Archivo para la Categoría ‘Peak Oil’

12
Oct

El asunto capital es la tasa de producción, no los supuestos. Lo que cuenta es cuánto petróleo se extrae del suelo cada día

   Publicado por: admin Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

¿Tracción? A sangre. From blog.cochesalaventa.com

¿Tracción? A sangre. From blog.cochesalaventa.com

How Changing the Definition of Oil Has Deceived Both Policymakers and the Public

Por Kurt Cobb *
ASPO-USA, 16 de Julio de 2012
crisisenergetica.org, 22.09.12

Deberíamos considerar la verdad sobre
el petróleo. Su oferta está estancada.

Todo el mundo sabe que la producción mundial de petróleo ha estado este año entre los 88 y 89 millones de barriles diarios (Mbpd), porque el gobierno, la industria y los medios de comunicación nos lo dicen. Como veremos más adelante, lo que nos dicen no es verdad.

Es falso no porque ese nivel arriba mencionado no se pueda verificar en fuentes oficiales. Lo es porque las cifras incluyen cosas que no son petróleo, tales como los líquidos combustibles de gas natural de las plantas y los biocombustibles. Si se dejasen estos capítulos fuera, entonces la produccción mundial de petróleo se ha situado en los 75 Mbpd este año.

Lo principal es que hay que saber que la tasa mundial de producción de petróleo crudo en sí, ha estado estancada entre los 71 y 75 Mbpd desde 2005 (calculados mensualmente). Y que esto ha tenido unos tremendos efectos negativos sobre la economía y la sociedad mundial, traducidos en altos precios de la energía que son parcialmente responsables de nuestra actual situación de estancamiento.

Pero dado que la producción de líquidos combustibles del gas natural de las plantas ha ido creciendo de forma bastante rápida, debido a la intensificación de las perforaciones de gas natural y debido a que estos líquidos se han echado al saco de los suministros de petróleo, se le ha dado al público la errónea impresión de que la producción mundial de petróleo sigue creciendo.

¡No es cierto! Lo que sigue creciendo es la categoría de “Todos los líquidos (combustibles)”, que son el petróleo, los líquidos de plantas de gas natural, los biocombustibles y otros combustibles menores. El total de líquidos combustibles sigue creciendo sólo debido a los grandes aumentos de los combustibles líquidos de las plantas de gas natural y en menor medida, a los biocombustibles. Y es por ello por lo que es tan importante entender lo que son los líquidos (combustibles) de las plantas de gas natural.

Pero antes de ello, una pregunta importante: ¿por qué el gobierno y los representantes de la industria, los analistas del petróleo y los que reportan sobre energía igualan los líquidos (combustibles) totales y el suministro de petróleo? Porque dicen que estos líquidos son básicamente intercambiables por petróleo (aclararé algunos de estos oscuros motivos más adelante).

En un reciente informe la Agencia para la Información sobre la Energía (en inglés U.S. Energy Information Administration o EIA, por sus siglas en inglés) lo especifica de esta forma: “El término “líquidos combustibles” representa al petróleo y a los productos petrolíferos y sustitutos cercanos, incluyendo el petróleo crudo el líquido condensado, líquidos de plantas de gas natural, biocombustibles, líquidos (combustibles) del carbón (coal-to-liquids, en inglés), líquidos provenientes del gas (gas-to-liquids, en inglés) y ganancias en los procesos de las refinerías (en inglés refinery processing gains).

Veamos por qué este supuesto de “sustitutos cercanos” es demostrablemente falso en lo que se refiere a la mayor parte de los líquidos combustibles de plantas de gas natural y definitivamente falto a la verdad en el caso de los biocombustibles.

En primer lugar, el petróleo crudo es lo que ustedes realmente creen que es. Es un hidrocarburo rico en líquido, de color negro, que proviene de yacimientos subterráneos. También se puede sintetizar de otros hidrocarburos, tales como el bitumen que existe en las arenas asfálticas de Canadá. El petróleo incluye también el llamado condensado, que se refiere a hidrocarburos ligeros que se encuentran con frecuencia en los yacimientos. Son gaseosos en el medio del yacimiento, a alta temperatura, pero se condensan en forma líquida a su salida a la superficie del pozo y se capturan con un equipo especial localizado en el terreno alquilado del pozo. Estos combustibles condensados forman parte del flujo del petróleo crudo. Tienen precios altos por ser fáciles de refinar, aunque apenas suponen una parte muy pequeña de la oferta mundial de petróleo.

Pero, ¿qué son los líquidos de las plantas de gas natural? ¿son buenos sustitutos del petróleo? Lamentablemente, reina la confusión porque un término muy similar, los líquidos del gas natural (LGN o en inglés Natural Gas Liquids o NGL), incluyen el condensado, que ya se ha descrito antes y que sabemos se incluye en el flujo de petróleo crudo. Generalmente, es común referirse a los LGN para denominar a los líquidos de plantas de gas natural (LPGN o en inglés “Natural Gas Plant Liquids” o NGPL).

Los LPGN son hidrocarburos diferentes del metano (gas natural), que se separan del gas natural crudo en una planta de procesamiento. Incluyen etano, propano, butano y pentano, cuyas cantidades varían.

Por ejemplo, el gas natural crudo extraído de las costas de Malasia contiene un 11% de etano, un 5% de propano, un 2% de butano y alrededor de un 2% de algo que se llama gasolina natural o gotera del gas, un combustible de bajo octanaje que hoy se utiliza principalmente como solvente.

El  gas natural crudo de la vertiente norte de Alaska contiene un mayor porcentaje de metano y consecuentemente menores porcentajes de etano (7%), propano (4%), butano (1%) y otros componentes, incluyendo dióxido de carbono y pentanos (2%).

En ambos casos, se puede ver que el etano representa aproximadamente la mitad del LPGN, el propano representa alrededor de un cuarto, el butano un 10% del gas malayo de LPGN y un 7% del gas de Alaska de LPGN.

¿Para qué se utiliza el etano? Su mayor uso es como base para la producción de etileno, uno de los productos químicos más utilizados. El polietileno es el plástico más utilizado del mundo y se encuentra en los envases o bolsas de basura. Otros procesos convierten el etileno en líquido anticongelante para automóviles. Otros se convierten en poliestireno, que se utiliza en aislamientos y para empaquetar. Parte del etano se deja en el gas natural y se envía por los gasoductos a las viviendas y fábricas, pero no mucho. De hecho es difícil ver cómo el etano, que es el más abundante de los LPGN, puede ser un sustituto para los productos de líquidos combustibles basados en el petróleo.

¿Y qué hay del propano? Todos saben que el propano se utiliza en las barbacoas del patio y en las estufas de los campings. También se utiliza para calefaccionar casas rurales. Además, la Asociación de Camiones Verdes informa que hay 270.000 vehículos que funcionan con propano en los Estados Unidos. Esto es aproximadamente una décima parte del 1% de los aproximadamente 250 millones de vehículos registrados en el país.

Algunos señalan que unos 17,5 millones de vehículos funcionan con prropano en todo el mundo. Si es verdad, serían aproximadamente un 1,7% de los mil millones de vehículos de la flota mundial. Sí, el propano es un sustituto viable de los combustibles basados en el petróleo para el transporte. Pero tendrían que cambiarse muchos más vehículos a propano para que esta sustitución tuviese sentido. Y finalmente, existe un techo sobre el propano del que realmente se podría disponer, porque, como hemos visto, sólo representa el 4 o 5% de toda la producción mundial de gas natural.

En la medida que el propano reemplace al gasóleo para calefacción, es un buen sustituto para el petróleo. Pero de nuevo, los límites de su producción no le permiten convertirse en una panacea. Desde luego, el gas natural en sí mismo es con frecuencia un sustituto del gasóleo para calefacción, especialmente dado su comparativo bajo coste. Por tanto, puede haber un efecto limitado de sustitución allá donde las infraestructuras del gas natural lo hagan posible.

¿Y qué hay del butano? Todos reconocen también al butano como el gas de los mecheros (y en España para cocinar y calentar agua, nota del traductor). Cuando se mezcla con propano, se le llama gas licuado en petróleo o Liquified Petróleum Gas o LPG, que se utiliza para calefaccionar espacios. También se utiliza como propelente en sprays y aerosoles. Pero no se puede meter el butano en un vehículo.

Supongo que se podría decir que tendríamos que utilizar petróleo para hacer los mecheros o encendedores, si no hubiese butano. Pero no creo que fuese un buen comienzo para elaborar una política energética inteligente, basada en el papel central del petróleo en la civilización global.

Los pentanos tienen aplicaciones industriales y de laboratorio, pero no se utilizan como líquidos combustibles.

Aglutinar el LPGN como suministro de petróleo no es algo que se haga mucho. De hecho y dado que sólo en muy contados casos es posible y que el crecimiento de los sustitutos disponibles es limitado, mezclar el LPGN con el petróleo, más bien parece un gesto para salvar la cara a los que se han equivocado de forma persistente sobre las previsiones de la oferta de petróleo y de sus precios en la última década. Y más parece un a movimiento de desesperación de una industria que ha tenido problemas en los últimos años para reemplazar sus reservas de petróleo.

Si la idea de que las compañías petrolíferas son en la actualidad empresas en autoliquidación calase en los inversores, sus valoraciones podrían reducirse de forma drástica. Y eso significa, desde luego, que las acciones y los paquetes accionariales de sus altos directivos, así como las posiciones que mantienen los grandes inversores, quedarían devastados.

Los LPGN constituyen en la actualidad unos 9 Mbpd de los llamados “total líquidos (combustibles)”. Los biocombustibles constituyen otros 2 Mbpd. La conversión de carbón en líquidos combustibles para vehículos se hace principalmente en Sudáfrica, una herencia de los días del apartheid, cuando el gobierno surafricano temía un embargo petrolífero que pudiese dejar al país sin combustible para el transporte.

La conversión de carbón en gasolina y diesel es extremadamente sucia y costosa. Pero Sudáfrica pagó por los equipos para hacerlo ya hace años y ahora solamente tiene que pagar por el carbón nacional para suministrar a sus refinerías de carbón a líquidos. Sólo una pequeña cantidad de gas natural se convierte químicamente en la actualidad en  combustibles líquidos, principalmente diesel. El proceso es intensivo en capital y caro y se pensó como conveniente para convertir el gas natural que de otra forma se habría quemado en la boca de los pozos.

En cuanto a los biocombustibles, Norteamérica ya se está acercando al límite actual de capacidad para absorber la oferta de etanol. La mayoría de los coches sólo puede funcionar con una mezcla del 10%. Por encima de ello, las piezas del motor en la mayoría de los vehículos comienzan a degradarse.

Desde luego, podríamos seguir aumentando la capacidad de los automóviles para quemar etanol. Pero el problema de escala es el factor decisivo. En Norteamérica se necesitarían 1.800 millones de acres (730 millones de hectáreas) para cultivar suficiente maíz para suministrar el suficiente etanol para mover la flota norteamericana de vehículos. Esto es cuatro veces y media la cantidad de tierra arable disponible. Y además, la producción de etanol de maíz se lleva más energía en su producción que la que proporciona. No es tanto una fuente de energía, sino un transportador de energía. Limitaciones similares valen para el biodiesel que sale del aceite vegetal.

El volumen remanente de la producción de todos los líquidos (combustibles), unos 2 Mbpd, es lo que se llama ganancias en refinerías. En resumidas cuentas, el volumen total de petróleo crudo aumenta cuando se separa en diversas fracciones. Esto no es una fuente de petróleo, sino más bien la consecuencia de consumir energía para su refinado.

Incluso cuando se consideran los productos no petrolíferos, los líquidos totales han alcanzado a duras penas un 3,5% en todo el periodo 2005 a 2011. Incluso si esos líquidos fuesen intercambiables por el petróleo, habrían contribuido muy poco en su sustitución.

Debido a que pocos de los productos no petrolíferos se están mezclando con la oferta de petróleo, son realmente sustitutos genuinos y los que lo son tienen serias limitaciones para el volumen que deberían proporcionar, deberíamos considerar la verdad sobre el petróleo. Su oferta está estancada, lo que ha provocado los récords de precios de los últimos años. Y las promesas de que esos altos precios traerían nuevos y copiosos suministros han resultado ser una expresión de deseos (wishful thinking).

Las limitaciones de la oferta de petróleo penden sobre nuestras cabezas. El asunto capital es la tasa de producción, no los supuestos gigantescos recursos que los optimistas pueden conjurar en su imaginación. Lo que cuenta es cuánto petróleo se puede extraer del suelo cada día y cada vez está siendo más difícil de extraer de la corteza terrestre la cantidad de petróleo que deseamos cada día.

Primero extrajimos el más fácil. No podemos esperar extraer el más difícil a las mismas altas tasas que el petróleo fácil. Y no podemos esperar que el porcentaje total de recuperación de yacimientos más pequeños, más complejos y más difíciles que nos vemos obligados a explotar sea tan alto como el que habíamos conseguido de los yacimientos grandes, sencillos y accesibles del pasado.

Será difícil hacer frente a esta realidad, porque requerirá demasiados cambios en nuestra forma de pensar y en nuestra sociedad. Y exigiría la reducción del valor contable de una de las mayores y más poderosas industrias del mundo, porque ahora se enfrentan a la contracción en un futuro no muy distante. Independientemente de que esos poderes hayan decidido cambiar la definición de petróleo en vez de aceptar la realidad.

* Kurt Cobb es el autor del reportaje basado en el cenit del petróleo titulado Prelude, y un columnista de la web científica Scitizen con base en París. Es miembro del panel directivo de ASPO USA. Sus trabajos han aparecido también en Energy Bulletin, The Oil Drum, 321energy, Common Dreams, Le Monde Diplomatique, EV World y muchos otros sitios. Mantiene un blog llamado Resource Insights.

http://www.crisisenergetica.org/article.php?story=20120922115532635

Aerial of oil refinery, Los Angeles, California. From elsevierdirect.com

Aerial of oil refinery, Los Angeles, California. From elsevierdirect.com

Un futuro volátil

Por Mariano Marzo *
La Vanguardia
Reggio’s, 14.08.12

Un gráfico de las oscilaciones de los precios del petróleo (considerando el promedio de los crudos tipo Brent, West Texas Intermediate y Dubái) entre agosto de 1982 y junio de 2012 indica que el siglo XXI parece habernos traído un nuevo paradigma: el de una creciente volatilidad de los precios del petróleo.

Con posterioridad al año 2000, pueden identificarse cuatro momentos de oscilaciones extremas de precios, coincidentes con el estallido de los conflictos bélicos en Afganistán e Iraq (2001 y 2003, respectivamente), la crisis financiera global (2008) y el inicio de la denominada primavera árabe (finales de 2010 y 2011).

Ciertamente, el sentimiento de los mercados sobre la situación mundial, junto a una inevitable componente especulativa exacerbada en los momentos de crisis, constituyen factores que inciden de manera rápida y aparatosa sobre la evolución de los precios.

Pero esto no lo explica todo. El balance entre oferta y demanda constituye una poderosa corriente de fondo que –más allá de la espectacularidad de las olas en superficie provocadas por las emociones y la especulación– gobierna de forma lenta e inexorable la evolución a medio y largo plazo de los precios del petróleo.

Y a este respecto no podemos pasar por alto un dato clave que sugiere que nos estamos adentrando en un período de limitaciones en la oferta: entre 2005 y 2011, la producción de petróleo convencional se ha estancado, con un crecimiento de tan solo un 0,5%.

Curiosamente, un análisis estadístico de los precios del barril durante el mismo período muestra la máxima desviación, por defecto y por exceso, respecto de la media de los últimos treinta años, con la excepción de la primera guerra de Iraq en 1990.

En lo que va de año, el West Texas Intermediate ha fluctuado entre los 80 y los 110 dólares por barril, mientras que el Brent lo ha hecho entre 90 y 123 dólares. Unas fluctuaciones que constituyen un claro síntoma de la mala salud de la economía y de la situación geopolítica global. Y lo malo es que en un futuro inmediato no cabe esperar un amortiguamiento de la volatilidad.

Vivimos momentos de incertidumbre, en los que coexisten la inquietud en torno al estancamiento de la producción de petróleo convencional, la preocupación sobre el posible colapso de la eurozona, la repercusión de éste a nivel mundial y las incógnitas suscitadas en torno al desenlace del conflicto en Siria y del contencioso del programa nuclear iraní.

El petróleo constituye la fuente energética fundamental sobre la que se cimenta la moderna sociedad industrial. Diversos estudios muestran que el comercio internacional se contrae al aumentar la volatilidad del precio del barril y que, además, esta última constituye un pesado fardo para la recuperación económica.

Incluso hay quien habla de que si el paradigma de una creciente oscilación de los precios del petróleo se consolida, las economías de los países industrializados importadores de crudo seguirían un comportamiento mimético y se verían arrastradas hacia una época de ciclos de caída-recuperación cada vez más imprevisibles, frecuentes y, quizás, de mayor amplitud.

* Mariano Marzo Carpio es catedrático de Estratigrafía y profesor de Recursos Energéticos y Geología del Petróleo en la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona. Miembro de la “Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona” y miembro de la Junta Directiva y del Comité Académico del Club Español de la Energía.

http://elcomentario.tv/reggio/un-futuro-volatil-de-mariano-marzo-en-la-vanguardia/15/08/2012/

24
Ene

La exportación china a Europa disminuyó un 18 %. La exportación a los países “emergentes” no puede compensar esa reducción

   Publicado por: admin Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Trabajador chino realizando un paseo turístico. From spitsniews.ni

Trabajador chino realizando un paseo turístico. From spitsniews.ni

China y la crisis

Por Guillermo Almeyra
La Jornada
rebelion.org, 23.01.12

La economía global está en crisis, pero no tiene los mismos efectos ni las mismas características y alcances en cada uno de sus principales componentes.

La economía de Estados Unidos, por ejemplo, ha tenido una leve recuperación, que se refleja en una pequeña reducción del número de desocupados, en una mayor producción industrial y en un poco más de ventas en el mercado de las viviendas nuevas y usadas. El dólar sigue siendo sostenido por el esfuerzo chino, por la compra china de bonos del Tesoro estadunidense, por las inversiones chinas, por las enormes ganancias que obtienen las empresas estadunidenses que desde China operan en todo el mundo y que, transformadas en dólares, retornan a Estados Unidos.

Cuando Estados Unidos se retira derrotado de Irak y derrotado también negocia en Afganistán con los talibanes y corre el riesgo de un golpe militar nacionalista y pro chino en Pakistán, esta gran dependencia de lo que hace Pekín obliga a Washington a la prudencia en extremo Oriente: por eso en Corea del Norte ladra mucho pero no muerde y en Taiwan-Formosa coincide con China en celebrar la victoria del candidato presidencial del Kuomintang, partidario de las negociaciones con Pekín, frente a los independentistas, los cuales habrían reavivado el conflicto entre la isla y China continental.

La Unión Europea, en cambio, va hacia una recesión, e Italia y España, por no hablar de Grecia y Portugal, ya están en ella. La casi segura derrota de Nicolas Sarkozy en las próximas elecciones francesas atemoriza y tiene en zozobra continua al capital financiero, esa “tímida gacela”. Japón no se repone del golpe de Fukushima. Y algunos países llamados “emergentes” (en realidad, países dependientes), como Brasil o Argentina, tienen economías que siguen creciendo, pero a un ritmo mucho más lento, y ven aumentar las tendencias (hasta ahora reprimidas) a descargar sobre el vecino sus problemas (como se ve en la disputa entre Argentina y Brasil, los dos principales miembros del Mercosur, en torno a las barreras a los productos industriales).

China, por último, la segunda economía internacional en orden de importancia y la más dinámica, debe intentar resolver en el próximo congreso del Partido Comunista cuál será el rumbo que seguirá el país en los próximos años. Ahora bien, como se sabe, ese partido agrupa a la mayor parte de los millonarios y multimillonarios y a la casi totalidad de la burocracia que dirige el país y, por tanto, lo que se decida tendrá enorme influencia en China y en el mundo.

Hasta ahora, la economía china tuvo como centro la exportación. El país explotó a fondo la abundancia de mano de obra campesina, a la que hacía trabajar en condiciones durísimas con salarios bajísimos y a la que controlaba mediante el partido y el Estado –fusionados– sin intermediación de leyes laborales ni de sindicatos. China construye el capitalismo con la sobrexplotación del trabajador, del cual, en términos marxistas, extrae plusvalía absoluta y una tasa de ganancia enorme para las empresas.

Pero la exportación china a Europa disminuyó en 18 por ciento y seguirá reduciéndose, y la leve recuperación industrial estadunidense podría permitir a las compañías locales recuperar parte del mercado, mientras la exportación a los países llamados “emergentes” no puede compensar esa reducción de las ventas.

China, además, ha debido enfrentar paros contra los despidos en las exportadoras y huelgas y rebeliones ciudadanas contra la insoportable degradación ambiental derivada de que la industrialización se realizó con la idea de que los bienes comunes pueden ser privatizados y de que el costo ambiental es igual a cero. El gobierno, en lugar de reprimir, hizo concesiones. Como consecuencia, hay una constante elevación del valor de la fuerza de trabajo que ha hecho que varias trasnacionales se trasladasen a países como Vietnam o Tailandia, donde los salarios son menores y tampoco hay sindicatos reales.

Por último, para absorber a los más de 200 millones de campesinos desocupados que vagan por los caminos esperando instalarse en alguna ciudad industrial, el país necesita lograr un crecimiento al menos de 8 por ciento en su PIB. Ahora bien, hoy tiene uno de 9.1, pero con tendencia a disminuir. De modo que no puede esperar.

Si orientase su economía hacia el crecimiento del mercado interno –o sea, hacia la elevación de los salarios e ingresos de los campesinos y trabajadores para aumentar el consumo– debería reorientar la industrialización hacia la satisfacción de las necesidades fundamentales postergadas, movilizando de paso los ahorros nacionales, que son muy cuantiosos. Pero una dependencia del mercado interno –aunque mantuviese un fuerte sector exportador– presupone, en un lapso relativamente corto, más protección ambiental, más y mejores viviendas, más educación y, por supuesto, más democracia (por empezar en las fábricas y en las ciudades), con sindicatos y organismos de regulación.

Además, desarrollaría la tecnificación en el campo, desplazando a millones de campesinos y creando una capa de campesinos ricos, lo cual requeriría una firme dirección estatal (partidaria) reformista que diese una importancia fundamental al instrumento estatal y no a la libre empresa y el mercado.

Por consiguiente, es de prever que el congreso presencie el enfrentamiento entre dos tendencias fundamentales: una liberal, que tratará de mantener y desarrollar la política seguida hasta ahora, y otra mucho más centralista y estatista, que buscará el aumento de los ingresos y del consumo interno y, por tanto, tarde o temprano se verá forzada a recurrir al apoyo de los trabajadores de todo tipo que en el “comunismo” de China son convidados de piedra.

Por supuesto, como en toda discusión importante, siempre puede haber un “pantano” (o sea, los que están en el centro, entre una u otra posición decisiva) y no está excluida una solución de transición, mediadora.

Falta poco para que se vean las cartas.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/01/22/index.php?section=opinion&article=024a2pol

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=143357

22
Nov

Después de todo, ¿qué sucede después de un cenit? El mundo no volverá a ser como hasta ahora. No será una comida campestre

   Publicado por: admin Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Caro. Y combustible. Desde visionesdeotrotiempo.files.wordpress.com

Caro. Y combustible. Desde visionesdeotrotiempo.files.wordpress.com

Cinco malentendidos sobre el cenit del petróleo

Por Robert Rapier *

Tomado del artículo o ensayo The Oil Drum Five Misconceptions About Peak Oil
Traducido por Pedro Prieto
crisisenergetica.org, 15.11.11

He asistido últimamente a la conferencia anual de ASPO, en Washington, D.C. Apenas ha sido la segunda a las que he asistido; la otra fue en Sacramento en 2008. Encontré muchas caras familiares, algunas de las cuales ya había conocido y a otras a las que sólo conocía por su reputación. El clima parecía bastante más calmado que en 2008.

Este año, los precios del petróleo estaban cayendo desde los máximos, un par de huracanes había provocado alguna escasez puntual de gasolina y la economía se iba por el retrete. El ambiente general señalaba que los hechos se estaban develando con rapidez. Tres años más tarde, la visión a largo plazo no parece realmente diferente, pero creo que los que previeron una fatalidad inminente comienzan a cambiar su visión de cómo pueden suceder las cosas.

Durante una de mis charlas, noté que ni siquiera me gustaba el término “cenit del petróleo”. Ello es debido a que existe una serie de malentendidos y connotaciones negativas asociadas a él. Prefería hablar en términos de agotamiento de los recursos y desequilibrios entre la oferta y la demanda, que incluyen muchos elementos que, cuando se combinan, mantienen la presión al alza de los precios del petróleo. Así que ¿cuáles son estos malentendidos sobre el cenit del petróleo? A continuación se muestran algunos de los más comunes.

Malentendido 1: Cenit del petróleo = Se acabó el petróleo

Con seguridad, este es el más común. Muchos de los artículos que intentan desmontar la noción del cenit del petróleo arrancan bajo esta premisa y se responden resaltando los momentos históricos en los que alguien relevante sugirió que quizá nos fuéramos a quedar sin petróleo. En realidad, cualquiera de los que estamos preocupados por el cenit del petróleo reconocemos de inmediato que se seguirá produciendo petróleo durante mucho tiempo y que incluso cuando paremos de hacerlo, seguirá habiendo mucho petróleo en el subsuelo.

Entonces, ¿cuál es la definición de cenit del petróleo? Es su formulación más sencilla, el cenit del petróleo significa que así como la producción de petróleo en los EE. UU. llegó a su cenit en 1970 y comenzó a declinar, con la producción mundial pasará lo mismo.

Una vez se consigue hacer entender este hecho –sobre el cual existe un acuerdo casi universal, una vez que la gente entiende lo que uno quiere decir cuando habla de “cenit del petróleo”, existen todavía muchas interpretaciones sobre cómo se desarrollarán exactamente los acontecimientos. Los que intentan desmontar el cenit del petróleo, apenas se centran con sus argumentos en una de las formas en las que algunas personas creen que sucederá y luego declaran que ya han desmontado el cenit del petróleo.

Malentendido 2: Los que creen en el cenit del petróleo son todos iguales

Entre las personas que están preocupadas por el agotamiento de los recursos, existe una amplia gama de opiniones. Los hay que creen que el cenit es inminente, y que seguirá con un declive catastrófico. En este grupo se incluyen personas que han predicho públicamente fechas y consecuencias catastróficas que han resultado (hasta este momento) erróneas, como resultado del cenit del petróleo. Estos son el objetivo más apreciado de aquellos que señalan que el cenit del petróleo carece de sentido.

Lo que en realidad argumentan –pero quizá no lo dicen, debido a los malentendidos sobre las creencias sobre el cenit del petróleo- es que la idea de un declive catastrófico inminente no tiene sentido. Pero esto no es lo mismo que decir que el cenit del petróleo no tiene sentido. (Solo para aclarar mi postura, yo no digo que creo que esta visión no tiene sentido, pero no la veo como la más probable).

Pero también hay personas que creen que el cenit del petróleo nos conducirá inevitablemente a un medio ambiente más limpio, a comunidades con lazos más estrechos y a una comida más sana.

También están aquellos que creen que el cenit del petróleo nos llevará a un medio ambiente más sucio, a medida que vamos aumentando nuestra desesperación por la energía y nos volcamos más en las arenas bituminosas y en el carbón para reemplazar la menguante oferta de petróleo.

Hay gente que cree que el cenit del petróleo será un inconveniente menor, porque hay muchas fuentes capaces de sustituir al petróleo.

Y finalmente existen los que creen que puede haber elementos de certidumbre en todas las anteriores posturas.

Malentendido 3: El cenit del petróleo es una teoría

Entre aquellos que intentar desmontar el cenit del petróleo es también bastante frecuente referirse a “la teoría del cenit del petróleo”. Como en el ejemplo anterior, esto es dar pinceladas con brocha gorda. Cuando alguien describe el cenit del petróleo como una teoría, a lo que en realidad se quieren referir es a la creencia de que un cenit de la producción máxima es inminente y además a que las consecuencias pintan catastróficas.

Dudo que esto sea la posición mayoritaria y creo que el porcentaje de gente que tiene esa idea ha ido disminuyendo en los últimos cinco años, a medida que algunos supuestos catastróficos no se han cumplido tan rápidamente como se preveía. Pero el cenit del petróleo en sí mismo es una observación, no una teoría.

Malentendido 4: El cenit del petróleo es un invento de las grandes multinacionales para inflar los precios del petróleo

La verdad es que la mayoría de las grandes multinacionales del petróleo señalan que la producción de petróleo no caerá en las próximas décadas. Esta es la visión oficial de Exxon Mobil y del American Petroleum Institute.

Pero entre las compañías petrolíferas ha habido algunos directivos que han expresado su preocupación pública porque (la extracción de) el petróleo pudiese no crecer a los niveles que tenían previstos varias agencias. No me consta que esta sea la posición oficial de ninguna de las grandes empresas petrolíferas, pero concluiría que la razón por la que varios directivos expresaron su preocupación es porque están preocupados.

Maletendido 5: Las grandes compañías petrolíferas niegan el cenit del petróleo porque están preocupadas por las energías alternativas.

Esta es la otra cara del anterior malentendido. La idea es que si las compañías petrolíferas reconociesen el cenit del petróleo, los gobiernos redoblarían sus esfuerzos para desarrollar combustibles alternativos, acelerando el fin del Gran Negocio Petrolífero. Hay dos errores en este razonamiento.

Primero, desde mi punto de vista desde dentro de la industria petrolífera, la mayor parte de las personas rechaza el cenit del petróleo, sencillamente porque o bien no se han tomado tiempo para analizarlo o porque están afiliados a alguno de los malentendidos. He mantenido numerosas conversaciones con personas sobre el cenit del petróleo cuyas respuestas eran: “Llevo escuchando toda mi vida que nos estamos quedando sin petróleo”

El segundo error de este argumento es que no he visto nunca a nadie del sector petrolífero que mostrase preocupación alguna por la industria de las energías alternativas. Puede que estén enojados por regulaciones que les fuercen a hacer cosas que no desean (como destilar etanol), pero pueden responder entrando en el negocio ellos mismos.

De hecho, todavía estoy esperando ver algún esquema energético alternativo que esta industria no haya explorado: las algas, el etanol celulósico, la pirólisis del petróleo, el butanol, la energía solar. Las compañías petrolíferas han hecho grandes esfuerzos en todas esas áreas (y llevan trabajando en ellas desde hace años). En la mayoría de los casos, simplemente no resaltan estos esfuerzos, porque están intentando conseguir fondos. Es parte de la investigación básica que hacen estas empresas.

Los científicos e ingenieros que trabajan en estas empresas no se sientan a tomar el sol y a esperar a los últimos días de la era del petróleo; esto es un malentendido bastante frecuente. Están pensando en qué vendrá después e invirtiendo para asegurarse de que cuando llegue, estas compañías se encuentren en la posición de ofrecerlo y de sacarle beneficio.

Conclusiones

En lo relativo al cenit del petróleo, creo que la mayoría de nosotros puede aceptar que así como se llegó a él en los EE. UU. en 1970, la producción mundial algún día comenzará a declinar. Los puntos en disputa son el momento, la velocidad del declive, el impacto sobre la economía global y sobre la población humana y la capacidad de otras fuentes de energía de cubrir el hueco que vaya a dejar. Algunos creen que esto no será ni noticia y otros se temen que puede ser catastrófico.

¿Y yo, qué creo? Siempre he visto el cenit del petróleo con una oferta luchando por satisfacer la demanda, que mantendrá los precios del petróleo en niveles inducidos de recesión. Creo que todavía veremos algún ligero aumento de la producción mundial (dependiendo de si la economía global vuelve a resurgir en los próximos años), pero me sorprendería que el mundo pudiese sobrepasar la producción de los 90 millones de barriles diarios. Creo que el gas de esquistos y (el petróleo de) las arenas asfálticas seguirán creciendo y que las emisiones mundiales de carbono seguirán su marcha ascendente.

Creo todavía en el Supuesto de cenit liviano; de hecho, creo que esta visión ha sido validada. También creo que mi visión de la Larga Recesión está refrendada por el estado de la economía y también en la continua presión de los precios del petróleo.

En cuanto a las consecuencias del cenit del petróleo, creo que lo que estamos viendo ahora en el mundo económico, es un preludio de lo que veremos en los próximos años. Veo un apretón de tuercas de las economías occidentales, a medida que los países en desarrollo siguen elevando sus niveles de vida, lo que mantendrá una razonable presión continua al alza de los precios del petróleo, que hará difícil la vida a los países importadores de petróleo. Me temo que hemos entrado en una recesión de largo alcance, pero si la economía muestra alguna fortaleza en los dos próximos años, admitiré que mis cálculos eran prematuros.

No espero una mortandad masiva de la población y así se lo he reiterado a algunas personas en la conferencia de ASPO de la semana pasada. De hecho, no puedo concebir en mi mente este supuesto. Entiendo las razones de aquellos que creen que puede ser así, pero creo que mostraremos una gran flexibilidad para enfrentar estos grandes retos.

Tenemos todavía una capacidad de consumo de petróleo que podría reducirse y hemos mostrado alguna capacidad de respuesta a los altos precios del petróleo. El mundo no volverá a ser como hasta ahora; creo que es cierta la frase de Jeff Rubin de que nuestro mundo se hará considerablemente más pequeño.

No será una comida campestre; me temo que la situación económica se seguirá deteriorando a partir de aquí y mucha gente sufrirá (y reconozco que mucha gente ya está sufriendo ahora). Pero desde luego, siempre he sido un optimista…

Epílogo

Este ensayo se publicó originalmente en mi blog y ha sido publicado en algunos otros lugares. Basándome en los comentarios recibidos, he modificado partes de este ensayo para ofrecer más claridad a ciertos puntos. Y aquí desarrollaré un par de ellos.

Algunas personas han malinterpretado mis comentarios sobre los que creen que habrá un declive inminente y catastrófico. Lo que escribí es que esta es la visión que algunos artículos contra el cenit del petróleo ridiculizan y se centran en refutar, como si esta visión fuese la que representase (en su conjunto) al cenit del petróleo. Nada más. Personalmente no pongo en cuestión este punto de vista, porque es una de las posibles consecuencias. Pero, en mi opinión, no es la más probable.

Muchos han entendido que identifico al “cenit liviano” con que “el cenit del petróleo será un asunto de poca importancia”. No es ni remotamente lo que he querido significar. Propuse este escenario cuando debatimos si el cenit sería en 2005. Se me ocurrió que quizá estábamos haciendo excesivo énfasis en el cenit físico y posteriormente en las secuelas del mismo.

Después de todo, ¿qué sucede después de un cenit? Pues que no hay oferta suficiente para satisfacer la demanda. Razoné que este hito y los impactos asociados los veríamos antes del cenit físico. Cuando comencé a escribir esto por primera vez, describí un supuesto en el que la demanda global superaba al crecimiento de la oferta, por lo que incluso si la oferta seguía aumentando, el mercado ya se empezaría a comportar como si se encontrase en una situación de cenit del petróleo. Es por ello por lo que utilicé el término “cenit liviano”, asociándolo al cenit efectivo, pero esto no implica que el impacto del cenit del petróleo fuese a ser “liviano”.

La frase “Larga Recesión” (Long Recession) está obviamente inspirada en “La Gran Emergencia” (The Long Emergency, un libro publicado en 2005, cuyo autor, James Howard Kunstler, es bien concoido por haber divulgado el concepto del cenit y sobre todo sus graves implicaciones para la Humanidad, n. del T.).

Concluí que puesto que los elevados precios del petróleo preceden con frecuencia a las recesiones, el cenit del petróleo posiblemente significase una recesión sin final. La razón es que generalmente la demanda cae durante una recesión, la oferta se recupera poco a poco, los precios caen y la economía se recupera.

En una Larga Recesión, la oferta no vuelve a subir de manera alguna y por tanto, los precios se mantienen elevados, haciendo naufragar cualquier posible recuperación. Se trata de una descripción bastante ajustada a la situación en que precisamente nos encontramos.

* Robert Rapier es el director de Tecnología de Merica International, una compañía de energía renovable que está involucrada en muchos proyectos, cuyo negocio principal es el uso localizado de biomasa para satisfacer poblaciones locales. Ha desarrollado su carrera en asuntos relacionados con la energía y ha trabajado en el etanol celulósico, la producción de butanol, en el refinado del petróleo, la producción de gas natural y en la conversión de gas a líquidos combustibles (Gas to Liquids o GTL en su acepción en inglés). Robert creció en Oklahoma y se graduó en Ingeniería Química en la Universidad de Texas A&M.

http://www.crisisenergetica.org/article.php?story=20111119133028746

8
Nov

Veréis tres curvas: producción energética mundial, población y su cociente, e. (La profesión del futuro es la de funerario)

   Publicado por: admin Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Hazañas bélicas... Maldito HdP... ¡ácrata!

Hazañas bélicas... Maldito HdP... ¡ácrata!

La senda del Infierno

Por Maldito Hijo de Perra
acratasnew.blogspot.com, 28.10.11

Desde hace años vengo insistiendo, empujando como recluta en chocho de puta, en la necesidad imperiosa de conquistar la verdadera democracia. Y pensáis, como los borregos obedientes en que os habéis convertido, felices como submarinos en el agua, que lo que predico es un lujo aristocrático, un delirio filosófico, el innecesario capricho de la mente senil de un pichafloja. Pues lamento daros esta mala noticia: de lo que se trata, con la recuperación de la democracia, es de luchar simplemente por la supervivencia.

Os voy a contar lo que nos depara inexorablemente el futuro, sin un control político y económico del poder omnímodo de los pastores por parte de sus ovejas, el sobrevalorado Pueblo Soberano; más allá de toda sospecha de bolacristalismo, os diré que la que nos va a caer encima es como lluvia de chuzos, si no controlamos a todos esos hijos de furcia que venden esta decadente piel de toro a la Banca de la Sinagoga y a las transnacionales, con nuestras prepuciales bufandas incluidas en el lote.

El futuro se resume en un exterminio
de una buena parte de nosotros a manos de los amos del mundo, sólo para garantizarse ellos mismos la buena vida. Así que dejad de haceros el soldado desconocido, y sed unos nervios ópticos.

Si hay algo claro como consomé de asilo, en este mundo económico global, es la Teoría de Olduvai, esclafada por el ingeniero Richard Duncan, que establece la dependencia entre el crecimiento poblacional del mundo y su consumo de energía. Por si no os habíais molestando en averiguarlo, en el planeta Tierra, la población ha crecido al compás de la producción de energía, especialmente, en la de los hidrocarburos, el petróleo.

Así de obvio es el asunto, más fácil de entender que el mecanismo de un abrelatas: Mientras la produción mantuvo un crecimiento exponencial, lo hizo también exponencialmente la población. El crecimiento exponencial de la producción mundial de energía acabó en 1970, punto de máximo índice de fertilidad (1) occidental, o baby-boom.

Hace poco se alcanzó, tal y como os he contado hace pocos días, el peak-oil, o máximo de producción diaria de barriles de crudo; y simultáneamente, como por ensalmo, Occidente se desvive por alcanzar el equilibrio poblacional con una drástica reducción de la natalidad, que parece que nuestras hembras tengan el chocho de yeso. No ha sucedido lo mismo en África, Asia, Oriente Medio, en el mundo musulmán en especial, porque el Islam no sabe de proporciones y ecuaciones estadísticas, empeñado en ganar la guerra de civilizaciones no mediante la productividad de sus factorías, sus rebaños o sus campos, sino a través de la de los úteros de sus mujeres; y, claro, inversamente proporcional al aumento de población, el mundo islámico ha reducido su nivel de vida hasta cotas tribales, de básica y elemental supervivencia.

Una vez alcanzado el peak-oil, y eso sucedió exactamente en 2007 —¿y qué otra cosa pasó ese mismo año? (2)—, la producción energética mundial empezó a decrecer de manera paulatina e inexorable como polla de recién follado. Y el factor “e”, energía per cápita, cociente entre energía y población, cae ya estrepitosamente. Esa ley empírica parece —porque lo es, qué cojones— irrefutable.

Algunos autores hablan de un inminente retroceso medieval en la civilización, con hambrunas de perro de afilador debidas a la carestía del transporte de alimentos. Y no les falta razón. Pero adolecen todos, para llegar a ajustar predicciones, de un exceso de mentalidad uniformadora que no les deja ver la realidad, así que no pueden adivinar lo que de una manera ineluctable va a suceder —está sucediendo ya ahora mismo—.

Porque tal linealidad entre producción energética y población no es la misma para todos los países del mundo, evidentemente: Así, el consumo en barriles de petróleo per cápita de EEUU es de 60, mientras que el resto del mundo es 10 (y el promedio del mundo es casi ese mismo 10, porque los americanos son sólo 310 millones de privilegiados y la población mundial es de 6.800 millones de personas).

Y la Garganta de Olduvai está ahí, contemplándonos, manifiesta como rebosante regla adolescente sobre braga blanca. Y también están ahí las consecuencias letales para los humanos.

Y voy deciros por qué ese desequilibrio en el consumo será letal: Porque EEUU, que disipa el 25% de la energía total del planeta, es una potencia militar imbatible que posee armamento nuclear para arrasar el mundo entero decenas de veces, sin dejar ni una amapola, ni una cucaracha, ni dos piedras una sobre otra. Y, con ese potencial, los yanquis serán los últimos en pagar las consecuencias de sus propios excesos.

Ahora mirad la primera gráfica, que debéis estudiar con mucha atención, porque es la base de todo lo que os revelaré a continuación. En ella veréis tres curvas: la de producción energética mundial, la de población y la de su cociente, e. Observad la caída a partir de 2010 en producción energética y entenderéis la supuesta crisis “financiera” monumental que nos asuela actualmente.

Old, old, olduvai.

Old, old, olduvai.

Y esto no ha hecho más que empezar, como le dijo el marinero con seis meses de abstinencia, y  la polla dura aún como el cuello de un cantaor, a la puta después del cuarto polvo. Lo que sigue es una clase de crisis jamás vista en el mundo, porque, por primera vez, lo que sobra —siempre para el actual sistema económico mundial, el capitalismo; es decir, si no pactamos otra gráfica— es la tercera parte de la gente.

Y sobra porque, sin capacidad ni tiempo para cambiar de modelo energético-productivo, ni de hábitos sociales (¿os imagináis sin vuestro móvil, sin coche, sin pisito, sin Internet, sin vacaciones en Timbuctú?), si no desaparece ese tercio rápidamente, los que van a palmar son dos tercios por desabastecimiento de alimentos y combustibles, por ruina de la industria y por la práctica obsolescencia energética de la tecnología vigente.

Porque, efectivamente, EEUU, ese Gran Hermano que nos quiere como a primos, hará todo lo que sea necesario para sostener sustancialmente su “e” de 60 barriles per cápita —aparte de que siga aumentando la producción y el consumo de carbón en sus centrales térmicas, con su contaminación ambiental (¿a quién coño le importa un poco de humo, si la alternativa es no comer?); porque la construcción de centrales nucleares no es ni será nunca rentable, pues consume mucha más energía en su construcción y puesta en marcha, en el refino de materiales radiactivos, de la que se recupera en los siguientes 20 años de actividad: mala inversión para quienes están apurados, con mucha prisa, en las últimas, porque se les acaba el crudo hasta para el mechero—.

Así que todo el sostén del tren de vida americano será a costa de un descenso poblacional planetario delirante y de la apropiación de los recursos energéticos de los ausentes. No hay más, y al que no le guste, que no mire. Otra salida, sin cambiar drásticamente el sistema capitalista, sería una quimera: ¿Cómo pretender que los norteamericanos se conciencien por la puta cara de que son unos parásitos del resto de la Humanidad, de que deben reducir su consumo energético a la media mundial? Imposible, entre otras cosas, porque los cambios de modelo, como todas las costumbres arraigadas en la sociedad, tienen una inercia imparable.

Sólo una guerra monstruosa con millones de bajas cambia los hábitos de manera rápida, en tres o cuatro años (como les pasó a los alemanes y a los japoneses, tras la II Guerra Mundial). Pero tal modelo de guerra no es hoy día posible, porque (como ya os he razonado reiteradamente) a la guerra van los jóvenes; y aquí, en Occidente, no nos sobran los jóvenes. Los que sobramos de verdad somos los viejos. Pero los viejos no vamos a la guerra, sino que estamos felizmente jubilados, y pretendemos que nos paguéis el ocio durante los próximos treinta años, mientras viajamos y vemos mundo; o caemos enfermos, y encima exigimos que nos cambiéis los pañales cagados un par de veces al día.

En las curvas que os he puesto, más puntuales que la regla de las Walkirias, queda patente que, en los próximos 20 años, la población habrá de volver a ser la de 1980. Es decir, que de 6.800 millones de humanos que pululamos por el planeta, hemos de pasar a ser 4.400. No importa cómo, si a través de guerras, hambrunas, enfermedades o abducciones de extraterrestres, tienen que desaparecer de la faz de la Tierra unos 2.400 millones de personas —120 millones de personas menos cada año, diferencial entre nacimientos y decesos, que la profesión del futuro es la de funerario—. Y como el Poder Global de la B’naï B’rith y sus acólitos —de la Trilateral, Bilderberg, los Skull and Bones y las mil sectas templarias-salomónicas— han decidido ya quiénes vamos a ser esos seres humanos (los que ellos consideran precisamente no humanos, sino borregos pascuales sacrificables a Jehová), la agenda de acontecimientos venideros será, con menos margen de error que el de un reloj de cuco suizo, la siguiente:

En 2013, estallará una guerra
, iniciada por Israel —que plantará un hongo radiactivo sobre Teherán—, entre Occidente e Irán (nación ésta última que será apoyada por el resto de países musulmanes a piñón fijo). Morirán en ella, en los tres años siguientes, 200 millones de seres humanos, entre víctimas directas de los bombardeos nucleares y víctimas inducidas por el hambre y el desabastecimiento.

Gracias a esta guerra, EEUU mantendrá su tren de vida básico, si bien reducirá su consumo de 60 barriles de crudo per cápita a 45-50. El absoluto cierre de fronteras permitirá mantener a la población norteamericana, aún orgullosa de su patria por la cuenta que le trae, relativamente aislada de la realidad, arropada por los desinformativos de los media judíos, y bien abastecida de crudo expropiado a los vencidos.

Como el resto del mundo sí que verá la evidente y desproporcionada masacre, el dólar caerá estrepitoso como meada de yegua; y el carbón alcanzará su pico de producción. El control de natalidad será un hecho incuestionado por todos, un asunto de comodidad y de mantenimiento del buen nivel de vida.

Será el fin —joder, por fin se han salido con la suya— de la escala cristiana de valores y de la adopción de la escala “humanista-socialista“, con su obamática cobertura médica universal (a instancias de los laboratorios farmacéuticos que financiaron el encumbramiento del presidente de USA y que, a causa de esta perruna crisis, no venden ni una aspirina desde hace tiempo, porque nadie aparenta mayor salud que el pobre solemne, que no puede permitirse tirar su poco dinero en pastillas, sino que lo gastará en pan y en vino; y, si acaso le sobra, en algún chumino), cobertura farmacológica que permitirá a los opulentos cofrades de la sinagoga envenenar, o infectar, a quien se les antoje, cuando les salga de sus descapulladas pollas. Pero tendrán que darse prisa matando gente, porque llevarán para entonces mucho, mucho retraso en la implementación de su solución final.

En 2016 (no antes, pues la fallida infección terrorista de los laboratorios Baxter de 2009, contaminando 75.000 vacunas de gripe estacional con gripe aviar, fue descubierta, y sería un gran riesgo para los genocidas repetirla antes de que la amnésica basca pase de ella), una gripe sintética de letales efectos respiratorios exterminará a 40 millones de ancianos y enfermos occidentales (los que de verdad tocan los ovales al sistema), a 10 millones de niños —a ver si las lunáticas chocholocos dejan de parir de una puta vez—, y a 350 millones de personas médicamente desamparadas o desnutridas del resto del mundo, refugiados la mayor parte.

Los EEUU mantendrán su tren de vida tranquilos como pollos de sal, igual que —en menor medida— Europa y el resto de Occidente. Se hablará de establecer un Gobierno Mundial que pare la guerra y resuelva la alarma médica, y de una moneda única como salida a las sucesivas crisis políticas y económicas. La gripe se repetirá, con oportunas y malignas variantes, los cinco años siguientes, si bien cada vez con menor mortandad —que a todo se acostumbra uno y que la gente empezará a relacionar las vacunas con la enfermedad—, pero aniquilará a otros 400 millones de seres. EEUU bajará su consumo de crudo a los 40 barriles per cápita en honor de todos sus jubilados muertos. Todo un gesto.

China exterminará, a su vez, mediante alguna enfermedad respiratoria, un SARS galopante, a otros 500 millones de seres, entre sus propios súbditos y los indios, porque sobran a espuertas, que, calientes siempre como palos de churrero, no dejan de follar ni durante las monumentales riadas que los ahogan por millares. El Gobierno Mundial será una amenazante promesa inminente.

A partir de 2020, la guerra por los recursos energéticos será franca y abierta. ¿A qué fingir más? Todos los países productores de petróleo, incluída Venezuela, serán invadidos por el tándem USA-OTAN. Ni un barril será exportado a países no colaboradores de Occidente.

África será un cementerio, mientras Rusia habrá permanecido todos estos años impasible como un ojo de vidrio ante el expolio occidental, sosteniéndose de sus propias fuentes energéticas aparentemente inagotables; esperando la ocasión para afianzarse como líder mundial, con todos sus misiles apuntando a Europa y USA, armándose hasta los dientes; y enterrando a sus muertos por tanta enfermedad contagiosa, con un mosqueo como el de una mierda reciente en un muladar.

EEUU se descompondrá probablemente en dos bloques, cada uno con un área más rica, especuladora, bonvivant y cosmopolita (ambas costas) y otra campesina (una dividida zona interior, continental, un granero, vamos).

La muerte ya indisimulable de 900 millones de seres en esos diez años, por más que sea obviada por todos los informativos del mundo, hará que buena parte de la población reaccione con violencia, pero será masacrada y calificada como terrorista, y se le imputarán guerrillas, atentados e infecciones intencionadas de aguas y alimentos. Y el Gobierno Mundial de Salvación será un hecho, igual que la moneda única.

Todo ello no significará que los decesos no continúen, porque seguirá sobrando muchísima gente aún. Pero ya hablaremos, si aun vivimos, que no lo creo. Porque para entonces, Occidente, sus ciudadanos, habrán sido víctimas (como los que más) del satrapismo de las clases dirigentes, crueles, duras y dictatoriales como prensas hidráulicas. La democracia será el simple recuerdo, un cuento para niños, de una edad dorada de abundancia y plenitud, irrecuperable para siempre, como una Arcadia.

Claro que, para toda esta inminente crisis humanitaria, para este sindiós, hay otra solución. Pero como en España no quedan gónadas para implementarla, que andáis de ellas más escasos que una comparsa de transexuales, ni energía, ni dignidad, ni ganas de esforzaros; como preferís dejaros morir en algún rincón, comiendo basura y meneándoosla, en vez de luchar, no vale la pena hablar de ella…

Es la solución en la que insistiré hasta que me corten el abrigo de madera —perro porfiado saca mendrugo— mientras medito, ayuno y espero (3): recuperar la verdadera democracia, establecer un régimen basado en la municipalidad ancestral, la explotación comunal de tierras y fábricas, la equitativa distribución de los alimentos, la explotación de la proximidad y la coordinación de todos estos municipios mediante unos diputados electos que nos representen en un estado soberano con independencia de poderes, para nuestra defensa común.

Y constituir una gran nación de guerrilleros irreductibles, capaces de dar su vida por sus familias, por sus compatriotas, de aplicar una dura Ley de Hierro a quien haga falta; y que, al llegar al final de la senda del Infierno, deshechos por la metralla, se planten ante el mismo Diablo, y le espeten: “¿Tú sabes por qué estoy yo aquí? ¡Porque fusilé a la propia Muerte a quemarropa!” (4)

.

(1) Se denomina índice de fertilidad al promedio de hijas que pare la mujer a lo largo de su vida. En España, actualmente, es de 0,6, lo que significa que la población tiende a encogerse de manera brutal.

(2) En 2007 estallaron tres crisis simultáneamente: la financiera, con la acumulación de dinero creado más grande de la historia; la de la energía y la del envejecimiento poblacional insostenible, pues el número de jubilados anuales superaba el de nuevos trabajadores.

(3) Decir de Siddharta, de Hermann Hesse.

(4) Jorge Luis Borges.

Gráficas para gente lúcida y bien educada:

World energy usage...

World energy usage...

¿Imagináis el tiempo que tomaría mudarse a las energías alternativas ahora mismo, dependiendo como depende el 85% de la energía consumida por el mundo de los combustibles fósiles?

La recta que une USA con España pasa también por el origen. Lo que quiere decir que somos igual de manirrotos que ellos, que despilfarramos como premiados en la lotería. Ambos lejos de Japón, el paradigma (casi único) a seguir. Pero es que los japoneses son conceptuales, educados y estoicos. Así que consumen sólo 6 kW/ persona, mientras que EEUU derrocha 11,4.

Energy consumption vs. gdp

Energy consumption vs. gdp

Notas: MHDP

http://acratasnew.blogspot.com/2011/05/la-senda-del-infierno.html