Archivo para Febrero, 2011

La nebulosa de la Laguna, desde espastronomy.blogspot.com

Nebulosa de la Laguna, desde espastronomy.blogspot.com

¿Existe el planeta Tyche?

La existencia de un mundo gigante en la frontera del sistema solar no podrá ser confirmada hasta mediados de 2012.

Por J. de Jorge
abc.es, 23.02.11

En noviembre de 2010, la revista científica Icarus publicaba un artículo firmado por los astrofísicos John Matese y Daniel Whitmire, quienes proponían la existencia de un desconocido planeta más grande que Júpiter, al que llamaron Tyche. El hipotético nuevo mundo estaría situado en la nube de Oort, un lejano depósito de pequeños cuerpos de hielo en el borde de nuestro sistema solar.

Los científicos sostienen que las pruebas de la existencia del planeta podrían haber sido registradas por la sonda de infrarrojos WISE de la NASA. Esta afirmación ha hecho reaccionar a la agencia espacial, que hace unos días negaba en su Facebook que semejante descubrimiento haya tenido lugar. Ahora, los científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA han querido aclarar el asunto punto por punto.

WISE es un telescopio espacial de la NASA, lanzado en diciembre de 2009, que escanea el cielo celeste entero en cuatro longitudes de onda infrarrojas. Ha capturado más de 2,7 millones de imágenes de objetos en el espacio, desde galaxias lejanas a asteroides y cometas relativamente cerca de la Tierra.

Recientemente, WISE ha completado su primera gran misión: un examen completo completo del cinturón de asteroides y dos del universo más lejano, en dos bandas infrarrojas. Hasta el momento, ha encontrado una estrella ultra-fría o enana marrón, 20 cometas, 134 objetos cercanos a la Tierra (NEOs) y más de 33.000 asteroides en el cinturón principal entre Marte y Júpiter.

En modo «hibernación»

Tras el éxito de la misión, WISE se encuentra en modo de «hibernación», pero continúa el análisis de sus datos. Una versión preliminar de las primeras 14 semanas de datos está prevista para abril de 2011, y la versión final de sus hallazgos se dará a conocer en 2012.

Pero, ¿hay alguna señal de que Tyche exista? Los responsables de WISE creen que todavía es «muy pronto» para saber si los datos de la sonda confirman o descartan la presencia de un objeto grande en la nube de Oort. Será necesario realizar análisis durante los dos próximos años para determinar si WISE ha detectado un mundo semejante o no. «Es poco probable que podamos anunciarlo en abril de 2011», reconocen. Habrá que esperar a 2012 para conocer si la hipótesis de Matese y Whitmire tiene sentido.

Aunque Tyche existiera, es muy complicado confirmar su presencia, ya que resulta demasiado frío y débil para ser identificado un telescopio de luz visible. Sin embargo, son los sensibles telescopios infrarrojos como WISE los que pueden recoger la luz de dicho objeto, si se viera en la dirección correcta. De momento, no nos queda más remedio que esperar a que los científicos hagan su trabajo.

El compañero maligno del Sol

Por J. DE J.

En la década de los 80, astrónomos lanzaban la hipótesis de la existencia de un compañero del Sol, Némesis, llamado así por la diosa griega del mismo nombre, para explicar las extinciones en masa ocurridas periódicamente en la Tierra. Némesis habría seguido una órbita altamente elíptica, perturbando los cometas de la nube de Oort más o menos cada 26 millones de años y enviando de una lluvia de cometas hacia el interior del sistema solar. Algunos de estos cometas se habrían estrellado contra la Tierra, lo que podría producir resultados catastróficos para la vida.

Análisis científicos recientes ya no apoyan la idea de que las extinciones en la Tierra se producen a intervalos regulares, repitiéndose. Por lo tanto, la hipótesis de Némesis ya no es necesaria.

Sin embargo, todavía es posible que el Sol pueda tener un compañero lejano, invisible en una órbita más circular con un período de unos pocos millones de años y que no causa efectos devastadores para la vida terrestre. Para distinguir este objeto de la malévola Némesis, los astrónomos escogieron el nombre de su hermana benevolente en la mitología griega, Tyche.

http://www.abc.es/20110223/ciencia/abci-nasa-busca-planeta-tyche-201102221832.html

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El Roto, siempre equilibrado, elpais.com

El Roto, siempre equilibrado, elpais.com

Pegado a la pantalla de Al Jazeera English: cuando nada es probable y todo es posible

Por Antoni Domènech *
sinpermiso.info, 27.02.11

La sublevación de masas a que estamos asistiendo en directo en todo el norte de África suscita, por lo pronto, esta reflexión: en la evidente bancarrota del proceso de remundialización capitalista iniciado hace más de tres décadas, nada es probable y todo es posible. Signo del caos, del creciente desorden de un mundo viejísimo que no se cansa sin embargo todavía de proclamar su radical novedad, su juventud. Tal vez porque, en una farsa senil, se ha empeñado en repetir las catastróficas tarascadas trágicas de sus tiempos mozos de la belle époque.

Signo del caos: nadie habría anticipado hace apenas dos meses ni la dimensión ni la profundidad ni la determinación ni la velocidad de propagación del levantamiento de las poblaciones árabes; ni la impotencia de sólidos aparatos estatales, armados hasta los dientes por los mercaderes occidentales de la muerte –el Reino de España es la sexta potencia exportadora de armas convencionales del mundo—, ante ciudadanías tan resuelta como pacíficamente dispuestas a decir basta. Ni, claro es, la empecinada resistencia sanguinaria de última hora del clan cleptocrático de los Gadafi, que tan bien supo adaptarse en el siglo XXI a las bendiciones de la “globalización”.

I

El Roto, otro imprescindible, elpais.com

El Roto, otro imprescindible, elpais.com

Tan bien, que hace apenas unos días –¡el pasado 9 de febrero!— se publicaba en las páginas oficiales del FMI un elogioso informe de una delegación del FMI llegada a Libia en octubre de 2010 para informar sobre la situación económica del país. Allí se declara paladinamente: “damos la bienvenida al robusto comportamiento macroeconómico y a los progresos habidos en punto a reforzar el papel del sector privado”. Ni una palabra, huelga decirlo, sobre una tasa de desempleo superior al 30%. Pero se saluda entusiásticamente “el ambicioso programa de privatizar bancos y desarrollar el incipiente sector financiero”.

Todo eso, publicado en pleno levantamiento de las poblaciones trabajadoras vecinas de Túnez y Egipto. Nada semejante le auguraban los informadores del FMI a Libia:

“Hasta ahora, los recientes acontecimientos en los vecinos países de Egipto y Túnez han tenido un impacto económico limitado en Libia. Para contrarrestar el efecto del alza del precio de los alimentos el Gobierno ha cancelado el 16 de enero pasado los impuestos y aranceles sobre los alimentos nacionales e importados. El Gobierno ha anunciado también la creación de un fondo multimillonario de dólares para inversiones y desarrollo local que se centrará en ofrecer viviendas para una creciente población”.

Veo por Internet (24 febrero) en Al Jazeera English —me confieso pegado desde hace días a esta cadena televisiva— a David Held, un distinguido profesor de ciencia política en la prestigiosísima London School of Economics. Un teórico “socialdemócrata”, dicen (aunque, digo yo, las palabras ya no significan mucho: los partidos de Mubarak y de Ben Ali eran miembros de la Internacional Socialista, y la República de Libia, es una república “socialista”), de la “gobernanza global”, algo así como una “globalización” “socialdemocráticamente” mitigada (signifique eso lo que quiera). Held habla de su alumno, Saif al Islam Gadafi, el hijo y sucesor designado a dedo por el “Guía” libio. Le dirigió una tesis doctoral intitulada: El Papel de la Sociedad Civil en la Democratización de las Instituciones de Gobernanza Global. Apremiado por la locutora a hablar del discípulo, y visiblemente incómodo, el profesor Held balbucea con impostado tono baritonal:

“Sí, es una mezcla de Shakespeare y Freud. Un hombre joven debatiéndose en una lucha dramática entre la lealtad a su padre y sus propias convicciones sobre la democracia y el Estado de Derecho”.

Lo dice serio, como compungido. No dice, claro, que la London School of Economics había aceptado una donación de más de 2 millones de dólares de una fundación de la familia Gadafi (presidida por el hijo-exalumno). Tampoco menciona el hecho de que el sindicato estudiantil Student Rights lleva tiempo denunciando que la Escuela “se ha convertido en un centro mercenario, cuyos servicios pueden simplemente alquilarse”.

Pero eso es quizá lo menos importante. Viéndoles en pantalla –al maestro Held: Shakespeare, Freud, gobernanza global; y, poco después, al alumno Saïf: “Tenemos tres planes: plan A: vivir y morir en Libia; plan B: vivir y morir en Libia; plan C: vivir y morir en Libia“—, me digo yo: si Saïf hubiera ido a estudiar con otra estrella académica, habría escrito una tesis no muy distinta, con otro título: tal vez, La Gobernanza Global y la Sociedad del Riesgo; tal vez, La Sociedad Civil en la Era de la Información Global; tal vez, La Gobernanza Global y el papel de la Democracia Deliberativa y Dialógica; tal vez La Modernidad Líquida y la Gobernanza de la Globalización; ¿o por qué no éste, más audaz: La Gobernanza Global, el Imperio, la Multitud, la Biopolítica y el papel histórico del Cognitariado? Que cada quién le ponga el título que quiera, según la moda científico-social o filosófica que le acomode.

Porque no sólo la teoría económica ha vivido en las últimas tres décadas una “edad obscura” –de olvido y aun destrucción de conocimientos sólidamente adquiridos por generaciones anteriores—, como con toda la razón ha venido insistiendo últimamente Paul Krugman; ese pesimista dictamen vale también, y acaso más, para el conjunto de las ciencias sociales y de las humanidades.

El indicio más claro de ello son esos neologismos eufemísticos que, aparte de ser compatibles políticamente con todo (también, visto lo visto estos días, con la represión descarnada y genocida, a manos de mercenarios extranjeros, de la propia población civil), han sido, cognitivamente hablando, arena en los ojos, polvo obnubilante, velada pantalla distorsionadora de las terribles realidades ecológicas, económicas, sociales, políticas y culturales de la contrarreforma remundializadora capitalista de las últimas tres décadas.

Más propiamente dicho: parte nada despreciable ellos mismos de esa ofensiva política contrarreformadora. Y eso, y no sólo los dineros, me digo, está también en la base de los “servicios mercenarios” denunciados por el sindicato de los estudiantes londinenses.

II

Del verbo instituir, El Roto, elpais.com

Del verbo instituir, El Roto, elpais.com

Y en diciéndomelo, me viene, por caprichosa vía mental rodeada, el recuerdo de Islandia: el pequeño país septentrional que, presentado a bombo y platillo durante años como modelo de éxito “globalizador” neoliberal, terminó hace dos años en una espantosa bancarrota propiciada por un puñado de rentistas financieros e inmobiliarios nacionales e internacionales. Me acuerdo de haber preparado el año pasado una clase de metodología (en la Facultad de Economía de la UB) sobre las insuficiencias del indicador métrico pretendidamente “alternativo” solemnemente llamado Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, elaborado por el premio Nóbel de Economía Amartya Sen –un lince a lo que se ve tardígrado, porque ha dejado dicho recientemente (¡después de 2008!) que eso del “capitalismo” ya no existe [1]—.

Supuestamente, su Índice integra y pondera debidamente muchos factores –políticos, culturales, asistenciales, etc., etc., etc.—, y no sólo el desnudo PIB, o la renta per capita. Pues bien; según ese complejo Índice, Islandia, cuyas terribles debilidades como efímero paraíso del rentismo financiero e inmobiliario habrían saltado inmediatamente a la vista, no ya de Marx, de Rosa Luxemburg, de Keynes o de Kalecki, sino hasta de Adam Smith, David Ricardo, Stuart Mill y Thornstein Veblen, ocupaba el primer lugar mundial en 2007 y 2008, es decir, ¡cuando estaba ya al borde del precipicio!

Repaso mis notas de aquella clase: me abro paso por entre lo que aquí es ahora paja –la crítica científico-metodológica de ese índice métrico con pretensiones normativas—, y lo confirmo: Islandia estuvo durante años en el top de ese índice, y llegó a ocupar el primer lugar dos años seguidos, en 2007 y 2008. (Ahora, en 2010, ha bajado a un todavía honroso puesto 17, pero el año pasado aún ocupaba el número 3. De paso, constato que Irlanda, destruida también por rentistas financieros e inmobiliarios, sigue, impertérrita, ocupando el lugar 5.)

Busco el puesto que en el índice de Desarrollo Humano ocupa Libia, ese país tiranizado y saqueado por un pandilla de cleptócratas postcoloniales sin escrúpulos, perfectamente integrada desde hace bastantes años en la elite política, energética y financiera “global”. Pues bien, según el Índice de Desarrollo Humano, Libia es la campeona continental: ¡ocupa el primer lugar en África!

III

La hipnosis según El Roto, elpais.com

La hipnosis según El Roto, elpais.com

Me despego por un momento de la pantalla de Al Jazeera English. Voy a buscar un libro colectivo que compré por sugerencia de una estudiante que había asistido a aquella clase mía sobre la insuficiencia metodológica de varias métricas empíricas usaderas en las ciencias sociales. Nada que ver con el establishment académico convencional, me dijo: “ya verá, profe, son verdaderos frikis”, me soltó con estupendo desparpajo juvenil.

“Frikis” son, de eso no cabe la menor duda. ¿Pero nada que ver? Abro al azar, y me encuentro con esto:

“… pienso, por usar un léxico próximo a mi amigo Zizek, que podría ayudar a clarificar [sic] las cosas el formalizar esta operación de la Idea en general, y de la Idea comunista en particular, en el registro de los tres órdenes del Sujeto de Lacan: el Real, el Imaginario y el Simbólico. Primero, estableceremos que el procedimiento de verdad mismo es lo Real en que está basada la Idea. Luego, permitiremos que la Historia existe sólo simbólicamente. En efecto, ella no puede aparecer. Para poder aparecer, es necesario pertenecer a un mundo. Sin embargo, la Historia, como la pretendida totalidad del devenir humano, no tiene ningún mundo que pueda localizar en una existencia actual. Es una narración construido luego del hecho. Finalmente, permitiremos que esa subjetivación, que proyecta lo real en lo simbólico de una Historia, sólo puede ser imaginaria, y por una razón mayor: nada real puede ser simbolizado como tal. Lo real existe, en un mundo dado, y bajo muy específicas condiciones sobre las que volveré luego. Sin embargo, como Lacan dijo una y otra vez, es insimbolizable. Así que lo real de un procedimiento de verdad no puede ser ‘realmente’ proyectado en el simbolismo narrativo de la Historia. (…) La latente subordinación de las verdades a sus significados históricos implica que podemos hablar ‘en verdad’ de política comunista, de partidos comunistas y de militantes comunistas. Pero es claro que, hoy, necesitamos prescindir de cualquier adjetivación de este tipo. Para combatir eso, he tenido que insistir muchas veces en que la Historia no existe.” [2]

Aunque parezca mentira, sigo leyendo el libro. (Otro día quizá me ocupe monográficamente de él: se lo he casi prometido a la estudiante que me lo recomendó. ¡Qué pereza!) Con más o menos honrosas excepciones, estos distinguidos miembros de la franja lunática revelan la misma huida de la realidad que los cultivadores de la filosofía política y de la ciencia social académicas del mainstream. Con mayor oportunismo ventajista, si cabe: una jerga deliberadamente obscura y confusa, unas construcciones intelectualmente arbitrarias y una huera y pseudoelitista pedantería de pueblerino domador de caracoles, expresamente autoproclamada inmune a las pruebas y refutaciones de los hechos empíricos y a los posibles argumentos contrarios de los mortales de a pie: cosas, todas ellas, que permiten a estos novísimos fieles de la “eterna Idea” neoplatónica “comunista” recluirse en un verdadero asylum ignorantiae no ya incareable, y en puridad, inasaltable, si no inane, y por lo mismo, a lo que parece, considerablemente seductor.

No serán grandes estrellas académicas –y mira que la academia actual está en horas bajas…—, pero algunos se han convertido en rutilantes astritos codiciados por muchos medios de comunicación y entretenimiento del establishment: al modo de los deformes bufones de las viejas cortes absolutistas europeas. Su alergia –rayana en el desprecio— a los hechos empíricos objetivos (ecológicos, económicos, políticos, históricos), a muchos resultará hasta divertida, y a todos, políticamente inocua.

Su jerga delirantemente cargante e innecesariamente enmarañada, resulta también, como la más tersa y represada de los neologismos eufemísticos de la ciencia social establecida actual, compatible, política y cognitivamente, con casi cualquier tejido de yerros: ¿no se escrismó Negri declamando en favor de la Constitución Europea? Ahora podría decir todo lo contrario, y no pasaría nada. ¿No estuvo, varios años antes, Zizek a favor de la intervención y el bombardeo de la OTAN en los Balcanes? Ahora podría decir lo contrario (en realidad, creo que lo dice), y tampoco pasaría nada.

Al fin y al cabo, si la “historia no existe”, todas las picardihuelas están permitidas: se puede “explicar”, y aun “justificar”, cualquier cosa. También, acríticamente, los propios desaciertos intelectuales, los malos pasos tácticos, los errores estratégicos de bulto, las grandes aberraciones y aun los crímenes más abyectamente monstruosos perpetrados en nombre del “socialismo” o del “comunismo”, y en particular, claro, los del estalinismo histórico. Decididamente, son gente de fáciles absolvederas:

“Todo lo anterior explica [sic], y hasta cierto punto justifica [sic], por qué fue en último término posible llegar al extremo de vestir las verdades de la política emancipatoria bajo el manto [sic] de su opuesto, es decir, bajo el manto de un Estado.” [4]

Llego al final del libro de marras (saltándome, por ahora, a los dii minorum), y echo una ojeada al índice onomástico. Es revelador de otra cosa, en la cuenta de la cual, de todas formas, ya había caído: es evidente: desde el punto de vista de la tradición del movimiento obrero histórico –laborista, socialista, anarcosindicalista, anarquista, comunista—, la mayoría de los autores son (Negri come en parte aparte) ciudadanos de un mundo provinciano muy pequeño, ínfimo: el que va de Althusser –el “marxista antihumanista” que confesó en sus memorias no haber leído prácticamente a Marx (aunque, como “la historia no existe” y como “lo real no es simbolizable”, pues a lo mejor tampoco hay que tomarse eso demasiado a pecho)— a la Gran Revolución Cultural maoísta. [5]

Es decir, en el plano político, el angosto mundo de experiencia pandillesca de los grupúsculos estudiantiles maoístas parisinos sesentayochescos (el mundo compartido con el joven Bernard Henry Lévy, dicho sea de paso), sin el menor contacto orgánico con la población trabajadora empíricamente existente, ni, menos, con sus “traidoras” y “renegadas” organizaciones de masas.

Y en el plano filosófico, el mostrenco mundo de aquella impostora “Teoría”, contra cuyas grotescas miserias intelectuales escribió en su día el gran historiador marxista británico Edward Palmer Thompson un librito tan memorable como, al parecer, ahora olvidado. (Mi alumna, último año de una carrera de CCSS, nunca había oído hablar de él, hasta llegar a mi clase de metodología.) [6] Y me digo: también el pensamiento socialista ha salido muy malparado de la “edad obscura” de estas últimas décadas.

IV

Sociológicas, de El Roto, elpais.com

Sociológicas, de El Roto, elpais.com

Vuelvo a la pantalla de Al Jazeera. Conmueven e instruyen las imágenes que se ven ahora. La eufórica solidaridad fraternal de los revolucionarios tunecinos con las muchedumbres –egipcios, marroquíes, argelinos, libios; hombres, mujeres y niños, trabajadores migrantes los más— que cruzan la frontera con sus pobres y pesados fardos a las espaldas, huyendo de la carnicería prometida por los Gadafi (por Muhamar y por Saïf, el de la “sociedad civil y la gobernanza global”).

Y hablan de lo que han visto, de la experiencia vivida. Cuentan de la maravillosa capacidad de improvisación en la autoorganización popular revolucionaria: organización del levantamiento de masas; organización espontánea e inteligente de la seguridad colectiva en un nuevo orden público; organización diligente de la distribución de alimentos, de armas para la autodefensa, de vendas, de abrigo; organización de la atención a los heridos; organización de la justicia revolucionaria: a los mercenarios subsaharianos que se rinden sin haber matado a nadie, se les perdona la vida.

Y luego: la entrada en escena por lo magnífico de las mujeres, lanzadas en primera línea de la revuelta, como antes en Túnez, como antes en Egipto. Y luego: el acelerado crecimiento de la consciencia política de centenares de miles, de millones de personas: un entrevistado habla de la “necesidad de extender la Revolución a todos los países árabes, a toda África, a todo el mundo”; lo dice con candor, le sale del alma, es decir, de la exultante experiencia histórica liberadora que está viviendo, de la terrible experiencia histórica de humillación, de privación, de opresión, inveteradamente vivida. (Salta en cualquier caso a la vista que no es un autómata idiotizado por la ahistórica “Idea” de alguna sectita tardo-, pseudo-, paleo- o postbolchevique, cocida en su propio jugo y pronta a desenmascarar frailunamente a “traidores” y “renegados” y a bajar línea política por doquiera y cuando quiera, sin molestarse siquiera en preguntar a la humanidad verdaderamente doliente, no digamos en coleccionar datos y organizarlos significativamente.)

En fin: la historia (con minúscula) en acción: la que puede leerse en las buenas historias sociales de la Revolución inglesa de 1649, de la Revolución aymara en el Virreinato del Perú de 1781, de la Revolución francesa de 1789-94, de la Comuna de París de 1871, de la Revolución mexicana de 1910, de la Revolución rusa de 1917, de la Revolución de Asturias de 1934, de la Revolución china de 1949, de la Revolución cubana de 1959, de todas las revoluciones y rebeliones populares modernas y menos modernas insurgidas contra lo que Robespierre llamó la “economía política tiránica”.

V

El Roto, sin medias tintas, elpais.com

El Roto, sin medias tintas, elpais.com

Absorto en ese hilo de pensamientos andaba yo, cuando me avisa la máquina: ha entrado un correo nuevo. Cambio de ventana, y salgo de Al Jazeera. Un amigo de los que nunca faltan me envía –para común solaz— el texto de un viejo estalinista ahora en la extrema derecha neoliberal. Declara esto:

“Nadie me va a convencer de la espontaneidad del pueblo egipcio ni de los pueblos aledaños, repentinamente convertidos a la causa de la libertad y la democracia, de la que han oído hablar a los turistas, en el mejor de los casos. No han aprendido valores en Internet, una red controlable y controlada, que poco aporta por sí misma en estos casos y por la que reciben lo que se recibe en árabe los que tienen ordenador, que no son las grandes masas de árabes que encantados están si tienen un cabra, no digamos ya un teléfono. ¿O los tipos que se le echaron encima a la periodista Lara Logan habían sido influidos por Twitter?

“Nunca jamás en toda la historia los pueblos han hecho una revolución en la calle. Ni la rusa, ni la cubana –hechas, como decía Lenin para hacerlo más digerible, por “la vanguardia esclarecida y esclarecedora del proletariado”, es decir, él–, ni siquiera la francesa, con todo el montaje para la posteridad de la toma de la Bastilla. Una vez consumado el golpe y tomado el poder, el pueblo sale a la calle, a ver qué pasa, a celebrar algo que le han dicho que va a ser mejor, o a ver cómo funciona la guillotina o a oler la carne quemada en las hogueras de los condenados. Modos de desahogarse y dar rienda suelta al único valor movilizador de las masas: el resentimiento, del que tanto sabemos desde la oligarquía ateniense hasta Evita.”

Revelador, acaso, de la recrecida indigencia intelectual y del grado de crispación psicológica de cierta derecha mediática hispánica, pero no mucho más inteligente –ni más informado— que el inefable falsario profesional Sánchez Dragó unos días antes…

Y a todo eso, me acuerdo de Rosa Luxemburg y de su espléndido y premonitorio ensayo inacabado –lo truncó su asesinato, ordenado por Noske, un “socialista” de la estirpe de Mubarak y Ben Ali, de la estirpe de los Gadafi y de su amigo Blair— sobre la Revolución rusa de Octubre de 1917:

“El sistema socialista de sociedad sólo debe y puede ser un producto histórico, nacido de la escuela de la propia experiencia, en la hora misma de la realización y a partir del decurso de la historia viva. (…) Por su propia naturaleza, el socialismo no se deja imponer, no se puede introducir de un puñetazo. Presupone, claro está, una serie de medidas de poder –contra la propiedad, etc.—. Lo negativo, el desmontaje, se puede decretar; lo positivo, no. (…) Sólo la experiencia puede corregir y descubrir nuevas vías. Sólo la vida desinhibida, zarandeante, puede trocar en una miríada de nuevas formas, de improvisaciones, mantener la fuerza creadora, corregirse de los pasos en falso. Por eso la vida pública de los Estados con libertad limitada resulta tan penosa, tan miserable, tan esquemática, tan infértil: porque al cancelar la democracia, se ciegan las fuentes vivas de toda riqueza espiritual y de todo progreso. (…) Políticamente, no menos que social y económicamente. El conjunto de la masa popular tiene que participar. Si no, lo que terminará por imponerse es un socialismo dictado a golpe de decreto desde la mesa verde de una docena de intelectuales.” [7]

Eso estoy viendo: una rebelión de masas “nacida de la escuela de la propia experiencia”, un “producto histórico”. Ya sé: esto no es la batalla de Valmy, ni –menos— soy yo aquel soberbio Goethe capaz de sentenciar presciente y certeramente el final de toda una época histórica tras presenciar in situ, junto al apabullado general Braunschweig, la derrota y desbandada del disciplinadísmo ejército absolutista prusiano a manos del pueblo francés republicano en armas.

A lo sumo, un rojo trasnochado y curtido en cien reveses, conmovido ahora hasta el ensimismamiento ante una pantalla de ordenador. Bien que lo sé. Pero me sorprendo diciéndome: viejo idiota, ¿quién quita que en el “eslabón débil” del norte de África –una región geopolítica, geoeconómica y geoenergéticamente decisiva— no haya empezado una época histórica de abierta rebelión democrática popular mundial en toda regla contra el caótico y despótico desorden neoliberal planetario en que ha venido a parar el capitalismo imperialista remundializado, financiarizado y contrarreformado de nuestro tiempo?

Por ahora, esto es innegable: es una rebelión altamente contagiosa. Y esto: no sólo la historia “existe”, sino que los pueblos del mundo siguen enterquecidamente dispuestos a reanudar su escritura día tras día: a veces, con renglones derechos, y entonces nos es retransmitida en directo, con luces más o menos glaucas y con mayor o menor sordina; otras veces, las más, con renglones torcidos, y entonces transcurre discreta, silentemente (también silenciadamente). Digan lo que digan los abusivos eufemismos obnubilantes de los peritos académicos en legitimación. Diga lo que quiera la ubicua doxocracia mediática. Digan lo que arbitrariamente les acomode los charlatanes confortablemente instalados en algún Gran Hotel Abismo europeo o norteamericano.

Y hete aquí que cuando, oportuna y finalmente, debería tal vez acordarme de Bertolt Brecht o de Miguel Hernández, va y me acuerdo de Ibsen:

Hilo en el mar es la palabra / Hondo sendero la acción labra

Notas:

[1] “… hay una cuestión más básica: si ‘capitalismo’ es un término que resulte hoy de particular utilidad. La idea del capitalismo jugó de hecho un importante papel históricamente, pero ahora su utilidad podría muy bien estar agotada”.A.Sen: “Capitalism Beyond the Crisis”, en: New York Review of Books, 26 marzo 2009 (véase online: http://www.nybooks.com/articles/archives/2009/mar/26/capitalism-beyond-the-crisis/ .

[2] Alain Badiou, “The Idea of Communism”, en Zizek y Douzinas (comps): The Idea of Communism, Londres, Verso, 2010, págs. 5-6.

[3] El filósofo norteamericano John Searle ha dado recientemente noticia en una revista francesa de una conversación por él mantenida en California con Michel Foucault, poco antes de la muerte del filósofo francés. Searle se quejaba de la obscuridad de la prosa de Foucault, y la respuesta fue ésta: “Si yo escribiera tan claramente como tú, las gentes en París no me tomarían demasiado en serio… En Francia, hay que resultar por lo menos un 10% incomprensible”. (Entrevista a Searle, en la revista francesa Philosophie Magazine, marzo 2010.) Una interesante explicación histórica y político-cultural de la degeneración de la cultura filosófica –y de la prosa ensayística— francesa en las últimas décadas (digamos, de Roland Barthes a Michel Foucault, Lacan, Althusser y el postestructuralismo) la proporciona la historiadora y filóloga francesa –especialista internacionalmente reconocida en la literatura francesa del siglo XVII— Hélène Merlin-Kajman en su obra: La langue, est-elle fasciste? Langue, pouvoir, enseignement (París, Seuil, 2003), un libro sobre el que, ni que decir tiene, ha caído una verdadera conspiración de silencio: tanto más agradezco a mi amiga Florence Gauthier el que me llamara en su día la atención sobre su importancia. Por otra parte, en su reciente ensayito sobre “Porqué la intelectualidad francesa odia a Chomsky”, Diana Johnstone ha ofrecido también reflexiones interesantes al respecto. (El artículo de la amiga Diana fue traducido en SinPermiso: para verlo, pulse aquí).

[4] Badiou, op. cit., pág. 9.

[5] Declara Jacques Rancière: “Recordemos, por ejemplo, cómo mi generación pasó de la afirmación althusseriana del poder de la ciencia para desvelar las ineludibles ilusiones de los agentes de producción al entusiasmo maoísta con la reeducación de los intelectuales por los trabajadores y el trabajo de fábrica…”. (contribución de Rancière al libro colectivo mencionado: “Communists Without Communism?”, op. cit., pág. 172).

[6] E.P. Thompson: La miseria de la Teoría (trad. J.Sempere, Barcelona, Crítica, 1984). [7] “Zur russischen Revolution”, en: Ges. Werke, Berlin, Dietz Verlag, 1983, Vol. IV, pág. 364.

* Antoni Domènech es el Editor de SinPermiso.

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3978

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Peak Oil, detail, by Home of Chaos, from flickr.com

Peak Oil, detail, by Home of Chaos, from flickr.com

La crisis libia en 24h de Radio5: Lo que se quedó en el tintero….

Por Frenando
crisisenergetica.org, 23.02.11

Redacción CE/Crisis del petróleo 2011: ¿Puede sustituir el petróleo saudí al libio? Según diferentes medios, no, puesto que el petróleo saudita es demasiado “amargo” (contiene más azufre) y las refinerías que transformaban el petróleo libio necesitan crudos más “dulces” (con menor contenido en azufre). Stuart Staniford no se cree la versión que los saudíes están propagando, y sostiene que el petróleo puede ir a otras refinerías dónde sí puedan procesarlo sin tener que adaptarlas. Parece que el escepticismo de Staniford era compartido, y los saudíes han afirmado que podrían producir más y enviar más petróleo a través del oleoducto que llega hasta Yanbu en el Mar Rojo, para su envío a Europa. También afirman que están estudiando reorganizar sus exportaciones y coordinarlas con los exportadores del África occidental de manera que el petróleo africano que se enviaba a Asia fuese sustituido por petróleo saudí y aquél se pudiese exportar a Europa en sustitución del petróleo libio. Esta segunda medida sí que respondería a las afirmaciones de que, pese a que Arabia Saudí posee la única capacidad ociosa significativa en el mundo (4 mbd), su petróleo demasiado amargo no sirve para el mercado. Si la respuesta saudí llega a ser necesaria, el precio del petróleo será un buen indicador para saber la verdad del asunto.

(N. de la Redacción: publicado originalmente en el blog del autor)

Recibí una llamada de Íñigo Alfonso responsable 24h de RNE Radio5 en la que me solicitó una entrevista sobre Libia y el petróleo. Le comenté que me documentaría sobre Libia, porque no era un experto sobre dicho país, aunque si conocía el contexto de producción petrolífera mundial en que se estaba desarrollando la crisis. Efectivamente, me llamaron y aquí, del minuto 39 al 42, está la entrevista:

La entrevista fue tan breve que quedaron muchas cosas en el tintero, en concreto de Libia, que es sobre lo que me había estado documentando. Estos son algunos de los aspectos que más me han llamado la atención:

En primer lugar queda claro la importancia del petróleo para Libia, supone el 95% de sus exportaciones y le proporciona el 50% de los ingresos, contribuyendo en un 25% al PIB. Esta es la infografía de Rianovosti sobre las exportaciones de petróleo libias:

Destaca que el 75% del petróleo libio va a parar a la Unión Europea, de este porcentaje un 8,6% viene a España y un 32% a Italia, lo que le supone a esta del orden del 18% de todo el petróleo que importa (y que explica las facilidades que proporcionó Berlusconi al show mediatico del histrionico Gadafi en su reciente visita a Italia). EEUU recibe muy poco, sólo un 6% de las exportaciones libias van para allí. Lo mismo se puede decir de China, el otro actor importante de la economía mundial, sólo le llega el 10% de las exportaciones libias.

Vistas así las cosas, una ruptura del tablero de juego sería perjudicial para Europa, que se encuentra muy bien situada en las exportaciones libias (de ahí la tibieza del tratamiento inicial de la revolución libia), y podría suponer una escalada de posiciones para EEUU que recibe sólo el 6% de sus exportaciones.

Otro aspecto importante a destacar es lo que está ocurriendo con la demografía y el consumo interno de Libia. En 1965 eran 1,8 millones de habitantes, con un consumo per cápita de 5,5 barriles per capita/año. En el 2007 pasaron a ser unos 6 millones de habitantes con un consumo de 17 b/c/a.

Se espera que en el 2030, en menos de 20 años, ya sean 8,5 millones de habitantes y que el consumo de petróleo per capita aumente también. Está ocurriendo lo mismo que en todos los paises productores, su población y su consumo de petróleo está aumentando.

Si como resultado de las actuales revueltas, con Gadafi o sin él, hay reformas, y se incrementa la democracia y la equidad (lo que sería absolutamente deseable), cabe esperar una mejora en las condiciones de vida de los libios, y por lo tanto un aumento aún mayor del consumo interno de petróleo, y consecuentemente menos petróleo disponible para la exportación.

¿En que contexto se está produciendo la crisis libia?

Como ya señalé en la entrevista y ya apuntábamos en nuestra web, probablemente estemos en el zenit de producción petrolífera mundial. Desde el 2005 entramos en una meseta ondulante, en la que no ha aumentado de forma significativa la producción. Sin embargo su demanda sigue creciendo, y al ser la energía la llave que nos permite acceder a los demás recursos, el petróleo se convierte en el elemento determinante de la situación económica.

Podemos rastrear el origen de la actual crisis económica en los altos precios del petroleo (147$ el barril) que se dieron en el 2008. A nadie se le escapa la importancia del petróleo en el transporte, todos los que pasamos por las gasolineras somos conscientes, pero muchos ignoran la íntima relación que hay entre el petróleo y nuestra allimentación:

Alguien avisado no se extraña nada de que el nivel más alto del precio de los alimentos, desde que la FAO inició el registro, fuese en 2008, y coincidiese con el nivel más alto del precio del petróleo. Pues bien, dicho nivel se ha superado ahora, coincidiendo, también, con la remontada del precio del barril. Esta circunstancia está en el origen de las revueltas del norte de África, como lo estuvo en las dificultades que tuvieron las familias más pobres de EEUU en el 2008 para pagar la hipoteca, debido al alza generalizada de los precios, ocasionada por el elevado precio del petróleo, y que está en el origen de la crisis de las “subprime”.

¿Cuánto petróleo produce Libia?

Como señala muy bien Luis de Sousa en su artículo de septiembre de 2008 “Libya and World Oil Exports” en The Oil Drum, Libia no ha pasado aún su zenit de producción gracias al barbecho en que se la mantuvo hasta el 2004, en que se le levantaron las sanciones por parte de la ONU.

Luis de Sousa preveía para el 2011 una producción de 2 millones de barriles/día, con un aumento paulatino hasta 2018, en que se alcanzaría una producción máxima de unos 2.2 mb/d, sin embargo, la producción actual es de 1.33 millones de barriles diarios, más baja de la prevista debido a la crisis, lo que puede retrasar uno o dos años el zenit.

Pero el aumento de producción desde 1.3 hasta 2.2 mb/d el 2018 o 2020 no va a significar también un aumento de las exportaciones libias, porque si las cosas siguen como hasta ahora, y se incrementa el consumo interno, las exportaciones se mantendrían estables y comenzarían a disminuir abruptamente a partir del zenit.

Sólo si la actual crisis libia, en vez de profundizar en la democracia y la equidad, se resuelve con la desestabilización del actual régimen, radicalmente nacionalista, para la instalación de otro, títere de Occidente, y menos nacionalista que el actual, cabría esperar una disminución del consumo interno, y por lo tanto más petróleo para la exportación. Y… ¿Quién puede ser el más interesado de que en Libia se replique una de las revoluciones de colores que han asolado el mundo últimamente?

http://www.crisisenergetica.org/article.php?story=20110223170631147

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Cuestión de peso, by El Roto, from creerenti.blogspot.com

Cuestión de pesos, by El Roto, from creerenti.blogspot.com

La nueva fase de la crisis capitalista

Hacia un regulación caótica

Por Michel Husson
Viento Sur
Traducción: Josu Egireun para Viento Sur
rebelion.org, 26.02.11

La nueva hoja de ruta de la crisis en Europa está bastante clara: se trata de hacer pagar la factura de la crisis a las y los asalariados. Con el objetivo de arrojar un poco de luz sobre la coyuntura actual, vamos a abordar, en primer lugar, la trayectoria de la crisis estos últimos años, para después caracterizar los dilemas planteados en la fase actual y, finalmente, plantear los retos estratégicos de este nuevo periodo.

1. La crisis del capitalismo neoliberal

Para comprender bien los resortes de la crisis actual es necesario tomar un poco de perspectiva. El punto de partida es la crisis de los 70 que puso fin a los “treinta gloriosos”. Como las políticas habituales no eran capaces de hacer funcionar el sistema, se opera el gran giro neoliberal de principios de los 80. Así pues, desde hace 30 años (¿los “treinta penosos”?) vivimos bajo un régimen de capitalismo neoliberal que se caracteriza por tres elementos determinantes:

1. Reducción de la masa salarial e incremento de la tasa de beneficio

2. Dinámica divergente (en tijera) entre los beneficios y las inversiones

3. Incremento de los dividendos

Por ello, antes de la crisis, la imagen de la economía capitalista es la de una enorme masa de “capitales libres” alimentada por la compresión de los salarios y los desequilibrios internacionales. Gracias a la desregulación financiera, estos capitales circulan sin trabas en busca de una hiper-rentabilidad, que las condiciones concretas de producción de plusvalía no puede garantizar más que virtualmente. Así pues, resulta lógico que esta fuga hacia delante se desarrolle en la esfera financiera sin que ello conlleve que la crisis sea estrictamente financiera. Plantear que la crisis es fruto de la desregulación financiera supone ignorar sus causas profundas.

La crisis actual debe entenderse como la crisis del modelo neoliberal que hemos descrito antes; un esquema puesto en pie para dar solución a la crisis anterior. Siendo coherente, este modelo, cuyos elementos constituían todo un sistema, era al mismo tiempo un modelo que generaba desigualdades, frágil y desequilibrado. Pero, a los ojos de las clases dominantes, tenía la ventaja de permitirles acaparar una parte creciente de las riquezas producidas. Actualmente, lo más importante es que este modelo ya no puede funcionar como hasta ahora y que los capitalistas no tienen solución de recambio. Entramos en un período dominado totalmente por esta contradicción: todo lo que se hace tiene por objetivo volver al business as usual, pero eso ya no es posible.

2. La crisis: fase 3. Hacia un regulación caótica

No se trata de predecir la vía concreta que vaya a adoptar el capitalismo los próximos años, sino presentar el conjunto de contradicciones a las que va a estar confrontado. Las vamos a resumir bajo la forma de cuatro “dilemas” que configuran la “regulación caótica” que corresponde al movimiento del capitalismo entre dos imposibilidades: imposibilidad (y rechazo) de volver al capitalismo relativamente regulado de los “treinta gloriosos” por un lado; e imposibilidad de restablecer las condiciones de funcionamiento del modelo neoliberal, porque este modelo se basaba en una fuga hacia delante agotada. Este callejón sin salida se resume, una vez más, así: el capitalismo quiere volver al funcionamiento anterior a la crisis, pero eso resulta imposible.

Dilema del reparto: ¿restablecimiento de la rentabilidad o empleo? La crisis interrumpió de forma brutal la tendencia al alza de los beneficios. Esta degradación se explica, en gran parte, por la evolución de la productividad del trabajo que ha bajado fuertemente debido a que las plantillas sólo se han ajustado parcialmente a la caída de la producción. Ahora, bajo el fuego de la competencia, las empresas quieren lograr el restablecimiento de sus beneficios: mediante el ajuste o congelación de las plantillas e, incluso, mediante la reducción de los salarios.

Al mismo tiempo, dispositivos como el desempleo parcial se van a agotar poco a poco, al igual que las ayudas para relanzar la producción tipo planes renove. Por otra parte, una de las preocupaciones de los organismos internacionales es poner fin a las medidas de urgencia que se aprobaron al inicio de la crisis. Así pues, este ajuste de empleo y de salario va a desencadenar un nuevo giro recesivo debida a la contracción de las rentas familiares.

Dilema de la globalización: ¿reabsorción de los desequilibrios o crecimiento mundial? Uno de los principales motores de la economía mundial antes de la crisis fue el sobreconsumo de los hogares en los Estados Unidos. Es bastante difícil reconducir esta situación. La “definanciarización” emprendida con el reciente aumento de la tasa de ahorro conduce a una nueva contradicción, porque la reducción del consumo significa, también, una dinámica económica más débil. La opción adoptada es la de reorientar la economía americana hacia la exportación, pero esta opción supone que exista una mejora de la competitividad de las exportaciones USA que no se puede alcanzar mas que a través de una devaluación del dólar. Más recientemente se tomó la decisión de inyectar dinero masivamente (quantitative easing). Ahora bien, esta orientación no puede sino incrementar los desequilibrios de la economía mundial. Si logra imponerse la devaluación del dólar, ésta va a tener efecto sobre el ya débil crecimiento en Europa. Y si se combina con la creación monetaria impondrá una reevaluación de las monedas de los países emergentes, fraccionando aún más la economía mundial.

Dilema presupuestario: ¿reabsorción de déficits o gastos sociales? La crisis y los planes de relanzamiento han conducido a un incremento considerable de los déficits que, los gobiernos europeos sobre todo, han decidido reabsorber sin adoptar ninguna medida para estar al abrigo de la ofensiva de los mercados financieros. Es lo que anunció Trichet en 2009: “el proceso de ajuste estructural deberá comenzar, como muy tarde, durante la recuperación de la actividad económica”. En 2011, habrá que intensificar los esfuerzos. Pero, esta opción supone condenar Europa a un débil crecimiento y a la regresión social.

Dilema europeo: ¿coordinación o cada cual a lo suyo? Europa está en vías de implosionar como entidad económica. Su fraccionamiento comenzó bastante antes de la crisis, pero ahora ha pasado el umbral debido a que los distintos países de la UE sufren de la crisis de forma desigual en función del peso relativo de la finanza, del sector inmobiliario o del automóvil en su economía y de su inserción en el mercado mundial. Ahora bien, en la agenda europea no está al orden del día impulsar un verdadera política económica coordinada; mucho menos cuando la UE se ha privado voluntariamente de las instituciones que podrían llevarla a cabo: no existe presupuesto común, no hay una política de cambio y tampoco existe una coordinación fiscal. La Europa de la “competencia libre y no falseada” está, por lo tanto, condenada a que cada cual vaya a lo suyo y asistimos a una verdadera debacle del actual modelo de construcción europeo.

3. Algunas implicaciones estratégicas

Tras haber traducido la deuda privada en pública, el objetivo actual es hacérsela pagar a los trabajadores y trabajadoras. Esta terapia de choque se materializa a través de planes de austeridad que siguen un mismo modelo: reducción de los gastos socialmente útiles y aumento de los impuestos más injustos. Frente a esta violencia social, no hay otra alternativa que hacer pagar los costes del rescate del sistema a los accionistas y a los acreedores.

Porque ahora mismo, lo que está tocando pagar a las trabajadoras y trabajadores europeos es, también, la debacle del proyecto de construcción europea.

Desde el punto de vista de la clase trabajadora, las tareas inmediatas son claras: es necesario hacer frente a los planes de austeridad y rechazar el pago de la deuda soberana, que no es otra cosa que la deuda de la crisis. El proyecto alternativo sobre el que se puede desplegar esta resistencia social es el de la exigencia de otro reparto de la riqueza. Una exigencia coherente con el análisis de la crisis. En efecto, es la compresión salarial o, dicho de otro modo, la apropiación de una parte creciente del plusvalor por el capital financiero lo que ha conducido a la enorme acumulación de deudas que ha provocado la crisis.

Esta alternativa pasa, sobre todo, por una verdadera reforma fiscal que ponga fin a los beneficios fiscales que se vienen otorgando desde hace años a las empresas y a las fortunas. Implica, también, de una u otra manera, la anulación de la deuda pública. La incompatibilidad entre la deuda y los intereses sociales de la mayoría de la población es total. No puede haber una salida progresista a la crisis sin poner en cuestión esta deuda, sea suspendiéndola o reestructurándola. Además, probablemente, algunos países van a tener que suspenderla, lo que le da una importancia mayor al anticiparse a esta situación y plantear cómo debe ser gestionada.

¿Permitiría la salida del euro aflojar la presión? Esta idea se enfrenta a un primer problema: el hecho de que Gran Bretaña no forme parte de la eurozona no la ha preservado de la austeridad. Por otra parte, es bastante fácil de comprender por qué la extrema derecha nacionalista, como el Frente Nacional en Francia, exige la salida del euro. En sentido contrario, resulta más difícil ver cuáles podrían ser los beneficios de esta exigencia desde un punto de vista de izquierda radical. Si un gobierno liberal estuviera obligado a tomar un medida semejante bajo la presión de los acontecimientos, es claro que lo haría como pretexto para una austeridad aún más dura de la que conocemos hoy y que esto no posibilitaría en absoluto, más bien lo contrario, mejorar la relación de fuerzas de los trabajadores y trabajadoras. Esta es la lección que se puede extraer de experiencias pasadas.

Por el contrario, para un gobierno de izquierdas, salir del euro supondría un verdadero error estratégico. La devaluación de la moneda, que es el objetivo que se persigue, abriría inmediatamente una brecha que sería aprovechada por los mercados financieros para desencadenar una ofensiva especulativa sobre ella; lo que conduciría una espiral de deflación-inflación-austeridad. La devaluación, además, aumentaría bruscamente el montante de la deuda, hasta ese momento establecida en euros o dólares. Por otra parte, todo gobierno de izquierdas que desee de verdad adoptar medidas a favor de las y los trabajadores estaría confrontado a fuertes presiones del capitalismo internacional, por lo que ante este prueba de fuerza y desde un punto de vista táctico, valdría más utilizar de forma conflictiva la pertenencia a la zona euro.

¿Qué hacer en esta coyuntura extremamente difícil? Más que señalar las diferencias, ciertamente reales, entre la situación de los diferentes países, el reto está en construir una orientación internacionalista sobre la crisis en Europa. El único medio de oponerse verdaderamente al ascenso de la extrema derecha es proponer objetivos diferentes a las “cabezas de turco” habituales. Es, también, el medio para afirmar una verdadera solidaridad internacional con los pueblos más debilitados por la crisis, exigiendo que sus deudas sean compartidas a nivel europeo. Es necesario oponer un proyecto europeo alternativo al proyecto burgués que lleva a todos los países a una regresión social.

La tarea es difícil, al igual que el período de la crisis que la ha abierto, pero la izquierda radical no debe encerrarse entre la opción imposible de una aventura arriesgada -la salida del euro- y una armonización utópica; debe trabajar en torno a objetivo intermedios que pongan en cuestión las instituciones europeas actuales. Objetivos tales como:

Que los Estados de la Unión pueden pedir préstamos directamente al Banco Central Europeo (BCE) a tasas de interés bajas y que la banca privada esté obligada a cargar con una parte de la deuda pública.

• Poner en pie un mecanismo para la suspensión de la deuda que permita anular la deuda pública en proporción a los beneficios fiscales otorgados a las fortunas y el dinero otorgado para el reflotamiento de los bancos.

Que el saneamiento presupuestario pase por una reforma de la fiscalidad orientada a tasar, de forma armonizada a nivel europeo, el movimiento de capitales y las transacciones financieras, los dividendos y otras rentas del capital, las grandes fortunas y los grandes salarios.

Como seguramente sería absurdo esperar una ruptura simultánea y coordinada en todos los países europeos, la única hipótesis concebible debe tomar como punto de partida una experiencia de ruptura en un solo país. El gobierno en cuestión deberá adoptar medidas como la instauración de un impuesto sobre el capital pero, al mismo tiempo, deberá adoptar medidas de represalia contra actividades de las que va a ser víctima, con la instauración de un control sobre los capitales. Adoptando este tipo de medidas, entraría en conflicto abierto con las reglas de juego europeas.

Su principal punto de apoyo está en el carácter solidario de las medidas adoptadas. Esto constituye una enorme diferencia con el proteccionismo clásico, que trata siempre de mejorar la situación del propio país por medio de obtener mayor cuota de mercado frente a otros. Las medidas progresistas, por el contrario, son más eficaces en la medida que se generalizan a un número mayor de países. Por lo tanto, sería preciso plantear la necesidad de una estrategia de extensión de estas medidas basada en el siguiente criterio: afirmamos nuestra voluntad de tasar el capital y adoptamos medidas de protección adecuadas, a la espera de que éstas, tal como las proponemos, se extiendan al conjunto de Europa.

Conclusión: más que enfrentar una con otra, es preciso reflexionar sobre la articulación entre la ruptura con la Europa neoliberal y un proyecto de refundación europea.

[Ponencia para el foro El otro Davos]

http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=3513

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=123170&titular=hacia-un-regulaci%F3n-ca%F3tica-

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A ver: En Bahrein ha F1 y tanques, se entiende? Desde noticias-nacionales-es

A ver: En Bahrein hay Fórmula 1 y tanques, se entiende? Desde noticias-nacionales.es

La gente en Medio Oriente y el Norte de África quiere derechos sociales, y democracia política y social

El choque de civilizaciones, el fin de la historia, la islamofobia y otros conceptos estúpidos están enterrados


Por Pepe Escobar
*
Asia Times Online, 26.02.11

Traducido al inglés para Rebelión por Germán Leyens

Un fantasma recorre el Golfo Pérsico: la democracia.

Este martes, por lo menos el 20% de la población de Barein se congregó en la rotonda Lulu (Perla) en Manama en la mayor manifestación contra la monarquía feudal íntimamente relacionada con la gran revuelta árabe de 2011. Toda una muestra representativa de la sociedad bareiní –maestros, abogados, ingenieros, sus esposas e hijos– se desplegó en una amplia columna ininterrumpida de rojo y blanco, los colores de la bandera nacional.

Este miércoles, hubo motivos para creer que la revuelta llegaba finalmente al santo grial, es decir la Casa de Saud, cuando 100 jóvenes aparecieron en las calles de Hafar al-Batin, en el noreste de Arabia Saudí, pidiendo el fin de la monarquía feudal empapada en petróleo. Lo extraordinario es que haya sucedido mientras el “custodio de las dos mezquitas sagradas” el rey saudí Abdullah, de 85 años, volvía a casa tres meses después de su operación en EE.UU. y su convalecencia en Marruecos –en medio de masiva propaganda del régimen, completada con toques orientalistas mientras hombres en túnicas blancas realizaban tradicionales danzas beduinas de la espada sobre alfombras especiales.

Para la Casa de Saud, la revuelta es la pesadilla máxima: como ya sabe todo el mundo, el ínfimo Barein de mayoría chií limita con las partes productoras de petróleo de Arabia Saudí, de gran mayoría chií. Por lo tanto no sorprende que el rey Abdullah apenas ha puesto el pie sobre sus alfombras ha realizdo una acción preventiva para aplastar toda posible actividad ansiosa de democracia mediante un programa de 35.000 millones de dólares que incluye un año de prestaciones de desempleo para jóvenes desocupados, agregados a un fondo de desarrollo nacional que ayuda a la gente a comprar casas, establecer negocios y casarse.

En teoría Arabia Saudí ha prometido por lo menos 400.000 millones de dólares hasta finales 2014 para mejorar la educación, la atención sanitaria y la infraestructura. El economista jefe del Banq Saudi Fransi, John Sfakianakis, lo describió con el eufemismo: “el rey trata de crear un mejor efecto de filtración de la riqueza en la forma de prestaciones sociales”.

Invariablemente los eufemismos terminan en la política; no hay ninguna señal de que el rey vaya a invertir en las aspiraciones políticas de sus súbditos –como los partidos políticos y sindicatos– y las protestas todavía están totalmente prohibidas. Y no hay evidencia de que se muestre inclinado a encarar los inmensos problemas sociales –desde la represión gubernamental a la intolerancia religiosa– que lo han obligado a anunciar esta multimillonaria estratagema del “filtrado”.

¿Y quién estuvo presente para saludar al rey Abdullah y discutir el código de la “crisis” para la Gran Revuelta Árabe de 2011? Correcto –su vecino el monarca feudal suní, el rey Hamad al-Khalifa de Barein.

Matándolos suavemente con nuestra canción

La narrativa urdida en el Disneyworld occidental de que el rey Hamad “favorece la reforma”, que se interesa por “el progreso de la democracia” y por “la preservación de la estabilidad”, fue totalmente desbaratada cuando su ejército mercenario disparó munición de guerra con cañones antiaéreos desde transportes de blindados de tropas contra manifestantes que llevaban flores, o helicópteros Bell estadounidenses que perseguían a la gente y le disparaban.

Un mensaje en Twitter de la periodista bareiní Amira al-Husseini lo resumió todo: “Amo Barein. Soy bareiní. Mi sangre es bareiní, y hoy vi cómo mi país moría en los ojos de sus hijos”.

La rebelión chií contra la dinastía al-Khalifa de más de 200 años, invasores procedentes del continente, por cierto, se ha estado desarrollando durante décadas, e incluye cientos de prisioneros políticos torturados en cuatro prisiones dentro y alrededor de Manama por “consejeros” jordanos y un régimen cuyo ejército está compuesto en su mayoría por soldados punjabíes y baluchis paquistaníes.

Tardó bastante, pero por fin un llamado telefónico estratégico desde Washington garantizó que los al-Khalifa por lo menos hicieran que la matanza fuera realizada con un poco más de sentido común.

El historial de cómo se ha adaptado la política exterior de EE.UU. ágilmente a la gran revuelta árabe de 2011 deja algunas lecciones. El presidente depuesto de Egipto Hosni Mubarak y el rey Hamad de Barein son “moderados” y ciertamente no “malévolos”; después de todo fueron y son, respectivamente, pilares de “estabilidad” en MENA (Medio Oriente-Norte de África).

Por otra parte Muamar Gadafi de Libia y Bashar al-Assad de Siria son verdaderamente malos, porque no se someten a los dictados de Washington. La escala moral que condiciona la reacción de EE.UU. está directamente determinada por el grado en el cual el dictador/monarca feudal en cuestión es un sátrapa estadounidense.

Esto explica la inmediata revulsión estadounidense (del Departamento de Estado, y recién este miércoles del propio presidente Barack Obama) ante el bombardeo de su propio pueblo por Gadafi, mientras los medios corporativos y numerosos analistas de los think tanks se apresuran a ver quién encuentra los adjetivos más estudiados para crucificar a este último. No hay nada mejor que denunciar a un dictador que no se ajusta al modelo de lacayo de Washington.

Mientras tanto, al otro lado de MENA, apenas hubo una mirada cuando el aparato represor de Hamad –importado en parte de Arabia Saudí– mató a sus propios ciudadanos en la rotonda Perla. Bueno, el terrorista rehabilitado Gadafi ha sido siempre un lunático, mientras a Barein se le aplica otro mantra: Barein es un “estrecho aliado” de EE.UU., “una nación pequeña pero valiosa desde el punto de vista estratégico”, base de la Quinta Flota, esencial para asegurar el flujo de petróleo por el Estrecho de Ormuz, un bastión contra Irán, etc.

En todo caso, incluso después de la masacre, Jeque Ali Salman, líder del mayor partido opositor chií al-Wefaq, así como Ebrahim Sharif, líder del partido secular Wa’ad, y Mohammed Mahfood de la Sociedad de Acción Islámica, han acordado reunirse con el príncipe heredero Salman bin Hamad al-Khalifa para un diálogo propuesto por la monarquía.

Husain Abdullah, director de Estadounidenses por la Democracia y los Derechos Humanos en Barein, no está convencido: “No estoy seguro de que la propia familia gobernante sea seria con respecto a algún diálogo serio porque cuando se mira la televisión de Barein, no se ve otra cosa que ataques sectarios contra los que permanecen en la plaza-rotonda Lulu”.

Según Abdullah, lo que sucede en realidad es que “cada vez más gente llama abiertamente a que se derribe el régimen, mediante medios pacíficos, y que Barein sea gobernado por el pueblo. Además, hay un llamado serio a la desobediencia civil total (no parcial, como es actualmente) en el país para obligar a la familia gobernante a abandonar el país tal como ocurrió en Túnez y Egipto”. No es sorprendente que la Casa de Saud esté asustada.

El levantamiento del 70% chií de Barein, más bastantes suníes –el mantra de la protesta es “ni chiíes, ni suníes, sólo bareiníes”– comenzó como un movimiento por los derechos civiles. Pero más vale que el príncipe heredero cumpla rápidamente, de otra manera se convertirá en una revolución hecha y derecha. Por el momento hay mucha retórica sobre “estabilidad”, “seguridad”, “cohesión nacional” y nada sobre una reforma electoral y constitucional seria.

Hay motivos para creer que Salman –siguiendo los consejos saudíes– pueda estar tratando de actuar como Mubarak y hacer promesas vagas para un futuro distante. Todos sabemos cómo terminó en la Plaza Tahrir.

Los manifestantes comenzaron a pedir un primer ministro elegido, una monarquía constitucional, y un fin a la discriminación contra los chiíes. Ahora Matar Ibrahim, uno de los 18 miembros chiíes el parlamento, dice que la brecha entre los manifestantes en la rotonda Perla y la oposición política oficial que habla con el príncipe heredero se ha convertido en un abismo. El máximo grito unificador en la rotonda Perla es “¡Abajo, abajo Khalifa!”.

Miles de trabajadores en la inmensa planta de aluminio Alba ya se han asegurado de que un movimiento industrial y sindical muy poderoso respalde a los manifestantes de mayoría chií. El jefe del sindicato de Alba, Ali Bin Ali –suní– ya ha advertido de que podrían declararse en huelga en cualquier momento.

Queremos nuestros derechos sociales

Si tuviera lugar un cambio de régimen pacífico, democrático, en Barein, los mega-perdedores serían Arabia Saudí y EE.UU.

Barein es un caso clásico del imperio de bases de EE.UU. en colusión con una repugnante monarquía/dictadura feudal. Naturalmente el Estado Mayor Conjunto de EE.UU. prefiere el “orden y estabilidad” dictados por una dictadura, así como la antigua potencia colonial Gran Bretaña: las masacres de civiles en Barein –y Libia– han sido perepetradas por la academia militar Sandhurst y sistemas de British Aerospace.

El rey Hamad se graduó de la Escuela de Comando y Personal General del Ejército de EE.UU. en Fort Leavenworth, Kansas, y “tiene un papel dirigente en la dirección de la política de seguridad de Barein”, según un cable filtrado por WikiLeaks. Fue ministro de Defensa de 1971 a 1988 y es un gran entusiasta del armamento pesado estadounidense.

Por su parte el príncipe heredero “muy occidental en su actitud”, es graduado de una escuela del Departamento de Defensa en Barein y en la Universidad estadounidense de Washington. Traducción: dos vasallos con mentalidad del Pentágono están a cargo de hacer reformas democráticas en Barein.

El centro bancario internacional de Barein –con un producto interno bruto per cápita de un poco menos de 20.000 dólares– también está muy arriba, junto con Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, en la escala de oligarquías acaudaladas basadas en el trabajo esclavo, el proverbial gran pool de trabajadores migrantes que suministra mano de obra barata”. Ha gastado una fortuna promocionándose como “Barein, amigo de los negocios”. La semana pasada sonó más bien como “Barein, amigo de las balas”.

La gran revuelta árabe de 2011, con razones específicas en cada país, definitivamente no tiene que ver con religión (como han afirmado Mubarak, Gadafi y Hamad), sino esencialmente con la inquietud de la clase trabajadora provocada por la crisis global del capitalismo.

El choque de civilizaciones, el fin de la historia, la islamofobia y otros conceptos están muertos y enterrados. La gente quiere sus derechos sociales y navegar por las aguas de la democracia política y la democracia social. En este sentido la calle árabe es ahora la vanguardia de todo el mundo. Si los al-Khalifa no lo comprenden, van a caer.

* Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Su último libro es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com.

(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MB25Ak01.html

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=123162

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