Archivo para Marzo, 2009

Estadistas, estadísticas, El Roto, elpais.es

Estadistas, estadísticas, El Roto, elpais.es

  • Süddeutsche Zeitung (Alemania). Análisis de Marc Beise: “El esfuerzo por llegar a la cumbre”

“20 horas para combatir la crisis actual y para evitar futuras crisis: es un objetivo ambicioso, incluso aunque se hayan celebrado varios encuentros preparativos. La primera tarea ya se prestaría a varios días de debate. Nadie duda seriamente del sentido de los programas coyunturales para apoyar la economía mundial. Pero con razón se cuestiona el principio americano de cada vez más nuevos programas millonarios”.

  • Handelsblatt (Alemania). Artículo de Robert Landgraf: “El miedo a los grandes pasos”.

“La crisis ha demostrado que un banco puede ser sólido por si mismo, pero volverse frágil en el sistema con otros. Hasta ahora, casi nadie prestaba atención a si se parecían las carteras de productos de los bancos, como fue el caso al comienzo de la crisis en el mercado inmobiliario estadounidense. Vigilantes y políticos hablaban año tras año de los riesgos sistémicos. Pero ahí se quedaba la cosa. Un mapa de riesgos descubriría sin piedad los puntos débiles del sistema financiero. Habría tiempo suficiente para tomar medidas. En cuanto a los datos no habría ningún problema. Ya existen hoy, pero los diferentes Estados no quieren dar la información. Tienen que hacer de tripas corazón. Sólo así se puede detectar a tiempo una acumulación de riesgos”.

  • La Libre Belgique (Bélgica). Artículo de Pierre-François Lovens: “Un G20 necesario pero insuficiente”

“Ante el cataclismo actual, la Cumbre del G20 no sólo es necesaria sino indispensable ya que permite que los Veinte coordinen sus respuestas a la crisis. Además, conviene que los Grandes pongan sobre la mesa temas tan fundamentales como el control de las instituciones financieras y de los mercados, la vigilancia de los paraísos fiscales y el refuerzo de los medios asignados al FMI”.

“A diferencia de lo que afirma Jacques Attali (para quien el G20 se parece a una reunión de alcohólicos en una vinoteca), consideramos que la Cumbre de Londres responde a una necesidad urgente aunque resulte insuficiente”.

  • Financial Times (Reino Unido). Crónica de Charles Bremner y Philip Webster: “La amenaza de Sarkozy de abandonar la cumbre mundial”. Subtítulo: “La pulla anglosajona pone a prueba las relaciones con Obama”

“El Presidente Sarkozy amenazó ayer con dañar la cumbre mundial si no se cumplen las exigencias de Francia de una mayor regulación financiera. Francia no aceptará un G20 que produzca un ‘falso éxito con un idioma que suene bien pero que no contenga compromisos’, dijeron sus consejeros”.

“Sarkozy, que culpa a los ‘anglosajones’ de provocar la crisis económica, dijo a sus ministros la semana pasada que abandonaría la cumbre de Brown ‘si no funciona’. Un acuerdo para reforzar la regulación será una de los puntos clave del acuerdo del G20 pero Francia quiere un regulador global financiero, una idea a la que se oponen fuertemente los Estados Unidos y Gran Bretaña. Brown ha calificado la idea de ridícula”.

“La amenaza de Sarkozy pone de relieve las grietas emergentes entre los líderes mundiales. Alemania y Francia han liderado la oposición a los planes de coordinar el gasto público, abogados por la Administración del Presidente Obama”.

  • Dziennik (Polonia). Artículo de Michal Potocki: “Rusia puede comenzar a sentir miedo”

“Segunda oleada de crisis en Rusia. Según los pronósticos del Banco Mundial la economía rusa disminuirá el 4,7%, puesto que bajan los ingresos de los ciudadanos, falta dinero para inversiones, además debido a la recesión mundial se ha reducido la exportación. El gobierno ruso habla de una caída del 2,2%, sin embargo elabora nuevos planes anti crisis: ya se han inyectado veinticinco mil millones de dólares en el sector de la banca. Ahora, Vladimir Putin ha declarado que habrá más fondos para mantener los puestos de trabajo y para el desarrollo de los PYMES. Además, se programa modificar el presupuesto con el objetivo de aumentar los gastos sociales y de defensa. El déficit presupuestario alcanzará casi el 30% de la suma de los gastos estatales”.

  • Economic Observer (China). Editorial: “China ya no sólo escucha en silencio”

“El mundo necesita comprender a China. Con la Reserva Federal imprimiendo billetes a destajo, es más probable que el dólar estadounidense sufra una caída. Entretanto, China posee más de un billón de dólares en concepto de bonos del Tesoro estadounidense. No es de recibo que EE.UU. se salve a sí mismo sacrificando al país acreedor o cargándole la responsabilidad y decir que a China le parece bien”.

“La preocupación de China saldrá oficialmente a la luz durante la cumbre sinoestadounidense, a la espera de una reacción más convincente por parte de EE.UU. Muchos observadores creen que los posibles acuerdos durante el G-20 dependerán en gran medida en el diálogo entre China y EE.UU., países considerados los dos extremos del desequilibrio económico global”.

“La cooperación entre países proviene del interés común. Actualmente China es un defensor y participante en los asuntos económicos cada vez mayor, lo que supone una buena noticia tanto para el país asiático como para el resto del mundo. No obstante, magnificar la responsabilidad en la resolución de la crisis ignorando al mismo tiempo los intereses legítimos de China y otros países desarrollados arruinaría los esfuerzos para establecer un sistema de supervisión financiera”.

  • Asharq Al Awsat (Egipto). Artículo de Aly Ibrahim: “La Cumbre del G20 y el nuevo sistema mundial”

El diario confirma que la reunión del G-20 en Londres el próximo jueves es “una cumbre para buscar salidas a la crisis y el estancamiento económico internacional pero también constituye un comienzo práctico del nuevo sistema mundial. Después de la crisis económica y política de los años treinta, que acabó con una guerra mundial, apareció un nuevo sistema mundial basado en la creación del Consejo de Seguridad, con cinco países potencias nucleares, y en la creación del FM y del BM, considerando el dólar la moneda principal de reserva y del comercio internacional, razón por la cual no es extraño el establecimiento de un nuevo sistema ante una crisis económica mundial que podrá provocar inestabilidades políticas y sociales”.

El autor señala que “las características económicas y políticas de los países del G-20 reflejan la posibilidad de una nueva asociación entre nuevas y antiguas fuerzas, entre países industriales ricos como EE.UU y Alemania y otros que no lo son como China, India, Brasil y Sudáfrica. La formación del nuevo sistema se realizará gradualmente, a largo plazo, y países como China, India y Rusia querrán conseguir una presencia potente económica y militar”.

  • Dziennik (Polonia). Artículo de Jedrzej Bielecki: “La receta europea para salvar el mundo”

“La UE ha logrado convencer a los EEUU y a Gran Bretaña de que renuncien a sus planes de aumentar los paquetes de estimulo. Incluso Barack Obama ha admitido en una entrevista concedida al diario Financial Times el fracaso de sus planes. También Londres ha cambiado su posición y los expertos comentan que: “Lo peor que podría pasar en Londres es un profundo conflicto entre los líderes del G20. Esto sería una señal para los inversores de que nadie salvará la economía mundial. No obstante, durante la reunión del G20 se creará el FSB, Consejo de Estabilidad Financiera que supervisará el sector financiero. Además, se solucionará la cuestión de los paraísos fiscales. Adicionalmente, China desea que se sustituya el dólar por otra moneda internacional, lo que sería una gran dificultad para los EEUU. Puede ser que Obama haya decidido renunciar a sus planes de estimulo, porque espera el apoyo comunitario en otras cuestiones”.

lamoncloa.es

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Anifruta, fam. frutimales, desde arturogoga.com

Anifruta, fam. frutimales, desde arturogoga.com

La crisis del crédito podría disparar el costo de los alimentos

Por Patrick Barta
The Wall Street Journal, March 31, 2009

La restricción del crédito a raíz de la crisis financiera global podría obstaculizar la expansión de los agricultores, elevando las posibilidades de que los precios de los alimentos se disparen como ocurrió el año pasado, advirtió Jacques Diouf, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

Durante una conferencia sobre política alimentaria de la ONU en Bangkok, Diouf dijo que el número de personas desnutridas a nivel mundial sigue en alza, pese a un reciente declive en los precios de los alimentos. También pidió la inclusión de la inversión agrícola en la agenda de la cumbre del G-20 en Londres esta semana, para aliviar los efectos de la crisis económica en el mundo en desarrollo. “No sólo hay una crisis alimentaria, sino que la crisis financiera la está empeorando”, dijo Diouf.

Los precios de los alimentos han bajado en un tercio o más desde 2007 y 2008 y algunos analistas han advertido de un exceso de cosechas a medida que la economía pierde fuerza. No obstante, los precios de los granos aún están 27% por encima de sus niveles de 2005, dijo Diouf, y las reservas mundiales siguen bajas.

Diouf dijo que la contracción del crédito perjudica a los países que sufren por alimentos dificultando que recauden el dinero para importar y elevando el costo de los préstamos para los pequeños agricultores. Con un menor acceso al crédito, los agricultores podrían verse obligados a suspender cultivos o acudir al mercado negro en busca de préstamos de altos intereses que, en consecuencia, podrían limitar su producción en los próximos años.

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Ni los panes ni los peces, desde rankia.com

Ni los panes ni los peces, desde rankia.com

¿De dónde sale el dinero para rescatar a los bancos?

Por Juan Torres López *

Una de las cuestiones que más llama la atención de los ciudadanos normales es de dónde ha salido y de dónde están saliendo los cientos y cientos de miles de millones de dólares que los bancos centrales y el tesoro norteamericano están poniendo a disposición de los bancos.

La pregunta es pertinente porque realmente sorprende la magnitud del apoyo que se destina a los ya de por sí más ricos del mundo. Y sorprende, sobre todo, si se compara con otras necesidades para las que nunca hay dinero.

Según las Naciones Unidas cada día que pasa mueren alrededor de 5.000 niños de sed. Para dar agua potable a todo el planeta se necesitarían 32.000 millones de dólares (y frenar la avaricia criminal de algunas de las grandes multinacionales, claro está).

En el mundo hay 925 millones de personas que pasan hambre y quizá otras tantas severamente desnutridas.

Para acabar con ese drama la FAO afirma que serían necesarios 30.000 millones de dólares. Es decir que, para que nadie en el mundo muriera de hambre o de sed, sólo sería necesario más o menos el 40% de lo que el Banco Central Europeo inyectó en los mercados sólo el 29 de septiembre de 2008.

Es normal que los ciudadanos se hagan preguntas sobre este asqueroso e inmoral contraste. Que se pregunten cómo es posible que el hambre y la sed de 1000 millones de personas no se considere una crisis suficientemente seria como para que los bancos centrales aporten la financiación que pudiera resolverla. Y que se pregunten de dónde sale tantísimo dinero a disposición de los ricos.

La respuesta a esta última cuestión es clara y para ejemplarizarla podemos referirnos al caso particular de Estados Unidos.

En primer lugar, los recursos saldrán de un mayor endeudamiento exterior de la economía estadounidense. Para ello tendrá que lograr colocar en el exterior bonos y otros títulos de deuda, lo que entre otras cosas va a ir cambiando irremediablemente el mapa político y la distribución de poder en el mundo. China, India y otros países irán haciéndose más fuertes, mientras que la economía de Estados Unidos se va a ir debilitando y haciéndose más dependiente.

En segundo lugar, los recursos procederán de la impresión de más dólares. Esto es algo que ya viene sucediendo de forma premeditada aunque no se suele hablar mucho de ello. En diciembre de 2005, la Reserva Federal acordó que a partir de marzo de 2006 ya no se iba a publicar la cifra que los economistas llamamos M3 (la cantidad de dólares que circulan en forma de billetes, monedas y depósitos a la vista). No hace falta ser un lince para percatarse de lo que había detrás de esa decisión: un crecimiento vertiginoso de la cantidad de dólares en circulación.

Estimaciones no oficiales señalan que M3 pasó de representar algo más del 7% del PIB de Estados Unidos en junio de 2006 al 18% en febrero de 2008 (desde entonces comenzó a desplomarse vertiginosamente hasta el nivel más bajo alcanzado desde 1959, pero como consecuencia de la retirada de liquidez bancaria que produjo la crisis).

Según estimaba un directivo del Fondo Monetario Internacional sólo en los tres últimos meses de 2008, la Reserva Federal ordenó imprimir 600.000 millones de dólares nuevos. Para que esta fuente de obtención de recursos sea viable, Estados Unidos tendrá que recurrir a su poder imperial para colocar en el mundo una moneda cada vez más depreciada y menos valiosa.

La consecuencia más que previsible no es muy agradable: incrementará su presencia militar y tratará de provocar focos de inestabilidad que justifiquen su presencia para asentar así su poder como primera potencia mundial.

Finalmente, los recursos provendrán también de los propios ciudadanos, directamente en forma de impuestos o indirectamente como renuncia a gastos públicos que representan ingresos indirectos (como la sanidad o la educación) o diferidos (como las pensiones).

Me atrevo así a predecir que dentro de poco comenzaremos a oír el discurso contrario al que hasta ahora hemos venido escuchando.

Ahora nos volverán a decir que los impuestos son buenos, que hay que contribuir entre todos a lograr estabilidad económica y que todos hemos de arrimar el hombro. Ya han empezado de hecho con la desvergonzada cantinela de que para salir de esta crisis hay que moderar los salarios.

De esas fuentes saldrá el dinero para que los ricos que han provocado la crisis con su codicia criminal salgan de ella sin despeinarse ni un pelo.

“La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla”, es el libro mediante el cual Juan Torres López trata de dar una orientación sobre este proceso en pleno desarrollo. El trabajo puede leerse completo aquí.

Juan Torres López (www.juantorreslopez.com) es doctor en Ciencias Económicas y Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla. Autor de una docena de libros como el manual universitario “Economía Política”, el de bachiller “Economía”, “Toma el dinero y corre. La globalización neoliberal del dinero y las finanzas” o “Desigualdad y crisis económica”, de numerosos artículos científicos y de más de cuatrocientos de divulgación y análisis político. Es miembro del Consejo Científico de ATTAC-España y coordina con Alberto Garzón la web de información y pensamiento económicos alternativos altereconomia.org

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China está verde, Argentina Roja.

China está verde, Argentina Roja. Sin Credit venía el Default; pero llegó el Swap.

Argentina y China podrán intercambiar divisas por 10.000 millones de dólares

Yahoo! Finanzas, 30 de marzo de 2009, 22h45

Buenos Aires, 30 mar (EFE).- Los bancos centrales de Argentina y China acordaron realizar en “caso de contingencia” un intercambio de monedas locales por un equivalente de 10.000 millones de dólares para garantizar el acceso a divisas internacionales ante una eventual iliquidez, informaron hoy fuentes oficiales.

La posibilidad de este operación, denominada “swap de monedas”, fue acordada por el Banco Popular de China y el Banco Central de Argentina (BCRA), señalaron fuentes de esta última entidad.

“A partir de la crisis global y la volatilidad en los mercados, se han celebrado en los últimos meses una serie de iniciativas bilaterales entre diferentes bancos centrales, como un modo de garantizar el acceso a moneda internacional en caso de eventual iliquidez“, indicaron las fuentes.

El Banco Popular de China, el cuarto banco central del mundo en importancia, ya tiene acuerdos de este tipo celebrados con los diez países de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean).

China, que recientemente planteó la necesidad de sustituir al dólar como principal patrón de reserva internacional, es el segundo socio comercial de Argentina.

Un “swap de monedas” es una operación de canje por el cual cada parte accede a la divisa de la otra, entregando a cambio una suma equivalente en su propia moneda.

En este caso, Argentina “podrá acceder, en caso de considerarse necesario, a un máximo de 70.000 millones de yuanes entregando en contrapartida la suma equivalente en pesos, hasta unos 37.000 millones de pesos aproximadamente”, precisaron las fuentes.

Los portavoces aclararon que se trata de un “acuerdo contingente” porque la transacción de intercambio se efectuará solo en caso de ser necesario.

Para las autoridades argentinas, el yuan es una de las divisas con “mayor potencial de desarrollo y está llamada a jugar un rol significativo en el rediseño actualmente en curso del sistema monetario internacional”.

Las fuentes indicaron que el dinamismo económico que ha experimentado China en las últimas tres décadas le ha permitido lograr un elevado superávit en su balanza de pagos, con una importante acumulación de reservas monetarias, la mayor entre las economías emergentes.

“La posibilidad de acceder a una significativa suma de yuanes, entregando pesos argentinos a cambio equivale en la práctica a poder reforzar nuestra posición financiera si se entiende que las circunstancias lo ameritan”, añadieron las fuentes.

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Déjame que te cuente, desde smiamor.files.wordpress.com

Déjame que te cuente, desde smiamor.files.wordpress.com

Crisis financiera. Pistas para no perderse. Las cifras de la crisis crediticia


Por Marcus Du Sautoy *

El Mundo, España
Vía labolsa.com, 31.03.09

Ahora que Obama propone un plan de rescate de un billón de dólares, el autor ofrece una guía práctica sobre los descomunales números que se manejan.

La recesión global nos ha traído a colación un montón de cifras tan enormes, con tal número de ceros, que cada vez se hace más difícil situarlas dentro de algún tipo de perspectiva. El Banco de Inglaterra ha anunciado recientemente que va a inyectar en la economía británica dinero fresco por valor de 150.000 millones de libras esterlinas, una suma inimaginable, aunque inmediatamente después nos enteramos de que Barack Obama propone tirar la casa por la ventana y destinar otro billón de dólares más a rescatar las instituciones de Wall Street que han perdido el norte. Bueno, tampoco es tanto dinero, ahora que ha tenido que revisarse el montante de la deuda pública de Gran Bretaña, un billón y medio de libras esterlinas, a consecuencia de la clasificación de dos bancos comerciales, el Lloyds y el Royal Bank of Scotland, como corporaciones públicas.

Millones, billones, trillones… palabras que nos suenan conocidas a la mayoría de nosotros, incluso aunque no seamos capaces de precisar el número de ceros que contienen. En enero, Zimbaue imprimió un billete de sus dólares con una cifra que contenía 11 ceros, pero sólo para tener que reducir aún más el valor de su moneda un mes más tarde. Aun así, todavía no ha igualado la emisión del Banco Nacional Húngaro en 1946, que lanzó el billete con el valor facial más alto que se haya puesto jamás en circulación, un billete de 100 trillones (20 ceros) de peng.

Para entender un poco de lo que está ocurriendo (y de lo mal que están realmente las cosas), es preciso hacerse una cierta idea de la verdadera magnitud de estas cifras. He aquí, pues, una breve guía, que va desde el cero hasta el número mayor de todos.

Cero: El cero, un número relativamente reciente en la escena matemática, no fue reconocido como tal número con derecho propio hasta que los indios empezaron a investigar sus propiedades en el siglo séptimo después de Cristo (los indios son asimismo responsables de los otros nueve símbolos que utilizamos para representar los números, o sistema arábigo tal y como lo conocemos en España, aunque en otros países se denomina indo-arábigo).

El cero fue introducido en Europa por el matemático italiano Fibonacci en el siglo XII, aunque las autoridades lo encontraron tan sospechoso que el Gobierno de Florencia prohibió su utilización en 1299.

El invento del número cero por los indios está directamente relacionado con su fascinación por las grandes cifras. La saga sánscrita Lalitavistara incluye un relato de Gautama Buda, a quien en un determinado momento se le pide que diga en voz alta todos los números hasta llegar al que contenga 421 ceros, una tarea que requiere una inmensa pérdida de tiempo.

10: El sistema de base 10 que utilizamos en la actualidad es consecuencia directa del hecho de que tenemos diez dedos (los Simpson, es de suponer, funcionan con base ocho). Hubo otras culturas que no se rindieron a la fuerza de atracción del 10; los antiguos babilonios sumaban de sesenta en sesenta y todavía nos quedan vestigios de su sistema de numeración en el mundo de nuestros días. El hecho de que haya sesenta minutos en una hora y 360 grados en un círculo es una reliquia de la preferencia de los babilonios por la base 60. El resultado de añadir ceros al final de un número babilónico es, en consecuencia, aún más apabullante que nuestra moderna notación decimal.

1.000.000 (un millón):
Cuando de verdad empezamos a comprobar las auténticas posibilidades del sistema arábigo es cuando entramos en las grandes cifras. Los romanos tenían que ir asignando nuevas letras cada vez que sus cifras iban aumentando más y más (C para 100, D para 500, M para 1.000) porque no tenían ceros para añadirlos al final. Para dar una idea de lo grande que es un millón, basta decir que un millón de segundos son algo más de once días y medio y que, si se colocara un millón de monedas de una libra esterlina una detrás de otra, alcanzaría una longitud de 22,5 kilómetros [un millón de monedas de euro puestas una detrás de otra alcanzaría una longitud de 24 kilómetros].

1.000.000.000 (mil millones, o un billón en el mundo anglosajón): En el Reino Unido, esta cifra se denominaba, sencillamente, mil millones, mientras que la denominación de un billón estaba reservada a un millón de millones (un número seguido de 12 ceros). Sin embargo, las presiones para homogeneizar la numeración británica con la de los Estados Unidos llevaron al primer ministro de aquel entonces, Harold Wilson, a anunciar en 1974 que, siempre que el gobierno hablara de un billón, a partir de esa fecha se estaría refiriendo a un número seguido de nueve ceros.

Ahora bien, si a alguien hay que echar la culpa de la confusión sobre los billones, es a los franceses. A lo largo de la historia, han basculado entre diferentes definiciones, lo que ha causado auténticos estragos en la denominación de las cifras. En 1480 propusieron que un billón tuviera 12 ceros, que fue la pauta que adoptaron los británicos [y los españoles]. Posteriormente, a mediados del siglo XVII, decidieron prescindir de tres ceros, con lo que un billón se transformó en un número seguido de nueve ceros. Los recién nacidos Estados Unidos hicieron suya esta nueva definición. Mucho tiempo después, en 1948, los franceses echaron marcha atrás y volvieron al antiguo sistema.

1.000.000.000.000 (un billón, o un trillón en el mundo anglosajón): Para ayudar a Obama a poner en perspectiva la verdadera magnitud de su plan de rescate, diremos que un billón de segundos le retrotraerían 31.709 años, a los tiempos prehistóricos de los cazadores recolectores.Si se pusieran en fila monedas de una libra esterlina por valor del billón y medio de libras que, según se ha informado, se volatilizaron de los mercados globales en un solo ‘viernes negro’ [en la bolsa], se cubriría la distancia de aquí a Marte.

1.000.000.000.000.000 (mil billones, o un cuatrillón en el mundo anglosajón):
Los matemáticos escriben este número como 10 elevado al 15; ese 15 en el superíndice indica cuántos ceros van detrás de la unidad. Dado que ya hemos hecho desaparecer mil billones de los mercados, éste es seguramente el siguiente orden de magnitudes que pronto va a empezar a aparecer en escena.

Los norteamericanos y los británicos denominan cuatrillón a esta cifra, mientras que en parte de la Europa continental se habla de billardo [como los mil millones en España son un millardo en parte de Europa occidental]. El mercado mundial de derivados tiene un valor nominal de aproximadamente la mitad de un cuatrillón anglosajón de dólares [es decir, quinientos billones], lo que equivale a diez veces el valor de la producción mundial, razón por la cual el mercado de derivados está considerado por algunos analistas una auténtica bomba de relojería. Pónganse una tras otra monedas de libra equivalentes a esta cifra y la hilera se saldrá fuera de los confines de nuestro sistema solar.

10 elevado al 100 (el 100 como superíndice) (un ‘googol’): La palabra ‘googol’ en referencia a este número fue acuñada en 1938 por un niño de nueve años, Milton Sirotta, a quien su tío, matemático de profesión, le pidió que pensara un nombre para un número compuesto por una unidad seguida de 100 ceros. Si la idea de semejante número no resulta ya de por sí lo suficientemente mareante, piénsese en que un ‘googolplex’ es una cifra con un número ‘googol’ de ceros. Como seguramente todo el mundo sabe, una variante del nombre de este número, con un error ortográfico intencionado, es en la actualidad la marca de un conocidísimo motor de búsqueda de ‘internet’. Fue también la respuesta a la pregunta del millón de libras que el tramposo del comandante Charles Ingram dio en el programa de televisión ‘Who Wants To Be A Millionaire?’ ['¿Quién quiere ser millonario?'] en el Reino Unido.

316470269330…66697152511: Este es el número primo más grande que se ha descubierto hasta la fecha (con la colaboración de un potente ordenador). Cuenta casi con 13 millones de números y se encontró en fecha tan reciente como agosto del año pasado.Imprimir la cifra completa requeriría una sucesión de páginas del tamaño de las de este periódico que se extenderían por una longitud de unos 48 kilómetros y se tardarían más de dos meses en recitar de viva voz cada uno de los números que la componen.Al descubridor le ha reportado un premio de 100.000 dólares por haber hallado el primer número que rompe la barrera de los 10 millones de dígitos. El premio que se ofrece ahora es de 150.000 dólares por encontrar un número primo con más de 100 millones de dígitos. Gracias a Euclides, el matemático griego de la antigüedad, sabemos que hay números primos con todos los dígitos que queramos poner.

Tropecientos (zillón en el mundo anglosajón): Si se pregunta a niños que digan un número grande de verdad, con frecuencia muchos de ellos optarán por decir tropecientos. Este nombre no corresponde al de ningún número en concreto, pero se ha hecho un hueco en el lenguaje para expresar un número de una magnitud enorme pero indefinida. El equivalente en inglés sería ‘zillion’ [zillón], una palabra inventada por el escritor norteamericano Damon Runyon, autor de la novela Guys and Dolls.

Infinito: Los niños más inteligentes, sin embargo, optarán por responder ‘inifinito’ a la pregunta sobre el número más grande que se puedan imaginar. Hasta finales del siglo XIX, el concepto se refería a lo que resulta imposible de conocer pero, para sorpresa general, en 1874 un matemático llamado Georg Cantor puso de manifiesto que hay muchas clases de infinidad y que algunas son ‘más grandes’ que otras. También demostró que puede tener sentido la suma y multiplicación de cantidades infinitas. Pagó un alto precio por sus investigaciones, sin embargo, puesto que pasó una gran parte de su vida recluido en un manicomio de Halle (Alemania).

Así pues, en el gran esquema del universo matemático, los números que se han estado manejando durante las últimas semanas son más bien cantidades menores. Por mal que vayan las cosas, los matemáticos siempre estarán ahí al quite con un nombre y una notación para salir al paso de la próxima arremetida de malas cifras económicas.

* Marcus du Sautoy es profesor de matemáticas de la Universidad de Oxford.

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