Archivo para Mayo, 2011

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Las noches calientes de los pueblos de España

Por Jorge Altamira
Especial para argenpress.info, 27.05.11

Las interpretaciones de los procesos políticos parecen desfallecer cuando encaran la situación de España. Decenas de miles de personas ocupan los centros de las principales ciudades -desafiando las órdenes de desalojo de la policía- para reclamar el fin del sistema político cuando culmina una campaña electoral que dará el triunfo a la derecha, la cual encarna más que nadie a ese sistema, pues representa la herencia del franquismo y la antediluviana institución clerical, y que -como valor agregado- es una punta de lanza del capital financiero español, que exige un rescate de la bancarrota capitalista a costa del sufrimiento de las grandes masas.

En la movilización sin precedentes de todos los pueblos del Estado español, están notoriamente ausentes la UGT y Comisiones Obreras, dos de las organizaciones históricas de la clase obrera, cuya burocracia se ha asociado a la política de liquidación de los derechos laborales, incluidas las jubilaciones. Los sindicatos fueron incapaces de enviar mensajes de solidaridad política a los manifestantes y ocupantes, y se inmolaron hasta el final en el apoyo al gobierno del Estado. Estamos ante una manifestación del desarrollo de las características subjetivas de la crisis mundial en todas sus contradicciones. España anticipa un verano caliente con sus deliberaciones y manifestaciones nocturnas -un ‘invento’ del Argentinazo.

Lo que viene ocurriendo, sin embargo, no es una novedad, sino una reposición. En 2004, también una movilización popular excepcional violentó toda la reglamentación que rige las vísperas de las elecciones como respuesta a una provocación del gobierno de Aznar, del PP, ante un atentado terrorista y dio vuelta un resultado electoral en 48 horas, otorgando la victoria al PSOE. Recientemente, cuando comenzó la política del ajuste, las bases del subterráneo paralizaron los servicios en forma fulminante -para pavor de Rodríguez Zapatero, la burguesía y la burocracia sindical. El conformismo que se adjudica a las masas de España desde el ingreso del país a la entonces Comunidad Europea es interrumpido en forma brusca y sucesiva por estallidos populares, que obligan al poder a componendas y virajes hasta el estallido siguiente.

La curva general crece, sin embargo, en amplitud y repercusión. Las manifestaciones que están en curso incorporan una novedad de peso: son la primera respuesta masiva a la bancarrota capitalista y adelantan el escenario de luchas que diseñan la inminente cesación de pagos de Grecia y la ruptura en la cúpula dividida de la Unión Europea. El Banco Central de Europa acaba de amenazar con un boicot a la deuda pública de los países que reestructuren o refinancien sus deudas. Es otra forma de decir que aboga por la expulsión de los Estados quebrados de la zona monetaria del euro -y, por carácter transitivo, de la Unión Europea.

La victoria del franquista PP (que es franquista lo prueba su violenta oposición a investigar los crímenes cometidos en la guerra civil y su asalto al juez Baltazar Garzón) impresiona bastante menos que el derrumbe del PSOE: ganó 400 mil votos contra una pérdida de dos millones de su rival. O sea que, a cuentagotas, la hemorragia ‘socialista’ se desparramó hacia partidos regionales y otros, donde se destaca la perfomance espectacular de la coalición independentista Bildu, en el País Vasco, que se llevó el 25% de los votos y la totalidad de los municipios.

De todos modos, si existe una ruptura de la tendencia a apoyar a los partidos tradicionales, ella se manifestó en forma incipiente. Los movilizados en ningún momento llamaron a la abstención o al voto en blanco, una expresión de la ausencia de homogeneidad política. Pero la ocupación extraordinaria de plazas públicas le quita relevancia anticipada a los resultados electorales, como ocurrió en Argentina con posterioridad a las elecciones de octubre de 2001 -donde también se manifestó una ruptura incipiente con el régimen político.

A fuerza de poner un signo igual entre las elecciones y la tendencia subjetiva de las masas, los observadores y los políticos confunden la representación formal con la realidad -ni sospechan que esta última ya amenaza con llevarse puesta a la primera. A quienes se apuran en adjudicar a las asambleas populares el consabido mote de la ‘espontaneidad’, respondemos que los programas que han hecho circular plantean la nacionalización de la banca y la reestatización de las empresas que han sido privatizadas. El solo cumplimiento de este punto llevaría a la confiscación de la burguesía española. Las asambleas han votado, asimismo, la organización de asambleas barriales que, si fructifican, establecerán lazos con los comités o comisiones de fábricas y empresas.

El entramado de las contradicciones en España se manifiesta ahora en una dicotomía elemental: el gobierno del PSOE no puede continuar, pero España no tiene condiciones de atravesar una campaña electoral y menos de consagrar un gobierno del PP. El comando mayor de la UE y del BCE exige que siga Rodríguez Zapatero, incluso porque no confía en los ‘populares’, ya que en su seno operan tendencias al distanciamiento y hasta la separación de la UE, así como tendencias pro-norteamericanas, que esperan el rescate de Estados Unidos y de ningún modo de Alemania.

El fiel de la balanza en esta crisis lo tiene la catalana Convergencia e Unió, el partido de la gran burguesía de Cataluña, firme aliado del capital alemán, que cuenta con los votos parlamentarios para decidir la continuidad o no de Rodríguez Zapatero. Pero como dicen los asambleístas, España no está gobernada, en última instancia, por el parlamento, sino por los ‘mercados’ -y los ‘mercados’ están a punto de irse de nuevo al diablo de donde nunca salieron. Los acontecimientos extraordinarios vividos por una parte de los pueblos de España en las últimas semanas constituyen una anticipación del derrumbe inminente de los planes de rescate y una preparación para hacerle frente. La iniciativa histórica ha pasado a los explotados.

http://www.argenpress.info/2011/05/las-noches-calientes-de-los-pueblos-de.html

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Baby hippo with its mother, from acuteaday.com

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La revolución árabe según Hegel y Emmanuel Todd

Por Alfredo Jalife-Rahme
educacioncontracorriente.org, 25.05.11

No podíamos dejar en el tintero la excepcional entrevista del pensador francés Emmanuel Todd a Der Spiegel (20/5/11).

A diferencia de David P. Goldman (alias Spengler), quien peca de perturbador sectarismo israelocéntrico en sus tóxicas columnas de Asia Times y usa la demografía para justificar indefectiblemente las exacciones del Estado judío, sea cual fuere la circunstancia, Emmanuel Todd es un universalista a carta cabal: no solamente es un profesional de la demografía con visión histórica, sociológica y humanista, sino que, aún mejor, se encuentra en las antípodas del manual de guerras religiosas El choque de civilizaciones de Samuel Huntington, al demostrar que, al contrario, el mundo tiende a “la convergencia (al rendez-vous) de las civilizaciones”.

Lo descubrí con su libro La ilusión económica: el estancamiento de las sociedades desarrolladas, de 1998, y lo volví a encontrar, en ese rendez-vous de las ideas universales, con un libro excepcional, Después del imperio: la quiebra del orden estadunidense (¡escrito en 2001!), donde vaticinó, temeraria pero correctamente, el “resurgimiento de Rusia”.

Ya había vaticinado 15 años antes el derrumbe del régimen soviético.

El politólogo (formado en París) e historiador (consolidado en Cambridge) Emmanuel Todd se considera un “hegeliano empírico” y reconoce el curso universal de la historia, más allá de aldeanismos y sectarismos fisíparos.

¡De la etapa gloriosa de Hegel a la degenerescencia de Huntington, ya no se diga el grotesco nipón-estadunidense Fukuyama (el sepulturero histérico de la historia), cómo se ha degradado el pensamiento “occidental”!

Por pudor no cito a otros locales seudopensadores latinófobos e israelocéntricos que pululan estéril y cacofónicamente en los multimedia del neoliberalismo global.

Con sus ilustres e universales antecedentes exitosos, vale la pena escuchar los puntos de vista de Emmanuel Todd, a mi juicio, una de las pocas voces autorizadamente valiosas de “Occidente” (en pleno oscurantismo ideológico), para analizar científicamente la revolución árabe.

Emmanuel Todd aduce (en forma menos reduccionista a lo común) que las estructuras familiares y los factores de población y política educativa son más importantes que el sistema económico.

Cuatro años antes Emmanuel Todd –con la coautoría de Youssef Courbage– se había adelantado a la extática “revolución del jazmín” en su otro imprescindible libro Convergencia (sic) de civilizaciones: la transformación de las sociedades islámicas en el mundo, que versa sobre la inevitabilidad de la revolución árabe.

No dista mucho de mis recientes posturas públicas (guardando las proporciones): “las raíces demográficas de la revolución árabe” como consecuencia del incremento del nivel educativo y la rápida disminución de la natalidad. Sobre el “fantasma de Bin Laden” se burla sarcásticamente que “Al Qaeda ya estaba muerta”.

Comenta humildemente que su labor es como la de “los geólogos que compilan las señales de un terremoto inminente o de una erupción volcánica”, aunque no se pueda predecir su exactitud temporal ni su severidad.

Se basó en tres indicadores para su cálculo probabilístico: 1) el rápido incremento en la educación, en particular, de las mujeres; 2) el descenso de la natalidad y 3) una declinación significativa de la tasa de endogamia, en particular el matrimonio entre primos hermanos.

Los tres factores exhiben que “las sociedades árabes estaban en el camino hacia la modernización cultural (sic) y mental (¡súper sic!), en cuyo trayecto el individuo se vuelve más importante como entidad autónoma”.

¿Cavaron su propia tumba los mismos sátrapas del mundo árabe al haber propiciado, involuntaria o voluntariamente, el andamiaje de las estructuras transformativas, o todo fue producto de la modernización global? Ambas, a mi humilde entender.

Refiere que sus consecuencias desembocan en “la transformación del sistema político, una ola expansiva de democratización y la conversión de los sujetos en ciudadanos“. Viene una aseveración nítidamente hegeliana: “aunque esto sigue las tendencias globales, puede tomar algún tiempo”.

Compara la revolución árabe con las revueltas europeas de 1848, más que con el estereotipo muy trillado de la caída del Muro de Berlín de 1989: “una clásica reacción en cadena, pese a las diferencias regionales mayores”.

Sentencia que “las revoluciones usualmente estallan durante fases de crecimiento cultural y declive económico”, cuando “el desempleo y la frustración social fomentan convulsiones”.

Como consagrado demógrafo considera que “la variable principal es la tasa de alfabetización más que el PIB per cápita” (la fijación neoliberal), como demostró el historiador británico Lawrence Stone en las revoluciones de los siglos XVI y XVII en Gran Bretaña: “su umbral crítico es entre 40 y 60 por ciento”.

El papel de las mujeres jóvenes ha sido determinante tanto en el control de su natalidad como en su participación destacada en las revueltas.

Mientras la previa generación fue muy prolífica –lo que explica su explosividad al corte de caja de hoy–, pero, en forma dinámica, “la tasa de natalidad ha decaído dramáticamente a la mitad”: de 7.5 hijos por mujer en 1975 a 3.5 en 2005. Entre las mujeres académicas la tasa de natalidad se encuentra por debajo de 2.1.

En su desencadenamiento primigenio, ¿es la revolución hegeliana, genuinamente femenina y juvenil, ante todo ginecológica y obstétrica?

Desmonta prejuicios aldeanos sobre el Islam, muy socorridos por los fanáticos de Huntington, e invita a rebasar las apariencias del pleito sobre el porte del velo para enfocarse en las estructuras: “según la ley de la historia, el progreso educativo y el declive en la tasa de natalidad son indicadores de creciente secularización y racionalización. El islamismo es una transitoria reacción defensiva (sic) al choque de la modernización y no constituye el punto final de la historia. Para el mundo islámico su punto final es universal”.

Profiere un axioma asombroso: “la condición para cualquier modernización es la modernización demográfica”, que “va de la mano con la declinación en la religiosidad practicada”.

A su juicio, ocurre ya “una desislamización de las sociedades árabes, una desmitificación del mundo, como la llamó Max Weber, y continuarán inevitablemente (¡súper sic!), así como la descristianización sucedió en Europa”.

La visión de Emmanuel Todd es sacudidora: las revueltas árabes constituyen “crisis de la modernización que desestabilizan a las clases gobernantes. El hecho de que las turbulencias en la región coincidan con el avance del fundamentalismo es un fenómeno clásico (¡súper sic!). Duda y fanatismo son dos caras del mismo desarrollo, como sucedió en la esfera intelectual europea” sobre el debate acerca de la existencia de Dios entre Descartes (y su cogito dubitativo) y el matemático Pascal (un jansenista fundamentalista).

Tiene que ser imponentemente destacada la obligada réplica –en el sentido de “la convergencia de las civilizaciones” y la unicidad universal del género humano, lejos de los primitivismos sectarios– de parte de los intelectuales de Medio Oriente a las tesis hegelianas de Emmanuel Todd, no solamente sobre la revolución árabe sino, por encima de todo, sobre el devenir del Islam.

http://www.educacioncontracorriente.org/index.php?option=com_content&view=article&id=24258%3Ala-revolucion-arabe-segun-hegel-y-emmanuel-todd-alfredo-jalife-rahme&catid=14%3Amaestros&Itemid=61

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Hagan sus apuestas, from market-melange.com

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El papel de los hedge funds: desigualdad e inestabilidad financiera

Por Alberto Garzón Espinoza
agarzon.net, 24.05.11

Los hedge funds, conocidos como fondos de cobertura o fondos de inversión libre, son un tipo de fondos de inversión colectiva que no están apenas sometidos a regulación y que precisamente por ello han jugado un papel crucial en prácticamente todas las crisis financieras desde los años noventa. Debido a su relativa complejidad son plenamente desconocidos para la mayoría de la población. Una población que es, paradójicamente, la principal afectada por la actuación de estas entidades financieras. Para evitar que eso siga siendo así en este artículo trataré de arrojar suficiente luz, por supuesto siguiendo el estilo pedagógico de siempre, en el oscuro mundo de los hedge funds.

El funcionamiento de los fondos de inversión colectiva es la recogida de dinero de muchas fuentes (personas individuales, ahorro empresarial o incluso de otros fondos) y la inversión del mismo en cualquier producto financiero (acciones, por ejemplo). Al cabo de un tiempo, cuando ha habido un beneficio y el dinero se ha revalorizado, el fondo devuelve a los propietarios últimos el nominal (el dinero invertido) más los intereses, quedándose el banco con una importante comisión.

Origen

El primer hedge fund reconocido como tal se constituyó en 1949 en EEUU, pero su expansión más importante ha tenido lugar desde la segunda mitad de los años noventa. Los hedge funds se distinguen del resto de fondos de inversión colectiva precisamente en su agresividad y exposición al riesgo. Por un lado no tienen limitaciones regulatorias de ningún tipo, y por otro lado suelen mantener posiciones muy elevadas de apalancamiento (operaciones realizadas con fondos ajenos, por ejemplo préstamos). Esto significa que cualquier fondo de inversión puede realizar operaciones no con su dinero sino con tanto dinero prestado como quiera. En caso de beneficio la rentabilidad es mucho más alta, pero en caso de pérdida el problema es también gravísimo y muy contagioso (los impagos se suceden unos a otros).

Los hedge funds además son gestionados por profesionales que en gran parte vuelcan sus ganancias como inversión en el mismo hedge fund, comprometiéndose de forma más intensa con el futuro del fondo. Como consecuencia de todas estas características los hedge funds suelen arrojar altos niveles de rentabilidad.

Cómo y dónde está constituido un hedge fund

Los hedge funds son gestionados por profesionales y tienen barreras de entrada muy altas para los inversores, alcanzando en muchos casos el millón de dólares, aunque en todo caso depende de la regulación concreta del territorio en el que se constituye. Estas barreras de entrada son muy altas precisamente a causa del también alto riesgo que conllevan las operaciones financieras que realizan los hedge funds. Los reguladores buscan proteger a los pequeños inversores y consideran que la mejor forma es elevando las barreras, mientras que desde la órbita más liberal se considera que hay que rebajar esas barreras para hacer partícipe a la mayor población posible del beneficio de los hedge funds.

Los hedge funds tienen por lo tanto un mínimo de actores: los inversores, los gestores y las empresas que les ofrecen servicios. En cuanto a los inversores, actualmente la mayoría son otros fondos de inversión colectiva (incluso otros hedge funds), empresas transnacionales y por supuesto millonarios.

Además, el territorio de ubicación suele ser distinto del territorio de gestión. En efecto, el 60% de los Hedge Funds en 2010 estaban localizados en paraísos fiscales (de hecho el 37% del total de hedge funds están en las Islas Caimán y el 27% en Delaware, es decir, Estados Unidos). La constitución en un paraíso fiscal también incrementa la rentabilidad porque disminuye los costes de las operaciones (intereses, registros, etc.). En cuanto a la gestión el 80% está en territorio estadounidense (concretamente el 41% está en Nueva York), y la gran mayoría del resto está en Londres. Los hedge funds tienen sabor anglosajón.

Pero también tienen sabor a banca. Porque los gestores de estos fondos son lógicamente los bancos, y además también son ellos quienes ofrecen servicios especializados a los hedge funds. Y según todas las estadísticas estamos ante un negocio cada vez más concentrado, precisamente como consecuencia de la crisis.

En definitiva, como todo fondo de inversión colectiva, el objetivo de un hedge fund es revalorizar el dinero depositado por los inversores, y para ello se acude a todos los mercados financieros (acciones, deuda privada, deuda pública, futuros, etc.) buscando rentabilidades. El objetivo es especular, y para eso prácticamente todo vale.

Estrategias de hedge funds

Las estrategias que usan los hedge funds pueden variar entre unos y otros, pero todas buscan “explotar” las oportunidades de hacer beneficios en los mercados financieros. Y todas son, en cierto sentido, apuestas. Suelen ser estrategias complejas, pero a veces pueden ser tan sencillas como apostar que los tipos de intereses de los bonos privados y los bonos públicos van convergiendo [1]. La forma habitual de apostar de los hedge funds es la de alternar posiciones cortas con posiciones largas.

Tomar una posición corta (short) significa que la apuesta es “pensar que el precio va a bajar”. Por ejemplo, un hedge fund puede vender sus acciones hoy y comprarlas mañana cuando hayan bajado. Como se vende hoy más caro de lo que se comprará mañana hay beneficio. Una posición corta desnuda (naked short) es lo mismo pero en el caso de que se esté vendiendo algo que no se tiene [2]. Por ejemplo, vendemos al precio de hoy para entregar pasado mañana y esperamos que mañana valga mucho menos. Mañana compramos y lo entregamos pasado mañana, haciendo el beneficio.

Una posición larga es apostar a que “el precio va a subir”, que es a lo que estamos acostumbrados. Si se combinan ambas posiciones en diferentes mercados se pueden incrementar los beneficios. Por ejemplo, de la venta que hicimos en la posición corta recibiremos un dinero que podremos invertir mientras en una posición larga. El dinero nunca duerme.

Historia: hedge funds, crisis y especulación

El caso más conocido de un hedge fund es el del Long-Term Capital Management (LTCM), gestionado por un equipo de profesionales que incluía a dos premios nobel de economía, y entre sus inversores incluso había bancos centrales. Las rentabilidades netas fueron del 42’8% en 1995, del 40’8% en 1996 y del 17’1% en 1997, y el apalancamiento era de 30 a 1 (Vilariño, 2000). En 1998 las arriesgadas y complejas operaciones del hedge fund se enfrentaron con la moratoria de la deuda rusa, y las pérdidas fueron muy severas. Finalmente la acción del Banco la Reserva Federal de Nueva York, que presionó a un conjunto de grandes inversores para salvar al banco, evitó males mayores.

Pero otros casos son también espectaculares y reflejan igualmente el signo de los tiempos. El primero que merece la pena apuntar es el de George Soros, quien utilizó su hedge fund para especular contra la libra esterlina. Primero George Soros pidió prestado 15.000 millones de libras esterlinas, y las cambió sigilosamente a dólares. El objetivo de Soros era apostar a corto con las libras, es decir, apostar a que perderían valor. Cuando tenía todo preparado y quiso atacar se las arregló para que fuera muy sonado: convocó a los medios y anunció que estaba convencido de que la libra caería. Entonces vendió masivamente sus libras prestadas y envió así la señal al mercado de que la libra caía de verdad (en efecto, la venta masiva, sumada al miedo del resto de tenedores de libras, hizo que cayera). El gobierno británico respondió con todas sus armas de política monetaria, pero tras gastar más de 50.000 millones de dólares tuvo que rendirse: los especuladores le habían vencido. Con la libra por los suelos Soros compró 15.000 millones de libras (que ahora valían muchos menos dólares) y las devolvió (era un préstamo). Las ganancias fueron descomunales, y la enseñanza más: un especulador, uno solo, podía hundir a un país entero [3].

La crisis asiática de los noventa da muchos más ejemplos de esto, y la reciente crisis de deuda pública aún más. Nos enseña que unos pocos especuladores, contados con los dedos pero administrando ingentes cantidades de dinero, pueden derribar países y configurar ellos solos las políticas económicas.

Rentabilidad y evolución actual

Por todo, los hedge funds obtienen mayor rentabilidad en escenarios revueltos, ya que no hay nada peor para un fondo de inversión colectiva que la no existencia de espacios para especular. Ahora bien, escenarios de incertidumbre generalizada o crisis colectiva pueden ser también su propia tumba. Además, como decía antes, el contagio de las pérdidas puede ser enorme debido a la situación de apalancamiento. Por lo tanto, dependiendo de qué sectores y mercados financieros sufran las pérdidas sufrirán más o menos los hedge funds.

Y la crisis se cebó con los hedge funds en 2008, ya que muchos de ellos habían participado en activos financieros tóxicos o tenían participaciones en fondos de inversión colectiva que sí lo habían hecho. El caso del banco de inversión Bear Stearns es representativo, puesto que en 2008 tuvo que responder ante las pérdidas de dos hedge funds que gestionaba (en paraísos fiscales) y eso le hizo hundirse definitivamente. Fue vendido a precio de saldo a JP Morgan [4].

Pero con los rescates financieros los hedge funds pudieron volver a respirar tranquilos. Y volvieron a hacer beneficios y a proseguir con su actividad especulativa. Basta ver el gráfico que he realizado con datos de TheCityUK.

El negocio de los hedge funds vuelve a estar al alza, y eso es precisamente lo que demuestran no sólo los datos de rentabilidad sino también los datos de activos gestionados por ello. Sin llegar todavía a niveles de 2007, niveles pre-crisis, los hedge funds han recuperado espacio a pasos agigantados.

Y es que en definitiva parece que todo el sistema financiero vuelve a la normalidad poco a poco. Incluso el apalancamiento está recuperando los niveles de 2007. Pero es que esa es la “normalidad” que llevó a la crisis, pues aunque no podamos aventurar que los hedge funds sean culpables de la crisis sí que tuvieron un papel más que importante en la expansión de las burbujas y contagio de los daños posteriores. Y es que como sociedad no aprendemos.

Conclusiones

Pero que todo vuelva a esta “normalidad” era de esperar. En economía existe el concepto de “riesgo moral”, que tiene que ver con los incentivos que existen en el mercado y las creencias de los agentes. Hoy todos los agentes financieros (inversores y gestores especialmente) saben que los Estados salvarán de la quema a las entidades que estén en problemas y que hagan peligrar el sistema (y dada la cantidad de dinero que mueven los hedge funds y los bancos podríamos decir que son casi todos), por lo que no tienen presente el riesgo real de pérdidas. Por decirlo de otra forma: saben que la factura la pagan los trabajadores con los planes de ajuste y otras medidas, de modo que no se preocupan en no repetir las mismas actividades que les han hecho más y más ricos antes y después de la crisis.

No podemos olvidar que el fenómeno de los hedge funds además de promover la inestabilidad financiera y de distorsionar el mercado (porque ya me dirán los liberales qué ventajas tienen para la sociedad las operaciones short naked), incrementan la desigualdad en varios sentidos. Por un lado porque como industria las élites financieras que gestionan estos fondos promueven una configuración institucional tal que hace entrar a los Estados en competencia fiscal y les impide controlar de forma efectiva la evasión fiscal. Como consecuencia las finanzas públicas se distorsionan y al final el Estado del Bienestar acaba siendo pagado por las clases medias y bajas, quedando las altas al margen de los pagos al sistema. Por otro lado porque lógicamente son las clases altas las que se benefician en mayor medida de los negocios de los fondos de inversión colectiva (fondos de pensiones, fondos de inversión, hedge funds, etc.) y por lo tanto crece exponencialmente la diferencia entre quienes ingresan cada vez menos por su salario y quienes ingresan cada vez más por sus actividades financieras.

El caso es que vamos de cabeza a otra enorme crisis financiera. Y si no, al tiempo.

Notas:

[1] Para realizar estas operaciones se utilizan los derivados financieros.

[2] En este caso se usan futuros y opciones. En otra ocasión lo explicaremos con más detalle y ejemplos de especulación frente a la deuda pública.

[3] El propio Soros lo cuenta en algún libro suyo cuyo título ahora mismo no recuerdo. Pero está muy bien explicado y con más ejemplos similares en el capítulo 6 del libro de Krugman “El retorno de la economía de la depresión”.

[4] Está explicado en nuestro libro gratuito y descargable en formato .pdf. ¿Por qué se cayó todo y no se ha hundido nada?.

Bibliografía:

Vilariño (2000): Turbulencias Financieras Y Riesgos De Mercado, Pearson Educación.

http://www.agarzon.net/?p=807

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Femme, sd, from sexoamorrockandroll.blogspot.com

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Un amante de los libros

Por Luis Brustchein

Durante el siglo pasado el escritor Guy de Maupassant escribió el cuento La cabellera, sobre un tema que la última Asamblea Episcopal podría haber definido tranquilamente como de “relaciones sexuales torcidas”. La torcedura obedece, en esta historia, al peso de la soledad más la fantasía de todas las épocas por una rubia con caderas en forma de lira.

Las obsesiones de un hombre solitario son tan comunes como las que dominan a un fanático de la televisión, o a otro delirado por su automóvil o al tipo apasionado por los objetos antiguos. Pero al mismo tiempo sus derivaciones pueden ser desconcertantes, sorprendentes, y, como dirían los obispos, siempre resulta imprevisible en estos casos hasta qué punto puede llegar a retorcerse su sexo.

Para un amante de los libros, como es mi caso, La cabellera es un cuento de cabecera. Está lleno de espejitos distribuidos sagazmente donde el lector va quedando enganchado en reflejos de partículas de su propia identidad, muchas veces solitaria, necesitada de amor, o con la ternura puesta en cosas o detalles que para los demás no tienen importancia.

“Me encerraba a solas con ella para sentirla sobre mi piel, para hundir mis labios entre los cabellos, para besarla, para morderla…”, confiesa el protagonista, desbordado por el erotismo. Encontró el objeto de su deseo y se lanzó de cabeza en el lago de la locura.

Y después -que los obispos perdonen a Maupassant- proclama ardiendo de pasión: “Los besos con los que la calentaba me hacían desfallecer de dicha; la llevé a mi cama y me acosté con ella”. Y sigue: “La he poseído tal como era viva antaño, alta, rubia, de carne plena, con los pechos fríos y la cadera en forma de lira; y he recorrido con mis caricias esa línea ondulante y divina que va desde la garganta hasta los pies, siguiendo todas las curvas de la carne”.

Más que torcido, retorcido; porque el hombre está enamorado de una cabellera que encontrró al activar el mecanismo secreto que ocultaba el cajón de un mueble italiano del siglo XVII. Los juegos sexuales de un hombre solitario, la pasión y la locura se combinan. Porque en realidad, con quien se acuesta y hace el amor todas las noches, le habla y lo saca a pasear, es con el manojo de pelos cuyo contacto lo inflama hasta hacerle imaginar a su dueña presumiblemente muerta.

En cada lectura de La cabellera encuentro nuevos espejitos que han quedado como al descuido en rincones y pasadizos y me desespero por descubrir el mecanismo secreto que los mueve para atrapar al lector en la trampa de Maupassant; la misma que encerraba a la cabellera en el viejo mueble a la espera del apasionado coleccionista de antigüedades.

No puedo dormir sin haber leído otra vez el increíble cuento, pero lo que más me sorprende es cómo carajo hizo Maupassant para adivinar que tantos años después, esa misma mujer alta, rubia, de carne plena, pechos fríos y la cadera en forma de lira se acostaría a mi lado todas las noches cada vez que cierro el libro.

Verano/12, 14.02.89

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Nosotros? Argentinos, from ellibrodelossuenosolvidados.blogspot.com

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La decisión

Por Martín Caparrós
Nota censurada en El Argentino acerca de Cristina Fernández viuda de Kirchner, 18.05.11
adrodri.blogspot.com, 22.05.11

Razones para presentarse o no presentarse a la reelección.

Parece mentira –¿parece mentira?– pero hace semanas que la discusión política argentina consiste en escrutar y suputar las decisiones más íntimas de una señora. Todos tienen, últimamente, opiniones sobre el asunto y yo, tan pobre como todos, también tengo:

Yo creo que la doctora Cristina Elisabet Fernández viuda de Kirchner se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque, como dice un viejo amigo, “¿alguna vez viste a un peronista que abandone el poder?”. Y más si esa peronista cofundó un partido tan franco como para bautizarse Frente para la Victoria –donde la idea de victoria es autosuficiente, no precisa más datos. Y más si esa peronista lleva veintitantos años viviendo en una nube de poder y sabe que no sabría cómo hacer –que ya no recuerda cómo se hace– para vivir abajo.

Y creo que la doctora Fernández no se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque es una mujer inteligente y sabe que tiene una cantidad de cosas atadas con alambre y el alambre no dura tanto tiempo. Sabe que el modelo de crecimiento que empezó en 2002 ya no funciona y que la inflación no para y que entonces el proceso de empobrecimiento y los reclamos –de ocupados y desocupados– no van a parar, y que es cuestión de tiempo hasta que todo estalle, como bien le dijo el otro día el comandante guerrillero Omar Viviani. Sabe que sus relaciones con distintos sectores –sindicales, sociales– con los que ahora la une la prosperidad se irían lentamente al carajo. Sabe que la puja redistributiva de la que tanto habla es puja y es redistributiva, pelea de los más pobres por quedarse con un poquito más de la riqueza nacional, no sólo por salvar sus sueldos de la inflación. Y también sabe que su gran truco para aminorar los efectos de esa inflación sobre las clases medias y altas y mantenerlas refunfuñonas pero consumidoras –ergo contentas– consiste en esos subsidios tremebundos que entrega a los monopolios del transporte y la energía; son 48.000 millones al año, de los cuales por lo menos 16.000 –dos veces la Asignación Universal– están dedicados a mejorar las condiciones de vida de los menos necesitados, de los que podrían pagar esos servicios a su precio. Y sabe que esos subsidios no se pueden mantener así pero que el día en que los corten el que los corte se va a querer cortar algo más: lo que tenga según sexo y color, lo que le quede.

Y creo que la doctora Fernández se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque nunca en la historia reciente de esta gran nación argentina hubo unas elecciones tan fáciles, tan carentes de ninguna oposición coherente o articulada o siquiera realmente existente, y que es muy difícil para un político desaprovechar semejante oportunidad porque la política, como la naturaleza, tiene horror del vacío y siempre intenta llenarlo con sus cositas, sus cagaditas de paloma.

Y creo que la doctora Fernández no se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque tiene una aguda conciencia de la historia y los manuales de historia y sabe que, si pudiera retirarse ahora, sus gobiernos –propio y ganancial– quedarían relatados como un período de recuperación y cierto bienestar y moño y pompón rojo y que, en cambio, si sigue, tendría que enfrentar el derrumbe de su famoso modelo –por causa de su famoso modelo y sus problemas ya citados– y su capítulo terminaría muy feo.

Y creo que la doctora Fernández se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque tiene una aguda conciencia de la historia y los manuales de historia y sabe que, si se bajara, su supuesto proyecto quedaría colgado de la brocha y su grupo de seguidores se disolvería en unos días y su nombre de casada desaparecería de la discusión política argentina en unos meses, porque un grupo puede sobrevivir a una derrota pero no a una fuga –y es probable que esa idea le moleste. Esto sin contar la parva de inútiles cercanos que saben que su única posibilidad de supervivencia en el coche oficial es que la doctora vuelva a presentarse y que, estando por definición cerca de ella, le taladran las neuronas con explicaciones de por qué debe hacerlo –sin decirle nunca por qué necesitan que lo haga aunque ella, que no es tonta, lo sabe, lo considera y, por eso, minimiza sus argumentos sin piedad y entonces piensa que quizá no debiera presentarse pero.

Y creo que la doctora Fernández no se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque es una mujer inteligente y sabe que el discurso épico que la sostiene no se puede sostener mucho tiempo tan falto de hechos épicos y, como se ve que no le interesa producir ninguno, más temprano que tarde va a tener que renunciar a ese discurso –y no tiene otro. O, dicho en japonés: que el curro de la década de los setentas no puede servir durante décadas y décadas.

Y creo que la doctora Fernández se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque ¿qué podría hacer una mujer de sesenta años que tuvo todo el poder si deja de tener ese poder: dedicarse a criar los nietos que no tiene? ¿Desesperarse viendo desde afuera lo que podría estar haciendo desde muy adentro? ¿Aprender a bordar punto cruz? ¿Escribir unas memorias maquilladas con la esperanza de que la devuelvan al centro de atención? ¿Coleccionar teteras? ¿Maldecir cada mañana el momento en que lo tenía todo y decidió dejarlo?

Y creo que la doctora Fernández no se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque de verdad debe estar cansada y harta de pelearse con una manga de oportunistas mediocres que se dicen sus amigos y desalentada de ver lo complicado que es hacer nada serio en medio de tanta pequeñez y deprimida de pensar que está haciendo lo mejor que podría hacer en su vida y sin embargo no lo disfruta nada y encima sus hijos le piden que se quede en casa y aprenda punto cruz.

Pero creo que la doctora Fernández se va a presentar a las próximas elecciones presidenciales porque no veo cómo haría para no presentarse. Es decir: qué historia podría contarse para volverse a casa. No el discurso público barato de renuncio a los honores pero no a mi puesto de lucha o la escalada de pequeños anuncios médicos que lleven al anuncio final de que su cuerpo enfermo no resiste más o la explicación psicologista de culebrón porteño. No, lo que no consigo ver es cómo se explicaría a sí misma y, más que nada, al fantasma de su marido muerto en la dizque trinchera de la lucha –el glorioso Nestornauta, el desaparecido 30.001, la escuelita de Misiones la terminal de buses de Jujuy la comisaría de Resistencia, Él– que ella es una cobarde pusilánime traidora que prefiere abandonar la pelea por la que Él sí dejó todo, abandonarlo a Él, al recuerdo de Él, a todo lo que armaron durante toda su vida sólo porque está un poco cansada o desalentada o deprimida o despistada. Yo creo que va a seguir porque no sabría cómo justificar su retirada.

Y creo, más que nada, que es triste que estemos discutiendo estas pavadas: tristísimo que tantas cosas en este país dependan de lo que decida una noche esta doctora, de cómo haga jugar éstos y otros elementos que sin duda ignoramos. Creo que la importancia de ese gesto individual, menor, es la medida de nuestra realidad actual. O, dicho de otra manera: que si la política argentina pende de la decisión de una señora, cualesquiera sean esa señora y esa decisión, estamos al horno y acaban de prenderlo.

@martin_caparros (tw)

http://adrodri.blogspot.com/2011/05/la-decision-18052011-por-martin.html

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