Archivo para septiembre 28th, 2008

Si el mundo llega a un máximo absoluto en su capacidad de extracción de energía, parece bastante razonable que el sistema económico y financiero, basado en la necesidad de un crecimiento constante para poder pagar los intereses que sus capitales exigen, además del propio capital, sea el primero en mostrar esa fatiga e impotencia para seguir creciendo.

Por Pedro Prieto – CrisisEnergética

crisisenergetica.org
Vía IAR Noticias

27-Septiembre-08


Los seres humanos viven en la biosfera y gracias a ella. Pero en la primera década del siglo XXI el 86% de la energía primaria que consumen los 6.700 millones de personas proviene de la litosfera.

Un 40% de esta energía es petróleo. Otro 40% es gas natural y carbón. Y un 6% más proviene del uranio.

Esto supone que cada año se extraen cerca de 10.000 millones de toneladas de petróleo equivalente del interior de la tierra.

La tecnosfera, esa construcción humana, transforma a su vez la biosfera a la conveniencia del hombre y eso incluye la extracción, transformación y el transporte de materiales útiles de la corteza terrestre, a un ritmo de unos 33.000 millones de toneladas anuales, a los que hay que sumar 36.000 millones de toneladas de gangas y unos 30.000 millones de toneladas de recubrimientos y estériles.

Los 11.000 millones de toneladas de petróleo equivalente de energía primaria se utilizan, pues, para extraer, transformar y transportar unos 100.000 millones de toneladas de materiales, incluyendo la propia energía primaria. Sin esta energía, esto sería imposible en esos niveles. Y con un aporte energético decreciente, esta gigantesca actividad decrecería proporcionalmente.

Siendo el planeta esférico y por tanto, limitado en tamaño, es obvio que los recursos que contiene también son limitados.

Los geólogos han observado que la extracción de recursos de la litosfera está sujeta a ciertos patrones que limitan y dan forma a las tasas de extracción de los mismos.

Los geólogos de ASPO han señalado que esos patrones siguen la muy conocida curva en forma de campana, con un aumento inicial de los ritmos de extracción, seguido de un cenit o dos o a veces una meseta y finalmente un declive irreversible, hasta que la tasa de extracción del recurso ya no resulta útil a la sociedad y el resto que queda en la litosfera se abandona. Es la curva de Hubbert.

El cenit o pico, o los picos, o mesetas, se suelen dar cuando se ha extraído aproximadamente la mitad de la cantidad conocida en esa parte de la litosfera. Y en geología se cumple perfectamente el dicho de que “nunca segundas partes fueron buenas”.

Y al extrapolar los diversos patrones de extracción de cientos de yacimientos y de decenas de países productores ya en declive, con las reservas probadas, las probables y las posibles y a las que todavía se calcula quedan por descubrir en todo el explorado mundo, los científicos de ASPO han concluido que el mundo está a punto de alcanzar el cenit de su tasa de extracción máxima de petróleo, que pronto será seguida de la del gas natural.

Hoy prácticamente ningún experto discute este hecho geológico clave y las únicas diferencias de importancia son respecto a la fecha en que este fenómeno se dará, aunque las variaciones oscilan entre los que opinan que ya se ha dado para el petróleo regular y/o convencional y los más optimistas que creen que no se dará hasta el 2030. Lo que es mañana mismo en términos históricos.

Se atribuye a Kenneth Defeyyes, profesor emérito de la Universidad de Princeton y alumno aventajado de M. King Hubbert, padre de la teoría del cenit de la producción mundial del petróleo, el dicho de que dicha llegada al cenit se suele ver siempre desde el espejo retrovisor.

Es decir, que la llegada a un límite físico, no se suele avistar, para nuestra desgracia, por adelantado, sino a toro pasado, cuando ya se está en pleno declive y la producción de varios años consecutivos no ha hecho más que descender continuamente a cada año que pasa y el hecho ya no se puede ignorar por más tiempo.

La frase ha hecho fortuna finalmente entre los que creen que la llegada a tal momento es inminente, desde el punto de vista histórico. Matthew Simmons, presidente de Simmons & Company International, una de las mayores empresas del mundo en asesoría de inversiones financieras en el campo de la energía, suele comentar que la vista de este fenómeno en el espejo retrovisor es inminente.

Algunos miembros de ASPO también toman esta frase para señalar la cercanía de este momento histórico para la Humanidad y para advertir y poner en guardia sobre las dramáticas consecuencias que tal hecho puede tener para toda la Humanidad, si terminamos viéndolo sólo desde el espejo retrovisor. Todo ello, en un mundo que vive gracias a la extracción de 85 millones de barriles diarios de este elemento, que conforman más del 90% del transporte mundial actual y que son de muy difícil sustitución en tiempo y forma, si sólo somos capaces de verlo cuando ya esté sobrepasado.

El problema para la Humanidad comienza no cuando se acabe este preciado elemento, sino cuando la producción mundial de oro negro comience a declinar, por razones puramente físicas, a tasas que oscilan entre el 4 y el 10% anual. Esto es, que cada año se empiece a disponer de menos combustible que el anterior, sin remisión y sin que sean fáciles otros sustitutos y alternativas a un combustible tan versátil y tan abundante y disponible como el petróleo, en una sociedad acostumbrada a crecer sin límites, sobre todo desde que comenzó a explotar intensiva y extensivamente los combustibles fósiles a partir del siglo XIX

Se trata más de flujos, de flujos decrecientes, que del final del petróleo o del gas. Es un tema de agotamiento físico y geológico, más que un asunto puramente económico.

Existen claras evidencias de que el crecimiento económico y el consumo de energía van parejos y están muy directamente relacionados, aunque se puedan dar mejoras locales o nacionales del PIB por unidad de energía (más bienes o servicios con menos energía) que, sin embargo, no se ven confirmadas a nivel mundial, a medida que la calidad de los recursos extraídos se deteriora.

Las mejoras tecnológicas y mayores inversiones financieras en exploración pueden contribuir a retrasar el cenit o la meseta de la curva en forma de campana o a deformarla, pero no pueden eludir la realidad geofísica de un agotamiento gradual de los combustibles fósiles.

Hay además claras indicaciones de que los gases de efecto invernadero y otras emisiones de gases están también íntimamente relacionados con el consumo de energía de los combustibles fósiles, extraídos de la litosfera para ofrecer servicios a la sociedad.

Desde finales del siglo pasado, los científicos de ASPO han estado advirtiendo sobre las consecuencias que para los 6.700 millones de seres humanos, que viven fundamentalmente de los recursos energéticos de la litosfera, puede tener el cada vez más difícil acceso a las reservas conocidas y los cada vez mayores costes que implica. Y también sobre las consecuencias que para la Humanidad puede tener el empezar a disponer, a cada año que pasa, menos de esos recursos vitales energéticos que mueven y mantienen a nuestra moderna sociedad.

¿Está tocando techo el mundo de los combustibles fósiles?

Se cumplen ahora exactamente 10 años desde que el irlandés Dr. Colin Campbell y el geólogo francés Jean Laherrère publicaran, en el volumen 278, no. 3 de la revista Scientific American ( Investigación y Ciencia), su artículo, ya histórico, titulado “El fin del petróleo barato”.

En él hacían mención a un concepto que ya se conocía desde los años 50, en que el geólogo de la Shell, Marion King Hubbert intuyera que el modo general de explotación de un yacimiento, región o país, describía una curva más o menos en forma de campana y que el recurso medido y probado solía estar a la mitad aproximada de su explotación posible, cuando llegaba a su tasa máxima de extracción y empezaba a partir de ahí a declinar de forma inexorable. Esto es: la llegada al cenit o punto máximo de la producción mundial de un recurso finito. El conocido para el caso del petróleo mundial como “Peak Oil”

Pero este asunto fue virtualmente ignorado por la ciencia del momento y menos aún la economía establecida, porque aunque la producción de un determinado lugar llegase a ese cenit y empezase a declinar, siempre había nuevos yacimientos por explorar, para sustituir a los que primero se empezaron a agotar, ya en los años treinta del siglo pasado.

En su caso, Campbell y Laherrère analizaban el petróleo mundial, basándose en unas ingentes bases de datos de pozos, yacimientos, regiones y países, que como grandes expertos mundiales tenían a su disposición. Vieron las reservas conocidas, los tipos de petróleo existentes, los ritmos de explotación y de consumo, las tendencias y sobre todo, los que habían pasado ya del cenit. Compararon con las previsiones de Hubbert, que atinó en 1956, que los EE. UU. llegarían al cenit en 1971 y predijo en aquellas lejanas fechas que el mundo llegaría al cenit en el año 2000 para luego declinar en su producción petrolífera. Y llegaron a una conclusión parecida: el cenit del llamado “petróleo convencional” (que Laherrère prefiere especificar se trata de “regular convencional”) se daría hacia el 2010.

En el año 2000, estos dos científicos, y pocos más, crearon la Asociación para el Estudio del Cenit del Petróleo, ASPO, por sus siglas en inglés. En el año 2002, organizaron la 1ª Conferencia Internacional, junto con el profesor de física de la Universidad de Uppsala, Kjell Aleklett, hoy presidente de ASPO, a la que asistieron un reducido número de expertos.

Diez años después, el número de llamadas en Internet al concepto de “Peak Oil” supera los cuatro millones. La 6ª Conferencia Internacional, del año pasado en Cork, Irlanda, tuvo la asistencia de cientos de especialistas y expertos de todo el mundo. Contó con la asistencia de varios ministros y ex ministros europeos y de altas personalidades políticas, del mundo académico y del sector energético, donde el concepto del cenit del petróleo se ha abierto paso de forma incontestable, aunque la gran industria del sector sigue siendo muy reticente al reconocimiento público de este fenómeno y sobre todo, a fijar una fecha tan cercana a la que vivimos, como la que predijeron estos científicos.

Hay creadas más de veinte Asociaciones nacionales, desde EE. UU. a China y en casi todos los países europeos, que están vinculadas de forma muy libre, exclusivamente alrededor de su punto de encuentro: la llegada inminente, hablando en términos históricos, al cenit, máximo o pico de la producción mundial de petróleo.

A Campbell y Laherrère se les puede aplicar en esta pasada década, lo que dijo Gandhi sobre él mismo y su perseverancia: “primero te ignoran; luego se ríen de ti; luego luchan contra ti; y luego vences”. El ex secretario de Energía de los EE. UU. con la Administración Carter, Arthur Schlesinger, viajó el año pasado a abrir la 6ª Conferencia Internacional de ASPO en Cork y comentó, respecto de los miembros de ASPO y sus trabajos sobre el cenit del petróleo, que podían “cantar victoria”; esto es, que sus tesis parecen ya incuestionables en el fondo y que la Humanidad tendrá que afrontar este severo reto antes de 10 años.

Sin embargo, los economistas clásicos todavía trabajan, piensan y se comportan como si la Tierra fuese un lugar sin límites, una especie de Tierra plana, en la que los recursos y sus tasas y flujos de extracción jamás pudiesen disminuir.

Si el mundo llega a un máximo absoluto en su capacidad de extracción de energía, parece bastante razonable que el sistema económico y financiero, basado en la necesidad de un crecimiento constante para poder pagar los intereses que sus capitales exigen, además del propio capital, sea el primero en mostrar esa fatiga e impotencia para seguir creciendo.

Lo que está sucediendo estos días, puede ser el preludio que anuncia, hasta sin querer, el fin de una era, de un modelo social. La economía clásica trata a la energía como un bien de consumo más; pero hemos visto que no lo es; es el requisito previo para que se puedan dar todos los demás bienes y servicios proporcionalmente a su grado de explotación.

Sobre estas premisas, surge una duda acerca de si la energía disponible en la biosfera (básicamente la biomasa, la energía solar, la hidráulica o la eólica) y sus flujos o tasas de extracción posibles, podrán tomar el relevo de las energías fósiles, pronto en decadencia, que ahora tomamos de la litosfera a velocidades de vértigo.

O mejor todavía, si podrán cubrir la creciente brecha entre estos agotamientos previsibles del aporte fósil y la siempre creciente demanda que la economía clásica implica.

Así como una semilla se alimenta bajo la tierra y después emerge en forma de planta, vamos a necesitar enfrentarnos pronto al dilema y a la paradoja de tener que volver pronto a la biosfera en busca de recursos energéticos renovables para nuestra supervivencia.

El sol proyecta sobre la tierra 8.500 veces más energía que la energía primaria que consumimos y genera todas las energías renovables que derivan de él.

Pero no se trata sólo de una cuestión de volúmenes, sino fundamentalmente de flujos y de tasas razonables de captura energética, de una energía que viene dada dispersa; de saber si esta energía, tan abundante como dispersa, podrá mantener los actuales modelos sociopolíticos y tecnológicos, con todas las mencionadas actividades de extracción, transformación y transporte de materiales.

En la 7ª Conferencia Internacional de ASPO analizaremos y discutiremos sobre estas importantes cuestiones, en un encuentro público, con algunas señaladas contribuciones sobre estos temas. Tendrá lugar en el World Trade Center de Barcelona, los próximos 20 y 21 de octubre.

http://www.iarnoticias.com/2008/noticias/norteamerica/0510_petroleo_crisis_financ_25sept08.html

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“Basta decirles que se trata de un sistema adicional de juegos especulativos”

Ningún pueblo por sí solo, por grande y rico que sea -menos aún un mediano o pequeño país-, puede resolver por sí mismo y por sí solo sus problemas. Unicamente por visión estrecha, por miopía o ceguera política, o ausencia total de preocupación y sensibilidad por el destino humano, se puede negar esta realidad.

Pero las soluciones para la humanidad no vendrán de la buena voluntad de los que hoy se adueñan del mundo y lo explotan, aunque no puedan soñar o concebir otra cosa que el carácter perenne de lo que constituye el cielo para ellos y un infierno para el resto de la humanidad; infierno real y sin remedio posible.

El orden económico que hoy prevalece en el planeta caerá inevitablemente. Eso podría comprenderlo incluso un colegial que sepa sumar, restar, multiplicar y dividir lo suficiente para obtener un simple aprobado en aritmética.

Muchos acuden al infantil recurso de llamar escépticos a quienes hablen de esos temas. No faltan incluso los que sueñan con establecer colonias en la Luna o en el planeta Marte. No los critico por soñar. Tal vez, si lo logran, sería el sitio donde algunos puedan refugiarse, si no se detiene la brutal y creciente agresión al planeta que habitamos.

Fidel Castro, desde radiomundial.com

El sistema actual es insostenible, porque se sustenta sobre leyes ciegas, caóticas, ruinosas y destructivas de la sociedad y la naturaleza.

Los propios teóricos de la globalización neoliberal, sus mejores académicos, expositores y defensores del sistema, se muestran inciertos, vacilantes, contradictorios. Hay mil interrogantes que no pueden ser respondidas. Es hipócrita afirmar que la libertad del hombre y la absoluta libertad del mercado son conceptos inseparables, como si las leyes de este, que han originado los sistemas sociales más egoístas, desiguales y despiadados que ha conocido el hombre, fuesen compatibles con la libertad del ser humano, al que el sistema convierte en una simple mercancía.

Sería mucho más exacto decir que sin igualdad y fraternidad, que fueron lemas sacrosantos de la propia revolución burguesa, no puede haber jamás libertad, y que la igualdad y la fraternidad son absolutamente incompatibles con las leyes del mercado.

Las decenas de millones de niños en el mundo obligados a trabajar, a prostituirse, suministrar órganos, vender drogas para sobrevivir; los cientos de millones de personas sin empleo, la pobreza crítica, el tráfico de drogas, de inmigrantes, de órganos humanos, como el colonialismo ayer y su dramática secuela actual de subdesarrollo, y cuanta calamidad social existe en el mundo de hoy, se han originado en sistemas que se basaron en esas leyes. No es posible olvidar que la lucha por los mercados originó la espantosa carnicería de las dos guerras mundiales de este siglo.

Tampoco se puede ignorar que los principios del mercado son parte inseparable del desarrollo histórico de la humanidad, pero cualquier hombre racional tiene todo el derecho a rechazar la pretendida perennidad de tales principios de carácter social como base del ulterior desarrollo de la especie humana.

Los más fanáticos defensores y creyentes del mercado han terminado convirtiéndolo en una nueva religión. Surge así la teología del mercado. Sus académicos, más que científicos, son teólogos; es para ellos una cuestión de fe. Por respeto a las verdaderas religiones practicadas honestamente por miles de millones de personas en el mundo y a los verdaderos teólogos, podríamos sencillamente añadir que la teología del mercado es sectaria, fundamentalista y antiecuménica.

Por muchas otras razones, el orden mundial actual es insostenible. Un biotecnólogo diría que en su mapa genético aparecen numerosos genes que lo conducen a su propia destrucción.

Nuevos e insospechados fenómenos surgen, que escapan a todo control de gobiernos e instituciones financieras internacionales. No se trata ya sólo de la creación artificial de fabulosas riquezas sin ninguna relación con la economía real. Tal es el caso de los cientos de nuevos multimillonarios que surgen al multiplicarse en los últimos años el precio de las acciones de las bolsas de valores en Estados Unidos, como un gigantesco globo que se infla hasta el absurdo con grave riesgo de que tarde o temprano estalle. Ya ocurrió en 1929, originando una profunda depresión que duró toda una década.

En agosto de este año, la simple crisis financiera de Rusia, que produce sólo el 2% del Producto Interno Bruto del mundo, hizo bajar el Dow Jones, índice insignia de la bolsa de valores de Nueva York, 512 puntos en un día. Cundió el pánico, amenazó con un Sudeste Asiático en América Latina y con ello un gran riesgo para la economía norteamericana. A duras penas han podido frenar hasta ahora la catástrofe. En esas acciones que se cotizan en las bolsas están los ahorros y fondos de pensiones del 50% de los norteamericanos. Cuando la crisis de 1929 era solo el 5% y hubo numerosos suicidios.

En el mundo globalizado lo que ocurra en cualquier parte repercute de inmediato en el resto del planeta. El susto reciente ha sido grande. Los recursos de los países más ricos del mundo, convocados por Estados Unidos, se movilizaron para atajar o atenuar el incendio. No obstante, a Rusia se le quiere mantener al borde del abismo, y a Brasil se le exigen condiciones innecesariamente duras. El Fondo Monetario Internacional no se aparta un milímetro de sus principios fundamentalistas. El Banco Mundial se insubordina y denuncia.

Todo el mundo habla de una crisis financiera internacional, los únicos que no se han enterado son los ciudadanos norteamericanos: han gastado más que nunca, y sus ahorros están por debajo de cero. No importa, sus transnacionales invierten el dinero de los demás. Tampoco importa el creciente déficit comercial, que alcanza ya los 240 000 millones. Privilegios del imperio que imprime la moneda de reserva del mundo. En los bonos de su Tesorería se refugian en masa los especuladores cuando hay crisis. Como el mercado interno es grande y se gasta más, la economía se mantiene aparentemente bien, aunque las ganancias de las corporaciones se han reducido. Megafusiones, euforia: suben de nuevo los precios de las acciones. Otra vez a jugar a la ruleta rusa. Todo seguirá eternamente bien. Los teóricos del sistema han descubierto la piedra filosofal. Todos los accesos están interceptados para que no penetren fantasmas que quiten el sueño. Ya no es imposible cuadrar el círculo. No habrá jamás crisis.

¿Pero es acaso el globo que se infla la única amenaza y el único juego especulativo? Un fenómeno que adquiere cada día proporciones fabulosas e incontrolables son las operaciones especulativas con las monedas. Como mínimo, ascienden a un millón de millones de dólares cada día. Algunos afirman que 1,5 millón de millones. Hace apenas catorce años esta cifra especulativa ascendía a solo 150 000 millones en un año. Posible confusión con las cifras. Cuesta trabajo expresarlas, y aún más traducirlas del inglés al español. Lo que en español se llama billón, es decir, un millón de millones, en inglés es trillón. Por su parte, el billón en inglés significa 1 000 millones. Ahora se inventa el millardo, que significa 1 000 millones tanto en español como en inglés. Estas dificultades del lenguaje expresan cuán difícil es seguir y comprender las fabulosas cifras que reflejan el nivel de especulación en el actual orden económico mundial. Esto lo pagan con el riesgo perenne de ruina la inmensa mayoría de los pueblos del mundo. Al menor descuido, el asalto de los especuladores devalúa la moneda de cualquiera de ellos, y en cuestión de días liquidan sus reservas en divisas, acumuladas quizás en decenas de años. El orden mundial ha creado las condiciones para ello. Nadie en absoluto está ni puede estar seguro. Los lobos, agrupados en manadas y apoyados en programas computarizados, saben dónde atacan, cuándo atacan y por qué atacan.

Hay palabras que no pueden ser pronunciadas en el

templo de los fanáticos del orden mundial impuesto

Un Premio Nobel de Economía propuso hace 14 años, cuando estas especulaciones eran dos mil veces menores, un impuesto del 1% a cada operación especulativa de este tipo. Hoy el importe de ese 1% sería suficiente para desarrollar a todos los países del Tercer Mundo. Sería una forma de regulación y freno a tan nociva especulación. Pero, ¿regular? Eso choca con la más pura doctrina fundamentalista. Hay palabras que no pueden ser pronunciadas en el templo de los fanáticos del orden mundial impuesto. Ejemplos: regulación, empresa pública, programa de desarrollo económico, cualquier forma de planificación mínima, participación o influencia del Estado en el área económica. Todo eso perturba el idílico sueño del paraíso del libre mercado y la empresa privada. Todo debe ser desregularizado, incluso el mercado de fuerza laboral. La ayuda al desempleo debe ser reducida a lo indispensable y mínimo para no sostener “vagos” y “holgazanes”; el sistema de pensiones debe reestructurarse y privatizarse. El Estado debe ocuparse solo de la Policía y el Ejército, para mantener el orden, reprimir protestas y hacer guerra. Ni siquiera es admisible que participe para nada en las políticas monetarias del Banco Central. Este debe ser absolutamente independiente. Luis XIV realmente sufriría mucho porque si él dijo “El Estado soy yo”, ahora tendría que añadir: “No soy absolutamente nada”.

Aparte de la asombrosa especulación con las monedas, crecen de forma acelerada e increíble los llamados fondos de cobertura y el mercado de derivados, otra palabrita bastante nueva. No intentaré explicarlo. Es complicado. Requeriría tiempo. Basta decirles que se trata de un sistema adicional de juegos especulativos, otro casino enorme en que se apuesta con todo y de todo, basado en cálculos sofisticados de riesgos con empleo de computadoras, programadores de alto nivel y eminencias económicas. Explotan la inseguridad y emplean el dinero de los ahorristas de los bancos; no tienen prácticamente restricción alguna, obtienen ganancias enormes y pueden crear catástrofes.

Que el actual orden económico es insostenible lo evidencia la propia vulnerabilidad y endeblez del sistema, que ha convertido el planeta en un gigantesco casino, a millones de ciudadanos y en ocasiones a sociedades enteras en jugadores de azar, desvirtuando la función del dinero y de las inversiones, ya que aquellos buscan a toda costa no la producción ni el incremento de las riquezas del mundo, sino ganar dinero con dinero. Tal deformación conducirá a la economía mundial a un inevitable desastre.

Un hecho reciente, ocurrido en Estados Unidos, ha sido motivo de escándalo y profunda preocupación. Uno de los fondos de cobertura de los que mencioné y traté de explicar en esencia, precisamente el más famoso de Estados Unidos, cuyo nombre, traducido al español, es Administración de Capital a Largo Plazo, y que cuenta con dos Premios Nobel de Economía y varios de los mejores programadores del mundo, y ganancias anuales superiores al 30%, estuvo a punto de una quiebra cuyas consecuencias habrían sido, al parecer, incalculables.

Apoyándose en el prestigio adquirido y confiado ciegamente en la infalibilidad de sus afamados programadores y sus Premios Nobel de Economía, con un fondo propio de solo 4 500 millones de dólares, movilizó fondos de 75 bancos diferentes, ascendentes a 120 000 millones de dólares para sus operaciones especulativas, es decir, obtuvo más de 25 dólares de préstamos por cada dólar propio del fondo. Tal procedimiento rompía todos los parámetros y supuestas prácticas financieras. Los cálculos y los programas fallaron. Las pérdidas fueron considerables; la quiebra, palabra dramática en esa esfera, inevitable. Era ya cuestión de días. El Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos acudió al rescate del fondo de cobertura. Esto estaba en contradicción con todo lo que predica Estados Unidos y sostiene la filosofía neoliberal, a partir de lo que se considera una conducta irresponsable de una institución de ese carácter. Según los principios establecidos, el famoso fondo de resuardo debió arruinarse, la ley del mercado le daría una lección al imponer el correctivo pertinente. Se produjo el escándalo. El Senado citó a Greenspan, Director del Sistema de la Reserva Federal; fue llamado a declarar. Este alto funcionario, surgido de Wall Street, es considerado uno de los más expertos y eminentes responsables de la economía de Estados Unidos, se le atribuye el mérito principal de los éxitos económicos de la actual Administración, y en estos momentos recibe homenaje especial en los círculos financieros y en la prensa como el hombre que frenó la crisis en la bolsa de Estados Unidos, al rebajar tres veces consecutivas la tasa de interés. Después del Presidente, se le considera la persona más importante del país. Pues bien, este famoso y reconocido Director declaró al Senado que, si no salvaba al fondo, se produciría una catástrofe económica que afectaría a Estados Unidos y al mundo entero.

¿Cuál es la solidez de un orden económico en el que la acción, calificada de aventurera e irresponsable, de una institución especulativa que poseía solo 4 500 millones de dólares, puede conducir a Estados Unidos y al mundo a un desastre económico?

Cuando se observa tal endeblez y semejante falla inmunológica del sistema, podría diagnosticársele que padece de algo muy parecido al SIDA.

No deseo utilizar en esta ocasión más argumentos. Existen otros muchos problemas en la economía mundial. El orden prevaleciente se debate entre inflación, recesión, deflación, posibles crisis de superproducción, bajas sostenidas de los productos básicos. Países tan inmensamente ricos como Arabia Saudita tienen ya déficit presupuestarios y comerciales, a pesar de que exporta 8 millones de barriles diarios de petróleo. Los pronósticos optimistas de crecimiento se esfuman. No hay la menor idea de cómo se resolverán los problemas del Tercer Mundo. ¿Con qué bienes de capital, tecnologías, redes de distribución, créditos para la exportación, cuentan para buscar mercados, competir y exportar? ¿Dónde están los consumidores de sus productos? ¿Cómo se buscarán los recursos para la salud de Africa, cuyos 22 millones de personas afectadas por el VIH requerirían, a los precios actuales, 200 000 millones de dólares cada año para controlar una sola enfermedad? ¿Cuántos morirán mientras aparezca una vacuna protectora o un medicamento que elimine la enfermedad?

El mundo necesita una cierta dirección para enfrentar sus actuales realidades. Somos ya 6 000 millones los habitantes en el planeta. Es casi seguro que en solo cinco décadas más seamos 9 500 millones. Garantizar alimentos, salud, educación, empleo, ropa, calzado, techo, agua potable, electricidad y transporte para tan extraordinario número de personas que vivirán precisamente en los países más pobres, será un desafío colosal. Primero habrá que definir patrones de consumo. No podemos seguir implantando los gustos y modos de vida inspirados en el modelo despilfarrador de las sociedades industrializadas, lo que sería suicida además de imposible.

Hay que programar el desarrollo del mundo. Esa tarea no puede quedar en manos de las transnacionales y de las ciegas y caóticas leyes del mercado. La Organización de Naciones Unidas constituye una buena base, reúne ya mucha información y experiencia; hay que luchar simplemente por democratizarla, poner fin a la dictadura del Consejo de Seguridad y a la dictadura dentro del propio Consejo, al menos ampliándolo con nuevos miembros permanentes donde el Tercer Mundo esté debidamente representado, con todas las prerrogativas que tienen los actuales miembros que ostentan ese carácter y cambiando las reglas para la toma de las decisiones. Hay que ampliar, además, las funciones y la autoridad de la Asamblea General.

Ojalá no sea mediante crisis económicas catastróficas que aparezcan soluciones. Miles de millones de personas del Tercer Mundo serían las más afectadas. Un elemental sentido de las realidades tecnológicas y del poder destructivo de las armas modernas, nos obliga a pensar en el deber de impedir que los conflictos de intereses que inevitablemente se desatarán conduzcan a guerras sangrientas.

La existencia de una sola superpotencia, un orden económico global y asfixiante, hace difícil -tal vez imposible- que incluso una Revolución como la nuestra, si naciera hoy y no cuando pudo contar con un punto de apoyo, en un mundo que era entonces bipolar, pudiera sostenerse. Nuestro país contó, por ello, con el tiempo necesario para desarrollar una invencible capacidad de resistencia y desplegar a la vez, en la esfera internacional, la fuerte influencia de su ejemplo y su heroísmo para librar en todas las tribunas una gran batalla de ideas.

Los pueblos lucharán, las masas desempeñarán importante y decisivo papel en esas luchas, que en el fondo será su respuesta a la pobreza y los sufrimientos que les han sido impuestos; mil formas creadoras e ingeniosas de presión y acción política surgirán. Muchos gobiernos se verán desestabilizados por las crisis económicas y la ausencia de salidas dentro del sistema económico internacional establecido.

Vivimos una etapa en que los acontecimientos marchan por delante de la conciencia de las realidades que estamos padeciendo. Hay que sembrar ideas, desenmascarar engaños, sofismas e hipocresías, usando métodos y medios que contrarresten la desinformación y las mentiras institucionalizadas. La experiencia de 40 años de calumnias caídas sobre Cuba como lluvias torrenciales nos ha enseñado a confiar en el instinto y la inteligencia de los pueblos.

Los países de Europa han dado al mundo un buen ejemplo de lo que puede lograrse mediante el ejercicio de la racionalidad y el empleo de la inteligencia. Después de siglos guerreando entre sí, comprendieron que incluso ellos, países industrializados y ricos, no podrían sobrevivir aislados. Soros, un conocido personaje del mundo de las finanzas, y su grupo, con un asalto especulativo, pusieron de rodillas a Gran Bretaña, otrora dueña de un gran imperio, reina incuestionada de las finanzas y poseedora de la moneda de reserva, papel que ahora desempeñan el dólar y Estados Unidos.

El franco, la peseta y la lira también sufrieron los embates de la especulación. El dólar y el euro se vigilan mutuamente. Un adversario con perspectivas le ha surgido a la privilegiada moneda norteamericana. Estados Unidos apuesta ansiosamente a sus dificultades y fracaso. Sigamos de cerca los acontecimientos.

Algunos en sus angustias, incertidumbres y dudas, buscan alternativas eclécticas. El mundo, sin embargo, no tiene otra alternativa a la globalización neoliberal, deshumanizada, moral y socialmente indefendible, ecológica y económicamente insostenible, que una distribución justa de las riquezas que los seres humanos sean capaces de crear con sus manos laboriosas y fecunda inteligencia. Cese la tiranía de un orden que impone principios ciegos, anárquicos y caóticos, que conduce a la especie humana hacia el abismo. Sálvese la naturaleza. Presérvense las identidades nacionales. Protéjanse las culturas de cada país. Que prevalezcan la igualdad, la fraternidad y con ellas la verdadera libertad. No pueden continuar creciendo las insondables diferencias entre ricos y pobres dentro de cada país y entre los países. Deben, por el contrario, disminuir progresivamente hasta cesar algún día. Que sea el mérito, la capacidad, el espíritu creador y lo que el hombre realmente aporte al bienestar de la humanidad; no el robo, la especulación o la explotación de los más débiles lo que determine el límite de las diferencias. Practíquese verdaderamente el humanismo, con hechos y no con hipócritas consignas.

* Extractos del discurso de Fidel Castro, en el acto central por el cuadragésimo aniversario del triunfo de la Revolución, efectuado en el Parque Céspedes, Santiago de Cuba, el día 1ro. de enero de 1999.

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Por Bill Van Auken -WSWS
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

wsws, World Socialist Web Site
vía iarnoticias.com
28-Septiembre-08

Es notable que el despliegue de tropas de combate de EE.UU. “como una fuerza federal disponible para emergencias y desastres naturales o causados por humanos” – en la formulación de Army Times – coincida con el estallido de la mayor emergencia económica y desastre financiero desde la Gran Depresión de los años treinta.

Por primera vez en la historia, los militares de EE.UU. están desplegando una unidad de combate del Ejército en servicio activo regular para uso a tiempo completo dentro del país a fin de encarar emergencias, incluidos potenciales disturbios civiles.

Desde el 1º de octubre, el Equipo de Combate de la Primera Brigada de la Tercera División será colocado bajo el comando del Ejército Norte de EE.UU., el componente del ejército del Comando Norte (NorthCom) del Pentágono, que fue creado después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 con la misión declarada de defender la “patria” y ayudar a autoridades federales, estatales y locales.

La unidad – conocida como “Raiders” [asaltantes] – es una de las de más “selectas” del Ejército. Ha pasado casi tres de los últimos cinco años en Iraq, dirigiendo el asalto contra Bagdad en 2003 y realizando combates casa por casa en la represión de la resistencia en la ciudad de Ramadi. Fue el primer equipo de combate de brigada enviado tres veces a Iraq.

Aunque se han utilizado previamente unidades en servicio activo en tareas temporales, como ser las tropas con equipo de combate desplegadas en Nueva Orleans, que fue colocada efectivamente bajo la ley marcial después del huracán Katrina, esto marca la primera vez en que una unidad de combate del Ejército recibe tareas específicas en las que suelo estadounidense constituye su “zona de combate.”

Los pronunciamientos oficiales del Pentágono subrayaron el papel de unidades especializadas en una reacción potencial a un ataque terrorista dentro de EE.UU. El general George Casey, jefe del Estado Mayor del Ejército, asistió la semana pasada a un ejercicio de entrenamiento de unos 250 miembros de la unidad en Fort Stewart, Georgia. El centro del ejercicio, según la oficina de asuntos públicos del Ejército, fue como los soldados “podrían volar misiones de búsqueda y rescate, extraer víctimas y descontaminar a gente después de un catastrófico ataque nuclear en la región vital de la nación.”

“Estamos en guerra contra una red extremista global que no desaparece,” dijo Casey a los soldados. “Espero que no tengamos que usarla, pero necesitamos la capacidad de hacerlo.”

Sin embargo, la misión asignada a los casi 4.000 soldados del Equipo de Combate de la Primera Brigada no es sólo rescatar a víctimas de ataques terroristas. Un artículo que apareció este mes en Army Times (“Brigade homeland tours start Oct. 1” [Recorridos de brigada por el interior comienzan el 1º de octubre]), una publicación que es ampliamente leída por los militares, pinta un cuadro diferente y mucho más siniestro.

“Se podrá recurrir a ellos para ayudar en casos de descontento social y control de multitudes,” informa el periódico. Cita al comandante de la unidad, coronel Robert Cloutier, diciendo que los soldados están siendo entrenados en el uso del “primer paquete no-letal que jamás haya presentado el Ejército.” Las armas, informa la publicación, están “destinadas a someter a individuos revoltosos o peligrosos sin matarlos.” El equipo incluye “beanbag bullets” [Cartuchos en los que tras la pólvora se inserta un taco separador y una cantidad de perdigones esféricos envueltos en un saquete de tela y con una falsa ojiva plástica que les proporciona protección aerodinámica], escudos y porras y equipos para erigir bloques de ruta.

Parece que como parte del entrenamiento para su despliegue dentro de EE.UU., se ha ordenado a los soldados que prueben parte de este equipo no-letal los unos sobre los otros.

“Fui el primero en la brigada al que le aplicaron el Taser [porra de electrochoque]”, dijo Cloutier al Army Times. Describió los efectos del arma como “el peor calambre muscular de tu vida – multiplicado por 10 en todo tu cuerpo.”

La observación del coronel sugiere que, en preparación para sus deberes en el “frente interior”, soldados rasos también son sometidos rutinariamente al Taser. El efecto y el propósito embrutecedor de un ejercicio de entrenamiento tan macabro es insensibilizar a los soldados contra la conmiseración por el dolor y el sufrimiento que se les puede pedir que inflijan a la población civil utilizando esas mismas armas “no-letales.”

Según funcionarios militares citados por el Army Times, el despliegue de tropas regulares del Ejército en EE.UU., iniciado con el Primer Equipo de Combate de Brigada, se hará permanente. Diferentes unidades serán rotadas en la tarea sobre una base anual.

En una entrevista en línea con periodistas durante este mes, se preguntó a oficiales sobre las implicaciones del nuevo despliegue para la Ley Posse Comitatus, el estatuto legal de 230 años de antigüedad que prohíbe el uso de fuerzas militares de EE.UU. para propósitos de mantenimiento del orden dentro del propio EE.UU.

El coronel Lou Volger, jefe de operaciones futuras de NorthCom, trató de minimizar cualquier rol de mantenimiento del orden, pero agregó: “Nos integraremos con el mantenimiento del orden para comprender la situación y asegurar que sepamos de cualesquiera amenazas.”

Volger reconoció lo obvio: que el Equipo de Combate de Brigada es una fuerza militar, mientras intentaba descartar la probabilidad de que tendría algún rol militar. “Incluye fuerzas para seguridad,” dijo “pero eso es realmente – lo llaman fuerzas de seguridad, pero eso es realmente sólo para establecer nuestra propia marca y asegurar que podamos operar y mantener nuestras propias bases.”

El teniente coronel James Shores, otro oficial de NorthCom, se sumó a la conversación: “Digamos que incluso si hubiera un escenario que se desarrollara hacia un cierto disturbio civil – incluso en ese momento se necesitaría una directiva presidencial para incluso llegar cerca de algo como lo que usted está sugiriendo.”

Sea lo que sea que se requiera para provocar una tal intervención, es obvio que el coronel Cloutier y sus soldados se están preparando para ello con su entrenamiento práctico en el uso de medios “no-letales” de represión.

A pesar de la extrema susceptibilidad de los mandamases militares respecto al tema, la realidad es que la intervención de militares en asuntos interiores ha aumentado fuertemente durante el período reciente bajo condiciones en las que su participación en dos guerras de estilo colonial en el exterior les ha dado un papel mucho más destacado en la vida política estadounidense.

El gobierno de Bush ha trabajado para derribar todas las barreras para el uso de los militares en la represión interior. Por consiguiente, incluyó en la ley de gastos del Pentágono para 2007 una medida para enmendar la Ley Posse Comitatus a fin de allanar el camino para el despliegue en el interior de los militares en casos de desastres naturales, ataque terrorista u “otras condiciones en las que el presidente determine que ha ocurrido violencia interior hasta tal punto que funcionarios estatales no puedan mantener el orden público.”

La cláusula otorga al presidente amplios nuevos poderes para imponer la ley marcial declarando una “emergencia pública” prácticamente por cualquier motivo, permitiéndole desplegar tropas en cualquier sitio de EE.UU. y tomar el control de unidades de la Guardia Nacional basadas en los Estados sin el consentimiento de los gobernadores estatales a fin de “reprimir el desorden público.”

La estipulación fue posteriormente revocada por el Congreso como parte de la legislación de gastos militares para 2008, pero la intención sigue existiendo. Considerando los amplios poderes reivindicados por la Casa Blanca en nombre del “comandante en jefe” en una guerra global contra el terror – poderes para suspender el habeas corpus, realizar un espionaje interior generalizado y torturas – no hay motivos para creer que respetaría restricciones legales contra el uso de la fuerza militar en el interior.

Es notable que el despliegue de tropas de combate de EE.UU. “como una fuerza federal disponible para emergencias y desastres naturales o causados por humanos” – en la formulación de Army Times – coincida con el estallido de la mayor emergencia económica y desastre financiero desde la Gran Depresión de los años treinta.

Justificado como una reacción ante amenazas terroristas, la verdadera fuente de los crecientes preparativos para el uso de fuerza militar estadounidense dentro de las fronteras de EE.UU. no proviene de los eventos del 11 de septiembre de 2001 o del peligro de que se repitan. Más bien, la movilización interior de las fuerzas armadas es una reacción del establishment gobernante de EE.UU. a la creciente amenaza para la estabilidad política.

Bajo condiciones de una profundización de la crisis económica, el abismo social sin precedentes que separa a la gente trabajadora del país de la elite poseedora de una riqueza obscena se hace insostenible dentro del marco político existente.

http://www.iarnoticias.com/2008/noticias/norteamerica/0517_posibles_disturbios_27sept08.html

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28
sep

Colapso financiero global

   Publicado por: admin  en Economía, Entradas

Por Michel Chossudovsky
26/09/08
lahaine.org
vía aporrea.org

Los mercados bursátiles del mundo están interconectados vía ordenador. La volatilidad de Wall Street se “derrama” así a toda velocidad sobre los mercados bursátiles asiáticos y europeos, empapando todo el sistema financiero

Lunes sangriento: 15 de septiembre de 2008

La media industrial del Dow Jones (DJIA, en sus siglas inglés) bajó ese día 504 puntos (4,4%), la mayor caída registrada desde el 17 de septiembre de 2001, fecha en la que se reanudaron las actividades tras los ataques del 11-S.

El desplome financiero prosigue incontenible y el Dow Jones ha llegado a bajar 800 puntos en menos de una semana. Los mercados bursátiles del mundo están interconectados “alrededor del reloj” a través de los enlaces instantáneos vía ordenador. La volatilidad de Wall Street se “derrama” así a toda velocidad sobre los mercados bursátiles asiáticos y europeos, empapando todo el sistema financiero.

La crisis financiera más seria desde el Crac de Wall Street de 1929

Las implicaciones de esta crisis, al situarlas en un contexto global y teniendo en cuenta la inestabilidad generada por el comercio especulativo, son de largo alcance.

Sin embargo, la crisis no ha tocado fondo aún en modo alguno. Y, potencialmente, podría llegar a trastocar los cimientos mismos del sistema monetario internacional. Las repercusiones que tendría sobre la vida de la gente en EEUU y en todo el planeta serían muy graves.

La crisis no se limita al colapso de los mercados financieros, también está en peligro la economía real -nacional e internacional-, así como sus instituciones y subestructuras productivas.

Cuando los valores de la bolsa se derrumban, los ahorros de toda la vida de las familias merman o se evaporan, por no mencionar los fondos de pensiones.

El colapso financiero repercute inevitable y violentamente en los mercados de consumo, en el mercado de la vivienda y, más ampliamente, en el proceso de inversión en la producción de bienes y servicios.

La guerra y la crisis de la economía

El hecho más destacable es que ese desplome de los valores de la bolsa se produce en la encrucijada de una aventura militar importante. La crisis financiera global va íntimamente relacionada con la guerra.

Al dedicar un presupuesto desbocado al sector de la defensa se incide de forma nefasta en los sectores civiles de la actividad económica. La economía de guerra repercute directamente sobre la política monetaria y fiscal. Los gastos en defensa suponen más de 500.000 millones de dólares. Además, hay otros 70.000 millones de dólares destinados ya a “cubrir costes de guerra en los primeros meses de la próxima administración”. Estas sumas, combinadas, representan el grado más alto de gastos militares desde el final de la Segunda Guerra Mundial (una vez hechos los ajustes necesarios por la inflación)”. (Csmonitor.com, 6 de febrero de 2008).

“La guerra es buena para hacer negocios”: Los poderosos grupos financieros que rutinariamente manipulan los mercados de valores, los mercados de la moneda y las materias primas están también fomentando la continuación y escalada de la guerra en Oriente Próximo. La crisis financiera se refiere a la estructura de la inversión pública estadounidense en la economía de guerra frente a la financiación, mediante los dólares de los impuestos, de programas sociales civiles. “Esto cuestiona también, en un plano más amplio, el papel del Tesoro y del sistema monetario estadounidenses, dedicados de forma implacable a financiar el complejo industrial militar y la guerra en Oriente Próximo a costa de la mayoría de sectores de la actividad económica civil”. (Véase Michel Chossudovsky, The Democrats endorse the “Global War on Terrorism”: Obama “goes after” Osama, 29 de agosto de 2008) [*]

La guerra se emprende para cosechar beneficios y se financia con la expansión masiva de dólares por todo el mundo a través de deuda pública. Guerra y Globalización van de la mano. Wall Street, las compañías petroleras y los contratistas de la defensa tienen intereses simultáneos y coincidentes. Las compañías petroleras están detrás del aumento especulativo de los precios del crudo en el mercado energético londinense.

A su vez y como consecuencia de la agenda militar, la economía civil estadounidense está en crisis, mientras los recursos de la nación, incluidos los dólares de los impuestos, se desvían para financiar una guerra multimilmillonaria en Oriente Próximo.

La avalancha especulativa

La contienda mundial para apoderarse de las riquezas a través de la “manipulación financiera” es la fuerza motriz que subyace en esta crisis. Es la fuente del torbellino económico y de la devastación social.

¿Cuáles son las causas subyacentes? Lo que prevalece es un entorno financiero sin regla alguna, caracterizado por un comercio especulativo extenso.

La historia de la desregularización data de los comienzos de la administración Reagan.

Debido al colapso de mercado bursátil de 1987, Wall Street advirtió al Tesoro estadounidense que no interfiriera en los mercados financieros. Una vez liberadas del control gubernamental, se invitó a las bolsas de Nueva York y Chicago a que establecieran sus propios procedimientos reglamentarios.

La autoridad para regular el mercado ya no recaía en el Estado sino en los directivos bursátiles que sirven directamente a los intereses de los especuladores institucionales.

La crisis de Wall Street es parte de un proceso de guerra financiera. Desde la crisis de 1987, se ha venido desplegando una nueva era de intensa competencia financiera.

La desreglamentación financiera en EEUU ha creado un entorno que favorece una concentración sin precedentes del poder financiero global. A lo que nos estamos enfrentando es a un conflicto entre conglomerados financieros en competencia.

El colapso financiero está íntimamente relacionado con el crecimiento incontrolado de operaciones especulativas muy apalancadas.

Los fondos de cobertura

Los fondos de cobertura juegan un papel principal en todo este proceso de reestructuración. Esas transacciones especulativas (toda la panoplia de fondos derivados, opciones, futuros, fondos de inversión relacionados con los índices de mercado, etc.) negociadas a menudo mediante fondos de cobertura ocultan el funcionamiento de las transacciones bursátiles y su relación con la actividad económica real.

Los fondos de cobertura son fondos de inversión privados que administran la agrupación de fondos de inversores adinerados. Aunque van unidos a menudo a instituciones financieras importantes, están fuera de cualquier reglamentación. Operan con grandes fondos comunes de dinero-capital que se utilizan para emprender transacciones especulativas muy apalancadas. Estas tienen la característica de que pueden cosechar beneficios cuando el mercado está al alza, pero también cuando está a la baja.

Ventas al descubierto

El colapso del mercado bursátil puede ser una operación absolutamente rentable. Con información previa desde dentro, el colapso del mercado de valores constituye (mediante las ventas al descubierto) una oportunidad lucrativa para ganar muchísimo dinero para toda una categoría selecta de especuladores poderosos que tienen capacidad para manipular el mercado en la dirección apropiada en el momento adecuado.

Hay indicios de que ha existido una conspiración cuidadosamente orquestada para provocar el colapso de varias instituciones financieras importantes mediante descaradas manipulaciones.

“Las ventas al descubierto”, junto a la propagación de falsos rumores, se han utilizado como estrategia para provocar el colapso de acciones en Wall Street, incluyendo las de Lehman, Morgan Stanley y Goldman Sachs.

“Los vendedores al descubierto tienen como objetivo aprovecharse de la bajada de las acciones comprando habitualmente acciones con dinero prestado para venderlas y comprarlas de nuevo cuando su precio ha bajado. En las ventas al descubierto “manifiestamente” abusivas, el vendedor no ha pedido dinero prestado para comprar las acciones y no se las ha llegado a traspasar al comprador”.

Algunos participantes en el mercado dicen que vendedores abusivos al descubierto han contribuido a la quiebra de compañías tales como Lehman Brothers al obligar a bajar los precios de las acciones.

El miércoles pasado, John Mac, jefe ejecutivo de Morgan Stanley, dijo a los empleados en un memorándums: “¿Qué es lo que está sucediendo ahí fuera? Para mí está muy claro, estamos en medio de un mercado controlado por el miedo y los rumores, y los vendedores al descubierto están haciendo caer nuestras acciones”. (Financial Times, 17 de septiembre de 2008).

Las autoridades reguladoras han reconocido que el colapso de Bear Sterns del pasado marzo fue consecuencia de las ventas al descubierto. “Los reguladores han estado investigando una combinación de ventas al descubierto y rumores falsos como parte del problema”. (Wall Street Journal, 18 de septiembre de 2008)

Merril Lynch está en venta y Lehman Brothers en bancarrota. Esos no son acontecimientos fortuitos. Son el resultado de las manipulaciones de poderosas instituciones financieras rivales, que ponen en marcha operaciones especulativas altamente apalancadas para conseguir sus objetivos desplazando o adquiriendo el control de una institución financiera rival.

El actual colapso financiero no tiene nada que ver con las fuerzas del mercado: se caracteriza por ser una guerra financiera entre especuladores institucionales rivales.

El mercado del crudo

El comercio especulativo apalancado empujó al alza el precio del crudo hasta grados extremos, alcanzándose el pico en julio de 2008, momento a partir del cual se invirtió rápidamente la orientación del comercio especulativo, llevando a un desplome espectacular en los precios del petróleo (Ver gráfico).

Esas instituciones financieras y/o inversores que tienen capacidad para manipular el movimiento de los precios del crudo, y que tenían conocimientos previos y capacidad para determinar el calendario del aumento especulativo y del consiguiente colapso, pudieron cosechar inmensas cantidades de beneficios tanto durante los movimientos al alza como a la baja del precio del petróleo.

“El movimiento en los precios globales en los valores mercantiles de Nueva York y Chicago no guarda relación alguna con los costes de producción del petróleo. La espiral en el precio del crudo no es consecuencia de una escasez de petróleo. Se estima que el coste de un barril de petróleo en Oriente Próximo no supera los 15 dólares. Los costes de un barril de petróleo extraído de las arenas de alquitrán de Alberta, Canadá, es del orden de 30$”. (Para ampliar detalles, véase: Michel Chossudovsky, The Global Crisis: Food, Water and Fuel, Three Fundamental Necessities of Life in Jeopardy, Global Research, julio 2008) [**]

Reestructuración económica global

La crisis económica es el resultado de un proceso de reestructuración macroeconómica y financiera que se inició en los primeros años de la década de 1980. Es la consecuencia de un marco político: las reformas de los sectores comerciales y financiero bajo los auspicios de la Organización Mundial del Comercio, por no mencionar la imposición de las terribles reformas macroeconómicas del Fondo Monetario Internacional, habitualmente denominadas programas de ajuste estructural. Todo ello unido al empobrecimiento de grandes sectores de la población mundial.

La crisis de la deuda de los primeros años de la década de 1980 desencadenó una oleada de fusiones corporativas, compras de acciones y bancarrotas. Esos cambios prepararon a su vez el camino para la consolidación de una nueva generación de financieros agrupados alrededor de grandes bancos mercantiles, inversores institucionales, firmas de correduría de bolsa, grandes compañías de seguros, etc. En este proceso, las funciones de la banca comercial se unen a las de los bancos inversores y los broker, llevando todo ello a la consolidación de un puñado de conglomerados financieros globales.

El uso no controlado de instrumentos especulativos complejos ha hecho que Wall Street disponga de los medios necesarios para extender su imperio financiero global. El principal avance de este proceso no consiste en la supervisión del mercado de valores per se. Más bien reside en el control de los mercados lucrativos a través de instrumentos especulativos –derivativos, opciones, futuros, coberturas, etc.- donde el ámbito para la manipulación y el tráfico de información confidencial son mucho más grandes.

NASDAQ (1994-2008). Pico alcanzado por Dot.com en marzo de 2000

Wall Street consiguió el dominio financiero a través del control institucional de los canales del comercio especulativo. Este control también le facilitó, como en el caso de la crisis asiática, la base para debilitar el papel de los bancos centrales, haciéndose con el dominio de los reinos de la política monetaria, de los mercados bursátiles y de los mercados monetarios. Tan sólo en la crisis asiática de 1997 se llegaron a confiscar, en cuestión de meses, más de 100.000 millones de dólares de las bóvedas de los bancos centrales de Asia; similares asaltos especulativos se llevaron a cabo en Rusia en 1998 y en Brasil en 1999.

Esos acontecimientos fueron seguidos de una burbuja espectacular y de la quiebra de las acciones de dot.com, cuando el índice compuesto NASDAQ subió a más de 5.000 puntos en marzo de 2000, con el consiguiente colapso, provocando una cadena de ventas a causa del pánico (Véase abajo)

El Acta de Modernización de los Servicios Financieros de 1999 [1]

En 1999, el Congreso estadounidense adoptó el Acta de Modernización de los Servicios Financieros (Gramm-Leach Bliley Act). Tras largas negociaciones, se revocaron “de un plumazo” todas las restricciones reglamentarias existentes sobre los poderosos conglomerados bancarios de Wall Street.

Bajo las nuevas normas ratificadas por el Senado estadounidense y aprobadas por el presidente Clinton, los bancos comerciales, las firmas de broker, los inversores institucionales y las compañías de seguros podían invertir libremente en cualquier negocio e integrar completamente sus operaciones financieras. La legislación revocó el Acta Glass-Steagall de 1933, un pilar de la “política de recuperación económica y social de los años 30” [New Deal] del Presidente Roosevelt, puesta en marcha en respuesta al ambiente de corrupción, manipulación financiera y “tráfico de influencias” que provocaron más de 5.000 quiebras bancarias en los años siguientes al crac de Wall Street de 1929. (Véase Martin, MacLaughlin, Clinton Republicans agree to deregulation of US banking system, World Socialist Website, 1 de noviembre de 1999).

El frenesí de las fusiones

Se realizaron varias fusiones bancarias elefantinas (incluidas las del National Bank Corp con el Bank of America y la del Citibank con Traveler Group), que fueron aprobadas por la Junta de la Reserva Federal (en abierta violación de la legislación anterior a la aprobación del Acta de Modernización Financiera de 1999).

En los años anteriores a la inauguración de la administración Bush, se había desarrollado un proceso de intensa rivalidad financiera. El Nuevo Orden Mundial, en gran medida bajo dominio del capital financiero estadounidense, trataba de aplastar a los conglomerados bancarios rivales de Europa Occidental y Japón y de sellar alianzas estratégicas con un “club selecto” de gigantes bancarios británicos y alemanes.

The Shape of Things to Come [***]

Las fusiones de los bancos (llevadas a cabo antes de la legislación de 1999 en violación del Acta Glass-Steagall) no fueron más que “la punta del iceberg”, la forma de las cosas por venir. La revocación del Acta Glass-Steagall había creado un contexto que se trasladó a un puñado de conglomerados financieros.

Actualmente, lo que prevalece de facto es un sistema de regulaciones privadas. El cambiante “supermercado financiero global” está controlado por los gigantes de Wall Street. Por todo el país, los bancos de ámbito estatal acabaron desplazados o absorbidos por los gigantes financieros, provocando una serie mortal de quiebras bancarias.

A su vez, los poderes de supervisión de la Junta de la Reserva Federal, cada vez más directamente dominada por Wall Street, aparecían significativamente debilitados. En EEUU, los gigantes financieros tienen capacidad para estrangular negocios de ámbito local y ensombrecer la economía real. De hecho, debido a la ausencia de competencia, la legislación de 1999, que fue una iniciativa del Senador Phil Gramm, autorizó también a los gigantes de los servicios financieros (eludiendo a la Junta de la Reserva Federal y actuando en tácita colusión unos con otros) para que fijaran la estructura de tasas de interés como a ellos les conviniera:

“A pesar de las inminentes señales de peligro, la legislación de 1999 parece ignorar totalmente la historia de los fracasos de los mercados bursátiles desde el comienzo de la “crisis asiática” a mediados de 1997. Las repercusiones económicas y sociales en un sistema financiero globalmente integrado –por no mencionar los riesgos de un colapso financiero global consecuencia de la ausencia de regulaciones financieras- son mucho más graves hoy [1999] que durante los años que siguieron al crac de Wall Street de 1929. (Michel Chossudovsky, notas no publicadas sobre el Acta de Modernización de los Servicios Financieros de 1999, Legislación, noviembre de 1999).

Arquitectura financiera global

El Acta de Modernización de los Servicios Financieros no debería considerarse de forma aislada como un procedimiento doméstico limitado al paisaje financiero estadounidense.

El impacto de la legislación se extendió más allá de las fronteras del sistema financiero estadounidense. Los cambios institucionales que trajo consigo, incluida la concentración y centralización de poder en manos de un pequeño número de gigantes financieros, contribuyeron en gran medida a la inquebrantable búsqueda de la dominación financiera global por parte de Wall Street.

La pelea de ámbito mundial para apropiarse de las riquezas mediante la “manipulación financiera” era la fuerza motor existente tras esa reestructuración de la arquitectura financiera global de la que era parte integral la legislación estadounidense de 1999, estableciendo un modelo de reforma financiera en diferentes partes del mundo.

Aunque la legislación de 1999 no rompía por sí misma las barreras a los movimientos de capital, en la práctica capacitaba a jugadores clave de Wall Street para entrar en los mercados de servicios financieros de los países en desarrollo y consolidar una posición hegemónica en la banca mundial, eclipsando y finalmente desestabilizando los sistemas financieros de Asia, Latinoamérica y Europa Oriental…

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC)

Bajo los auspicios del FMI y de la OMC, la desregulación financiera estadounidense ejerció una influencia decisiva a la hora de “marcar el paso” de la reforma financiera global. La Legislación de 1999 era parte de una agenda financiera global, que consistía en desregular los movimientos de capital, liberalizando la banca doméstica y los mercados de capital por todo el mundo y abriendo los mercados nacionales de servicios financieros a los conglomerados financieros globales, todo ello auspiciado por la OMC.

En función de la agenda de la OMC, fue implementándose toda esa legislación junto con la reorganización del comercio global y la arquitectura financiera. Bajo el Acuerdo General de los Servicios Comerciales (GATS, en sus siglas en inglés), los países en vías de desarrollo se habían comprometido a liberalizar completamente sus servicios financieros, es decir, que los gobiernos nacionales, que ya estaban controlados por sus acreedores externos, no podían impedir que los gigantes de Wall Street entraran y absorbieran los bancos nacionales y las instituciones financieras.

Conjuntamente con las provisiones del Acuerdo de Servicios Financieros y el GATS, la legislación bancaria de 1999 adoptada en EEUU posibilitó que un puñado de conglomerados bancarios tuvieran capacidad para desestabilizar el escenario financiero interno de los países en desarrollo.

La radical desregulación de la banca estadounidense confirió poderes sin precedentes a los conglomerados financieros de Wall Street para adquirir y apoderarse de las instituciones bancarias de todo el mundo.

Lo que se pretendía era avanzar hacia un supermercado financiero mundial controlado por un puñado de instituciones financieras globales que penetran e impregnan la estructura de las economías nacionales.

Dos importantes acuerdos (negociados bajo la OMC) contribuyeron a “afianzar los derechos de los bancos globales” en el derecho internacional, lo que supuso (según los críticos) la concesión de “derechos fundamentales” a los bancos que anularan los contenidos de sus constituciones nacionales. Las provisiones tanto del GATS como del Acuerdo de Servicios Financieros (FTA, siglas en inglés) sirvieron para desarticular los impedimentos que aún quedaban frente a los flujos de capital, lo que significó que el Bank of America o el Citigroup podían ir donde se les antojara y provocar la bancarrota de bancos e instituciones financieras nacionales.

Además, con el apoyo del FMI, los conglomerados de Wall Street y sus socios japoneses y europeos reforzaron y consolidaron su papel como las instituciones acreedoras más importantes del mundo, financiando rutinariamente la deuda pública, supervisando la conducta de la política presupuestaria estatal, concediendo préstamos sindicados a corporaciones industriales, supervisando la privatización de las corporaciones estatales sacadas a subasta en el contexto de un acuerdo de rescate económico del FMI, etc.

Guerra financiera: Los poderes del engaño

Las armas desplegadas por Wall Street son el conocimiento previo y la información interna, la capacidad de manipular con la capacidad de predecir los resultados, la difusión de información engañosa o falsa sobre los acontecimientos económicos y las tendencias del mercado. Todos estos diversos procedimientos están bien descritos como “los poderes del engaño” que las instituciones financieras utilizan de forma habitual para embaucar a los inversores.

El arte del engaño se dirige también contra sus competidores bancarios, que están apostando en los mercados de derivados y futuros, en valores, moneda y materias primas.

Aquellos que tienen acceso a información privilegiada (política, de inteligencia, militar, científica, etc.) llevarán invariablemente ventaja en la gestión de esas transacciones especulativas muy apalancadas, que son fuente de inmensas ganancias financieras. La CIA tiene sus propias instituciones financieras en Wall Street.

A su vez, los corredores de la banca privada y de la banca exterior, posibilitan que las instituciones financieras transfieran con facilidad sus beneficios de un lugar a otro. Se usa también este procedimiento como una red segura para proteger los intereses de actores financieros clave, incluyendo a directores ejecutivos, accionistas importantes, etc., de instituciones con problemas financieros. Así pueden moverse grandes sumas de dinero en el momento oportuno antes de que la compañía desaparezca del mercado bursátil (e.g. Lehman, Merril Lynch y AIG).

El Banco de la Reserva Federal de Nueva York y sus poderosas partes interesadas disponen de “información interna” sobre el comportamiento de la política monetaria de EEUU. Están por tanto en buena posición para predecir resultados y fusionar sus apuestas en operaciones muy apalancadas sobre mercados de derivados y de futuros. Esto crea un obvio conflicto de intereses, porque sus conocimientos previos acerca de determinadas decisiones de la Junta de la Reserva Federal posibilitan que puedan conseguir beneficios multimilmillonarios en dólares como instituciones privadas de la banca.

Los contactos con la inteligencia estadounidense, con la CIA, con Seguridad, con el Pentágono son esenciales para la gestión del comercio especulativo, ya que permite a los especuladores prever acontecimientos a través del conocimiento previo de las decisiones de política exterior y/o seguridad nacional que afectan directamente a los mercados financieros. Un ejemplo: las opciones de venta en las acciones de compañías aéreas en los días que precedieron a los ataques del 11-S.

Ha empezado una guerra interna dentro del sistema financiero

Lehman Bros se va a la bancarrota, se compra Merril Lynch…

El gobierno adquiere los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac…

Bear Stearns se va al garete, las acciones de la compañía más grande de seguros estadounidense, AIG, se desploman el 9 de septiembre, desde 22,19$ a menos de 4,00$ en el momento del cierre de la bolsa el 16 de septiembre, una bajada de más del 80% de su valor…

Goldman Sachs, junto con el JP Morgan Chase, está negociando con el Tesoro para tramitar un préstamo de 85.000 millones de dólares a AIG que sería financiado por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York…

¿Quién recoge los vidrios rotos? ¿Qué nos deparará el futuro?

Es probable que el proceso de fusiones y adquisiciones avance hasta nuevas cotas llevando a una centralización sin precedentes del poder financiero, con el Bank of America, JP Morgan Chase y el Banco de la Reserva Federal de Nueva York jugando un papel dominante.

El colapso propiciará la desintegración de numerosos bancos e instituciones financieras, que desaparecerán totalmente del paisaje financiero o serán adquiridos por gigantes financieros.

Se espera que el Bank of America compre Merril Lynch, lo que llevará a la formación de la mayor institución financiera del mundo, en competición con el Citigroup y JP Morgan Chase. Debe indicare que aunque Citigroup y JP Morgan Chase son instituciones rivales, están sin embargo entrelazadas a través de diversos matrimonios entre las familias Rockefeller y Stillman.

En las últimas dos décadas, el Bank of America se ha desarrollado hasta convertirse en un gigante financiero a través de una serie de fusiones y adquisiciones. En 2004, adquirió el FleetBoston Financial, en 2005, compró el gigante de las tarjetas de crédito MBNA y, en 2007, adquiere LaSalle Bank Corporation y Corporate Finance, del banco holandés ABM Amro. El 14 de septiembre de 2008, el Bank of America anunció su intención de adquirir Merril Lynch por 50.000 millones de dólares.

Nos enfrentamos a un choque entre un puñado de instituciones financieras importantes que han ido desarrollándose mediante fusiones y adquisiciones de gigantes financieros de talla mundial.

El desastre financiero de Wall Street beneficia en gran medida al Bank of America y al JP Morgan Chase, que es parte del imperio Rockefeller, a expensas de Lehman Brothers, Merril Lynch, Goldman Sachs y Morgan Stanley. Lehman Brothers se declaró en bancarrota, por el Capítulo 11, el lunes sangriento del 15 de septiembre. Los activos de Lehman son del orden de 639.000 millones de dólares.

Potenciales perdedores:

Citigroup Inc., bajó un 15%, hasta 15,24$, la caída más profunda desde julio de 2002 [el 15 de septiembre].

American Express Co., la mayor compañía de tarjetas de crédito para compras, cayó un 8,9%, hasta 35,48$ [el 15 de septiembre].

Goldman Sachs, cayó un 12%, hasta 135,50$, la mayor bajada desde abril del 2000. El descenso fue consecuencia de las ventas al descubierto [el 15 de septiembre].

Morgan Stanley, la mayor firma de seguros, aparte Goldman Sachs, cayó un 14%, hasta 32,19$. La bajada fue consecuencia de las ventas al descubierto [15 de septiembre].

(Véase el Bloomberg del 16 de septiembre)

En el año 2000, JP Morgan se fusionó con el Chase Manhattan, lo que llevó a la integración en la entidad única de JP Morgan, Chase, Chemical and Manufacturers Hanover. Este imperio bancario, controlado por la familia Rockefeller, tiene activos por más de 1.600 billones de dólares.

Con activos por 1.700 millones de dólares, el futuro del Citigroup sigue siendo confuso. Enfrenta serias dificultades financieras que podrían llevarle a la bancarrota. Los precios de sus acciones se han desmoronado en los últimos meses, junto con las de Fannie Mae. La debacle de Lehman ha precipitado aún más los precios de las acciones del Citigroup.

Es el síndico “para acreedores no garantizados a los que Lehman Brothrs debe 155.000 millones de dólares”, pero, según declaraciones del Citigroup, “corren poco o ningún riesgo ante el quebrantado banco de inversiones”.

Esto significa que el colapso de Lehman provocará el impago de préstamos masivos en relación con las carteras de los clientes de Citigroup y NY Mellon, tanto instituciones bancarias como inversores individuales.

Nota:

1. Esta sección se basaba en una serie de notas no publicadas sobre el Acta de Modernización de los Servicios Financieros, que escribí en noviembre de 1999.

Relación de los bancos más importantes de Estados Unidos (en millones de dólares)

NOTA: 30 de mayo 2008.
Fuente: Federal Reserve System, National Information Center

N. de la T.:

[*] Véase la traducción del artículo al español en: http://www.lahaine.org/index.php?p=32632

[**] Idem: http://www.lahaine.org/index.php?p=30843

[***] “The Shape of Things to Come” es el título de un libro de ciencia-ficción de H.G. Wells, publicado en 1933, que especula con posibles acontecimientos futuros desde ese año hasta el año 2106. Podría traducirse como “La forma de las cosas por venir”

Global Research. http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=10268. Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

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Los bancos centrales abogan por elevar sus reservas de oro ante la debilidad del dólar

Comienza a fraguarse el nuevo sistema monetario internacional tras el estallido del Supercrash financiero en EEUU la pasada semana. Tras el mega-rescate financiero del Gobierno de Bus, los bancos centrales temen que el dólar pierda valor. Así, diversas autoridades monetarias, sobre todo Rusia y China, abogan por reforzar sus balances elevando sus reservas de oro. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, insta a una nueva “arquitectura” del sistema financiero internacional. “La economía mundial no puede depender de una única máquina de hacer dinero”.

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LD (M. Llamas) Tras el riesgo de quiebra del sistema financiero internacional y el anuncio de mega-rescate público por parte del Gobierno de EEUU para adquirir la mala deuda que acumulan las entidades del país, las autoridades monetarias comienzan a negociar cómo configurar el nuevo modelo.

Así, los bancos centrales estudian la posibilidad de invertir en uno de los pocos activos que siguen manteniendo su liquidez y la conservación del valor de los bienes: el oro. Las turbulencias bursátiles y la reciente debilidad del dólar están ayudando a recuperar el papel estratégico de los metales preciosos en el marco monetario internacional, según informa The Wall Street Journal.

Se trataría de un cambio sustancial respecto a la estrategia puesta en marcha hace una década, cuando 14 bancos centrales europeos (entre ellos España) decidieron reducir sus reservas de oro, mediante la venta ordenada de este tipo de activos anualmente. Además, EEUU, el Banco de Pagos Internacionales y el Fondo Monetario Internacional se adhirieron informalmente a este pacto.

China defiende el metal como activo “estratégico”

Sin embargo, comienza a fraguarse una estrategia distinta en este ámbito. El Gobierno chino afirman que observan el “oro como un activo estratégico”, hasta el punto de que las autoridades monetarias del país quieren diversificar sus reservas de divisas incrementando la acumulación de este metal en oposición al dólar.

China posee tan sólo el 1% de sus reservas en oro (unas 600 toneladas métricas), según los el Consejo Mundial de Oro. Pese a ello, su banco central se sitúa en la novena posición mundial en cuanto a la titularidad del metal amarillo.

La lista es encabezada por EEUU, que posee el 78,2 por ciento de sus reservas en oro (8.133 toneladas). El oro se ha revalorizado en los últimos días (por encima de 870 dólares) debido a la situación financiera estadounidense, cuyo sector bancario estuvo a punto de colapsarse la pasada semana. Ante tal amenaza, el Gobierno de EEUU anunció un ambicioso plan de rescate, cuyo coste supondrá billones de dólares a los contribuyentes.

La economía de EEUU corre ahora el riesgo de sufrir un profunda recesión e, incluso, un prolongado estancamiento económico debido a la elevada factura del rescate, que se traducirá en un incremento sustancial del déficit fiscal y el endeudamiento público.

Ante esta posibilidad, las autoridades monetarias de algunos países temen una futura depreciación del billete verde. Según la opinión del algunos analistas consultados por LD, el dólar corre el riesgo de caer en picado (1 euro a 1,75 dólares).

Estrategia de compra o mantenimiento de reservas

De este modo, los bancos centrales que firmaron el citado programa de ventas comienzan a valorar la recuperación del oro en sus respectivos balances. Según el prestigioso diario estadounidense, el Banco Central de Austria reconoció en un reciente informe que “el aumento en los precios del oro y la consiguiente depreciación del dólar de los EEUU en los últimos años han demostrado claramente lo importante que es el oro como un instrumento para la diversificación de la cartera de un banco central”.

Asimismo, el Bundesbank alemán (el segundo mayor banco central con reservas de oro) ha indicado que ahora está más dispuesto que antes a mantener e, incluso, adquirir más cantidad del valioso metal amarillo. Pese a ello, no existe ningún apuesta gubernamental concreta para restablecer el patrón oro como referencia monetaria.

¿Vuelta al patrón oro?

Sin embargo, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, instó este fin de semana a “cambiar la arquitectura del sistema financiero internacional”. Así, aboga por “diversificar riesgos”. En este sentido, el dirigente ruso ha advertido en unas sorprendentes declaraciones que la “economía mundial no puede depender de una única máquina de imprimir dinero”, en clara referencia al monopolio que en este caso ejerce la moneda estadounidense como divisa de referencia monetaria internacional, informa la agencia oficial rusa de noticias Itar-Tass.

Se trata de una “cuestión muy grave que debe abordarse en un marco de trabajo tranquilo, sin prisa, junto con nuestros colegas de Europa y América”, señaló Putin.

“Esta cuestión debe ser examinada en un marco de no confrontación, con el fin de encontrar la manera más aceptable para el desarrollo de la economía mundial y las finanzas”, advirtió.

Oro, por encima de 1.000 dólares

De hecho, el oro ha subido este lunes más de 44 dólares en Nueva York impulsado por debilidad del dólar, que aumentó el atractivo de este metal como “refugio” para los inversores.

Los analistas atribuían el debilitamiento del dólar a las dudas que suscita entre los inversores la eficacia del plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares diseñado por el Gobierno de Estados Unidos.

Los contratos de oro para entrega en diciembre, de cien onzas por contrato, se encarecieron 44,30 dólares (5,1%) respecto a su precio anterior y finalizaron la sesión a 909 dólares.

El oro no cerraba por encima de los 900 dólares desde el pasado 4 de agosto. A pesar de la fuerte subida registrada hoy, el oro es 124,90 dólares más barato que el pasado 17 de marzo, cuando alcanzó un récord de 1.033,90 dólares.

Los especialistas en oro esperan que este metal vuelva a subir este año por encima de los 1.000 dólares y que se batan nuevos récords de precios. Por otro lado, los contratos de plata para entrega en diciembre, de 5.000 onzas por contrato, terminaron la sesión a 13,45 dólares, tras sumar 98 centavos (7,85%) a su precio de cierre del viernes.

España ha vendido sus reservas

Mientras, el Banco de España ha vendido 7,78 millones de onzas de oro desde 2005. El 46 por ciento de sus reservas, en una operación que fue defendida entonces por el ministro de Economía, Pedro Solbes, al considerar que el oro ya no era un activo rentable que pudiera jugar el papel de elemento de reserva.

Desde entonces, España ha perdido la friolera de 1.500 millones de euros debido a tales ventas. Y ello, en un momento en el que el resto de autoridades monetarias se plantean incrementar la inversión en el preciado metal.

A este respecto, el Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana (OCE), en un informe al respecto, indica que “las actuales turbulencias financieras refuerzan aun más nuestros dos argumentos críticos con las ventas de oro. Primero, la crisis de liquidez y crédito internacional sólo puede aliviarse con el oro, no con unas expansiones crediticias que únicamente envilecen más el valor de las monedas nacionales y agravan la crisis”

Además, “las divisas extranjeras no paran de depreciarse con respecto al oro, dada la actual incertidumbre y pérdida de valor”. En este sentido, dicha entidad advierte de que “el oro siempre aumenta sustancialmente de precio en medio de una crisis; y éste es precisamente el momento en el que las reservas de oro son más importantes para garantizar la solvencia y la liquidez del sistema financiero”.

Por ello, “la enajenación de oro al inicio de una crisis no tiene sentido por ambos motivos: primero porque debilita la calidad de los activos del Banco de España y su capacidad para cumplir con sus mandatos y segundo porque era evidente que conforme avanzara la crisis su valor aumentaría”, en contra de lo defendido hasta el momento por el Gobierno español.

El precio del petróleo se dispara en los mercados

Por su parte, el crudo también ha registrado subidas históricas. Y ello, debido igualmente, a la debilidad del dólar ante las expectativas del plan de rescate financiero estadounidense.

El barril de crudo Brent, de referencia en Europa, subió más de seis dólares en el mercado de futuros de Londres. Así, el barril de Brent para entrega en noviembre cerró en 106,04 dólares en el International Exchange Futures (ICE), 6,43 dólares más que en el cierre anterior.

También el precio del crudo de Texas se encareció un 15,7% y finalizó a 120,92 dólares por barril en Nueva York, en un ambiente de gran volatilidad suscitado en parte por el fuerte debilitamiento del dólar frente al euro y otras divisas.

Según los analistas, tales subidas responden al debilitamiento de la divisa estadounidense frente al euro y otras monedas, lo que suele animar a los inversores a comprar petróleo y otras materias primas que se negocian en dólares en los mercados internacionales.

http://www.nodo50.org/rebeldemule/foro/viewtopic.php?f=7&t=5092

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