Leviathan, by Giacomo Rossignolo, from wikipedia.org

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Cuentos Nicas (Cuentos Cortos de Ruben Darío)

Las albóndigas del coronel

tradición nicaragüense
artigoo.com

-¡ Oh señor, el mundo anda muy mal. La sociedad se desquicia. El siglo que viene verá la mayor de las revoluciones que han ensangrentado la tierra. ¿El pez grande se come al chico? Sea; pero pronto tendremos el desquite. El pauperismo reina, y el trabajador lleva sobre sus hombros el desquite. El pauperismo reina, y el trabajador lleva sobre sus hombros la montaña de una maldición. Nada vale ya sino el oro miserable. La gente desheredada es el rebaño eterno para el eterno matadero.

¿No ve usted tanto ricachón con la camisa como si fuese de porcelana, y tanta señorita estirada envuelta en seda y encaje? Entre tanto las hijas de los pobres desde los catorce años tienen que ser prostitutas. Son del primero que las compra. Los bandidos están posesionados de los bancos y de los almacenes.

Los talleres son el martirio de la honradez: no se pagan sino los salarios que se les antoja a los magnates, y mientras el infeliz logra comer su pan duro, en los palacios y casas ricas los dichosos se atracan de trufas y faisanes. Cada carruaje que pasa por las calles va apretando bajo sus ruedas el corazón del pobre.

Esos señoritos que parecen grullas, esos rentistas cacoquimios y esos cosecheros ventrudos son los ruines martirizadores. Yo quisiera una tempestad de sangre; yo quisiera que sonara ya la hora de la rehabilitación, de la justicia social. ¿No se llama democracia a esa quisicosa política que cantan los poetas y alaban los oradores? Pues, maldita sea esa democracia. Eso no es democracia, sino baldón y ruina. El infeliz sufre la lluvia de plagas; el rico goza. La prensa, siempre venal y corrompida, no canta sino el invariable salmo del oro.

Los escritores son los violines que tocan los grandes potentados. Al pueblo no se le hace caso. Y el pueblo está enfangado y pudriéndose por culpa de los de arriba: en el hombre el crimen y el alcoholismo; en la mujer, así la madre, así la hija y así la manta que las cobija. ¡Conque calcule usted! El centavo que se logra, ¿para qué debe ser sino para el aguardiente? Los patrones son ásperos con los que les sirven.

Los patrones, en la ciudad y en el campo, son tiranos. Aquí le aprietan a uno el cuello; en el campo insultan al jornalero, le escatiman el jornal, le dan a comer lodo y por remate le violan a sus hijas. Todo anda de esta manera. Yo no sé cómo no ha reventado ya la mina que amenaza al mundo, porque ya debía haber reventado. En todas partes arde la misma fiebre. El espíritu de las clases bajas se encarnará en un implacable y futuro vengador. La onda de abajo derrocará la masa de arriba. La Commune, la Internacional, el nihilismo, eso es poco; ¡falta la enorme y vencedora coalición! Todas las tiranías se vendrán al suelo: la tiranía política, la tiranía económica, la tiranía religiosa. Porque el cura es también aliado de los verdugos del pueblo. El canta su tedeum y reza su paternoster, más por el millonario que por el desgraciado. Pero los anuncios del cataclismo están ya a la vista de la humanidad y la humanidad no los ve; lo que verá bien será el espanto y el horror del día de la ira. No habrá fuerza que pueda contener el torrente de la fatal venganza.

Habrá que cantar una nueva marsellesa que como los clarines de Jericó destruya la morada de los infantes. El incendio alumbrará las ruinas. El cuchillo popular cortará cuellos y vientres odiados; las mujeres del populacho arrancarán a puños los cabellos rubios de las vírgenes orgullosas; la pata del hombre descalzo manchará la alfombra del opulento; se romperán las estatuas de los bandidos que oprimieron a los humildes; y el cielo verá con temerosa alegría, entre el estruendo de la catástrofe redentora, el castigo de los altivos malhechores, la venganza suprema y terrible de la miseria borracha!

- ¿Pero quién eres tú? ¿Por qué gritas así?

- Yo me llamo Juan Lanas y no tengo un centavo.

Tomado del libro de Rubén Darío, tercera edición del Editorial Nueva Nicaragua.

http://artigoo.com/cuentos-nicas-cuentos-cortos-de-ruben-dario

Actualización (menos poética)

Coincido con lo que dice Centeno sobre la ausencia de democracia. M. Weber, estudiando las “democracias” liberales y el parlamentarismo decía que “los parlamentarios son borregos votantes perfectamente disciplinados”, y definía a los partidos políticos como “puras organizaciones de cazadores de cargos”.

Aparte del asunto de la falta de democracia, hay otra mentira que repite incansable y machaconamente la propaganda oficial: el Estado de Derecho. ¿Qué significa esta expresión? En principio que el Estado se somete al Derecho. Muy bonito pero hay algunos problemas:

1- ¿Qué es el Derecho? F. Elías de Tejada lo definía como norma política de contenido ético (es decir, justo) Si el derecho no es justo, no es derecho, se queda en simple y vulgar Ley. De esto, de leyes injustas, sabemos mucho en España.

2- Otro problema es ¿quién hace el derecho? Pues el propio Estado. Poco mérito arguye que el Estado se someta a un derecho –en realidad leyes- que él mismo hace.

3- Cuando al Estado, por la razón que fuere, no le interesa someterse a una determinada ley, ¿qué hace? Pues simplemente la deroga con otra ley posterior. Así, por ejemplo, el Estado de Derecho os garantizaba que os jubilarías con 65 años, y ahora ese mismo Estado –de derecho por supuesto- os dice que os jubilaréis con 67 o lo que le salga de las narices.

Por tanto no vivimos en un Estado de Derecho sino que sobrevivimos bajo un Estado de leyes. O, si se prefiere, no tenemos un Estado de Derecho sino un derecho del Estado.

por yanirecuerdo, en el prestigiado espacio qmunty.com

Para enriquecer el contexto: http://qmunty.com/blog/2010/12/20/roberto-centeno-expone-claramente-nuestra-dramatica-situacion/

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Esta entrada fue creada el Jueves, diciembre 23rd, 2010 a las 4:40 am y está archivada bajo la Categoría Bajo Control, Entradas. Puedes seguir las respuestas con el feed RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio site.


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