Archivo para Julio, 2011

Pues... by El Roto, from coop57.blogspot.com

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La gran cuestión: la desglobalización

Por J. Verstrynge, M. Monereo, M. Candel, S. López Arnal, A. Santamaría y M. Riera
rebelion.org, 30.07.11

Algo se está moviendo. Empezó haciéndolo primero en las profundidades sociales e intelectuales y ahora está aflorando a la superficie. El caso paradigmático es el de los movimientos populares de inspiración 15M. Pero otro movimiento de calado similar está irrumpiendo, trastocando los parámetros clásicos de derecha e izquierda, avanzando en pura transversalidad. Se trata de la cuestión de la des-mundialización, palabra maldita, que ha ido apareciendo bajo apelativos distintos: reciprocidad, proteccionismo, intercambio equitativo, regulación, relocalización… El por qué del retorno al primer plano de este enfoque económico, social y ecológico requiere análisis, reflexión y sobre todo acción.

En el origen de la actual depresión económica hallamos el triunfo, a partir de la década de los 80, del libre-cambio y de la libre circulación de capitales, pilares básicos ambos de una concepción anglosajona e imperial de la economía. La marcha hacia la mundialización sería el corolario de dicho triunfo, hoy transformado en aventura catastrófica. Es conocido que en la base de esta depresión se encuentra la burbuja financiera, producto del credo y de las prácticas ultraliberales que han colocado el planeta a los pies de los detentadores del capital.

Pero hay que remontarse más atrás. En 1945 los USA imponen su moneda para sustituir al «patrón de cambio oro», y fuerzan las políticas. Esto último era lógico dada la formidable sobrecapacidad de producción norteamericana a la que necesariamente había que dar salida. La presencia de la URSS frenó este último pilar de la estrategia norteamericana, mientras que el keynesianismo (por cierto, claramente proteccionista), entonces «tercera vía», «ni, ni», obstaculizaba y regulaba la libertad de circulación de capitales.

Sin embargo, el final del bloque soviético va a cambiar radicalmente el panorama. Sin el enemigo «rojo» enfrente, ni rival serio en Europa (pues la entrada de Gran Bretaña en el Mercado Común va a iniciar el desarme económico del continente), los USA van a poder así imponer su modelo. Se inicia entonces la marcha hacia la mundialización, que esencialmente consiste en un conjunto de políticas basadas en la privatización de los bienes públicos, la desregulación de los controles sociales y estatales del capital y, como antes se ha dicho, la libre circulación de mercancías y capitales y, por ende, el dominio económico y al final político de las grandes transnacionales.

Ahora bien, mundialización, en la óptica imperial anglosajona, equivale a establecer una guerra económica de todos contra todos. Guerra que se va a llevar a cabo en varios ámbitos, pero sobre todo en relación con la remuneración del factor trabajo, convertido en la variable fundamental de todas las políticas de ajuste. En la lógica neoliberal, en un sistema de libre-cambio, los salarios tienden a alinearse a la baja en todos los países y el resultado será la contracción de la demanda y la tendencia a una sobreproducción permanente.

Es lo que Marx llamaba «crisis de realización», característica del sistema capitalista basado en la plusvalía. Un bien producido no le reporta beneficio económico alguno al fabricante hasta que el consumidor lo compra y… lo paga. Había, pues, que sostener el consumo de otra forma, y si –«ortodoxia» ultraliberal por medio– ello implicaba reducir déficit, esa misma «ortodoxia» se inclinó por: «si tu salario no da para tu consumo, entonces ¡¡endéudate!!».

No es que ahí se iniciara la burbuja financiera (ésta es congénita a un sistema en el que los capitales circulan libremente y donde el conjunto de la economía se financiariza cada vez más), pero sí se vuelve hiperbólica, monstruosa. Y como el neoliberalismo dominante impide, en Europa, al Banco Central comprar y emitir deuda por orden de los Gobiernos, a estos sólo les queda endeudarse cada vez más. Y así siguió la noria de la burbuja financiera hasta convertirse en crisis de las deudas soberanas.

Maniatados los Gobiernos por las disposiciones emanadas de Bruselas –a las que previamente se habían comprometido los Gobiernos en sucesivos Tratados–, las consecuencias de la crisis debían recaer necesariamente en los más débiles: los asalariados; los jubilados; los jóvenes; los desempleados.

Nosotros pensamos que hay que atacar el problema en su raíz. Europa –y en países como Francia hay abierta una gran polémica al respecto– debe abandonar el dogma del libre-cambio y empezar a practicar la preferencia comunitaria en el marco de una nueva política económica. No cerrándose cual fortaleza, pero sí protegiendo los sectores económicos sometidos a una excesiva presión exterior. ¿Por qué tendría un continente de centenares de millones de habitantes que descuidar su mercado interior para seguir desgastándose en una guerra económica mundial que en el fondo sólo le concierne tangencialmente?

Medidas proteccionistas adecuadas, bien pensadas, no sólo protegerían a nuestras industrias y sus asalariados frente a una competencia irresistible, sino que, al obligar a absorber nuestros excedentes que ya no irían tanto al exterior, se produciría un aumento de salarios indispensable para impulsar la demanda. El salario dejaría así de ser un mero coste para volver a ser instrumento de crecimiento y de progreso económico. Ello unido a que la relocalización de fábricas, el producir en proximidad, cuadraría con el anhelo ecológico de la población…

Estos planteamientos van más allá de los alineamientos convencionales de la derecha y la izquierda que conocemos. Sugieren la necesidad de construir, en el medio plazo, una formación, democrática y popular, que vea la política desde los de abajo, y que sea desde esa perspectiva desde donde sitúe el debate entre derecha e izquierda y no al revés. Ciertamente se trata de algo que no casa ni con el euroliberalismo dominante ni con el debilitamiento del papel regulador del Estado, ni con la desaparición del poder constituyente de la ciudadanía, es decir, de la soberanía popular.

Los datos están ahí. Según un sondeo francés del 19 de mayo pasado, el 65% de los entrevistados pide que se aumenten los aranceles frente a los productos de los países emergentes. El 80% aboga por una preferencia europea. El 84% considera que la apertura de las fronteras tiene consecuencias negativas sobre el empleo; el 78%, que tiene consecuencias negativas sobre el nivel de los salarios; y el 57%, sobre el precio de los productos de consumo… Y así van sumándose defensores de las tesis proteccionistas, procedentes de muy diferentes tradiciones políticas y económicas. ¿Y en España? Pero no nos equivoquemos, el proteccionismo es sólo un instrumento para una nueva política y no es lo fundamental.

Lo decisivo sería lo que podríamos llamar el “hilo rojo” que une a Robespierre con Marx, es decir, el ¿quién decide?: ¿los grupos oligárquicos del poder económico, eso que llaman eufemísticamente los mercados, o la ciudadanía democráticamente organizada? Lo fundamental es entonces la defensa de la soberanía popular. La democracia entendida como autogobierno de las personas pretende subordinar el mercado a las necesidades sociales y que sea el poder ciudadano quien organice la vida social.

Desmundializar o desglobalizar, como escribió hace tiempo Walden Bello, significa pensar en otro tipo de sociedad social y ecológicamente sostenible que priorice lo local, las relaciones armoniosas con el medio y que haga de la emancipación de los seres humanos el aspecto central de una política pensada para las mayorías sociales. En definitiva, proteger a nuestras sociedades del carácter depredador del capitalismo financiero.

Este texto lo firman: Jorge Verstrynge, Manuel Monereo, Miguel Candel, Salvador López Arnal, Antonio Santamaría y Miguel Riera.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=133195&titular=la-gran-cuesti%F3n:-la-desglobalizaci%F3n-

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Irán, contra, by NK, from icfj.org

Irán, contra, by NK, from icfj.org

Zona de conflicto

Irán abre la bolsa del petróleo, ¿presagio de problemas para Nueva York y Londres?

Por John Daly, Information Clearing House
rebelion.org
iarnoticias, 27.07.11

Para que la nueva bolsa de Irán sobreviva necesita algunos clientes de peso con los cuales Washington no iniciaría una confrontación, y ya tiene uno: China.

Los últimos tres años de recesión global han asestado un fuerte golpe a las ideas capitalistas estadounidenses pregonadas por todo el mundo sobre el valor de los “libres mercados”. Se ha visto que Wall Street es una forma de economía de casino, en la cual banqueros-gángsteres bien informados juegan con el dinero de otra gente, y en última instancia con el del gobierno en forma de rescates. Mientras los republicanos del Congreso, olfateando la victoria en las elecciones presidenciales de 2012, ponen una pistola en la sien del gobierno de Obama y las agencias de calificación crediticia consideran la rebaja de los bonos del gobierno de EE.UU. a la luz del posible default de Washington, muchas ideas en el mundo que previamente parecían imposibles por la dominación de la economía estadounidense están recibiendo un interés renovado.

No es sorprendente que muchos de estos conceptos se originen en países que no están enamorados de la influencia de Washington, tal vez ninguno más señalado que Irán, el miembro del “Eje del Mal” que ha vivido con su economía asediada por más de tres décadas de sanciones dirigidas por EE.UU. Ahora Irán trabaja en un programa que, si tiene éxito, podría ayudar a debilitar la preeminencia del dólar como moneda de reserva del mundo con más eficacia que un filibustero republicano.

¿Cuál es la astuta arma de Irán contra la moneda del Gran Satán? Una bolsa del petróleo en la Isla Kish en el Golfo Pérsico, que ahora ha comenzado a vender petróleo crudo iraní de alta calidad.

Mohsen Qamsari, vicedirector de asuntos internacionales de la Compañía Nacional de Petróleo de Irán, se mostró modesto sobre las capacidades iniciales de la bolsa al decir: “La bolsa de materias primas se ha utilizado como un mecanismo para ofrecer petróleo crudo en la bolsa desde hace mucho tiempo, y ha dado los pasos preliminares, en la medida de lo posible. Considerando los problemas bancarios existentes, no se espera que participen clientes extranjeros en la primera fase de la oferta de petróleo en la bolsa, y esto se hará durante un período de prueba. Se ofrecerá por primera vez en la bolsa petróleo crudo pesado Bahregan de alta calidad, con azufre bajo, con menos acidez. En la primera fase se ofrecerá un embarque de 600.000 barriles.

En vista de que el mundo consume actualmente alrededor de 83 millones de barriles de crudo diarios, las ofertas iniciales de petróleo en la bolsa iraní no influirán ni romperán el mercado, pero representan un intento de un importante productor de petróleo de desviar flujos de ingresos de la Bolsa Mercantil de Nueva York, la mayor bolsa de futuros de materias primas físicas del mundo, que comercia con futuros de referencia West Texas Intermediate y de Intercontinental Exchange, de Londres, que comercia con Brent del Mar del Norte. Todas las operaciones son en dólares, dando efectivamente un monopolio a la moneda de EE.UU.

La Bolsa Kish se remonta a febrero de 2008, cuando en lugar de Teherán se eligió Kish porque se había designado como zona de libre comercio. La Bolsa se estableció para comerciar contratos en euros, riales iraníes y una canasta de otras monedas que no fueran dólares. El año anterior, Irán había solicitado que sus clientes petroleros pagaran en monedas que no fueran dólares. Pero la Bolsa comerció inicialmente sólo en contratos por productos derivados del petróleo, como los que se utilizan como materia prima para plásticos y productos farmacéuticos. Ahora la institución ha dado un paso adelante.

Incluso mientras el Congreso se mantiene insensible ante el efecto de la recesión sobre los puestos de trabajo estadounidenses y la economía, otros han tomado debida nota. El 17 de junio de 2008, hablando ante la 29ª reunión del Consejo de Ministros del Fondo para Desarrollo Internacional de la OPEC, en la ciudad iraní de Isfahán, el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad dijo a los asistentes: “La caída del valor del dólar es uno de los mayores problemas que enfrenta el mundo actualmente. El daño causado ya ha afectado a la economía global, en particular la de los países exportadores de energía… Por lo tanto, repito mi sugerencia anterior de que una combinación de las monedas válidas del mundo debería convertirse en una base para transacciones petroleras, o que los países miembros (de la OPEC) determinen una nueva moneda para las transacciones de petróleo.”

Lo que sería necesario para que la nueva bolsa de Irán sobreviva y florezca son algunos clientes de peso con los cuales Washington lo pensaría dos veces antes de iniciar una confrontación, y Teherán ya tiene uno: China.

China, el mayor comprador del mundo de petróleo crudo iraní, ha renovado sus pactos anuales de importación para 2011. En 2010 Irán suministró cerca de un 12% de las importaciones totales de crudo de China. Según el último informe de la Organización de Aduanas de China, las exportaciones totales de petróleo de Irán a China fueron de 8,549 millones de toneladas entre enero y abril de 2011, un aumento de un 32% en comparación con el mismo período del año pasado. Irán es actualmente el tercer proveedor por su tamaño de petróleo crudo de China, suministrando a China cerca de un millón de barriles diarios.

China simplemente hace caso omiso de los chillidos de Washington sobre sanciones, pero se preocupa por el resultado final, y a menos que Irán haga que sus precios de petróleo sean más atractivos en comparación con suministros competitivos del resto de Medio Oriente o América del Sur, puede ser difícil que el miembro de la OPEC aumente su parte en el mercado chino en rápida expansión.

Aparece la Bolsa de Kish

El embajador chino en Teherán, Yu Hung Yang, al dirigirse a la conferencia comercial Irán-China en esa ciudad el lunes, dijo que el valor de los intercambios comerciales de los dos países aumentó un 55% durante los primeros cuatro meses de 2011 en comparación con el mismo período hace un año, a 13.280 millones de dólares y predijo además que la cifra sobrepasaría los 40.000 millones a fines de año.

Y hablamos de sanciones ¿eh?

Por lo tanto, mientras Washington se prepara para cometer un harakiri político, Irán se prepara para quitarle un poco de brillo capitalista a Nueva York y Londres. Si los chinos deciden comenzar a pagar sus compras iraníes estrictamente en yuan, hay que esperar que el goteo para separarse del dólar en los precios de la energía se convierta en una estampida. Eso debería dar a los políticos de Washington un tema en el cual pensar, aparte del matrimonio gay.

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

http://www.iarnoticias.com/2011/noticias/medio_oriente/0136_iran_bolsa_petroleo_26jul2011.html

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Basta pensar en lo mala que hubiera sido esta crisis si no hubiéramos intervenido. Obama's debt, from freerepublic.com

Basta pensar en lo mala que hubiera sido esta crisis si no hubiéramos intervenido. Obama's debt, from freerepublic.com

Diez razones por las que EEUU repetirá la crisis de 2008

Por Brett Arends, Wall Street Journal
lacartadelabolsa.com, 30.07.11

1. De la última crisis, estamos aprendiendo las lecciones equivocadas. La burbuja inmobiliaria, ¿en realidad fue causada por Fannie Mae, Freddie Mac, la Ley de Reinversión en la Comunidad, Barney Frank, Bill Clinton, los “liberales”, y así sucesivamente? Eso es lo que ahora alega un creciente ejército de personas. Sólo hay un problema. Si es así, ¿cómo es entonces que también hubo una gigantesca burbuja inmobiliaria en España? ¿Y qué decir acerca de las enormes burbujas inmobiliarias en Irlanda, el Reino Unido y Australia? ¿Todo lo provocó Barney Frank? ¿Y las burbujas por toda Europa del Este y otras regiones? Me reiría, pero decenas de millones de personas son engañadas por este artificio que es promovido con el propósito de cubrir a los verdaderos culpables para que puedan escapar. Y está funcionando.

2. Nadie fue castigado. Ejecutivos como Dick Fuld, de Lehman Brothers, y Angelo Mozilo, de Countrywide, junto con muchos otros, se llevaron cientos de millones de dólares en efectivo antes de que el barco se estrellara contra las rocas. Prestamistas depredadores y deshonestos prestamistas hipotecarios hicieron millones de dólares en ganancias ilícitas. Sin embargo, no están en la cárcel. Ni siquiera son sometidos a un proceso penal. Salieron impunes. Como regla general, cuanto peor se haya comportado uno entre 2000 y 2008, mejor ha sido tratado. Y por eso volverán a hacerlo. Está garantizado.

3. Los incentivos siguen siendo deshonestos. La gente ajena al mundo de las finanzas —desde respetados analistas políticos como George Will hasta la gente común— todavía no puede entenderlo. Las reglas de Wall Street no son las mismas que en el resto de la sociedad. El tipo que maneja un banco en Wall Street no está expuesto la misma ecuación de “riesgo/recompensa” que, digamos, un tipo que maneja una tintorería. Tomemos todas nuestras imágenes mentales de la empresa de libre mercado estadounidense y pongámoslas a un lado. Esto es totalmente diferente. Para la gente de Wall Street, si sale cara, ganan, y si sale ceca, vuelven a tirar. Gracias a las acciones restringidas, las opciones, el juego de las bonificaciones, la titularización, estructuras de comisiones, transacciones con información privilegiada, ser “demasiado grande para quebrar” y la responsabilidad limitada, se les paga para comportarse de forma imprudente y pierden poco —o nada— si las cosas salen mal.

4. Los árbitros son corruptos. Se supone que tenemos un sistema de libre empresa amparado en la ley. Con un único problema: los jugadores pueden sobornar a los árbitros. Imaginemos que eso ocurriera en la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por sus siglas en inglés). Los bancos y otros sectores colman de enormes cantidades de dinero al Congreso, los presidentes y todo el establishment de ayudantes, asesores y parásitos de Washington. Lo hacen a través de contribuciones de campaña. Lo hacen a través de US$500.000 en honorarios por conferencias y privilegios en una mesa de directorio a la hora del retiro. Y lo hacen gastando fortunas en grupos de lobby así uno sabe que si se portan bien cuando están en el gobierno, también pueden obtener un trabajo de US$500.000 al año como cabildero al jubilarse. ¿Qué tan grandes son los sobornos? El sector financiero gastó US$474 millones sólo en lobby el año pasado, según el Center for Responsive Politics (una organización independiente y sin fines de lucro con sede en Washington DC).

5. Las acciones se han disparado otra vez. El índice de Standard & Poor’s 500 se duplicó desde los mínimos de marzo de 2009. ¿No es una buena noticia? Bueno, sí, hasta cierto punto. Porque es cierto que en gran parte se debe al deterioro del dólar (cuando el dólar baja, Wall Street sube, y viceversa). Y nos olvidamos de que hubo enormes alzas en Wall Street en el marco de los mercados bajistas de las décadas de 1930 y 1970, al igual que en Japón en la de 1990. Sin embargo, el auge del mercado, dirigido en especial hacia las acciones más riesgosas y de peor calidad, aumenta los riesgos. Deja a los inversionistas menor margen para las sorpresas positivas y mucho más lugar a la decepción. Y las acciones no son baratas. La rentabilidad por dividendo en el S&P es sólo de 2%. De acuerdo con una medición de largo plazo —“la teoría de la q de Tobin”, que compara los precios de las acciones con el costo de reposición de activos de la empresa— las acciones están ahora cerca de 70% por encima del promedio de las valoraciones. Además, en EE.UU. tenemos el envejecimiento de la población del “baby boom” de posguerra, que todavía tienen muchas acciones y que van a venderlas a medida que se acerquen a la jubilación.

6. La bomba de tiempo de los derivados es más grande que nunca, y en cuenta regresiva.
Justo antes del colapso de Lehman, en lo que ahora llamamos el punto más alto de la última burbuja, las empresas de Wall Street llevaban riesgosos derivados financieros en sus libros, por un valor astronómico de US$183 billones (millones de millones). Eso representaba 13 veces el tamaño de la economía de Estados Unidos. Si suena una locura, lo era. Desde entonces, hemos tenido cuatro años de pánico, una presunta reforma y el retorno a la sobriedad financiera. Ahora bien, ¿a cuánto asciende cifra ahora? Unos US$248 billones. En serio. Ah, los buenos tiempos.

7. El antiguo régimen está al mando.
Me tengo que reír cada vez que escucho a los republicanos despotricar porque Obama es “liberal” o “socialista” o comunista. ¿Están bromeando? Obama es un Bush. Un poco más parecido al más viejo que al más joven. Pero veamos quiénes siguen manejando la economía: Bernanke. Geithner. Summers. Goldman Sachs. J.P. Morgan Chase. Hemos tenido al mismo establishment a cargo desde al menos 1987, cuando Paul Volcker se retiró como presidente de la Reserva Federal. ¿Cambio? ¿Qué “cambio”? (E incluso lo poco que teníamos era demasiado para Wall Street, que en 2010 se compró un Congreso nuevo y más obediente).

8. Ben Bernanke no entiende su trabajo. El presidente de la Reserva Federal hizo una asombrosa admisión en su primera conferencia de prensa. Citó el auge del índice Russell 2000 de acciones riesgosas con pequeña capitalización como una señal de que el “relajamiento cuantitativo” había funcionado. La Reserva Federal tiene por ley un doble mandato: bajar la inflación y bajar el desempleo. Ahora, al parecer, tiene una tercera obligación: impulsar la cotización de las acciones de Wall Street. Esto es una locura. Se termina bien, me sorprenderé.

9. Estamos apalancando como locos. ¿Busca de una “burbuja crediticia”? Ya estamos en ella. Todo el mundo sabe acerca de la disparatada deuda federal, y del riesgo de que el Congreso no eleve el techo de la deuda. Pero eso es sólo una parte de la historia. Las corporaciones de EE.UU. han tomado prestado US$513.000 millones en el primer trimestre. Están pidiendo el doble de préstamos que a fines del año pasado, cuando la deuda corporativa ya estaba en alza. Los ahorristas, desesperados por obtener ingresos, van a comprar casi cualquier tipo de bono. No sorprende que los rendimientos de los bonos de alto rendimiento se hayan derrumbado. Basta de hablar acerca de que hay “efectivo en los balances”. Las corporaciones estadounidenses no financieras en general están profundamente endeudadas, en el orden de los US$7,3 billones. Eso es un nivel récord, y un aumento de 24% en los últimos cinco años. Y cuando se suman deudas de los hogares, la deuda pública y las deudas del sector financiero, el nivel de deuda alcanza al menos los US$50 billones. Más apalancamiento implica más riesgo. Es algo que está en la primera página de los manuales de economía.

10. Las sobras de la economía real en el tanque. La segunda ronda de relajamiento cuantitativo no ha conseguido nada notable a excepción de bajar el tipo de cambio. El desempleo es mucho, mucho más alto que lo que dicen las cifras oficiales (por ejemplo, incluso la letra chica del Departamento de Trabajo de EE.UU. admite que uno de cada cuatro hombres de mediana edad carece de empleo a tiempo completo, lo que es asombroso). Nuestro déficit de cuenta corriente es de US$120.000 millones al año (y no se ha registrado superávit desde 1990). Los precios inmobiliarios están en caída, sin recuperarse. Los salarios reales están estancados. Sí, la productividad aumenta. Pero eso, irónicamente, también ayuda a reducir el empleo.

Seguro que sabe lo que dijo George Santayana (filósofo español-estadounidense) sobre las personas que olvidan el pasado. Pero somos incluso aún más tontos. Estamos condenados a repetir el pasado no porque lo hayamos olvidado, sino porque nunca hemos aprendido las lecciones.

Fuente: Citado por Carlos Montero en La Carta de la Bolsa.

http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/diez_razones_por_las_que_eeuu_repetira_la_crisis_de_2008

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Alta en el cielo, from fondosypantallas.com

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Así termina la vida y comienza el sobrevivir

El texto que se reproduce, ampliamente difundido, y calificado como “la declaración más hermosa y profunda que jamás se haya hecho sobre el medio ambiente”, se supone escrito en 1855.Su autoría se atribuye al jefe Seattle de la tribu Suwamish de los territorios del noroeste de los Estados Unidos que ahora forman el Estado de Washington, aunque hay suposiciones sobre la intervenciòn de un tercero en la redacciòn final. Se trata, no obstante, de la voluntad expresa en una carta enviada al presidente Franklin Pierce en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Suwamish.

El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras.

El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomar nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas.

¿Cómo podeís comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podríais comprarlos a nosotros? Lo decimos oportunamente. Habéis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y en la experiencia de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta la memoria del hombre piel roja. Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar por las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las crestas rocosas, las savias de las praderas, el calor corporal del potrillo y del hombre, todos pertenecen la misma familia.

Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington manda a decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Mas ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son, y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras deberéis recordar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que daréis a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que él necesita. La tierra no es su hermano sino un enemigo. Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él las sepulturas de sus padres sin que le importe. Despoja de la tierra a sus hijos sin que le importe. Olvida la sepultura de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a su madre la tierra, y a su hermano el cielo como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fueran corderos y cuentas de vidrio. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras de sí sólo un desierto.

No lo comprendo. Nuestra manera de ser es diferente a la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace doler los ojos al hombre de piel roja. Pero quizás sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el rozar de las alas de un insecto. Pero quizás sea así porque soy un salvaje y no puedo comprender las cosas. El ruido de la ciudad parece insultar los oídos. ¿Y qué clase de vida es cuando el hombre no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la laguna? Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo. Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cala del lago y el olor del mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos.

El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre muchos días agonizante se ha vuelto insensible al hedor. Mas, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas sagradas como un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera.

Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición: que el hombre blanco deberá tratar a los animales de estas tierras como a sus hermanos. Soy un salvaje y no entiendo otro modo de conducta. He visto a miles de búfalos pudriéndose sobre las praderas, abandonados allí por el hombre blanco que les disparó desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo cómo el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo al que sólo matamos para poder vivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales hubiesen desaparecido el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que ocurra a los animales pronto habrá de ocurrir también al hombre.

Todas las cosas están relacionadas entre sí.

Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de la vida de nuestros antepasados. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen sobre el suelo se escupen a sí mismos.

Esto lo sabemos: la tierra no le pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a la familia.

Aún el hombre blanco -cuyo dios se pasea con él y conversa con él de amigo a amigo. no puede estar exento del destino común. Quizás seamos hermanos después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro dios es su mismo dios. Ahora pensáis que quizás sóis dueños de nuestra tierra: pero no podréis serlo. El es el dios de la humanidad y su compasión es igual para el hombre de piel roja como para el hombre blanco. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus.

Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos sean exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes.

¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza el sobrevivir.

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I some sorry, boy. Fallen son, from unclewalker.blogspot.com

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Los yanquis en defol

Por Jorge Altamira
PO 1187
po.org.ar, 28.07.11

Hace tiempo que Estados Unidos se encuentra en cesación de pagos (‘default’). La deuda pública federal es de 14 billones de dólares -un ciento por ciento del PBI; el déficit fiscal del ejercicio 2011 supera el 10% de ese producto, en las cercanías de los dos billones de dólares. El cómputo de la deuda pública no incluye a los Estados de la federación y a los municipios -muchos de los cuales, entre ellos el Estado de California, ha dejado de pagar sus cuentas en dólares para hacerlo en una suerte de moneda local, un certificado denominado IOU.

La ruleta

Estados Unidos ha dejado de pagar su deuda pública hace bastante tiempo, porque solamente la renueva. La causa principal de su crecimiento es la acumulación de intereses que se pagan con la emisión de deuda nueva. La tasa de ese crecimiento de la deuda supera la del PBI -por eso ha pasado del 62 al 100% en el curso de cuatro años.

De modo que cuando se dice que Estados Unidos podría incurrir en defol, se oculta que ya lo ha hecho. La potencia capitalista más importante está en cesación de pagos, el valor de su deuda en el mercado no tiene nada que ver con la realidad. La cotización de la deuda pública disimula la desvalorización del dólar, la moneda que se usa como referencia mundial.

Si se valuara la deuda norteamericana en términos de francos suizos, ni qué decir en términos de la cotización del oro, quedaría claro que ya ha sufrido una desvalorización suficiente como para ser declarada deuda basura o en default. La deuda pública norteamericana vale, en términos de oro, el 12% (un 88% inferior) con referencia a 2005 (lo que cayó la deuda de Argentina, en 2002, en términos de dólares).

Una disposición legal fija, sin embargo, un techo al endeudamiento en que puede incurrir Estados Unidos, que el Congreso va subiendo cada vez que se llega al tope. Es lo que ocurre ahora con el techo de los 14 billones. Pero Estados Unidos no va a dejar de seguir pagando su deuda impagable ni de renovar la deuda que va venciendo. La Constitución misma le exige honrar la deuda pública, aunque no le prohíbe devaluarla, claro, recurriendo a la desvalorización de la moneda.

Al llegar al techo sin obtener una autorización del Congreso para subirlo, el gobierno dejará de pagar gastos sociales y hasta salarios, o suspender y despedir personal, pero seguirá con la ruleta financiera. Esta situación muestra el condicionamiento que impone el capital financiero al conjunto de la economía capitalista, en contraste con lo que ocurría en el siglo XIX, cuando los Estados enfrentaban sus crisis mediante el defol y la ruina de los acreedores.

Entre Boudou y los chinos

La deuda pública norteamericana tiene, sin embargo, algunas características explosivas. La más importante es que el cincuenta por ciento de ella se encuentra en manos extranjeras -bancos centrales y tenedores privados. Una inflación interna puede disminuir (desvalorizar) esa deuda en relación con los precios de otros activos en el interior del país y operar como una transferencia de valor entre los tenedores de diferentes formas de capitales.

Los acreedores internacionales (China, Japón, Alemania, Brasil) podrían recurrir a deshacerse de los bonos y títulos públicos en su poder, y desplomar el mercado de capitales norteamericano y el comercio internacional. Como el perjuicio para los acreedores sería enorme, el manejo de la deuda pública sería el disparador de una crisis política mundial.

Otra característica es que el Banco Central norteamericano -siguiendo en esto al maestro Boudou- ha estado comprando la deuda de corto plazo, de modo que tiene hoy en sus arcas el 60% de ella. Esta medida inyectó dólares en los bancos y redujo el monto de deuda en circulación, o sea que redujo la oferta de títulos públicos para sostener su cotización -una expresión de que la deuda es impagable y de que su valuación en el mercado es ficticia.

El gobierno de Obama tiene la opción de suspender el pago de esa porción de la deuda, o sea convertirla en circulante para reactivar la economía. Esto, sin embargo, no sólo desataría una reacción interna de los grandes bancos sino, con seguridad, una salida de capitales.

Obama pretende que el Congreso suba el techo del endeudamiento, a cambio de lo cual promete reducir el déficit en seis años. Los republicanos se oponen, con dos planteos: que el aumento del techo cubra un año financiero solamente y que la reducción del déficit sea mayor que la prometida por Obama y con acento en la poda de los gastos sociales.

La prensa presenta la crisis de la deuda como un enfrentamiento entre dos variantes del ajuste o como una competencia frente a las elecciones de 2012, o como un resultado de la presión de la derecha en el partido republicano, pero relegan la evidencia de la inviabilidad del presente cuadro financiero de Estados Unidos -o sea de la obligación de hacer lo que ya muchos admiten para Grecia: la declaración de un defol.

Yanquis y helenos

En el estadio actual del desarrollo financiero del capitalismo, el valor de una moneda lo determina la cotización de la deuda pública. La deuda norteamericana es el anteúltimo refugio del capital frente a la crisis; el refugio último, el oro, sería, precisamente por eso, el detonante de un derrumbe mundial, porque privaría a los Estados de los medios para financiarse. El defol de Estados Unidos pone de manifiesto el carácter universal del derrumbe de Grecia.

El capitalismo ha llegado a una concentración tan enorme de los recursos económicos que podría salir de esta crisis con un gasto planificado gigantesco, que elevaría la producción y el movimiento comercial, y con ellos las finanzas públicas. El problema es que esos recursos están concentrados en manos privadas, que operan en función de sus propios intereses, y que el capital financiero ocupa la cúspide de esa concentración económica.

Por eso, la salida del gasto impone la nacionalización, la usurpación de la propiedad capitalista por el Estado capitalista. En contra de esta tendencia, la crisis, por esto, ha propiciado el florecimiento de un mercado incendiario: el de los seguros contra default, que apuestan a que se produzca una cesación de pagos de los Estados, como si las compañías que venden esos seguros pudieran cumplir con los compromisos en el caso de un estallido.

Al ingresar al quinto año de la crisis, todos los fundamentos del capitalismo han sido puestos en cuestión.

http://po.org.ar/articulo/po1187073/los-yanquis-en-defol

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