 1999.

Regularmente, Estados Unidos organiza pruebas militares en la zona, en colaboración con otros países, y realiza labores de vigilancia en la proximidad de las aguas jurisdiccionales chinas. Los puntos más importantes de fricción (a veces, soterrada; a veces, abierta) son Corea del Norte, la fachada rusa del Pacífico, Taiwán y el Mar de China Meridional, Birmania (donde el escenario está cambiando, y cobra sentido la visita de Clinton), y Vietnam (donde Estados Unidos está estimulando los recelos hacia China).

Washington quiere asegurarse el control de la plataforma marítima situada entre el Índico y el Pacífico, con la seguridad del transporte bajo su dominio, y mantener abiertas las rutas marítimas (aunque Estados Unidos contempla la posibilidad de interrumpirlas para ahogar el comercio exterior chino, siempre en caso de conflicto frontal).

Globalmente, China ha aumentado su influencia en Asia, sobre bases económicas, aunque su presencia política y diplomática es cada día mayor, mientras que Estados Unidos ha visto debilitarse las bases de su poder en el continente. Por eso, la nueva estrategia de seguridad nacional norteamericana pone el acento en la contención de China, en el reforzamiento de su alianza con Japón, Corea del Sur, Taiwán, e, hipotéticamente, en la aportación de India e Indonesia a su estrategia, y en su retaguardia en Australia. Filipinas y Thailandia, son también aliados norteamericanos.

De forma significativa, mientras Washington redefine su presencia militar en Asia y en el mundo, Pekín apuesta por la paz internacional: un hecho relevante de esa política es que China se ha convertido en el país que más fuerzas de paz (“cascos azules”) aporta a la ONU en diferentes escenarios de crisis, hecho que contrasta con el despliegue militar norteamericano en todos los continentes.

Todos los focos encendidos en Washington han ido apuntando a China, a veces, por países interpuestos. En octubre pasado, Robert S. Mueller, director del FBI, señalaba a China, Rusia e Irán como las principales amenazas para la seguridad cibernética de Estados Unidos. Mueller tuvo palabras duras ante los comités del Congreso y del Senado norteamericanos: afirmó que Pekín y Moscú no sólo eran una fuente de inseguridad en Internet, sino que eran los países que “perturbaban” la seguridad del mundo: China fue el centro de su diatriba. Hay que recordar que Mueller, nombrado y mantenido en su puesto por Bush durante ocho años, fue confirmado por Obama.

Esa política norteamericana está llevando a Estados Unidos a provocar conflictos y disturbios en diferentes puntos de Asia, y los peligros potenciales que conlleva la concentración de fuerza militar en el Golfo Pérsico, en el Mar de China Meridional, y en el mar Amarillo, son prueba de ello.

En su artículo en Foreign Policy, Hillary Clinton, confundiendo sus deseos con la realidad, aseguraba que Asia “está ávida por reconocer el liderazgo norteamericano” y, desmintiendo la experiencia histórica, afirmaba que su país tenía “un largo historial de defensa del bien común”. Clinton, que definía el objetivo de la nueva política norteamericana (“mantener el liderazgo mundial de Estados Unidos”), acertaba en un vaticinio: que el futuro de su país está ligado al futuro de la gran región de Asia-Pacífico. Ese empeño lleva al enfrentamiento con Pekín, aunque la debilidad de la economía norteamericana, forzando a reducir el presupuesto exterior y su gasto militar, contradice la ambición manifestada por Washington.

Para China, estructuras como las conversaciones a seis bandas, sobre la cuestión coreana; la Organización de Cooperación de Shanghai, OCS, y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) desempeñan una función central en la seguridad asiática, junto al desarrollo económico y al reforzamiento de los intereses comunes, por lo que examina con preocupación el giro de la política norteamericana, algo que preocupa también en Moscú. El ministro de asuntos exteriores ruso, Serguei Lavrov, manifestó a finales de 2011 su inquietud por las constantes violaciones del Derecho Internacional que Estados Unidos lleva a cabo, y China ha condenado la imposición de sanciones unilaterales norteamericanas a Irán, aunque, en virtud de la no proliferación, se opone a que Teherán consiga armas nucleares.

Pekín y Moscú están de acuerdo en evitar a toda costa una situación que degenere en una guerra global, pero las líneas rojas que trazan son violadas con frecuencia por la agresiva política occidental, cuya grave situación económica podría superarse con una guerra: las deudas globales desaparecerían por la inflación, y el rearme y la reconstrucción posbélica aseguraría un escenario nuevo sin las servidumbres actuales.

Moscú y Pekín constatan cómo Estados Unidos se ha acostumbrado a encender alarmas de supuestas crisis humanitarias, peligros terroristas, atropellos a los derechos humanos, campañas de defensa de la democracia… como un útil mecanismo encubierto para intervenir en los asuntos internos de otros países, incluso a través de la fuerza, despreciando los organismos de la ONU, interpretando abusivamente sus resoluciones, y violando el derecho internacional, como ha ocurrido en Iraq o Libia, entre otros países.

El nuevo despliegue norteamericano en el Golfo Pérsico, el acoso a Irán, y la temeraria política israelí complican el escenario asiático, donde las tensiones pueden aumentar porque Estados Unidos no ha renunciado a intervenir en los asuntos internos chinos, en Tíbet, Xinkiang o Taiwán, por no hablar de las presiones hacia su economía.

Mientras aumenta la pobreza en el mundo capitalista desarrollado, y los riesgos ecológicos del planeta han pasado a un segundo plano, mientras se reducen los salarios de los trabajadores en Europa y Estados Unidos, y los derechos sociales menguan, los países occidentales enfrentan un futuro difícil, donde todo parece dirigirse hacia Asia y la cuenca del océano Pacífico.

Al tiempo que la Unión Europea recorre el incierto camino de la división interna, sin proyectos de futuro, Rusia pugna por reconstruir su estatuto de gran potencia, y China quiere crear un marco estable que asegure su desarrollo, los Estados Unidos, inaugurando su nueva política en el año del dragón, están dispuestos a utilizar toda su fuerza, que no hay que desdeñar, para contener a China. La tragedia para Washington es que, pese a los cambios de su estrategia, no podrá contener el fortalecimiento chino.

Fuente original: El Viejo Topo

http://www.rebelion.org/noticias/mundo/2012/4/asia-en-el-ano-del-dragon-147803

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Paper boats, by memex_again, from flickr.com

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El Futuro de Estados Unidos / 2012-2016: Estados Unidos insolvente e ingobernable
(1º Parte)

Fragmento de Geab N° 60
Por el Laboratorio Europeo de Anticipación Política, 17.12.11

En este Geab N° 60, nuestro equipo presenta sus anticipaciones referidas al futuro de Estados Unidos para el período 2012-2016. Recordamos que desde el 2006, con los primeros GEABs, el Leap/E2020 describe la crisis sistémica global como un fenómeno característico del fin del mundo tal como lo conocemos desde el 1945, señalando el colapso del pilar estadounidense sobre el cual este orden mundial descansó durante cerca de siete décadas.

Desde 2006 identificamos al período 2011-2013 como aquel en que el «Muro del Dólar», base del poder de Estados Unidos, iba a desmoronarse. Durante el verano boreal de 2011 la degradación de la calificación de Estados Unidos, por la agencia S&P, marcó un punto de inflexión histórico y confirmó que lo «imposible» (1) estaba plasmándose.

Ahora nos parece esencial proporcionarles a nuestros suscriptores una clara visión anticipatoria sobre lo que le espera al «pilar» del mundo anterior a la crisis en momentos que ésta ha adquirido una «velocidad mayor» desde el verano boreal de 2011 (2).

El Leap/E2020 estima que el 2012, año electoral, que comienza en un contexto de depresión económica y social, con una completa parálisis del aparato estatal federal (3), un fuerte rechazo del bipartidismo tradicional y crecientes cuestionamientos sobre la pertinencia de la Constitución, inaugura un período crucial de la historia estadounidense.

En los próximos cuatro años, el país estará inmerso en conmociones políticas, económicas, financieras y sociales como no ha conocido desde el fin de la Guerra de Secesión que, azar de la Historia, comenzó exactamente hace 150 años, en 1861. Durante este período, Estados Unidos va a ser simultáneamente insolvente e ingobernable, transformándose en un «barco a la deriva», habiendo sido el «buque insignia» del mundo de estas últimas décadas.

Para hacer comprensible la complejidad de los procesos en marcha, nuestro equipo organizó sus anticipaciones en la materia en torno a tres grandes aspectos estadounidenses claves:

1. La parálisis institucional y la desarticulación del bipartidismo tradicional

2. La infernal espiral económica: recesión/depresión/inflación

3. La descomposición del tejido socio-político estadounidense

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Impacto en los déficits de Estados Unidos (en rojo) de la reducción de los gastos (en verde) por 1 500 millardos USD en 10 años, 2012-2021 (en millardos de USD) - Fuente: Leap/Berruyer, 12/2012.

Parálisis institucional estadounidense y la desarticulación del bipartidismo tradicional

Nuestro equipo había anticipado desde el principio 2010 el estado de parálisis institucional que caracteriza a Estados Unidos a partir de las elecciones de noviembre de 2010. El año 2011 dio la oportunidad a todos de descubrir que, realmente, ya le era imposible a Washington tomar la menor decisión importante, especialmente en el ámbito económico y presupuestario, parte central de las dificultades del país.

Las autoridades federales ahora son incapaces de tomar medidas para reducir el déficit federal, implementar un presupuesto federal sostenible, poner en ejecución políticas de apoyo de la economía… Sea la Presidencia, el Congreso o la Reserva Federal, cada una de estas tres instituciones clave se revelan impotentes para decidir y/o poner en ejecución políticas significativas.

El ejemplo de la FED, con su incapacidad para poner en ejecución el Quantitative Easing 3 (4), es revelador del bloqueo interno del sistema político que ahora tropieza con la oposición pública del Partido Republicano, del Tea Party y del Occupy Wall Street (sin hablar de las oposiciones externas de la mayoría de los bancos centrales del planeta). Y lejos de mejorarse, esta situación va por el contrario a agravarse a partir de 2012.

En efecto, una de las causas importantes de este bloqueo institucional es la desarticulación del bipartidismo tradicional que se ha acelerado con las elecciones para congresales de noviembre de 2010. Desde hace más de una década, uno de los fenómenos que había permitido al bipartidismo estadounidense funcionar relativamente sin incidentes desde el 1945 estaba desapareciendo: la gran permeabilidad entre las visiones políticas de ambos partidos, la ausencia de una fuerte separación ideológica que permitía evitar la parálisis que acecha a cualquier sistema de estricta separación de poderes con bipartidismo (5).

Durante la década del 2000 esta permeabilidad desapareció completamente enmarcada, en crecientes tensiones ideológicas, particularmente por iniciativa del Partido Republicano y sus componentes: ultra religioso, anti impuestos y ahora anti gobierno federal.

Desde 2009, asistimos al rápido surgimiento de una nueva causa de bloqueo institucional: la simple y pura desarticulación del bipartidismo. Este profundo cambio comenzó a aparecer claramente en los debates del Congreso estadounidense a partir de noviembre de 2010 y sobre todo durante el verano boreal de 2011, con el callejón sin salida de las discusiones presupuestarias y el debate surrealista sobre el techo de su deuda pública.

Los funcionarios electos que respondían al movimiento del Tea Party (TP) se convirtieron, de hecho, en un partido, en el partido republicano, o más bien según el Leap/E2020, en el embrión de un nuevo partido en fase de escisión del partido republicano tradicional: sus tesis se aproximan al discurso confederado de la Guerra de Secesión (pro Estados, anti federal, anti impuestos, pro blanco, aislacionista… y manipulado en gran parte por poderosos intereses económicos y financieros).

En el otoño boreal de 2011, asistimos a la aparición del «gemelo demócrata» del Tea Party: el movimiento Occupy Wall Street (OWS). También como el movimiento del Tea Party, OWS reúne tendencias muy dispares: Anti-Wall Street, anti intervencionismo, anti militar, ecologista, a favor de un sistema de protección social… Ambos movimientos representan el hartazgo generalizado de la opinión pública estadounidense frente a la parálisis del sistema político federal y la corrupción generalizada que reina en Washington (6).

El Leap/E2020 estima que el TP y el OWS serán actores clave de las elecciones de congresales de noviembre de 2012. La búsqueda de nuevos protagonistas, independientes de los dos grandes partidos, se ha transformado en una prioridad para un número creciente de ciudadanos estadounidenses.

Es ilusorio creer que para la elección presidencial de 2012 la tercera fuerza se encontrará en condiciones de presentar un candidato presidencial alternativo. A menos de un año de la elección, no aparece una personalidad capaz encarnar esta tercera vía; tampoco existe la organización necesaria para llevar esa candidatura a nivel nacional.

En cambio, para las elecciones de congresales (y ciertamente en muchas elecciones de nivel estadual), el TP y el OWS van a jugar el papel de «fracturadores» del tradicional dipolo Demócrata/Republicano.

Consiguientemente, el Leap/E2020 anticipa para 2012 un Congreso todavía más fraccionado que el actual, con ambos movimientos fuertemente representados en la Cámara de Representantes. Consideramos que el total de representante electos relacionados con el TP y el OWS constituirá un tercio de la Cámara de Representantes y 15% del Senado.

Este fraccionamiento en 4 partidos/movimientos, de convicciones ideológicas cada vez más cerradas a la idea cualquier acuerdo reforzará el carácter de ingobernable del Congreso y consiguientemente del Estado federal, ya que el Presidente no puede hacer gran cosa cuando el Congreso no tiene mayoría estable al estar profundamente dividido en las grandes orientaciones del país (incluso el rol del Presidente). El sistema institucional de Estados Unidos está totalmente desprevenido frente a una situación cuatripartita, sobre todo cuando esta evolución representa un rechazo al sistema existente.

Comparaciones entre Tea Party y Occupy Wall Street – Fuente: Big picture, 11/2011.

El Leap/E2020 espera que a partir de 2013 aumenten las medidas parciales y de corto plazo (como ya se lo comprueba con los acuerdos presupuestarios parciales y de último minuto, para permitirle «girar» al Estado federal (7)), la incapacidad para programar los grandes equilibrios presupuestarios del país (8) y, a más tardar en 2014 (nuevo año electoral), la radicalización de las tesis referidas a una redefinición de Estados Unidos.

Es en este momento cuando se abrirá «la ventana de tiro» para el hombre (9) providencial destinado a «salvar el país». Puede que sea, por otra parte, varios candidatos al «salvamento»; lo que ahondará las divisiones internas del país. Tendrá en la mira la elección presidencial de 2016, teniendo en el menú una agravación necesaria de la situación interior y exterior para reforzar su posición de «salvador» (10).

Nuestro equipo, así como muchos observadores de la vida política estadounidense, ya identificó a uno de los candidatos posibles para este papel de «salvador de la Nación»: el general David Petraeus. Además de su apellido que suena a procónsul romano, se comportó como tal en el momento de su pasaje por el mando de las fuerzas armadas estadounidenses en Irak y Afganistán. Muchos son los militares, diplomáticos, y otros burócratas federales que verían con agrado a un hombre de este «temple» restablecer el orden en el país y un Estado federal con órdenes indiscutible. Los partidarios del orden (11), además, adoran los uniformes.

En el campo opuesto, por el momento, no hay nadie creíble en cuanto a su difusión nacional o a su carisma. El año 2012 puede, sin embargo, cambiar esto y presentar una figura de líder convincente en el campo de influencia de OWS o de la izquierda del partido demócrata. Pero nuestro equipo es cuidadoso a este respecto ya que esta línea política a menudo tiene grandes dificultades en generar líderes carismáticos (12), sobre todo en un país donde su índice de mortalidad es particularmente elevado (los hermanos Kennedy, Martin Luther King…).

La cuestión de los equilibrios presupuestarios en el período de recesión, de la financiación de déficit y, por lo tanto, del nivel del presupuesto militar impulsará significativamente al complejo militar-industrial (13) a actuar, reforzando la opción del «uniformado providencial».

En resumen, la parálisis actual de Washington va a acentuarse desde 2012 para convertirse en una fuente de caos político generalizado desde 2013; y poderosos intereses estarán tentados jugar a la peor de las políticas para garantizar la victoria de un «salvador» en 2016.

El problema para todos estos protagonistas del «Beltway» (14), es que el país no afronta una crisis «normal», incluso hasta «grave» como la de 1929, sino una crisis histórica del tipo de las que ocurren sólo una vez a cada 4 o 5 siglos (15). Estados Unidos se ve arrastrado desde el 2008, con una aceleración notable durante 2011, por un torbellino económico infernal: la secuencia recesión/depresión/inflación.

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Notas:

(1) Recordemos que hace sólo un año parecía totalmente extravagante el anticipar tal degradación. Los expertos financieros, los medios de comunicación especializados y otros especialistas en «el futuro como extensión continua del pasado» estimaban imposible tal degradación o eventualmente, si la situación financiera del país continuaba deteriorándose, ocurriría en un plazo de cinco a diez años.

(2) Esta exigencia es aún mayor teniendo en cuenta que los ámbitos mediáticos y financieros están totalmente dedicados, parasitando, al «señuelo» que constituye la «crisis del Euro» destinado, como lo venimos subrayando desde hace dos años, a esconder la gravedad de la situación del núcleo del sistema financiero mundial, Wall Street y la City. El resonante fracaso de David Cameron en Bruselas la última semana ilustra por otra parte la locura que reina en el corazón de las finanzas anglosajonas.

(3) Eurolandia, a pesar de sus «discapacidades» recordadas largamente por los medios de comunicación anglosajones y las pullas histéricas de los que están relacionados con Wall Street y la City, luego de casi de dos años consigue construir todo un nuevo equipo político-institucional para atravesar la crisis y prepararse para el mundo del mañana. Estados Unidos, por el contrario, se revela totalmente incapaz de la menor iniciativa para adaptarse al nuevo esquema mundial como lo muestra el reciente fracaso de la supercomisión de reducción del déficit, a pesar de su muy limitado objetivo de reducir en 1 500 millardos durante 10 años (ver el gráfico más arriba). La Historia de los Estados, como la de las especies, muestra que la capacidad de adaptación es esencial para la supervivencia; es una ley que no tiene excepciones.

(4) Una situación que habíamos anticipado desde el QE2, mientras que la idea dominante de los mercados financieros era que nada podía impedir a la FED hacer girar indefinidamente su impresora de billetes. Los inversores en Bolsa pagan actualmente muy caro precio por esta convicción errónea.

(5) En efecto, el sistema institucional de los Estados Unidos fiel reflejo de las ideas de la ilustración, en particular de Montesquieu, enfrenta los poderes de forma que casi no tienen ningún control unos sobre otros. Cuando esto funciona, es lo que denominamos equilibro de poderes, nos maravilla. Los cursos de derecho constitucional de estos últimos sesenta años hicieron de Estados Unidos un modelo del género. Cuando no funciona, conduce rápidamente a la parálisis porque ninguna autoridad llega a imponerse sobre las otras, haciendo que las decisiones difíciles sean permanentemente rechazadas, precipitando rápidamente al país al caos; sobre todo debido a que este tipo de situación tiende a sobrevenir en tiempos de crisis (momento que exige la toma rápida de decisiones muy difíciles) y no cuando todo va bien.

(6) Porque es necesario llamar «Al pan, pan y al vino, vino»: ahora el sistema institucional estadounidense se encuentra completamente gangrenado por los intereses privados del 1% más rico del país (grandes empresas, hedge funds, multimillonarios…) y esto provoca la ira del resto de los ciudadanos estadounidenses. La decisión de la Corte Suprema, en 2010, de suprimir el límite al financiamiento por las empresas de las campañas políticas sólo ratifica esta situación, mostrando que también el poder judicial esta gangrenado al más alto nivel. Nuestro equipo desea aclarar que este tipo de situación ahora es moneda corriente en el conjunto de la población estadounidense, mientras que hasta 2008 era marginal. Y este corrimiento desde el margen hacia el «mainstream» es señal que el país está a punto de enfrentar una crisis política grave: la pérdida de confianza en las instituciones es siempre un traumatismo terrible para un país, sobre todo cuando ella sigue a una confianza casi ciega en estas mismas instituciones. Sólo los «americanistas» externos a Estados Unidos, y en particularmente de Europa, todavía creen en las virtudes del sistema de Estados Unidos; esta etapa ya ha sido totalmente sobrepasada por la mayoría de los estadounidenses.

(7) Esta semana asistimos nuevamente a tal episodio que por tercera vez en el año corre el peligro de hacer cerrar administración federal por falta de acuerdo presupuestario temporal. Fuente: CNBC, 14/12/2011.

(8) Consideramos muy probable que el presupuesto 2013 sea sencillamente imposible de aprobar, contribuyendo a reforzar el caos reinante. En efecto, ambas tendencias opuestas que hacen de los gastos sociales o militares «tabúes» presupuestarios van a encontrarse reforzadas después de noviembre de 2012 lo cual hace todo acuerdo totalmente ilusorio. Nuestro equipo no cree que lleguen a implementarse las «reducciones automáticas» durante 2013 resultante del fracaso de la supercomisión sobre el déficit público: la camarilla militar-industrial no aceptará esta reducción brutal. Sólo las tres grandes agencias de notación pretenden creer en ello para evitar, todavía por un tiempo, una nueva degradación de la calificación de Estados Unidos.

(9) O la mujer.

(10) Estos son métodos clásicos para países en crisis grave. La historia está repleta de este tipo de situaciones. Al perder su posición descomunal en cuanto a riqueza y aislamiento, Estados Unidos ahora pertenece a la historia. No es más que un ensueño que flota por encima de la dura realidad de los otros continentes.

(11) Quienes cuentan, desde luego, a las grandes fortunas y empresas estadounidenses en sus filas; y los republicanos de todas las tendencias o casi (excepto la franja libertaria del Tea Party como Ron Paul). Fuente: Time, 24/06/2011.

(12) La izquierda desconfía en general de los jefes.

(13) Recordamos que esta fórmula no ha sido inventada por un izquierdista-pacifista inveterado sino por el presidente Dwight Eisenhower en el momento de su discurso de fin de mandato en 1960. Fuente: Wikipedia.

(14) Un término estadounidense para una carretera de circunvalación que a menudo rodea a las ciudades principales. En política designa a los «iniciados» que trabajan en el corazón del poder federal, dentro de la circunvalación de Washington.

(15) Eso equivale a decir que los Estados Unidos nunca experimentaron ese «Tsunami» ya que son demasiado recientes.

http://www.leap2020.eu/El-Futuro-de-Estados-Unidos-2012-2016-Estados-Unidos-insolvente-e-ingobernable-primera-parte_a9752.html

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Mahmoud Ahmadinejad, from sabiaesto.com

Mahmoud Ahmadinejad, presidente de Irán, en la mira de Israel. From sabiasesto.com

¿Qué intenciones tiene Irán?

Por Noam Chomsky *
La Jornada, Unam, Mx, 03.03.12

El número de enero-febrero de la revista Foreign Affairs ofrece un artículo de Matthew Kroenig titulado “Tiempo de atacar a Irán; por qué un ataque es la opción menos mala“, junto con comentarios sobre otras formas de contener la amenaza iraní.

Los medios resonaron con advertencias sobre un posible ataque israelí contra Irán mientras Estados Unidos vacilaba, manteniendo abierta la opción de la agresión, con lo que sistemáticamente se viola la carta de Naciones Unidas, fundamento del derecho internacional.

Conforme aumentan las tensiones, los escalofriantes ecos de los preparativos para las guerras de Afganistán e Irak están en el aire. La febril retórica de la campaña de las elecciones primarias en Estados Unidos refuerza el resonar de los tambores de guerra.

Se le suelen atribuir a la “comunidad internacional” –nombre clave de los aliados de Estados Unidos– las preocupaciones por la “inminente amenaza” de Irán. Los pueblos del mundo, sin embargo, tienden a ver las cosas de otra manera.

Los países no alineados, movimiento de 120 naciones, han apoyado vigorosamente el derecho de Irán a enriquecer uranio, opinión que compartía la mayoría de los estadunidenses (encuestados por WorldPublicOpinion.org) antes de la inmensa ofensiva propagandística lanzada hace dos años.

China y Rusia se oponen a la política de Estados Unidos en Irán, como también India, que anunció que no acataría las sanciones estadunidenses y aumentaría el volumen de su comercio con Irán. Turquía ha seguido una línea similar.

Los europeos consideran a Israel como la mayor amenaza a la paz mundial. En el mundo árabe, Irán no es del agrado de nadie pero sólo una minoría muy pequeña lo considera una amenaza. Más bien, se calcula que Israel y Estados Unidos son las amenazas preeminentes. La mayoría piensa que la región sería más segura si Irán tuviera armas nucleares. En Egipto, en vísperas de la primavera árabe, 90 por ciento tenía esta opinión, de acuerdo con encuestas de la Institución Brookings y Zogby International.

Los comentaristas occidentales han hablado mucho de que los dictadores árabes supuestamente apoyan la posición estadunidense sobre Irán, mientras pasan por alto el hecho de que la gran mayoría de la población está en contra, postura tan reveladora que no necesita comentarios.

En Estados Unidos, algunos observadores también han expresado desde hace tiempo sus preocupaciones por el arsenal nuclear de Israel. El general Lee Butler, ex jefe del comando estratégico de Estados Unidos, declaró que las armas nucleares de Israel eran “peligrosas en extremo”.

En una publicación del ejército de Estados Unidos, el teniente coronel Warner Farr advirtió que “un objetivo de las armas nucleares israelíes, que no suele decirse pero que es obvio, es ‘utilizarlas’ en Estados Unidos”, presuntamente para asegurar un apoyo continuo de Washington a las políticas israelíes.

Una preocupación primordial en estos momentos es que Israel trate de provocar alguna acción de Irán, que a su vez incitara un ataque de Estados Unidos.

Uno de los principales analistas estratégicos de Israel, Zeev Maoz, en “Defensa de Tierra Santa”, un análisis exhaustivo de la política de seguridad y exterior de Israel, llega a la conclusión de que “el saldo de la política nuclear de Israel es decididamente negativo”, dañino para la seguridad del Estado. Él más bien insta a Israel a buscar un tratado regional de proscripción de armas de destrucción masiva y crear una zona libre de ellas, como lo pedía ya en 1974 una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas.

En tanto, las sanciones de Occidente contra Irán ya están teniendo los efectos acostumbrados, causando escasez de alimentos básicos, no para el clero gobernante sino para la población. No es de extrañar que la valerosa oposición iraní también condene las sanciones.

Las sanciones contra Irán podrían tener el mismo efecto que sus predecesoras contra Irak, que fueron condenadas por “genocidas” por los respetables diplomáticos de Naciones Unidas que las administraban y que finalmente renunciaron como una forma de protesta.

En Irak, las sanciones devastaron a la población y reforzaron a Saddam Hussein, con lo que probablemente le evitaron la suerte corrida por la galería de otros tiranos apoyados por Estados Unidos y Gran Bretaña, dictadores que prosperaron prácticamente hasta el día en que varias revueltas internas los derrocaron.

Existe una discusión poco creíble sobre lo que constituye exactamente la amenaza iraní, aunque tenemos una respuesta autorizada, proporcionada por las fuerzas armadas y los servicios secretos de Estados Unidos. Sus presentaciones ante el Congreso han dejado en claro que Irán no representa ninguna amenaza militar.

Irán tiene una capacidad muy limitada de desplegar sus fuerzas y su doctrina estratégica es defensiva, destinada a disuadir una invasión el tiempo necesario para que la diplomacia haga sentir sus efectos. Si Irán está desarrollando armas nucleares (lo cual todavía no está determinado), eso sería parte de su estrategia de disuasión.

El concepto que tienen los analistas israelíes y estadunidenses serios es expresado claramente por Bruce Riedel, veterano con 30 años de antigüedad en la CIA, quien en enero declaró que “si yo fuera un asesor de seguridad nacional iraní, querría tener armas nucleares” como factor de disuasión.

Otra acusación que Occidente presenta contra Irán es que la república islámica está tratando de ampliar su influencia en los países vecinos, atacados y ocupados por Estados Unidos y Gran Bretaña, y que apoya la resistencia a la agresión israelí en Líbano y a la ocupación ilegal de territorios palestinos, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos. Al igual que su estrategia de disuasión de posibles actos de violencia por parte de países occidentales, se dice que las acciones de Irán son amenazas intolerables para el “orden global”.

La opinión mundial concuerda con Maoz. Es abrumador el apoyo a la idea de establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente. Esa zona abarcaría Irán, Israel y, de preferencia, a esas otras dos potencias nucleares que se han negado a ingresar en el tratado de no proliferación nuclear, Pakistán e India, países que, al igual que Israel, desarrollaron sus respectivos programas con ayuda estadunidense.

El apoyo a esta política en la conferencia de revisión del tratado de no proliferación nuclear, en mayo de 2010, fue tan fuerte que Washington se vio obligado a aceptarla formalmente, pero con condiciones: la zona no entraría en efecto antes de lograr un arreglo de paz entre Israel y sus vecinos árabes; el programa de armas nucleares de Israel estaría exento de las inspecciones internacionales; y ningún país (entiéndase Estados Unidos) podría ser obligado a proporcionar información sobre “las instalaciones y las actividades nucleares israelíes, ni información relativa a transferencias anteriores de tecnología nuclear a Israel”.

En la conferencia de 2010 se convocó a una sesión para mayo de 2012, para avanzar en el establecimiento de la zona libre de armas de destrucción masiva en Medio Oriente.

Sin embargo, con toda la alharaca en torno de Irán, hay muy poca atención a esa opción, que sería la forma más constructiva de manejar las amenazas nucleares en la región: para la “comunidad internacional”, la amenaza de que Irán alcance la capacidad nuclear; para la mayor parte del mundo, la amenaza planteada por el único Estado de la región que tiene armas nucleares y un largo historial de agresiones y la superpotencia que lo patrocina.

No se puede encontrar ninguna mención al hecho de que Estados Unidos y Gran Bretaña tienen una responsabilidad única de dedicar sus esfuerzos a esa meta. Al tratar de darle una tenue cobertura legal a su invasión de Irak, esos países invocaron la resolución 687 de Naciones Unidas (1991), diciendo que Irak la estaba violando por construir armas de destrucción masiva.

Podemos pasar por alto esa declaración, pero no el hecho de que la resolución explícitamente compromete a los países signatarios a establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente.

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* Noam Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Cambridge, Massachusetts. El libro más reciente de Noam Chomsky es Making the Future: Occupations, Interventions, Empire and Resistance, recopilación de sus artículos para The New York Times Syndicate.

http://www.jornada.unam.mx/2012/03/03/opinion/026a1mun

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