Archivo para Mayo, 2009

Mmm, Marilyn, golddress. From monstermusic.co.uk

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Reservas de Oro U.S.: ¿Yéndose o completamente idas?

Por Rob Kirby
financialsense.com, 29.05.09
vía http://news.kontentkonsult.com
(traducción tortuosa)

El pasado martes por la noche me encontraba leyendo un fragmento de la DTAnalysis [DT de "Teoría de Dow"]  sobre un párrafo de lo que opinaba Enrico Orlandini:

“Creo que el volumen del déficit comercial de los EE.UU. va a sorprender la gente y continuará disminuyendo a su vez, e incluso será positivo por primera vez en décadas. Lamentablemente, esto sólo facilitará el flujo de dólares de los EE.UU. y de sus bonos, lo que no es una buena cosa.”

Con Enrico que está “técnicamente orientado” y yo más fundamentalmente orientado, recuerdo cómo intuitivamente no creí los números publicados sobre el comercio de EEUU dados por la Oficina del Censo y cómo pueden ir demostrándose falsos:


Mi principal campo de investigación se centra en los metales preciosos, es decir, el oro y la plata, y sé que los últimos informes indican que varios países están contemplando la repatriación de sus reservas de oro soberano. Además, el Tesoro de los EE.UU. y la Reserva Federal han rehusado en la reciente GATA de Libertad de Información [FOI], peticiones y demandas de un estado independiente, verificable por auditoría, de las Reservas Soberanas de Oro de EE.UU. -por lo tanto, un poco de investigación forense de las exportaciones de oro de EE.UU. estaba en el orden de tareas.

Sólo para averiguar cómo acceder a los números correspondientes.

El Servicio Geológico de Estados Unidos [USGS] Industria publica mensualmente Encuestas de minerales diseñadas para proporcionar una macro-import/export-overview de la industria de los metales preciosos (oro) de EE.UU.. Los datos de estas encuestas se suministran a la USGS, principalmente, por los grupos comerciales de la industria tales como el Consejo Mundial de Oro, así como las fuentes oficiales como la Oficina del Censo de los EE.UU.:


Fuente: USGS 09 de febrero de minerales Industria Encuesta

Tomé nota especial de la forma en que 2.920 toneladas métricas de “Compuestos de Oro” han sido exportadas fuera de los EE.UU. en 2008. Este número parece más que grande, big -porque se alega que los EE.UU. tiene existencias soberanas de oro de 8.100 toneladas métricas, mientras que la producción minera de oro es de aproximadamente 228 toneladas métricas anuales. Esta cifra de 2.920 toneladas métricas, es igual al 36% de todas los presuntas existencias soberanas de oro de EE.UU., o más de 14 veces la producción anual de las minas de oro de EE.UU. Por lo tanto, me quedé pensando, “qué es lo que son ‘compuestos de oro’?”

Me puse en contacto con el USGS y pregunté a un individuo calificado [quien tenía los conocimientos básicos de esta corriente de datos] sobre la definición de “Compuestos De oro“. Me dijo que, según la Oficina de Censo estadounidense -quien suministra no sólo la definición sino además los números reales relatados-, como “compuestos de oro” fueron tipificados productos de tipo industrial que contienen porcentajes bajos de contenido real de oro -como la purpurina de la pintura.

Entonces razoné con esta persona del USGS, si tal era el caso, ¿por qué habrían aumentado esas exportaciones estadounidenses a casi 3,000 toneladas métricas en 2008 [cuándo la Economía Global iba más despacio y el Dólar estadounidense era fuerte] a partir de 2007, cuando esas exportaciones estadounidenses sumaron aproximadamente 2,000 toneladas métricas [mientras el Dólar estadounidense estaba más débil y la Economía Global prosperaba (retumbaba)]? Noté que esto era contraintuitivo y no tenía ningún fundamento económico:

Fuente: USGS 08 de febrero U. S. minerales Industria Encuesta

Cuando enfrentado con la razón, el individuo para el USGS convino que los datos, como publicado, no hicieron el sentido lógico y explicaron que la Oficina de Censo estadounidense fue preguntada en cuanto a la veracidad de esta línea en particular en sus datos.

Pregunté al empleado USGS si el peso bruto o el valor grueso [no mostrado en la mesa pero (conocido) al USGS] de los “Compuestos De oro” fueron relevados.

El individuo confirmó que su pregunta a la Oficina de Censo estadounidense se refiró al valor grueso asignado a estos bienes exportados.

Respondí retóricamente, “si es una cuestión de valor grueso -entonces me dejan adivinar que la Oficina de Censo estadounidense asigna un astronómicamente alto valor a estos bienes. Un tan alto valor sería completamente incoherente con lo que Census Bureau estadounidense demanda que estos artículos son -a saber, bienes de producción. Los valores relatados harían que estos bienes fueran más parecidos a lingotes de oro o equivalentes”.

El individuo del USGS confirmó mi razonamiento cuando él respondió, “Eso sería correcto“.

Las implicaciones

Señoras y señores, lo anterior y la discusión de los datos con el individuo del USGS son la prueba de que Estados Unidos de América [o elementos criminales dentro de su Tesorería y/o La Reserva Federal] “ha“, subrepticiamente, exportado físicos de oro -y sigue haciéndolo. Está confirmado. Esas exportaciones pueden ser monedas fundidas [o compuestos de oro, si lo prefiere] de la gran confiscación de oro en 1933; o bien, esta terminología puede utilizarse para disfrazar la repatriación física de los lingotes de oro extranjeros en depósito en la Reserva Federal de Nueva York. Esas repatriaciones se registran como “exportaciones” en los datos comerciales de EE.UU. El reconocimiento público de esta situación grita como una sirena que la comunidad financiera mundial ha perdido totalmente la fe en la administración financiera de América -de ahí la necesidad de hacer los retiros astutamente.

Esto se está haciendo en un vano / desesperado / intento de equilibrar la batalla perdida “frente a las cartas” la demanda mundial de lingotes físicos de oro, procedente de la prodigalidad del Imperio Americano y de los dos gobiernos anteriores para apoyar la falla del dólar estadounidense.

En el transcurso de 2007-2008, más de 5.000 toneladas métricas de “Compuestos de Oro” han sido exportadas fuera de los Estados Unidos de América, representando más del 62 % de las reservas soberanas de oro de EE.UU., o alrededor de 24 veces la producción minera anual del país.

5000 toneladas métricas = 160 753 733 onzas troy [+ $ 128 mil millones a precios actuales]

El hecho de que industria y el comercio financiado por grupos como el Consejo Mundial del Oro y otros profesionales de consultoría de oro, que permanecerán sin nombre, no hayan informado de estos hechos, es la negación de su credibilidad y los ilumina como tontos o dispuestos. Estas organizaciones fraudulentas o ignorantes merecen ser clausuradas y disueltas.

Datos del comercio U.S. son falsos

El valor de estas exportaciones de oro “inclinan” los números del comercio de EE.UU. [casualmente, también estos datos son preparados por la Oficina del Censo de los EE.UU.] en un intento de transmitir una imagen de mejora de la situación financiera de EE.UU.

La realidad es ésta: cuando las exportaciones de oro son el respaldo de la mejora, la imagen del comercio de EE.UU. es decididamente peor.

Estados Unidos de América afirma poseer un poco más de 8.100 toneladas métricas de oro soberano almacenado principalmente en Fort Knox, Kentucky, West Point, Nueva York, la Casa de la Moneda de Denver y la Reserva Federal de Nueva York. La reserva de oro soberano de EE.UU. no ha sido objeto de una auditoría independiente desde los años 1950 durante la administración Eisenhower. Las solicitudes por la libertad de información GATA tratande asegurarse de que todas los 8.100 toneladas métricas de oro soberano de EE.UU. siguen siendo de propiedad de los EE.UU.

En abril de 2008 la Reserva Federal respondió a la petición del GATA con la liberación de cientos de páginas de información con porciones redactadas de valor significativo. También alegó que estaban retenidas cientos de páginas adicionales de documentos. La situación de la retención de esos documentos se encuentra actualmente en apelación.

Estas tácticas de bloqueo -la retención de datos- son inquietantemente similares a las empleadas por Mrs. Bernanke, Paulson y Geithner al negarse a divulgar detalles francos sobre “quiénes” fueron los beneficiarios de los fondos TARP y TALF.

No es creíble que una auditoría de la Reserva Soberana de Oro de EE.UU. sea permitida nunca -porque el oro simplemente no está allí.

Esperemos que quede algo.

Copyright © 2009 Rob Kirby
Rob Kirby es el propietario de Kirbyanalytics.com y agente de ventas para Bulion Custodian Services.

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Pak, Afg... Indistinto (no indiferente). From mapleleafweb.com

Pak, Afg... Indistinto (no indiferente). From mapleleafweb.com

Afganistán - En deriva hacia la balcanización

Por Pepe Escobar *
Asia Times Online

Rebelión Org, 27.05.09
Vía señalesdelostiempos.blogspot.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Los Días Felices están otra vez aquí. Es como si los años de George W. Bush en Afganistán siguieran aún con nosotros, con un Washington que sigue regodeándose en un entorno donde ha desaparecido la inteligencia. Se incrementa el envío de tropas hacia aquel país, de forma similar a como hizo el General David Petraeus en Iraq. Un procónsul de Bush (Zalmay Khalilzad) quiere dirigir de nuevo el cotarro. Un general de línea dura (Stanley McChrystal) está ya listo para aterrorizar a cuanto pastún se le ponga a tiro. Una nueva megabase va brotando en el “desierto de la muerte”, en la provincia afgana sureña de Helmand. Y al igual que en la época de Bush, nadie menciona ni una sola palabra sobre oleoducto alguno, ni sobre el (invisible) premio gordo regional: el Baluchistán pakistaní.

Al parecer, bajo la nueva gerencia, se ha rebautizado la “guerra global contra el terror” (GWOT, por sus siglas en inglés) como “Operaciones de Contingencia en Ultramar” (OCO, por sus siglas en inglés). Pero la historia en Afganistán continúa repitiéndose como si de una farsa se tratara, o como si un mal viaje de opio fuera.

Zalmay construye Oleoducstán

No nos impresiona mucho que el sabueso afgano favorito de Bush, Zalmay Khalilzad, un ciudadano estadounidense nacido en Afganistán y ex enviado estadounidense tanto en Afganistán como en Iraq, esté ahora a la caza y captura –a través de su compinche el Presidente Hamid Karzai, que intentó que el Presidente Obama le subiera a bordo- de convertirse en el CEO (director ejecutivo, por sus siglas en inglés) de Afganistán, o en una especie de primer ministro “oficioso”. Cualquier afgano que crea que Occidente no está detrás de todo este tinglado es porque es una de las estatuas de piedra del Hindu Kush.

Se supone que la Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y el enviado de Obama en Afpak [Afganistán/Pakistán], Richard Holbrooke, se sienten muy excitados con el plan. Karzai y Khalilzad han tenido lo que el New York Times describió de forma pintoresca como “una larga y, en ocasiones, desigual relación”. Ciertamente que Khalilzad tiene experiencia como CEO –adquirida como embajador estadounidense en Afganistán (2003-2005)-, cuando era el poder real tras el endeble trono de Karzai (casi totalmente cegato a cuanto ocurriera fuera de Kabul).

Karzai ha negado siempre –incluyendo las declaraciones hechas a este periodista- que fuera un empleado menor de UNOCAL [Union Oil Company of California], aparte de animador de las delegaciones de talibanes que visitaron Houston y Washington en 1997. La relación de Khalilzad es algo menos turbia: era un asesor convicto y confeso de UNOCAL. El “premio” –desde el presidente Bill Clinton a Bush y ahora Obama- sigue siendo el oleoducto que atraviesa Turkmenistán-Afganistán-Pakistán, entonces conocido como TAP y ahora conocido como TAPI al incluir a la India (Véase “Pipelineistan goes Af-Pak”, en el Asia Times Online del 14 de mayo de 2009).

Khalilzad fue el elemento clave cuando se constituyó la Fundación Afganistán-América a mediados de la década de los noventa, un lobby que llegó a tener mucha influencia durante la administración Clinton debido a sus conexiones con el TAP, promocionado a bombo y platillo como importantísimo oleoducto que circunvalaría tanto Irán como Rusia.

El hermano de Karzai, Qayum, estaba en la junta de asesores junto con Khalilzad e Isaac Nadiri, que más tarde se convirtió oportunamente en “asesor económico” de Karzai. Qayum y otro hermano de Karzai, Mahmoud, tenían la propiedad de una cadena de restaurantes en EEUU (por esa razón es que la gente de Kabul y del oeste de Pakistán llama a Karzai “el vendedor de kebab”). Hamid consiguió un montón de dinero del kebab durante su exilio en Quetta justo hasta finales de 2001, cuando fue milagrosamente lanzado hacia Kabul por las fuerzas especiales estadounidenses.

Khalilzad, como mascota afgana de Bush, era absolutamente clave para convencer a los desconfiados ex muyahaidines, muchos de ellos tayicos, de tener a Hamid (de una tribu menor pastún) instalado como “dirigente” interino de Afganistán después de que los talibanes cayeran en diciembre de 2001. Los muyahaidines querían al Rey Zahir Shah. Tras colocar en el poder al títere de Karzai, el presidente de Pakistán, el General Pervez Musharraf, y Nyazov, el “Turkmenbashi” Saparmurat de Turkmenistán, firmaron un acuerdo en diciembre de 2001 para construir el TAP. El oleoducto, ahora TAPI, es un elemento absolutamente clave en la estrategia de Washington en Asia Central. Khalilzad, como CEO, moverá montañas para asegurar que el TAPI derrota a su mucho más sólido rival, el IPI: el oleoducto Irán-Pakistán-India, conocido también como el “oleoducto de la paz”.

Va a ser un viaje agitado. Y –tragedia de tragedias- hará que finalmente Khalilzad tenga que hablar con los talibanes, una vez más, sobre oleoductos. Karzai ni siquiera controla Kabul por no hablar del resto del asolado país clasificado como el quinto más corrupto del mundo por Transparency International. Cuanto más corruptos sean los gobernadores locales de Karzai, tanto más avanzarán los talibanes pueblo a pueblo y clan tribal a clan tribal, impulsados por su desagradable mezcla de claras amenazas y duros castigos. Los talibanes, a alto nivel, han conseguido alianzas con una miríada de grupos criminales y cuentan con el apoyo de sus primos pastunes de las áreas tribales pakistaníes.

El inepto de Karzai, aprovechando los buenos servicios de Islamabad y Riad, está intentando hablar con todos, desde los neo-talibanes hasta el histórico comandante de los talibanes, el Mullah Omar, y también con el antiguo favorito saudí-pakistaní Gulbuddin Hekmatyar. Y todo esto mientras los asesores de estrategia de Obama apuntan que la guerra se “puede ganar” si Washington consigue atraerse –con un montón de dinero- los corazones y las mentes de las tribus pastunes.

Algo de esa nueva pasta estadounidense que fluye hacia Afganistán se ha desviado hacia el orwelliano Programa Afgano de Amplio Alcance Social, constituido por consejos locales anti-talibanes, mientras que la no menos orwelliana Fuerza de Protección Pública Afgana ha empezado a organizar milicias sunníes del estilo del “Despertar”. Armar a las milicias pastunes, que se volverán contra los ocupantes occidentales, no va a acreditar precisamente todo ese programa como brillante contrainteligencia.

Consideremos de nuevo Baluchistán

Mientras tanto, Baluchistan, el premio gordo de la región (véase “Balochistan is the ultimate prize”, Asia Times Online, 9 de mayo de 2009) sigue totalmente bajo el radar del frenético ciclo de noticias estadounidense. Numerosos lectores baluchis señalaron a este corresponsal que, en realidad, ahora es una provincia 50% pastún/baluchi. La mayor parte de los pastunes viven cerca de la frontera afgana. Y sucede que muchos son vecinos de la provincia afgana de Helmand, el lugar clave adonde se está enviando el incremento de tropas de Obama.

En caso de una hipotética balcanización de Pakistán, baluchis y pastunes seguirían caminos diferentes. Quetta, la capital provincial, en términos de población y actividad comercial, está ya dominada por los pastunes.

Las políticas internas de Baluchistán son complejas. Baluchis y brahvis constituyen dos nacionalidades separadas, con diferentes culturas y lenguas. Hay bastantes baluchis que no aceptan como tales a los brahvis. En lo que todos los líderes tribales baluchis están de acuerdo es en reclamar la máxima autonomía y control sobre sus recursos naturales. Islamabad les responde siempre con las armas.

Lo que ahora es Baluchistan y Sind en Pakistán fue conquistado hace siglos por la tribu baluchi Rind. Nunca se sometieron a los británicos. Durante los ochenta de Ronald Reagan, los baluchis intentaron –en secreto- llegar a un acuerdo con EEUU para un Balochistán independiente a cambio de que EEUU controlara el Oleducstán regional. Washington lo dejó para más adelante. Los baluchis se lo tomaron muy a mal. Algunos decidieron pasar a la clandestinidad o empezar la lucha armada. Islamabad aún no se ha hecho con ellos. Puede que Washington sí.

Si bien el pastúnwali –el código ancestral pastún- sigue todavía en vigor (no les amenaces, no les ataques, no les engañes, no les deshonres, o no habrá quien pueda evitar su venganza), los baluchis pueden ser incluso más temibles aún. Nunca se pudo conquistar a los baluchis como conjunto. Son guerreros de fama ancestral. Si piensan que los pastunes son gente dura, mejor es que no le pongan un dedo encima a un baluchi. Incluso los pastunes les tienen terror.

El secreto geopolítico es no enfrentarse a ellos sino cortejarles y ofrecerles una autonomía total. En una estrategia en constante evolución hacia la balcanización de Pakistán –cada vez más popular en numerosos círculos de política exterior de Washington-, Baluchistan tiene muchos activos atractivos: riquezas naturales, población escasa y un puerto, Gwadar, que es clave para el Nuevo Gran Juego de Washington en los planes de Oleoducstán en Eurasia.

Y no es sólo petróleo y gas. Reko Diq (literalmente “Pico Arenoso”) es una pequeña ciudad en el desértico distrito de Chaghi, a 70 kilómetros al noroeste del ya remoto Nok Kundi, cerca de las fronteras entre Irán y Afganistán. Reko Diq alberga las mayores reservas mundiales de cobre y oro, por un valor, según se ha informado, de más de 65.000 millones de dólares USA. Según el diario pakistaní Dawn, se cree que esas reservas son incluso mayores que otras similares que hay en Irán y Chile.

Reko Diq está siendo explorado por la Tethyan Copper Company de Australia (75%), que vendió el 19,95% de su participación a la compañía Minerales de Antofagasta de Chile. Sólo se ha adjudicado el 25% a la Autoridad para el Desarrollo de Baluchistán. Tethyan está controlada de forma conjunta por Barrick Gold y Minerales de Antofagasta. Los baluchis tienen que tener quejas muy serias por ese motivo: denuncian que sus riquezas naturales han sido vendidas por Islamabad a “regímenes controlados por el sionismo”.

Washington está centrado sobre Baluchistán como un rayo láser. Uno de sus más importantes actos estrella durante el verano será la inauguración de Campo Leatherneck, una inmensa nueva base área estadounidense en Dasht-e-Margo, el “desierto de la muerte”, en la provincia de Helmand en Afganistán. Muchos de los soldados del incremento de Obama tendrán como base Camp Leatherneck, un cruce de frontera a un tiro de piedra del sureste de Irán y del Baluchistán pakistaní, desde donde desencadenarán todo tipo de operaciones encubiertas.

Bajo McChrystal, el nuevo alto comandante de EEUU y la OTAN en Afganistán, uno debe esperar que a lo largo del verano se produzcan sin pausa operaciones de los escuadrones de la muerte, misiones de búsqueda y destrucción, asesinatos selectivos, bombardeos de civiles y misiones paramilitares para ir así aterrorizando a nivel general a los pueblos tribales pastunes, a los dirigentes comunitarios, a las redes sociales o a cualquier movimiento social que se atreva a desafiar a Washington y proporcionar apoyo a la resistencia afgana.

Se supone que las “operaciones encubiertas” de McChrystal pondrán del revés el viejo dicho del dirigente chino Mao Zedong, “vaciar el mar” (matar o desplazar a un indecible número de campesinos pastunes) para “atrapar al pez” (los talibanes o cualquier afgano que se oponga a la ocupación). No podrían haber encontrado un tipo mejor para las tareas de contrainsurgencia asignadas por Obama, Petraeus, Clinton y Holbooke.

El periodista estadounidense Seymour Hersh ha detallado cómo McChrystal dirigió la “rama de asesinatos ejecutivos” del Mando de Operaciones Especiales Conjuntas del Pentágono. No ha importado que fuera uno de los favoritos del ex vicepresidente Dick Cheney y del secretario de defensa Rumsfeld. La confianza de la administración Obama en sus métodos extremos para aterrorizar poblaciones le califica tanto como la política exterior rumsfeldiana.

Y McChrystal sigue con la idea de avivar un infierno calibrado en la vecina Baluchistán en todo lo que considere necesario en seguimiento los planes de Washington, ya sea provocando a los iraníes o incitando a los baluchis a levantarse contra Islamabad.

Según el escritor pakistaní Abd Al-Ghafar Aziz, que escribe para el portal en árabe de Al Yasira, EEUU ha venido acusando a Baluchistan durante años de “apoyar el terrorismo y albergar a los líderes de los talibanes y de Al-Qaida”. Los teledirigidos Predator de EEUU “han estado machacando ‘blancos preciosos’ que han provocado la muerte a 15.000 personas”. Aziz describió a los baluchis como “huérfanos sin refugio y sin protección”.

El vecino Irán no quiere correr riesgos; esta misma semana se ha puesto a probar técnicas sofisticadas de patrulla de fronteras en la provincia del sureste de Sistan-Balochistan, a lo largo de 12,5 kilómetros de frontera tanto con Afganistán como con el Balochistán pakistaní. Una de las máximas pesadillas nacionales de Teherán en cuanto a la seguridad son las operaciones encubiertas transfronterizas estadounidenses lanzadas desde el Baluchistán pakistaní, todo ese tipo de cosas que es música para los orejas de McChrystal.

Derivando hacia la balcanización

No hay muchas dudas de que el incremento de Obama va a ser un fracaso. El plan B de Washington es también malo y se reduce a algún tipo de acuerdo con los talibanes, algo por lo que Arabia Saudí ha estado mediando frenéticamente.

El problema es que el nexo de los Inter-Servicios de Inteligencia/ejército en Islamabad continuará apoyando a los talibanes en Afganistán –no importa que Washington trame cuanto quiera-, porque en sus mentes el único resultado posible es la derrota de la “pro-India” Alianza del Norte, que es el poder de facto en Kabul con Karzai como títere. La Alianza del Norte sólo renegará sobre sus cadáveres de su alianza con la India. Y apoyados como están no sólo por la India sino también por Irán y Rusia, nunca permitirá que los talibanes suban al poder.

A la larga, la estrategia de Obama para AfPak puede ir adquiriendo su implacable y volátil momento propio enganchando al ejército en Islamabad para que le haga la guerra a su propio pueblo, ya sean pastunes o beluchis. Esa puede ser la razón por la que Washington va conformando una marcha lenta pero inexorable para lograr la balcanización de Pakistán. Si los primos pastunes a ambos lados de la frontera -26 millones en Pakistán, 13 en Afganistán- encontraran finalmente una rendija para constituir el Pastunistán largamente soñado, se rompería el Pakistán que todos conocemos. La India podría intervenir para someter Sind y Punjab, manteniendo a ambos bajo su esfera de influencia. Washington por su parte se concentraría más y mejor en explotar las riquezas naturales y el valor estratégico de un Baluchistán independiente.

Así pues, un Pakistán similar al Iraq aún bajo ocupación estadounidense –roto en tres pedazos- empieza ahora a emerger como clara posibilidad, a menos que se produzca una improbable revuelta popular pakistaní, apoyada por soldados pakistaníes de medio rango, que haga que rueden las cabezas de los altos jefes del establishment político/ejército/seguridad. Pero los teledirigidos, y no las guillotinas, tienen el sabor del momento en AfPak.

* Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007), y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Su ultimo libro, que acaba de publicarse, es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en pepeasia@yahoo.com

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30
May

Sobredosis de Favelis

   Publicado por: admin  en Entradas, Imagine

Favelis, from irreverendos.com

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M. Favelis, from irreverendos.com

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Martin Favelis, from irreverendos.com

Martin Favelis, from irreverendos.com

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El Roto, ensayo aritmético, by elpais.es

El Roto, ensayo aritmético, by elpais.com

Lo último en teoría económica basura

Por Michael Hudson *

sinpermiso.info, 24.05.09

Parece que las librerías andarán inundadas en el verano y el otoño próximos de textos encargados por los editores hace un año, cuando la economía estaba descarrilando. La estrategia de marketing preferida es la de ofrecer asesoramiento por parte de celebridades bien ubicadas en el núcleo del sistema sobre el modo de restaurar la feliz era 1981-2007, dominada por ganancias de precios resultantes de deuda apalancada en bienes raíces, acciones y títulos de obligaciones. Pero la Economía de la Burbuja estaba a tal punto apalancada en la deuda, que no es razonable esperar restauración ninguna.

Por ahora, se nos nutre con defensas, nacidas de Wall Street, del intento de Bush-Obama (es decir, de Paulson-Geithner) de rehinchar la burbuja con un obsequioso rescate que ha conseguido triplicar ya la deuda nacional estadounidense en la esperanza de lograr una remontada del crédito bancario (es decir, de aumentar la deuda). El problema es que el apalancamiento de la deuda es, precisamente, lo que causó el colapso económico. Se estima ahora que un tercio de los bienes raíces estadounidenses se halla en quiebra técnica, con una magnitud del volumen de ejecuciones hipotecarias todavía en aumento.

A la vista de esa estupefaciente tendencia financiera, al público consumidor de libros se le ofrecen unos aperitivos, conforme a los cuales la recuperación económica no precisaría sino de más “incentivos” (especialmente, recortes fiscales para los ricos) capaces de estimular un mayor “ahorro”, como si los ahorros fueran automáticamente capaces de financiar nuevas inversiones y nuevos préstamos de capital. No hay tal: lo que hay es dinero prestado, a fin de crear una mayor deuda para un 90% de la población endeudado con el 10% situado en la cúspide de la vida económica.

Tras cargarle le mochuelo a Alan Greenspan por su papel de “tonto útil” en la promoción de la desregulación y en el bloqueo de la investigación y persecución del fraude fiscal, el grueso de los autores se lanza ahora por los trillados caminos de las panaceas que gozan de mayor aplauso general: regulación federal de los derivados financieros (y aun proscripción de los mismos), una tasa Tobin para las transacciones de títulos de obligaciones, clausura de los centros bancarios radicados en oasis fiscales y erradicación de las estrategias fiscalmente evasoras de esos institutos bancarios. Nadie se avilanta a ir a la raíz del problema financiero, proponiendo remover la deductibilidad fiscal general de los intereses que han subsidiado el apalancamiento de la deuda, proponiendo gravar fiscalmente las ganancias de “capital” al mismo tipo marginal que los salarios y los beneficios, o proponiendo sellar las escandalosas brechas fiscales ahora abiertas a los sectores FIRE (finanzas, seguros y bienes raíces, por sus siglas en inglés).

Los editores derechistas reciclan las habituales panaceas –como ofrecer más incentivos fiscales a los “ahorradores (otro eufemismo para los regalos obsequiosos a las altas finanzas) y un presupuesto federal reequilibrado— para evitar el “efecto de expulsión” de las finanzas privadas [por parte del sector público]. El sueño de Wall Street es privatizar la seguridad social para empezar a crear otra burbuja. Afortunadamente, esas propuestas fracasaron ya durante la administración Bush controlada por los republicanos como consecuencia del choque de realidad experimentado en forma de cólera del contribuyente tras el estallido de la burbuja punto.com en 2000.

Nadie llama a financiar la Seguridad Social y Medicare a partir del presupuesto general, en vez de seguir manteniéndolas con recursos obtenidos a partir de unos impuestos particularmente regresivos sobre trabajadores y empresarios, a quienes el Congreso expolia a fin de financiar recortes fiscales para los segmentos más ricos de la población. Y sin embargo, ¿cómo pueden los EEUU lograr competitividad industrial en los mercados globales con estos impuestos pre-ahorro para la jubilación y con seguros privatizados de asistencia sanitaria, con costes inmobiliarios apalancados en la deuda y con los conexos gastos que acarrean las deudas personales y empresariales? El resto del mundo suministra a mucho menor coste vivienda, atención sanitaria y otros bienes complementarios del ingreso de los trabajadores (o, simplemente, mantiene al trabajo por encima de los niveles de susbsistencia). Es éste un problema de gran importancia, que se atraviesa en el camino de los sueños de restauración de la Economía de Burbuja. Pues esos sueños dejan de lado la dimensión internacional.

Y, ni que decir tiene, hay los tradicionales llamamientos a reconstruir las devastadas infraestructuras norteamericanas. Sólo que, ¡cáspita!, Wall Street planea hacer eso al estilo de Tony Blair, con cooperaciones público-privadas que inyectarían enormes flujos de servicio de intereses en la estructura de precios, al tiempo que proporcionarían a Wall Street crecidos honorarios en materia de gestión y de suscripción de seguros. Las caídas del empleo y del precio de la vivienda han disminuido a tal punto a las finanzas públicas, que la inversión en infraestructuras nuevas habrá de cobrar inevitablemente la forma de cabinas privatizados de peaje apostadas en los puntos de acceso más importantes a la economía, como son carreteras y otras vías de transporte público, la comunicación o el agua limpia.

No hay llamamientos a la restauración de los impuestos estatales y municipales a los niveles de la Era Progresista, cuando la presión fiscal estaba diseñada para que tributaran sobre todo las ganancias de “barra libre” procedentes de las rentas inmobiliarias, llegando esas ganancias a constituirse, con el tiempo, en la base fiscal principal. Restaurar eso ahora significaría presionar a la baja los precios de los terrenos (y por ende, de la deuda hipotecaria), previniendo que los acrecidos valores de emplazamiento sean capitalizados y fluyan a los bancos en forma de servicio de intereses. Y ofrecería la ventaja adicional de aligerar las cargas fiscales soportadas por los ingresos y las ventas (un tipo de política que incrementa el precio del trabajo, de los bienes y de los servicios). En cambio, el grueso de las reformas que se proponen hoy lo que hacen es llamar a ulteriores recortes de los impuestos a la propiedad inmobiliaria, a fin de promover más “creación de riqueza” en forma de una inflación de los precios de esa propiedad estimulada por la deuda apalancada. La idea es dejar una mayor proporción de ingreso rentista para su capitalización en hipotecas aún más voluminosas, los intereses de las cuales irán a parar al sector financiero. En vez de caer el precio de la vivienda y de reducirse los impuestos al ingreso y a las ventas, lo que ocurrirá es que el crecido valor de emplazamiento de la propiedad inmobiliaria irá a parar a los bancos en forma de servicio de intereses, no a las autoridades fiscales locales. Lo que forzará a estas últimas a seguir desplazando la carga fiscal hacia consumidores y empresas.

No faltan en esta plétora de libros expuestos en vitrina los habituales llamamientos pro forma a reindustrializar Norteamérica. Pero ninguno apunta a la dinámica financiera deudora que ha socavado el capitalismo industrial, en este país y por doquiera. Con la perspectiva de una década, ¿cómo se verán retrospectivamente estas tímidas “reformas”? Lo que pretenden los rescates Bush-Obama es que los bancos “demasiado grandes para caer” se enfrentan únicamente a un problema de liquidez, no a un problema de mala deuda en el marco de una vida económica de morosidad creciente. La razón de que no puedan volver a hincharse burbujas como las del pasado es que se ha llegado al límite de la deuda. Y no sólo a escala nacional: a escala internacional se ha llegado también al límite político de la hegemonía del dólar.

¿Qué omiten todos estos libros? Todo aquello sobre lo que realmente versa la teoría económica: los costos de la deuda; el fraude y el delito financieros (uno de los sectores más rentables de la vida económica); el gasto militar (clave para entender el déficit de la balanza de pagos estadounidense y, por lo mismo, para entender la formación de las reservas de dólares por parte de los bancos centrales en todo el mundo); la proliferación de ingresos no ganados, rentistas, y de los cabildeos políticos con información privilegiada. Porque son ésos, y no otros, los fenómenos que están en el núcleo de lo que está pasando: sin embargo, los apologetas del “libre mercado” y sus corifeos los han relegado a los sótanos “institucionalistas” del curriculum económico académico.

Por ejemplo, los periodistas no dejan de repetir como loritos el mensaje de Washington, según el cual los asiáticos “ahorran” demasiado, lo que sería la causa de que prestaran dinero a los EEUU. Pero los “asiáticos” que ahorran esos dólares son los bancos centrales. Los individuos y las empresas ahorran en yuanes y en yenes, no en dólares. Y no son esos ahorros nacionales los que China y Japón han colocado en los bonos del Tesoro norteamericano por valor de 3 billones de dólares. Es el gasto norteamericano, es decir: los billones de dólares que el déficit de su balanza de pagos está bombeando al mundo, el dinero que excede a la demanda exterior de las exportaciones estadounidenses y a las compras de empresas, acciones y bienes raíces norteamericanos. Este déficit de la balanza de pagos no es el resultado de que los consumidores norteamericanos apuren hasta el límite sus tarjetas de crédito. Lo que se pasa por alto es el gasto militar, que está en la base del déficit de la balanza de pagos norteamericana desde los tiempos de la Guerra de Corea. Es una tendencia que no puede seguir por mucho tiempo, ahora que los países extranjeros están comenzando a reaccionar.

En la medida en que el Banco Central chino es el mayor tenedor de bonos públicos estadounidenses y de otros títulos denominados en dólares, se ha convertido en el principal financiador del déficit de la balanza de pagos norteamericana (así como del déficit presupuestario del gobierno federal). La mitad del gasto discrecional a cuenta del presupuesto federal es de naturaleza militar. Eso sitúa a China en la desairada e incómoda posición de ser la principal fuente de financiación del aventurerismo militar estadounidense, incluidos los intentos de los últimos quince años por cercar militarmente a China y a Rusia, a fin de bloquear su desarrollo como rivales. No es eso lo que se proponía China, pero es el efecto de la hegemonía global del dólar.

Otra tendencia que no puede seguir es “milagro del interés compuesto”. Se llama “milagro” porque parece demasiado bueno como para ser verdad, y así es: no puede durar mucho tiempo. El endeudamiento muy apalancado termina siempre mal, pues incrementa los cargos por intereses más rápidamente de lo que la economía está en condiciones de pagarlos. Fundar la política nacional en el sueño ilusorio de servir intereses por la vía de tomar prestado dinero a cuenta de unos precios de activos más y más hinchados se ha convertido en una pesadilla para los compradores de vivienda y para los consumidores, así como para las empresas que se convirtieron en objetivo de los saqueadores financieros que se sirven de deuda apalancada para hacerse con activos. Y es esta política la que ahora se aplica a unas infraestructuras públicas en manos de propietarios absentistas que cargarán intereses sobre los nuevos precios de los servicios suministrados por ellos y a los que se permitirá dar a esos cargos de intereses un trato fiscal de gastos tributariamente deducibles. Los lobistas de la banca han conformado el sistema fiscal de modo tal, que deriva la nueva inversión absentista hacia la deuda, antes que hacia la financiación con capital.

Los animadores de la fiesta que aplaudieron la economía de la burbuja como “creación de riqueza” –por usar una de las locuciones favoritas de Alan Greenspan— querrían ahora hacernos creer a nosotros, su audiencia, que ya sabían que había un problema, sólo que, sencillamente, no pudieron frenar la “exuberancia irracional” y los “espíritus animales” de la economía. La idea es culpar a las víctimas: a los propietarios de vivienda, obligados e endeudarse para tener acceso a ella; a los ahorradores de los fondos de pensiones, obligados a confiar lo que lograron apartar de su salario a gestores financieros que operaban para las grandes firmas de Wall Street; y a los empresarios que buscaban defenderse de los saqueadores financieros de empresas, lo que les forzaba a tragar “amargas píldoras” en forma de deudas lo suficientemente crecidas como para bloquear una toma de control ajena. En vano se buscará un reconocimiento honrado del carácter mafioso progresivamente asumido por el sector financiero, harto más cercano a los cleptócratas postsoviéticos que gozaban de información privilegiada, que a innovadores schumpetarianos.

Los tomos posburbuja parten del supuesto de que, en lo que hace a los grandes problemas, hemos llegado al “fin de la historia”. Lo que les falta es una crítica de la imagen global: del punto hasta el que Wall Street ha llegado en la financiarización del dominio público para inaugurar una economía neofeudal de peajes, lo que ha llevado al extremo de una privatización del propio gobierno encabezada por el Tesoro y la Reserva Federal. Lo que se deja sin mención es la historia de cómo el capitalismo industrial ha sucumbido a un capitalismo financiero insaciable e insostenible, cuyo más reciente “estadio final” parece ser un capitalismo de juego de casino de suma cero, fundado en derivados financieros de cobertura [swaps] y en innovaciones especulativas de fondos hedge manejados entre amiguetes.

Lo que se ha perdido son las dos grandes reformas de la Era Progresista. La primera: la minimización de la barra libre a disposición de los ingresos rentistas no ganados (p.e., el privilegio monopólico y la privatización del dominio público, que son muy otra cosa que el propio trabajo y la propia empresa) por la vía de someter a cargas tributarias a la renta procedente de la propiedad absentista y a las ganancias (de “capital”) dimanantes de los precios de los activos. El objetivo de la justicia económica progresista era prevenir la explotación (lograda, por ejemplo, por la vía de cargar más de lo tecnológicamente necesario en los costes de producción y en los beneficios razonablemente exigibles). Ese objetivo tuvo un producto lateral fortuito, que hizo que la Era Progresista diera la impresión de que iba a conquistar el mundo de una manera evolutiva darwiniana: pues la minimización de la barra libre rentista de los ingresos no ganados permitió a países como los EEUU competir con éxito y avanzar por encima de otros países que no pusieron por obra políticas fiscales y financieras progresistas.

Un segundo objetivo de la Era Progresista fue el de obligar al sector financiero a financiar la formación de capital. El crédito industrial se logró de manera óptima en Alemania y en la Europa central en las décadas anteriores a la I Guerra Mundial. Pero la victoria aliada trajo consigo el dominio de las prácticas bancarias angloamericanas, basadas en el préstamo respaldado por la propiedad o por flujos de ingresos ya existentes. La actual banca de crédito ha llegado a desacoplarse de la formación de capital, adoptando sobre todo la forma del crédito hipotecario (80 por ciento) y de préstamos garantizados por las acciones empresariales (para fusiones, adquisiciones y saqueos y tomas de control de otras empresas, así como con vistas a la especulación). El efecto de lo cual es la estimulación de la inflación de los precios de los activos en relación con el crédito de manera tal, que beneficia a unos pocos a expensas del conjunto de la economía.

El problema que representa la inflación de los precios de los activos fundada en la deuda apalancada puede verse del modo más claro en el llamado “síndrome báltico” postsoviético, al que ahora está sucumbiendo la economía británica. Las deudas se contraen en moneda extranjera –hipotecas inmobiliarias en los países bálticos; fondos fiscalmente evadidos y fugas de capital en la Gran Bretaña—, sin la menor perspectiva, hasta donde puede alcanzarse, de que las exportaciones puedan llegar a cubrir los carrying charges (1). El resultado de lo cual es una trampa de liquidez: una austeridad crónica abatida sobre el mercado interno, que es causa de bajos niveles de inversión de capital y de bajos niveles de vida, sin esperanza de recuperación.

Esos problemas ilustran la medida en la que la economía mundial, en su conjunto, ha venido siguiendo un rumbo errado desde la I Guerra Mundial. Esta larga trayectoria desviada se vio facilitada por el fracaso del socialismo en punto a proporcionar una alternativa viable. Aun cuando el socialismo burocrático estalinista de Rusia consiguió librarse de la barra libre posfeudal de la renta de la tierra, de la renta monopólica y de las ganancias rentistas dimanantes de los intereses, de las finanzas y de los precios de las propiedades, lo cierto es que los gastos y costos generados por su burocracia terminaron lastrando de manera insoportable a su economía. Rusia cayó. La cuestión es si la rama angloamericana del capitalismo financiero seguirá el mismo camino como consecuencia de sus propias contradicciones internas.

Las debilidades de la economía norteamericana son tan difíciles de subsanar porque arraigan en el núcleo mismo de las economías posfeudales occidentales. Sobre eso versaba la tragedia griega: una debilidad trágica que condena al héroe. La principal debilidad arraigada en nuestra economía es que una deuda creciente, más allá de toda posibilidad de ser satisfecha, es parte de un problema de mayor alcance: la barra libre financiera de la que la propiedad inmobiliaria y los tenedores de títulos financieros extraen rentas que rebasan por mucho los costes correspondientes medidos en esfuerzo laboral o en una carga fiscal equitativamente compartida (la teoría clásica de la renta económica). Lo mismo que la incautación de tierras o que los cabildeos privatizadores con información privilegiada, esa riqueza puede transmitirse hereditariamente, puede robarse o puede obtenerse por la vía de la corrupción política. La riqueza y las rentas extraídas por la vía del actual capitalismo financiero eluden la tributación fiscal, con lo que reciben, encima, un subsidio fiscal que no reciben, en cambio, ni la inversión industrial tangible ni el beneficio derivado de la actividad empresarial operativa. Sin embargo, los académicos y los medios de comunicación populares tratan esos flujos centrales como “exógenos”, es decir, como si acontecieran fuera del ámbito del análisis económico propiamente dicho.

Desgraciadamente para nosotros –y para los reformadores que traten de acudir en rescate de nuestra economía posburbuja—, la historia del pensamiento económico ha sido reescrita hasta convertirla en una pueril caricatura, a fin de dar la impresión de que la actual teoría económica basura, demediada y grotescamente trivializada, es algo así como la culminación de la historia social de Occidente. Si sólo se atendiera a los debates presentes, nadie llegaría a percatarse de que en las dos últimas centurias ha prevalecido una pauta de razonamiento harto distinta. Los economistas clásicos distinguieron entre ingresos ganados (salarios y beneficios) e ingreso no ganado (renta de la tierra, renta monopólica e interés). Resultado de lo cual era la nítida distinción entre riqueza ganada a través del capital y la empresa, que refleja el esfuerzo del trabajo, y la riqueza no ganada, que viene de la apropiación de tierras o de otros recursos naturales, de privilegios monopólicos (incluidas la banca y la gestión del dinero) y de unas ganancias de “capital” fundadas en la inflación de los precios de los activos. Mas ni siquiera la Era Progresista fue demasiado lejos en punto a purgar al capitalismo industrial de las reminiscencias feudales: de la renta de la tierra y de la renta monopólica, procedentes de las conquistas militares, y de la explotación financiera ejercida por los bancos y (en Norteamérica) por Wall Street en calidad de “madre de los monopolios”.

Lo que hace distinta de las anteriores a la actual burbuja económica es que, esta vez, no ha sido generada por los gobiernos como una estratagema para organizar su deuda pública creando o privatizando monopolios y vendiéndolos pagaderos en bonos públicos. No; esta vez, los EEUU y otras naciones se endeudan más profundamente, simplemente, para poder subvenir a las pérdidas que los banqueros registraron con sus malos préstamos. En vez de que las finanzas se subordinen y se aproen a la promoción del crecimiento económico y de una economía viable con una estructura de costes más bajos, lo que se hace es, al revés, sacrificar toda la economía para compensar al sector financiero. En tales condiciones, el “ahorro” no es solución alguna para el presente encogimiento de la economía; es más bien parte del problema. A diferencia del acopio de recursos personales cautelosamente escondidos en casa de los días de Keynes, el problema ahora es el poder extractivo del sector financiero en su calidad de acreedor, lo que impide borrar la pizarra sacando de ella las partidas de mala deuda de la forma históricamente normal, es decir, mediante una oleada de quiebras.

Lo que pasa ahora mismo es que el sector financiero está sirviéndose de su opulencia (a costa del contribuyente) para ganar un poder político que le permite desviar aún más infraestructura pública de los estados federados y de los gobiernos municipales, y del dominio público federal a escala nacional. Y lo hace al estilo de Thatcher y Blair: vendiendo lo público a absentistas que lo compran a crédito para sacar buenos rendimientos de la deuda pública (mientras se recortan todavía más los impuestos a la riqueza). Nadie se acuerda ya del llamamiento de Keynes a practicar la “eutanasia del rentista”. Hemos entrado en la era rentista más opresiva desde los tiempos del feudalismo europeo. En vez de suministrar los servicios básicos de infraestructura a precio de coste, o aun subsidiado, para rebajar la estructura de costos nacional y hacer así a nuestra economía más barata –y más competitiva internacionalmente—, lo que se ha hecho es convertirla en una colección de cabinas de peaje. No puede, pues, sorprender demasiado que la episódica ola de libros postburbuja que nos invade este año se olvide de poner en ese contexto de largo plazo la financiarización de los EEUU y de la economía global.

NOTA T.: (1) Son los intereses cargados por el corredor en cuenta de margen, y representan el costo de almacenar un bien tangible físico, que consiste en interés sobre los fondos invertidos, seguro, derechos por almacenaje y otros costos incidentales. Estos costos están usualmente reflejados en la diferencia entre los precios de futuros para diferentes meses de entrega. Cuando los precios de futuro por vencimientos postergados de contrato son más altos que para los vencimientos cercanos, es un mercado de intereses cargados por el corredor. Un mercado total de intereses cargados por el corredor reembolsa al dueño del bien tangible físico por su almacenamiento hasta la fecha de entrega.

* Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.
Traducción para www.sinpermiso.info: Ricardo Timón

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2594

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30
May

Di/visiones del mundo

   Publicado por: admin  en Bajo Control, Entradas

Sordos rüidos, from guardian.co.uk

Sordos rüidos, from guardian.co.uk

Una ronda por la civilización en las últimas semanas (una ronda de disparos)

desde lamoncloa.es, 29.05.09

PRUEBA NUCLEAR DE COREA DEL NORTE

* Corriere della Sera (Italia). Artículo de opinión de Marta Dassú: “Corea y el examen de madurez de China

“La crisis financiera ha creado las premisas de un G-2 económico que no bastará para gobernar los destinos del mundo, pero que demuestra la importancia fundamental de las relaciones entre el gran deudor global (Estados Unidos) y su principal acreedor (China). La crisis norcoreana ha creado las premisas para un G-2 político: No hay solución posible para los problemas de seguridad de Asia oriental sin un acuerdo entre Washington (en tándem con Tokio) y Pekín. Y Asia oriental no es un puesto cualquiera para la seguridad internacional: baste recordar, con Kissinger, que la situación de hoy evoca la europea de primeros del siglo pasado. Las dos crisis a que hemos aludido tienen un único efecto: confirmar y reforzar lo que Hillary Clinton dijo al comienzo de su mandato: ‘Para los Estados Unidos no hay relación bilateral más importante que la relación con China’. Esto inquieta a los europeos, en la vertiente atlántica, y molesta al Japón y a Corea del Sur en la vertiente del Pacífico, pero descarga también responsabilidades precisas sobre las espaldas del liderazgo más pragmático del mundo: el comunista/capitalista de Pekín, que es todavía más pragmático que el de Obama”.

* Polska The Times (Polonia). Artículo de Robert Kagan y Dan Blumenthal: “Los Estados Unidos no pueden renunciar al escudo antimisiles

Los EEUU pueden sólo esperar que un sucesor de Kim que tome la decisión estratégica de renunciar al programa nuclear. Hasta entonces, Washington debería continuar realizando su plan de tres puntos. Primero, debería aumentar su capacidad de atemorizar, con objetivo de protegerse a sí mismos, a Corea del Sur y a Japón. Dicho propósito implica la reconstrucción de las bases antimisiles de los EEUU y de sus aliados. Segundo, los norteamericanos deberían intensificar las acciones de bloqueo de las cuentas bancarias con las cuales se financia el programa nuclear. Tercero, hay que renunciar a las negociaciones a seis bandas. Si esperamos resultados positivos de las negociaciones con Pyongyang, lo que es poco probable, mejor discutimos sin intermediarios. No obstante, Washington no tiene que llegar a Pyongyang a través de Pekín”.

“Las negociaciones bilaterales, consultadas con Japón y Corea del Sur, pueden resultar más beneficiosas que el uso de los intermediarios que, ni siquiera, están interesados en la solución del conflicto. Resumiendo, la administración norteamericana debería concentrarse en acciones que mejoren la vida de los ciudadanos norcoreanos y les enseñen que Occidente es mejor de lo que trata de dibujar Kim. Esto permitiría concentrarse en los objetivos estratégicos a largo plazo. Puede ser que este método tenga un resultado más: si China observa que su importancia diplomática disminuye, podría comenzar a involucrarse más en la desnuclearización de Kim Yong-Il”.

* South China Morning Post (Hong Kong). Artículo de opinión de Peter Kammerer: “Un nuevo sheriff

“El presidente norteamericano Barack Obama tiene la clave para reducir la amenaza; puede proporcionar los incentivos diplomáticos, económicos y materiales que Kim exige. Sin embargo, cualquier trato con Corea del Norte requiere adoptar una táctica de palo y zanahoria, y eso no resulta posible con un socio tan poco fiable. Aunque EE.UU. detenta todavía el dominio militar mundial, ya no tiene el respeto o la autoridad necesarios para autocalificarse como protector global. China está mucho mejor situada. La administración de Obama lo admitió esta semana, sugiriendo que Pekín podría hacer más fuerza para que Corea del Norte regrese a las conversaciones a seis bandas y ayudar a entrenar a los militares pakistaníes para combatir a la insurgencia”.

“Cualquiera que sea la forma que tome, tiene que ser la ONU quien decida. Se trata después de todo de la mejor cualificada de todas las organizaciones para construir una estructura de seguridad más eficaz. Lo que resulta claro, en cualquier caso, es que lo que hay ahora debe ser desmantelado, y lo que lo reemplace tiene que reflejar el estado del poder en el siglo XXI y la capacidad de apoyar las decisiones con la acción”.

* China Review News (China). Editorial: “La nuclearización de Corea del Norte ya no puede contenerse

“La respuesta internacional a la última prueba de Corea del Norte es bastante similar al de la vez anterior: EE.UU., Japón y Corea del Sur se han opuesto enérgicamente y han comunicado sus próximas medidas, el Consejo de Seguridad ha condenado la prueba y está gestando nuevas sanciones. China y Rusia, en un tono altisonante rara vez visto, han criticado la acción mientras hacían llamamientos a todas las partes a mantener la calma y a volver a la mesa de negociaciones, la UE emitió un comunicado de condena como quien ve una amenaza muy lejana. Obama, seriamente afectado por la crisis económica que vive su país, está pensando en cómo salir de Irak y reforzar los esfuerzos antiterroristas en la región de Abah, y en la cuestión de la nuclearización de Corea del Norte, ¿qué otras acciones puede tomar aparte de continuar pidiendo auxilio a China y Rusia? Aunque Corea del Sur anunció que iba a participar en la Iniciativa de Seguridad Antiproliferación, parece como si esto no hiciera nada más que aumentar la reacción dura de Corea del Norte”.

* Mainichi Shimbun (Japón). Reportaje Shunji Taiboku: “Rusia considera las pruebas nucleares norcoreanas como una seria amenaza

“Ante las pruebas nucleares de Corea del Norte, resalta el endurecimiento de la posición de Rusia. Por un lado Rusia busca mejorar las relaciones con EEUU priorizando el avance de las negociaciones sobre el Tratado de Reducción de Armas Nucleares Estratégicas, y también busca consolidar las relaciones con Japón como lo muestra la reciente visita del Primer Ministro Vladimir Putin a Japón. Además de la amenaza a la seguridad nacional que representan las pruebas norcoreanas, es perceptible que Rusia no quiere que se pierda lo logrado respecto del establecimiento de una relación de confianza mutua con Japón y EEUU.”.

RELACIONES ESTADOS UNIDOS – ORIENTE PRÓXIMO

* Le Nouvel Observateur (Francia). Editorial de Jean Daniel: “Esperando el 4 de junio

“El 4 de junio, desde la más prestigiosa de las capitales árabes, Barack Obama debe revelar y detallar las grandes líneas de su plan de paz para el Oriente Próximo y Medio. No existe razón alguna para pensar que el contenido del discurso del Cairo pueda alejarse de lo que Obama había dicho ya en Ankara el 6 de abril y a cuyo propósito yo pensé poder decir que representaba una ruptura histórica en las relaciones entre los EEUU y el Islam. Pero desde Ankara, han pasado muchas cosas. Primero se ha vuelto a exhumar en la Casa Blanca la famosa propuesta que el rey Abdallah de Arabia Saudí, en nombre le al Liga árabe, había hecho indirectamente a Israel. Esa oferta inédita consistía, a cambio de la partición de Jerusalén, en un retorno a las fronteras de 1967 lo que conllevaba la evacuación de las colonias y un compromiso pacífico y duradero por parte del conjunto del mundo árabe. Desde el discurso de Ankara, también ha habido la entrevista negativa con BenJamin Netanyanhu así como el estudio de escenarios de un ataque israelí contra Irán y réplicas posibles del Estado persa.”

* Rzeczpospolita (Polonia). Artículo de Piotr Zychowicz: “Tensiones entre Israel y Estados Unidos

“Los EEUU instan abiertamente a que Israel renuncie a la construcción de nuevos barrios judíos en los territorios ocupados. ‘La creación del Estado de Palestina es cuestión de la seguridad de Israel’, ha comentado Barack Obama tras su reunión con el presidente de Palestina. Según Washington, la condición para renovar las negociaciones pacíficas es el cumplimiento de la tregua por los palestinos y la detención de la construcción de los barrios judíos en Cisjordania. Israel decididamente rechaza las llamadas norteamericanas”.

SRI LANKA

* The Times (Reino Unido). Editorial: “Matanza en Sri Lanka”. Subtítulo: “Las pruebas conseguidas por The Times revelan que al menos 20.000 tamiles fueron matados en la playa por bombardeos mientras el ejército cercaba a los Tigres”.

“’Profundamente decepcionados’. Así fue como un grupo de derechos humanos describió el voto en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aclamando la victoria del Gobierno de Sri Lanka. La descripción se queda corta. Fue una completa vergüenza. El organismo de 47 miembros, establecido en 2006 para reemplazar a la anterior corrupta e inefectiva Comisión de las Naciones Unidas, ha fracasado miserablemente en una de sus primeras y más importantes pruebas”.

http://www.la-moncloa.es/ServiciosdePrensa/BoletinPrensaInternacional/_2009/boli20090529.htm

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