Archivo para Abril, 2011

Lo que

Imagen: Los mártires de Chicago: Oscar Neebe, George Engel, Michael Schwab, A. R. Parsons, Louis Lingg, Samuel Fielden, August Spies y Adolph Fischer.

La vigencia de una fecha emblemática

Por Eduardo Lucita *, La Arena
argenpress.info, 29.04.11

La continuidad de las luchas durante más de un siglo demuestra que los trabajadores están colocados hoy en el centro de esta época. La clase misma es más heterogénea y cambiante, pero es a partir de estas condiciones en que se debe reformular una política propia.

Cuando los lectores reciban este ejemplar estaremos en las vísperas de un nuevo aniversario de una fecha más que emblemática para los trabajadores del mundo entero. Ha pasado más de un siglo en el que años tras año los asalariados manuales e intelectuales, en nuestro país y en el mundo, hacen un alto en sus tareas para trazar un balance de lo actuado y elevar sus protestas y propuestas para reafirmar sus derechos sociales y políticos.

Esta fecha conmemorativa obrera, nacida al calor de las luchas por la jornada de ocho horas y el recuerdo de los ahorcados de Chicago, fue transformada al ser adoptada como propia en todo el mundo, en un día emblemático del trabajo y de la lucha contra el capital. Fecha por demás simbólica que trasciende las tendencias ideológico y políticas presentes al interior del movimiento que resulta, en cada momento, expresión organizativa de la madurez alcanzada por la clase obrera en su lucha contra el régimen de explotación capitalista.

Clase internacional

La iniciativa de institucionalizar el 1º de Mayo fue inmediatamente asumida por la Internacional Socialista para así darle proyección mundial. En América Latina fueron varios los países en donde la convocatoria tuvo eco inmediato, siendo la Argentina quien mayor respuesta brindó con la histórica concentración en el Prado Español en la Capital Federal y los actos de Bahía Blanca, Rosario y Chivilcoy.

Seguramente por haber recibido grandes contingentes de inmigrantes europeos en el siglo XIX, por haber tenido un desarrollo capitalista durante el último tercio de ese siglo que multiplicó rápidamente los contingentes obreros y porque dio lugar a que se concentraran grandes núcleos de militantes de diversas ideologías para quienes era natural caracterizar a la clase obrera como una clase internacional, al mismo tiempo que el capital se internacionalizaba bajo el empuje de la expansión imperialista.

En esta historia más que secular muchas han sido las batallas, las derrotas y los éxitos de los trabajadores. En numerosos países duros combates concluyeron en el reconocimiento de sus derechos y su libre accionar. En otros por distintas vías se avanzaba en la construcción de sociedades post-capitalistas en tránsito hacia formas de organización y de vida superiores, pero este proceso -a poco andar- resultó abortado por burocracias de Estado que antepusieron los intereses de esos gobiernos al protagonismo social y político de los pueblos. En nuestra América Latina los trabajadores una y otra vez desplazaron los regímenes autoritarios y reconquistaron el Estado de derecho y el libre ejercicio de las libertades democráticas y con ellas la posibilidad de reorganizarse para hacer frente a la explotación capitalista y a la opresión imperialista que recorre el continente.

Centro de época

Esta continuidad de las luchas durante más de un siglo demuestra, más allá de teorizaciones sobre el agotamiento de su protagonismo y voluntad transformadora, que los trabajadores como productores colectivos y creadores de la riqueza social, están colocados en el centro de esta época, cuyo contenido más profundo se orienta en el sentido de la implantación de regímenes político-sociales humanistas y fraternales, sustentados en la organización racional, igualitaria y democrática de las sociedades.

La actualidad del capitalismo real, con sus crisis periódicas y recurrentes, la explotación de las masas trabajadoras, la marginación y opresión de vastos sectores de la sociedad, la destrucción del equilibrio ecológico y el medio ambiente, la política de guerra permanente y el siempre latente peligro nuclear, replantean una vez más la vigencia del 1º de Mayo, poniendo una y otra vez en primer plano las necesidades y esperanzas del movimiento social.

Fecha impuesta

En la Argentina durante estos más de cien años esta fecha resultó conquistada e impuesta por la propia lucha. Muchas veces como herramienta unificadora, otras como apelación nucleadora, no sólo como emblema de clase para enfrentar al capital sino también como momento de convergencia para enfrentar dictaduras y represiones, pero siempre plena de contenidos de clase.

Sin embargo estos contenidos cambian según los períodos de acumulación de capital y los procesos por los que atraviesa el movimiento obrero y sindical. Así durante el siglo XX se sucedieron entre los 1º de Mayo algunos de lucha, otros festivos; en la clandestinidad muchas veces y en la legalidad del régimen otras; con un carácter nacional o como fecha internacional obrera. Pero siempre fueron Primeros de Mayo. En cada caso la clase persistentemente hacía notar su existencia dentro del sistema y también su contradictoria relación con direcciones burocratizadas en los sindicatos o reformistas en lo político, o con direcciones que genuinamente estuvieron al servicio de sus necesidades e intereses.

Terrorismo y debilitamiento

La implantación en nuestro país del Terrorismo de Estado en 1976 fue la respuesta del Capital, a un extraordinario avance del Trabajo, en las formas organizativas, en la distribución del ingreso y en las conquistas sociales logradas desde los años ‘40 en adelante. La dictadura fue así el vehículo de una fuerte ofensiva sobre el mundo del trabajo e insertó al país en el proceso de reestructuración capitalista mundial que, con alternativas fue continuado por los gobiernos democráticos, particularmente en la década del ‘90.

Resultado de las transformaciones y de cambios en el rol del Estado los sindicatos sufrieron un fuerte debilitamiento y los intereses inmediatos de los trabajadores fueron postergados, mientras que la mayoría de los dirigentes históricos se mostraron absolutamente comprometidos con el espurio mundo de los negocios. Para ellos la política fue, y aún lo es, entendida como un mero mecanismo de transacción permanente donde se disputan espacios de poder y formas de relacionarse con el Estado y los grupos económicos dominantes.

En la crisis

Las tensiones acumuladas en los ‘90 estallaron en las históricas jornadas de diciembre de 2001. Una crisis inédita, por su profundidad y extensión, conmocionó a la sociedad. Los salarios fueron prácticamente pulverizados, la desocupación la pobreza y la indigencia treparon a niveles desconocidos, las condiciones de trabajo se deterioraron. Su contrapartida no fue otra que un también inédito proceso de autoorganización y de múltiples experiencias autogestivas, que puso en evidencia que aún en condiciones extremas la creatividad y la potencialidad de la clase se hace presente.

La recuperación de la economía a partir de mediados de 2002 en correlación con la economía mundial permitió el desenvolvimiento de un ciclo expansivo que impactó en el mundo del trabajo. El movimiento de los trabajadores se recompuso físicamente, se crearon millones de puestos de trabajo y la desocupación bajó; la reimplantación de las convenciones colectivas impulsó la recuperación salarial, que hoy en promedio equiparan si no superan el nivel de 1998, el mejor año de la convertibilidad; y el asistencialismo social y una política de subsidios focalizados redujeron la pobreza y la indigencia.

Sin embargo muchos de los puestos de trabajo creados son precarios. La recuperación salarial no es pareja, hay un sector con salarios muy altos, otro que le pelea a la inflación y otro claramente postergado. La desocupación ronda aún el 8 por ciento y las paritarias no han resuelto la flexibilidad impuesta en los ‘90 en las condiciones laborales. El trabajo en negro sigue elevado y la política de tercerizaciones quedó dramáticamente expuesta con el asesinato del joven militante Mariano Ferreira. Los jubilados siguen penando por el 82 por ciento móvil y la elevación de las jubilaciones mínimas. Las desigualdades sociales se mantienen.

Experiencias propias

Así la realidad del mundo del trabajo muestra rupturas y continuidades con el pasado inmediato, un nivel de fragmentación inédito que dificulta dar batallas de conjunto, junto con una nueva generación de jóvenes trabajadores que están haciendo sus primeras experiencias. La historia tiende a reconstituir las condiciones objetivas y es posible reelaborar una concepción de clase. Pero no ha de ser el clasismo auroral el que ocupe el lugar vacante.

Las nuevas condiciones no parecieran remitir a los orígenes del movimiento, ni tampoco al clasismo que intentamos construir en los años ‘60 y parte de los ‘70. Estas experiencias históricas permanecen en la memoria colectiva pero la clase misma es hoy mucho más heterogénea y ha cambiado la relación entre las clases en la sociedad. Es en estas condiciones de vida y existencia y a partir de ellas -no de otras- que el movimiento debe reformular su política de clase, que deberá ser capaz de abarcar a otros sectores de la sociedad, para ocupar el centro de la escena política nacional.

En lo inmediato la democratización de las estructuras sindicales, la defensa de la libertad sindical, políticas concretas para avanzar en la unidad social de los trabajadores en el país, una visión de integración latinoamericana para hacer frente a la agresión imperialista y a las multinacionales que la corporizan y una concepción internacionalista para hacer frente al capital global forman parte necesaria del nuevo clasismo en gestación.

Tal vez resulte este un tiempo de transición en las conciencias. Un tiempo cargado de riesgos pero también de enorme posibilidades para un futuro de transformación y esperanzas, que estuvo presente en todas y cada una de las luchas de este siglo largo de historia obrera.

* Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda.

http://www.argenpress.info/2011/04/la-vigencia-de-una-fecha-emblematica.html

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"Lo que ven puede no ser real", by Chen Wenling, from huffingtonpost.com

"Lo que ven puede no ser real", by Chen Wenlin, from huffingtonpost.com

La entrada de EEUU en la fase de austeridad

El encadenamiento entre la crisis social y política estadounidense en los próximos diez años

Fragmento de Geab N° 47 (17 de septiembre de 2010)

Por el Laboratorio Europeo de Anticipación Política, 28.04.11

Como se mencionó anteriormente, la entrada de Estados Unidos en la fase de austeridad es resultado de dos tipos de factores: algunos endógenos, específicos de él, otros vinculados a la rápida evolución del contexto internacional. En cuanto a los factores internos, es indudable que la cuestión del déficit se convierte en uno de los temas centrales del debate político de este país, después de haberlo ignorad cuidadosamente durante décadas.

Los demócratas keynesianos pueden denunciar la manipulación de los republicanos monetaristas pero eso no cambia el hecho de que este tema se está convirtiendo en una realidad central que preocupa al electorado. En economía como en política, la psicología juega un papel fundamental y la crisis actual ha cambiado la actitud de un creciente número de estadounidenses sobre el concepto de endeudamiento: de ellos como de su país.

Lo que se consideraba como una prueba de modernidad y de un comportamiento «típicamente estadounidense» se está transformando en su contrario: un comportamiento anti-estadounidense y anticuado (1). El vínculo entre el comportamiento individual y el debate público se sitúa en el contexto de la crisis del crédito y del empobrecimiento de las clases medias.

Según el Leap/E2020, esto pondrá en marcha un debate de la opinión pública estadounidense durante la próxima década y generará una sucesión de conmociones sociales y políticas, porque es una verdadera revolución intelectual respecto a la costumbre de los últimos cincuenta años. Incluso esto puede ser entendido como un cambio más profundo, que señala el fin del mito de una América de riqueza ilimitada (2) y de un futuro luminoso (3).

Evolución del paro de larga duración en Estados Unidos (1990-2010) (en azul, cifras generales de la desocupación) - Fuente: BLS, 08/2010.

Evolución del paro de larga duración en Estados Unidos (1990-2010) (en azul, cifras generales de la desocupación) - Fuente: BLS, 08/2010.

Sólo a partir de las elecciones de noviembre de 2012 (en realidad desde el 2013) será posible para Washington, según el LEAP/E2020, empezar a tomar algunas decisiones internas difíciles. Sin embargo, esta es la opción más optimista que supone que prevalece un debate racional, que no atenta demasiado contra los fundamentos del sistema político, social y económico. Pero para nuestro equipo en esta etapa, no es la opción más probable (4).

De hecho, detrás de la cuestión del déficit estadounidense lo que está en juego en ese país es la permanencia o la sustitución de los grupos que controlan el sistema político: las familias más ricas y el complejo militar-industrial, junto con sus intermediarios financieros, los bancos, por supuesto, en el corazón de los enormes déficit acumulados por Estados Unidos.

Las primeras no pagan casi ningún impuesto, el segundo se «paga» las guerras y el ejército sobredimensionado a discreción, y los terceros administran todo y disfrutan del déficits que generan un maná de actividades financieras de todo tipo.

Es por otra parte la naturaleza profundamente política de los déficits estadounidenses lo que crea este extraño «frente colérico» donde se puede encontrar muy próximos en sus análisis a militantes de los «tea-partys» ultraliberales, anti-impuestos y anti-Washington y los militantes anticapitalistas que quieren un aumento los impuestos y el Estado de bienestar a la europea.

Ambos grupos, por ejemplo, se oponen a la reforma del sistema de salud de Obama (demasiado para unos, muy poco para los otros), se unen en su «odio» a Wall Street (que socializa las pérdidas para unos, impidiendo la socialización de los beneficios para los otros), en su rechazo a las aventuras bélicas (despilfarro de dinero para unos como para los otros)… Desde los blancos de clase social más baja a las minorías marginadas, estos dos movimientos sólo pueden continuar fortaleciéndose a medida que la hecatombe socioeconómica golpea a la clase media estadounidense (5).

Evolución anual comparada del PBI nominal (verde) del déficit público federal (azul) y del PBI real (rojo) (1995-2010) - Fuentes: US Treasury / Market Ticker, 08/2010.

Evolución anual comparada del PBI nominal (verde) del déficit público federal (azul) y del PBI real (rojo) (1995-2010) - Fuentes: US Treasury / Market Ticker, 08/2010.

Pero imaginar que los detentores del poder estadounidense (las clases altas, banqueros, grandes industriales y militares) se prestarán dócilmente a un ejercicio de reducción del déficit, que se traduciría en una pérdida repentina de poder y riqueza, sería una ingenuidad total. Es por esta razón que los cambios más probables estén, según nuestro equipo, en la dirección de una sucesión de crisis sociales y políticas durante la próxima década.

La crisis, su duración y su naturaleza sistémica, impide al grupo de líderes actuales continuar ejerciendo su poder como antes, pero los que quieren cambiar el sistema político de Estados Unidos no tienen los medios para forzar el cambio. Se trata de una situación de desequilibrio que prevalecerá con el inexorable aumento del desempleo masivo, «estructural», como dicen los economistas, imponiendo la creación de una cobertura social de base extendida o un gran aumento de las fuerzas de seguridad internas (para proteger a las clases dirigentes).

Esta población «marginada» alimentará de modo creciente las «cruzadas» sociales, religiosas o políticas (y secesionistas) que comienzan a lanzar los demagogos y aspirantes a líderes políticos de todo género. En el seno de las élites el debate va a intensificarse desde el 2011 sobre la mejor manera de «contener al país» sin riqueza o su sucedáneo, es decir, el crédito fácil de estas últimas décadas.

Contrariamente a las posibilidades de hace tres o cuatro años, resulta ahora poco probable, en opinión de nuestro equipo, que las aventuras militares externas sean adoptadas como un medio de salida de la crisis. La entrada a la fase de austeridad es poco propicia para nuevas aventuras que por costosas sólo exacerbarían las tensiones internas generando una oposición externa feroz… a sabiendas de que Estados Unidos se volvió extremadamente dependiente de la buena voluntad económica y financiera del mundo.

Voluntaria o involuntariamente, EEUU tendrá ahora que enfrentar inmensas contradicciones y desequilibrios acumulados a lo largo de cinco décadas. Y por supuesto, aumentará en gran medida su «riesgo-país» y la incertidumbre sobre su crecimiento, su sistema impositivo, su atractivo, su capacidad para honrar su deuda…

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Notas:

(1) La utilización de las tarjetas de crédito se hunde. Fuente: BusinessWeek, 08/09/2010.

(2) Como bien lo describe el Guardian en el artículo del 15/08/2010. Ahora el fin de un sueño puede transformarse muy rápidamente en pesadilla.

(3) Los cambios de actitud son rápidos, numerosos y radicales: desde ciudades que deciden quitar el macadán de los caminos por no poder pagar su reparación y volviendo a los caminos del Far West, pasando por el fin de la pasión del golf que arrastra a las canchas a la quiebra, la supresión del papel higiénico en ciertos servicios públicos, el abandono de los barcos de recreo a lo largo de las costas estadounidense, el fin de la financiación pública a las ayudas a los minusválidos, a la educación, a los jubilados en muchos Estados y ciudades, el fin del coche para los adolescentes de 16 años, las universidades al borde de la bancarrota, hasta el índice de natalidad está en caída. Fuentes: USAToday, 03/08/2010; CNNMoney, 23/07/2010; USAToday, 26/08/2010; LJWorld, 08/09/2010, USAToday, 08/06/2010; USAToday, 28/07/2010; New York Times, 14/08/2010; Wall Street Journal, 17/07/2010; USAToday, 27/08/2010.

(4) Fuente: Washington Post, 12/08/2010.

(5) Esto es, por otra parte, lo que ha anticipado el Leap/E2020 desde Febrero de 2009, en el Geab N° 32.

http://www.leap2020.eu/La-entrada-de-EEUU-en-la-fase-de-austeridad-El-encadenamiento-entre-la-crisis-social-y-politica-estadounidense-en-los_a6414.html

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Casi Aladino. ¡Ah, ladina! Desde macrocomercial.com

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Situación Política

Gobiernan las corporaciones

Por Jorge Altamira
po.org.ar, 21.04.11

Que CFKirchner pontifique que “las corporaciones no ocupan más la Casa de Gobierno” es, por lo menos, presuntuoso.

Incluso los gobiernos que se deleitan oficiando de agentes de los pulpos capitalistas tienen roces con ellos, a veces frecuentes. Fue el caso de Cavallo, adorado en su época por los K, quien en dos ocasiones entró en choques importantes con el FMI (por coincidencia, sobre el mismo tema que parece obsesionar a la camarilla de gobierno actual: el ‘enfriamiento’ de la economía).

En cambio, el gobierno K, que no abre el pico sin reivindicar su autonomía, es un conocido agente de los pulpos mineros; durante mucho tiempo ofició de abogado defensor de Techint. Es también responsable de concesiones leoninas a las petroleras y ahora está embarcado en una operación de rescate de los accionistas de Repsol con el dinero de los dividendos enormes que les está pagando su filial argentina, YPF.

Con los Roggio y compañía, la complicidad es maridaje -véase si no lo que ocurre en el transporte. Un gobierno que ha mantenido en tubo de oxígeno a las privatizadas y conservado el monopolio de las telecomunicaciones para Telecom Italia y Telefónica de España (uno de los negocios más rentables) solamente puede blandir su autonomía ante un coro de alcahuetes.

La Presidenta, de cualquier modo, comete un error de concepto, porque por más autónomo que un gobierno pretenda ser de las corporaciones, lo hace siempre en defensa del capital en su conjunto. No deja de ser un protector y garante de las relaciones sociales capitalistas, en las cuales las corporaciones desarrollan su hegemonía.

Bajo el gobierno del matrimonio K, la Bolsa rompió todos los récords de ganancias y de capitalización, y lo mismo ocurre con el valor de mercado de la deuda pública. El mérito mayor de los K, haber reconstruido en buena parte las relaciones sociales quebradas por la crisis de 2001, lo tipifica como un gobierno capitalista ‘par excellence’ -mucho más que Menem, que demoró más de dos penosos años en salir de la hiperinflación para caer en la ‘convertibilidad’.

Es sabido que sólo por vía de excepción los gobiernos nacionalizan empresas en perjuicio de sus dueños; la regla general es para salvarlos a ellos o a sus numerosos acreedores de la bancarrota. En 2008, el gobierno nacional puso en práctica un plan de pago de salarios de trabajadores suspendidos pero también en actividad (Repro) a cargo del Estado.

Negocios

Que la presidenta reivindique la autonomía frente a Techint sólo puede atribuirse a una memoria muy selectiva. Techint le debe la vida al matrimonio K, que consiguió que Chávez valuara el capital de su filial en Venezuela ¡cuatro veces por encima de su valor real! a la hora de determinar la indemnización que reclamaba por la nacionalización.

El conflicto actual con el pulpo de San Nicolás obedecería precisamente -según la versión del escriba Verbitsky- a que Rocca, la familia propietaria de la acería, no habría cumplido con la promesa de invertir parte de esa indemnización en la ampliación de un alto horno.

La represalia de la Presidenta ha sido nombrar a un chavista arrepentido como representante de la Anses en el directorio de Techint, cuyo primer pronunciamiento fue que ni en sueños el gobierno fantaseaba con nacionalizar la compañía.

Los conflictos entre Techint y el gobierno no comenzaron ayer. En un caso de corrupción (Skanska), el pulpo no quiso quedar pegado a la camarilla de De Vido.

Más sustancial es el caso de TGN, interesadísima en un gasoducto desde Bolivia, que no pudo concretarse por la imposibilidad de pagar el precio internacional del gas. El caso fue ilustrativo de las contradicciones entre los intereses de Techint y la política económica oficial; los voceros de Techint empezaron a declarar que la economía de Argentina se estaba ‘primarizando’ o desindustrializando. La crisis mundial y del ‘modelo’ generaba un cuestionamiento de conjunto.

Para Techint, el ‘modelo’ se ha ido al tacho a partir del congelamiento del tipo de cambio y del abandono de la política del “dólar alto”; ¿Techint quiere una devaluación?

Neoliberales con K

A pesar de la generosa indemnización que Techint recibió de Chávez, vía K, la asociación diplomática y no diplomática entre ambos gobiernos no le daba bastante ‘seguridad jurídica’ para invertir en Argentina; muy rápido anunció que recompondría su estructura en América Latina a partir de una asociación con empresas radicadas en Brasil.

Por último, seguía siempre latente el conflicto con los pulpos automotrices, que se quejaban de los precios que Techint ponía a la chapa, una materia prima fundamental para los coches. El vigilante Moreno congelaba y liberaba los precios del acero a piacere. Con el tipo de cambio congelado, el precio de los insumos de los automotores crece en importancia para las enormes exportaciones a Brasil.

No estamos ante una riña, sino ante una crisis de conjunto que ambos se han esforzado sistemáticamente en ignorar. Es oportuno observar que un ultra liberal como Carlos Rodríguez (titular del instituto ultra neoliberal Cema, ex viceministro de Economía del ultra neoliberal Menem, y tutor pasado y presente del ministro Boudou) apoya al gobierno contra Techint (Ambito, 19/4). Este Rodríguez es un vocero de las multinacionales y un enemigo constante de Techint, a la que no le perdona la devaluación de Duhalde en 2002.

¿Pero qué quiere el gobierno? A primera vista, ni siquiera parece saberlo. Según Verbitsky, lo que quiere es que Techint amplíe un alto horno y que no mande la plata a Brasil. El patrón de la Anses quiere lo contrario: que no invierta nada, para distribuir más ganancias en forma de dividendos.

De acuerdo con la primera versión, el gobierno estaría preocupado por la desindustrialización y la necesidad de tener que importar acero; en la segunda, la Anses parece necesitada de más fondos a pesar de contar con superávit (debido a las jubilaciones bajísimas que paga). La confusión tampoco se limita a lo enunciado: ¿para qué quiere más fondos la Anses: para cubrir más jubilaciones, más pensiones, más asignaciones o lo que sea, o para transferir más fondos al pago de la deuda externa o al financiamiento de otros grupos, como lo viene haciendo en forma sistemática?

En este último caso, la autonomía de la que se jacta el gobierno consistiría en desvestir a algunas corporaciones para vestir a otras. La política industrial del gobierno tampoco es un aliciente para el acero -esto porque se usan cada vez más partes importadas para armar un automóvil. A diferencia de China, que sólo autoriza inversiones en este rubro a cambio de transferencia de tecnología, en Argentina la llamada industria automotriz no fabrica casi nada.

Hay un punto en que la unidad de los K y el pulpo es inquebrantable: los dos se oponen a rabiar al reclamo de las asambleas de la UOM para que el salario básico del operario general sea de cuatro mil pesos y al de los obreros de la construcción, quienes trabajan dentro de la planta, para igualar su convenio al de los metalúrgicos.

Quién quiere estatizar

Techint hace olas con la amenaza de una estatización, a sabiendas de que el gobierno no tiene la plata para pagarla, ni aun cuando ya posea un cuarto de la firma, ni tampoco la voluntad política para hacerlo. Una medida así podría alegrar a los rivales del pulpo en el mercado mundial, pero pondría sobre ascuas a sus socios.

La amenaza es papel mojado; los jueces acabarán dando la razón al gobierno en su pretensión de aumentar a tres los directores de la Anses en Techint, siempre una minoría sin capacidad de bloqueo, aunque los tiempos serán largos. Los Rocca seguirán usufructuando una privatización que pagaron con papeles sin valor de la deuda externa argentina bajo el menemato -cuando los K hacían lo mismo con el banco provincial de Santa Cruz.

Nuestra posición es, en primer lugar, que se abran las cuentas y libros de Techint, no para los directores K sino para todo el pueblo, y que sea abolida cualquier forma de secreto comercial. Los directores del Estado nombrados hasta ahora han sido cómplices de las compañías.

En segundo lugar, la Anses tiene que ser sustraída a la camarilla gubernamental y devuelta a los trabajadores y los jubilados. Por último, hay que nacionalizar sin pago la industria del acero, para llevar adelante un plan de industrialización que la burguesía nacional fue incapaz de desarrollar cuando se encontraba en manos del Estado.

http://po.org.ar/articulo/po1173079/gobiernan-las-corporaciones

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Adoración del becerro de oro, by Lucas Van Leyden, from imageshack.us

Adoración del becerro de oro, by Lucas Van Leyden, from imageshack.us

Texto pronunciado el viernes pasado por Chris Hedges en Union Square en la Ciudad de Nueva York durante una protesta frente a una oficina del Bank of America

Expulsad a mercaderes, cambistas y prestamistas

Por Chris Hedges *
Truthout
rebelion.org, 20.04.11

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Hoy nos encontramos ante las puertas de uno de nuestros templos de las finanzas. Es un templo en el cual la codicia y los beneficios son el bien supremo, donde el valor de cada cual es determinado por su capacidad de amasar riqueza y poder a costa de otros, donde las leyes se manipulan, se reescriben y se violan, donde el ciclo infinito del consumo define el progreso humano, donde el fraude y los crímenes son los instrumentos de los negocios.

Las dos fuerzas más destructivas de la naturaleza humana –la codicia y la envidia– impulsan a los financieros, banqueros, mandarines corporativos y a los dirigentes de nuestros dos principales partidos políticos, todos los cuales se benefician con este sistema. Se colocan en el centro de la creación. Desdeñan o ignoran los gritos de los que se encuentran debajo de ellos. Nos quitan nuestros derechos y nuestra dignidad y frustran nuestra capacidad de resistencia. Tratan de convertirnos en prisioneros en nuestro propio país. Ven a los seres humanos y al mundo natural como simples mercancías a ser explotadas hasta el agotamiento o el colapso. El sufrimiento humano, las guerras, el cambio climático, la pobreza, todo es el coste de los negocios. Nada es sagrado. El Señor de los Beneficios es el Señor de la Muerte.

Los fariseos de las altas finanzas que nos pueden ver esta mañana desde sus cubículos y sus oficinas en las esquinas se burlan de la virtud. La vida para ellos sólo tiene que ver con el provecho propio. El sufrimiento de los pobres no los preocupa. Las 6 millones de familias expulsadas de sus casas no los preocupan. Los decenas de millones de jubilados cuyos ahorros para la jubilación fueron borrados por el fraude y la deshonestidad de Wall Street no los preocupan. Que no se llegue a detener las emisiones de carbono no los preocupa. La justicia no los preocupa. La verdad no los preocupa. Un niño hambriento no los preocupa.

Fiódor Dostoyevski en “Crimen y Castigo” concibió el mal absoluto tras el anhelo humano no como algo ordinario, sino extraordinario, como el deseo que permite que hombres y mujeres sirvan sistemas de autoglorificación y pura codicia. En la novela Raskolnikov cree –como los que están en este templo– que el género humano puede dividirse en dos grupos. El primero se compone de gente común. Esa gente común es humilde y sumisa. Hace poco más que reproducir a otros seres humanos según su propia imagen, envejecer y morir. Y Raskolnikov desprecia esas formas inferiores de vida humana.

El segundo grupo, cree, es extraordinario. Son, según Raskolnikov, los Napoleones del mundo, los que desprecian el derecho y las costumbres, los que desgarran las convenciones y tradiciones para crear un futuro más refinado, más glorioso. Raskolnikov argumenta que, aunque vivimos en el mundo, podemos liberarnos de las consecuencias de vivir con otros, consecuencias que no siempre estarán a nuestro favor. Los Raskolnikovs del mundo ponen una fe desenfrenada y total en el intelecto humano. Desdeñan los atributos de compasión, empatía, belleza, justicia y verdad. Y esa visión demencial de la existencia humana conduce a Raskolnikov a asesinar a una prestamista y a robar su dinero.

Cuando Dante entra en la “ciudad doliente” en el Infierno oye los gritos de “aquéllos cuyas vidas no han devengado ni honor ni mala fama”, los rechazados por el Cielo y el Infierno, los que dedicaron sus vidas sólo a la búsqueda de la felicidad. Son los “buenos”, los que nunca hicieron líos, los que llenaron sus vidas de búsquedas vanas y vacías, inofensivas tal vez, para divertirse, que nunca adoptaron una posición ante nada, nunca arriesgaron nada, sólo fueron comparsas. Nunca analizaron críticamente sus vidas, nunca sintieron la necesidad, nunca quisieron ver. Los sacerdotes de estos templos corporativos, en nombre del beneficio, matan aún con más inclemencia, fineza y astucia que Raskolnikov.

Las corporaciones dejan que 50.000 personas mueran cada año porque no pueden pagar una atención médica adecuada. Han matado a cientos de miles de iraquíes y afganos, palestinos y paquistaníes, y lo contemplaron alegremente mientras se cuadruplicaba el precio de las acciones de los contratistas de armamentos. Han convertido el cáncer en una epidemia en los campos de carbón de Virginia Occidental donde las familias respiran aire contaminado, beben agua envenenada y ven que las Montañas Apalaches se vuelan para convertirlas en un páramo desolado mientras las compañías carboneras pueden ganar miles de millones de dólares.

Y después de saquear el tesoro de EE.UU., esas corporaciones demandan, en nombre de la austeridad, que eliminemos programas de alimentos para niños, ayuda para la calefacción y ayuda médica para nuestros ancianos, y la buena educación pública. Demandan que toleremos una clase inferior permanente que dejará a uno de cada seis trabajadores sin trabajo, que condena a decenas de millones de estadounidenses a la pobreza y que arroja a los enfermos mentales a las rejillas de calefacción. Los que no tienen poder, aquellos a quienes las corporaciones consideran ordinarios, se les tira a un lado como basura humana. Es lo que exige el dios del mercado.

Y los que persiguen los arco iris brillantes de la sociedad del consumo, los que apoyan la ideología pervertida de la cultura del consumo se convierten, como sabía Dante, en cobardes morales. Son adoctrinados por nuestros sistemas corporativos de información y se mantienen pasivos mientras nuestros poderes legislativo, ejecutivo y judicial del gobierno –instrumentos del Estado corporativo– nos despojan de la capacidad de resistir. Demócratas o republicanos, liberales o conservadores. No hay diferencia. Barack Obama sirve los intereses corporativos con la misma diligencia que George W. Bush. Y colocar nuestra fe en algún partido o institución establecida como mecanismo de reforma es dejarnos hipnotizar por las sombras de celuloide en la pared de la caverna de Platón.

Debemos desafiar la jerigonza de la cultura del consumo y recuperar la primacía de la piedad y la justicia en nuestras vidas. Y esto requiere valor, no sólo valor físico sino también, lo que es mucho más difícil, valor moral de escuchar nuestra conciencia. Si tenemos que salvar a nuestro país, y a nuestro planeta, debemos pasar de exaltar el ego a incorporar el ego de nuestro prójimo. El autosacrificio desafía la enfermedad de la ideología corporativa. El autosacrificio destruye los ídolos de la codicia y de la envidia. El autosacrificio demanda que nos alcemos contra el abuso, el agravio y la injusticia que nos imponen los mandarines del poder corporativo. Hay una profunda verdad en la admonición bíblica: “El que ama su vida la perderá”.

La vida no sólo tiene que ver con nosotros. Nunca podremos tener justicia hasta que nuestro prójimo tenga justicia. Y nunca podremos recuperar nuestra libertad hasta que estemos dispuestos a sacrificar nuestro confort a la rebelión abierta. El presidente nos ha decepcionado. Nuestro proceso de democracia electoral nos ha decepcionado. No quedan estructuras o instituciones que no hayan sido contaminadas o destruidas por las corporaciones. Y esto significa que todo depende de nosotros. La desobediencia civil, que significa penurias y sufrimientos, que será larga y difícil, que esencialmente significa autosacrificio, es el único mecanismo que queda.

Los banqueros y los gerentes de los fondos de alto riesgo, las elites corporativas y gubernamentales, son la versión moderna de los israelitas descaminados que se prostraron ante el becerro de oro. La chispa de la riqueza brilla ante ellos, impulsándolos más y más rápido por la rueda de molino hacia la destrucción. Y tratan de hacer que nos postremos ante su altar. Mientras nos inspire la codicia, la codicia nos mantendrá como cómplices y en silencio.

Pero una vez que desafiemos la religión del capitalismo desinhibido, una vez que exijamos que una sociedad sirva las necesidades de los ciudadanos y que el ecosistema sustente la vida, en lugar de las necesidades del mercado, una vez que aprendamos a hablar con una nueva humildad y a vivir con una nueva simplicidad, una vez que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, romperemos nuestras cadenas y haremos que la esperanza sea perceptible.

* Christopher Lynn Hedges es periodista, autor y corresponsal de guerra estadounidense, especializado en políticas y sociedades de EE.UU. Medio Oriente. Su libro más reciente es Death of the Liberal Class (2010).

Fuente: http://www.truthout.org/throw-out-money-changers/1303110000

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=126816&titular=expulsad-a-mercaderes-cambistas-y-prestamistas-

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Cuando despertó... El dragón. From wallpaperstock.net

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El XII Plan quinquenal chino: adiós a “Chimérica”

Por Michael R. Krätke *
sinpermiso.info, 24.04.11

La Asamblea Popular Nacional China acaba de aprobar el XII Plan quinquenal. Con sus nuevas líneas directrices puestas por obra, dentro de cinco años la República popular china sería más verde y más social, igualitaria, urbana y formada.

A medida que norteamericanos y europeos se ven estrangulados por los planes de austeridad, la exportación alemana pone sus ojos en el Este: allí sigue prosperando una ciclópea necesidad. Los países emergentes (China, Brasil e India) son los que han escapado más rápidamente de la crisis financiera mundial de 2008-2009, aunque no sin rasguños: el desplome de las exportaciones en China en el 2009 arrastró consigo a la producción, que cayó en casi un 21%, y provocó el cierre de numerosas empresas, llevándose por delante a unas 670.000 y conduciendo al desempleo masivo en las provincias costeras. Más de once millones de trabajadores emigrantes perdieron su trabajo y la tasa oficial de desempleo aumentó hasta el 9%.

Nada de medias tintas

Pero a pesar de todo, China podría haber salido peor parada de la crisis: apenas se cerraron bancos. Mientras proseguían las turbulencias en los mercados financieros, el gobierno del primer ministro Wen Jiabao decidió reconfigurar Shangái como centro financiero internacional y promover Hong Kong como centro financiero offshore para los propios bonos del Estado.

En paralelo, se aprobó un paquete de estímulos fiscales de aproximadamente 590 mil millones de dólares. Las provincias no se quedaron atrás y a su vez inyectaron miles de millones de yuanes en sus respectivos ciclos económicos regionales por valor, al cambio, de 1′3 mil millones de dólares. Nada de medias tintas: sólo el estímulo coyuntural de Barack Obama puede compararse en dimensiones.

Con estos programas se financiará una serie de medidas que sugieren una reorientación del modelo de exportación chino, con vistas a una completa transformación de la economía. Este plan quinquenal, el doceavo, cuyas líneas principales se esbozaron el año pasado y recién se ha aprobado en Beijing en la Asamblea Popular Nacional China, lo deja bien claro. El gobierno ha comprendido las lecciones de la crisis y quiere el cambio.

Festoneado como el “primer plan quinquenal verde de la historia de China”, para el 2015 debería de dejar tras de sí un país más verde y más social, igualitario, urbano y formado. Los fetichistas del crecimiento han logrado que el Partido Comunista Chino haya acabado por tirar del freno: el crecimiento económico a un ritmo del 7% en total, ha crecido un 4′5% anual, y ahora se encuentra bajo la media del período de 2005-2010, en el cual los objetivos de crecimiento ya eran más bajos que durante las primeras décadas de la política reformista.

Un crecimiento pausado, una clara reducción del consumo de energía y materias primas, salarios reales más altos, un aumento del consumo privado, una expansión del sector servicios, un estado social más generoso y mejor equipado: todo ello tiene consecuencias para la economía mundial.

Lo que aquí se propone es nada menos que la despedida de “Chimérica”, la asombrosa interdependencia económica entre China y los Estados Unidos. Los chinos quieren en un futuro próximo exportar mejores productos y aún productos de alta calidad, apoyan masivamente la investigación tecnológica en las industrias clave y la importación de tecnología.

En última instancia China disminuirá su peso en el balance comercial disminuyendo la cantidad de deuda estadounidense en dólares que hasta la fecha posee. Lo que plantea la pregunta de quién refinanciará en el futuro próximo el déficit estatal estadounidense si los chinos prefieren invertir su dinero en materias primas y empresas extranjeras antes que en bonos del Tesoro estadounidense.

Inversión en educación

China quiere acelerar el cambio estructural con miras en las nuevas industrias estratégicas como son las tecnologías de la información, las bio-tecnologías, los combustibles no fósiles, las tecnologías medioambientales, las nuevas materias primas, los medios de transporte alternativos (coches híbridos y eléctricos) y la tecnología punta (trenes de alta velocidad, satélites, “fábricas inteligentes”). Su volumen en el Producto Interior Bruto (PIB) del país debería aumentar hasta un tres por ciento hasta el 2015.

El moderno sector servicios debería ver su expansión para poder domar así el tigre del desempleo –hasta el momento el principal argumento contra el freno a la economía exportadora– así como el tigre de la inflación (actualmente en un 4%).

El duodécimo plan quinquenal parece haber sido pensado concienzudamente: macroeconómicamente se anima al mercado interno exclusivamente a través de proyectos macroeconómicos, esto es, a tendiendo redes de transporte y energía a lo largo y ancho del gigante asiático. Para fundamentar este cambio con el potencial intelectual del país se invertirá masivamente (a diferencia de Alemania) en educación e investigación. Hasta el 2015 la media de gasto en investigación y desarrollo en el PIB debe aumentar desde el 1′75% actual hasta un 4%.

Por vez primera este plan quinquenal contiene un largo capítulo sobre el cambio climático. China sigue siendo el mayor consumidor de energía del mundo y preocupa por sus elevadas emisiones de dióxido de carbono. Pero la República Popular China quiere ahora dejar atrás el carbón con las energías limpias y reducir hasta el 2015 las emisiones contaminantes en relación a sus resultados económicos en otro 17% (hasta el 2020, entre el 40 y el 45%).

Para ello se comprometerá a invertir en energías renovables, un tercio de lo recaudado mediante impuestos se destinará a su desarrollo y, por el momento, las empresas chinas estarán obligadas por ley a tener su consumo eléctrico de fuentes de energía alternativas, lo que conducirá a China a la misma cantidad de generación de electricidad eólica y solar que ha alcanzado ya los EE.UU.

Sin embargo el programa atómico se mantiene y no se habla de desconexión. Además, a la capacidad actual de 10′8 gigavatios de los 13 reactores atómicos existentes deberán unírsele hasta el 2015 nuevas centrales atómicas con una capacidad de 40 gigavatios. Esto complacerá a los constructores de reactores atómicos alemanes y franceses, que se jactan de tener las instalaciones más seguras del planeta.

* Michael R. Krätke, miembro del Consejo Editorial de SinPermiso, es profesor de política económica y derecho fiscal en la Universidad de Ámsterdam, investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad y catedrático de economía política y director del Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido.

Traducción para www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4121

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