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17
Jun

Crisis al cuadrado. Incluso vacía, la tienda-Mundo debe continuar dando la impresión de que sigue girando

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London Eye, by Hotu Matua, from skyscrapercity.com

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Alerta segundo semestre 2013 – crisis sistémica global II: Segunda Deflagración devastadora/explosión social a escala planetaria

Nota pública de Geab N° 76

Por el Laboratorio Europeo de Anticipación Política, 16.06.13

La crisis de 2008 ciertamente fue virulenta pero la reacción del sistema, de los países y los bancos centrales, con sus rescates de escala sin precedentes ha logrado ocultar las peores consecuencias de la degradación de Occidente en general, y de Estados Unidos en particular, saneamiento forzado de la economía, gran caída del artificial nivel de vida, paro masivo, inicio de los movimientos sociales… pudieron en parte descuidarse en pos de las esperanzas de reactivación sostenidas por las irresponsables políticas de inyección de liquidez en los sistemas bancarios y bursátil.

Lamentablemente, mientras se dopaba al planeta, no se abordaban los problemas globales… cinco años perdidos: la solidez del edificio es aún más débil que antes de la crisis; la «solución» estadounidense orquestada por la FED por la cual todo el mundo dejó de hacer para tomarse el tiempo de vendar sus propias heridas, consistió en apagar con gasolina el incendio que ellos mismos habían generado.

No es de asombrar que nuevamente sean el pilar del mundo de ayer los que incendien la situación mundial, negándose a entrar nuevamente en vereda juntamente con los japoneses y británicos, sus fieles flotadores. Y esta vez, no se puede contar sobre los países en quiebra para salvar la situación: están de rodillas a raíz del primer shock de 2008.

Es prácticamente una segunda crisis mundial la que se anuncia, provocada otra vez por Estados Unidos. Este período de cinco años finalmente sólo habrá significado retroceder para tomar impulso y saltar mucho más alto, lo hemos denominado «la crisis al cuadrado».

Plan del artículo completo:

1. Una situación ya fuera de control

2. Una segunda crisis estadounidense

3. Los impactos del segundo shock

4. Estrategias de los diferentes actores

5. Quiebra de las instituciones internacionales

6. Recomendaciones urgentes

Presentamos en este comunicado público los capítulos 1 y 2.

Una situación ya fuera de control

Las ilusiones que todavía cegaban a los últimos optimistas están disipándose. Planteamos el sombrío balance de la economía mundial en los GEAB’s precedentes. La situación ha empeorado desde entonces. La economía china confirma su desaceleración (1), también Australia (2), las monedas de los países emergentes se despeñan (3), las tasas de las obligaciones suben, los salarios británicos continúan bajando (4), los motines llegaron a Turquía e incluso a la tranquila Suecia (5), la Eurozona sigue en recesión (6), las noticias que llegan a filtrarse desde Estados Unidos no son más divertidas (7)…

El nerviosismo se palpa claramente en todos mercados financieros donde la cuestión ya no es saber cuál va a ser el próximo récord sino conseguir librarse lo suficientemente rápido antes de la desbandada. El Nikkei bajó más del 20% en tres semanas y en este período en 3 sesiones experimentó pérdidas superiores al 5%.

Ahora el contagio alcanzó a los indicadores «standard» como los mercados bursátiles, los tipos de interés, el tipo de cambio de las monedas, últimos bastiones todavía controlados por los bancos centrales, que hasta ahora estaban totalmente distorsionados, como nuestro equipo lo explicara en repetidas ocasiones.

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Evolución del índice Nikkei 225, 02/11/2012-13/06/2013. La suba vertiginosa se debe al plan de BoJ, la caída vertiginosa a las incertidumbres actuales. Fuente: Les Échos.

En Japón esta situación es la consecuencia del programa, delirante por su amplitud, de flexibilidad cuantitativa emprendida por el banco central. La baja del yen provocó una fuerte inflación de los productos importados (particularmente en el petróleo). Los grandes movimientos del mercado de valores y la moneda japonesa desestabilizan todas las finanzas mundiales.

Pero la instauración del programa del Banco de Japón es tan reciente que sus consecuencias son todavía mucho menos marcadas que las del quantitative easing de la FED. Este último es responsable de todas las burbujas actuales: de los inmuebles en Estados Unidos (8), los récords bursátiles, la burbuja y la desestabilización de los emergentes (9), etc.

Es gracias a ella, o más bien a causa de ella, que la economía virtual retornó, más y mejor, y que las necesarias correcciones no se hicieron. Los mismos métodos producen los mismos efectos, un aumento de la economía virtual que conduce a una segunda crisis en 5 años de la que nuevamente Estados Unidos es el responsable. Los bancos centrales no podían sostener indefinidamente la economía mundial, ahora pierden el control.

Una segunda crisis estadounidense

Si bien en abril y mayo, con un gran despliegue publicitario de los medios de comunicación, parecieron dar razón al método de flexibilidad monetaria (un bello eufemismo) de Estados Unidos-Reino Unido-Japón contra el método eurolandés de austeridad razonada, desde hace unas semanas los panegiristas de las finanzas tienen un poco más de dificultad en clamar victoria.

El FMI, aterrorizado por las repercusiones mundiales de la desaceleración económica europea, ya no sabe qué inventar para obligar a los europeos a continuar gastando y volver a hacer explotar los déficits: incluso vacía, la tienda-Mundo debe continuar dando la impresión de girar pero Europa no entra en el juego.

Sin embargo, los efectos tóxicos de las operaciones de los bancos centrales en Japón, en Estados Unidos y Reino Unido ahora están demoliendo la argumentación (o más bien la propaganda) que alaba el éxito del «otro método», que supuestamente permite la reactivación japonesa, estadounidense y británica (por otra parte, esta última nunca pudo ser referida).

La segunda crisis que ya está en marcha actualmente habría podido ser evitada si el mundo hubiera registrado oficialmente que Estados Unidos es estructuralmente incapaz de reformarse, hubiera podido implementarse métodos distintos de los que habían conducido a la crisis de 2008.

Así como los irresponsables bancos «too big to fail», los países «sistémicamente» irresponsables deberían haber sido puestos bajo tutela desde 2009, como venimos sugiriendo desde Geab N° 28 (octubre de 2008).

Desgraciadamente, las instituciones de la gobernanza mundial se revelaron completamente inoperantes e impotentes en el manejo de la crisis. Las únicas medidas que pudieron implementarse son las que respondían a intereses regionales; los recintos internacionales que no producían nada, todos se encerraron en sí mismos para abocarse a solucionar sus problemas.

Otra reforma primordial preconizada desde 2009 por el equipo del LEAP/E2020 se refería a una revisión completa del sistema monetario internacional. En 40 años de desequilibrios comerciales estadounidenses y de variaciones bruscas de sus cotizaciones, el dólar como pilar del sistema monetario internacional fue la correa de transmisión de todos los resfriados de Estados Unidos hacia el resto del mundo, y este pilar que ahora se desestabiliza es el núcleo del problema mundial, porque hoy Estados Unidos ya no sufre de un resfriado sino de una peste bubónica.

Al no haberse reformado el sistema monetario internacional en 2009, se produce una segunda crisis. Con ésta se abre una nueva ventana de oportunidad para la reforma del sistema monetario internacional durante el G20 de septiembre y casi anhelamos que la conmoción se produzca antes para forzar un acuerdo a este respecto, si no la cumbre corre el riesgo de llegar demasiado pronto como para producir la adhesión de todos.

——

Notas:

(1) Fuente: The New York Times, 08/06/2013.

(2) Fuente: The Sydney Morning Herald, 05/06/2013. Leer también Mish’s Global Economic, 10/06/2013.

(3) Fuente: CNBC, 12/06/2013.

(4) Fuente: The Guardian, 12/06/2013.

(5) Leer Sweden’s riots, a blazing surprise, The Economist, 01/06/2013.

(6) Fuente: BBC News, 06/06/2013.

(7) Leer Economic dominos falling one by one, MarketWatch, 12/06/2013.

(8) Una burbuja en las condiciones económicas actuales; en el tiempo normal esto estaría considerado como un temblor. Leer por ejemplo Market Oracle, 10/06/2013.

(9) Sobre las repercusiones mundiales de los QE en India: Reuters, 13/06/2013.

(10) El retorno de los productos financieros que originaron la crisis de 2008 no es anodina. Fuente: Le Monde, 11/06/2013.

(11) Cf. GEAB n° 29, noviembre 2008.

(12) Fuente: Ria Novosti, 14/06/2013.

http://www.leap2020.eu/El-GEAB-N-76-esta-disponible-Alerta-segundo-semestre-2013-crisis-sistemica-global-II-Segunda-Deflagracion-devastadora_a14268.html

1
Abr

La magnitud de la deuda que se está acumulando es materialmente impagable. Así es, no hay posibilidad ninguna

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Futuro perfecto, by León Barreto, from andradetails.files.wordpress.com

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La guerra mundial de la deuda

Por Juan Torrez López
juantorrezlopez.com, 22.03.13
Publicado en Público.es el 22 de marzo de 2013

El pasado día 18 de este mes, el Banco Internacional de Pagos (BIP) actualizó unas series históricas sobre la deuda privada de cuarenta países. Los datos se refieren al sector privado no financiero que incluye a las empresas, hogares e instituciones sin ánimo de lucro y están tomados desde diferentes años de partida según los casos y después de haber tratado de homogeneizar las diferentes formas en que se han generado las deudas (la metodología y los datos de todos los países en formato Excel pueden verse en BIP, Long series on credit to private non-financial sectors).

Sorprendentemente, estos datos han pasado muy desapercibidos en los medios de comunicación a pesar de que son sencillamente escalofriantes y que, al menos desde mi punto de vista, llevan a dos grandes conclusiones. La primera, que el énfasis que se pone habitualmente en el peligro que supone la deuda pública (sin despreciarlo) es una cortina de humo para ocultar el principal cáncer que asola a la economía capitalista, y que es la deuda privada. Y la segunda, que este cáncer es tan grande que hace completamente insostenible al sistema porque éste no será capaz ni de amortizarla ni de hacerla desaparecer graciosamente.

De los datos que proporciona el Banco Internacional de Pagos para los diferentes países se pueden extraer resultados como los siguientes:

- La deuda privada de Estados Unidos (cuyo PIB es de unos 16 billones de dólares) era de 24,98 billones de dólares (millones de millones) a 30 de septiembre de 2012. Según los datos del BIP, este volumen de deuda es el doble del que había hace tan solo nueve años.

- La deuda de los países de la Eurozona computados era de 15,70 billones de euros (frente a un PIB de 8,7 billones) en la misma fecha, y también se ha duplicado en los últimos nueve años. El Reino Unido, que tiene una deuda privada total de 3,1 billones de libras (PIB de 1,4 billones), sólo ha necesitado 7 años para duplicarla.

Por otro lado, los datos muestran que la evolución de la deuda en la inmensa mayoría de los países presenta algunas características comunes:

- La deuda privada en relación con el PIB ha aumentado extraordinariamente en casi todos los países, de representar alrededor del 50% del PIB en los años 60 o 70 del siglo pasado al 300% o incluso más de la actualidad.

- Aunque el porcentaje que representa el crédito que proporcionan los bancos sobre el total ha disminuido mucho a lo largo de los últimos años sigue teniendo una gran presencia junto al que proporcionan otro tipo de entidades financieras no bancarias.

- Finalmente, los datos del BIP señalan que el crédito a los hogares, que tradicionalmente era mucho más bajo que el que reciben las empresas, aumenta mucho en los últimos años, lo que claramente refleja la pérdida continuada de poder adquisitivo que hace que el recurso al crédito sea cada vez más necesario en mayor número de familias de casi todos los países.

Pero, sin duda, lo que merece una mención especial es la magnitud de la deuda que se está acumulando que ya es materialmente impagable. Así es; no hay posibilidad ninguna de que el sistema la absorba en la cantidad tan inmensa que ha alcanzado. No puede haber ingresos suficientes para pagarla sin que colapse el sistema capitalista.

Seguramente, muchas personas pensarán que no tiene sentido que los bancos y las entidades financieras en general sigan generando constantemente esos volúmenes tan grandes de deuda, que como hemos visto se duplican cada 7 o 9 años, sabiendo que no la van a cobrar nunca. Pero sí lo tiene y es muy importante conocerlo.

El secreto consiste (como hemos explicado Vicenç Navarro y yo en nuestro libro Los años del mundo. Las armas del terrorismo financiero, Espasa 2012) en que los bancos crean la deuda desde la nada, simplemente realizando meras anotaciones contables. Por tanto, no les cuesta nada generarla.

Y, sin embargo, esa deuda está asociada a los intereses (es decir, a una retribución que pagamos a los bancos por darnos dinero que crean de la nada), de modo que los bancos siempre tienen un retorno suficiente como para obtener beneficios impresionantes y convertirse en los dueños del mundo sin necesidad de que se devuelva la totalidad de la deuda que han creado. Sólo les basta con emitirla sin parar.

Gracias a los intereses, la deuda se autoalimenta: se necesita cada vez más deuda para pagar la deuda anterior. De hecho, la inmensa mayor parte de la deuda gigantesca que registran los datos del BIP (como la de todos los países) es deuda que ha habido que suscribir para hacer frente a la deuda previa que han generado los intereses que ha habido que pagar por una deuda generada por los intereses de deudas anteriores… y así sucesivamente, formándose de ese modo la espiral que condena a la inmensa mayoría de la humanidad al empobrecimiento.

En la antigüedad las deudas eran uno de los orígenes de la esclavitud. Hoy día creemos que ya está abolida pero es mentira porque la deuda sigue convirtiendo en una especie singular de esclavos, esclavos de facto, a cientos de millones de personas y familias en todo el mundo. La deuda les quita la libertad y los condena de por vida, nos ata y convierte a las sociedades en verdaderas prisiones.

La deuda es la forma de la nueva guerra mundial que la banca libra sin haberlo declarado contra la inmensa mayoría de la humanidad.

Hay que acabar con eso. Hay que abolir la esclavitud de la deuda y sabemos lo que hay que hacer para ello: principalmente, terminar con el privilegio irracional e inmoral que permite a los bancos crear dinero de la nada cada vez que dan un crédito. Eso es lo que los lleva, en su búsqueda constante del máximo beneficio, a presionar de mil modos para que el modo de producir y nuestra forma de consumir dependa total y artificialmente del crédito, que es su negocio.

http://juantorreslopez.com/impertinencias/la-guerra-mundial-de-la-deuda/

6
Mar

La mayoría de los países se aproxima a una gestión de la crisis «a la islandesa»: dejar que los bancos naufraguen

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US dollar crisis, from news-up.jp

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Crisis sistémica global – Segundo semestre de 2013:

La realidad o la anticipación del colapso del USD obligará al mundo a reorganizarse sobre nuevas bases

Nota pública de Geab N° 72
Por el Laboratorio Europeo de Anticipación Política, 16.02.13

Así como la crisis del EUR empujó a Europa a modernizar y adaptar su gobernanza económica y financiera a los desafíos del siglo XXI, la terrible crisis del USD obligará al mundo a transformar todas las estructuras de gobernanza mundial, para calmar la tormenta que está a punto de impactar sobre las monedas, comenzando por supuesto con el sistema monetario internacional.

Según nuestras anticipaciones, esta reorganización que comenzará a plasmarse recién con el G20 de septiembre, desgraciadamente corre el riesgo de que se haga precipitadamente ya que nuestro equipo prevé los primeros grandes sustos con el USD ocurrirán durante el período marzo-junio de 2013.

Una frase de Antonio Gramsci (1) describe magníficamente el peligroso y largo período de transición que vivimos actualmente: «El viejo mundo se muere, el nuevo mundo tarda a aparecer y en este claroscuro surgen los monstruos». Este período finalmente terminará pero los monstruos aún se mueven.

No es sorprendente que uno de los poderosos factores que aceleran la pérdida de influencia de Estados Unidos en el mundo sea el petróleo. Asistimos a los últimos días del petrodólar, elemento clave de la dominación estadounidense. Es por eso que decidimos tratar detenidamente en este Geab la problemática mundial petróleo. También damos GEAB Dollar-index et Euro-index para seguir de manera más fiable la evolución de las monedas durante la actual tempestad monetaria. Por último terminamos como siempre con el GlobalEurometer.

En este comunicado público del Geab N° 72, nuestro equipo decidió presentar la serie de indicios de la crisis que la hace a mantener su alerta «crisis sistémica global» para el período marzo-junio de 2013 así como su anticipación del riesgo de’ «islandización» de la gestión de la crisis bancaria.

Ráfaga de indicios de crisis, o por qué mantenemos el alerta marzo-junio de 2013

Desde el último mes (Geab n° 71), el conjunto de las principales tendencias y de los índices que anunciaban una catástrofe durante el período de marzo a junio de 2013 se ha fortalecido aún más. En primer lugar la «guerra monetaria» que toma dimensiones políticas y deteriora la confianza entre los países para que acuerden entre sí. Desarrollaremos nuestro análisis posteriormente. Pero también muchos índices internos deberían alertar acerca de Estados Unidos.

Al decidir desacoplar los debates sobre los recortes presupuestarios, el aumento de los impuestos y el techo de la deuda (2), los estadounidenses duplicaron el futuro impacto: debió haber un único impacto a finales de febrero o principios de marzo, ahora se tiene otro en mayo. Este desacoplamiento revela claramente la estrategia de los republicanos.

Ciertamente ejercerán una fuerte oposición al aumento del límite máximo de la deuda para bajar más los gastos, pero finalmente se verán obligados a votar por el aumento con el fin de no ser responsables del cataclismo que seguiría a un default (3).

En cambio las consecuencias de los recortes presupuestarios previstos para el 1° de marzo, aunque ciertamente no indoloros, no son tan terribles y deciden a los republicanos a negociar una reducción significativa del déficit público bajo pena de dejar funcionar el mal menor de los recortes automáticos.

Cotización del oro en USD (amarillo, escala de la izquierda) y techo de la deuda estadounidense (billones de USD, escala de la derecha) - Fuente: wealthcycles.com.

Cotización del oro en USD (amarillo, escala de la izquierda) y techo de la deuda estadounidense (billones de USD, escala de la derecha) - Fuente: wealthcycles.com.

De todas maneras, con estos recortes presupuestarios a principios de marzo, y después de una «sorprendente» y ampliamente ignorada baja del PIB estadounidense en el 4° trimestre de 2012 (4), ¿todavía puede creerse que el crecimiento del PIB del 1° trimestre de 2013 será positivo (salvo que manipulen las cifras)? La posibilidad de la caída del PBI ha aumentado porque en el nordeste el temporal de nieve Nemo y por la epidemia de gripe que fue intensa este año (5) complicaron algunos días. Se trata de excusas convenientes (6) cuando se tenga que justificar una disminución del PIB en una economía que oficialmente debería reactivarse. Sin embargo el anuncio, a fines de abril, de que Estados Unidos volvió a entrar en recesión (dos trimestres consecutivos de caída del PIB) tendrá su pequeño efecto sobre la economía mundial.

Afortunadamente ha sido erigido un «dique» para evitar las olas: a la agencia de calificación Egan Jones, menos sesgada que sus tres grandes hermanas (que ya bajó tres veces la calificación de Estados Unidos a AA-), se le ha prohibido por 18 meses tener en cuenta al país (7); ¡qué feliz coincidencia! Y entre las tres grandes agencias de calificación, S&P está judicialmente procesada (8), precisamente la única que se atrevió a deteriorar la calificación de Estados Unidos; ¡segunda feliz coincidencia! Las otras sólo tienen que mantener la boca cerrada.

Este «dique» tan inútil pone de manifiesto los temores respecto a 2013 del más alto nivel y es otro indicador de la inminencia de la conmoción. Es en este contexto que hay entender el fin de la garantía ilimitada de las cuentas corrientes por la Federal Deposit Insurance Corporación (9) (FDIC) desde el 1° de enero de 2013: asegurando solamente hasta 250 kUSD, son 1400 millardos de USD los que ha dejado de garantizarse (10), lo que podría cómodamente evitar una quiebra de FDIC en caso de problemas…

Y al parecer actores importantes de las finanzas mundiales también se preparan
: se están haciendo enormes apuestas a la baja por vencimientos hasta finales de abril (11); dos bancos suizos cambian sus estatutos para que sus socios ahora no sean responsables con sus fondos propios de las pérdidas de los bancos (12), Eric Schmidt se deshace de 2,5 millardos de USD de Google (13), etc.

Pero no son solamente los mercados los que se preparan para lo peor. El gobierno estadounidense parece esperar desórdenes y mucha violencia: en primer lugar arma con 7000 fusiles de asalto a su departamento de seguridad interior (Department of Homeland Security) (14), luego Obama firma un texto que permite la ejecución lisa y llana de estadounidenses que representen una vaga «amenaza inminente» (15) para disgusto de una parte su opinión pública…

Quiebras bancarias: Hacia la «islandización» de la gestión de la crisis

Ante este choque, nuestro equipo considera que la mayoría de los países, incluyendo Estados Unidos, se aproxima a una gestión de la crisis «a la islandesa», es decir, dejar naufragar (16) a los bancos, no reflotándolos. Ya hemos tenido un avance con la liquidación del banco irlandés IBRC, lo cual da una idea: «Cómo Irlanda liquidó su carga bancaria en una noche» titula La Tribune (17) con admiración.

Esta posibilidad parece ser, cada vez más, la solución en el caso de una recaída de los bancos, por las razones siguientes: por una parte, parece mucho más eficaz que los planes de reflotar de 2008-2009, a juzgar por la recuperación de Islandia; por otra parte, los países ya no tienen, verdaderamente, los medios para pagar nuevos reflotes; finalmente, no podemos negar que debe ser grande la tentación de los dirigentes de deshacerse de las deudas y de los «activos tóxicos» que abarrotan su economía con una medida popular.

Estos bancos «too big to fail» están alimentados con deudas públicas y privadas occidentales que dispararon sus beneficios y su poder. En Geabs anteriores, nuestro equipo ya estableció un relación entre un banco como Goldman Sachs, por ejemplo, y los Templarios (18), esa orden de monjes-soldados del siglo XIII que se había enriquecido excesivamente a costa de los Estados y a la que el rey Felipe el Hermoso le puso fin, recuperando su oro para las cajas de su Estado.

Podemos interpretar ciertas tendencias actuales en esa línea: los esfuerzos de ciertos Estados para obligar a los bancos a separar los bancos de negocios y de los de depósitos (19) permitirían que las dificultades de los primeros no impacten demasiado en los segundos; en el mismo orden de ideas, todos los procesos judiciales que con mucha razón se les siguen actualmente a algunos muy importantes bancos (Barclays, etc… (20)) pueden también verse como un medio de recuperar el dinero de los bancos para reinyectarlo en las cajas de los Estados o en la economía real…

Los dirigentes de los grandes países no tomarán seguramente la decisión «de hacer saltar» a un banco, pero una cosa es cierta, la motivación y los medios para salvar bancos en dificultades no tendrán en adelante relación alguna con los que se habían aplicado en 2009. Si pudiera haber alguna clemencia para para los «too big to fail», como el Bank of America, que parece estar muy mal (21), no es menos cierto que los responsables serán llamados a responder con todo.

Pero sea la que sea la política de gestión de este período, como lo habíamos anticipado en Geab n° 62 («2013: Fin de la dominación del Dólar US en las transacciones del comercio mundial»), este nuevo impacto acelerará la pérdida de influencia de los Estados Unidos y particularmente de su última arma, el Dólar.

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Notas:

(1) Sobre este pensador italiano ver a Wikipedia.

(2) Fuente: The New York Times, 23/01/2013.

(3) Dos ejemplos para reflexionar sobre las consecuencias de un default estadounidense; estadounidense, Preparing for the Unthinkable: Could Markets Handle a US Default? (CNBC, 17/01/2013), y rusa, Could the Russian economy withstand a U.S. default? (RBTH.ru, 04/02/2013).

(4) El razonamiento que guía a los mercados estadounidenses -«si las noticias económicas son buenas, tanto mejor porque la economía mejora; si son malas, tanto mejor porque la FED intervendrá»-, muestra hasta qué punto están desconectados de la realidad. Lo que es característico de la disfunción de un poder al borde del precipicio.

(5) Cf. CNBC, Major Flu Outbreak Threatens to Slow Economy Further, 10/01/2013.

(6) Fuente: ZeroHedge, 07/02/2013.

(7) Fuente: US Securities and Exchange Comission (SEC), 22/01/2013.

(8) Fuente: Wall Street Journal, 04/02/2013.

(9) Fuente: FDIC.gov

(10) Fuente: BusinessFinance, 19/07/2012.

(11) Fuente: Do Wall Street Insiders Expect Something Really BIG To Happen Very Soon?, Activist Post, 07/02/2013.

(12) Fuente: Après plus de 200 ans d’existence, deux banques suisses font leur révolution, Le Monde, 06/02/2012.

(13) Fuente: Forbes, 11/02/2013.

(14) Fuente: The Blaze, 26/01/2013.

(15) Fuente: Le Monde, 06/02/2013.

(16) Similar al banco islandés Icesave al que las autoridades dejaron caer; y especialmente después del referéndum, no asumieron el reembolso de las deudas del banco. Fuente: Wikipedia.

(17) Fuente: La Tribune, 07/02/2013.

(18) Fuente: Wikipedia.

(19) Fuente: Reuters, 02/10/2012.

(20) Basta para darse cuenta de la amplitud del fenómeno de pegar «bank + sued» por ejemplo en Google.

(21) Fuente: The Frightening Truth Behind Bank Of America’s “Earnings”, ZeroHedge.

http://www.leap2020.eu/El-GEAB-N-72-esta-disponible-Crisis-sistemica-global-Segundo-semestre-de-2013-La-realidad-o-la-anticipacion-del-colapso_a13386.html

25
Feb

USA, Wall Street, fracking… shale bubble: “El pasado no está muerto ni enterrado. De hecho, ni siquiera es pasado”

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“Drill, baby, drill”. Texas' Eagle Ford Shale desde el espacio, según Quotidiano Net.

“Drill, baby, drill”.Eagle Ford Shale desde el espacio, según Quotidiano Net.

La burbuja del shale gas

fracturahidraulicano.info, 22.02.13

Han sido publicados dos informes sobre la especulación del gas, en este enlace podéis acceder de forma más directa al primero: http://shalebubble.org/wall-street/. Por otra parte hay otro estudio que acaba de sacar el Post Carbon Institute, denominado “Drill, baby, drill” (perfora, cariño, perfora) que podéis encontrar aquí: http://shalebubble.org/drill-baby-drill/ y que compara la burbuja especulativa del gas de esquisto con el de la burbuja inmobiliaria.
Samuel Martín-Sosa (Ecologistas en Acción) ha realizado la traducción de un artículo que hace un repaso de los dos informes:

Se avecina una burbuja de gas de esquisto con la ayuda de Wall Street

Ambos informes llegan a la conclusión de que el auge de la fracturación hidráulica (“fracking”) podría llevarnos a una situación similar a la del estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.

Aunque casi toda la atención que los medios han prestado al fracking se ha centrado en los riesgos que supone para el agua potable y la salud en comunidades de Norteamérica, se cierne sobre nosotros una amenaza aún mayor. La industria del fracking, al igual que el estallido de la burbuja inmobiliaria que precedió a la crisis económica de 2008, tiene capacidad para hundir la economía global.

Emulando a la profetisa Casandra, los informes concluyen que “la llamada revolución del esquisto no es más que una burbuja generada por un número desorbitado de perforaciones, contratos de arrendamiento especulativos y prácticas engañosas a cargo de las empresas que explotan este tipo de energía, propaganda costeada por los mismos bancos de inversiones que fomentaron la burbuja inmobiliaria…“.

“Las limitaciones geológicas y económicas –por no hablar del impacto de las perforaciones sobre el medioambiente y la salud- demuestran que el gas de esquisto y el petróleo de esquistos bituminosos (petróleo de formaciones compactas) no son la solución a nuestras tribulaciones energéticas“.

El informe del PCI se titula “Drill Baby, Drill” (Perfora, cariño, perfora) y lo ha elaborado J. Dave Hughes, miembro del PCI y antiguo geólogo de la industria petrolífera y gasística, mientras que el informe de la EPF, “Shale Gas and Wall Street” (Wall Street y el gas de esquisto), lo ha llevado a cabo Deborah Rogers, directora de EPF y antigua analista financiera en Wall Street.

“¿100 años de gas natural?” Bueno…

En el discurso sobre el estado de la Unión de 2012, el presidente Barack Obama repitió el mantra favorito de la industria del fracking: Tenemos ante nosotros “cien años” de gas natural. “Tenemos un suministro de gas natural que puede durarle a América casi cien años y mi administración hará todo lo posible para desarrollar este tipo de energía de manera segura”, afirmó.

Según Hughes, el tropo de los “cien años” funciona como una pantalla de humo de desinformación y, al ritmo actual de producción, quedan, en el mejor de los casos, 25 años por explotar bajo nuestros pies.

Cuando los defensores de la industria hablan del potencial de las cuencas de esquisto, se apoyan en las cifras de las llamadas “reservas técnicamente recuperables”. Sin embargo, la cifra verdaderamente importante es el ritmo de producción, lo que se extrae de las reservas a través de los pozos una vez que se ha llevado a cabo el fracking.

En el caso del gas de esquisto de Estados Unidos, las reservas están funcionado en lo que Hughes ha denominado una “rutina de perforación”, sufriendo los efectos de la ley de los “rendimientos decrecientes”.

Hughes analizó los datos de producción de la industria relativos a 65.000 pozos de 31 cuencas de esquisto de todo el país, utilizando los datos de DI Desktop/HPDI database, base de datos ampliamente utilizada tanto por la industria como por el gobierno estadounidense.

Así resume el lío con el que se topó: los pozos se están agotando a una gran velocidad. La gran velocidad a la que se agotan exige un ritmo de perforación frenético para compensar la disminución de producción. Cada año se necesita perforar unos 7.200 nuevos pozos de gas de esquisto, con un coste superior a 42.000 millones de dólares, simplemente para mantener los niveles de producción actuales. Y, como se perfora primero en las localizaciones más productivas, es probable que el coste y el ritmo de las perforaciones siga aumentando con el paso del tiempo.

Lo cierto es que actualmente cinco cuencas de gas de esquisto producen el 80% de la producción total de Estados Unidos y las cinco están sufriendo un acusado descenso en su ritmo de producción.

¿Y el petróleo de esquistos bituminosos? Más de lo mismo. Más del 80% del petróleo producido y comercializado proviene de dos cuencas: Texas’ Eagle Ford Shale y North Dakota’s Bakken Shale, que pueden verse desde satélites del espacio exterior.

“En conjunto, el gas de esquisto y el petróleo de formaciones compactas exigen unos 8.600 pozos al año con un coste de más de 48.000 millones de dólares para compensar los descensos”, escribe Hughes.

“Está previsto que la  Producción de petróleo de formaciones compactas alcance su punto máximo en 2.017 a un ritmo de 2,3 millones de barriles al día [y también que haya sido explotada para 2.025 aproximadamente]… En definitiva, la producción de petróleo de formaciones compactas procedente de estas extensiones productivas será una burbuja que durará unos diez años”.

Al actual ritmo de producción, concluye Hughes, hay 5.000 millones de barriles de petróleo de esquistos bituminosos bajo Bakken y Eagle Ford. Esta cifra iguala el exiguo valor de diez meses de petróleo si se mantiene el ritmo de consumo de petróleo actual en Estados Unidos, ritmo desenfrenado y causante del cambio climático.

El PCI publicó el informe de Hughes junto con 43 gráficos y un mapa digital de Estados Unidos con los datos de producción de los 65.000 pozos de fracking en los Estados continentales (a excepción de Alaska).

La complicidad de Wall Street

Hace aproximadamente 17 meses, activistas de todo el país acamparon alrededor de Wall Street, autodenominándose Occupy Wall Street. Como demuestra el informe de Rogers, estaban apuntando a la diana correcta.

El informe de Rogers comienza en un tono desafiante. “El reciente exceso de oferta en el mercado del gas se llevó a cabo en gran parte a través de la superproducción de gas natural con el fin de alcanzar los objetivos de producción de los analistas financieros”, escribió.

“Además, se apañaron contratos de arrendamiento de yacimientos de esquisto aún no probados de la misma manera que se apañaron y vendieron valores respaldados por hipotecas sobre activos hipotecarios subyacentes cuestionables antes de la crisis económica de 2007”.

En sus inicios en Estados Unidos, la industria quiso presentarse como una empresa familiar de nueva creación.

Rogers descubrió la realidad que se escondía tras esa trampa retórica al escribir que las empresas de Wall Street están “intrincadamente relacionadas con [las empresas de gas de esquisto y petróleo de esquistos bituminosos]… Con la ayuda de los analistas de Wall Street, que fueron los principales defensores de este tipo de energías, los mercados se volvieron locos”.

En otras palabras, se desarrollan dos esferas económicas: la economía cotidiana sobre el terreno de la producción de gas de esquisto y petróleo de esquistos bituminosos y las altas finanzas de Wall Street. Estamos ante la insensata actividad económica de los inversores de Wall Street alimentando las decisiones económicas de los que trabajan sobre el terreno, fenómeno que Rogers describe como “codependencia financiera”. Faulkner: “El pasado no está muerto ni enterrado. De hecho, ni siquiera es pasado.”

¿Estamos ante un nuevo Inside Job como el que reflejó Charles Ferguson en su documental, ganador de un premio Oscar?

En su obra de 1951, “Réquiem para una mujer”, William Faulkner escribió: “El pasado no está muerto ni enterrado. De hecho, ni siquiera es pasado”.

Son las palabras de un sabio, sobre todo teniendo en cuenta la “Gran máquina de burbujas americana” (artículo The Great American Bubble Machine), ya que el periodista de investigación de Rolling Stone, Matt Taibbi, ha documentado el comportamiento de Wall Street financiando esferas económicas múltiples que nos han llevado hacia el colapso casi total del sistema.

Así que, si todo se viene abajo, por lo menos no podremos decir que no nos lo avisaron.

http://fracturahidraulicano.info/noticia/burbuja-shale-gas.html

8
Feb

ArgenChina: de Onganía a CFK, del Granero del Mundo a la República Sojera. Una verdadera “contrarreforma agraria”

   Publicado por: admin Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Segadores, from cyt-ar.com

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Argentina-China, recreación de la vieja relación especial con Gran Bretaña

Por Rubén Laufer
Fundación Patagonia Tercer Milenio
funpat3mil.com.ar, 26.09.12

China es, desde hace ya varios años, uno de los principales socios comerciales de la Argentina. Las ventas de soja y derivados a la potencia oriental constituyen la columna vertebral de las exportaciones y la principal fuente de divisas del país. Al mismo tiempo, de igual modo que los demás países de América Latina, la Argentina ha experimentado un verdadero aluvión de bienes de la industria china en su mercado interno.

En correspondencia con la intensificación del intercambio se creó un fuerte flujo de inversiones chinas, centradas en ramas extractivas (petróleo y minería), en infraestructura ligada a las exportaciones hacia el país asiático (ferrocarriles, puertos), en el área financiera (bancos, financiamiento de proyectos asociados a capitales chinos) y, recientemente, en el control de grandes superficies de tierras fiscales arrendadas a productores privados para la producción de alimentos destinados a China.

Esta intensificación de las relaciones bilaterales se inscribe en un marco latinoamericano. Brasil, México, Chile y Venezuela -además de la propia Argentina- establecieron en los últimos años “asociaciones estratégicas” con la potencia asiática. Chile, Perú y Costa Rica firmaron con ella tratados de libre comercio de amplio alcance. Corporaciones estatales y privadas de China avanzaron, en forma directa o en asociación con poderosos grupos económicos locales, en áreas decisivas de las economías de la región: petróleo, gas, represas hidroeléctricas, comunicaciones; minería del hierro, cobre, oro, litio; finanzas, grandes obras de infraestructura —rutas, obras ferroviarias, puertos—, comercio interior y exterior, etc.

En la Argentina, con el extraordinario crecimiento del comercio bilateral y de las inversiones chinas, desde la década de 1990 se han constituido y están en plena expansión grupos empresariales que asumen el papel de socios subordinados e intermediarios comerciales del gobierno de Beijing, o de corporaciones privadas o públicas chinas en grandes proyectos de inversión. Algunos de esos grupos locales son de origen nacional; la mayoría proviene de anteriores vínculos con intereses europeos, rusos u otros, y muchos cuentan con representación directa o fuerte influencia en círculos de gobierno a nivel nacional o provincial. La Cámara de la Producción, la Industria y el Comercio Argentino-China nuclea a muchos de los mayores consorcios empresariales del país (Spadone, Werthein, Macri, Blaquier, Loeb, etc.). Otros no integran la Cámara pero mantienen vínculos y asociaciones igualmente importantes (Roggio, Elsztain). Al compás de los negocios se multiplicaron los contactos diplomáticos y políticos.

La presencia creciente de intereses de China en la región compite con la “tradicional” influencia en ella de los intereses económicos, políticos y estratégicos de Estados Unidos y de las potencias europeas. La pugna —directa o a través de las mencionadas asociaciones— por influencia o control sobre palancas básicas de nuestras economías y estructuras estatales (elemento vertebral de lo que habitualmente se conoce como dependencia) tiñe y condiciona la evolución de los países latinoamericanos.

En la actualidad, cuando el eje del crecimiento económico y de las relaciones políticas internacionales se desplaza visiblemente hacia Oriente y en particular hacia China, y en momentos en que la crisis económica mundial eclosionada en EE.UU. y Europa en 2008 y hoy en pleno curso destaca el rol económico, político y estratégico de China como potencia mundial, se reactiva el debate sobre:

1) el carácter del sistema social y político que rige los intereses económicos y estratégicos del Estado chino y de sus corporaciones estatales y privadas;

2) la naturaleza de las relaciones que los países latinoamericanos y poderosos sectores de sus clases dirigentes vienen estableciendo con la potencia oriental; y

3) las implicancias que ese relacionamiento conlleva para el desarrollo económico y la inserción internacional de la región y de cada uno de sus países integrantes.

“Potencia” agroalimentaria… en tierras bajo control extranjero

El establecimiento de la “asociación estratégica” con China por el gobierno argentino en el año 2004 significó un salto cualitativo en la relación económica entre ambos países. Sus implicancias políticas también son amplias.

El reciente convenio entre el gobierno de la provincia argentina de Río Negro y una corporación estatal china para la producción de soja y otros productos agrícolas en esa provincia sureña expresa en buena medida ese salto, y la suma de privilegios y concesiones efectuadas al grupo inversor chino es de por sí reveladora de la naturaleza de la “asociación estratégica” que, más allá de algunas fricciones comerciales, se ha ido afirmando entre las clases dirigentes de ambos países a partir de entonces.

A mediados de agosto de 2011, la provincia de Río Negro en la persona de su gobernador Miguel Saiz —integrante de un sector político de filiación radical pero con fuertes vínculos con el gobierno nacional justicialista de Néstor y Cristina Kirchner— suscribió el segundo de dos convenios con la empresa estatal china Heilongjiang Beidahuang State Farms Bussines Trade Group, la mayor productora de alimentos de ese país, como parte de un proyecto para producir granos y hortalizas bajo riego en el valle medio e inferior del Río Negro. Los acuerdos prevén inversiones por 1.500 millones de dólares en diez años y la construcción del sistema de riego abarcando una superficie final de 320.000 hectáreas, además de obras energéticas y la disponibilidad por la empresa china de una zona portuaria en la localidad de San Antonio Este.

El convenio no supone la compra de tierras: el Estado provincial alquila campos fiscales a productores y compañías privadas en colonias y parajes a lo largo del Río Negro, donde la Beidahuang instalará sistemas de riego para que allí esos productores y empresas cultiven soja, trigo y colza, entre otros productos. El ministerio de Producción provincial indicó que “no se producirá sólo soja” y, ante los reparos acerca de la probable “sojización” de la producción provincial, alegó que “no es un cultivo ilegal, no podemos prohibirlo”[1]. Pero el convenio no establece ninguna prohibición ni limitación en ese sentido.

Por otra parte, ya en el comunicado oficial de abril de 2007, al realizarse en la provincia de Río Negro la primera cosecha de soja en el marco del denominado “Proyecto Soja Patagónica”, el ministro de Producción Juan Accatino reconocía el estímulo oficial a la producción sojera señalando que ahora “podremos apoyar y fomentar la incursión de los productores provinciales en la siembra a gran escala de soja en la provincia como alternativa para la rotación de cultivos hortícolas”[2]. Por entonces un puñado de corporaciones de agronegocios —entre ellas la alemana Basf, una de las grandes proveedoras mundiales de semillas y agroquímicos— impulsaba el avance de la soja sobre las provincias sureñas.

La corporación china tendrá a su cargo la financiación del emprendimiento, con el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo. La propia empresa comprará en exclusividad y por un lapso de 20 años a precios internacionales la producción, que comercializará en la provincia china de Heilongjiang. Será entonces el demandante externo quien determine las prioridades y los rubros concretos hacia los que estará dirigida dicha producción: “pensamos en granos, maíz, trigo, avena, sorgo, horticultura, fruticultura y carnes. Todo lo que China necesita”, declaró el ministro de Producción rionegrino, Juan Accatino[3] (destacado del autor. RL).

Se trata de la primera incursión de capitales chinos en el negocio agrícola de la Argentina. La superficie bajo riego prevista en Río Negro representa dos veces y media la actual superficie provincial bajo riego dedicada a la agricultura (unas 120.000 has). Alrededor de 60.000 has son hoy destinadas a la fruticultura, y los principales cultivos —peras y manzanas— ocupan unas 40.000 has. El hecho de duplicar con creces el área agrícola y quintuplicar la superficie hoy destinada a la principal actividad económica provincial, da una idea de la vital trascendencia económica y política que conlleva el llamado “Acuerdo Agroalimentario”, y la profunda alteración que significará en las prioridades productivas de la zona, subordinadas de ahora en más a las determinaciones del capital inversor.

Las desiguales implicancias del convenio parecen corresponderse con la asimetría entre las entidades firmantes: de un lado, el gobierno de una provincia de algo más de 600.000 habitantes de la Argentina, un país del “tercer mundo”; del otro la estatal Beidahuang, la mayor corporación china en el rubro alimentario, que cuenta con 800.000 trabajadores y abastece a unos 150 millones de consumidores (más del 10 por ciento de la población total de China y casi cuatro veces la población total de la Argentina). Una compañía con negocios en casi todos los continentes y respaldada por el poderío financiero del Estado chino, por estrategias estatales explícitamente dirigidas a conferir escala “global” a sus corporaciones, y principalmente por el hecho de ser China el primer comprador del principal rubro exportable de la Argentina. La corporación tiene, además, su propia firma intermediaria en la Argentina, Strong Energy, por cuya cuenta corrió la tramitación y firma del Acuerdo.

El convenio —firmado sin previo paso para su debate y aprobación por la Legislatura provincial— suscitó críticas y numerosas manifestaciones de resistencia social en Río Negro como consecuencia de las desiguales concesiones y privilegios otorgados a la corporación china a costa del erario provincial. Según los puntos 6 y 7 del convenio, el gobierno de Río Negro se compromete a exceptuar a la inversión de la compañía china “de todos los impuestos provinciales, tasas, ingresos brutos, sellos, patentes, etc.”, así como a gestionar ante el gobierno nacional y el Banco Nación que los fondos destinados “no estén alcanzados por encajes bancarios”. A cambio (punto 9), la empresa inversora “se compromete a realizar las tareas correspondientes… a fin de asegurar la siembra de los productos que ella seleccione…” (destacado nuestro. RL).

La provincia se obliga (punto 11) a “poner a disposición [de la empresa china] todos los técnicos de aguas” que se desempeñen en el Estado provincial, y “los estudios que existan sobre el tema” [no se aclara si incluye estudios públicos y privados], así como a solventar todos los gastos originados durante el período de estudio de los especialistas chinos enviados para determinar los aspectos concretos de la inversión. Igualmente la provincia, según establece el texto, cederá sin costo las oficinas necesarias y su equipamiento, viviendas y medios de transporte. También (punto 12) se pone a disposición de la empresa china el uso del aeropuerto de San Antonio Oeste, “el cual está emplazado en una zona estratégica, para que en el futuro pueda operar con sus aviones”. Por el convenio, el gobierno de Río Negro cede “sin cargo alguno” 3.000 hectáreas de tierra para un campo experimental y, también sin cargo alguno, un área de cinco hectáreas en el puerto de aguas profundas de San Antonio Este. Esta última cesión se establece por 50 años, y una vez cumplido el plazo se renovará automáticamente.

Semejantes privilegios —cuyas implicancias políticas son así reconocidas en el propio texto— se completan con otros contenidos en el Anexo del acuerdo. Allí el gobierno de Río Negro se compromete a impulsar legislación específica para favorecer al inversor extranjero: “ofrecer —dice textualmente— la mejor política de inversión, brindando garantía mediante la creación de leyes”. Tal ofrecimiento de garantías apunta, sin duda, a prevenir los cuestionamientos existentes o potenciales respecto de las concesiones de mayor relevancia estratégica en beneficio de la corporación china, incluyendo la mencionada disponibilidad de grandes superficies territoriales e instalaciones portuarias y aeroportuarias.

Al dar al consorcio estatal chino Beidahuang participación en el puerto, por otra parte, el acuerdo colisiona directamente con intereses europeos, ya que hasta el año 2017 el manejo de las instalaciones portuarias está en manos de las grandes empresas exportadoras de fruta encabezadas por Univeg-Expofrut, corporación europea con sede en Bélgica.

Chinese ship containers, o cómo contener a los barcos chinos (je), from gitamarine.com

Chinese ship containers, o cómo contener a los barcos chinos (je), from gitamarine.com

Erosión de soberanía, no sólo alimentaria

En virtud del convenio, los productores argentinos quedan sujetos durante 20 años a las determinaciones de la corporación china: no producirán en función de la demanda interna ni para cubrir necesidades alimentarias existentes en el país sino atendiendo a intereses y prioridades de la compañía china. Deberán vender su producción a un solo oferente y al precio internacional, de modo que los precios de venta no son fijados por intereses afincados en la Argentina sino por “el mercado” mundial (con sus consabidas fluctuaciones en tiempos de crisis); y esto tratándose, además, de productos como la soja, de los que China es uno de los principales compradores —y consiguientemente “formadores de precios”— en el mercado internacional.

Voceros del gobierno provincial aseguran que el emprendimiento “permitirá duplicar la producción y generar 100.000 nuevos puestos de trabajo”[4], y que los mismos “serán todos argentinos”[5]. La última expresión tiende a aventar suspicacias, aludiendo a la conocida práctica de las corporaciones chinas en explotaciones mineras, agrícolas y otras radicadas en países africanos, de “exportar” masivamente trabajadores y profesionales chinos como válvula de escape a los excedentes de fuerza de trabajo existentes en el país asiático, acentuados en los últimos años por la caída de exportaciones como consecuencia de la crisis económica mundial iniciada en 2008 y por la política oficial dirigida a enfriar la producción industrial china. El convenio rionegrino, sin embargo, no formula ninguna restricción explícita a tal práctica.

Las autoridades provinciales proclaman que el convenio tendrá como beneficiarios directos a los productores que opten por asociarse al proyecto chino. La caracterización de tales “productores” resulta en el mejor de los casos ambigua. Según investigadores radicados en la región, los principales impulsores locales del “Plan agroalimentario” son más bien poderosos grupos terratenientes o grupos empresariales arrendatarios de tierras ligados al capital extranjero, quienes hace ya tiempo preparan el terreno para la denominada “ampliación de la frontera sur de la explotación agropecuaria”, con la mira puesta en las tierras irrigadas por los 720 kilómetros de recorrido del río Negro.

El grupo Miguens-Bemberg Holding (MBH), un consorcio de fuertes propietarios territoriales y empresarios asociados o intermediarios de capitales extranjeros —particularmente ingleses— presidido por Carlos José Miguens e integrado por miembros de las familias Miguens, López Saubidet y Bauret (con intereses empresariales diversificados que van desde el rubro agropecuario hasta la minería), “tiene una importante presencia empresaria en la zona que ahora aparece en excelentes condiciones de (eventualmente) tercerizar sus tierras a la firma china”[6]. En octubre de 2008 el grupo apareció respaldado por el propio gobernador Saiz, quien asistió junto a Miguens Bemberg a la inauguración de la ampliación de la infraestructura del agua de riego con toma directa del río.

Empresas integrantes del mencionado consorcio como Patagonia Organic Meat Co (Pomco) y Agropecuaria Cantomi SA, con extensos campos en el valle medio del Río Negro, solicitaron en junio de 2011 al organismo provincial de regulación de acceso de particulares a los cursos públicos de agua autorización para captar aguas para el riego de más de 4.000 has en el departamento Avellaneda. Así, el anuncio del desembarco de la china Beidahuang converge de hecho con las estrategias de inversión y desarrollo de infraestructura en la zona.

El avance de estas corporaciones constituiría un “límite estructural” a las intenciones formuladas por el gobierno nacional de acotar la compra de tierras por capitales extranjeros. Más bien por el contrario, el sistema de arrendamiento de tierras fiscales por productores privados con el monopolio del consorcio chino sobre la producción y la venta sería un modo de saltear anticipadamente las potenciales restricciones a la propiedad territorial para extranjeros que pudieran incorporarse en la ley de tierras actualmente en debate parlamentario. Todo el curso del Río Negro y decenas de miles de hectáreas conexas quedarían, así, “fuera de esos supuestos paraguas de protección”[7].

¿Recursos propios, o campo de inversión y especulación ajeno?

“Hemos tenido la suerte y la posibilidad de subirnos al tren de China”, celebró el gobernador Miguel Saiz en su conferencia de prensa para presentar el acuerdo con el gobierno de Beijing[8]. En la ocasión el mandatario destacó las “fortalezas” que atrajeron el interés y la inversión de la Beidahuang: la aptitud del suelo y el clima, la disponibilidad de agua de calidad, la cercanía del puerto de aguas profundas y las vías de comunicación existentes en la provincia.

Es decir las ventajas que, en otro contexto político, podrían constituir una sólida base para un proyecto de desarrollo regional orientado por el interés nacional y por las necesidades alimentarias irresueltas aún hoy en la Argentina, y en cuyo respaldo podrían direccionarse capitales nacionales y parte de las importantes reservas monetarias acumuladas en varios años continuos de bonanza de nuestro comercio exterior.

En cambio, la alianza entre el gobierno provincial y la corporación china se sustenta, como hemos descripto, en una densa red de concesiones: exenciones impositivas, cesiones de servicios y territoriales sin cargo, inversiones por cuenta del Estado provincial, elusión de los canales parlamentarios y favorecimiento de socios locales del grupo inversor extranjero, mecanismos a través de los cuales la inversión de las corporaciones monopólicas —en forma directa o por medio de personalidades locales “influyentes”, afines o directamente asociadas al negocio inversor— resulta en buena medida financiada con recursos locales y no provenientes de la entidad que aparece como inversora. Yueyang Weng, titular de la Cámara Internacional China y representante de Heilongjiang Beidahuang State Farms Business Trade Group en el país, precisó que el convenio con Río Negro reproduce modalidades que China ya viene desarrollando en distintos países de África[9].

De este modo la inversión extranjera excluye la perspectiva de un desarrollo autónomo y basado en iniciativas y recursos locales, al tiempo que desnacionaliza y privatiza de hecho recursos nacionales estratégicos, en este caso a manos de una empresa estatal china. “La jugada de China se ajusta a una época de globalización en la que los precios de los alimentos son altos y los de la tierra son bajos —observa una entidad académica argentina dedicada al estudio de temas agrarios—. El negocio sería tener el control sobre muchas de las mejores tierras cercanas a suministros de agua. La tierra será la nueva fuente de lucro, y el objetivo controlar la producción de alimentos e insumos alimentarios para la producción de carnes en su territorio… No serán pocas las transnacionales y corporaciones que se lancen a la caza de tierras fértiles para la producción de lo que el mercado global les demande, ya sean alimentos o agrocombustibles”[10].

Mediante el convenio referido la provincia de Río Negro, como vimos, asegura a China la provisión de alimentos por 20 años —aún cuando no está garantizada la “seguridad alimentaria” propia—, en tiempos en que las necesidades alimentarias mundiales y la crisis económico-financiera iniciada en 2008 impulsan a las corporaciones de las grandes potencias a buscar nuevos campos de inversión —productiva o especulativa—, con especial interés no sólo en fuentes energéticas y minerales estratégicos sino también en tierras, agua y alimentos. China está volcando parte de sus reservas monetarias de cerca de 2 billones de dólares en garantizarse el acceso a ese tipo de bienes en Asia, África y América latina.

Así, no sólo el convenio del gobierno de Río Negro con la corporación estatal china resultaría funcional al interés de grandes corporaciones extranjeras o intermediarias centradas en el negocio agroalimentario, sino el propio proyecto de ley de tierras rurales actualmente en consideración en el Congreso nacional, que alude a la propiedad de tierras por parte de extranjeros pero no a su uso, explotación y control. “…Al igual que Grobocopatel [11], los pooles de siembra argentinos e internacionales, los chinos en Río Negro y muy probablemente los saudíes en el Chaco, podrán decir que ellos en la Argentina son ‘sin tierra’, puesto que ninguno pretende tener la propiedad de la tierra, sino que buscan controlarlas, explotarlas y manejar a su arbitrio lo cosechado”[12].

Esta vía de “ampliación de la frontera agropecuaria” define el perfil del actual “modelo” agropecuario nacional. Un “modelo” que —como muestra el mismo convenio rionegrino con China—, viene a reforzar el intenso proceso de sojización en curso desde hace más de una década en “alianza estratégica” con el capital financiero chino, avanzando sobre áreas cada vez más amplias del país, desplazando a otras producciones agrícolas y ganaderas y expulsando de la producción directa a chacareros y familias campesinas y de pueblos originarios.

Un “modelo” que es resultado y a la vez impulsor del proceso de concentración territorial, que no revierte la extranjerización y concentración ya producida durante las últimas dos décadas —ya que la ley proyectada se propone no afectar “la seguridad jurídica de las inversiones”—, y que acentúa la desnacionalización del suelo y un patrón de “agricultura sin agricultores”, con propiedad de la tierra en la letra pero en los hechos sin disposición nacional efectiva de ella.

Sojización, re-primarización, concentración, extranjerización, dependencia

La emergencia de China como gran comprador mundial de la oleaginosa en grano y en aceite reforzó el proceso de sojización de la economía argentina y la tendencia a la hiperespecialización productiva y exportadora. La dependencia cada vez mayor de ese rubro ya fundamental de las exportaciones argentinas respecto del mercado chino, y la de las cuentas públicas nacionales respecto de esas exportaciones, completó el círculo.

Dado que las empresas proveedoras tanto de las semillas como de los agroquímicos son altamente concentradas y extranjeras, el proceso implicó la pérdida de autonomía de los productores y su dependencia de un mercado desregulado y controlado por ese tipo de empresas.

Al mismo tiempo, el “modelo productivo” vigente desde 2003 basado en el tipo de cambio alto fortaleció, paralelamente a la reactivación de la actividad industrial local —no necesariamente nacional—, a la gran explotación agraria, ubicándola como estratégica en tanto principal proveedora de divisas, al tiempo que la devaluación y el acelerado proceso inflacionario depreciaban los costos locales de dichas empresas.

La soja es hoy el cultivo más importante de la Argentina: a ella se destina más del 64% del área sembrada en el país. El crecimiento de la producción de soja, tanto en volumen como en área sembrada, a lo largo de la última década y media ha sido exponencial (Cuadro 1):

Cuadro 1: Argentina - Producción de soja transgénica, en volumen y área sembrada

 Fuente: “Supersoja: el precio del cultivo resiste la tormenta, en un mercado en el que casi todas las commodities pierden”. La Nación (Arg.), 04-09-2011.

Fuente: “Supersoja: el precio del cultivo resiste la tormenta, en un mercado en el que casi todas las commodities pierden”. La Nación (Arg.), 04-09-2011.

China compra el 50% de la soja que exportan Estados Unidos, Brasil y la Argentina, los tres mayores productores del mundo. Brasil y la Argentina suman casi el 50% de la producción mundial. En virtud de las retenciones del 35% a las exportaciones, el gobierno argentino recauda anualmente por la oleaginosa unos 25.000 millones de pesos: más de la mitad de los derechos de exportación que recibe el Estado nacional (alrededor de $ 45.000 millones en 2010). Las exportaciones de soja y sus derivados también explican el signo positivo de la balanza comercial argentina: en 2010, las exportaciones del complejo sojero sumaron US$ 17.298 millones (el 25,4% del total de las exportaciones argentinas) [13].

En 2010 Argentina fue el cuarto socio comercial de China en América Latina, con un comercio global (importaciones más exportaciones) que rondó los 13.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, China se convirtió en el segundo socio comercial de Argentina, tanto en importaciones como en exportaciones, en ambos casos detrás de Brasil y antes de Estados Unidos.

En base a datos del INDEC argentino, el valor de las exportaciones argentinas a China durante 2010 fue de U$S 5.796 millones, mientras que las importaciones totalizaron U$S 7.649 millones; superavitaria para la Argentina hasta el año 2008, la balanza comercial arrojó en 2010 un saldo comercial negativo de 1.853 millones[14]; en el primer semestre de 2011 ya había superado el déficit de todo el año anterior[15], fundamentalmente por importaciones industriales ya que la balanza agropecuaria sigue siendo marcadamente positiva[16].

La composición del comercio bilateral sigue mostrando una marcada asimetría: las exportaciones chinas hacia nuestro país son en su casi totalidad productos no agrícolas, mientras que sus importaciones desde Argentina están altamente concentradas en productos agrícolas. En 2010 los principales rubros de importación de Argentina desde China en 2010 fueron computadoras, partes para aparatos de radio y televisión, videomonitores y videoproyectores, glifosato, motocicletas, teléfonos celulares, partes de máquinas, etc.

El Cuadro 2 muestra el enorme peso del rubro agroindustrial en las exportaciones argentinas:

Cuadro 2: Comercio bilateral Argentina-China 2005 - 2010.

Fuente: Comercio Exterior Argentino (actualización marzo 2011). Min. de Agric., Ganadería y Pesca, Presidencia de la Nación, en base a datos de INDEC.

Fuente: Comercio Exterior Argentino (actualización marzo 2011). Min. de Agric., Ganadería y Pesca, Presidencia de la Nación, en base a datos de INDEC.

El viaje que en noviembre de 2004 hizo a Beijing el entonces presidente Kirchner saldó en un Memorando de entendimiento entre la República Argentina y la RPCh sobre cooperación en materia de comercio e inversiones. El gobierno chino logró entonces el apoyo de la República Argentina al ingreso de China a la OMC a cambio de concesiones comerciales (disminución de aranceles al ingreso de productos argentinos al país asiático, etc.). El Memorando prometía que el valor anual de las exportaciones argentinas se incrementaría en cinco años en 4.000 millones de dólares sobre el nivel vigente. Pero al concentrarse los volúmenes exportados a la RPCh en el complejo sojero, esta cláusula no haría más que reafirmar el modelo primario-exportador argentino[17].

El proceso de “desindustrialización selectiva” y re-primarización de la economía estimulado por la “asociación estratégica” con China no es exclusivo de la Argentina: el mismo deslizamiento hacia la “agrarización” y la “minerización” de la producción afecta a muchos otros países del “tercer mundo” como México y a los propios aliados de China en el grupo BRICS como Brasil y Sudáfrica[18].

En 2010 los productos del complejo sojero (porotos y aceite de soja) concentraron el 89,6% de las exportaciones agrícolas argentinas a China (Cuadro 3). La potencia asiática compró a nuestro país 11,2 millones de toneladas de porotos de soja por U$S 4.978 millones. China fue el principal mercado para los porotos de soja de Argentina (ese fue el destino del 83% del total exportado en volumen), y el cuarto mercado para el aceite de soja argentino (154.402 de toneladas —el 5,5% de la exportación argentina—, por U$S 136 millones).

Cuadro 3: Importaciones chinas de prod. agrícolas desde Argentina, 2008-2010
(en millones de dólares)

Fuente: “Análisis del comercio agrícola chino en 2010”. Consejería agrícola de la embajada argentina en la RPCh, 10-05-2011 (las cifras se han redondeado en décimos. RL).

Fuente: “Análisis del comercio agrícola chino en 2010”. Consejería agrícola de la embajada argentina en la RPCh, 10-05-2011 (las cifras se han redondeado en décimos. RL).

Miguel Teubal[19] define este proceso de las décadas de 1990 y 2000 como el paso “del Granero del Mundo a la República Sojera”. Efectivamente, la “relación especial” determinada por la asociación estratégica con China contribuyó a reforzar la especialización primario-exportadora centrada en un solo cultivo. La soja transgénica se propagó en la Argentina a costa de muchas otras actividades vinculadas directamente al consumo de la población y a la producción industrial.

Han sido desplazados o eliminados cultivos hortícolas, establecimientos avícolas, tambos, campos ganaderos, montes frutales, y producciones como papa, arroz, batata, lenteja, arveja, algodón, lino, etc. Esto incidió, sin duda, en el acentuado proceso inflacionario que afecta los productos alimentarios dirigidos al mercado interno.

La expansión de la soja transgénica acentuó, también, el carácter latifundista de la tenencia y explotación de la tierra y el control efectivo de grandes áreas fértiles por pools de siembra en manos de poderosos consorcios nacionales y extranjeros, con el consiguiente desplazamiento de chacareros de la producción directa y despoblamiento del campo.

El exorbitante aumento del precio de la tierra como consecuencia de la demanda de tierras para la oleaginosa —su valor casi se cuadruplicó en la última década— contribuyó al proceso de expulsión-concentración en la zona conocida como “maicera” (pero que en realidad es la principal área de cultivo de soja). Asimismo, 17 millones de hectáreas se encuentran ya en manos extranjeras[20].

Al avance de la concentración de la propiedad territorial y de la producción agraria se suma el de la comercialización de la producción de la soja y sus derivados, controlada por un núcleo reducido de empresas. Y al igual que ocurría un siglo atrás con las exportaciones argentinas de carnes, las ventas al exterior están concentradas en un puñado de grandes corporaciones extranjeras: en el período 1998-2010, la participación de los primeros cinco consorcios exportadores pasó del 33% al 84% del total de las ventas.

En el caso de la exportación de granos, en el mismo período la parte del negocio controlada por los cinco principales exportadores pasó del 51% al 70%. Y la extranjerización se acentuó igualmente: mientras en 1988 se hallaban allí entidades cooperativas y empresas de capital nacional (Federación Argentina de Cooperativas Agrarias, Agricultores Federados Argentinos), en 2010 la cúpula exportadora estaba compuesta íntegramente por monopolios extranjeros (Cargill, Toepfer, Bunge, ADM Argentina y Dreyfus)[21].

La expansión del monocultivo de soja es la culminación de un largo ciclo de verdadera “contrarreforma agraria” iniciado en 1967 por la Ley Raggio de la dictadura militar de Onganía, profundizado luego por las políticas de la dictadura de 1976-1983 y sustancialmente inalterado durante los gobiernos constitucionales que la siguieron.

Contracara de la “relación especial”: masiva inversión china en áreas económicas estratégicas

En julio de 2011, el Secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales de la Argentina, Luis María Kreckler, de visita en Beijing, consideró que “existen tendencias estructurales que favorecen las inversiones entre ambos países. Argentina tiene lo que el mundo demanda para el futuro. Esto no es un dato menor a la hora de que los inversores decidan dónde colocar su dinero. La Argentina presenta ofertas rentables, estabilidad macroeconómica y política. Estamos condenados al éxito” en esta relación estratégica con China, subrayó.

También aseguró que China “ha tomado a la Argentina como objetivo de inversión en América Latina”. “Ya tenemos invertido en ferrocarriles, subtes y transporte aproximadamente 15.000 millones de dólares. Hemos logrado, por ejemplo, muchos avances con el Belgrano Cargas”, dijo en la misma ocasión el viceministro de Comercio chino, Wang Chao[22].

En 2010, Pan American Energy (PAE, 50% de la china Cnooc y otro tanto de la ruso-argentina Bridas, de Bulgheroni) compró los activos locales de la norteamericana Esso. Con ello y con otras inversiones de las petroleras estatales chinas Cnooc y Sinopec, China pasó del 29° al 3er. lugar entre los inversores extranjeros en la Argentina. En 2007, mientras todavía estaba en manos de British Petroleum, PAE había obtenido que la provincia de Chubut y el gobierno nacional le extendieran la concesión de Cerro Dragón, el yacimiento más productivo del país, por 40 años (hasta 2047), de lo que ahora se beneficia la corporación china asociada al grupo Bridas.

Hacia diciembre de 2010, corporaciones privadas o estatales chinas ya habían hecho pie en las 23 provincias argentinas[23]. Sus intereses se centraban en la obtención de hierro, litio, maderas, y productos alimentarios (arroz y tabaco) en la región norte-noroeste; soja y derivados (aceite), biodiesel y ganado vacuno en la región pampeana; minería en la región cuyana; maderas y alimentos en la región litoraleña; y petróleo, gas y tierras para soja en la Patagonia. Se habían instalado supermercados chinos en 21 de las 23 provincias.

Chinos. Autos. Chinos. Más autos. From totalcar.hu

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Una rápida reseña del avance del capital financiero chino en áreas fundamentales de la economía argentina en lo que va del año 2011 da una medida del ritmo vertiginoso con que se profundiza la “asociación estratégica” de importantes sectores de las clases dirigentes argentinas con la burguesía monopolista china.

• En enero, la empresa Tierra del Fuego Energía y Química SA (TFEyQ), nombre con que opera en el país la china Shaanxi Chemical Corporation (70% propiedad del estado chino), y el Ministerio de Industria anunciaron el acuerdo por el que la primera invertirá en 2 años 1.000 millones de dólares en la construcción de una planta para fabricar fertilizantes, una central térmica que abastecerá a esa fábrica y un puerto comercial en la provincia austral de Tierra del Fuego. Las obras están a cargo del grupo local Roggio. La compañía china se beneficia con las exenciones impositivas que establece la ley de promoción industrial de la provincia; ésta, además, se obliga a proveer a la empresa 1,5 millones de metros cúbicos diarios de gas, insumo básico para la planta de urea, a un precio 5 veces menor que el de mercado con la única condición para la empresa de pagar por adelantado dos años del volumen de gas comprometido.

• Además del convenio anteriormente analizado entre el gobierno de la provincia de Río Negro y la corporación estatal china Beidahuang de Heilongjiang para la producción de soja y otros cultivos para China en tierras fiscales arrendadas, en mayo tuvo lugar una nueva exportación de mineral de hierro con destino a empresas siderúrgicas de China por la compañía china MCC-Minera Sierra Grande, que antes fuera la histórica empresa argentina Hipasam, cedida en 2005 por el mismo gobernador Saiz. Junto con las instalaciones, MCC obtuvo el puerto de Punta Colorada, cuyas exportaciones son agraciadas con concesiones impositivas por tratarse de un puerto patagónico.

• En febrero el gobernador de la provincia de Santa Cruz, Daniel Peralta, viajó a Beijing invitado por el Grupo Bulgheroni y las petroleras chinas Cnooc y Sinopec, para estudiar distintos proyectos de inversión de esas corporaciones en petróleo, represas hidroeléctricas y centrales térmicas de Santa Cruz.

• La refinería estatal china Sinopec, la mayor de Asia, completó en febrero la adquisición, por valor de 2.450 millones de dólares, de los activos que la estadounidense Occidental Petroleum (Oxy) tenía en la Argentina.

• También en febrero el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba aprobó la construcción del metro, por 1.800 millones de dólares financiados en un 85% con un crédito chino, a cargo de la China Railways Internacional y el grupo local Roggio. Paralelamente el conservador jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, políticamente enfrentado con el gobierno nacional, anunció su proyecto para comenzar en 2011 las obras de construcción de la línea G de subterráneos, a cargo de la misma China Railways International y con financiamiento del Eximbank China.

• Mauricio es hijo del empresario oficialista Franco Macri, designado en 2006 por el gobierno chino como su gestor para los negocios de la potencia asiática en América Latina. En esa función Franco Macri, quien en disidencia con su hijo Mauricio declaró pública y reiteradamente su vocación oficialista, fue el intermediario en los acuerdos firmados en julio de 2010 en China por una delegación oficial encabezada por la presidenta Cristina Kirchner, que involucran desde obras de infraestructura en el ferrocarril Belgrano Cargas (ver referencia más abajo) hasta la compra de coches para el subterráneo de la ciudad de Buenos Aires, por 10.000 millones de dólares. El negociador argentino de los convenios fue el actual secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, quien hasta 2003 había sido jefe de campaña de Mauricio Macri.

• En marzo el gobernador de la provincia china de Shandong visitó la provincia de La Rioja para poner en marcha un reciente acuerdo de exploración en minas de oro suscripto entre la provincia de La Rioja y la empresa china Shandong Gold.

• También en marzo, el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC), la mayor entidad del mundo por capitalización de mercado y administración de depósitos, anunció la compra de la filial argentina del Standard Bank, la entidad heredera aquí del BankBoston y controlada por capitales sudafricanos (75%) en sociedad con las familias locales Werthein (La Caja, Telecom; ex presidente de la Cámara de la Producción, la Industria y el Comercio Argentino-China) y Sielecki (Laboratorios Elea y Fénix). Significativamente, la adquisición tiene por finalidad “acompañar la ofensiva de capitales chinos sobre sectores estratégicos de la economía local”[24].

• En mayo inauguró una planta de biodiesel la corporación exportadora china Noble Group, radicada en la Argentina en 2001. Noble tiene su puerto propio sobre el río Paraná en la localidad de Timbúes (provincia de Santa Fe); en 2008 inauguró una planta de prensado de soja, y en octubre de 2010 otra de molienda de granos.

• En concordancia con la variedad de recursos que les interesa obtener, los capitales gubernamentales y privados de China se preocupan también por asegurarse la logística de su obtención y de su transporte interno y externo. Durante la visita de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al país asiático en julio de 2010 se firmaron convenios por los que la empresa China Nacional Machinery & Equipment Import & Export destinará 10.000 millones de dólares para rehabilitar el ferrocarril Belgrano Cargas, incluyendo el reacondicionamiento de dos ramales y la renovación de unos 1.500 kilómetros de vías. El Belgrano Cargas es una estructura vital para el transporte de materias primas, ya que atraviesa catorce provincias del centro y norte del país y conecta a través de Bolivia y el norte chileno con la salida al Pacífico. “Pekín considera a la logística y el transporte de granos un tema estratégico, por eso vienen a invertir en la Argentina”, afirmó Ernesto Fernández Taboada, director de la Cámara de la Producción, la Industria y el Comercio Argentino-China que preside el empresario Carlos Spadone y de la que Franco Macri es presidente honorario[25].

• Teniendo en cuenta que la visita presidencial y los acuerdos de inversión ferroviaria tuvieron lugar en pleno curso del diferendo suscitado por la suspensión de las importaciones chinas de aceite de soja argentino en represalia por las medidas antidumping contra el ingreso de productos chinos a la Argentina, puede presumirse que esos acuerdos fueron parte de las condiciones del gobierno chino para la reanudación de las compras de aceite de soja por Beijing, que se produciría hacia fines del mismo año.

• La incursión de las corporaciones chinas en tierras agrícolas no se limita al acuerdo con la provincia de Río Negro. La misma compañía Beidahuang que firmó aquel convenio formuló también una asociación con Cresud, empresa agropecuaria de la familia Elsztain y una de las mayores propietarias de tierra de la Argentina, con el fin de comprar tierras y sembrar soja. Cresud tiene más de 900.000 hectáreas en la Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia. En el país posee 80.000 hectáreas con producción de soja, maíz y trigo; 230.000 dedicadas a la ganadería y otras 320.000 hectáreas de reserva[26].

• Continúa la expansión de los supermercados chinos. Ubicados inicialmente en la capital y en el gran Buenos Aires, superan ya los 5.000 establecimientos en todo el país, están nucleados en una cámara propia, y controlan ya casi el 20 por ciento del comercio minorista.

De Gran Bretaña a China: caminos ya recorridos y asignaturas pendientes

La estructura del intercambio chino-argentino reitera un conocido patrón histórico: exportación de productos primarios contra importación de productos de la industria china. Las inversiones oficiales y privadas de China amplían el control o influencia de intereses estatales o privados de la potencia asiática sobre áreas económicas fundamentales (petróleo, minería, tierra, agricultura).

Tiende a consolidarse, así, la clásica división internacional del trabajo entre las grandes potencias y la Argentina que esas potencias, aunando sus intereses a los de poderosas fracciones de las clases dirigentes, predicaron y promovieron desde el siglo XIX.

Se refuerza el perfil primarioexportador de la economía y una orientación que agrava el efecto de las estrategias económicas que predominaron en las últimas dos décadas: un perfil sin industria, o con un tipo de desarrollo industrial limitado a la producción de algunas manufacturas de origen agropecuario y a la extracción y transformación de algunos recursos naturales; una industria meramente complementaria, subordinada a, y dependiente de capitales, insumos y mercados extranjeros, en desmedro de los requerimientos de un desarrollo independiente, integrado y autosostenido de nuestras economías y en perjuicio de la producción y el empresariado nacionales centrados en el mercado interno, así como de los sectores del trabajo que constituyen su base.

El carácter del intercambio bilateral y de las inversiones de China consolida los lastres de una estructura económico-social cuyo desarrollo es, desde hace más de un siglo, obstaculizado por la subsistencia del latifundio y su asociación con mercados y capitales extranjeros, y por la dependencia respecto de las grandes potencias expresada ?en su aspecto interno? en el predominio de las corporaciones de esas potencias en la industria, el comercio exterior y las finanzas del país.

Como ya sucediera en las relaciones con otras grandes potencias a lo largo del siglo XX —Gran Bretaña y otros países europeos, sumándose posteriormente los Estados Unidos, y en los ’70 y ’80 la Unión Soviética—, las clases dirigentes de Argentina (especialmente sectores de ellas ligados a la producción y exportación de productos alimentarios y de materias primas para la industria, así como a las inversiones extranjeras y a la importación de bienes manufacturados) promueven activamente con la potencia asiática una “asociación estratégica” de largo plazo que incluye acuerdos económicos y políticos.

Al igual que en aquellos antecedentes, los impulsa el atractivo de un mercado amplio y duradero y de una significativa provisión de capitales. Sectores de grandes terratenientes y capitalistas locales se asocian al imperialismo ascendente convirtiéndose en sus intermediarios internos, promoviendo el redireccionamiento de los vínculos externos de nuestros países hacia el nuevo “socio privilegiado”, a veces en una compleja trama de rivalidad y alianzas con otros sectores de las clases dirigentes ligados a distintos centros económicos y políticos.

En medios empresariales, políticos y académicos surgen actualmente voces que, aunque con tibieza, cuestionan este tipo de inserción internacional al que han dado en llamar el “modelo del siglo XIX” —y al que otros sectores empresariales, políticos y académicos adhieren—, sugiriendo, en consonancia con las recomendaciones de la Cepal dirigida por el liberal-neodesarrollista José L. Machinea, complementar la especialización argentina en productos primarios exportables con alguna diversificación industrial, atrayendo inversiones hacia ramas industriales y de infraestructura complementarias —o simplemente subsidiarias— de las necesidades estratégicas de Beijing.

Una estrategia, en suma, encuadrada en los moldes de la “industrialización dependiente”[27]: no promueve una vía de industrialización centrada en las necesidades de infraestructura locales y regionales, en el mercado interno y en el apoyo y promoción estatal a capitales nacionales como base de una verdadera reconstrucción industrial, sino una nueva especialización en la exportación de productos básicos, agregando cierta diversificación que permita “integrarla a las cadenas productivas y de comercialización de Asia-Pacífico”.

Una diversificación orientada a la producción local —no necesariamente nacional— de ciertos bienes exportables inducidos por la demanda de China, o a la realización —con aportes directos o indirectos del Estado— de proyectos de infraestructura y de energía orientados a facilitar las exportaciones al país asiático o a complementar la radicación de sus empresas aquí; es decir, una vía de “crecimiento” no autocentrada sino complementaria y adaptada a los requerimientos del influyente socio comercial e inversor de las clases exportadoras e importadoras del país. Las inversiones chinas, además, compiten con las de origen europeo y estadounidense, aún predominantes tanto por su gravitación económica como por su influencia política.

Aunque escudado tras una retórica “productivista”, un “modelo” de cuño neodesarrollista con perfil sojero-petrolero-minero-exportador como el que se ha afirmado en la Argentina en los últimos años sólo completa o refuerza el círculo de hierro de la “complementariedad subordinada”, en este caso a las prioridades de la economía china; un tipo de asociación similar a la que en el siglo XX supeditó los destinos de los países latinoamericanos a los intereses y estrategias de las grandes potencias, complementando nuestra dependencia vendedora con la dependencia inversora e importadora de los bienes de capital necesarios para ese tipo de “desarrollo”.

El caso argentino es, así, muy representativo del modo en que el mercado externo concentrado
en una u otra de las grandes potencias, y la complementariedad así asentada entre ambas economías, han sido históricamente la puerta de entrada a la subordinación (primero comercial, después política, militar, estratégica) de las clases y grupos intermediarios locales ligados a la exportación de productos agropecuarios a esas potencias, perpetuando las estructuras internas responsables de la dependencia y la vulnerabilidad externa.

Resumen

La conmemoración del bicentenario de las independencias latinoamericanas convoca a la reflexión y al análisis crítico sobre los rumbos económicos y políticos que desde fines del siglo XIX, y luego a lo largo del siglo XX y en lo que va del actual, llevaron a nuestra región a caer en nuevas dependencias y a la consiguiente pérdida o disminución de resortes básicos de soberanía económica y política nacionales.

En la Argentina, la rápida expansión de las relaciones económicas y políticas con China desde hace unos veinte años y especialmente durante la última década, tuvo su correlato en el desarrollo de importantes grupos terratenientes y empresariales asociados a intereses estatales o privados de la potencia asiática. Históricamente, la asociación subordinada de poderosos sectores de las clases dirigentes argentinas —habitualmente con fuertes vínculos en el aparato estatal— al capital financiero de las grandes potencias, estuvo y está en la base de la dependencia argentina.

Así ocurrió a fines del siglo XIX y durante el primer tercio del siglo XX, cuando los terratenientes exportadores y poderosos sectores empresariales argentinos sostuvieron una así llamada “relación especial” o “privilegiada” con el capitalismo británico.

En la actualidad, al igual que entonces, representantes gubernamentales y económicos chinos y argentinos, tanto públicos como privados, destacan el carácter complementario de la economía argentina —y de otros países de la región— con la economía industrial de la potencia asiática; los lazos comerciales y la radicación o asociación de capitales de China en las economías locales son descriptos como una oportunidad que permitiría a nuestros países desarrollar sus producciones, diversificar sus relaciones internacionales y disminuir su endeudamiento.

Con estas consideraciones, en el caso de la Argentina, sectores gubernamentales y empresariales —algunos de ellos directamente asociados a intereses chinos— promueven la adaptación de áreas estratégicas de la economía local a la complementación con China.

Claros indicios de ese rumbo se manifiestan ya en áreas tan decisivas de la economía nacional como la tenencia y uso de la tierra y las industrias ferroviaria y petrolera. En relación a ello, otros voceros económicos e intelectuales cuestionan la unilateralidad y vulnerabilidad de la especialización primario-exportadora, e importadora de capital y bienes industriales, que tal asociación trae aparejada. Se ha señalado la reconstitución de un “modelo exportador similar al del siglo XIX”, e incluso el esbozo de “una nueva relación neocolonial con China como metrópoli”.

Durante la última década, las estructuras del intercambio bilateral y de las inversiones oficiales y privadas de China en la Argentina consolidaron, además, la histórica división internacional del trabajo entre las grandes potencias y los países latinoamericanos, reforzando el perfil primarioexportador de la producción nacional reflejado, entre otras cosas, en el pronunciado proceso de “sojización” y concentración que caracteriza a la producción agraria y las exportaciones argentinas.

El creciente peso del comercio y del capital chino en la Argentina replantea, así, el “clásico” debate acerca de la dependencia argentina —y de la mayor parte de los países latinoamericanos— respecto de las grandes potencias.

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[1] http://lahistoriadeldia.wordpress.com/2011/03/09/la-soja-desembarca-en-la-patagonia/

[2] Darío Aranda: “La soja desembarca en la Patagonia”. Página/12 (Arg.), 08-03-2011.

[3] Agencia de noticias Urgente24 (Arg.), 04-05-2011.

[4] Diario Clarín (Arg.), 09-06-2011.

[5] Diario La Nación (Arg.), 09-06-2011.

[6] Susana Lara: “Transformación del paisaje agrario del Valle Medio de Río Negro”. APP, Agencia Periodística Patagónica, 27-08-2011. http://www.appnoticias.com.ar/desarro_noti.php?cod=25510.

[7] Susana Lara: “Transformación del paisaje agrario …”.

[8] Roca digital, 02-11-2010. En http://www.rocadigital.com.ar/?id=19441&m=imprimir.

[9] Patricio Eleisegui en http://negocios.iprofesional.com/notas/121401-Entre-golpes-y-gritos-China-oficializ-queexplotar-tierras-en-Ro-Negro-y-ya-evala-otras-provincias , 25-8-2011. También Gustavo Dutch Guillot: “No es (sólo) China”, en ALAI, América Latina en Movimiento, 17-07-2011, http://alainet.org/active/48103&lang=es.

[10] Grupo de Reflexión Rural: “Modelo neocolonial: acaparamiento de tierra, monocultivos y exclusión social”, 04-02-2011. http://alainet.org/active/44385&lang=es

[11] Se refiere a Gustavo Grobocopatel, el “rey de la soja” en la Argentina. La empresa familiar de Grobocopatel, Los Grobo Agropecuaria, creció en la década de 1990 hasta manejar, según se estima, unas 200 mil hectáreas, en su mayor parte en tierra arrendada en Argentina, Brasil y Uruguay.

[12] Grupo de Reflexión Rural: “Acerca del proyecto de ley sobre ‘extranjerización de tierras’ presentado por el Poder Ejecutivo Nacional. Falsas soluciones y profundización del modelo”. 09-09-2011. http://alainet.org/active/49318&lang=es

[13] Florencia Donovan: “Supersoja: el precio del cultivo resiste la tormenta, en un mercado en el que casi todas las commodities pierden”. Diario La Nación (Arg.), 04-09-2011.

[14] “Análisis del comercio agrícola chino en 2010”. Consejería agrícola de la embajada argentina en la RPCh, 10-05-2011.

[15] “El desembarco chino”. Diario Página/12 (Arg.), 21-07-2011.

[16] “La balanza comercial argentina con China, en déficit”. http://www.mercadocontinuo.com/2011/02/28/labalanza-comercial-argentina-con-china-en-deficit/, 28-02-2011.

[17] Eduardo D. Oviedo: “China: Visión y práctica de sus llamadas `relaciones estratégicas´”. En Estudios de Asia y África, El Colegio de México, Vol. XLI(3), Nº 131, México, septiembre-diciembre, 2006.

[18] David Wessel y Paulo Prada: “El ascenso de China trastoca al resto de las economías del mundo”. WSJ Américas, 11-03-2011. Ver también E. Dussel Peters: “El caso mexicano”, en R. Jenkins y E. Dussel Peters ed.: China y América Latina. Relaciones económicas en el siglo XXI. German Development Institute (DIE) y Centro de Estudios China-México (Cechimex, UNAM). Bonn-México, 2009, p. 302-3; y CEPAL: La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe, 2010, p. 148.

[19] “Expansión del modelo sojero en Argentina”. Revista Realidad Económica N° 220, mayo-junio 2006.

[20] Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec): Censo Nacional Agropecuario 2001.

[21] Ricardo Ortiz y Pablo Pérez: “Ambiciones privadas y connivencia estatal: dos décadas de explotación de los recursos naturales en la Argentina”. Revista Industrializar Argentina N° 14, mayo 2011.

[22] “Alimentando al dragón a cambio de inversiones”, Agencia Urgente24, 20-07-2011. “El desembarco chino”, diario Página/12, 21-07-2011. Ver también: “Embajador Yin Hengmin destaca la asociación estratégica con Argentina”. 21-05-2011. http://ar.chineseembassy.org/esp/xwdt/t824239.htm.

[23] Patricio Eleisegui en iProfesional.com, 02-12-2010.

[24] Diario La Nación (Arg.), 19-03-2011.

[25] Patricio Eleisegui para iProfesional.com. En http://www.pdeqdigital.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1325:china-avanza-sobreargentina-en-sectores-claves-de-la-economia-gandara-ya-es-china&catid=76:economia&Itemid=468

[26] “Cresud negocia asociarse con una empresa china”. Diario Clarín (Arg.), 23-06-2011.

[27] Horacio Ciafardini: “La Argentina en el mercado mundial contemporáneo”. En Crisis, inflación y desindustrialización en la Argentina dependiente. Ed. Ágora, 1990.

http://rubenlaufer.blogspot.com/2011/10/argentina-china-recreacion-de-la-vieja.html